¿QUE PASÓ FICTIONEROS? AQUI SUS AMIGAS EVIL ANJELICKE Y DCROMEROR, TRAYÉNDOLES UN NUEVO CAPITULO DE ESTE FIC.
QUEREMOS AGRADECERLES DE MIL AMORES A TODOS LOS QUE LEEN, SIGUEN, PONEN EN FAVORITOS Y COMENTAN ESTE FIC, NO SABEN LO FELICES QUE NOS HACEN VER A CUANTA GENTE LE GUSTA Y QUIERE QUE CONTINUEMOS.
TAMBIEN NOS QUEREMOS DISCULPAR...OTRA VEZ POR RETRASARNOS EN LA FECHA ESTIPULADA, PERO BUENO, YA SABEN LO QUE DICEN, MEJOR TARDE QUE NUNCA.
POR OTRA PARTE, QUEREMOS PEDIRLES ENCARECIDAMENTE QUE COMENTEN QUE LES PARECIÓ ESTE CAP Y SI QUIEREN QUE MAS DILACIÓN AQUI LES TRAEMOS LAS RESPUESTAS DE QUIENES COMENTARON EL CAPITULO ANTERIOR:
CCMLectoraEscritora: sabemos que estamos advertidas y que ya nos comenzaste a rastrear, pero aflojale con la paranoia.
kykyo-chan: espero que este cap te guste tanto como nos ha gustado a nosotros escribirlo.
ESTO ES EL COLMO DE LOS COLMOS, "ES UNA GRAN AMIGA" SI, AMIGA MI COMPUTADORA, PERO ESA MUJER, ES ENGENDRO DEL DIABLO…SI ES CIERTO QUE ESTAMOS ATRASADAS CON LA FECHA LIMITE…Y SI…SABEMOS QUE NOS ADVIRTIÓ QUE NOS ESTABA RASTREANDO, PERO EN MI DEFENZA…CREÍ QUE ERA UNA BROMA PARA ASUSTARNOS.
-¿TENIAS QUE HACERLA ENOJAR?-ME PREGUNTA DCROMEROR EN SUSURROS, MIENTRAS TRATA DE QUE LA RAMA DONDE ESTAMOS ESCONDIDAS, RESISTA NUESTRO PESO, VIENDO COMO DEBAJO DE NUESTROS PIES, UNA MUJER ARMADA CON DOS LARGAS Y AFILADAS ESPADAS SIGUE EL RASTRO QU ENCONTRARON SUS LOBOS.
-YO QUE SABIA QUE ERA PELIGROSA-UNA RASTREADORA DE ELITE, MENTORA DE DCROMEROR EN SU AFAN DE CREAR NUEVAS INVENCIONES.
-Y DIME ¿ERA NECESARIO ENFRENTARLA TAN GROSERAMENTE?-DEBO ADMITIR QUE LANZARLE UNA ROCA A SUS ESPALDAS NO FUE MUY EDUCADO, AUNQUE MI COMPAÑERA ME ADVIRTIÓ QUE NO LO HICIERA.
HEMOS ESTADO INTENTANDO ESCONDERNOS DE ELLA DURANTE HORAS, AUNQUE DCROMEROR ME ACONSEJE QUE BAJE Y LE PIDA UNA SINCERA DISCULPA, NI LOCA, POR UNA SIMPLE RAZÓN, ¡ESTÁ ARMADA CON DOS ESPADAS! YO NO TENGO NI SIQUIERA UN CUCHILLO PARA DEFENDERME, Y CUANDO LE PREGUNTO A MI GUARDIANA QUE POR QUÉ NO BAJA ELLA A DIALOGAR AMIGABLEMENTE CON LA MUJER. ME SALE CON:
-ELLA ESTÁ ARMADA CON DOS ESPADAS, YO SOLO TENGO UNA, HAS LAS CUENTAS-VAYA VALENTIA TIENE.
ES LA SEGUNDA VEZ QUE PASA DEBAJO NUESTRO, ESOS LOBOS QUE TIENE POR MASCOTA TIENEN UN BUEN OLFATO, PERO NO SON MUY INTELIGENTES.
AL MOMENTO DE DESISTIR DE LA BUSQUEDA, SE VA CON LAS MANOS VACIAS, O ESO CREEMOS.
-LISTO, SOLO CLAVA EL CAPITULO Y VAMONOS-CUANDO TOCO MI ESPALDA, NOTO QUE ME FALTA ALGO ¡MI BOLSO!-VAMOS, NO TENEMOS TODO EL TIEMPO DEL MUNDO.
