SABIA QUE ESTO ABA A ACABAR MAL, ¿Cómo NO? SI DESDE EL PRIMER MOMENTO NOS HA PISADO LOS TALONES, Y AHORA ES MUCHO PEOR, ESAMUJER SIEMPRE VA UN PASO DELANTE DE NOSOTRAS, NO IMPORTA QUE TRUCOS USEMOS, QUE ESTRATEGIA IDEEMOS ELLA SIEMPRE SABE QUE ESTAMOS PLANEANDO.

COMO AHORA, HACE DOS DIAS QUE DEBIAMOS PUBLICAR EL QUINTO CAPITULOS, PERO NOS TARDAMOS, LA MALDITA BRUJA, LUEGO DE ROBAR MI LIBRO DE HECHIZOS, TUVO LA GRANDIOSA IDEA DE SUBIR DE NIVEL A SU JUEGO DE RASTREARNOS.

Y ASI DAMAS Y CABALLEROS ¡ES QUE TERMINAMOS EN EL BOSQUE ENCANTADO, CORRIENDO DE UNA MUJER QUE HAQUEÓ EL RADAR DE MI COMPAÑERA! Y LO ESTÁ UTILIZANDO PARA LOCALIARNOS.

-¿EN SERIO? ¿EN SERIO DCROMEROR?-ELLA SOLO ME LANZA UNA SONRISA DE DISCULPAS.

-YO CREÍ QUE SOLO ERA UNA FALLA TECNICA-NO SE SI MATARLA RAPIDA O LENTAMENTE.

POR MAS DE DOS HORAS CORRIENDO, NOS ESTAMOS AGOTANDO, YA NO SABEMOS A DONDE ESCONDERNOS DE SU MACABRO JUEGO DEL ESCONDITE.

-TE JURO QUE CUANDO RECUPEREMOS NUESTRAS COSAS, SABRÁ POR QUÉ ME LLAMAN EVIL ANJELICKE-MI COMPAÑERA SOLO ME LANZA UNA MIRADA DE "¿EN SERIO?"

-SI LE TIENES MIEDO HASTA DE TU PROPIA SOMBRA.

-CALLATE, Y VIGILA QUE NO VENGA-SOLO REVIRA LOS OJOS Y HACE LA GUARDIA DE NUEVO ARRIBA DEL ARBOL, CUANDO DE REPENTE ESCUCHO QUE ME AVISA-¡CUELGA EL CAPITULO, TENEMOS COMPAÑÍA!-SOLO ME LIMITO A CLAVARLO EN EL TRONCO DEL ARBOL DONDE ESTAMOS OCULTAS Y LE HAGO UNA SEÑAL, PARA QUE NOS TRASNPORTE DE NUEVO A NUESTRAS CASAS.

CAPITULO 5

SENDEROS AL DESTINO

Después de haber pasado una tarde nostálgica en la rivera de las sirenas, los recuerdos evocados en aquel preciado lugar les renovaron las energías para prepararse, tenían una meta clara, conseguir el objeto que ayudaría en la búsqueda de Henry. Las hermanas se dirigieron de retorno al castillo de Regina, era necesario juntar todos los implementos para el viaje, no iba a ser una travesía sencilla, los peligros en ese reino maldito serían amplios, por ello al solo disponer de dos días para tener todas las herramientas, hechizos y artilugios que les permitieran sobrevivir, debían centrarse con cuidado en la selección.

Estaban prácticamente en la entrada del castillo, Zelena conocía bien a su hermana, esta misión era demasiado importante, la previsión sería un punto importante para ella, por eso sabía que en cuanto pisaran la entrada desaparecería directo a su laboratorio, apenas le dio tiempo de decirle.

Regina, estaré acá en dos días, debemos coordinar muchas cosas- Pudo sólo ver la mano de la morena en señal afirmativa al tiempo de ver su espalda desaparecer por la puerta de su taller. La pelirroja tenía que hacer sus propios preparativos, sabía que cosas le pediría su hermana y aunque no estuviera de acuerdo terminaría cediendo, por más que deseará hacer otras actividades de soporte, entendía que lo mejor que podía hacer era apoyarla en lo que le solicitaba, no en vano quedaban solo ellas de su familia, eran mutuamente su principal soporte– Lo que sea por Regina - Suspirando extendió sus alas para dirigirse al Sureste, hacia su palacio.

Prácticamente durante los dos días que tenía hasta el encuentro con la vampira, Regina estuvo encerrada en el taller creando o mejorando diversos artefactos que le permitieran cuidarse no solo a ella sino a la vampira; sabía que dificultades tenían los chupasangres y aunque colmillos no fuera un demonio de su devoción, era importante cuidarla.

Claro, para que la misión sea un éxito, no es que me importe lo que le pase – Se decía a sí misma, a la par que esperaba que al menos valorará lo que iba a darle. Cuando vio el reloj sobre su pared, se percató que su hermana estaría pronto en su castillo, debía apresurarse en guardar todo. Miró los 2 objetos que al final de su búsqueda, si encontraban lo que necesitaban, solo estarían regresando a su dueño, los volvió a guardar en el bolsillo de su chaqueta. Metió en un pequeño bolso lo preparado para el viaje y en si misma lo más importante.

Zelena aterrizaba en la habitación de su hermana, como ya tenían coordinada la hora no hubo problemas con la barrera en el castillo, por eso también sabría que Regina la sentiría llegar. Era el momento de comenzar con los planes, estaba inmersa en sus pensamientos cuando vio el rostro de Henry en la repisa de la morena, con delicadeza tomo el retrato, fue la última foto que se tomaron madre e hijo, era como siempre un lindo momento, como cada vez que ellos estaban juntos, más aun cuando compartían una afición

Adoraba montar a caballo, aunque pudiéramos volar, sentirse sobre una criatura tan majestuosa le encantaba y a mí me fascinaba verlo sobre Tormenta – Volteo al escuchar a su hermana mencionar el recuerdo.

La pelirroja sonrío con la imagen de su sobrino – Ustedes eran unos locos, cuando hacían carreras con Tormenta y Rocinante – Sacudía la cabeza de felicidad – Estará pronto con nosotras, es momento de coordinar todo – Dijo con la seriedad que ameritaba el momento.

