"Todo el mundo dice que sufre como nadie más, cuéntame una historia original"
Los prisioneros-Cuéntame una historia original
Kise hizo un sonido de molestia haciendo crujir los dientes. La herida de Aomine parece que al parecer se había infectado debido a que el mismo moreno había sido "drogado" por una flor especial.
El rubio se enfureció queriendo mandar a la mierda todo en ese momento. Algo tenía que hacer, miro a las panteras de manera furibunda y los confronto hablándoles muy serio, haciendo que sus ojos tengan incluso un cierto brillo de locura.
– ¿Quién es el que manda totalmente a las panteras? Quiero hablar con esa persona.–
Los parientes de Daiki se miraron entre sí, tenían miedo, pero no de Ryōta si no de aquella persona que era aún más poderosa que Aoshima Aomine, aunque quizás el rubio tuviese un plan en mente aun así no era algo que quisieran rebelar algo así como así. El superior de los Aomine era demasiado cruel.
—Pues se llama Aomine Tsutomu—Hablo una morena bastante parecida al chico que ahora estaba hospitalizado, la mayoría de las panteras presentes la miraron con censura—Pero es un sujeto peligroso, incluso hablar de él puede condenarte.
—No me importa enfrentare a quien sea—El rubio hizo crujir los nudillos, iba a acabar con esta guerra y discriminación entre felinos y caninos.
El híbrido de león pronto volvió a preguntar cuando vio a uno de los doctores que habían estado operando a su esposo. Un peliverde que era el padre de Midorima que al ver al chico pensó que era Akashi en un principio, eso hasta ver sus orejas de león expuestas.
—Hay complicaciones con ello, al parecer quien le disparo es bastante preciso y le dio en un área complicada, se supone que ahora debería depender de su propia resistencia y sus ganas de vivir, pero si no lo logra tanto el bebé que espera como el morirán.
—Él debe vivir…Si todos los cambiaformas pagaran con su sangre. —Era la primera vez que hablaba de esa manera, pero nadie le arrebataría lo que más quería en el mundo, al menos no sin pagar de alguna manera por ello.
Midorima Shinnosuke solo rogaba que nada malo pasara. Inocentes caídos por culpa de muertes de otros inocentes no era buena idea. No quería otra guerra de seres animales. Ya era suficiente.
El león mayor sonrió un poco cuando el doctor bajo la navaja a lo cual este hizo un gesto de que no se descuidara, pero este levanto las manos en señal de no querer pelea con el hombre chihuahua.
—No es mi intención atacarle de vuelta, solo vengo a decirle que conozco bien como es usted Furihata Kaoru, usted tuvo contactos en el pasado que borraron el historial de crímenes cometidos por su persona, pero alguna gente aún lo recuerda y sé lo que ha hecho en el pasado.
—Bien, usted sabe de mi pasado, pero no por eso me tiene atrapado. Aún tengo muchas cartas en la manga. —Sonrió de lado confiado.
—Usted se equivoca acerca de mis intenciones con usted Kaoru, yo me enamoré de usted, no es un invento mío ni nada.
—Es muy extraño ¿Por qué se fijaría en alguien como yo? Y justo siendo de la familia que mato a su padre. Eso es sospechoso. —Lo miro aun fijamente con desprecio y su voz salió algo fuerte producto del sentimiento negativo que le provocaba —Yo no olvido que usted se deshizo de mi esposa y mi otro hijo, mejor busque a otra persona no soy la persona que usted busca se lo aseguro.
Se marchó con algo de prisa de ese lugar dando por terminada la plática pero no contaba con que el otro le seguiría para decirle lo siguiente.
—Lo conquistaré.
—Me parece un intento estúpido, no lo logrará.
—Pues me parece un estupendo desafío entonces.
El chihuahua mayor frunció el ceño, pero como estaba apurado siguió su camino ignorando al león quien parecía decidido a conquistar al doctor.
—Jajajaja Sei, me haces cosquillas—Seijūrō se había dispuesto a darle besos en el cuello mientras caminaban llevando a los bebés en un cochecito grande para los tres a la entrada del hospital.
—Amo tu risa, es como escuchar un ángel —Menciono el pelirrojo conmovido al ver a su pareja reír así.
—Bobo, exageras—Por su parte le dio un beso muy cariñoso en una de sus mejillas. —Pero te amo así diciéndome esas cosas tan vergonzosas.
—Eso no es vergonzoso, lo seria si dijese en este lugar que amo tocarte el—
Kōki le puso rápido una mano en la boca.
—¡No tienes por qué decirlo tampoco!
—Pero no sería nada que no fuera verdad. —Se cruzó de brazos y luego le sonrió con coquetería— Te amo.
—Yo te amo a ti.
