Antes de comenzar, quiero agradecer por los reviews. Sé que siempre digo esto en las notas finales, pero ya que xddd

Gracias Lissadonado, Clary y a los dos Anónimos. Lo malo es que sus reviews no aparecen aquí TuT pero en mi correo pude leerlos, asi que no se preocupen, fanfiction a veces se pone to' loco uwu (Mi recomendación es que se hagan una cuenta XDDDD Okno)

Yoli, me alegré muchísimo de verte por estos lares de nuevo, espero este capítulo también sea de tu agrado c": (create una cuenta :u) y al Guest, te agradezco un montoooon por tu apoyo :D (create una cuenta :u x2)

Abajo continuaré con la NA porque sabía que iba a quedar requete larga :'v disfruten la lectura.

Pd: Digamos que, a partir de ahora, comienza mi manera de escribir actualmente XD


X-X-X-X-X: cambio de escena.

*w*w*w*w*w*: escena que transcurre al mismo tiempo en diferente lugar.


Transmisión restablecida.

Sepulcral silencio inundó aquella habitación. Ninguno se atrevía a vociferar algo hasta que quien estaba frente suyo empezara. Lo único que se podía oír eran sus fuertes pisadas que andaban de un lado para otro alrededor del cuarto. Al otro lado de la puerta, los curiosos ninjadolescentes se encontraban amontonados entre sí tratando de distinguir hasta el más mínimo sonido de lo que consideraban la peor masacre que Padre iba a brindar. El mencionado seguía caminando con la mirada fija en sus supuestos mejores ninjas, envuelto en llamas, en su mente no cabía que habían fallado de tremenda manera. Ellos, por su parte, lo veían directo a los ojos sin mostrar temor. Consideraban humillante saber que el resto de agentes se enterarían del asunto, pero no podían hacer más que guardar silencio ya que un movimiento en falso y serian chamuscados. El adulto detuvo su andar para quedar en el centro del grupo. Al escuchar su suspiro, los cinco bajaron la guardia y lo miraron con extrañeza. Él cerró los ojos, tratando de mantener la calma. Su mente estaba en otra parte en aquel momento, había cosas más importantes que ese pequeño desliz.

—Hice una pregunta y hasta ahora nadie me ha dado una respuesta válida ¿qué… pasó? —habló en un tono más bajo, esperó respuesta que nunca recibió.

Ninguno sabía qué decir. "¿Interrogamos a 55 y en el momento menos pensado escapó?" Ni siquiera cruzaron miradas, no tenían cómo ocultar su error. Además nadie podía salvar su pellejo, todos acarrearían con el castigo.

—Fue mi culpa.

Y, sin embargo, nadie esperaba que algo como eso sucediera.

¿Sacrificarse por ellos? Ninguno se había hecho algún favor especial como para devolvérsela de ese modo. Los cuatro muchachos no pudieron evitar asombrarse, aunque tuvieron que disimular, lo que provocó que el ambiente se llenara de intriga e incertidumbre. Padre, con el ceño fruncido y las manos tras su espalda, caminó con sigilo hacia su persona. No podía creer lo que estaba confesando. Se trataba de su propio sobrino, a quien le había enseñado todas sus tácticas, quien admitía haber dejado escapar a un simple e indefenso niño. Ambos se miraban directamente a los ojos, envolviéndose en otro incómodo y abrumador silencio.

—No me mientas.

Padre lo conocía a la perfección, estaba bajo su posesión, nada se le escapaba de las manos. Los otros cuatro tragaron saliva debido al miedo, sabían que si él descubría la mentira el castigo sería más severo. Nigel dio un paso al frente.

—Te estoy diciendo la verdad.

"¿Por qué sigues con esto? ¡Di la verdad y huyamos a Guadalajara!" probablemente pensaban los otros.

—Mi equipo se acercó cuando oyó la explosión —continuó el joven inglés—, trataron, sin buen resultado, de atrapar a número 55. Pero fui yo quien lo encontró merodeando por la mansión. Lo enfrenté y lo encerré al interrogatorio. Tanto ellos como el resto de los ninjadolescentes se enteraron de todo después que este escapó. Y no pude detenerlo.