Las hermanas se dirigieron a la sala del trono, donde Regina quería mostrarle aquello que necesitaba de Zelena.

Lina, sabes que tengo que ir sin ti a la misión, te necesito acá cuidando el reino, no sé exactamente cuánto tiempo estemos fuera – La morena sabía que su hermana entendería – Puede demorar mucho el viaje, las audiencias con el pueblo deben mantenerse, así como la supervisión con el concejo real, al haber manejado muy similar nuestros reinos, sé que esto no será un problema – Mientras señalaba los diversos documentos reales. Estaba usando todos los argumentos lógicos de los que disponía para no alargar su solicitud.

Ya tenía pensado que esto pasaría, Zelena entendía que no era momento de perder más tiempo

Gina, sabes que desearía ir contigo, ayudarte, no quiero que algo te pase, los últimos milenios han sido tan buenos entre nosotras, hemos podido superar tantas cosas, hemos estado siendo familia, por lo mismo entiendo que esta misión es importante, haremos lo que sea necesario por Henry – Sin contenerse abrazo a su hermana, al soltarse le dijo – Solo cuídate mucho y podremos traerlo con nosotras, ayudare en todo lo que me has pedido, pero además te he traído una poción, necesito tu espada y la armadura que siempre usas- Extendiendo la mano para recibir lo pedido.

Con la tranquilidad de haber llegado a un acuerdo

Gracias Lina, sé que lo que me has traído me servirá muchísimo – Levantándose para sacar del bolso lo pedido – Toma hermanita, has tus jueguitos de colores – Con la calma que el apoyo de Zelena le brindaba, se permitía reír con suficiencia mientras le daba los objetos a su hermana.

Revirando los ojos, dijo divertida

Claro yo soy la que hace jueguitos de colores, hasta donde recuerdo la que anda metida entre tuercas y desarmadores eres tú, al menos mis trucos lucen bonitos – Pasando a explicar lo que haría – Bueno querida, en este momento la poción revestirá tu espada y armadura con un campo protector, que además absorbe las propiedades de aquello que te ataque – Mientras hablaba esparcía el líquido por los objetos, que comenzaron a brillar en tonos negro y azules.

Con un tono de fingida despreocupación la morena hablo.

Podrías también echarle eso a la armadura que prepare para colmillos – Mantenía el tono de indiferencia. Su hermana la miró levantando una ceja, con una sonrisa ladina.

Así que, te importa lo que le pase a colmillitos – Viendo el ligero sonrojo de la morena estallo en carcajadas.

Intentando disimular el sonrojo

Claro que me importa, si esa tonta se muere por impulsiva, como me ayudaría a obtener el objeto – Dándole la armadura que había hecho para la vampira, a la par de extendiendo su otra mano – Podrías darme por favor un frasco de eso para la espada de ella - Zelena con más ganas de molestar a su hermana, al recibir la protección diseñada.

Ah caramba, le sabes las medidas con solo haberla visto unos minutos entre ambas veces – No pudo contener la carcajada al ver como la morena se quedaba pálida con lo dicho. Para ya dejar de torturarla le entrego un frasco pequeño – Toma, echa está poción sobre su espada, pero solo hazlo cuando confíes en ella, antes no, sería poco prudente darle algo tan poderoso que luego nos juegue en contra – Se extrañó un poco al echar la poción en la armadura, pues usualmente desprendían Luces de colores, esta vez simplemente el líquido recorrió el objeto, Regina viendo la expresión de confusión de su hermana.

Aún no está personalizada – Con un movimiento de cabeza mostro su comprensión la pelirroja.

Al finalizar su trabajo guardaron cada una sus objetos, despidiéndose con un fuerte abrazo, al unísono se susurraron.

- ¡Cuídate mucho! – La pelirroja, necesitaba frenar su miedo, con más fuerza le dijo nuevamente – Ten mucha precaución en cada batalla y lugar – Se miraron una última vez a los ojos. La morena extendió sus alas, partiendo al punto de encuentro. Zelena se quedaba esperando que todo fuera en orden y que regresara pronto.

- x -

Había decidido que mientras esperaba el tiempo estipulado, lo más pertinente era mejorar sus habilidades en combate, lo noto cuando lucho con el ángel.

Estoy solo un poco oxidada - Tenía casi 16 años sin combatir ni entrenar, claro no negaba que Regina la podía superar en cualquier pelea, pero si sentía que no le hubiera ido tan mal de haber practicado algo más fuerte en las últimas centenas de años – Demonios esto de ganarse fama solo por desgarrar a la gente, Pff no debí confiarme con el entrenamiento de Reina – Se recriminaba. Fallaba nuevamente el mandoblazo– No puede ser, otra vez estoy pensando en esa historia del niño - Confundida, no habría mejor palabra para describir como se sintió cuando se percató que le importaba la relevancia del viaje para el ángel – ¡Qué demonios me pasa! - Con un rápido movimiento de cabeza intento desaparecer esas ideas, no era bueno pensar en todo ello, debía seguir entrenando eso era lo que mejor podía hacer – Pff esos pensamientos me van a terminar por volver loca - Llevaba en ese tire y afloje mental casi los dos días que tenía para comenzar la travesía – Es solo porque somos madres que la entiendo… si eso debe ser – Se decía para calmarse, mientras retomaba sus ejercicios además que ya veía a su hija regresar con la espada que le indico trajera para su entrenamiento en conjunto.

También pensó en aprovechar los días de entrenamiento para pasarlo con Nerissa, le había indicado a la joven hibrida que la viera, que estuviera a su lado durante ese tiempo, pues aunque le habían dado muchas clases para ser una buena gobernante, las clases de lucha habían sido pocas, sentía que su hija debía formarse en ese aspecto también, viendo como fallo en la lucha con Regina. La rubia le pedía que estuviera atenta a los movimientos que realizaba, que recordara las directrices que le daba, para que al regresar se pusieran a practicar juntas.

Mira bien hija, que cuando este de nuevo acá, haremos esto para que seas una gran reina guerrera - Una pequeña parte de ella tenía miedo de no retornar, hacer este pacto era como una orden interna de volver con su hija.

El tiempo se había cumplido, tenía listo lo que llevaría a la travesía, le quedaba solo 1 hora para partir, como en otras ocasiones de viajes y misiones decidió pasar esos momentos al lado de su hija. Para evitar tener un problema como el de la biblioteca, decidieron compartir el tiempo esta vez a puertas cerradas en la habitación de la joven.

