Himuro se puso a hacer un pastel hablando animadamente con Fukuda mientras cierto oso los miraba de reojo sintiéndose bastante molesto internamente mientras el mismo ponía decoraciones en crema con forma de rosas violeta. ¿Por qué no podía reunir el valor de decir las cosas tal y como las sentía en aquel momento? Era difícil, muy difícil en verdad.

Quería decirle que sentía cosas muy fuertes que ni el mismo podía comprender, pero que tampoco podía asegurar que fuese amor puesto que jamás había tenido un sentimiento como ese en aquel momento. El nombre amor estaba muy usado como para definirlo con ese término, quería estar seguro de que eso que sentía era amor.

¿Y si solo se había enamorado por encaprichamiento como un niño que ve el caramelo en otra persona y por eso mostro interés? No, ese sentimiento ya estaba desde antes no era un capricho, era algo mucho más fuerte que recién estaba comenzando a comprender, pero a pesar de esto tenía miedo de actuar.

Pero tenía que hablar con su Muro-chin y aclararse. Ah, la vida es tan difícil, tan vulnerable y expuesto se queda uno en el campo sentimental.


— ¡Mooo! Tantas cosas que han pasado y no me habían dicho nada eso es injusto Tetsu-kun. —La pelirrosa se apegó más a este y el chico la separo con amabilidad, después de todo ella era una Alfa y esos abrazos podrían ser algo peligrosos.

—Nadie quería preocuparte, esa es la verdad. —Dijo Akashi quien ya había llegado con Kōki, sus bebés y con el segundo emperador de colado en esa conversación hacia un rato—Pero nos alegra sinceramente tenerte aquí.

— ¿Y si hacemos una fiesta para celebrarlo? —Menciono un animado Kise que había venido casi arrastrando al moreno que en verdad hubiera preferido quedarse con el rubio haciendo un apasionado reencuentro pero ya tendría la oportunidad apenas se diera el momento, claro que sí.

—¿Qué tal una fiesta de disfraces?—Sugirió Furi de manera algo tímida, se sentía un poco fuera de lugar porque era aparte del emperador el que no sabía nada de esa chica pelirrosa llamada Momoi, quien era bastante bonita y agradable aunque no sabía que era tan cercana a Kuroko.

Bueno no sabía nada de Kuroko desde que Ogiwara y este se habían hecho novios puesto que este había sido el novio antes de Kōki. Este último se distancio mucho del fantasma y ambos hicieron sus vidas separadas y hace pocos años habían vuelto a verse y a amistarse así que muchos de los amigos de Kuroko no los conocía.

—Me parece una muy buena idea. ¡¿Qué tal si les escojo los disfraces!? —Menciono la chica de cabello color chicle animada.

—Siempre y cuando yo elija el de mi esposo. —Seijūrō se cruzó de brazos no queriendo ceder ante esa idea. Kōki lo miro curioso ¿Qué traje le escogería él?

—Me parece bien la idea de la fiesta…Solo háganlo en secreto, no quiero que Kagami-kun se entere y venga…no quiero verlo. No aún.

Midorima se acomodó los lentes y se miró con Takao para que este último hablara por él lo que este no se atrevía a decir. Si ambos se conocían de años y ya sabían interpretarse mentalmente solo con la mirada.

—Yo digo que al revés Kuro-chan. ¡Hagamos una fiesta a lo grande! ¡No tienes que tener miedo! ¡Aquí estamos tus amigos!

— ¡Si Tetsu-kun! ¡Podemos ser tu apoyo para lo que quieras! —Hablo Momoi con la voz más entusiasta que le salió en ese momento para apoyar a su amigo.

—Satsuki tiene mucha razón Tetsuya, por eso cualquier cosa que pase nosotros te ayudaremos, es más creo que tengo una buena idea…invitémoslo.

Kuroko parpadeo un poco por la cara maliciosa del pelirrojo, algo se traía entre manos, aunque por esta vez lo dejaría actuar sin opinar al respecto.


