Kise no había podido evitarlo y abrazo al moreno de pronto llorando en su hombro, lo quería de vuelta, quería a su amado de nuevo consigo

— ¿Qué le pasa? —Aomine teniendo aun mente infantil no comprendía nada ni quien era ese chico rubio que se le hacía bonito y conocido de otro lado pero no podría recordar. — ¿Me dirá algún día quien es usted?

—Tienes que recordarlo por ti mismo Aominecchi —Aun recordaba las palabras de Kasamatsu para unirse con una pantera, era muy parecida a la de un tigre, pero en vez de compartir una granada debía ser algo que tuviera mora o arándanos. La verdad muchas cosas pasaron antes de que hiciese algo que contuviese esas frutas, además de que es muy distraído y a veces se olvida de algunas cosas.

Pero si lo de Akashi resultaba, las mismas panteras terminarían entregándole a su querida pantera. Sin embargo debía haber un modo en que su amado recordase más fácil puesto que pasaban los días y no había ninguna mejora, la hermana de Aomine tampoco le dijo que habían cambios, nada que recordase.

Una vez Akashi le hablo que Aomine fue contaminado con una flor amarilla y que normalmente unas flores color violeta eran la cura, pero la cura la tenían esos híbridos quienes querían hacer guerra.

Todo era tan jodidamente difícil.

Sintió una mano en su hombro y vio que la mirada de Daiki estaba curiosa en la suya. En ese momento no pudo reprimirse más.

Y lo besó


Entonces los presentimientos que Seijūrō tenía eran verdad, algo muy malo iba a pasar. Realmente tenía que pensar en arreglar las cosas con el emperador de los híbridos si no quería que los matasen a todos.

— ¿Huiste por qué no estás de acuerdo con su decisión o porque piensas que no atacará mientras estés aquí o las dos cosas?

—Ambas. Si estoy aquí no se atreverá a lastimar a nadie, no quiero que le haga daño a quien me ayudo a salvarme, Kōki no merece la muerte. Menos teniendo a esos cachorros tan bonitos como los que tienen.

—Tú fuiste quien ayudo a Ryōta. Él te vio creo que entre sueños. —El chico asintió.

—Si estaba huyendo por días de los soldados que ordenaron mi captura y lo reconocí luego lo vi transformándose en perro y decidí cuidarlo mientras estaba alojándome en un hotel barato haciéndome pasar por otra persona.

Akashi lo miro fijamente, tenía que ayudarle, pero al mismo tiempo quería ver ya a Kōki, suponía este encuentro que quizás era tiempo de que estaba en sus manos detener una guerra. Tenía que arreglar lo de esa amenaza antes de ir a buscar a su esposo, como odiaba tener que esperar a ir por él. Lo necesitaba tanto. Lo quería ahora en sus brazos en ese momento mimándolo como siempre.

— ¿No has intentado hablar con él sobre esto? Quizás sea al único al que escuche.

—Lo intenté, pero aunque sea amoroso y comprensivo la mayoría del tiempo también es muy terco y no cambia de idea tan fácilmente.

—Ven, vamos a mi casa, te alojaré y el vendrá por ti seguramente cuando lo sepa y entonces hablaremos y por fin le pondremos fin a esto ¿Estás de acuerdo?

—Sí. Está bien…


Los días pasaban, su padre se había ido al hospital a trabajar como siempre y Furi se tuvo que quedar en la banda ayudándolos a limpiar, pues la mayoría de los tipos que conformaban la banda eran muy desordenados excepto Nijimura que también controlaba siempre que Haizaki no se metiese en problemas y generalmente lo traía a patadas al lugar correspondiente, al castaño se le hacía que esos dos tenían algo especial.

Pero dejando eso de lado no era fácil estar con gente así como el padre de Nash y los demás, todos o la mayoría tenían carácter muy fuerte sobre todo cuando cantaban esas canciones de heavy metal y generalmente luego antes o después de un concierto aparecían muchas fanáticas y fanáticos locos detrás de los de la banda. Había que tener personalidad para mantener algunos a raya, incluso algunos pensaban que Kōki salía con alguno de los integrantes y hasta amenazas de muerte había recibido en un principio incluso a su bebé.