Ambos por fin se sentían felices sin complicaciones, por eso caminaban sin prisa al pabellón donde creían que ya estarían atendiendo a Kuroko que tal vez ya verían a su amigo una vez más, grande fue la sorpresa de ambos al saber que este hacia poco solamente había entrado puesto que los doctores tuvieron que atender de emergencia a Aomine y al segundo emperador y ahora ambos estaban graves, lo peor es que ninguno de los personajes parecía mostrar mejoría alguna, es más parecía que cada vez tenían un pie más cerca de la muerte. Todo eso dicho por un Midorima que había estado llamando insistente al pelirrojo y este no contestaba, su padre le había contado todo y se había venido con Takao que no quería estar solo con su pequeño bebé en casa. Kagami se los había explicado antes pero realmente no se había podido explicar correctamente de los nervios que tenía por su propio novio.
—Tenemos que hacer algo Sei... ¿No hay algo que podamos hacer al respecto? Digo por Aomine-san y el segundo emperador.
—Solo si estás dispuesto a donar de tu sangre ya que ambos al parecer se debilitaron por la pérdida de este Furi...um Akashi Kōki. —Hablo el peliverde. —Kise intento donar la suya para Aomine, pero ambos tienen grupos de sangre diferentes, así que yo done un poco para este ¿Tu eres O verdad? Al menos puedes donarle al segundo emperador.
—Sí, soy O pero O negativo no sé si sirva… —Dijo el cachorro al chico rana.
—Es perfecto ambos tienen el mismo tipo. Vamos.
El pelirrojo se quedó pensando mientras su pareja se iba a donar sangre. Tenía la impresión de que algo iba a pasar, no sabía si algo bueno o malo.
Mientras tanto Kagami rezaba para que la operación saliese bien, no quería que hubiese complicaciones, no más. Él quería ser feliz con quien amaba.
Los días pasaron.
Kise se encontraba desaparecido por un mes. Nadie sabía dónde estaba ni siquiera si estaba vivo o no. Sus amigos habían tratado de seguirlo por el olor de este pero había un lugar donde parecía que todos los olores se perdían ¿Dónde estaría el rubio? ¿Estaría vivo?
—Me hubiese gustado de que Kise-kun viese que ahora si soy visible. Después de todo siempre me apoyo mucho —Menciono cierto chico algo inexpresivo en una cama de hospital.
—Eres visible porque estas lleno de vendas Kuroko, pero aún no sabemos si la operación resulto bien, dijeron que debíamos esperar una semana para ver si la glándula que es de tu transformación está bien y puedes ser normal. —El tigre cerró los ojos tomando las manos del peliceleste llenas de vendas para que se distinguiera la figura completa del fantasma.
El de cabello bicolor estaba algo impotente, realmente quería tener la esperanza de tener a su fantasma visible pero no quería hacerse ilusiones tampoco.
Llego a los minutos después el padre de Furi a desvendar a Kuroko pues hoy era el gran día en que se sabría si la operación había tenido éxito y todos los amigos del peliceleste estaban ahí esperando saber la respuesta y…
— ¿Y ahora que haremos Aka-chin? ¿Qué va a pasar con Mine-chin?
—Estaba medio contaminado cuando lo hirieron, me alegro que lo pudiesen salvar pero el que haya perdido parte de su memoria me parece una broma cruel del destino. No hay que forzarlo Atsushi, las cosas a la fuerza no resultan…
Miro a la distancia como recordando algo. Debería estar de buen humor en ese ambiente, pero no era precisamente para celebrar lo que ocurría. Kuroko estaba bien, era tangible y visible, pero no creía el pelirrojo como para una fiesta había un desaparecido, Aomine no recordaba a ninguno de sus amigos y todos sus recuerdos eran de cuando era un niño y realmente se había quedado preocupado por la mirada de su gemelo híbrido cuando por fin la pareja de este estaba mejor.
—Hey Murasakibara, ven acá tenemos que seguir…bueno tu sabes. —Apareció un castaño bastante alto al jardín de la casa del tigre donde habían hecho una pequeña fiestita por lo de Kuroko.
—Solo acompañaba a Aka-chin que estaba solito acá. —Aunque la verdad el pelimorado buscaba huir un poco de la situación. Estar en el mismo lugar con dos personas que te atraen y no ser suficiente firme para decidirte por una en verdad lo hacía sentir mal.
—Tienes que dejar de huir Atsushi. —Le dijo el pelirrojo mirándolo fijamente. Sin embargo no se esperó que el otro le dijese lo siguiente antes de entrar a la casa.
—Pero Aka-chin también está huyendo…
El mencionado hizo una extraña expresión ¿Huyendo él? ¿Huyendo de qué? En un principio creía que su amigo se había drogado o algo parecido. Pero luego entendió por qué le había dicho eso.
La figura que no tenía ganas de ver estaba allí mirándole con preocupación. Recién había aparecido después de que la pareja de Kiyoshi y Murasakibara se fueran adentro de la casa. Kōki apenas se veía entre la oscuridad de ese jardín.
— ¿Fue mala idea venir a esta fiesta o fue mala idea que yo viniese a esta Sei?
Akashi no quiso mirar a su esposo. Hacia dos semanas que se había enterado, pero desde ahí fue que empezó a evitar la presencia de su pareja, no quería hacerlo, pero simplemente le nacía no querer estar cerca de él ¿Qué era lo que le pasaba?