-LO PERDÍ-LE DIGO EN VOZ BAJA, LO QUE HACE QUE ME LANCE UNA MIRADA ASESINA-DEBIÓ HABERSEME CAIDO EN LA HUIDA.
SIN DESPEDIRSE NI NADA, ME TRANSPORTA A MI CUARTO.
VEO MI COMPUTADORA, Y DEFINITIVAMENTE HAY UN MENSAJE DE ESA MUJER "GRACIAS POR EL CAPITULO, PERO LA PROXIMA VEZ ME LO DARÁN PERSONALMENTE", MALDITA SEA, HABIA ENCONTRADO MI BOLSO CON EL CAPITULO Y SEGURAMENTE MI LIBRO DE HECHIZOS.
CAPITULO 4:
NUBES DE DOLOR:
Las cosas se habían dado de un modo tan extraño y hacia el final tan familiar; Nerissa estaba aún algo incómoda por lo que había sucedido con Lily, la peor parte era que esta situación no era nueva, la había visto tantas veces que ya no le sorprendía el comportamiento de su madre dragona, no entendía en qué momento se habían arruinado tanto las cosas en su familia, recordaba el cariño con el que se trataban la rubia y la castaña cuando era pequeña, ahora se la pasaban discutiendo tanto, siempre por lo mismo la presencia de alguna mujer que se acercaba a Emma.
Pensar en esas peleas la entristecía mucho, aunque en esta ocasión en el recuerdo de la última pelea, además del dolor había una sensación de fascinación colándose en su mente, esos dos seres la habían dejado tan ensimismada cuando las vio, eran seres tan peculiares; había leído infinidad de información de los seres que provenían del inframundo, entre ellas las razas casi extintas de sus madres, siempre buscando información sobre parte de su origen, sobre las razas que la formaban a ella… solo quedaban dos vampiros en todo el mundo y dos dragones.
Cada día, cada noche, en que tuviera tiempo libre y no la estuvieran atosigando con clases para ser la siguiente gobernante, había devorado libro tras libro con ansias de conocer más, ya que estaba totalmente segura que nunca iba a ser capaz de ver una de esas criaturas… hasta ese día, era increíble, había logrado ver no sólo uno, sino dos ángeles negros, más aún que uno de ellos se había enfrentado a su madre, sobre todo que era mucho más rápida y fuerte que ella; a pesar de eso, pudo acercarse lo suficiente para tocar una de sus alas… claro luego la habían sorprendido infraganti… aunque ahora que lo pensaba, el ángel siempre la habían visto y había dejado que se acercará.
-Ja, si claro que no te noto hasta que la tocaste, si serás tonta Nerissa- Se reprendía a sí misma; tan inmersa estaba en sus pensamientos desde que había entrado en la biblioteca a sentarse en su sillón favorito, a la par que iba haciendo figuras en su cuaderno de dibujo, que no se percató de que tenía compañía, una presencia que estaba a su espalda, llevaba observándola desde hacía un buen rato.
El dibujo hecho en finos y delicados trazos artísticos con un lápiz, era el de un bello ángel de alas tan grandes como su cuerpo, de melena acairelada y larga hasta la cintura, de rostro en facciones afiladas y marcadas.
-Veo que alguien quedó prendada de nuestra invasora sorpresa- Nerissa saltó en su asiento del susto, su madre rubia siempre había tenido la habilidad de aparecer y desaparecer sigilosamente.
-Madre, me asustaste-La adolescente intentó ocultar el dibujo presionando el cuaderno contra su pecho. Pero era algo inútil, Emma sabía que su pequeña se había sorprendido mucho con la aparición de ambos angelinor y como siempre que algo le llamaba la atención, se iba a su refugio para plasmarlo en su amado cuaderno -Yo…yo…estaba…
-Sé lo que estabas haciendo, señorita- Con una sonora carcajada, Emma de la nada hizo aparecer un vaso lleno de cerveza y una copa de sangre, le entregó el vaso a su hija y se sentó en el sillón frente a su hija; mientras le daba un sorbo a su bebida-No te apenes, esas criaturas son engañosamente hermosas- Emma aún con una sonrisa ladeada, observaba como Nerissa se ponía roja de la pena, la pequeña solo se limitó a asentir en silencio-Pero ten cuidado- Cambiando rápidamente su semblante, el ceño un poco fruncido, le dijo nuevamente a su pequeña- Ya sabes lo que siempre te digo…
-Las relaciones son complicadas…- Respondió la joven hibrida, completando la frase favorita de su madre en los últimos 06 años -Lo sé, lo sé- Nerissa hizo girar un poco el vaso entre sus manos, bebiendo el primer trago, degustando el sabor algo amargo y frio -Pero no sé porque me lo dices madre, si no estoy enamorada-Emma, en un pequeño intento de fastidiar a su niña, solo le lanzó una mirada inquisitiva acompañada de una sonrisa ladina a su hija, mientras levantaba una ceja.
