Aun no se qué hacer en el especial ¿Me lo van a creer que soy así de pelotuda? Ya veré que hago pero el especial por los 100 rewiews va.

Espero que les guste lo que se viene.


-Papá…-El sujeto se parecía tanto a su padre, pero no, debía ser solo una coincidencia absurda.-No, olvide lo que acabo de decir, estoy un poco confundido, eso es todo. -

Sin embargo el mayor se lo quedo mirando un poco desconcertado, parpadeando y asintiendo no muy convencido.

-¿Estará aquí Akashi-sama? Quería decirle algunas cosas, perdón si no me presente, mi nombre es Kanou Kaoru.-

-Ah, es el doctor del cual Masaomi-san hablo, yo soy Akashi Kōki, un gusto-Hizo una reverencia y condujo al mayor a donde estaban los demás Akashi, aunque el sujeto parecía saber cómo era la estructura de la casa.

Furi calentó la leche y trajo las botellas con leche para sus bebés mientras se fijaba que el padre de su marido parecía mirar con demasiado interés al doctor. Mientras sostenía a uno de los bebés le paso otro a Seijūrō aunque no sabía con quien dejar al tercer bebé. No lo quería hacer esperar por su leche.

-Entréguemelo a mí, yo lo alimentaré-Se ofreció el doctor.

Furi dudó pero lo hizo, ese hombre le recordaba tanto a su padre que no pudo evitar dejárselo aunque su esposo lo miro un poco un poco extrañado de que le tuviera tanta confianza a un hombre que apenas conoce ¿Acaso también le gustaba aquel hombre mayor?

El pelirrojo tuvo un mini ataque de celos mientras el tal Kanou alimentaba a Miaka quien miraba al hombre chihuahua y le tocaba el rostro mientras era alimentada.

-Bien, entonces la cirugía para que Kuroko Tetsuya vuelva a ser normal ¿Cuándo sería?-Menciono Seijūrō tratando de sonar lo más normal posible y lo menos celoso que pudiese.

-Ah, sí, sí, pues a más tardar mañana creo, pero tiene que ir bien limpio va a ser algo un poco arriesgado. -

Mirando al hombre detalladamente se parecía a una versión de Kōki, pero más adulto y con el cabello algo más rubio. Seijūrō negó, quizás los chihuahuas tenían ese parentesco.

-¿Y aceptara lo que le pedí?-Dijo Masaomi mirando con coquetería al chihuahua mayor quien se alteró un poco.

-Usted es un león Akashi-sama, yo soy un simple chihuahua, además sé que está casado.-

-Pero me voy a divorciar pronto ¿No le interesaría al menos conocerme?-

El pelirrojo niega mirando de reojo a su padre. ¿Qué nunca se le quitara lo Casanova?

-La verdad no. Ya estoy viejo para tener un romance e insisto soy un simple chihuahua.-

Arrullo a la pequeña ignorando al hombre mayor esperando que este no le matase por rechazarlo. Le tenía miedo sinceramente. Pero al ver a la niña algo le hizo doler la cabeza-Me recuerda a un niño pequeño -Mira a Kōki fijamente ladeando la cabeza hacia un lado un poco curioso-¡Eras tú! Pero ¿Por qué? ¿Cómo? ¡Pero si solo era un niño! No entiendo nada.

-¿Ah? –Kōki se sobresalto-¿Entonces en verdad es mi padre?-Deja al bebé que había terminado de alimentar dejándole en su cunita porque se durmió y se acerca al otro chihuahua.

-Creo…que sí. Todo aquí se me hace muy conocido.-Dice mirando alrededor de la habitación-Aunque más viejo.

-Papá, yo pensé que habías muerto.-Bota un par de lagrimas.-Aun recuerdo que en barco en el que viajábamos se volcó, y te pegaste en un barandal antes de caer al agua después de que cayeran mi hermano y mi madre. Supuestamente solo yo me había salvado…-No pudo seguir estaba con demasiadas emociones atoradas en la garganta. Siempre creyó que ya no tenía a nadie de su familia.

Su pareja le acaricio la espalda suavemente mientras cargaba a Ouji con el otro brazo quien terminaba de beber su leche. Masaomi miraba a cada uno de los chihuahuas alzando una ceja su hijo le miro enojado esperando a que a su padre no se ocurriera coquetear mientras los castaños hablaban.