En un principio estaba aterrado porque siempre le tuvo miedo a las aglomeraciones de gente, pero en cuanto pasaba el tiempo salía su lado chihuahua manteniéndose firme incluso a personas más grandes que él, dando la impresión que era un animal más grande y feroz que en realidad solo un cachorro de chihuahua.

También un percance que tuvo es que a la mayoría de ellos les gustaba beber o fumar cosa que el pobre Kōki no soportaba y tenía que alejar a Masaaki de eso o también cuando alguno de ellos llevaba a sus parejas de turno (Algún o alguna fanática) para tener sexo, siempre tenía que velar por que su pequeño cachorro no viese o escuchase esas cosas, pero cada vez que su carácter se hacía más fuerte le decía a ellos que fueran a los otros remolques a drogarse o a follar.

—Una viejecita debajo de un puente, pelaba pollitos con agua caliente. Ella los pelaba con tal disimulo que no le dejaba pelito…~ ninguno. —El azabache llamado Izuki Shun que era un águila tocaba la guitarra tratando de hacer reír al castaño quien de a poco iba comprendiendo sus raros chistes de juegos de palabras. Aunque tratar de reírse con ellos era otra cosa le sacaba una sonrisa, pero al grado de reírse, no lo lograba.

— ¿De dónde saco esa canción Izuki-senpai?

—Una vez la escuche por ahí y me pareció graciosa. Oye ¿Estás seguro de que no quieres volver a casa de tu pareja? Te llama casi todos los días. Se nota que te ama.

—La verdad la última vez me dijo que por el momento no fuera, me tiene un poco preocupado ¿Se habrá enojado? —Bajo la mirada, lo extrañaba como nunca, a los niños también. Masaaki a quien ahora le daba su biberón correspondiente también extrañaba a sus hermanos y a su padre, se notaba en su comportamiento, en sus rabietas y en sus llantos que parecían no tener fin algunas veces tanto así que a veces tenía que irse lejos del lugar para calmarlo. Quería ver a su esposo y ante la negativa de que fueran los fines de semana le hacía pensar que de a poco le estaba perdiendo. Aunque su padre le visitaba alegrando un poco las cosas este también actuaba extraño desde que el padre de Akashi lo había visitado. —Quiero verlo, necesito ver a Sei.

—Debes ir. —Hablo el doberman que cocinaba unos hot dogs. — ¿No viniste aquí para tener un carácter más firme? Tienes que ir por lo que quieres Furihata.

—Es verdad. Voy a ir por quien quiero. Prepararé mis cosas eh iré por Sei, él es mi pareja. —Su voz sonó firme aunque tenía nervios por lo que pudiera pasar si se quedase pensando no lograría nada.


El chico fantasma estaba de buen ánimo ese día, al fin había aparecido Kise su amigo y las cosas del matrimonio iban bien al parecer, aunque aún tenía percances con Himuro quien siempre lo miraba serio y molesto con su presencia. Sabía que eran como hermanos de infancia con Kagami pero por eso intentaba llevarse bien con este, aun así le gustara al lince o no se casaría con su tigre eso estaba más que decidido.

Se dispuso a hacer unas figuras con masita dulce que habían encargado como decoración para un pastel de cumpleaños estaba muy concentrado, aunque realmente en un principio cuando Kagami recién le había enseñado a hacerlas no sabía hacerlas bien y le quedaban más bien como unos excrementos con cualquier forma ahora hacia bonitas formas con la práctica y la constancia. Lo bueno es que siempre eran figuras infantiles las que les tocaba hacer a él y eran las que más disfrutaba hacer, amaba a los niños a tal punto de que estos días le pidió a Akashi pasar días con sus bebés como si fuese una niñera.

Y de pronto en ese cuarto amplio, supuestamente solo pues la mayoría habían salido una voz se escuchó detrás de él.

— ¿Te diviertes? —Se escuchó una voz detrás de él.