-¡Madre! – Aún más sonrojada, Nerissa solo atino a tomar de golpe otro trago de su bebida.
-Además vi cómo te quedaste hipnotizada tocando su ala- Con más ganas de molestar a su hija, dijo la vampira luego de dar otro sorbo a su copa - Sin contar con que te sonrojaste con su descarado coqueteo-Nerissa casi escupió la cerveza cuando escucho a su madre decir esas palabras, se negaba a hablar o decir algo que la pusiera en más evidencia y pudiera servir para que su madre se siguiera burlando de ella- Vamos Nissa, te conozco desde antes de que nacieras, recuerda te veía en la barriga, jajaja… ese dibujo mmm… me dice que estas mmmm completamente embelesada con nuestras invitadas no deseadas- Continuaba Emma riéndose a mandíbula abierta.
Nerissa resopló queriendo estar en desacuerdo, pero no pudo estar mucho tiempo enfadada, la carcajada que dio su madre era tan contagiosa que a los pocos segundos, se unió en el ataque de risa.
-Era muy hermosa Madre-En ese momento Emma dejó de reír para quedarse muda de la vergüenza, al darse cuenta que concordaba totalmente con su hija, pensar en la belleza de su adversaria, no era algo bueno. Su hija al darse cuenta del silencio de su rubia madre se puso a reír; viendo el furioso sonrojo de la rubia, se puso a reír más fuerte aún y queriéndole tocar las costillas menciono -No te apenes madre, ya sabes lo que dicen "las relaciones son complicadas"-Estaba tan a gusto burlándose de la rubia, que Nerissa no esperaba recibir un cojín en toda la cara de parte de su madre, lo que hizo que otro ataque de risa se apoderada de ambas -Por cierto, ese tatuaje se te ve muy bien - Le dijo a su madre señalando su muñeca -¿No será un símbolo de compromiso con esa bella dama alada?-Preguntó pestañeando rápidamente en un intento de parecer coqueta.
Emma observó el tatuaje que se asemejaba a un brazalete ancho, que le recorría toda la muñeca, con motivos de signos de aire en su interior.
-No sé qué significa, pero me gusta- Dijo en un suspiro. Las dos estaban tan concentradas y divertidas en su conversación, que no se habían percatado que en la puerta de la biblioteca había una mujer escondida escuchándolas desde hace 1 minuto.
La puerta de la biblioteca se abrió de golpe, dejando ver tras ésta, a una molesta mujer de piel escamada y cabello envuelto en llamas.
-¿Qué es lo que te gusta, Emma? ¿Y que acabas de decirle a tu madre, Nerissa?-Ambas, madre e hija cortaron su conversación, levantándose de sus asientos casi de un salto y preocupadas por la actitud agresiva de la mujer dragón.
Después de sus primeros pasos en la biblioteca, Lily comenzó a gritarle a su hija.
-¿Cómo es posible que siendo mi hija, apoyes esta tontería de tu madre con ese cuervo, donde demonios está tu lealtad, acaso no llevas mi sangre en tus venas, no soy acaso tu madre como para que la alientes con esas mujeres?- Decía cada palabra con más rabia.
Nerissa se quedó petrificada en su sitio, no podía entender como su madre le podía decir esas cosas, cada vez eran más increíbles las palabras que podía decir Lily.
–Yo… mamá… era solo una broma– La joven estaba consternada, los celos de su madre castaña estaban evolucionando… para mal, ahora Lily no sólo le gritaba a la rubia en cada una de las discusiones, había comenzado hace poco a dirigir sus ataques hacia ella también.
Calmar las cosas, era en lo único que la rubia pensaba, no quería que la discusión se hiciera más fuerte, creía que podía tranquilizarla como otras veces, las cosas no podían salirse de control nuevamente, intentando usar su buen humor.