-Yo recuerdo que desperté en un hospital, cerca de la costa de Estados Unidos, en un principio no recordaba nada solo recordaba mi nombre y que era medico, un doctor de allá que era de origen japonés me puso ese apellido: Kanou, la gente me acogió bastante bien, seguí estudiando medicina y me fue bastante bien, aprendía más rápido que los demás y bueno, volví hace poco a Japón porque Akashi-sama necesitaba ayuda. Aunque no recuerdo ser Akashi ni ser parte de su familia ¿Akashi era nuestro apellido?

Furi negó insistentemente al igual que su esposo.

-Nuestro apellido es Furihata…pero yo me casé hace un año casi, Sei es mi esposo, digo Seijūrō Akashi, del clan de los leones-Le indica al pelirrojo que miraba ahora con desconcierto al par- Y los bebés son nuestros hijos.

El hombre mayor quedo entre impactado y emocionado al saber eso. Tantas cosas habían pasado y el de a poco iba recordando. Furi decidió que ayudaría a su padre a recordar todo.


Esa tarde la niebla parecía estar muy densa en el ambiente. Se venía el verano, aun así la primavera parecía invierno.

Un chico antes de tocar la puerta de esa enorme mansión de mármol oscuro hizo una llamada pertinente. Tenía que prevenir antes de ocupar su "magnifico" plan

-Oi Akashi ¿Me haces un favor?-El que lo oía por celular hizo un ruido un poco extraño de sorpresa.

-¿Qué quieres Daiki? Espero que no hayas hecho algo estúpido-

-¡Aun no hago nada! Digo… ¿Puedes hoy quedarte en casa y no salir?-

-Pues no pensaba salir de todos modos ¿Qué hay con esa extraña petición?-

-Ya lo entenderás después.-Le cortó y toco a la puerta, le abrieron sin mucha previa, al parecer todo estaba bien. Fue muy difícil encontrar la dirección de uno de sus parientes pero lo había logrado.

Su disfraz era perfecto por supuesto. Pero ¿Cómo debía comportarse para que no se delatara así mismo que era él? Mostrarse autoritario y mandón, arrogante y soberbio y sobre todo un poco loco

No importaba ya había logrado entrar y amenazaría a su padre de conseguir lo que quería: Que lo dejara estar con Kise, ya no podía más. Odiaba el infierno que estaba pasando y no poder estar con él, besarlo, tocarlo estar con aquella persona que realmente quería.

Esperaba que su peluca no se saliera.

Entro al lugar donde su progenitor le esperaba alzando las cejas, pues el disfraz que llevaba su hijo era francamente ridículo y se notaba a leguas que era él. Sobre todo por el color de piel y la altura. Así que no pudo evitar comentar.

- ¿Por qué estas disfrazado de Akashi Seijūrō, Daiki?

-¿Qué? ¿Cómo se dio cuenta?-Mostro unas tijeras que llevaba en la mano-Digo ¿Cómo se atreve a confundirme con aquella persona?

-Cualquiera que te viera se daría cuenta de ello Daiki.-Su progenitor suspiro dudando de la inteligencia de su hijo.-Mejor dime que te trae por aquí-

-¿Por qué crees que yo estaría aquí? No hay nada que me interese de tu parte, ni tu dinero, ni la importancia del clan de las panteras me interesa, son todos unos malditos egoístas que solo piensan en salvar su propio culo.-

-Tan deshonrosa es tu manera de hablar, me siento avergonzado.- El hombre de cabellera completamente negra y piel un poco más clara que su hijo miro a este con un gesto de desaprobación y luego asco-Estoy seguro de que vienes por lo del estúpido perro ese.

-¡No es estúpido! ¡No hable de Kise si no lo conoce! –Le hirvió la sangre de las venas apretando los puños.

El hombre sonrió amplio, le gustaba ver lo rápido que pueden alterarse las personas, todas son tan similares y patéticas. Aunque seguía odiando que la razón fuese ese idiota de cabellos rubios.

-Escúchame-Hablo la pantera mayor acomodándose en su lugar sin sacar una sonrisa.-Puede que te permita hacer lo que quieres y estar con ese vulgar canino. Pero como todo en esta vida hay un precio y no siempre es en dinero.

-Hare lo que quieras, pero déjame estar en paz y tener una relación con Kise, yo quiero estar a su lado.-

No quería hacer esto el hombre mayor, pero realmente todo parecía inclinarlo a ello. Ahora estaría a la par con Masaomi Akashi. Se acomodo el largo cabello que le llegaba casi a la cadera y fue hasta donde estaba su hijo mostrándole una de aquellas flores manipuladoras.