Giro la cabeza lentamente como en cámara lenta.

—Mayuzumi…-san.

No podía ser posible


Bien, no había contado con la aparición con el oso en su casa buscando a su pareja, porque según Hanamiya era suyo nada más y nada tenía que hacer ese pelilila en la puerta de su casa esperando una respuesta. Tenía que pensar rápido para una respuesta.

—Tu preciado Kiyo-chin se murió idiota—Le enseño el dedo corazón antes de sacarle la lengua de manera burlesca—Mueve ya tu titánico culo de mi casa, no quiero que lo llenes de pulgas de oso.

— ¿Cómo que se murió Kiyo-chin? No te creo eso. —Frunció la boca con incomodidad el gigantón no fiándose de las palabras de esa araña desagradable.

— ¡Que se murió! ¡Kaput! ¡Murió! ¡Yo lo mate! —Le dice ya hastiado de escuchar a ese chico que tenía la voz como si siempre estuviese aburrido.

—…—El oso agarro de las ropas fuertemente al de melena y casi le quiebra los huesos a la araña al estrellarlo contra la pared. — ¡ENTONCES COBRARÉ VENGANZA POR KIYO-CHIN!

— ¿Venganza porque? Hola Murasakibara—El recién mencionado por el oso apareció detrás de este que había llegado de comprar unos dulces y traía una paleta de dulce que estaba comiendo mirando la escena bastante sorprendido.


Frente a frente estaban dos leones mirándose fijamente de manera desafiante. Uno con la capacidad de transformarse en un león completamente y otro que poseía partes del animal como sus orejas, dientes y cola.

Akashi no se dejaría amedrentar por ese híbrido emperador de Taiwán. Pero este aunque parecía tembloroso y asustado tampoco parecía dispuesto a ceder.

—Ya dije que no voy a quitar mi decisión. —Hablo el de orejas de león mirando de reojo a su pareja quien estaba al lado de Akashi. — ¿Y tú porque ya no me quieres? —Le pregunto al híbrido de chihuahua con un puchero.

—No es que no te quiera. Solo que estas actuando equivocadamente.

—No, tú eres el malo, ya no me amas.

—Si no te amara no me habría dejado embarazar por ti. —Miro a su pareja serio tocando donde creía estar creciendo su bebé. —Yo quiero que mi hijo nazca sin peligro de muerte por culpa de las guerras.

—Pero ganaríamos.

—Te muestras muy confiado—Hablo Akashi esta vez—Si organizas una guerra yo haría lo que fuera por proteger a Kōki y a mis hijos, incluso si tengo que extinguir a toda una especie. —Hablo con la voz más tétrica que pudo. Oreshi y Bokushi habían vuelto a separarse desde la ausencia de su pareja y era este último quien hablaba de manera sumamente déspota y dispuesto a todo por tener a su esposo y a sus cachorros a salvo de lo que sea.

— ¡Y-Yo también haría lo que fuera por mi esposo! ¡No quiero que vuelva a estar en peligro de muerte nuevamente como lo estuvo hace un mes! –Los ojos se le aguaron mientras temblaba un poco miedoso ante las palabras del otro león. —No podría soportarlo…perder a lo único que amas. No quiero.

El híbrido de chihuahua corrió hacia el lado de su esposo y lo abrazó haciendo que el emperador se sobresaltase con la acción repentina de este.

Akashi hablo seriamente, sintiendo un poco de empatía por este.

—Nadie quiere perder a los que ama, pero solo piensa en esto: fue Kōki quien le dono sangre a tu pareja. Quizás si no fuese por un cambiaforma tu esposo no estaría totalmente repuesto. Entiendo que guardes rencor, yo también lo haría si se metiesen con lo que más amo que es mi pareja y mis niños, pero mi propio padre y sus acciones me han hecho pensar antes de hacer cosas que no debería. Ahora él es odiado por la persona que ama. Hay que pensar bien las cosas antes de tomar medidas extremas ¿No lo cree emperador?