-Lily, amor, solo estábamos conversando, haciendo bromas como siempre, ya sabes cómo somos, no tomamos las cosas en serio con Nerissa, de todo hacemos payasadas y juegos– Emma levantando el brazo derecho hacia Lily le decía– Son, ya sabes nuestros chistes de siempre– La rubia se dio cuenta de su error cuando vio los ojos de Lily dirigirse al tatuaje.
Cuando la dragona vio la imagen dorada en la muñeca de su esposa, olvido la presencia de su joven hija, incluso como la había tratado hace unos momentos, quien veía con pena como se iniciaba una nueva pelea que por todos lados se sentía iba a ser más fuerte que las anteriores; Lily solo podía sentirse más furibunda, avanzó con rabia hacia Emma, una vez frente a ella la tomo de las solapas de la camisa.
–¿Cómo es eso de que te gusta ese estúpido tatuaje?- Decía con la cólera encendida en sus ojos mientras se pegaba a la rubia- ¿Por qué siempre es lo mismo contigo, hay mujer que no desee acercarse a ti, sin que te guste la atención que te dan?
Emma no podía seguir mirando como su hija estaba asustándose mientras se recostaba en la pared llena de libros como si fuera una niña pequeña ante un monstruo; está situación era agotadora, no podía más, los últimos años era lo mismo, la misma discusión de siempre. Sin poder soportar más el dolor en los ojos de su hija, quito con furia las manos de la dragona de su camisa.
–Cálmate de una vez y deja que Nerissa se vaya- Separándose de Lily, se dirigió a la joven manteniendo toda la calma que podía en ese momento, con la ternura que solo daba a su pequeña le dijo– Amor ve por favor a tu cuarto, luego te busco- Pasando un brazo por sus hombros la acompaño hacia la puerta, dejándola afuera y cerrando la biblioteca; quedo por un momento mirando la puerta y dándole la espalda a su mujer.
Al ver que su hija ya no estaba en la habitación y que Emma no le daba la cara, Lily volvió a estallar.
–Ahora si podemos hablar de ese maldito tatuaje, ¿Cómo demonios permitiste que te lo hicieran?– Decía botando el humo por la nariz, faltaba tan poco para que se convirtiera.
Viendo que Nerissa estaba libre de escuchar la pelea, Emma se volteó con inmenso fastidio y pudo por fin decir todo lo que pensaba.
-¿Acaso me has preguntado? "¿Que ha pasado amor?" – Ya no podía contener la molestia en sus palabras, la rubia estaba bastante harta de las escenas de celos que siempre recibía–¿Te detuviste acaso a analizar que hacían ellas acá? pues claro que NO– Gritaba mientras caminaba de un lado a otro-¿Has esperado en algún momento entender porque hicimos ese maldito pacto?– Sin contenerse más exploto con lo último que le vino a la cabeza– Demonios Lily, eres hija de Maléfica, te criaste como yo con ese dichoso concejo, sabes cómo son los pactos de sangre y las consecuencias, ¿Por qué demonios siempre ves cosas que no hay cada vez que una mujer se me acerca?
La dragona a pesar de escuchar razones válidas por parte de su mujer, tenía que ocultar su miedo, solo ella sabía porque tanto pánico de la cercanía de las demás mujeres, era algo que se quedaría con ella tanto como pudiera, si para ello debía celarla eso haría.
- Porque siempre que se aproximan noto como te miran, como buscan tu cercanía, tocarte y tú eres mía, nadie podrá arrancarte de mí- Dijo con furia para mantener el miedo lejos de escena.
Los mismos argumentos desde hace seis años, las mismas paranoias, ya estaba agotada, el escuchar nuevamente esas palabras provocaron en Emma que en lugar de enojarla más solo quedará abatida, la tristeza clavada en su mirada, atino a decir.
– Te juro que no entiendo porque rayos cambiaste, nunca fuiste así, llevábamos una muy buena relación, habíamos hecho muchos planes, Nerissa crecía feliz a nuestro lado– La rubia no podía seguir con esta tortura, acercándose a la puerta, miro una vez más a su mujer– Si creías que la cercanía de esas mujeres me alejaría de ti, lo único que ha logrado apartarme de tu lado has sido tu misma– Con esto dicho abrió la puerta y se encamino al cuarto de su hija, necesitaba ver cómo estaba.