Nerissa estaba nerviosa, confiaba en la fuerza, la rapidez e inteligencia de su madre, pero no podía evitar tener miedo por ella.

Ma, cuídate mucho si, no te hagas la dura solo por querer ganarle a esa mujer – La joven observaba a su madre, mientras recibía de ella la copa de sangre. Emma levanto las cejas como indicación de su sorpresa al escuchar esas palabras.

Que no me haga la dura, pero cariño, YO SOY súper dura – Decía tocándose el pecho, logrando por fin ver como el rostro de su hija mostraba una amplia sonrisa – Brindemos mi amor, porque en unos días te estaré contando una nueva aventura y nos estaremos preparando para que tengas las tuyas – Chocando sus copas bebieron la sangre.

Con el ánimo repuesto fueron hablando de las últimas historias de la rubia, lo que más le gustaba a Nerissa eran cada uno de los recuerdos que le traía de cada aventura, estar de tan buen humor, le provocaba picar un poco a la madre.

- Sabes esta vez me gustaría como regalo… mmm… una pluma negra de Regina, del ala que le toque claro – Emma casi escupió lo que estaba tomando cuando escucho esas palabras, la joven viendo lo que había hecho la rubia estallo en una gran carcajada – Ay madre, me encanta tu cara, pero ojo es en serio quiero esa pluma- Dijo aparentando seriedad.

Para no dejarse ganar por su hija, la rubia comento.

No prefieres que le pida un retrato autografiado, así puedes babear no solo cuando la ves en persona, sino sobre su imagen a toda hora y en todo momento– La broma fue perfecta, la hibrida se atraganto con la bebida que tenía, mientras Emma no podía contener la risa – Por Lucifer, en serio te traeré esa imagen, pero eso sí, la escondes de tu madre, que si no, te quedas sin poster favorito – Ese tipo de bromas, eran lo que más adoraba de su relación con la joven.

El tiempo estaba agotado, era el momento de la despedida, ya no eran necesarias más palabras, basto con un fuerte abrazo y un beso en la frente de Nerissa. De un salto por la ventana, Emma se encontraba ya en el patio del castillo, abriéndose paso en su jardín y desapareciendo poco después. Desde otra ventana Lily observaba como se alejaba su mujer, no había sido fácil, pero tuvo que dejarla partir sola.

Rayos la estoy perdiendo - lo que más le dolía era esa fría partida, no hubo ni un adiós para ella, no se vieron desde esa última discusión.

- x -

Dos días habían pasado, el claro cerca a la Rivera de las sirenas se preparaba a recibir a las singulares aliadas, un espectáculo digno de ver, una vampiresa trabajando al lado de un angelinor negro. Las sirenas al conocer la fecha del encuentro se habían acercado para ver desde un puesto seguro como su gran amiga se encontraba con la chupasangre.

Emma divisaba desde su asiento al pie de uno de sus árboles favoritos como las sirenas rondaban el lago.

Estos peces no tienen nada mejor que hacer – Mostraba su fastidio por aquellos seres que le negaron su ayuda tiempo atrás. Dejando reposar un brazo sobre su rodilla flexionada levanto la vista al sentir el aroma acanelado acercándose, vio como del Este aparecía Regina volando – Que manía la de esta mujer con las alas Pff, como si no tuviera piernas para correr o caminar – Decía con aparente indiferencia mientras escondía cuan magnificas le parecían – Además de ¡OH! claro su fascinación por el negro y el cuero – Comentaba para sí al ver el atuendo de la morena, botas por sobre la rodilla, pantalón muy ceñido, chaqueta y camisas obviamente también pegadas a su cuerpo – Bueno que le queda bien es verdad, le muestra bien el cuerpo, se ve precio… - Se detuvo al percatarse que iba a decir - Pero en serio que manía por ese color – Terminaba de quejarse para sí misma.

Atravesar volando el lago siempre la relajaba, era un precioso lugar, contaba además con la presencia de sus queridas amigas, a quienes aunque no había visto sabía que estaban cerca, al igual que colmillitos. Al verla desde lejos no pudo evitar fijarse en su atuendo, camisa blanca manga larga, chaleco a la cadera azul, botas y pantalones negros, claro la imagen no estaría completa si esos cabellos rubios no le cayeran por el costado de la cara, resaltando esos ojos mezcla de verde y azul.

No se puede negar que luce bien, claro eso no importa, pero al menos no desentonará conmigo – Sonreía, ya casi estaba en el lugar. Aterrizando con elegancia – Buen día colmillos - Saludo con un gesto de la cabeza.

La rubia sin querer dejarse intimidar.

Emma Swan, ese es mi nombre, harías bien en recordarlo, CUERVO – Respondió sin levantarse de su sitio.

- Bueno recordarás que soy la Reina Regina Mills, pero con tus pobres modales que se puede esperar, ni te paras cuando alguien llega… COLMILLOS – La última palabra dicha con desprecio.

El pique entre ambas no cesaba, ladeando la cabeza y observando que esta vez el ángel venia solo.

El cuervo rojo no viene con nosotras, tal vez este algo asustada con la misión – Con sonrisa ladina intento provocarla.

Sabiendo que la rubia soló deseaba molestarla y tratándose de juego de palabras para herir, devolvió.

Quizás no conozcas lo vital que es tener un reino en orden, por eso no entiendas que mi hermana debe velar por el suyo y el mío mientras estemos de viaje – Mirándola directamente – Claro son cosas de protocolo que tal vez no entiendas – Viendo el fastidio arder en los ojos aguamarina, continuo – Mas bien no veo a tu reptil cerca, logro su diminuto cerebro entender que su presencia solo estorbaría – Remato – Aunque me imagino que te habrá puesto unos grilletes invisibles para poder controlarte – Esperando una ingeniosa réplica que no llego, se quedaron en silencio, logró percatarse de la mirada herida de Emma, se había pasado con sus palabras, habría dicho algo que no venía al caso, ¿Debía disculparse?.

A pesar de no querer ceder en su orgullo, Regina iba a rectificarse, cuando de pronto la vampiresa se puso de pie y dándole la espalda.