Un silencio más. Ahora se debía que, en realidad, todos se quedaron sin palabras, incluso Padre. Su pupilo había permitido que algo así sucediera, en el poco tiempo que le había permitido trabajar solo se volvió inútil, en su opinión. Todavía se le hacía difícil aceptar lo que su ente del pasado le advirtió: que no debía confiar demasiado en la pericia de aquel adolescente. Eso era una prueba convincente para acceder a la oferta que su joven versión le había ofrecido, claro que lo mantendría en secreto. De igual manera sentía decepción por lo sucedido, razón por la cual, alzó su mano y le extendió una bofetada al chico, llena de furia e ira. El inglés agachó la cabeza conteniendo su molestia, su maestro se le acercó y presionó con fuerza su mano en el hombro de él, mirándolo con cólera.

—Entonces, no permitirás que esto vuelva a pasar, ¿verdad?

Nigel alzó la mirada y negó con la cabeza.

—Lo juro.

El espectro empujó fuerte el hombro de su pupilo y se alejó del lugar. Acto que sorprendió a todos los presentes.

—No hagas que me arrepienta de no haberte acabado en este momento. A todos ustedes. —Finalmente se fue. Lanzó una enorme llamarada de fuego a la puerta para alejar a todos los mocosos adolescentes entrometidos de su alcance. Caminó a paso fuerte hacia su oficina, dejando en el suelo las marcas de sus pisadas que se entremezclaban con el ácido fuego que emanaba.

Dentro de la habitación, los cuatro ninjas vieron sorprendidos a su líder.

— ¿Acaso tú… nos cubriste? —inquirió Abby mientras se le aproximaba, los otros tres querían escuchar ansiosos la respuesta. Y de pronto, la puerta derrumbada levitó hasta encontrarse nuevamente reconstruida. El espectro menor volteó a ellos con los ojos envueltos en llamas.

—Lo hice por una simple razón: apariencia. —De su mano mostró un trozo agrietado de lo que quedaba de la bomba. Una mirada de cerca les hizo llegar a la conclusión que esa pieza pertenecía al armamento de los ninjadolescentes—. Alguien de dentro resulta ser un traidor, fue quien ayudó a 55 a escapar. Por el momento, no podemos notificárselo a Padre. Si no los necesitara para encontrar al culpable, hubiera permitido que los castigasen. Por ahora solo tendrán que preocuparse de que yo no los liquide —Su cuerpo se encendió en llamas—. Deberán hallar al causante de este desastre, o si no, ¡la palabra sufrimiento tendrá un nuevo significado en sus ignorantes cabezas!

— ¿Con eso piensas asustarnos? —respondió la morena con los brazos cruzados. A su lado Kuki se limaba las uñas, Wally bostezaba con frecuencia y Hoagie chateaba en su celular. Nigel los miró por unos segundos con hastío pero al final, rodó los ojos, lanzó un suspiro de fastidio y apagó sus llamas.

—Como sea, igual deben encontrar al traidor. No me importa si es alguien amado por ustedes, si es su novio o novia, si le deben la vida, atrápenlo. Sin… piedad, ¿quedó claro?

Todos asintieron con la cabeza y se retiraron de inmediato. Hoagie empujó con fuerza la puerta para deshacerse de los pocos jóvenes chismosos que aún estaban espiando.

—Nigel Uno está loco. —Le comentó a Kuki e hizo señas de locura con su dedo índice.

—Imagínate si Padre lo hubiera derretido en lava frente a nosotros ¡qué asco! —concluyó la japonesa.

El australiano no pudo evitar oír aquella conversación. Una parte de él le sugería que interviniera, aunque no estaba seguro de por qué, no tenía necesidad de defender a alguien que realmente no le importaba. Agitó su cabeza levemente y se abrió paso en medio de los dos, empujándolos a cada lado para irse.

— ¡Hey! ¿No te alcanza el resto del pasillo? —gritó el castaño. Mas el rubio se alejó con rapidez. Kuki le brindó una mirada de desagrado, con los brazos cruzados y la boca torcida. Sintió un poco de intriga por saber por qué reaccionó de ese modo, mas desechó de inmediato esos pensamientos, se acurrucó en el brazo de Hoagie y se fue de ahí.