Lily se quedó estática en su sitio, no era la primera vez que discutían a causa de sus celos, pero esta vez era la primera que Emma le recriminaba de esa manera, en las anteriores peleas la rubia se limitaba a acercarse, calmarla intentaba hablarle, a veces hasta peleaba, pero esta vez… esta vez fue diferente, la rubia no le dijo como amenaza o con rabia que se había cansado de la situación, fue el ver el dolor en los ojos de su mujer, lo que la hacía darse cuenta que su mayor miedo se estaba dando, estaba perdiéndola y sólo ella estaba siendo la responsable… ya no sabía cómo para esa espiral en la que se había metido.
En el camino al cuarto de su hija, la rubia iba pensando en que hacer, era hora de un paseo, de tomar aire, realmente lo necesitaba, tenía que aclarar sus ideas. En la puerta de su hija a punto de tocar, Nerissa le abría.
– Sabría que vendrías mamá.
Emma atrajo a su hija hacia sus brazos.
–Mi amor necesito salir un rato para…- Su hija no la dejo terminar la frase, solo respondió con fuerza el abrazo, susurrando en su oído.
– Ve tranquila mamá, yo me quedare estudiando, te veo en la noche, tenemos una partida de cartas pendiente – Con un beso en la mejilla se despedían, esperaba que con eso último Emma regresará a su lado como siempre.
No tuvo el valor de decirle a la rubia que se había quedado en la puerta de la biblioteca escuchando la discusión, Nerissa sabía que esta vez iba a ser diferente… realmente lo fue, mientras veía a su madre alejarse por el pasadizo, se preguntaba preocupaba cómo acabaría la situación de su familia.
Estando en los jardines, la rubia volteó hacia la ventana de la habitación de su hija, donde sabía que ella la veía desde el interior, esas peleas no le hacían ningún bien, a ninguna de las tres, pero la más afectada siempre era su pequeña. Aunque Nerissa no se lo dijera sabía que ella se había quedado en la puerta escuchando todo, lo dicho definitivamente la afectaría más que otras veces, definitivamente regresaría para jugar a las cartas y calmarla.
Desde su cuarto Nerissa seguía observando a su madre, veía con tristeza como Emma se marchaba otra vez a unas de sus largas caminatas, seguramente hacia un lugar hermoso y relajante, uno al que nunca había ido, en un acto de enfado y resignación, cerró las cortinas para que su madre no pudiera ver más que dos trozos de tela cubriendo el ventanal.
Cansada de otra discusión sin sentido con su esposa, de la pena en el rostro de su princesa, Emma se dispuso a hacer una de sus acostumbradas caminatas hacia la rivera de las sirenas, era un hermoso lugar, claro que no era tan tonta como para acercarse a esos despreciables seres con hedor a pescado, si tan solo esas cosas no vivieran en uno de sus lugares favoritos… podría comerse un pescado frito, ayudar con el control marino, ese pensamiento la relajo mucho.
La vampiresa caminó hasta estar fuera de los límites de su castillo, esos largos paseos, a veces sin rumbo le ayudaban a pensar, otras veces le dejaban recordar, momentos de su pasado. Esta vez iba con rumbo fijo mientras tomaba el collar que su hija le había regalado, en el interior dela joya tenía una foto de Lily y su pequeña, apenas siendo un bebé, con mucho cariño y a la vez un poco de dolor recordaba el día en que la luz de sus ojos había nacido.
FLASH BACK
Las horribles contracciones habían comenzado una hora antes del amanecer, desde el inicio era una pequeña con prisas, adoraba con locura esa cualidad de su hija. El parto se había adelantado dos meses, debía haberlo sabido, un pequeño hibrido no podía esperar nueve meses como un ser humano, claro que no, era especial, Lily se había despertado de mal humor por el constante movimiento a su lado, pero todo el enojo se esfumó de un plumazo al percatarse de la piel perlada en sudor de su esposa, su rostro de dolor, comprendió inmediatamente que estaba pasando.
-Emma, cariño ¿estás bien?-La vampira al escuchar estas palabras, no sabía si golpear a su compañera o agarrarla del cuello, solo le quedaba a Lily preguntarle si no le dolía, pero optó por no hacer ninguna de las dos opciones.
-Es el bebé-El rostro de la joven dragona quedó lívido del susto, sentía que era por su bebé, pero tener la confirmación por parte de Emma era mucho-Ya va a nacer-Emma intentaba levantarse de la cama para buscar algo que aliviara su sufrimiento, pero su mente estaba tan nublada con el pensamiento del doloroso parto que tenía que experimentar seguramente, que ni sabría que buscar.
-¿Qué? ¿Ahora? – Lily decía con espanto por el adelanto.