Bueno cuervo es momento de armar de una vez el itinerario de viaje, no tenemos más tiempo que perder – La morena quería decir algo sobre lo que acababa de pasar, pero entendió que era mejor dejar las cosas así. No queriendo arruinar la misión, la morena opto por indicarle con las manos unos asientos donde pudieran comenzar con la explicación.

El lugar señalado por el ángel estaba a no más de 100 metros, el silencio luego del intercambio de palabras reino durante todo el recorrido. Emma no podía sacarse la última frase que había escuchado, era irónico que Regina casi hubiera acertado con los grilletes, la discusión no había sido sencilla…

FLASH BACK

El primer día para el encuentro había transcurrido sin mayores problemas, claro fue una agotadora jornada de entrenamiento, pero al mismo tiempo feliz, pues el tiempo que estaba pasando con su hija siempre era valioso. Emma iba caminando a su recámara para darse un buen baño, cambiarse de ropa, consciente que en cualquier momento tendría que hablar con Lily sobre la misión, en especial el punto IR SOLA.

Esto será realmente pesado – Lo que no calculó era que la dragona estaría esperando impaciente en la habitación por esa conversación– Demonios… - Fue lo único que pudo susurrar al ver la agria expresión de su mujer cuando abrió la puerta.

Lily había pasado todo el día encerrada, pensando, rumiando sobre cómo exponer sus ideas, casi no había comido, se limitó a probar algunas frutas mientras desde su ventana observaba a su hija y Emma entrenar. Con los ojos llameando de furia, no podía continuar con esta tortura, cuando se dignaría su esposa a hablar sobre ese maldito viaje. Debería manejar la situación de acuerdo a su criterio, no podía seguir esperando. Al ver a su familia guardar todo su equipo sabía que era el momento, la decisión tomada aguardo en su habitación, la rubia estaría pronto en la recamara. Intento estar calmada, pero al escuchar la puerta abrirse, se paró de su asiento, cruzándose de brazos no se contuvo.

Por fin, ahora si será momento que hablemos de como haremos ese viaje – Sentenció.

Se lo esperaba, no podía decir otra cosa, es verdad tuvo una mínima esperanza que no sucedería, pero murió en cuanto vio los ojos castaños que años atrás rebosaban alegría y ahora eran pura amargura, cerrando la puerta tras de sí, tomo aire y soltó.

Sabes que no irás, es algo que no está en discusión – Sentándose en el sillón más cercano y prediciendo las palabras de su mujer se adelantó – No me interesa ir a solas con ella si es lo que piensas – Debía explicarse y rápido, era la única forma que esta discusión no se salga de control – Viste que hemos hecho un pacto, la ayudo con este objeto y yo podré pedirle uno a ella, iremos a un lugar muy peligroso por tanto debemos estar concentradas en todo momento si queremos salir con vida, es tan simple como eso – Tenia fe que entendiera con eso, claro era una muy pequeña, que ante el grito que profirió Lily, dejo de existir.

Soltando sus brazos, a pulmón fuerte la dragona explotó.

Podemos conseguirlo solas, no necesitabas ir con ella, hemos hecho las cosas por nuestra cuenta todos estos años, porque cambiar ahora – Botaba humo por la nariz – No era necesario arriesgarte – Completo.

Harta de la situación, con voz gélida e impasible, juntando las manos bajo su mentón y con una mirada decepcionada la rubia casi dijo en un susurro viperino.

No me interesa que digas al respecto, sabes exactamente cuántos años llevamos buscando obtener ESO y sobre todo para QUIEN lo necesitamos – Levantándose del sillón – Si quieres entender o no es tu problema, no tenemos forma de conseguir por cuenta propia ese frasco, ellas jamás nos lo darán, no como lo requerimos – Suspirando – Ella si puede, por tanto está oportunidad es una bendición, el pacto es vital, no hay más opciones, no me importa si confías o no en mí, harás lo que digo por el bien de Nerissa – Acercándose al baño y dándole una última mirada –Prefiero seguir durmiendo en la recamará contigua – Entrando en la ducha se preguntaba – ¿Alguna vez volveré a descansar en mi cama? – Suspirando entro en la bañera.

FIN DEL FLASHBACK

Viendo los asientos frente a ella, paro la sucesión de recuerdos en su mente, era el momento de concentrarse, no tenía claro que era aquello que deseaba obtener de la morena, menos aún cuál era el papel que iba a tomar, era necesario salir de dudas.

Muy bien, vamos a ir a un viaje muy peligroso – Mirándola a los ojos – Que desea un ángel negro en el reino maldito, no quiero mentiras, estamos arriesgando demasiado – Buscando evitar engaños - No te pido que me cuentes que deseas hacer con ese objeto, solo tener claro que buscamos y sobre todo porque me necesitas – Finalizo.

Regina comprendió que si quería éxito en la misión debía empezar por confiar ciertas cosas con la rubia, las preguntas no le parecían sin sentido, todo lo contrario eran muy pertinentes, clavando su mirada en Emma.