Nigel miraba aquel deshecho de la bomba con furia. Era inconcebible que alguien estuviera ayudando a los Chicos del Barrio bajo sus narices. Tenía que encontrar al chistoso que se le estaba burlando y debía hacerlo rápido.

—Me sorprende que hayas hecho eso.

Dio un respingo al voltear y percatarse que Abby aún no se había retirado.

—La conversación ya acabó.

Ella se encogió de hombros.

—Solo… quería agradecerte por habernos "salvado". —Enfatizó las comillas con los dedos de sus manos.

—No lo hice por ustedes.

—Pero es lindo pensar que sí, por lo menos unos segundos.

Él la observó con desconfianza, se mantenía escéptico a su trato, el cual nunca había sido nada amable. Justo ayer ella presionaba su cabeza contra el pastel de pollo del almuerzo y ahora le agradecía, no parecía ser la misma persona. Cierta curiosidad por conocer su cambio de humor invadió su ser, mas tuvo que disimularlo. No entendía, sin embargo, por qué cuando estaban cerca sentía un ligero cosquilleo. Justo como en ese momento.

Abby giró para marcharse.

— ¿Quieres al traidor vivo o muerto? —habló ella mientras le daba la espalda.

—Cómo te plazca. —respondió.

Observó como ella se fue alejando hasta quedar finalmente solo. Una vez así, desintegró parte de su traje para revelar la quemadura que estuvo impregnada en su brazo que ahora era una simple cicatriz. Le resultaba increíble que todo lo que dijeron esos niños fuera cierto. Además que su llegada había influido en su actitud, su dura personalidad; en ocasiones anteriores jamás hubiera protegido a su equipo, no a las personas que hacían su vida imposible. Ciertas cosas aún no cabían en su mente pero haría lo imposible por descubrir aquel misterio que representaban aquellos pequeños.

Porque había algo oculto en su pasado que no sabía a ciencia cierta.

X-X-X-X-X

En la institución los jóvenes se encontraban atareados por los preparativos a realizar sobre la feria anual de la "Historia americana". Toda la secundaria expondría sus proyectos al aire libre. Unos muchachos, con sumo cuidado, transportaban una enorme maqueta del Gran Cañón hasta la cancha deportiva. Transcurriendo un segundo, se vieron a sí mismos enfrentando al suelo con su ejemplar hecho pedazos. Escucharon a sus dos rutinarias abusonas reír con gusto y fuerza. Solo que esa vez era más doloroso puesto que habían pasado bastante tiempo armando su proyecto. Las chicas se chocaron las manos entre sí y empujaron a los chicos cuando intentaron levantarse.

—Nada como alterar los nervios de dos ñoños por la mañana. —expresó Fanny, lanzando un suspiro de serenidad, mientras ambas se alejaban.

—Nunca pasará de moda. —añadió Rachel, acompañando la risa de su amiga—, oye, ¿te enteraste de lo que pasó ayer?

—El líder supremo, el chip desaparecido, Padre ardiendo en cólera, tengo Facebook ¿recuerdas? —La pelirroja presumió su celular. Su compañera esbozó una risa.

— ¿Habrán descubierto qué pasó?

— ¿Quién sabe? Quizá mataron accidentalmente a 55 y tratan de ocultar evidencias inventando otra historia. —Fanny detuvo su caminar al percatarse que su amiga ya no se hallaba a su lado. Volteó para observar que se encontraba unos pasos atrás asqueada por su comentario.

—Estás loca, ¿lo sabías? —exclamó la rubia.

— ¡Vamos! No podemos negar que algo así suceda. —Ambas rieron. Siguieron con su camino, hasta que alguien se les interpuso, colocó sus brazos en cada uno de sus hombros para quedar en medio.

—¿Me extrañaron, lindas? —expresó con picardía. Las dos la saludaron con euforia.

— ¿Dónde te habías metido? Te perdiste toda la diversión anoche. —anunció la pelirroja.

—Mauricio rentó un auto e impactamos el parachoques del director. Hubieras visto su furia al perseguirnos a ¿cuánto? ¿20 kilómetros por hora? —Las dos carcajearon al recordar la falta de velocidad del decano.

—Me imagino. Debemos ir a la cancha en este momento.

— ¿Para…? —Ambas respondieron escépticas.

— ¡La feria! Por si no lo recuerdan, tenemos exposición.