-Si cuidas a esta flor, lo hare. Se me están acabando y la verdad es que las necesito.-

Descuidadamente la pantera menor la toma en sus manos y la huele cayendo de inmediato en el trance, cayéndosele la peluca pelirroja cuando su cabeza se hace a un lado.

-Realmente eres muy ingenuo Daiki~.-

-El ingenuo es otro diría yo.-Un castaño que tenía un gorro similar al de un arlequín a apareció desde la puerta que se parecía mucho a la pareja del hijo del clan de los leones.-Ya hemos comprobado que usted es el segundo traficante de la "Flor maravillosa" desde mi país, Taiwán - Diciendo esto muchos soldados entraron capturando al hombre pantera que casi se abalanza al castaño y de paso toman al hijo de este.- Usted me dirá quien es el primero.

-No diré una maldita palabra, este negocio tiene años en funcionamiento, así que pueden pudrirse malditos híbridos.- Después de todo con sus contactos podría salir de prisión fácilmente.

-Será mejor que lo diga, sabe, Japón acaba de darme la autorización para hacer lo que quiera con las personas que trafican de esas flores por considerarlas en extremo peligrosas.-

-Tsk, es Daiki ¿Cierto Daiki? ¡Tú eres el principal culpable de esto!-

-Yo soy el principal culpable.- Respondió este tan firme que parecía ser verdad.

-Demonios.-Gruño el clon de Furi si el otro aunque manipulado confesara tendrían que ejecutar a ambas panteras.- ¡No arrastres a tu hijo en esto Aoshima!

-Lo dijo por su cuenta.-El hombre sonrió con maldad.

-Amor-Llego el clon de Akashi abrazando al castaño- Vámonos al hotel, tengo frio y es aburrido ver ropa de bebé solito.- Hace un puchero y ruidos como el de un animal lastimado.

-Te dije que te fueras a ver tiendas que esto se iba a poner muy violento-Le da un beso en la mejilla a su pareja-Ya vamos.

En ese momento el hombre pantera se separa de los guardias que lo retienen agarra una pistola y hace dos disparos.

-¡NO!-


Esa noche.

-Entonces decidiste que tu padre se quedara aquí…- Seijūrō estaba algo serio, entendía a su pareja, pero el tenia razones para molestarse.-Sabes que no podemos hacerlo si esta aquí y sabes lo que te pedí…

-Perdóname…es que mi padre es mi única familia.-El pelirrojo alzo las cejas.

-¿Y yo y los niños no lo somos?-

-No me refiero a eso Sei, claro que lo son, pero mi padre, yo pensé que había fallecido, tenerlo de vuelta es casi como un milagro.-

Su pareja bajo la cabeza, de sus dos padres, su madre era la que consideraba su familia y ahora no estaba. Si ella volviese quizás haría lo mismo que Kōki a quien le dio un pequeño abrazo y luego se acostó por su lado.

-Sei ¿Estas enojado?-Debería molestarle que su pareja no lo mire, pero aquel abrazo le hizo entender que su esposo le entendía de algún modo, pero esa distancia significaba que estaba enojado aún.

Bueno aun no lo hacían desde hacía meses. Era frustrante de algún modo para ambos.

Se acerco a su esposo y lo toco en el hombro haciendo que se volteara para besarlo con mucha pasión y amor en ese acto, sin embargo el león hizo el gesto de apartarlo.

-No Kōki, basta.-

Sin embargo la negativa le hizo atacar los labios ajenos con más fiereza hasta que le correspondiese, cosa que el pelirrojo evitaba cerrando los labios y tratando de apartarse.

-¡Eres mío Sei!- Dijo de manera decidida besándolo tantas veces como era posible, pero el otro se levanto ya molesto en serio.- ¡Sei! ¿A dónde vas?-Trato de alzar la voz lo menos posible.

-No es cuando tú quieras, iré a dormir a otra parte-

-¡Eso si que no! -Lo abrazo desde la espalda de manera fuerte.- Mío dije.

