¿QUE PASÓ FICTIONEROS? AQUÍ EVIL ANJELICKE TRAYÉNDOLES UNA NUEVA HISTORIA QUE SE NOS OCURRIÓ EN CONJUNTO A UNA GRAN AMIGA Y CONFIDENTE, DCROMEROR Y SU GRANDIOSA CREATIVIDAD.

ESPERO QUE LES GUSTE TANTO COMO NOS HA GUSTADO A NOSOTRAS IDEARA Y ESCRIBIRLA PARA USTEDES.

ESPERAMOS QUE PUEDAN DECIRNOS QUE LES PARECIÓ.

SIN MAS AQUI LES DEJAMOS (PORQUE SI, TENGO QUE DARLE GRAN PARTE DEL CRÉDITO, POR NO DECIR CASI EL 70%. A ELLA, SINO ESTÁ HISTORIA NO EXISTIRÍA) LA HISTORIA.

La aparentemente joven reina del Bosque Del Este, otra vez se despertaba luego de haber tenido esa pesadilla concurrente, su piel fría estaba perlada de sudor, y su cabello negro como una noche sin estrellas, presentaba un estado de desastroso enredo, que le caía desordenadamente sobre sus hombros, espalda y rostro. Su rostro estaba surcado por calientes lágrimas que no dejaban de caer hasta su mentón y/o cobijas que aun la cubrían.

Otra vez tenía esa pesadilla sobre ese día, estando en el bosque de Luz, solo faltaba poco, un día nada más para volver a su mundo, pero…todo había salido mal, ese maldito pirata había aparecido, intentando destruirla, no había sido lo suficientemente rápida o inteligente como para intuir lo que el futuro le deparaba a su felicidad, no había podido salvarlo, solo…se quedó ahí…con los pies plantados en el suelo, como si hubieran puesto pegamento bajo la suelas de sus zapatos.

-Henry- Otra vez había soñado con él, su corazón aun ennegrecido por la rabia, el odio, el rencor y la impotencia seguía roto…como cada día que pasaba sin el pequeño príncipe. Seguía lleno de ira. No solo por sí misma, sino también por quienes habían ocasionado su trágica muerte. Y por quien no la había evitado.

Se quitó las frazadas de encima. Aun el sol no había salido, eso no le molestaba, desde que había quedado completamente sola, las pesadillas y el insomnio eran algo común en su vivir. Tanto sentimiento de soledad, le había beneficiado en su inteligente creatividad en la tecnología y la magia.

En los últimos años, su reino había crecido a pasos agigantados en el avance tecnológico, gracias a sus ideas revolucionarias y futuristas que ella misma fabricaba. Se creía que en realidad, esos inventos y prototipos que ella creaba en soledad, eran un pequeño pero inútil e inservible reemplazo de quien había perdido.

El sol despuntaba desde hacía minutos en el horizonte, sus sirvientes otra vez suspiraban cansinamente, ya era natural ver que no la encontraban en su cuarto.

Su taller ya repleto de invenciones (casi todas sin uso alguno) se hallaba en plena acción, su cabeza, no queriendo pensar en el dolor, había creado nuevas ideas que hervían en su mente por convertirse en hechos tangibles. Aunque no siempre funciona su creatividad, ya que muchas veces su mente se trababa en un horrible bloqueo.

Estaba concentrada, tan envuelta en sus planos y prototipos que se olvidó que había dejado la barrera desactivada para cualquier ser que quisiera entrar sin ser detectado.

Lo único que sintió antes de saber que no estaba sola, fue ese peculiar y agridulce aroma a una nube de magia.

-¿Qué tenemos aquí?-Del susto que se llevó, la inventora casi hace volar uno de sus últimos inventos por los aires-Podría haberte matado sin que te dieras cuenta, querida hermana-Detrás suya se encontraba una mujer de características señoriales. Sus ojos celestes cielo, tenían un brillo de diversión y sorpresa, sus labios curvados en una sonrisa abierta de dientes blancos, mostraban la clara reacción de burla que tanto la caracterizaba.

Su atuendo era un vestido verde esmeralda, de falda larga (de gaza cristalizada y chiffon) encorsetado a su torso, realzando sus pechos y ocultando su vientre, encima de este traía puesta una chaquetilla a juego de mangas estrechas y largas. Y para terminar estaba calzada con un par de botas de cuero de serpiente de agua, y tacón aguja.