—La cual tú dijiste que harías el stand, ¿cierto? —indicó la rubia. Ambas la miraban con ansia por oír su respuesta. Abby suspiró.

—Y ya está listo. —Sonrió de lado mientras las escuchaba celebrar.

— ¡Eres la mejor! —felicitó Fanny.

—Sí, sí, sí, ¿me acompañan?

La morena jaló a sus amigas hacia el gimnasio. Las chicas se lanzaron miradas suspicaces. A Abby jamás le había interesado llegar temprano a algún lugar, mucho menos a una feria. Una vez dentro, se dieron cuenta que la cancha estaba vacía, sin stands, ni decoraciones, ni profesores, y todos los estudiantes estaban sentados en las gradas.

— ¿No se supone que íbamos a tu adorada feria? —habló la escocesa con sarcasmo.

—En realidad, la feria es afuera. Deberían prestar más atención en clase. —Se burló la morena.

El rostro de las dos chicas cambió de intriga, a incomodidad. Las tres se acomodaron en las graderías, junto a los demás. Rachel miró a su alrededor, los jóvenes de la secundaria completa se encontraban ahí dentro. Logró hallar a Chad, quien hablaba seriamente con Mauricio. Cuando el rubio alcanzó a verla, ella le hizo señas preguntándole qué era lo que pasaba aunque recibió una respuesta no muy satisfactoria de su parte. De hecho, el auditorio entero se formulaba la misma duda. Al observar, sin embargo, la tranquilidad de Abby, supo que nada de esto tenía que ver con la estúpida feria. De pronto, música bailable del momento comenzó a sonar por los parlantes. En el centro de la cancha se formaron nueve muchachas que vestían sus trajes de animadoras, la gente les prestó atención ya que suponían que por fin se aclararían sus interrogantes. Después de la presentación, la líder de las porristas se acercó a la tarima y tomó el micrófono.

—Buenos días, instituto. Los hemos reunido a todos aquí por dos razones. Primero, en unos días, nuestro adorado equipo luchará por ocupar un puesto en la final del torneo regional de footbaal. Necesitamos a las mejores animadoras para ovacionarlos, por eso les pedimos a las interesadas apuntarse en el tablero que está a mi derecha. Hay cupos suficientes. —concluyó la asiática con felicidad. El público decidió brindar un aplauso con cierto sabor agridulce. No podía ser posible que los hubieran reunido a todos solo para notificarles dicha novedad, que incluso convencieran a los profesores de permitirles utilizar la cancha para un tema así de insignificante. Tenía que haber algo más.

—Y... esta es la segunda razón.

Kuki, quien hasta ese entonces había mostrado una encantadora sonrisa, transformó su rostro a uno sereno y malévolo, lanzó un guiño al muchacho de cabello castaño que se había sentado junto al resto del equipo. Al receptar la señal, el chico sacó un control de su bolsillo mediante el cual hizo que las puertas, ventanas o cualquier otra clase de escapatoria fuera bloqueada. La gente se empezó a alarmar, veían a su alrededor asustados.

—Como ya se habrán enterado —prosiguió Kuki—, número 55 escapó con el chip bajo su poder. Sin embargo, no lo hizo solo, uno de ustedes le ayudó a huir. Tenemos suficientes pruebas para demostrar que la bomba fue construida con nuestro armamento, lo cual es mala noticia para el geniecito traidor pues no pudo eliminar todo rastro de evidencia. —La multitud se consternó, la habitación se llenó de murmullos y exclamaciones de extrañeza, la japonesa al ver el bullicio sonrió de lado y continuó con su charla—. Por si acaso, a alguno se le pasa por la cabeza escapar con la ayuda de su armadura, no podrá hacerlo ya que todas están desactivadas hasta que el interrogatorio termine. Y no se preocupen por los profesores, ellos se encuentran bien ocupados en la "feria" con algunos de los hologramas interactivos que hemos colocado en los stands. Así que, señor o señorita desertor, déjame avisarte que estás en nuestras manos durante los próximos doscientos cuarenta minutos.

Hasta las porristas que estaban en la fila con su líder se unieron al inconveniente silencio que permaneció en la muchedumbre por varios segundos. Nadie podía creer que existía un traidor en su compañía. El mutismo siguió hasta que uno de los pocos ninjas que podía activar su armadura se elevó por los aires con vara en mano, sintiéndose impaciente porque todos se habían mantenido estáticos sin mover un solo músculo.