Tienes razón no será fácil, por ello será vital que entiendas que debemos hallar – Suspirando inicio con su historia – Lo más importante que tengo me fue arrebatado hace 05 años, he buscado durante todo este tiempo la forma de recuperarlo, invertí tiempo en muchos viajes, encontré diversos tesoros, realice inverosímiles alianzas, hasta que por fin hace casi 02 años junte el 99% de las piezas para crear el portal que me llevaría directo a lo que más ansió… el ultimo ingrediente es La Espada de Midas, no cualquiera, debía ser la primera que el convirtió en oro con su maldición – Exhalo un pequeño suspiro que necesitaba para darse valor – Casi al instante de ver que faltaba y donde hallarlo, me dirigí ahí o eso pensé, no creí que sería sencillo conseguirlo, pero no así, ese maldito reino me lleva esquivando 24 meses – Agachando la cabeza prosiguió – He intentado todo tipo de hechizos localizadores, magia de sangre, pociones, lo que te puedas imaginar ya lo he probado, todos siempre me han dejado en el mismo punto, la encrucijada del diablo dentro de aquel bosque muerto, a partir de ahí no se a donde más ir, lo he recorrido entero, pero simplemente no logro ubicarlo, solo esta esa maldita barrera que no logro traspasar – Exhalando el aire contenido en sus pulmones – Hace dos semanas, mientras estaba patrullando nuevamente el bosque muerto, vi 03 escuadrones de soldados con signos dorados de ese maldito rey, acampaban fuera de mi punto muerto, los observe dos días enteros, por eso me percate que los 3 capitanes tenían un pergamino, cuando 02 escuadrones desaparecían en un punto muerto, me las arregle para quitarle ese papel al líder – Una expresión de rabia cruzo su rostro – 02 malditos años buscando la manera de encontrar ese reino, cuando lo leí me percate que jamás lo iba a conseguir – Levanto la vista, posándola fija en los ojos de la rubia, con dolor – Bueno jamás lo hubiera logrado por mi cuenta , sólo los soldados marcados por el mismo midas podían, la única excepción a esa regla era que un vampiro original estuviera y el portal se abriría, como comprenderás, Zelena y yo solo sabíamos que quedaban dos de ustedes, imaginas cuan limitada me sentía, además que nuestras razas no se llevan bien – Botando lo que quedaba de aire en sus pulmones – Esta la princesa perdida, que como dice su nombre no se sabe dónde demonios esta y bueno la pequeña vampira que había dejado con el concejo – Vio la sorpresa en la cara de Emma – Si, te busque ahí, cuando fui con el concejo me dijeron que tú habías escapado hace un milenio y medio, que no sabían de ti ni como localizarte, tenía claro que no me dirían más, no es que me lleve bien con ellos, por tanto no me quede a seguir averiguando… yo tampoco entendí porque me dijeron todo eso - Debía decir lo último – Estuve desde ese día buscando otro de tu raza, hasta que Zelena recordó un libro que leyó donde hablaban de tu leyenda, por eso te buscamos, obvio me sorprendió que fueras tú a quien deje con el concejo, verte con la dragona, me hizo entender que ellos si conocían perfectamente tu paradero, pero bueno ahora lo que me importa es que eres un original, por eso te necesito, solo tu sangre podrá ayudarme a entrar por fin al reino de midas – Finalizo.

En la mirada de Emma se veía como analizaba cada una de las palabras, había escuchado con detenimiento la historia, ese último punto tampoco le cuadraba, pero como decía Regina, no era el momento de pensar en eso. Se concentró en la misión, no haría esto por cualquiera, su natural desconfianza después de haber perdido a su familia, le gritaba que no lo hiciera, pero eso mismo la empujaba a hacerlo, ya no era cuestión del pacto, si ella tuviera una forma de llegar a su familia también haría hasta lo imposible.

Esta bien, vamos, si has estado buscando tanto tiempo esa espada, definitivamente es valioso lo que te quitaron - Necesitaba bromear, no quería delatar que sabía el motivo real del viaje – Además que sin mí, está claro que podrían patearte el trasero – Sonrió ladinamente.

Sorprendida y alegre, Regina asintió.

Perfecto, espero que al final no te ande salvando yo – Recordó que tenía que hablarle de la armadura – Tengo un objeto que ayudará a protegerte, para ello necesitaré una gota de tu sangre – Viendo la cara escéptica de la rubia, prefirió aligerar el asunto– Tranquila, colmillitos, te explicare más adelante cuando sea pertinente - Parándose, le señalo el camino – Pues vamos, que entre más rápido comencemos, más rápido acabaremos, así no tendré que soportar mucho tiempo tu olor a sangre – Bromeo.

Sonriendo Emma comenzó el camino

Vamos cuervito, el camino está delante, no nos retrasemos – Pasándola – Apura alitas que nos toca caminar y es mucho – Mirándola con burla - O no quieres hacer ejercicios, además que haremos bien llegando con una aproximación silenciosa – Dicho ello, siguió caminando.

Regina sabía que debía confiar en los instintos de su acompañante, aunque si lo analizaba si seguían a ese ritmo, tardarían más de tres días en llegar a la encrucijada del diablo, eso no era aceptable. Tendría que tomar ya mismo una decisión, expandiendo sus alas se dispuso a echar a volar, apenas se había elevado unos centímetros cuando su compañera la retuvo por el brazo.

La rubia con una cara llena de dudas.

- ¿Qué crees que estás haciendo? -

Revirando los ojos.

- ¿Qué? Llegaremos mucho más rápido si vamos por cielo- Regina pudo percibir cierto temor y desconfianza en la mirada de la vampira - ¿Acaso tú no vuelas?

Con fastidio respondió.

- Por si no lo has notado, mi querido cuervo, yo soy una ORIGINAL-Le espetó señalando su propio cuerpo de arriba hacia abajo varias veces con ambas manos- No tengo alas.

Estaba tan emocionada con iniciar la misión, que había olvidado ese pequeño detalle de la vampiresa, Regina aun levitando con la ayuda de sus alas, posó su mano izquierda en su cadera y se tomó la barbilla con la mano derecha, en una pose pensativa, más dándose tiempo para una salida ingeniosa que para algo en concreto.

- En este caso, tenemos dos opciones, mi querida "amiga"- Sabía que con esto le haría olvidar su desliz sobre volar. Le dijo señalizando el número de posibilidades con los dedos de su mano - Número uno: que yo te lleve- Bajando al suelo y sin que se lo esperara tomó a la rubia por la cadera, pegándola a su cuerpo, elevándolas luego a ambas justo a veinte centímetros del suelo, se miraron fijamente por 5 segundos en esa posición, percatándose de la gran incomodidad que esa situación generaba en ambas, ya que era una carga no tan ligera para la morena, además de turbación, y una situación un tanto vergonzosa para Emma - Veo que no es una buena idea - Le dijo soltándola de sopetón.

Emma no estaba de muy buen humor por esa repentina maniobra.

Para no ahondar en lo acontecido con la primera opción.

- Por lo tanto, solo nos queda la segunda opción - Regina volvió a posar sus pies sobre la tierra, sabía que usaría ese artilugio que estuvo diseñando en esos dos días en su taller, se quitó uno de los anillos que traía en la mano derecha, recitó un extraño conjuro corto de activación y se lo extendió a Emma.

La reina vampira miró con escepticismo el objeto en la mano de la morena, una sonrisa ladina apareció en su rostro, era el momento de devolverle la broma.

- Si sabes que ya estoy casada ¿verdad? Tu propuesta llega un poco tarde – Le mostraba el anillo de matrimonio en su mano.