Kagami se revolvía los cabellos por vez mil en ese lugar hasta que recibió un golpe en la cabeza con una sartén por parte de Himuro.

—Desesperarte no te ayuda en nada Taiga, si quieres recuperar a tu pareja debes comportarte como el tigre que eres y marcar territorio con quien quieres, por qué tú lo amas de verdad ¿No?

—Como si fuera fácil de decir. —Gruño el tigre de mala gana sobándose el chichón con forma de huevo que le había dejado su hermano no consanguíneo, realmente Himuro golpeaba sin contenerse siquiera un poco.

—También de hacer, no digas tonterías Taiga. Solo tienes que ser directo como solías serlo al jugar básquet.

Y aunque el del lunar tenía sus dudas con la relación entre su hermano y Kuroko, no quería que este estuviese desanimado o triste por culpa del fantasma. Solo quería que Kagami fuese feliz y estuviese contento con la persona que amaba en verdad, eso era todo.

—Llego esta carta para Kagami-san—Apareció Fukuda con un sobre en sus manos que habían tirado debajo de la puerta mientras este chico hacia el aseo del lugar lo noto. —Aparentemente no sale quien la envía…

El de cabello bicolor tomo la carta arrebatándosela al chihuahua de pelo negro casi tirándolo al suelo para leerla inmediatamente quizás sería Kuroko que por fin volvería o al menos eso era lo que quería creer en ese instante.

— ¡¿Una fiesta donde asistirá Kuroko?! Perfecto, será mi oportunidad de recuperarlo. —Arrugo el papel en sus manos confiado en que si podría tener de nuevo a su fantasma con él

—Dudo sinceramente eso bro, pero espero que te vaya bien en esa fiesta. —Comento Himuro levantando a Fukuda del suelo quien había caído debido a la brusquedad del tigre.

—Nada de que te vaya bien ¡Todos estamos invitados!

—¡ ¿EEEEH?!


Se dirigió hacia donde estaba su pareja quien estaba tecleando algunas cosas en su laptop, parecía afligido. El emperador tuvo miedo y un poco de tristeza al acercarse todos esos días su pareja había estado distante, había tratado de ser cariñoso y el castaño híbrido siempre lo rehuía.

****/Flash Back/***

Como tenía ganas de cariño y estaba un poco "animado" abrazo a su pareja quien se dejó abrazar pero con un rostro completamente inexpresivo.

— ¿Hacemos el amor? —Le dijo de manera muy cariñosa el león a su pareja quien seguía mostrándose indiferente tanto al abrazo como a sus palabras. —Hace tiempo no lo hacemos…—Lo beso en el cuello con suavidad.

El chihuahua tomando eso como una orden se desvistió automáticamente y simplemente se colocó en la cama separando las piernas mirando a cualquier lado. En un principio el emperador no noto que esa acción era completamente mecánica, sin amor hasta que se puso encima de él queriendo ver su rostro y besarlo, pero este jamás lo miro, solo era como una muñeca usada solo para satisfacer porque así mismo se sentía.

—… ¿No me quieres más? —Pregunto al ver que el otro ni siquiera le dirigía una palabra. — No me gusta que estés así, llevas días apenas hablándome ¡Di alguna cosa!

—Emperador. Lo siento, pero ya no volveré a ser lo mismo que era antes. Esperaré mi destino después de que este niño nazca.

— ¿A qué te refieres? —Tomo el rostro del ajeno para que por fin le mirara de frente ya bastante cansado de esa actitud de su esposo. Descubriendo que esos ojos castaños tenían una profunda tristeza y rabia. El emperador era tonto si pero pudo darse cuenta.

Su esposo lo odiaba profundamente.

El emperador tomo las ropas de su pareja y se las coloco cubriéndolo.

