Sinceridad
Sentí sus manos aferrarse a mi cintura con fuerza. Inmediatamente aspiré el aire que me rodeaba, tratando de mantener la compostura. Su cercanía me enloquecía...y al mismo tiempo curaba todas mis heridas.
El galopeo no ayudaba a calmarme, ya que tal, provocaba que el cuerpo de la amazona se apegase a mí en cada paso que mi querida Argo daba.
Lo sabía, lo que vivimos en aquel mundo...nos había cambiado. O al menos a mí.
Cerré los ojos unos instantes, intentando organizar mis sentimientos, pero era imposible, las emociones me dominaban, por primera vez en mi vida, por ende, no sabía como controlarlas.
Jamás pensé que algo así me sucediese. ¿Perder el control por alguien, yo?
Siempre me destaqué por ser una fuerte guerrera, no solo físicamente, sino también, por dentro. Nunca dejé que nadie se acerque demasiado a mi alma, o mejor dicho...nunca nadie logró hacerlo.
Pero Gabrielle...desde el primer momento en que la vi...ahora puedo decirlo, inconscientemente supe que iba a ser mi perdición, una dulce...perdición.
Su adorable luz, su hermosa aura...todo me desarmaba, y de igual forma, me salvaba de convertirme nuevamente en algo que ya no quería ser.
Ella era mi cruz...y mi Mesías, y la amaba por ello.
Si...la amaba con locura...y en aquel difuso destino, pude demostrárselo con valor.
Mi mente se impregnó de aquellos recuerdos que solo resaltaban mi cobardía en este tiempo presente.
-/-
Mi lengua la recorría...sin darle escapatoria. La deseaba, y casi estaba segura de lo que ella significaba para mí. La visión que Alti me mostró sin su consentimiento, había recobrado parte de mi memoria, transformándome en una incertidumbre...en una vulnerable incertidumbre.
Estaba jugando con fuego...lo sabía...pero Gabrielle se había entregado de tal forma a mi persona, que no pude evitar seguir mis más anhelados deseos...que se encontraban escondidos desde hacia tiempo en mi lamentable corazón.
-Xena...- .Me nombró, con un dejo de placer, estirando su cuello hacia atrás, debido a mis tormentosas pero agradables caricias que le proporcionaba.
-Gabrielle...
Impregnada en su ser, mis manos descendieron por su cintura, encontrándose con sus voluptuosos atributos.
-Oh dioses...- pensé, intentando controlar lo poco que quedaba de mi juicio.
Sin siquiera titubear, los acaricié con lujuria, dejando escapar suspiros de mis labios. Su suavidad provocaba estragos en mi mente. No iba a aguantar un segundo mas...sé que era egoísta...pero disfrutaría ese momento como si fuese el último de mi culposa existencia.
-x-xe...
-Eres hermosa...
Mi boca, que se encontraba cubriendo la suya, no soportó más sentirse excluida, y compitió con mis manos, descendiendo por su cuello, rozando su garganta, lamiéndola con hambruna.
-Quiero probarte...- susurré, entrecerrando mis ojos y reafirmando mi agarre. No permitiría que escapase...no más.
Sus sonidos afirmando mi petición, hicieron eco en mi interior, que se desquiciaba por tomarla a la fuerza. Pero debía contenerme...estábamos hablando de Gabrielle...tenía que hacerlo, no quería dañarla con mi amenazantes sentimientos.
Mis labios se dirigieron a sus pechos, con una tortuosa lentitud, resbalándose por estos. Mi aliento se escabulló, brindándole escalofríos que decidí atesorar, para luego entreabrirlos, dedicándole una rápido vistazo, e impregnarme en ellos, degustándolos con total devoción.
-¡A-Ah...ah!
Santa Afrodita...como adoraba escucharla gemir.
Succioné con delicadeza uno, mientras mis dedos seguían jugando con el otro, haciéndole perder la razón.
-Gabrielle...
Quería detener mi habla, pero era incapaz de dejar de llamarla...la necesitaba.
Mi lengua recorrió su pezón, provocando que arqueara su espalda. La humedad ya era obvia en su ansioso cuerpo.
Deslicé mis manos por esta, logrando controlar un poco sus insaciables sensaciones y apresándola más contra mí, chocando nuestras caderas en la acción.