-¡Lily! ¡Mueve tu escamoso trasero y busca ayuda!- Para suerte de la dragona, sin que los llamaran los cuatro miembros del consejo aparecieron en el cuarto, ya preparados para el acontecimiento que habían estado esperando por meses. Ese fue el único momento que Emma agradeció internamente, la habilidad de Rumpelstiltskin de ver fragmentos del futuro.
El concejo opto por dejar a Lily afuera de la habitación, sabiendo que si veía el parto de su bebé, se desmayaría de la impresión, claro que también sacaron a Cruella, para que usará sus habilidades, controlando al dragón que tenia de compañera de espera.
Maléfica que tenía experiencia se colocó detrás de su nuera para servirle de apoyo a su adolorida espalda y pudiera pujar un poco más cómoda, indicándole a Úrsula que convocará un poco de agua, que sabía que necesitarían posteriormente tanto para la criatura como para la madre, por último, quien estaba más experimentado en esos casos, dada su muy avanzada edad, se colocó a los pies de la cama y entre las piernas de la incómoda mujer.
-Bien, "querida" majestad, solo necesito que puje cuando yo le diga- Rumpel hablaba como si estuviera sirviendo una taza de té. Emma quería matarlo, claro como si fuera tan fácil y no fuera doloroso; esto definitivamente no era como en los entrenamientos que le había dado -Ya veo la cabeza-Emma escucho al oscuro decir eso, estaba aterrada y emocionada en partes iguales-Ahora su majestad, puje tan fuerte como pueda.
Emma apretó sus manos, tan fuerte, que la pobre maléfica sintió como dos dedos de su mano izquierda tronaban dolorosamente, aunque comprendía que ese dolor no era nada comparado con lo que estaba sintiendo su protegida, que respiraba irregularmente.
Úrsula a pesar de no tener tanta cercanía a la pareja, en un acto compasivo hacia la vampira, le limpió el sudor de la frente, el cuello y el pecho.
-Muy bien Emma, lo estás haciendo muy bien-Rumpelstiltskin sabía que la reina se sentía desprotegida, asustada en ese duro momento, no valía la pena llamarla "su majestad" si se veía como una chiquilla aterrada- Necesito que pujes solo un poco más.
-No…no…no puedo-Decía con muchísimo dolor la reina. Tanto Úrsula, Rumpel y Maléfica se lanzaron una mirada inquisitiva, tenían que hacer que esa criatura naciera pronto, si no lo conseguían corrían el riesgo de que ambas murieran, tanto su reina como su futura princesa estaban en peligro; el concejo tenían una idea, pero no creían que fuese muy buena, tenía que ser su última opción.
-Sí, si puedes Emma- Maléfica uso palabras suaves, no quería usar ese plan, creía que había solución y una manera diferente de razonar con la reina
-Váyanse al infierno – En la cúspide de su dolor, la rubia no midió sus palabras.
Maléfica pensó en medidas extremas, se soltó de la mano de su nuera, convirtió su mano en una larga y afilada garra de dragón, la misma que uso para presionar el cuello de la vampira; Rumpelstiltskin volvió todo su cuerpo envuelto en feas y verdes escamas, mientras que Úrsula sacaba sus tentáculos.
-Tienes cinco segundos para comportarte como una mujer madura y sacar a ese bebé-Le dijo amenazadoramente la reina de los dragones, acariciando la delicada piel del cuello de Emma con su afilada uña, lo que hizo que su nuera tragara grueso- O yo misma te lo sacaré, que tú estés viva o muerta, no podría interesarme menos- Emma en busca de ayuda de sus otros mentores intentó lanzarles una mirada de ayuda, pero de nada sirvió.
Sabía que el tiempo corría en su contra, que su suegra le dijera esas cosas solo podía significar que la vida de su niña y la propia estaban en juego. Con las fuerzas que le quedaban pujó tanto como podía, sintiendo un desgarrador dolor en su bajo vientre…y por fin un agudo llanto.
-Felicidades majestad, es una niña- Rumpel había vuelto a su forma humana, mientras sostenía una masa algo arrugada y llorosa, en brazos, los tentáculos de Úrsula habían desaparecido, y la garra que antes presionaba su cuello, era una mano que limpiaba las lágrimas que caían de sus ojos.
Luego de limpiarla y verificar que todo estuviera en orden con la niña, la pusieron en sus brazos, la dejaron con su bebé así como permitieron que la nerviosa dragona menor entrara a conocer al nuevo integrante de su familia.