—No es eso Kōki, solo creo que la fiesta es mucho para una situación algo tensa.
— ¿Por qué no eres sincero conmigo? ¿Ya no sientes lo mismo por mí?
Negó con la cabeza, pero el castaño agachó la mirada. Su amado ya no le trataba como hacia anteriormente. Algo había pasado, algo había matado el amor que le tenía a este. Entro a la casa de Kagami y se puso a tomar alcohol como poseso.
Akashi no corrió para impedir que se fuera adentro de la casa, no lo beso cariñosamente como hubiese hecho para demostrarle que el castaño era lo más importante de su vida, de que lo amaba aún más que nunca.
Se estaba comportando como un idiota. Lo sabía, si seguía así podía perder a la persona que más le importaba.
¿Desde cuándo tenía miedo a algo? ¿Por qué tenía miedo a algo tan normal? ¿Acaso lo ocurrido con sus compañeros lo había traumado de algún modo?
Apenas si abrió los ojos vio que no estaba en la fiesta de Kuroko ese lugar era frio y solitario y un aroma que detectaba bien se acercaba a sus narices.
—Han—No alcanzó a decir el nombre de la araña pues esta la golpeo con sus zapatos en la cara con fuerza.
— ¿Crees que iba a creerte esa farsa que salías con ese pelimorado? Yo no soy idiota como tu crees que era antes Kiyoshi.
El perro terranova escupió un poco de sangre, solo un golpe y ya le había cortado los labios.
—No creo que si quieres volver conmigo sea de esta forma Hana…
—Pues la verdad que bien que me gustaría mandarte al diablo. Incluso trate de salir a alguien más ingenuo que tú, pero me di cuenta que con el único que siento una conexión verdadera es contigo maldito pulgoso.
—Eres imposible a veces. Pero en serio creo que deberíamos hablar y…
—Escúchame si volvemos haremos una relación a mi manera. Y esta vez me encargaré de que ninguna estúpida te ronde cerca.
—Yo no volveré contigo. Hanamiya, entiéndelo.
—Ya veremos.
Le dolía enormemente la cabeza no recordaba nada de lo que había hecho esa noche, luego recordó su plática con Akashi y se sintió pésimo, parecía que realmente su esposo ya no lo amaba. Una mano se posó en su frente de manera cariñosa, sin embargo no era la mano de su esposo, era la de su padre.
—Kōki, al fin despiertas, ya son las cuatro de la tarde, te prepararé algo para el dolor de cabeza.
— ¿Y Sei? ¿Qué paso con Sei?
El chihuahua mayor apretó los puños furibundo. Le demostraría que con los Furihata ya no se burlaban.
—Ese imbécil…mejor olvídate de él por ahora. —Le dio una infusión que sabía asquerosa para el castaño, pero realmente lo despertó.
—Pero papá Sei es mi esposo.
—Y esta embarazado ¿Lo sabias? ¿No verdad? Seguramente ese hijo no es tuyo por eso se siente culpable y te evita. Y no me digas que no y si no te lo ha dicho es porque seguramente lo que te digo es verdad.
El chihuahua quedo un poco en shock, eso no podía ser. No le podía haber sido infiel. No lo podía creer.
Boto unas lágrimas en su rostro aun anonadado por la noticia que acababa de darle su padre. Eso si había sido una enorme patada en el estómago. No sabía que iba a hacer de ahora en adelante, pero él se quedaría con los niños. No iba a volver a confiar en Seijūrō.
Un pelirrojo se miraba ese corte que ya estaba cicatrizando rápido por ser con genes algo animales, el padre de su esposo le había atacado furiosamente ayer entre tanto altercado.
—Seijūrō ¿No crees que todo esto se pudiese haber evitado si le hubieses dicho a tu pareja que estas esperando otro hijo de ambos?
Este miro a su propio padre y suspiró largamente.
—Es que realmente con todo lo que ha pasado a veces creo que algo pasara si se enteran de que ando vulnerable.
— ¿No recuerdas que animal eres? Eres un león, los leones sacamos fuerza de la debilidad. Nosotros somos conocidos por no dejarnos vencer ¿Desde cuando eres tan miedoso? Ni tu pareja es así siendo un animal mucho menor que tú. —El hombre mayor puso las manos entrelazadas, quedando pensativo. —Escúchame hijo, lo que paso en esa fiesta con tu novio fue un escándalo, sí, pero es mucho peor de lo que crees, estas en el borde. Si no actúas a tiempo tu pareja realmente pensará que ya no le amas ¿Y que hace una persona que se siente despechada? Busca a otra.
—Es imposible que Kōki busque a otro, me ama a mí, estamos predestinados y…
—Sigue cegándote a la realidad y verás que en frente de tus ojos serás reemplazado.
—Kōki me ama…este hijo que espero es de ambos. Apenas lo sepa el estará conmigo.
El león mayor hizo un leve suspiro, tenía la impresión de que todo iba a cambiar drásticamente de un momento a otro y su hijo sufriría las consecuencias de ello.