—…Pues yo…

—Usted está en deuda con nosotros—El pelirrojo tomó el celular que estaba sonando en ese momento haciendo un gesto a los emperadores que esperasen un poco. —… ¿Qué? ¡¿Cómo que Kōki fue secuestrado?!


Estaba incomodo la verdad no sabía si hacia bien aceptando la cita con esa persona siendo que no era alguien por quien sintiera estima, más bien en ese momento estaba pensando de qué manera le metía cianuro disimuladamente en el café o en la comida que este comiera.

— ¿Le gusta la comida italiana? Este restaurant es famoso por sus deliciosas pastas, aunque si no le gusta podemos ir a otra parte Kaoru.

—Ni siquiera sé porque acepte esto. Debería ir a ver a Kōki, estoy aprovechando el tiempo libre que tengo solo para esto y creo que es una pérdida de tiempo. Yo ya le dije que lo odiaba. ¿Además que es esto? —Hizo un gesto curioso con las cejas — ¿Comida italiana? Porque no hace las cosas de frente y me dice sus verdaderos motivos los cuales son acostarse conmigo y…

— ¿Por qué siempre está siempre a la defensiva? Ya le dije que lo amo—El león mayor clavo los ojos en los ajenos tratando de hacer que el chihuahua se relajase un poco. —Solo quiero aunque sea de a poco poder llegar a usted y a su corazón.

La boca del padre de Furihata era una línea algo inexpresiva, pero de a poco se fue relajando levemente.

—Simplemente me cuesta creer su historia…Es más creíble incluso que pensara en matarme así para después poder deshacerse de Kōki y tener la venganza contra su abuelo terminada. —Cierra los ojos un poco preocupado, siempre piensa constantemente que su hijo puede estar en peligro por parte de Masaomi.

—Es difícil de creer lo sé. Tiene todo el derecho de verme como un monstruo, pero he cambiado, se lo puedo asegurar le haré ver que puedo cambiar.

El de cabellos castaños más rubios miro al otro de pronto seriamente que también era castaño, pero un tono un poco más oscuro.

— ¿Cómo se enamoró de mí?

Llego una mesera preguntando que iban a pedir haciendo el pedido el padre del pelirrojo.

—La verdad fue un día en que lo vi trabajar de médico para una consulta médica ¿Lo recuerda?—Este asintió silenciosamente—Pero en un principio solo me fije en su cuerpo como lo hacía con la mayoría de las personas que encontraba atractivas—Le sujeto la mano puesto que Kaoru hizo amago de levantarse, pero Masaomi le hizo un gesto de que por favor le escuchara. — Yo en un principio se me hacía conocida esa forma tímida forma de ser en la que se comportaba. No le tome importancia hasta que al salir lo vi después en mi coche teniendo problemas con unos Alfas que estaban acosándole, pensé que iba a ser la típica historia donde tomaban al Omega por la fuerza para tener sexo con este e iba a intervenir haciendo parar el coche, cuando usted mostro una sonrisa confiada, por un momento pensé que era otra persona distinta a la que me había atendido, porque después le vi hacer que esos Alfas estuvieran bajo sus pies con solo unas llaves, desde ese momento me impresionó mucho además esa cara de suficiencia que tenía por mantener a raya a esas personas me hizo admirarlo, me dije a mi mismo que quería alguien así para mí. Un Omega que no era como los otros.

—De hecho soy así también porque no soy bueno para usar las palabras para convencer a los Alfas o manipularlos con los olores como harían otros Omegas para calmar a sus parejas o a quien este enfrente de ellos—Confeso de pronto un poco entre triste y sorprendido ante lo dicho por el padre de Seijūrō— No soy algo extraordinario, soy simplemente una rareza. Me hago el débil frente a los demás para que no me consideren raro.

—Me gusta que sea así, no necesito nada más. Y conmigo no tiene que fingir nada.

—No se va a rendir ¿Verdad?

—Jamás.

Le sonrió a aquella persona de muy buen ánimo, sintiendo esa sensación extraña que sintió cuando fue besado por este. Debería odiarlo solamente. Esa persona destruyo a personas que quería solo por sus ambiciones. Pero en ese momento estaba sinceramente confundido sin saber cómo debería actuar realmente.