— ¡Muy bien, chamacos, no tenemos todo el día! ¡Fórmense en cuatro filas, dos de hombres, dos de mujeres! ¡Ya, ya, ya! —gritó el rubio mientras apuraba a los demás.

Los jugadores de fútbol fueron obligados a colocarse en fila recta mediante unas varillas unidas como si fueran rejas que habían aparecido desde el suelo. Todos a excepción de Hoagie.

— ¡Oye! ¿Cómo te atreves a tratarnos de ese modo? ¿Qué rayos te pasa? —reclamó Patton.

—Lo siento, viejo, es el protocolo. —Después de decir eso, empujó levemente al pelinegro para que prosiguiera, juntándose con los demás deportistas. Patton lo miró con fastidio mientras acomodaba su flequillo, odiaba mucho que lo despeinaran.

Cuando lograron descifrar aquella treta que se traían entre manos, no esperaron que se tratara de algo así de grave, inclusive humillante. Ella tenía un mal presentimiento acerca de todo eso, y más fue su molestia al notar que quien la había arrastrado hacia esa artimaña seguía sentada sin mencionar palabra alguna.

— ¿Acaso nos piensan acusar a todos de traidores? —prorrumpió la pelirroja.

Recién en ese momento, Abby alzó la mirada.

—Solo vamos a eliminar sospechosos.

— ¡¿Y crees que nosotras lo somos?! —La rubia se desconcertó al verla actuar así, se levantó con cólera para enfrentarla cara a cara. La morena mantuvo su pose serena y se puso de pie despacio, mirándola fijamente a los ojos.

—Dímelo tú.

Aquellas palabras la incomodaron aún más, por unos segundos quiso pensar que se había confundido de persona, que no estaba hablando con su amiga, pero resultaba ser cierto que ella prácticamente la acusaba de manera fría de ser traidora. A todos. Hasta los que habían estado con ella en las buenas y en las malas. Eso no le entraba en la cabeza.

—Miren, solo vayan a esa fila, prueben su inocencia, y esta pesadilla acabará ¿quedó claro? —Les ordenó.

—Tú…

La escocesa se levantó para desafiarla de forma física, mas sintió el brazo de su amiga detenerle. Abby las observó sin esperar respuesta alguna y se alejó con su armadura activada para poner orden al resto de estudiantes. A Fanny le hervía la sangre de la furia, mientras que Rachel solo contemplaba a su "amiga", agitó su cabeza para volver a la realidad y se acercó al oído de la pelirroja.

—Ten… cuidado.

Fanny la miró con seriedad y refunfuñando aceptó la advertencia. Ambas caminaron hacia esa insultante "fila de los acusados". Sin darse cuenta de la sombra que se encontraba a sus espaldas. Quien pudo escuchar las palabras que la rubia susurró a su acompañante. Él entrelazó los dedos de sus manos entre sí, con una sonrisa pintada en su rostro que lograba oscurecer su aura. Quizá, encontrar al traidor no sería tan difícil después de todo.

X-X-X-X-X

Deambulaba de un lado a otro, se percibía su impaciencia a varios metros de distancia debido a su mirada mortificada, con los ojos fijos en sus propios pies, contando cada paso en círculos que daba. Era inconcebible que lo hubieran apartado del espacio exterior, de sus misiones suicidas, de sus incontables aventuras para… eso ¡solo eso!

—Muy bien, ya estuvo, ¡¿cuánto tiempo tenemos que esperar?! —gritó al infinito.

Donde, curiosamente, estaba el moreno de smoking a lado del pelinaranja que concentraba su mirada en el monitor.

—Ya les dijimos, quédense quietos y esperen nuevas órdenes.

—Sí… ¡eso lo dijiste hace más o menos una hora! —movió sus brazos al aire mostrando más exasperación.

—Ay pues, vean el lado bueno. Les dimos un puf. —acotó 74.239

Los muchachos observaron a su izquierda donde número Tres se hundía cada vez más dentro del enorme mueble blando multicolor.

—Esto es más divertido de lo que creí. —hablaba la voz de Kuki desde el fondo de ese asiento.

