¿QUE PASÓ FICTIONEROS? AQUÍ SUS AMIGAS EVIL ANJELICKE Y DCROMEROR, TRAYÉNDOLES UN NUEVO CAPITULO DE ESTE FIC.
PRIMERO QUE NADA, QUEREMOS PEDIRLES ENCARECIDAMENTE QUE NOS DISCULPEN, SABEMOS QUE TENEMOS DOS DÍAS DE RETRASO, PERO TUVIMOS UNOS PEQUEÑÍSIMOS PROBLEMITAS TÉCNICOS. PERO BUENO, MEJOR TARDE QUE NUNCA ¿NO?
TAMBIÉN LES QUEREMOS AGRADECER DE MIL AMORES A TODOS LOS QUE LEEN, PONEN EN FAVORITOS, SIGUEN Y COMENTAN EL FIC, NO SABEN LO FELICES QUE NOS HACEN VER QUE LES GUSTA Y QUIEREN QUE LO SIGAMOS.
Y AQUÍ VAN LAS RESPUESTAS DE LOS QUE COMENTARON EN LOS CAPITULOS ANTERIORES (PORQUE NO RESPONDÍ A LOS QUE PUSIERON REVIEWS EN EL CAP. 1):
CCMLectoraEscritora: esperamos que este capitulo alcance tus expectativas y deseos.
Kykyo-chan: espero que te guste como te han gustado los anteriores.
y ¿en serio? ¿dcromeror? claro que se ve interesante, lo estamos escribiendo juntas.
HABÍAN PASADO YA LOS DÍAS ESTIPULADOS PARA SUBIR EL CAPITULO, NOS QUEDABAN POCAS HORAS… MEJOR DICHO NOS QUEDABAN MINUTOS, EVIL YA NO PODÍA DE LOS NERVIOS, SI NO SE MORDÍA LAS UÑAS ES PORQUE LAS TENIA OCUPADAS EN LA COMPUTADORA TERMINANDO DE ESCRIBIR LAS IDEAS, CLARO TUVE QUE LLEVARLA A UNA PEQUEÑA HABITACIÓN CERRADA A PRUEBA DE TODO… NADA COMO UN BUNKER.
-EVIL APÚRATE, HEMOS TENIDO DÍAS PARA HACER ESTO, PFFF ACELERA QUERIDA- LE DIGO MIENTRAS RODEO LA MESA Y ME ACERCO A ELLA.
-SI NO DEJAS DE AMENAZARME NO PUEDO CONCENTRARME LO SUFICIENTE PARA TERMINARLO- ME DICE MIENTRAS TIEMBLA AL SENTIRME CERCA. RODEANDO LA MESA ME ENCAMINO HACIA EL RADAR QUE TENGO, PARA DETECTAR SI ALGÚN FICTIONERO NOS HA SEGUIDO- SIGUES CON ESE APARATITO- ME DICE, MIENTRAS VEO SUS MANOS SEGUIR EN LA COMPUTADORA, YENDO LO MÁS RÁPIDO QUE PUEDE.
-CLARO ¿O QUIERES QUE NOS VEAMOS RODEADAS DE GENTE QUE QUIERE NUESTRAS CABEZAS POR LA DEMORA?- LE DIGO, VIENDO SI HABÍA ALGÚN SEGUIDOR CERCA- RECUERDA QUE SOY LO MÁXIMO CON LA ESPADA, PERO NO COMO PARA SALVARNOS A LAS DOS SI VIENEN MAS DE 5. HABÍAN PASADO UNOS 5 MINUTOS EN SILENCIO, CUANDO DE REPENTE ME SOBRESALTO AL VER QUE MI RADAR PRESENTA 10 PUNTOS- EVIL ES AHORA O NUNCA, LA GENTE ESTA DEMASIADO CERCA- LE DIGO CON PREOCUPACIÓN, PARA QUE CUELGUE YA EL CAPITULO.