El ángel, algo cansada del sarcasmo y la ironía de su compañera de viaje, rodó los ojos y resopló.

Brincos dieras querida que te otorgará el honor de ser mi esposa. Es un anillo de metamorfosis - Le explicó - Permite al receptor, tener la habilidad que el antiguo portador elija para él – Realmente esperaba que captará la información.

Emma había entendido solo la mitad de la explicación que había escuchado.

- ¿Lo que significa que…? Y además te recuerdo soy un vampiro, no conejo – Señalo su cuerpo nuevamente.

La morena no sé podía creer esas palabras.

- Podrás volar con las mismas alas que las mías – Mentalmente rogaba porque esta vez sí comprendiera.

La rubia sí que había captado la información esta vez, no le gustaba nada pero nada lo que escucho, quedó petrificada en el lugar, y es que… ella no tenía miedo a nada, bueno salvo a pequeñas cosas… una de ellas eran las malditas alturas.

- Agradezco tu valiosa oferta - Dijo con sarcasmo para no evidenciar su temor - Pero prefiero ir a pie o correr – Afirmo categóricamente.

Regina ya había perdido la paciencia en los escasos minutos que había tenido esa conversación, sin dilación, colocó el anillo en el dedo medio de la mano izquierda de Emma, lo cual hizo que dos grandes alas, del mismo color que su rubio cabello emergieran de su espalda.

- Felicidades "majestad" hoy tendrá su primer viaje en el aire – Aunque estaba molesta, no podía negar que eran unas alas de un precioso color. Emma tan solo quería matar a ese estúpido cuervo, pero su moral y maldita conciencia maternal se lo impedía, de repente escucho - Sujétate fuerte - Sin esperarlo, la rubia sintió como sus pies abandonaban la firmeza del suelo, su estómago se encogía del puro vértigo y la ansiedad de saber que nunca antes ha estado tan lejos del piso.

- Juro que cuando lleguemos a tierra firme, voy a matarte – Resoplo con fastidio.

Regina puso los ojos en blanco mientras sostenía de la cintura y cerca de sí misma a la temblorosa vampira, hasta poder estar los suficientemente alto para que la rubia pueda ir por si misma

- Por si no lo recuerdas "querida", el pacto de sangre hicimos, no permite que me hagas algo - Le dijo mostrando su muñeca derecha que tenía el mismo tatuaje que tenía la vampira. Soltándola, comenzaron el vuelo.

Fueron tediosos minutos de vuelo tambaleante para la pobre Emma, tiempo en el que su mente maquinaba diversas y diferentes maneras de asesinar al angelinor sin que tuviera que morir ella por el pacto, aunque mientras no la veía Regina también iba viendo el anillo en su mano, era una sucesión de alas negras azabache que contenían una corona dorada en medio, el cuervo tenia buen gusto.

Por fin llegaron a tierra, reconocía perfectamente ese sendero de adoquinado blanco y desgastado, era el camino olvidado del reino maldito de Midas, había leído varias leyendas de ese paramo olvidado de la mano del tiempo.

- Muy bien, ¿Cómo me saco estas cosas? - Le preguntó Emma, señalado las grandes alas que aún estaban en su espalda.

- Es bastante sencillo - Le contestó Regina, como si estuviera hablando con un niño - Solo tienes que pensar que quieres que desaparezcan y se irán - Emma siguiendo el consejo de su compañera de viaje, la idea vino a su mente y como si nunca hubieran estado en su espalda, desaparecieron en un simple destello- ¿Lo ves? No era tan difícil, bien hecho - Le respondió burlonamente mientras le palmeaba la cabeza como un perro obediente.

- Quiero que sepas que te odio con todo mí ser - Dijo Emma amargada y avergonzada por esa acción hacia ella.

- Sí, eso ya lo sé - Respondió Regina con toda la altanería que tenía en ese momento.

De repente la rubia se percató de lo extraño que fue que al poner un pie en tierra firme, no sintió absolutamente nada, ni la brisa correr, o el sonido de los pájaros, ni siquiera el llanto de un mísero grillo, era la nada.

- Algo no anda del todo bien- Le señalo a su acompañante.

Regina no sabía de qué estaba hablando su acompañante, ella no notaba alguna señal de peligro. Miro a su alrededor, todo estaba en calma.

- ¿Puedes decirme de que rayos estás hablando? Yo no siento nada – Intentó escuchar para corroborar si había alguna señal.

- Exacto - Le respondió Emma de forma tajante y con sorna- Usa tu cerebro…si es que no está oxidado – A pesar de ello se mantenía alerta - Dime si escuchas, ves o sientes algo -A Regina no le gustó para nada ese comentario, menos proviniendo de alguien de fuerza inferior a ella. Por más que se esforzara, no podía, la vampira tenía razón, algo andaba mal, ¿Cómo era posible que estando en medio de una gran variedad de vegetación maligna, no escucharan siquiera el soplar del viento sobre las hojas de los marchitos y torcidos árboles?

Ambas, en estado de alerta, se posicionaron espalda contra espalda, desenfundaron sus espadas y se prepararon para lo que estuviera a punto de venir, tenían que prepararse, sin saber que de un momento a otro se verían rodeadas por centenares de extraños seres humanoides, de ojos negros, sin nariz, boca de dientes afilados, piel pálida casi de tono cadavérico, de cuerpo esquelético, solo portaban con ellos una extraña armadura negra, casi en estado de putrefacción que desprendía un espantoso hedor a muerte y unas espadas oxidadas.

Las dos mujeres estaban rodeadas, no sabían cómo o de donde habían aparecido esas cosas, pero ambas, entendieron a ciencia cierta que no podían dejarse vencer por esas cosas, habían hecho la promesa de volver a sus hogares con sus respectivas familias.

Nadie hacia un solo movimiento, ni la vampira, ni el angelinor, ni siquiera esas extrañas entidades.

- ¿Sabes que son estas cosas? - Regina estaba petrificada, su voz no salía sino con un tono lastimero, aterrado y es que nunca antes había visto algo tan nauseabundo en su larga vida.

- Son condenados - Le respondió Emma, en el mismo tono de voz. Sin poder evitarlo, sus manos temblaban mientras trataba que su espada no se le callera.

- ¿Condenados? – Seguía sin comprender la morena.