Mi boca se desprendió de su debilidad, dejando un claro rastro de mi marca en él, una de la cual me enorgullecí.
Mi mente me tiró una señal de alerta, al percibir que estaba perdiendo la sensatez, tornándome ruda. Mi espíritu de guerrera anhelaba convertir aquel acto, en una desbordante noche de pasión.
Para mi mala suerte, quedé ensimismada al notar su pecho elevarse y descender con la misma rapidez, debido a lo que le estaba proporcionando. Eso solo alimentó mis fantasías.
Tragué saliva con rudeza, detallando su cuerpo. Mi mirada la recorrió sin mi permiso, deteniéndose en su, a mi pensar, no tan virginal templo.
-Me pregunto si en este mundo...ella...
Choqué los dientes, con solo imaginarla siendo tomada por otra persona que no fuese yo.
Si...se que soy posesiva...pero no me había dado cuenta hasta ese momento, del nivel de posesión que esta chica...me hacia despertar.
Su actitud mutó, al percibir ira en mí.
-¿X-Xena?
Planté mis ojos en ella con tal enojo, que juré verla retroceder en su lugar.
Casi con violencia, me deslicé por su vientre, hasta llegar a sus muslos, desplazando mi lengua por ellos.
-Eres mía...Gabrielle, y siempre...lo serás...
Se alertó al observarme en tal posición, deteniendo instintivamente mi andar con sus manos.
-e-espera...
-No.
Mi respuesta fue tan cortante, como mis manos aprisionando las suyas contra su propio pecho -Voy a probarte..quieras o no...
¿Estaba yendo demasiado lejos? No lo sé, ni me importaba. Había esperado tanto por tenerla a mi merced...no iba a detenerme ahora, mejor dicho, no podía detenerme...
Continué mi tortuoso recorrido, empezando a descubrir con mis dedos su intimidad, por encima de aquella tela que todavía impedía que la visualizase en su totalidad.
Un grave jadeo escapó de mi aliento, al aspirar su hipnotizante aroma.
En un acto reflejo, mordí mis propios labios, relamiéndomelos. Deseaba probarla...
Ella solo desvió la vista, intimidada por mi próximo movimiento. No pude evitar dibujar una confiada sonrisa al encontrarla tan concedida a mí pecaminoso ser.
Sin esperar más, comencé a despojarla de su prenda intima, obviando su negación.
Sonreí perdidamente, al notar como un hilo, irrumpido de deseo, quedaba tendido de esta, desapareciendo mis inseguridades.
-Gabrielle...
Mis dedos se asomaron con cautela por su pureza, comenzando a rozarla -Estas tan húmeda...
-N-No...
-No lo niegues...me deseas...al igual que yo a ti...
Su intermitente respiración fue una grata respuesta para mí. Sin perder más el tiempo, me impregné en ella, degustándola, recorriéndola a mi antojo, percibiendo como se estremecía por cómo le hacía sentir.
Sus manos, fuera de control, se establecieron en mi cabello, arrimándome más hacia su intimidad.
Complaciéndola, deslicé mi lengua de arriba a bajo, para luego formar círculos en aquel punto tan delicado, haciéndola gritar en el acto.
-¡X-Xena! ¡Ah...!
-Sabes bien...- murmuré, animándome a adentrar mi lengua, provocando que una oleada de placer la estremeciese, percibiéndola en su interior.
-p-para...v-voy a...
-Hazlo- sentencié, aproximando mis dedos, tentada por sus reacciones.
-X-Xe... ¡Ah!
Gimió, al sentirme entrar en su interior. Mis ojos perdieron la frialdad que los destacaba, dejándose llevar por ese memorable momento.
Hundí más mis dedos dentro suyo, al sentir su humedad en aumento, concibiendo mas jadeos de su parte, que solo lograron estimularme más, llevando mi mente a lugares desconocidos.
Mis caderas ya se movían de forma instintiva, despojándome de todo pensamiento razonable. Tenía que satisfacerme de inmediato. Mi salud mental peligraba.
Me quité de su pureza con tal rudeza, que la hice gemir de falencia.
-ahh...n-no...
Llegué a escuchar su suplica, atajando su cuerpo movilizado entre mis brazos.
-¿Quieres más?- me animé a preguntar, sosteniéndola por su sedoso cabello, mientras mi mano atrapaba su cintura, descendiéndo por esta, hasta toparme con su trasero.