Su cabello largo hasta la cintura, pelirrojo como un amanecer, estaba peinado a un costado de su cabeza en una castada de bucles prolijamente desordenados.

-Creí que siempre activabas la barrera-Desinteresadamente recorría las mesas repartidas en todo el amplio lugar, observando, algunas cosas con disimulada curiosidad, hasta que llegó a un pequeño pedestal de madera cubierto por una vitrina de cristal, dentro de ella había una pequeña manzana roja como la sangre, hecha de pura magia de ángel y lágrimas de sirena -¿Aun estás trabajando en este hechizo de amor verdadero?-con un simple movimiento de su mano la bruja de piel verde, había pasado el pequeño objeto de su caja de vidrio, a su mano izquierda, haciendo rodar el pequeño artilugio entre sus dedos-¿No dices siempre que el amor es debilidad?

-Deja eso donde lo encontraste-Le respondió la inventora sin siquiera darle una mirada de soslayo. Con aburrimiento se quitó los guantes, el delantal y las gafas protectoras que le cubrían la mitad de la cara, se giró sobre sus talones para encarar a quien la había visitado sin ser invitada, elegantemente apoyó su trasero en la mesa de pruebas que tenía detrás de ella y tomó el borde de la misma con ambas manos, para generar un poco más de énfasis en su aburrimiento de ver a su hermana mayor, jugando como una chiquilla, con una de sus creaciones más difíciles-¿A qué se debe tu repentina y sorpresiva aparición?

-¿Acaso la bruja mala del oeste no puede venir a ver a su querida hermanita?-Preguntó la bruja aun con el pequeño artilugio en su mano-Vamos Regina, creí que te alegraría verme.

La Reina del bosque Este, ignorando a su acompañante, pasó a su lado sin siquiera esperar que la siguiera.

-Sabes que cuando estoy en el taller…

-Otra vez soñaste con él ¿Verdad?-Aunque no pareciera, la bruja mala del oeste aún tenía un corazón latente dentro de su pecho, destruido y ennegrecido como el de su hermana menor y aliada, pero aun había un atisbo de la bondad que tuvo en su juventud, y que aún conservaba.

-Pronto se cumplirá el aniversario…y yo sigo sin encontrarlo-Regina del Este, era una mujer bastante peculiar, no solo era una reina devota a sus súbditos, quienes poco la conocían, sino que también era un "angelinor" un ángel negro, un legendario, uno de los primero creados por Lucifer. Con la larga edad de catorce mil años, había visto miles y diferentes mundos, más de lo que cualquier ser vivo hubiera vislumbrado, pero solo una sola cosa la había maravillado tanto en su larga vida, y eso fue su pequeño-Zelena, ya perdí las esperanzas-La bruja mala, solo pudo posar sus manos en los temblorosos hombros de Regina-No sé qué más hacer.

-¿Has pensado en lo que te dije?-El cuerpo del ángel se tensó de golpe-Sé que dijiste que es una locura…pero ella puede saber dónde está y traerlo de vuelta.

-Pero nadie sabe cómo es esa mujer…hay historias de ella…dicen que su título no son solo palabras.

-Igual que el tuyo o el mío, ¿no es así, querida?-la dijo desinteresadamente a la Evil Queen.

Muchos conocían y temían a quien la gente comenzó a llamar "la mujer sanguinaria", sabían que vivía en los Bosques Norte, que tenía una familia, una bella esposa y una hija…pero…nadie sabía de donde había aparecido.

El reino del Norte había estado sin un rey desde hacía mucho, mucho tiempo, hasta que ella llegó, nadie sabía quién era realmente, muy poca gente la había visto, y se decía, que su rostro, era lo último que veían antes de morir, su nombre, por miedo y respeto, viajó por los distintos lugares, pueblos y aldeas de todo el Bosque Encantado, "Evil Swan, la sanguinaria" era como se hacía llamar.

Había aterradoras historias (pero no verificadas) acerca de ella, decían que quien se atreviera a acercarse a su castillo o a su familia sin invitación previa, moría de forma rápida y dolorosa, de manos de esta.