—Vístete…—Fue lo único que le dijo antes de salir por la puerta cayendo aparatosamente con su propia ropa de una manera sumamente cómica y levantándose rápido para huir como una araña cuando le fumigan la casa. El león se puso a llorar desconsoladamente en un rincón de aquel palacio cubriéndose el rostro tan natural como un niño pequeño, siempre había estado enamorado de su pareja, desde la primera vez que lo vio y ahora sentía que lo había perdido para siempre.

***/Fin Flash Back/****

Se acercó algo temeroso al de orejas de perro puesto que sabía que se enojaba cuando le interrumpían pero si lo que le habían dicho era verdad, quizás tendría una oportunidad de re enamorarlo.

—S-Seg…

— ¿Necesita algo en especial? — Le interrumpieron antes de que dijese algo sobresaltando un poco al león. El híbrido chihuahua le dirigió una mirada de reojo de manera severa.

—Seijūrō y Kōki nos invitan a una fiesta de disfraces ¿Quieres que vayamos? —Le mostro la cara más animada que pudo acercándose un poco a él.

—Si el emperador lo quiere se hará. Yo no puedo contradecirle en absoluto.

El emperador hizo un puchero, pero se acercó al chihuahua sin dejarse desanimar por sus palabras y le sonrió.

—Sé que quieres ir. Así que iremos ¡Sera muy divertido!

—Um supongo... — Dejo de teclear solo para mirarlo de reojo — Solo no piense mal si converso con alguno de ellos.

— ¿Desde cuando eres así? Nunca me pedias permiso segundo emperador.

—No conocía mi sitio.

El híbrido aleonado se acercó al chihuahua dispuesto a besarlo pero cuando este se acercó su pareja le dio una mirada que aterro a este dándole una clara advertencia de que no lo hiciera.

—Vamos ¿Si? —Mientras hablaba trataba de no asustarse, su marido ahora parecía mucho más aterrador que nunca. —Quiero que salgamos y nos divirtamos mucho.

—De acuerdo. —Parpadeo el híbrido castaño un poco sorprendido de tanto interés por llevarle, suspiro un poco resignado ¿Y que importaba lo que hiciera? De todos modos no era algo que fuera a salvarlo de su destino.

Una vez en esa fiesta el emperador sorprendería a su pareja y este volvería a quererle claro que sí.


Y en la mansión Akashi dos cambiaformas chihuahuas padre e hijo conversaban o mejor dicho discutían mientras tomaban el té.

— ¡¿Me puedes explicar que paso papá?! ¿Por qué terminaste comprometido con el padre de Sei? —Es que a Furi no le cabía en la cabeza que su padre y el padre de su novio terminasen de esa manera. No desde que sabía que el padre de Akashi había matado al resto de su familia. Quizás nunca perdonaría a ese hombre.

—No lo sabía, por cierto ¿Qué tal tu fogosa reconciliación con tu pareja? Con tantos tipos de chicos con los que estuviste seguramente el que estuvo arriba esta vez fue tu marido ¿No?

El hombre mayor hablo del tema como si hablase de cualquier tema trivial.

—Pues eso no explica mucho. Y con lo de Sei—Todo lo dicho por el mayor le hizo tener vergüenza— ¡¿Cómo sabes eso!? ¡¿Por qué dices eso?! ¡Es vergonzoso!

—No lo es, es natural. ¿Crees que realmente te lleve a ese lugar con tantos chicos solo para que te hicieras fuerte? Mi intención era que cuando tu esposo te viera y cuando te oliera trayendo tantos olores distintos le llevase a marcar territorio, el instinto haría que tú mismo te entregaras a él de esa forma llevado a una especie de celo instantáneo llamado la etapa eros para que tu esposo pudiera dejar su huella de semen para alejar a los potenciales pretendientes tuyos.

—Ah. Pues…yo pensé que era porque nos extrañábamos…—Se sintió levemente triste por ello

—Lo es, de hecho es una prueba de que siguen más enlazados que nunca. Sus aromas siguen atrayéndoles y esa es la prueba irrefutable. Seijūrō te ama Kōki, eso es lo que debes de entender.