—Bueno, número Cinco no cree que nos trajeron hasta acá solo para ver a Tres ahogándose en esa silla. —comentó Abby.

—Sí, es verdad —Añadió Dos—, además, se supone que ya me tocaba sentarme ahí. —rogó al final, la morena se llevó la mano a la cabeza.

—Permítanme decirles que parte del avance de la misión no depende de nosotros, sino de los Chicos del Barrio de este tiempo —explicó Infinito—, quienes ahora también están ocupados en sus misiones y demás problemas, por eso lo mejor es no molestarlos. No se preocupen, sector V, están en buenas manos.

—Y mientras esperamos… ¿podemos ver la convención de "Doctor Who" por TV Cable? —pidió el científico. El moreno negó con la cabeza, pero al final ambos se fueron al televisor…

…Y cerraron la puerta con llave.

—No, no, no, ¡Esperen! No nos dejarán encerrados otra vez. ¡¿Qué no ven que yo vivo de mi público?! —Uno terminó su reclamo entre gruñidos y patadas al suelo.

— ¿Sabes? Desde que nos metieron aquí no sé por qué me huele a gato encerrado. —dijo Cinco, cruzándose de brazos.

—Opino lo mismo. —Se escuchó la voz de la asiática desde el fondo, solo se alcanzaba a ver su brazo.

—Y no nos quedaremos aquí a esperar bajo su merced. —número Uno pintó una sonrisa en su rostro.

—Ese rostro... me late que tienes un plan. —bufó Dos.

—Así es, mi chavo. Si algo nos están ocultando lo vamos a averiguar. No nos llaman "el legendario" sector V por nada. —El inglés se puso las manos a la espalda para decretar su nueva misión al resto del equipo—. Dos, en mi mochila está el identificador de voces. Modifícalo para poder escuchar a través de las paredes. —Hoagie asintió con la cabeza—. Cinco, encuentra la mejor localización para poner el altavoz sin que Infinito y 74.239 se den cuenta. —Abby se dirigió a su labor rápidamente—. Tres, quédate en la puerta y vigila si alguien se acerca. —Kuki hizo pulgar arriba con su único brazo visible—. Y Cuatro, ¡ya sal de ese maldito cojín!

Inmediatamente, la japonesa salió volando del puf y cayó de cara al suelo. Después de unos segundos, se notaron los brazos del rubio tratando con desesperación escapar del sillón.

—No me culpes a mí. Me dijo que se le cayó el caramelo que le compré dentro de esa cosa. —Se excusó el güero.

— ¿Y lo encontraste? —La pelinegra unió sus manos en son de súplica.

Cuando Wally extendió su mano y le mostró el dichoso dulce, ella saltó de alegría y se le tiró encima, brindándole un fuerte abrazo. Él rodó los ojos aunque con una sonrisa la estrechó de igual manera.

Uno se estremeció al contemplar la escena. Arrugó ambas cejas y dejó caer sus hombros, no iba a negar que hicieran una bella pareja, sin embargo, no entendía por qué sentía algo de celos. Desvió su mirada hacia quien le había quitado el sueño durante la noche con el simple hecho de pensar en su nombre. Lanzó un suspiro. ¿Tendría el coraje para decirle cuanto le gustaba? Con toda la presión que tenían encima, no se había permitido ni un momento para siquiera hablar con ella ¿le correspondería a sus sentimientos?

—Uno.

Cuatro pudo hacerlo ¿qué habría sentido? Él también podría, aunque ¿lo haría sin saber los riesgos?

—Uno…

Pero ¿cómo sabría los riesgos si nunca lo intentaba? Fuera lo que fuera que sucediese, no podía seguir tranquilo puesto que cada vez que la veía un cosquilleo le recorría la espalda, al mirar sus ojos, sentir su presencia, escuchar su voz.

—¡Uno!

El inglés dio un respingo al escuchar aquel grito. Sintió como Cinco lo jalaba del brazo.

—Estás sordo, ¿o qué? Ven acá.

Él agitó su cabeza y volvió al planeta Tierra, donde, al parecer, los muchachos descubrieron algo. Dos sintonizaba las frecuencias para que las palabras pudieran sonar mejor.

— ¿Qué lograron escuchar? —preguntó el líder.