Apretuje mis dedos en él, incitándola a hablar.
Sus párpados descendieron, con un tenue sonrojo en sus mejillas, brindándome mi anhelada respuesta. Pero yo quería escucharla...quería que de sus labios emanase el deseo que sentía por mí.
-Dímelo...
-Sabes que sí...- se dignó a contestar, aprisionando mi cuello con sus brazos, provocando que nuestros cuerpos chocasen.
Una satisfecha sonrisa se dibujó en mi rostro, al oírla -¿Me deseas?
-Si...
Ensanché más mi gozoso semblante. Solo eso necesitaba...su devoción por mí.
-Bien dicho...
No, no quería sonar tan dominante...pero tenerla frente a mi...de tal forma...no lo pude evitar.
-Xena...por favor...
Sabía bien lo que quería, y estaba por completo de acuerdo.
Mi entrepierna pedía a gritos concederle una liberación. Ya no era capaz de aguantar más.
Cumpliendo mis propios propósitos, junto con los suyos, deslicé una de mis piernas encima de la de ella, para luego, empezar a unir nuestras debilidades con tanta lentitud, que mi labio inferior se entreabrió, al sentir la suavidad de su pureza rozando contra la mía.
-¡Ah...!
Me perdí en su voz, que comenzaba a tornarse ronca, delatando su estado.
Aprisioné sus caderas con mis manos, aproximandola mas hacia mi. Al instante, cerré los ojos con rudeza, dejándome llevar por su agonizante cercanía.
-X-Xe...
No le permití terminar. Mi ansioso cuerpo comenzó a moverse paulatinamente, embistiéndola de forma pausada. Esto no duró mucho, ya que apenas percibí como se aferraba con ímpetu a mí, aceleré el ritmo.
Mi aire se desquició, emanando desesperado por mi boca, al igual que el de ella.
-G-Gab...oh...dioses...¡Ahh!
Liberé mi placer, depositando todo mi cuerpo sobre ella, y elevando con mi mano aún más su pierna, reposándola en mi hombro, sintiendo la fusión con más intensidad.
Mis labios se sellaron con fuerza, tratando de contener los gritos de piedad que se desprendían de mi alma, sin resultado alguno. Ya era tarde para contenerme. No me importa que mi "querido" esposo me escuchase.
Perdiendo el equilibrio ante las sensaciones, mi rostro descansó en su hombro, evitando mirarla.
Un lado mío se moría de vergüenza. Gabrielle estaba presenciando por primera vez mi alma descontrolada. Sé que ella no me recordaba todavía...pero quería creer que una parte de su corazón...me conocía.
-Ah... ¡Ah! Xena...y-ya no...
-G-Gabrielle...
Aceleré mis embestidas, instintivamente, dignándome a posar mis transparentes ojos en los suyos.
Al encontrarme con ellos, mi alma se hundió, provocando que mi pesar tratase de escapar.
Me miraba con tanto amor...tanto... ¿Acaso...me recordaba? ¿Acaso...la Gabrielle que yo bien conocía...me quería?
Apresó sus piernas en mi trasero, intensificando el movimiento, inhibiendo en un segundo aquellos sentimentales pensamientos que me atestaban de una nostálgica incertidumbre.
-No te detengas...- susurró en mi oído, con falta de aire, al notar mi pasmado estado, desvaneciendo lo que restaba de mi autocontrol.
Recobrando la consciencia, continué, empezando a sentir como una grata energía me recorría de pies a cabeza, dándome a entender que estaba cerca del final.
Me sujeté de sus hombros por detrás, ya que si no lo hacía, cabía la posibilidad de desplomarme sobre ella. Las sensaciones estaban ganando terreno en mi tenso cuerpo.
La sentí estremecerse debajo de mí. Ella también estaba cerca...
Aprisioné más mi peso contra el suyo, soltando un gran jadeo en el acto, embistiéndola con más rudeza y presionando nuestras intimidades, tanto, que juré que terminaríamos absortas la una en la otra.
-¡X-Xena!
Su deleitable grito, sumando el último impacto que le proporcioné, me hizo alzar la cabeza, dejando caer mi mandíbula, para luego soltar el mas catártico sonido que emití en mi entera vida.