—Yo lo sé. Creo que ahora lo amo más que antes. No quiero separarme nunca más así de su lado.

—Mientras te haga feliz eso es lo que importa.

—Pero quiero que me cuentes que paso con el padre de Sei… ¡¿Cómo rayos terminaron así?!

—Me tendió una trampa…—Hizo rechinar los dientes pensando en que iba a matar definitivamente a ese sujeto, pero trato de dominar sus instintos asesinos. Su hijo aun no sabía que su padre tenía ese lado.

— ¿AH? ¿A qué te refieres con eso papa?

El hombre se aclaró la garganta para contar lo que había pasado antes de ese día.

***/Flash Back/***

El chihuahua estaba algo apestado de estar prácticamente como un prisionero en la casa de Masaomi quien lo mantenía sin entregarle su ropa y encima pegado a él como si fuese un chicle en un suave abrazo. Aunque su instinto de Omega le hacía sentirse protegido y en paz al estar con este no queriendo en realidad despegarse, no era ese hombre con el cual quería unirse nuevamente.

—Ya quiero que me deje en paz, no le soporto Akashi-sama. —Gruño de mala gana queriendo darle un mordisco transformado en chihuahua hasta hacerle sangrar.

—Está bien, lo haré, solo con una condición—Hablo rápida y seriamente— Solo si usted me gana.

— ¿Ah? —Masaomi acaricio los labios del médico mientras le hablaba suavemente. Kaoru Furihata le miro con desconfianza.

—Pero en caso contrario que yo le gane y lo más probable es que sea así, usted será mío y no se resistirá a mí.

—De acuerdo, le ganaré.

El chihuahua se mostró confiado. No se dejaría amedrentar por aquel millonario egocéntrico.

—Un Akashi nunca pierde, además no sería en cualquier competencia. Seria en el gran juego ¿Lo ha visto? Tiene al menos que saber algo de básquet si no, creo que ya la victoria está decidida.

Kaoru bufó de manera atrevida mostrándose altanero.

—Pues yo puedo ser el primero, me reiré en su cara cuando le gane. —Dijo con soberbia. —Si conozco el juego, es popular y estuvo cancelado por culpa del hijo de la persona que me gusta que rompió el lugar—Eso lo dijo a propósito para que el león mayor se enfadara, lo cual no fue nada difícil—Pero la estrategia no es tanto jugar, lo que cuenta es sacar más al oponente del círculo. Claro si anotas antes es un punto más rápido para ganar, pero si lo saco antes de que lo logre yo seria ganador.

Masaomi sonrió a su vez mirando al médico tomándolo de la cintura.

—Yo ganaré y una vez que lo haga se tendrá que olvidar de esa persona y solo podrá mirarme a mí.

—Solo si me gana, cosa que no pasará. —Incluso podría usar esa competencia para matar a este sujeto de una vez por todas.

—Claro, solo una cosa—Furihata padre alzo las cejas—Esto es una promesa, así que si falla o huye de la competencia antes de que se realice revelare a todo el mundo que usted era el sicario que se hacía pasar por médico para matar a los pacientes hospitalizados por encargo de gentes, aunque claro tapare esos nombres, pues son tan poderosos como yo. Incluso si yo muero tengo a quien revele esa información.

El chihuahua rubio lo miro casi con odio. Como odiaba a la gente poderosa, le daban asco en verdad. Suspiro pesadamente.

—No se preocupe, yo no soy ningún cobarde, incluso quien creo que se encogerá como un animalito asustado es usted.

—Me enamora esa actitud que tiene. Vas a ser mío Kaoru.

—No lo creo. No quiero.

***/Fin Flash Back/***

—… ¡Y el muy maldito no me dijo que si ganaba a un león es como quedar automáticamente comprometido con uno! —El chihuahua mayor apretó los dientes enfadado. —Pero no importa Kōki, yo no amo a esa persona, no puede obligarme a estar con él.