-PFFFF, LISTO, YA LO TENGO- ME DICE CON UNA GRAN SONRISA EN LA CARA.
-PERFECTO, DÉJALO COLGADO AHÍ EN ESA PARED, MIENTRAS CREO LOS PORTALES PARA QUE NOS PODAMOS IR CADA UNA A NUESTRAS CASAS- LA VEO ALEJARSE, DEJANDO EL CAPITULO DONDE LE INDIQUE.
-LISTO, VAMONOS YA, QUE TU TONTO APARATITO DICE QUE ESTÁN A 1 MINUTO DE LLEGAR- SE ACERCA A SU PORTAL PARA IRSE. CUANDO ESTA POR ENTRAR A SU CAMINO A CASA, LA JALO DEL BRAZO, LA ACERCÓ MUCHO A MI.
-LA PRÓXIMA QUE ME TENGAS EN ESTÁS, TE COSTARÁ… Y MUCHO- LE DOY UN BESO RÁPIDO, LA SUELTO Y VOY ENTRANDO A MI PORTAL, RIENDO CON FUERZA.
-DEMONIOS, LO HIZO OTRA VEZ- CAMINA, ENTRANDO A SU PORTAL, SACUDIENDO LA CABEZA Y CON UNA LIGERA SONRISA.
CAPITULO 3
CONFLICTO DE ALIANZA
Emma salió de prisa de su asombro, recordando que esa mujer, prácticamente la había secuestrado para llevarla a un lugar desconocido, esa maldita angelinor no se había siquiera dignado a dirigirle la palabra, tan solo la había noqueado con ese maldito ojo blanco, para luego dejarla a su suerte con ese consejo que de nada conocía, marchándose sin mirar atrás, simplemente se había ido, la dejo ahí sin explicación alguna, como si solo fuese un molesto e inútil estorbo.
La reina vampira estaba realmente furiosa, ninguno de sus ataques parecía funcionar. No importaba cuanto se esforzara Emma, cada movimiento, cada estocada, cada mandoblazo, era esquivado y bloqueado por ese maldito cuervo, la misma que la miraba con desprecio, arrogancia, como si no fuera más que un insignificante insecto.
El ángel, sorprendida de igual manera por haber reconocido a su adversaria, claro que la sorpresa dio paso rápido a la cólera, estaba bastante molesta con la actitud de la vampira, ¿Cómo se atrevía esa chiquilla impertinente a querer atacarla? Esa niña no era rival para sus avanzadas habilidades, era demasiado predecible y muy lenta para su ojo infernal.
Antes de que Emma pudiera dar él que pensó sería un acertado golpe contra la cabeza de su adversaria, sintió como una honda de magia bastante agresiva la aventaba por el aire, haciendo que impactara de espaldas, contra uno de los árboles que estaba en su jardín.
-¿Ya terminaron con sus jueguitos?- Zelena mencionaba, molesta por el tiempo que, a sentir de ella, perdían en estas tonterías de peleas.
Emma se levantó con dificultad, mantenía su espada aferrada a ella, aquel ataque la había agarrado con la guardia baja y al parecer a su adversaria también, ya que se encontraba en las mismas condiciones que ella.
Entre el angelinor de cabello negro y la vampira, estaba parada una mujer de alas negras azabache, con el cabello, largo hasta la espalda, en bucles, de un bello pelirrojo, ojos azules profundos, de mirada algo altanera pero a la vez aburrida, como si hubiera predicho que ese encontronazo iba a suceder.
-Veo que has crecido, pequeño colmillitos-Si algo caracterizaba a la pelirroja, era ese humor mordaz y altanero. En un aviso de amenaza, la reina rubia le mostró sus colmillos a todo lo largo que eran-Vamos, pequeña, venimos en son de paz- Con la paciencia de quien cuida a niños pequeños, volvía a hablar Zelena.