Ella me siguió, entonando una melodía que fue tan armoniosa para mis oídos, que me hizo sentir otra oleada de placer al segundo, agitándome y provocando que terminase por segunda vez, sobre ella.
Mis parpados descendieron con una debilidad que nunca había sentido en mi vida, al igual que mi estrepitoso cuerpo, que se desmoronó sobre el suyo, sin energía alguna.
Con un notable esfuerzo, que pude percibir, me cubrió con sus brazos, mientras mi respiración intentaba recobrar su ritmo habitual.
Pero no podía, me costaba tanto...nunca había sentido tales eléctricas sensaciones. Me sujeté de su cuerpo con la poca fuerza que me quedaba, como si con esa acción volviese a recuperarme mágicamente. Pero seguía sin conseguirlo.
-Xena...
Su agotada voz, me hizo reincorporarme con tal esfuerzo, que casi dolió. Siquiera en mis más feroces batallas llegué a sentirme tan agotada como ahora.
-¿Estás...bien?- musitó, acariciando mi cabello, que se encontraba adherido a mi piel por la humedad que me recorría.
-Si...- dije, casi sin aliento, para luego, reposarme de nuevo en su cálido pecho, apreciando su descontrolado palpitar.
-Ahora si...
Fue lo último que pude decir, antes de quedarme dormida ante el cansancio.
-/-
-Xena... ¿Xena?
Abrí los ojos con tal rapidez, que juré que estos se escaparían de mis parpados.
-Te quedaste dormida...
-¿Eh?- inquirí, somnolienta, para luego observar como sus manos se encontraban llevando las riendas de Argo, a pesar de todavía encontrarse detrás de mí.
-L-Lo siento...no me di cuenta...- dije, un tanto alterada, tomando las cuerdas al instante, topándome con su suave tacto.
Como si ese encuentro me quemase la piel, las solté de inmediato, tratando de mantener la compostura.
Sentí su mirada impregnarse en la mía. Sin embargo, no pude devolvérsela, no después de los recuerdos que habían azotado mis sueños.
Como si pudiese percibir mi inseguridad, habló con total tranquilidad, intentando apaciguar el ambiente.
-No te preocupes, debes estar cansada...después de todo lo que suc...
-Lo estoy...- la corté, con terror de iniciar una conversación para la cual no estaba preparada, aunque resaltando el doble sentido en mi habla, el cual, a mi parecer no fue entendido.
-¿Quieres que nos detengamos para acampar? Ya es tarde.
Dude unos segundos, antes de responder. Necesitaba calmarme, con urgencia. Mis sentidos se encontraban debilitados, y eso podía beneficiar a mis tantos enemigos, y también...poner en peligro su vida.
-Sí, creo que será lo mejor...
Encontramos un lugar dentro de todo bastante adecuado para dormir.
Como siempre, me encontraba preparando la rutinaria fogata, mientras Gabrielle preparaba las mantas para acostarnos.
Todo sucedía como debía pasar...como si lo que hubiésemos vivido en ese diferente destino, nunca hubiera existido.
Mis ojos se abrieron como platos, al confirmar, que de verdad...nada había cambiado, ya que mi querida acompañante estaba organizando las mantas una al lado de la otra.
En algún momento del camino, comenzamos a dormir juntas...no sé por qué, solo sucedió. Era consciente de que cada día estábamos más apegadas, y me gustaba...demasiado...me encantaba sentirme tan unida a ella. Sentía que era capaz de comprenderme a la perfección.
Ahora, lo único que sabía con certeza, es que la excusa que siempre utilicé para dormir junto a ella, debía mantenerla. Si nos sorprendían con algún ataque sorpresa, podría protegerla con más rapidez...esa...siempre fue mi patética excusa.
La suya...no...ella no tenía una razón, solo descansaba al lado mío, como una buena amiga...ya que era solo eso para ella...una amiga...
Mi alma se inundó de dolencia con solo ese término formularse en mi mente.
¿De verdad no le pesaba lo que había sucedido en esa alternativa vida? ¿Por qué no decía nada...por qué?
¿Y por qué mierda me estaba comportando como una estúpida adolescente enamorada? Tenía que detenerme. Estaba perdiendo la paciencia, y eso no me beneficiaba para nada.
Solté con tanta furia la rama que tenía en mi mano al fuego, que la rubia a mi lado dirigió su vista hacia mí de inmediato.