La joven dragona entró con prisa, quedándose estática a los pies de la cama -Hey, mírala- Le decía Emma a una Lily que no salía de su asombro, se había perdido el nacimiento, pero ver a sus dos amores juntos era mucho más hermoso-Es tu hija, Es Nerissa – Escuchar el nombre que recibiría su hija la hizo reaccionar, acercándose a su familia.
FIN DE FLASH BACK
El recuerdo del primer día de luz de su princesa era uno de los más felices que tenía, esa memoria le hacía recordar una época feliz, libre de peleas y dudas. Tenía muchas cosas en las que pensar.
Mantener su mente en esas ideas le permitió andar sin percatarse que casi había llegado a su destino, de repente escuchó una inconfundible voz hablando, además de ese peculiar aroma acanelado. No podía estar cerca, ya que ella estaba a quinientos metros de la rivera de las sirenas, justo al final de la pradera. ¿Sería que ella estaba ahí? debía quedarse donde estaba sino sentirían su presencia, ya lo había comprobado la última ocasión; una vez más amo sus sentidos súper desarrollados, que le permitirían escuchar toda la conversación, al menos tenía un árbol cómodo donde quedarse.
Después de lo sucedido en el castillo de Emma, Regina y Zelena habían quedado bastante impresionadas al reconocer quien iba a ayudarlas a encontrar a Henry, tanto que aun, Regina recordaba a la joven vampira siendo una chiquilla, dormida en sus brazos. Otra cosa que había dejado a Regina, con un nudo en el estómago, fue ver a la adolescente que le había tocado el ala, tenía tanto parecido con la reina del Bosque Oeste, en su inconciencia comenzó a pensar, que hubiese sucedido si Henry hubiera llegado a esa edad, ¿Habría cortejado a la hija de la vampira? ¿Hubiera sido un noble caballero y príncipe como se lo había prometido a su madre? Simplemente no lo sabía, porque le habían quitado esa oportunidad.
Ambas caminaban en silencio, junto a la rivera donde habían ido tantas veces con el pequeño príncipe, le encantaba tanto a Henry pasear por esas aguas, viendo a sus habitantes.
-¿En qué piensas, hermanita?-Le preguntó Zelena, algo preocupada por el silencio de morena.
Con una ceja levantada, Regina le respondió.
-En que los muchos milenios que tengo, me dicen ya estoy muy vieja para que me sigas llamando "hermanita"- Zelena sonrió con nostalgia, cuando por fin escucho lo que estaba segura. Tenía su hermana en mente-Y también…pienso en Henry-Dijo el angelinor con la mirada cargada de tristeza, dirigida al pequeño claro, que tantos bellos recuerdos le traía
La pelirroja asintió.
-Sí, lo sé, aquí es donde le enseñamos a volar- Regina solo confirmo con un leve suspiro y un ligero movimiento de cabeza, mientras una lagrima patinaba en su mejilla. Habían decidido sentarse a la orilla del lago.
FLASH BACK
El pequeño príncipe apenas tenía cuatro años de edad, pero era todo un amor, desde su nacimiento, todos caían ante su encanto, nadie podía resistirse a él. Sus alas apenas estaban terminando de emplumarse, su madre y tía estaban completamente orgullosas de él, por lo general, los pequeños angelinor comenzaban a mostrar plumas en sus alas después de los ocho años de edad, era un digno representante de la familia de generales.
Ese día apenas había una sola nube en el cielo, era una preciosa tarde de primavera, las sirenas habían salidos de su escondite para conocer al pequeño príncipe, hijo de su gran amiga. El pequeño de alitas grises estaba fascinado, había escuchado las historias que contaba su madre sobre ellas, pero nunca antes había conocido a una sirena en persona, solo las había visto en los libros, sin embargo ese día estaba rodeado por un grupo numeroso de ellas. Ellas también estaban curiosas de saber que aspecto tenia, cuantos años, como eran sus alas; las sirenas a su vez habían escuchado muchas historias del príncipe.
Tanto Regina como Zelena tenían que tenerlo bien sujeto de la mano para que no se les escapara y saliera corriendo directo al agua, donde pudiera caerse en el agua y ahogarse. Era bien sabido que la mayoría de los angelinor tenían un defecto con el agua, si sus alas se mojaban, perdían la habilidad de volar, sólo los más experimentados lograban un control mínimo que les permitía sobrevivir.
-Vamos más rápido mamá, tía, ya quiero llegar-Henry, emocionado revoloteaba sus alitas sin entrenar con excitación.