—Dijeron algo sobre… el líder supremo. —respondió Cuatro.

Número Uno alzó una ceja. Al parecer número Infinito tenía razón, la organización estaba ocupada en cosas del presente. De todos modos, algo no le cuadraba por completo. Apoyó su cabeza al auricular junto al resto y se dedicó a escuchar.

El moreno y 74.239 hablaban por medio de un video llamado.

—De acuerdo. Mandaremos a un sector para escoltarlo hacia un lugar más seguro. Solo no vuelva a realizar otra misión solo.

Yo haré lo que sea por mi organización ¿no compartimos el mismo pensamiento?

—No te tomes las cosas en sentido personal. —Reclamó el científico—, solo espera nuestras órdenes. Se supone que ya habíamos hablado con usted de esto.

Ustedes no. Fueron sus otros ustedes.

74.239 se trabó. Posó su mano en la barbilla para pensar bien en lo que iba a responderle.

—Es un acertijo, juro que lo es. —susurró. Infinito rodó los ojos.

Pero más intrigados estaban los agentes del sector V

— ¿De qué estarán hablando? —El rubio soltó la interrogante.

—Al parecer, tenían planes con el líder supremo y, por lo visto, no estamos en la lista de ayudantes. Creo que vamos a darles una sorpresita. —Uno caminó por el cuarto encerrado tratando de buscar salida.

—Quizá… deberíamos quedarnos aquí y esperar. —sugirió Tres.

— ¿Lo dices en serio o quieres sentarte de nuevo en ese puf? —retó Dos.

— ¡No!… Bueno, tal vez.

Todos miraron hacia una esquina al escuchar unos estruendos. Vieron a Uno con unos cables y armamento.

—Saldremos de aquí, aun si ellos no quieren. Dos, ayúdame con esto que mi papel solo es del guapo de la película.

Número Dos se acercó a él. Tres y Cuatro decidieron echar una mirada. Detrás de ellos se quedó Cinco, en silencio, pensando por unos segundos por qué realmente querían escapar. ¿Sería necesario? Observó a Uno, su mirada era bien rígida, se notaba claramente que quería salir sin importar lo que ocurriese después. De todos modos, quizá por pensar solo en el presente era que estaban ahí. Además, ella también deseaba escapar, y no era la primera vez que "rompían las reglas". Nigel siempre había sido mejor líder que ella, así que sabía lo que hacía.

Se acercó al resto para darse cuenta que en cuestión de segundos Número Dos había creado un distinguido rayo láser.

—Eso es rapidez. —acotó ella.

—Solo necesitaba unos retoques. Ahora, aléjense.

Los cuatro se miraron con intriga, pero al ver que Dos apuntó hacia la pared y una luz cegadora color rojo emergía de la boquilla y logró que el cuarto comenzara a temblar, no solo se alejaron. Salieron corriendo. El regordete jaló el gatillo y una fina varilla se posó en la pared, formó un cuadrado con la ayuda de esta que de inmediato se desintegró. Dio media vuelta con su arma en mano.

—No me llaman el asombroso Hoagie Gilligan por nada. —Presumió, girando la pistola entre sus dedos.

—Nadie te llama así. —añadió Cuatro, Dos hizo un ligero puchero.

Los cinco niños salieron a toda prisa con Uno a la cabeza. Mientras se escabullían por los alrededores, percibieron que alguien se acercaba. Todos se escondieron detrás de un muro a excepción de Tres quien daba saltitos de felicidad. Solo se alcanzó a ver el brazo de Cuatro que la jaló hacia el escondite. Escucharon unas voces, reconociendo solo la de Infinito. La otra jamás la habían oído. Sonaba como si fuera un adolescente, no obstante, sus versiones mayores no estaban dentro y tampoco se trataba del líder supremo.

— ¿Quién es?

—Deja ver.

— ¡Quítate! Yo también quiero ver.

— ¡Hey! ¡Cuidado!

Todos reclamaban su derecho a meter las narices donde no debían, menos Uno. Con dificultad intentaba escuchar algo de la charla.

—Dije… que yo me encargaré. —pronunció el personaje misterioso. Infinito trató de detenerlo.

—Enviaremos a otro sector, ustedes tienen cosas más importantes en qué pensar. El líder supremo no los necesita, el resto de la organización sí.