- Humanos que no pudieron morir por completo, no fueron al cielo, al infierno o al purgatorio se quedaron estancados - Explicaba Emma, recordando la información que había leído en una de sus clases con Cruela - Están condenados a vagar en el mundo como muertos vivientes -

Regina sabía que no tenían tiempo que perder, pasó despacio la espada a su mano izquierda, con su mano derecha saco de su bolso el artefacto que necesitaba entregarle a su acompañante, lo fue acercando lentamente a la mano de esta.

Colmillos – Susurro.

- Dime, cuervo - Ambas no tenían reacción lógica o sarcástica como para defenderse de los apodos de la otra.

Como si fuera un murmullo la morena hablo - ¿Recuerdas que te dije que necesitaba una gota de sangre tuya? – A su espalda Emma solo asintió - Presiónalo con tus dedos índice y pulgar, le caerá una gota de sangre y la armadura que está ahí, se amoldará a tu cuerpo y peso – Finalizo.

La vampira había sentido de repente algo frio y pequeño en la palma de su mano izquierda, siguiendo las indicaciones dadas y dándole un voto de confianza a la morena le hizo caso. Una armadura de color dorado comenzó a formarse en torno a su torso, le cubría perfectamente desde el cuello hasta los pies.

- Creo que no nos esperarán toda la vida - Dijo Regina refiriéndose al ejército que aún estaba inmóvil.

Como si se entendieran sin decir una palabra, se lanzaron a la contienda, contra esos seres que inmediatamente respondieron al ataque, Regina había salido disparada hacia un lado, mientras que Emma salía hacia el lado contrario. La morena iba derrotando varios condenados, pero a diferencia del angelinor, la vampiresa se encontraba en una mayúscula desventaja, por la simple razón que hacía casi un milenio que no luchaba o blandía una espada para defenderse a sí misma, por lo visto el entrenamiento de dos días no estaba sirviendo de mucho.

Regina aunque estaba muy atenta a los que quisieran atacarla, también estaba pendiente de la insensata e inexperta mujer que le había tocado de compañera, vio como la rubia estaba rodeada de condenados, que se le iban acercando cada vez más. Era el momento de ella para confiar, sin pensarlo le llamó la atención con un grito, que Emma respondió dirigiendo la mirada a quien la había llamado.

- ¡Hey, Colmillos! - Le lanzó el frasco de la poción que le había dado su hermana.

Emma no entendía que pasaba, pero agarró en el aire ese extraño frasco y le lanzó una mirada de desconfianza a quien lo había lanzado.

- Viértelo en tu espada - Emma aun no sabía que era, y por obvias razones se le hacía confiar plenamente en el ángel - ¡Confía en mí una vez más, te ayudará! - La vampiresa asintió, sin demorar mucho tiempo, destapó la pequeña botellita y vertió el extraño líquido sobre su arma.

Emma se sintió de repente en un extremo peligro, al igual que Regina, ambas sin pensarlo mucho, activaron sus poderes, creando en sus manos libres respectivamente una bola de Rayos blancos y una bola de fuego negro, apenas lo hicieron, sus respectivas espadas se rodearon con un aura similar a sus hechizos, habían asimilado sus poderes.

Ambas quedaron sorprendidas al ver que sus espadas tenían esa virtud, las dos con expresión de un niño con un juguete nuevo se miraron fijamente, preguntándose que era esa pócima que había recubierto sus espadas.

- No sabía que podía hacer eso - Dijo Regina más para sí que para Emma.

Luego de salir de su asombro, más confiadas que nunca, ambas se lanzaron a la batalla, uniendo las bolas de poder, dando mandoblazos, estocadas, golpes de hoja a diestra y siniestra. Apenas las armas tocaban a los condenados, estos se desintegraban tan fácilmente como estructuras de arena seca.

Aunque les había tomado algo de tiempo acabar con todo el ejército, al terminar la pelea, el lugar estaba desolado de nuevo, con la pequeña diferencia que había quinientos pequeños montículos de cenizas que desprendían un asqueroso hedor de carne putrefacta y chamuscada.

Emma se encontraba satisfecha con el resultado, pero se fijó que Regina comenzaba a comportarse de una manera extraña, su mirada estaba clavada en el vacío, como si estuviera ausente o pensando en algo, la había visto tomar algo de entre las canicas de uno de los condenados y lo guardaba dentro de su armadura, como un pequeño secreto que no quería que nadie viera.

- Oye ¿Estás bien? - Regina solo asintió distraídamente- ¿Te sucede algo?

- ¿Qué? - Regina se había percatado algo tarde que estaba siendo muy obvia en sus dudas - Solo pienso -La rubia seguía indagando.

- ¿En qué? - El ángel entendió que no podía perder la confianza ganada, sacó lo que había escondido dentro de su armadura, para mostrárselo a la vampiresa, era un extraño emblema en relieve elevado, se veía algo borroso y parecía tener una letra algo tachonada.

- Déjame ver eso - Emma tomó ese extraño trozo de metal, que parecía ser un pedazo de una armadura, lo primero que detectó fue ese peculiar aroma dulce a manzanas y azúcar que emanaba.

- No sé por qué, pero me parece que eso ya lo he visto antes - Emma solo pasó su mano, no sin antes quitarse el guante de metal que la cubría - ¿Qué estás haciendo? – Le inquirió a la morena que mantenía en vertical la palma de su mano derecha.

- Estaba camuflado con un hechizo – Regina le dijo señalando ese emblema que ahora se veía claramente, era una gran letra "G" sobre un par de espadas cruzadas, debajo de ellas había una frase en latín "Morte ad vitam"

- Es el escudo de Gabriel – Volvió a hablar el ángel con algo de amargura, Emma lo recordaba perfectamente, lo había visto el día que su familia había muerto.

El camino, luego de ese descubrimiento fue incómodo y pesadamente silencioso, ninguna de las dos profería ni una sola palabra, ambas solo tenían el objetivo de cumplir la misión, buscar lo que tenían que encontrar y volver a sus respectivas vidas con sus familias. No era el momento para pensar en que significaba la presencia de ese emblema en el ejército maldito.

El sendero seguía siendo rodeado por esa extraña y densa arboleda de follaje marchito y decrepito. Regina de repente comento.