El pelinegro no andaba de buen humor últimamente. Cuando vio que Murasakibara fue en cuanto supo quién podría haber sido quien capturo a Kiyoshi fue directamente a donde sabia estaba la casa de este. Lo cual hizo apretar los puños al lince.

Uno de esos días había terminado rompiendo algunas cosas de las cuales se hacían pasteles por sus frustraciones acumuladas acabando en una rabieta. Kagami le regaño por eso pero casi terminan en conflicto debido a aquello.

Suspiró, quizás era tiempo de olvidarse de aquella de esa persona de una vez.

—Taiga, perdón por hacerte comprar estas cosas de nuevo.

—Está bien, solo creo que deberías cambiar de ambiente. Um si te sientes incomodo con lo de mi matrimonio con Kuroko nosotros podemos irnos a otro lado.

—No es eso, pero quizás tengas algo de razón, debo cambiar de ambiente, últimamente no me siento muy bien. —Mira al horizonte donde un chico parecía bastante solitario también. ¿No era ese chico que quería hacer un trio con Furihata y Akashi?

—Taiga, adelántate. Yo me quedaré un poco por acá.

El tigre iba a preguntar por ello pero no lo hizo y lo dejo adelantándose a la casa.

Quizás lo mejor era rodearse de alguien que se sintiera tan solo como él. Y ese chico se veía bastante solitario.


Cuando el tigre llego a la casa dejo las cosas ordenadamente para cuando las buscasen no fuera tanto problema encontrarlas el problema es que siempre los materiales de cocina se ensucian tan rápido al tener que cocinar constantemente era una molestia.

Busco a Kuroko a donde creía que podía estar, sin embargo no se imaginó lo que vería a continuación.

Allí estaban Kuroko y Mayuzumi besándose.


Llego lo más pronto posible a donde supuestamente el secuestrador tenía a su pareja. No importaba quien tenía a su esposo, lo pagaría caro y lo pulverizaría como fuese.

Al entrar al lugar mientras que por todas partes de esa bodega estaban policías e investigaciones dispuestos a disparar a cualquier sospechoso y los emperadores quienes de algún modo se sentían en deuda con Kōki, Seijūrō olio el ambiente esperando ver o sentir el aroma de su amado. Ahí estaba de hecho el perfume característico de su esposo sin embargo había algo raro.

Vio un bulto escondido entre las sombras al iluminar con una linterna vio que era su pareja que estaba atado, vendado y sin poder hablar. Al parecer estaba inconsciente o dormido.

Cuando fue desatado y desanudado por el pelirrojo sin embargo, abrió los ojos de improviso y sonrió de una manera totalmente impropia del chihuahua pero que al pelirrojo se le hacía malditamente familiar, se separó a cierta distancia del león y recupero su verdadera forma.

— ¡Ja! ¡Caíste!

—Haizaki… ¿Dónde está Kōki? —Su voz no estaba tranquila más bien parecía dispuesta a un asesinato.

—Hey, tu chihuahua está bien, más bien que tú al parecer, tranquilo viejo pero esa me la debías Akashi.

—No lo volveré a repetir. ¿Dónde está Kōki? — Su tono sonó aún más oscuro, lo cual asusto bastante al peliplata quien se encogió instintivamente ante ello. El aura que desprendía el de ojos rojos era feroz.

—Debe estar por llegar…

En ese momento entran dos personas que el pelirrojo conocía bien.

— ¿Se puede saber porque hay tantos policías afuera? ¿Qué estupidez hiciste ahora Haizaki? —Hizo crujir los nudillos el doberman dispuesto a darle una paliza. — ¿¡Para que quieres a Kōki no ves que tiene que ir…?! ¿Akashi?

—Sei…—Furi sintió su corazón latir como desbocado como si se hubiese enamorado por primera vez, lo había extrañado tanto que dolía.

— Nijimura senpai… Kōki. Mi Kōki.

El león y el chihuahua se volvían a encontrar otra vez.