-Pues díselo a ella- Le espetó Emma de forma agresiva, señalando al angelinor, que ahora que se daba cuenta, había enfundando su espada a la cintura y estaba ya dándole la espalda a punto de irse, pues comenzaba a desplegar sus alas y aunque lo negará en voz alta, le gustaban más que las de Zelena.
Antes de que pudiera desplegar por completo sus alas y alzar vuelo, su hermana la detuvo por el brazo
-Regina, contrólate, vinimos para buscar su ayuda- El ángel de cabellos negros en un acto de desdén, solo viró los ojos, dirigiendo por sobre el hombro una mirada furibunda a la joven que milenios atrás, había sido una jovencita asustadiza.
-¿Y en qué me puede ayudar alguien que cree poder atacarme, cuando ni siquiera se dio cuenta que ya la había sentido?-Decía Regina con todo el desprecio del que podía ser capaz en ese momento.
Zelena solo se limitó a apretar un poco más el brazo de su hermana, mientras le susurra en el oído, olvidándose que estaban siendo escuchadas.
-Ella puede…solo ella sabe dónde está.
Regina desvió la mirada enojada por esa desventaja, molesta consigo misma por no ser capaz ella misma de hacer que él vuelva; sabía que si no se controlaba podría estropear su oportunidad de tenerlo a su lado, por ello dejó que Zelena fuera la voz cantante.
-Reina Emma, hemos venido en busca de tu ayuda, mi hermana está buscando un objeto muy valioso, es muy importante que tú puedas guiarnos-Zelena sabía que estaban poniendo el pie en la trampa, pero ya no tenían ningún has bajo la manga y por ver sonreír nuevamente a Regina haría lo necesario.
La vampira, se cruzó de brazos en un gesto arrogante.
-¿Y qué es eso que tan desesperadamente buscan dos angelinor para acudir a mí?
Zelena le clavó la mirada a Regina, pidiendo un mudo permiso, recibiendo solo un ligero gesto negativo con la cabeza como toda respuesta, una muda orden, que sabía obtendría.
-No puedo decírtelo, pero sé que está en un reino maldito, del que sabemos que solo tú conoces el sendero.
La rubia solo se echó a reír descaradamente ante la sorpresa de ambas hermanas.
-Yo jamás ayudaría a gente de su raza-Inmediatamente de decir esas palabras, se dio cuenta del terrible error que había cometido, ya que el ángel de cabello negro se soltó del agarre de su hermana, sus ojos se volvieron blancos otra vez, sus alas negras azabaches crecieron desplegándose en su totalidad, haciendo que su portadora se transportara en micras de segundos a centímetros del rostro de su rival.
-¿Mi raza?-Preguntó enfurecida-Fue tu estúpida especie la que arruinó todo-Regina dándose cuenta de lo que había mencionado, y antes de decir otra cosa que la pusiera en evidencia, se quedó en silencio, volviendo a guardar sus alas y regresar sus ojos al castaño habitual.
A pesar de lo visto, Emma aún estaba furiosa por esa molesta intromisión en sus tierras, con ganas de molestar un poco más a las intrusas inoportunas, volvió a atacar con palabras acidas hacia la reina del Bosque Del Este.
-Como sea-Dijo en tono aburrido-Tu raza no tiene nada que valga la pena ser salvado y seguramente tú no tengas nada valioso en tu vida.
Otro magnánimo error en su contra, sin pensarlo dos veces, Regina retomaba las alas extendidas y los ojos blancos en totalidad (muestra del uso de una fuerza mayor), se acercó a la rubia tan rápido que está apenas tuvo tiempo de darse cuenta que había pasado, la estampó contra el ancestral árbol que la rubia tanto cuidaba, tomándola del cuello, le susurró al oído.
-El objeto que busco, me ayudará a encontrar algo que vale mucho más que mil vidas tuyas-Emma y Regina pudieron sentir esa extraña tensión creciendo en torno a ellas.