- Si no me equivoco, el portal hacia el reino de midas, debe de estar muy cerca…pero no lo veo - Emma prefería no hablar, a pesar de intentar sacar de su mente lo visto, aún estaba la imagen de ese maldito emblema en su cabeza y por más que lo intentara no conseguía quitárselo.

Fueron varios metros de caminar sin ver nada, hasta que de repente sintieron como una barrera les bloqueaba el paso, una espacie de muralla invisible para el ojo humano. La intentaron tocar, pero al poner un solo dedo, una corriente eléctrica les soltó una patada en la mano, mientras veían como su brillo temblaba, como ondas de agua.

Se situaron la rubia a la izquierda del portal y morena a la derecha.

- ¿Qué sucede? - Emma que veía la muralla por primera vez no podía entender muy bien que estaba pasando.

Tocando la barrera con su palma derecha extendida, recordando el pergamino y entendiendo por fin lo que se requería, Regina soltó de golpe.

- Necesitamos dar un tributo de sangre – Mirándola de frente.

- ¡¿Qué?! No dijiste nada específico sobre dar sangre o algo así - A pesar de ser un vampiro, ella sabía que su sangre no se regeneraba tan rápido como un antiguo del consejo o un vampiro adulto y totalmente entrenado, tenía dudas de cuanta sangre debía dar, claro que no se lo diría al angelinor, no quería parecer débil o frágil.

- Vamos, colmillos ¿Qué es un poquito de sangre? - Le preguntó Regina con un tono de altanería y sarcasmo - Tú la bebes a diario – Levantaba las cejas con diversión… no quería mostrar su preocupación esperando que de verdad solo sea un poco lo que se requería.

- Para alimentarme, cuervo, no dono sangre ¿o me ves cara de bolsa andante? y tampoco ingiero sangre humana – Respondió con intranquilidad.

Regina se sorprendió de ese último dato, pero sin ganas de demostrarlo, decidió seguir molestando a su compañera.

- ¿Acaso tienes miedo, vampirin? – Sonrió con malicia

Emma podía tolerar muchas cosas, el carácter irascible de su esposa, las estupideces que hacía a veces su hija, que el consejo estuviera todavía tratándola como una frágil figurita de cristal, pero lo que jamás soportaría, era que una mujer que no la conocía de nada, la llamara o insinuara que era una miedosa.

Sin pensarlo dos veces, tomó el cuchillo que siempre portaba consigo en su bota, por si tenía alguna emergencia o estaba en una situación que ameritaba defenderse mínimamente.

Miedo yo, si claro - Con la hoja mirando hacia su palma izquierda, se hizo un corte limpio, dejó la herida tocar la barrera, haciendo que se comenzaran a formar florituras de pequeños hilos rojos carmesí, pero cuando quiso despegar su mano, algo invisible la retenía. Por más que lo intentara con la otra mano, no se despegaba.

Podía sentir como la sangre seguía emanando de la herida, como su cuerpo iba perdiendo fuerzas, sus sentidos se estaban embotando, un estado de sopor la estaba dejando débil, a tal punto de sus rodillas perdieron fuerza e hicieron que casi se desplomara en el duro piso, aun con la mano conectada al portal que se negaba a abrirse.

Con toda la velocidad de la que fue capaz, sujeto a Emma para que la caída no fuera estrepitosa, rodeándola con sus brazos por la cintura.

- Oye ¿Qué te sucede? - Regina no podía comprender que le estaba pasando a su compañera, su piel se estaba tornando translucida, sus orejas algo puntiagudas, se estaban curvando, sus ojos se estaban tornando dos bolillos de cristal negro, su boca algo abierta podía denotar que estaba con sus dientes parejos, sus colmillos habían desaparecido, estaba perdiendo demasiada sangre y el portal seguía sin abrirse.

Regina veía con desesperación la transformación de Emma, no sabía qué hacer, pues las cosas se estaban dando con demasiada rapidez, reaccionando por fin de esos segundos de letargo intentaba jalar a la rubia para sacarla de esa aparente trampa, sujetándola con brazo derecho, tiraba de ella con toda su fuerza, por unos segundos no le importo no poder abrir el portal, solo quería que la rubia se soltará, ver que estuviera bien.

Demonios Emma, ayúdame, no logro esto sin ti - Hasta que de improviso la barrera de un empujón libero la mano inmóvil de la vampiresa, dejándolas desplomadas y de rodillas en el suelo; la morena seguía preocupada, lograba ver como el portal que las llevaría al reino maldito de Midas se abría, pero su mente continuaba con la rubia.

A pesar de que Regina quiso despertarla, no podía, con desesperación buscaba, su pulso aún estaba ahí, pero era muy débil, era algo inaudito ¿Cómo siendo un vampiro original no regeneraba su sangre al instante? ¿Qué demonios debía hacer?

No se podía permitir perder más tiempo, Emma llevaba en ese estado más de 10 segundos, tenía tantas dudas sobre su regeneración, luego le preguntaría, eran el momento de las decisiones, sabía que podía estar quebrando de algún modo la prohibición, pero…

- Al demonio, necesito que viva – Extendiendo una de sus alas y usándola como navaja se hizo un corte en la muñeca izquierda, viendo lo débil que estaba la rubia necesitaba presionar contra los labios de esta para que su sangre escurriera por su garganta – Vamos, funciona, bebe, demonios – Sentía como el líquido carmesí se iba filtrando por su compañera, poco a poco su cara recuperaba su brillo habitual, veía el cuerpo reaccionar pero continuaba sin despertar.

Cuando sintió que el cuerpo de Emma se apreciaba mejorado, alejo su muñeca, no podía evitar observar las facciones de la rubia, como si estuviera durmiendo.

No seas floja colmillitos, despierta, te he dado un buen manjar con mi sangre, imagina que pocos tienen ese privilegio, eso debería dejarte más que repuesta – El miedo seguía clavado en la mirada de Regina, sus ojos castaños mostraban un gran pesar.

Tal cual fuera un suspiro la vampiresa pudo apenas decir.

Si le echarás un poco de azúcar tal vez sabría mejor, parecía limón, ah claro era tu sangre cuervito – Fiel a su estilo respondió.

Un encuentro de miradas, ojos Aguamarina y castaños se vieron nuevamente, con una cercanía de cuerpos tan extraña… pero cómoda al mismo tiempo.