Kōki le dio la razón aunque no pudo evitar acordarse de su mismo caso cuando Akashi había perdido por una torpeza suya y habían quedado comprometidos de inmediato. Aunque en esa ocasión Seijūrō y Kōki apenas si se conocían, sin embargo su ahora esposo nunca estuvo en desacuerdo y siempre le pareció perfecto la idea de casarse con él. Habían pasado no muchas cosas hasta descubrir que estaban enamorados, pero ¿Realmente habían estado enamorados en ese entonces o era solo el instinto animal? ¿Y si no era solo la costumbre de estar juntos?

— ¿Y si te enamoras de él al pasar el tiempo? Digo, tu eres un Omega papá, eres más dependiente emocionalmente de su pareja. —Furi suspiro mirando su taza recordando todos los momentos vividos con su esposo. Seijūrō era alguien admirable y hermoso ¿Cómo no enamorarse de él? ¿Y quién era el mismo más que un simple cachorro?

El hombre mayor alzo las cejas. No se esperaba ese comentario de parte de su hijo. Pero lo dejo medio pensativo.


Apenas llegaron a casa del moreno Kise y Aomine empezaron a besarse como si nunca lo hubiesen hecho, era como si volviesen a redescubrirse ellos mismos. Redescubrir sus besos, sus sensaciones, sus cuerpos.

Cerraron la puerta y se dieron reiterados besos cariñosos el uno al otro llevados por el fuego en ese momento, la pasión de sus labios, sus lenguas queriendo batallar una contra la otra en un juego donde no habían perdedores, solo ganadores en ese juego. La ropa estorbosa ya no era necesaria en ese momento, ambos se deshicieron de esta de manera rápida y casi con rompiéndola de paso solo por la desesperación de querer sentir piel con piel, acariciarse el cuerpo y el otro con fervor.

Sus lenguas se entrelazaban con entusiasmo mientras frotaban ambos miembros erectos el uno contra el otro en un movimiento desigual pero excitante por lo mismo.

Kise sintió que su parte baja a pesar de que no estaba en celo se sentía lista para el momento de la penetración por parte de su amado a quien le pidió de manera silenciosa no usar condón en ese instante cuando este había tratado de sacar uno.

—Ya creo que es hora de que hagamos nuestra unión en serio Aominecchi.

El otro sonrió asintiendo y dándole la razón con una amplia sonrisa semi de lado.

—Tienes razón, no quiero dar más motivos para que nos separen— Separó las piernas del rubio ampliamente y se posiciono, restregando la punta en ese pequeño agujero rosado metiendo la punta y sacándola, como si estuviera indeciso.

— ¿Qué haces? Hazlo ya…. —Hizo un jadeo un poco molesto este. Esta vez el moreno lo penetro haciéndolo gemir quizás tanto de dolor como de placer pero se volvió a salir. —Deja de jugar conmigo…

—¿Realmente lo quieres Kise?

—Voy a golpearte Aominecchi. —Hizo un ruido molesto el rubio que fue cambiado a uno de placer cuando el moreno se hundió de una sola estocada hacia adentro haciendo los dos un gran ruido uno al sentir esas paredes que lo apretaban y el otro al sentirse tan invadido en su agujero, aunque la sensación era conocida, no era lo mismo con preservativo que así directamente.

Se sentía mejor, más caliente, más placentero.

Fueron con movimientos lentos que de a poco fueron subiendo de grado y de rapidez cada vez tratando de ir más rápido y profundo, tratando de llegar al éxtasis ambos mientras se besaban como si la vida se les fuera en ello.

Ya pronto…ya casi estarían por llegar a venirse…

Cuando sienten un ruido en la puerta.

—¡Dai-chan! ¡Sal de ahí que necesito tomar tus tallas para el disfraz! —Momoi golpeaba insistente para que le abrieran— ¡Si no sales ahora te prometo que derribare la puerta de esa habitación y quemare tus revistas de Mai-chan!


Y mientras tanto una pareja singular formada hace poco tiempo…

—Mira me ha llegado una invitación para ambos para ir a una fiesta de disfraces.