Sin embargo...no dijo nada. Acrecentando mi incertidumbre.
Mi mirada se perdió en ella. Era consciente de que esta, decía más que mis propias calladas palabras.
Me la mantuvo unos segundos, para luego suspirar de una forma que casi me molesto.
-Vamos a dormir...Xena, ambas lo necesitamos.
Fruncí el ceño, casi sin darme cuenta. Sabía a lo que se refería.
-Si...
Se acostó a mi lado con tal naturalidad, al contrario de mí, que estaba dura como una roca, con mi cuerpo erguido hacia el frente, concentrando mi vista en el cielo.
Luego de un rato, me animé a ladear un poco mi cabeza, encontrándome con su rostro durmiendo de forma apacible.
-... ¿De verdad? ¿Vas a dormir tan tranquilamente...Gabrielle? ¿Por qué soy la única que se siente tan confundida?
-¿Por qué...?- escapó de mis labios, en un susurro, perdiéndome en su hermosa figura.
-mmhh...
Emitió un sonido, que me dejó en suspenso, quedando quieta en mi lugar, sin siquiera pestañear.
-Xena...
-¿Eh? ¿Está soñando conmigo...?
Su brazo se alzó torpemente, aferrándose a mi cintura, aprisionándome contra ella.
Una nerviosa sonrisa se dibujó en mis labios, al percibir la peligrosa cercanía.
-Xena...- Volvió a repetir, haciéndome negar con impotencia en mi mente.
-Deja de torturarme asi...Gabrielle...- musité, provocando que mi aliento chocase contra su rostro.
Pero ni se inmutó, para mi desgracia...o para mi suerte...ya ni lo sé.
No podía moverme. Su mano cada vez se aferraba más a mí, casi rozando mi pecho. Estaba en una situación complicada...muy complicada. Lo sabía.
Tomé aire, como si fuese mi último aliento, intentando encontrar la poca sensatez que restaba en mi entumecida mente.
Ya no tenía caso negarlo...la quería...la deseaba...pero ella... ¿Ella que sentía por mí?
No...no era correcto, siquiera meditarlo...no debía revelar mis sentimientos...
En el fantasioso caso de ser correspondida, eso...solo generaría una vida de pesar para ella...ya que la mía misma, se encontraba llena de peligros. Si mis enemigos se enteraban de mi aprecio por su hermosa persona...
El solo pensar en lo que le harían...me carcomió por dentro.
Ya la había expuesto a tantos problemas...no permitiría que la lastimasen...no más. Y si ocultar mis sentimientos era su escudo...lo haría, aunque me costase mi felicidad.
Mis pensamientos se fueron apagando, incapaz de seguir despierta, agotada por tal inesperado día.
A pesar de todo, mis sueños no me daban descanso, ya que en ellos, se encontraba mi dulce amazona, irrumpiendo mi culposa alma.
Segundo capítulo entregado! ahora que tengo tiempo, voy a responder reviews :D
Shizuma94: Muchas gracias por siempre leerme y tomarte el tiempo para comentar, significa mucho para mi cuando la gente se da un tiempito para eso :) Espero que te esté gustando el fic!
alisswan1399: Me alegra que te esté gustando! Yo debo admitir que mi imaginación fue más allá a penas vi el primer capítulo...que puedo decir...mi cabeza siempre va más allá de todo... jaja! Gracias por leer!
Stef: Gracias por leer! Entiendo la emoción de leer un nuevo fic que te atrape desde el principio, perdí varios años de mi vida de esa forma jaja! pero no me arrepiento! :)
Chat'de'Lune: Creéme que yo misma me reí con el "márcame" mientras lo escribía jaja! Y tenés toda la razón del mundo respecto a la escasa cantidad de fics que hay en español sobre esta grandiosa serie. Siempre me pareció raro que hubiesen tan pocos. Es más, ese fue mi incentivo para escribir. Y si, estuve leyendo a AngiieexDn.n, una genia por traducir esos fics que están tremendamente buenos! :D
Respecto al final de la serie... (lágrimas) terrible...todavía no logro recuperarme...escuché que iban a hacer un reebot (una pena que no sean las mismas actrices, pero que se le va a hace') espero que al menos cambien ese final tan poco merecido para nuestra querida Xena ;( En fin, muchisimas gracias por leer! y espero que te siga gustando!