Emma aunque aún mantenía su afán de no perder, de no mostrarse ni asustada ni débil, también era lo suficiente inteligente para ver que el enfado del ángel mostraba la importancia del asunto. Se pegó al oído de su captora, y en una respuesta susurrante del mismo tono, le preguntó.
-Lo que sea que estás buscando, lo que sea que quieras, ¿Si te ayudo? ¿Qué gano yo?
Analizando las palabras de la rubia, Regina decidió jugar también a ese juego, la soltó de sopetón, haciendo que está cayera de pie al suelo como un gato. Si iban a iniciar esa partida, dejaría sus alas en todo esplendor, pero usuaria sus ojos cafés para distraer, con una sonrisa de desprecio, le soltó.
-Se ve que eres aprendiz del duende codicioso.
Emma apoyada en su querido árbol, guardando con calma su espada en la cintura, cruzándose de brazos, solo le respondió con una sonrisa de lado -Mi precio no es tan costoso como crees- Comenzando a caminar de un lado a otro, sin siquiera lanzarle una mísera mirada a quien tenía en frente, esperando-Solo te diré que es algo que ustedes, cuervos, pueden conseguir muy fácilmente, pero no te lo diré ahora…todo a su debido tiempo "Majestad".
Regina asintió ante las palabras de la criatura bebedora de sangre, pero con su natural desconfianza no pudo evitar decir.
-Necesito que hagamos un pacto de sangre.
Emma quedó impactada ante el ángel, hacía años que no hacia uno (pacto siempre hecho entre gente con poder y por tanto gente capaz de engañarte), el último que realizó…no había salido nada bien. Aunque para variar su orgullo no la dejaba pensar, con el objetivo de no dejarse ver con estúpidas dudas, que solo la harían ver débil, además claro de la desconfianza hacia su enemiga natural, asintió.
Sin más dudas, se realizaron un corte limpio en la palma de la mano derecha, unieron sus manos con la muñeca de la otra, mientras diferentes ondas de magia color dorado y violeta comenzaron a salir de sus cuerpos. Iban recitando el conjuro, en el que cada parte se comprometía a entregar lo acordado, mencionando las consecuencias de romper el pacto, cuando estaban por terminar de recitar el último verso del hechizo, un fuerte grito las sobresaltó.
-¡Que está sucediendo aquí!-Emma, sintió la voz resonar entre los árboles, no era nada bueno, había reconocido a la dueña de la voz, Lily, una mujer temperamental, sumamente celosa y además dragón, no presagiaba buen augurio.
-No se distraigan y terminen con eso de una vez-Gracias a la magia propia del hechizo que protegió la burbuja donde se hallaban las dos, las fuertes palabras que les dijo Zelena haciendo que ambas retomaran los versos finales del hechizo y de paso esta decir, la onda de detención mágica emanada de la pelirroja hacia Lily, que evito que está ultima se transformara completamente en dragón, pudo continuarse con el hechizo.
Las palabras finales del hechizo fueron dichas, comenzando poco a poco a dibujarse el tatuaje de un brazalete dorado alrededor de cada muñeca, los brazos de ambas no podían soltarse hasta que terminará de aparecer el tatuaje .
Regina con el fastidio dibujado en el rostro por la interrupción, hizo el hincapié.
-Si sabes que tu mujercita no irá con nosotras ¿verdad?-Unidas aún, a la vez que miraba el tatuaje ya casi completo-Estropearía todo.
-¡Ya terminen con ese condenado hechizo!-Gritaba Zelena, ya harta de tener que controlar la cólera de la mujer dragón.
Cuando el brillo en los brazaletes tatuados se acentuó, evidenciando que el hechizo se había completado, Emma se pudo soltar por fin y en un arrebato de la rebeldía que aún le quedaba le respondió a Regina.
-Yo no sigo órdenes tuyas-Desviando la mirada a Lily que intentaba mal que bien calmarse, se dirigió nuevamente al ángel-Ya veré que es lo mejor.