-Kōki, si me quedo voy a querer hacerlo contigo y tú no quieres…-

-Quédate.-Le metió la mano bajo la ropa de dormir y lo empezó a masturbar con energía.-No podemos hacer el acto completo, pero te quitare un poco de ansias.-

Volteo a su pareja y lamio aquel trozo de carne que parecía bastante más sensible que otras veces poniéndose duro sin ninguna dificultad, lamio todo desde la base hasta la punta causando un jadeo contenido de su pareja. El castaño sonrió un poco pervertido y engullo el miembro ajeno, hacía tiempo que no sentía aquel sabor salado que tenía su pareja, se movió rítmicamente tratando de meterse lo máximo posible en la boca su esposo lo miro con una expresión complaciente y deseosa empujando más hacia dentro de aquella deliciosa boca caliente y húmeda reprimiendo cualquier sonido, solo se escuchaban las respiraciones algo alteradas de ambos con cada movimiento hecho, no querían ni podían parar sin poder avisarle el león se vino eyaculando directamente a la garganta ajena, sin embargo salió bastante más semen de lo acostumbrado así que a Furi le costó un poco tragar todo eso, además del sabor que parecía un poco mas salado que otras veces pero lo hizo de manera casi golosa, incluso lamiendo la punta a ver si sacaba un poco más.

Kōki no recordaba esa sensación de hacer este tipo de cosas pervertidas hasta ahora, se relamió y su pareja le sonrió seductoramente. Le había gustado y quería más.

Empezaron a tocarse y besarse apasionadamente, desesperados, hambrientos de cada uno de los dos mezclando sus sabores, queriendo sentirse completamente el uno al otro, fue Akashi que en un gesto silencioso le dijo que esta vez fuera su esposo el activo separando las piernas, seguramente mañana este lo cobraría, pero para Kōki eso estaba bien, le gustaba la idea se masturbaron juntos y tomo un poco de lubricante que tomo casi a ciegas puesto que estaban todas las luces apagadas y aunque al ser medio animales eran algo noctámbulos Furi había estado expuesto a la luz hacia poco.

Preparo a su amado con el lubricante quien lo esperaba algo ansioso, de hecho por eso todo el proceso había sido bastante más rápido que otras veces. El chihuahua impaciente también empujo hacia dentro con su miembro erecto que metió completamente de una cosa estocada. No recordaba que era tan placentero sentir a su pareja, aquel cuerpo caliente que le esperaba y le apretaba de una manera exquisita y deliciosa incluso se sentía más apretado que otras veces. Ambos tuvieron que aguantar gritar y gemir alto como querían incluso trataban de ahogar los gemidos besándose y mordiéndose en cada embestida fiera que cada vez iba con mas brío, con más entusiasmo en la cavidad caliente y a estas alturas mojada con preseminal y con su misma esencia animal, el mismo pelirrojo a veces se movía más que el mismo castaño a quien besaba como nunca y abrazaba con las piernas mientras buscaba su miembro en cada movimiento. Kōki se empezó a contonear para sentir todos los rincones de su amado y luego ambos eyacularon teniendo que morderse el cuello y la clavícula para no gruñir o gritar.

Se salió de su pareja dejando un pequeño hilito de semen apenas se despegaron de su proceso y ambos chicos trataron de regular sus respiraciones cansadas. Era difícil tratar de hacerlo sin ruido alguno.

Su pareja lo abrazo finalmente y aunque ambos querían seguir se terminaron quedando dormidos.


Claro que lo recordaba ambos habían entrado a trabajar de sirvientes de un arrogante millonario y Hanamiya siempre había tratado de hacerle trancas en el trabajo para que lo despidieran. El día en que le pregunto porque lo hacia este simplemente sonrió con burla y le dijo.

"No me gusta que las personas que me atraen trabajen en el mismo lugar que yo, es desagradable y me distrae"

Kiyoshi pensó que era una broma pero no, era así. No cuando en cierto momento este chico lo agarro de las ropas y lo beso al celarse por conversar con otra persona un tal Kazuya Hara que tenía la costumbre de siempre comer chicles, lo cual era un poco desagradable al hablar con este.

Pero vale, eso podía ser coincidencia, sin embargo varias veces el azabache le demostró que iba en serio con él.

Sin embargo Kiyoshi sentía que solo era un juego pues el otro a veces le trataba muy brusco o a veces enfrente de otras personas como si no estuviese enamorado. Eso dolía mucho y aunque tratase de resistirlo todo con una sonrisa y apoyado por una chica llamada Riko Aida las cosas no mejoraron o mejor dicho empeoraron.

Puesto que el otro pensaba que estaba enamorado de ella, que había salido con ella.

Sus celos, su control y sus bromas pesadas. Ya lo tenían harto, estaba fastidiado de todo, hizo algo para darle un escarmiento a ese chico, pero se arrepintió en cuanto lo hizo. Luego de eso se fue de aquella casa.