—Oh, eso sería perfecto para ir a ver a tus amigos y conocerlos…

— ¡Vamos! Seguro que nos divertiremos mucho ¿No lo crees? No es bueno que estemos encerrados aquí, divirtámonos. Ay que convivir con los amigos, los extraño.

— ¿Si? Pues que lastima que no iras. —Dijo como si nada el de melena. —No quiero que estés con esos perdedores en una fiesta ridícula y sin sentido. —Sentencio la araña sonriendo solo por molestar.

El terranova hizo un gesto molesto, era raro que justo la persona que amaba y la cual estaba destinada fuera Hanamiya.

—Ya, vamos, pero no pienses que estaremos mucho idiota. — Se levantó de su asiento mirando a Kiyoshi no de muy buena manera, pero el otro sabía que esa solo era una faceta de su pareja.


Iba directamente a donde creía que se encontraban en ese momento los dos cambiaformas de chihuahua seguido casi a su mismo paso por su hijo.

—Al menos deberías pedir permiso para entrar papá. Esta no es tu casa ahora la pasaste a mi nombre y yo la pase a nombre de Kōki y mis bebés. —Menciono el pelirrojo de mala gana, no le gustaba cuando su padre entraba en modo prepotente como si fuera dueño del mundo.

—No me voy a ir de aquí sin lo que es mío Seijūrō. Kaoru Furihata me pertenece.

—No es por querer ofenderte pero no creo que sea el modo adecuado de conquistarlo. ¿No ves que de ese modo solo te ganaras más su odio? ¡Tú hiciste cosas terribles a la familia de Kōki! ¡A su hermano mayor! ¡A su madre!

Este recordó el horrible sentimiento que tuvo cuando su madre falleció, la única persona que le dio algo de libertad en su infancia. Ese modo en que su padre actuaba tan frio a veces para hablar de la familia de otros como si no tuviesen importancia.

—Tu no entiendes nada Seijūrō, además Kaoru tampoco es tan inocente como parece.

— ¡No importa lo que él hace o deje de hacer! ¡Tú no entiendes que debe ser terrible casarse con la persona que te causo tanto da...!

No quería hacerlo en verdad, pero la oposición de su hijo lo tenía cansado. El también tenía derecho a amar, tantos peros a su relación lo tenían fastidiado, harto, hasta el punto que impulsivamente abofeteo a su propio hijo pero arrepintiéndose en el momento.

—Tu nunca cambiaras… ¿No es verdad? —Su hijo no le quiso mostrar la cara pero al parecer se le había pasado la mano. Una persona paso tan rápido para abrazar a este que el padre del pelirrojo apenas si lo había notado, era el chihuahua menor quien al percatarse de la presencia de Masaomi le dedica una mirada furiosa gruñéndole fieramente.

— ¡Váyase de mi casa ahora! —El chihuahua prácticamente pareció rugirle de lo alto que se escuchó.

—Yo vengo a bus…—Hablo Masaomi pero el castaño endureció mas la mirada.

—USTED NO ES BIENVENIDO AQUÍ, VAYASE. —Nunca pensó que le diría algo similar a alguien, pero en ese momento realmente estaba hecho una fiera, se metió con su familia, con su padre y ahora con su esposo. Ese hombre era una desgracia para todo lo que tocaba.

No quería pero no podía evitarlo, se lo había ganado, odiaba a ese hombre, si lo dejaba hacer hasta podría dañar a sus hijos.

Seijūrō abrazo y acaricio a su pareja para calmarlo un poco acariciándole el cabello.

—Ya lo oíste, vete de aquí Masaomi. —Le hablo su propio hijo de manera fría.
Al ver al par de esa manera tan agresiva el hombre se tuvo que retirar, después de todo su hijo aún estaba embarazado, esas escenas podían hacerle mal.

Pero no se rendiría, el otro chihuahua mayor seria suyo, aunque quizás el mayor obstáculo seria el propio hijo de este esta vez.