Emma se acercó a Lily, para calmar la situación, pero nada más tenerla cerca comenzaron a discutir por la presencia de aquellas dos mujeres, sin percatarse que su adolescente hija había salido del castillo, curiosa de ver que era todo ese alboroto que se escuchaba en cada rincón del palacio.
Nerissa, dirigió su mirada al ángel negro de alas extendidas, entre más la veía, más se sentía atraída hacia ella, casi sin darse cuenta, la chica se había acercado demasiado a Regina, embelesada por ver una criatura tan preciosa, una que jamás había visto en su vida, sin contener sus impulsos, le tocó delicadamente el contorno de su ala izquierda.
La reina del Bosque del Este, fastidiada por la discusión de colmillos con la dragona estaba alistándose para irse, cuando se percató de la presencia de un híbrido que caminaba hacia ellas, no pudo evitar notar como caminaba la adolescente, vio con diversión como la joven la veía fijamente mientras se iba acercando, la escena le causaba gracia por ello dejo que se acercará tanto, hasta el punto de dejarla tocar una de sus alas, en ese momento decidió disfrazar su tono voz con lujuria, en una mezcla de burla hacia sus madres y lección a la joven, le sonrió socarronamente y le espetó.
-Pequeña vampira ¿Nadie te dijo que tocar a los demás sin su permiso puede tener consecuencias?
Nerissa, despertando de su ensimismamiento se sonrojó, distanciándose de Regina con un par de pasos hacia atrás y con la cabeza gacha.
–Yo… no… lo siento, no debí.
Emma, que en cuanto se dio cuenta de que hacia su hija, al ver esa escena, no se contuvo nuevamente, volvió a tomar su espada y se lanzó en dirección al cuello de Regina, quien ya intuyendo que iba a suceder eso (la bromita con la hija no iba sino a causar eso), le indicó a su hermana con un gesto de la cabeza, que ya era hora de irse; las alas de ambas se extendieron a todo lo amplio que eran, creando además un campo de fuerza a su alrededor.
Lily, furibunda, al ver que ese cuervo no solo había tenido la osadía de haber tocado a su esposa, sino que también había coqueteado con su pequeña, se abalanzó al mismo tiempo que Emma, con la diferencia de que la vampira pudo, por el combate previo, ver el campo de fuerza creado por las alas, frenando su embestida a tiempo, no obstante, la dragona al ser más impulsiva no corrió con la misma suerte, impactando de lleno contra esa barrera casi invisible.
Nerissa y Emma solo pudieron hacer gestos de dolor al escuchar como la hija de Maléfica volaba varios metros hacia atrás, chocando fuertemente contra el suelo y quedando totalmente fuera de combate.
-Eso le va a dejar marca permanente-Dijo Emma acercándose a su esposa.
Queriendo evitarse más vergüenzas y poniendo los ojos en blanco, Nerissa se cruza de brazos, haciendo desaparecer en una nube de humo plateado a su madre desmayada, que seguramente la transportaría a su habitación.
-Siempre lo mismo con mamá-Dijo de mala gana.
Regina no podía evitar sonreír con diversión por la situación, la broma había salido mejor de lo esperado. Los dos ángeles aun levitando sobre las cabezas de las vampiras estaban a punto de irse, cuando Regina le comunicó a Emma.
-En dos días nos veremos, en el claro donde limitan nuestros reinos… y por lucifer no llegues tarde-Y sin decir más desaparecieron, dejando una estela de magia y aroma acanelado.
Emma asintió algo sorprendida de que conociera ese lugar tan remoto y escondido, pero aún más conmocionada, porque ese olor seguía dando vueltas en su cabeza, la primera vez que la vio lo sintió y como hoy no lograba recordar donde lo había percibido antes, no entendía porque sentía que tenía que ver con su pasado, pero cual parte, solo le venían nubes negras a la memoria… odiaba sentir tantas dudas.