Hanamiya antes de que se fuera le dejo un buen regalo para que no le olvidara: Un buen golpe a su pierna quebrándole el hueso de esta.

De hecho a pesar de las operaciones que le han hecho a esta el perro Terranova nunca ha podido restablecerse. Siempre cuando le recomiendan reposo hace algo que termina por hacer que la herida vuelva a abrirse.

-¿Qué es lo que querrá de mi?- Se pregunto aun sosteniendo ese papel que decía:

"Ahora si me las pagaras estúpido Kiyoshi, con amor de tu Mako-chan"

-¿Pasa algo malo Kiyo-chin?- Se acerco el oso de pelo lila al de cabellos castaños bastante preocupado por su expresión.

-Murasakibara…-Sus ojos estaban algo aguados aun así le trato de sonreír a este. De pronto una idea se le cruzo por su mente-¿Puedes fingir ser mi pareja?

-¿Ah? Pero Kiyo-chin mentir es malo-Miro la expresión de este y no le gusto la expresión con pena de su rostro-Pero está bien, si eso ayuda a Kiyo-chin te ayudaré.

-¿En serio? ¡Muchas gracias! –Kiyoshi le tomo las manos, feliz con el chico de cabellos lilas que se ruborizo un poco cuando el chico hizo eso con él.

Mientras alguien de reojo había visto y oído todo.


Aquel día siguiente antes de dirigirse al hospital donde operarían a Kuroko, Kagami le había hecho el desayuno a su hombre invisible amado, aunque aun le perturbaba un poco ver como la comida desaparecía de pronto.

-Kuroko…yo quería decirte algo la verdad.-Dice de pronto mirando el piso un poco.

-Tu dirás Kagami-kun-De alguna manera el peliceleste no cree que sea algo bueno con la expresión de aquel quien era la persona que amaba.

-Em., bueno, quizás sea muy extremo, pero ya ha pasado bastante tiempo y me he dado cuenta-Le mostro una cajita con una argolla que tenía una pequeña pelota de básquet adornada con piedras preciosas color naranja. -¿Te casarías conmigo luego de la operación?

-¿Estas seguro de que quieres casarte conmigo Kagami-kun?-La voz que el tigre escuchaba se notaba quebrada y a punto de las lágrimas.- ¿Y si no vuelvo a ser visible?

-No importa ¡Ya encontraremos una forma de que te vea! Y no me importa si los demás no lo hacen, con que yo pueda hacerlo es suficiente.

-Entonces si acepto Kagami-kun. ¡Acepto! Quiero ser ya tu esposo.

El tigre pudo sentir unos cabellos y un cuerpo abrazarle. Furi tenía toda la razón. Kuroko es tangible y con eso basta.


Habían despertado muy temprano y la verdad apenas se habían lavado los dientes se habían terminado besando otra vez con pasión metiéndose a la cama al sentir que los niños aun dormían. Iban a seguir lo de ayer, puesto que ambos habían quedado con ganas de hacer mucho más.

Seijūrō quería tomar el cuerpo de su amado esposo y Furi sentirlo, tenía el cuerpo caliente y por eso disfrutaba de los toques de su amado, cada mínimo toque lo ponía a mil, aquellos besos en el cuello, el toque de su amado en sus pezones que se pusieron rápidamente erguidos apenas si le habían rozado, recibir la lengua en ellos fue un placer mucho mejor, las caricias a su pene que recibía con las piernas bien abiertas mientras el león hacia movimientos bastante rápidos conteniendo sus ruidos mordiéndose los labios. Sabía que su amado quería disfrutar el tomarlo y el desesperarlo un poco pero Kōki quería prácticamente que se lo hiciera ya y con brusquedad, quería sentirse suyo hasta que se olvidase de su propia existencia, porque para el cachorro en ese momento no había nadie más que su amado Sei.

El de cabellos rojos preparó la entrada de su amado metiendo unos dedos untados de mucho lubricante y se posiciono relamiéndose de manera muy pervertida frotándose en el pequeño agujero de su esposo para tentar aun más a su pareja que lo miraba realmente deseoso de que lo poseyera de una maldita vez.

-Em. ¿No es muy temprano para que comiencen con eso?-Menciono el chihuahua mayor atónito mirando la escena un poco shockeado la verdad, seguido del padre de Akashi quien había llegado temprano solo para ver al hombre mayor.

Continuará