La persona se acercó hacia el moreno de forma amenazante.

—Pero el líder supremo es la organización, ¿cierto? Cuando encuentres una mejor excusa, avísame. ¡Vámonos! —anunció al resto de su equipo.

Fue lo poco que el inglés logró percibir, mas sus oídos prestaron atención a los gritos de Dos y Cuatro dándose manotones por la pelea de quien debía ver primero. Uno gruñó por lo bajo.

— ¡Ya cállense mis chavos, ni que fuéramos preescolares! —Los separó.

Al guardar silencio, los demás pudieron distinguir la voz de aquel extraño que hablaba con el moreno. Dos, tras el descubrimiento, abrió los ojos como platos.

— ¡Santa cachucha, yo conozco esa voz! —Todos lo miraron extrañados.

Asomaron sus cabezas hacia afuera. Apenas lo vieron, quedaron tan sorprendidos por aquella revelación. Parecía imposible verlo a él aquí. Además, su manera de expresarse, su osadía, su liberalismo y su aura autoritaria. Era como si se tratara de otra persona. Y parecía que se había vuelto el líder de aquel sector. Número Uno fue el primero en volver en sí y dirigió la mirada a su equipo.

—Debemos seguirlos. —Se encorvó más para aproximarse al dichoso sector.

—Pero sería peligroso si ellos nos descubren. Sobre todo… él. —señaló Dos hacia afuera, un temor inoportuno se apoderó de su cuerpo.

—Si estamos en este tiempo, es para resolver cualquier tipo de problemas. Y ellos nos guiarán hasta allá.

Corrieron hasta donde se dirigían los agentes, viendo como cada uno subía a una imponente nave. El líder fue el último en subir, quien sintió que alguien estaba atrás suyo. Giró su cabeza con rapidez, mas no vio nada, razón por la cual siguió con su destino. El sector V logró ocultarse de la vista de aquel muchacho, se fueron acercando cada vez más a la nave, y en ese segundo, el vehículo se elevó por los aires, y despegó de manera fugaz.

Los cinco niños observaron boquiabiertos nada más que la simple silueta de humo que dejó aquel móvil. Se envolvieron en un incómodo silencio.

— ¿La pusiste? —inquirió Uno.

—Oh sí.

Número Cuatro sopló el humazo de la boquilla de su arma, que había lanzado un chip localizador. Vieron en el pequeño monitor hacia dónde se dirigía la nave.

—Lo siento chamacos, pero el sector V se colará en la fiesta. ¡Todos al S.C.A.M.P.E.R! —gritó el líder mientras apuntaba con el dedo índice hacia el infinito.

—No tenemos S.C.A.M.P.E.R. —añadió Cinco con un tono aburridón. Uno bajó su dedo y se mantuvo en silencio por unos segundos.

— ¡Todos a la parada de bus!

Los cinco dieron un grito de batalla y corrieron a los banquitos de la parada.


Transmisión interrumpida.


¿Quién será ese agente? Luce como alguien importante en ese tiempo 030 si tienen alguna teoría pueden decírmelo ;D

Ok, ahora sí comunico. Tal parece que a la historia le vendría bien algo de drama entre 3 y 4, o al menos eso me andan pidiendo XD pero verán, esta historia la creé ya hace cuatro años atrás, en esa mente de 16 llena de hormonas y locuras (?) Y, como lo he dicho un montón de veces, el fic ha pasado por un sinnúmero de correcciones, no solo ortográficas, sino de trama. Anteriormente, esta historia parecía novela juvenil XD pero eliminé muchas ideas porque no las vi necesarias uwu siempre tuve la idea de hacer un fic donde soltaría todo el melodrama sin límites que pueda dar, ahí nació "¿Quién ganará el primer puesto?", pero por sus peticiones y mi mente bien crack (?) ya no descarto la posibilidad de crear más fics de esta ideología, con dramas y romances y esas tonteras XD KND ha sido de las series que más ideas me ha sacado, así que creo que comenzaré a trabajar el cerebelo para, no solo andar resubiendo fics antiguos, sino ya obtener nuevas historias. Como he dicho, este fandom necesita ayuda porque está más muertos que los walkers de TWD :vvv

¿review? :3