Su madre con tono seguro pero amoroso le reprendía.
-Henry, compórtate- Siempre le daba lecciones de protocolo- Eres un príncipe, como tal no puedes actuar tan enloquecido.
-Vamos Regina, solo quiere ir a conocer a sus nuevas amigas-Dijo Zelena con más humor que su hermana, tomándolo en brazos y poniéndolo en su espalda -No te comportes como mamá, deja que se divierta- No estaba del todo de acuerdo, pero era tanta la felicidad que Regina veía en el rostro de su principito, que por una vez se lo dejó pasar, podía hacer todo lo que ese pequeño le pidiera.
Al llegar a la rivera, la primera sirena en acercarse fue una joven pelirroja de nombre Ariel, princesa de las sirenas. Con toda la educación que su cuna le había inculcado saludo.
-Buen día Regina, Zelena- Henry al ver esa mujer con cola de pez y cabello más rojo que el de su tía, le entró curiosidad de verla más de cerca, más cuando escuchaba que se dirigían a él-Y tú, querido niño ¿Quién eres?-La sirena vio que el niño se acercaba a ella con pasos inseguros.
-Hola- Dijo Henry con una sonrisa tímida en su regordeta carita-Soy Henry- La sirena pelirroja, junto con Zelena y Regina le regalaron una sonrisa amistosa -Hola Henry, me llamo Ariel- Ella sacó una mano del agua para estrecharla con la pequeña manita del niño que la tomó encantado y algo confundido también, a diferencia de lo que conocía de las personas que salían del agua, la piel de la sirena no estaba fría, es más parecía que no se enfriaba. Dirigiéndose ahora a las mujeres, la sirena interrogo -¿Y que las trae por aquí, sus altezas?-Regina solo señaló con la cabeza las alitas de su hijo que seguían revoloteando feliz.
-Venimos a que lo conocieran, ya que estaba impaciente por verlas en algo más que libros, de paso le enseñaremos a volar, tiene por fin sus alas completas.
Fue el día más emocionante para el infante, a pesar de algunos raspones en las rodillas y codos por mal aterrizaje. Su madre y tía habían estado todo el tiempo a su lado mientras el flotaba ligeramente a medio metro del suelo; era gracioso ver a Regina y Zelena discutir por cómo enseñar al pequeño, la morena quería ir con más cuidado, la pelirroja dejarlo ir mas libre. Cuando por fin habían logrado ponerse algo de acuerdo y Henry había tomado la suficiente confianza como para moverse sobre el lago, la princesa Ariel junto con su esposo e hija, quienes se habían presentado con el nombre de "Eric" y "Melodie" habían nadado lentamente debajo de él, con la intensión de sostenerlo si llegaba a cansarse o a caerse. Simplemente fue un día espectacular.
FIN DE FLASH BACK
Zelena pasó un brazo por encima del hombro de su hermana, atrayéndola hacia ella, en un abrazo que ambas necesitaban.
-Si recuerdas que puedo leer tu mente ¿verdad?- Regina no se había dado cuenta que había viajado a sus recuerdos, recostándose sobre su hermana, era la única a la que le permitía tomarse tantas confianzas y sobre todo esa cercanía.
-Lo lamento, Lina-Zelena le sonrió a su hermana comprensivamente y con toda la convicción que tenía le dijo -Lo vamos a encontrar, ya lo verás- La reina del Bosque del Este asintió viendo hacia el vacío, pensando si en realidad toda esa travesía valdría la pena ¿Y si al final no lo encontraban? ¿O se perdían en los laberinticos y recónditos caminos olvidados del inframundo? No importaba cómo, no podía perder las esperanzas. Las hermanas comenzaron a hablar en voz alta sobre ese día tan feliz, compartiendo sus recuerdos.
Emma a lo lejos iba escuchando la historia del pequeño, el recuerdo le parecía tan tierno como los que ella recordaba de su princesa.
–¿Tendrá el objeto que quiere que la ayude a buscar algo que ver con el niño? ¿Qué habrá pasado con el príncipe, que no está a su lado? ¿Será ese el motivo del vació en sus ojos?-Sabía que no podía hacer preguntas, ya se había metido lo suficiente al escuchar esa historia, lo mejor era volver a su castillo y prepararse para el viaje.
Mientras ya iba camino de regreso a su castillo la rubia pensó.
–Es importante para ella este viaje, así que me debo preparar– Se detuvo de pronto- ¿Por qué demonios me importa si es o no importante este viaje para ella?