-Escucha Regina, llevas ¿Cuánto tiempo buscando su cuerpo? ¿Tres…cuatro años?-Zelena sabía que estaba poniendo el tacón en la herida, pero también sabía que no podía ver a su Hermana en ese estado, Henry, había sido todo para Regina, y el perderlo, la destruyó a tal punto de casi perder su divinidad por decisión propia, incluso la misma Bruja mala del oeste se había encariñado con ese niño tan encantador una vez conocerlo.

-Cinco años…desde que desapareció.

-Llevas cinco años buscando…mundo tras mundo, has abierto portales al inframundo más veces que el mismísimo Hades y ni siquiera has hallado un mísero mechón de cabello de su secuestrador-Cuanto más hablaba, más cambiaba el ángel, su cabello se volvía plateado, sus ojos, se volvían blancos como la nieve, sus alas surgían majestuosas del tamaño de su mismo cuerpo.

Sin pensarlo, se abalanzó sobre Zelena, tomándola por el cuello, y estampándola contra el muro.

-Lárgate de mi hogar, si no quieres que te asesine como lo hice con muchos como tú-Zelena, sabiendo que no era su hermanita quien hablaba, sino su dolor, solo movió su mano y desapareció en una nube de humo verde musgo. Dejando la mano de Regina, que había estado anteriormente en el cuello de su hermana, vacía.

Una vez sola, la Evil Queen, se dirigió a su poblada biblioteca, y comenzó a buscar lo que acallaría sus dudas. Horas y horas buscando entre maginas y páginas de libros de historia, hasta que por fin lo encontró, ese pesado tomo de "personajes de leyenda". En las primeras hojas solo mostraban las historias de los grandes magos Merlín y Morgana, y sus vidas acontecidas antes de que se creara el Bosque Encantado.

En las últimas y amarillentas páginas fue que la encontró, una mujer, de rasgos frio y calculadores, su imagen era realmente bella, pero por su mirada retadora a su dibujante…o a quien osó pintarla y salir vivo de esa experiencia, se veía sumamente peligrosa. Su rostro, carente de toda expresión, mostraba unos ojos verdes azulinos, tan fríos como témpanos de hielo, nariz respingada y perfectamente triangular, y unos finos rojos labios. Su piel pálida, blanca, lechosa, no tenía una sola imperfección, su cabello rubio trigueño, casi blanquecino era lacio, largo hasta la cintura y por lo que podía ver le caía en una perfecta cortina a sus espaldas.

La imagen, aunque un poco antigua, mostraba a una joven de tal vez de veinticinco años de edad, vestida con un atuendo principesco de corsé de escote medio bajo, y una falda vaporosa de al parecer seda y encaje, ambos de olor negro, liso y sencillo.

En el pie de la misma pintura, se podía leer el nombre de la joven, "Emma Swan" "reina del bosque Norte", detrás de su imagen estaban sus datos, pero casi todas sus características, rezaban la palabra "desconocido" nadie sabía su edad, o su procedencia, su familia, nada, no había nada concreto sobre ella. Solo un dato mostraba una pequeña luz en esa inmensa bruma de oscuridad, su raza: vampiro. No era posible, ella no podía ayudarla, eran enemigos naturales…sin contar con que…creía que solo quedaba un sobreviviente de los seres chupasangre, y por sus rasgos no podía ser ella, lo sabría a ciencia cierta.

-Así que ahora hay dos últimos vampiros en la faz de la tierra-Arrancó con cuidado la hoja de la imagen finamente dibujada y como si fuese un ser vivo de carne y hueso la encaró a la altura de sus ojos-Y tú serás quien lo traiga de vuelta a mí, quieras o no, "Emma Swan"-Le gustaba como se sentía el nombre de esa desconocida, bailado por su lengua.

Por otro lado, en el casi escondido castillo del Bosque Norte, una mujer de ojos fríos, sonreía burlescamente, viendo a una ventana.

-Esto va a ser muy divertido, un pequeño cuervo, intentando desafiarme-su risa malévola y sínica se escuchaba en cada rincón del castillo, divertida de la visión que acababa de tener, sobre su cercano futuro.

SIN NADA MAS QUE DECIRLES, SE DESPIDE DE USTEDES HASTA LA PROXIMA, SU AMIGA EVIL ANJELICKE.

NO SE OLVIDEN DE DEJARLE TAMBIEN EN MP A DCROMEROR, YA QUE ELLA ES LA QUE IDEÓ ESTA HISTORIA...YO SOLO PONGO MI GRANITO DE ARENA.