Sacrificio

Creo que perdí la noción de cuánto tiempo estuve recorriendo el lugar. Fatigada, observé a mí alrededor, para luego suspirar.

-Estoy caminando en círculos... vaya a dónde vaya siempre vuelvo al mismo sitio. Este bosque no es normal.

Me refregué la cabeza, comenzando a sentirme extraña -No me siento nada bien... me duele todo- dije, abrazando mis propios brazos, al percibir un poderoso escalofrío navegar por mi cuerpo.

-Xena...- susurré, odiando el momento en el que me alejé de ella.

Ok, admito que quizás actué un poco infantil... pero mierda, ¡Es que ya estoy tan cansada de todo esto! No entiendo nada de lo que nos sucede, nada...

Elevé el rostro, con un angustioso pensamiento en mente -No puedo depender más de ella...

-Hace ya mucho que no dependes de ella.

Mis ojos se abrieron de par en par, al reconocer esa voz. Sonaba igual que la mía, pero se podía distinguir un rastro de maldad, que claramente, yo no poseo.

El temblor en mis piernas no tardó en irrumpirme. No podía ser cierto... no... no de nuevo.

Con el terror invadiendo mis entrañas, me di vuelta con sigilo, para encontrarme con la razón de mis pesadillas.

-Hope...

Aquella imagen, igual a la mía, me sonrió con malicia -Ha pasado tiempo, madre.

Negué con la cabeza, incapaz de creer lo que mis ojos veían -Estás muerta, no puede ser...

-¿Tanto te alegraste por mi muerte?

-No... yo...

-Vaya madre que eres...- soltó una leve carcajada, mientras sus pasos comenzaban a acercarse.

-No eres real... no puedes serlo.

Alzó las cejas, como si estuviese sorprendida por mi idea -Es una gran ironía que lo digas, ya que, es probable que no lo sea.

-¿Q-Qué?

-Este es el bosque de las ilusiones, ¿Sabías?

Casi sentí un leve alivio ante sus palabras, pero ella se encargó de destruirlo en un instante.

-Aunque eso no significa que yo solo sea una ilusión, quién sabe...- se detuvo frente a mí, para luego rozar sus dedos contra mi rostro -¿Tú qué crees, mamá? ¿Soy real?

Efectivamente su tacto se sentía muy real, tanto, que provocó que mis ojos se cerraran debido a este. La culpa empezaba a tomar el control. Aquella culpa que nunca pude curar de mi alma.

-Hope, ¿Por qué estás aquí?- me atreví a modular, animándome a mirar sus fríos ojos.

Una sonrisa, entre maligna y nostálgica se dibujó en sus labios -Nunca me he ido. Siempre he estado aquí...- reposó su mano en mi pecho, señalando el corazón -me alegra saber que al menos, no me olvidaste.

-¿Cómo podría hacerlo? Tu recuerdo me persigue, esté donde esté...- musité, sin potencia alguna.

Juré notar una leve tristeza en sus ojos, lo cual solo incrementó mi dolor.

-Si qué has sido cruel, madre.

-No me diste otra opción... ya te lo dije antes.

-Tú no me la diste a mí. Si tan solo no me hubieras abandonado... jamás me habría convertido en lo que fui.

Sus palabras provocaron que contuviese la respiración. El cuerpo me pesaba, apenas podía hablar.

-Eso no es cierto, tú naciste solo con una misión, aunque no te hubiese abandonado, la hubieras cumplido.

-Nunca sabrás eso, ya que tu decisión fue dejarme en aquel rio.

Sonreí de lado, al darme cuenta que aquella conversación me estaba haciendo perder la lucidez -¿Desde cuándo tienes sentimientos?

-Siempre los tuve. Solo que no estuviste conmigo para verlos nacer.

Me refregué la frente, con el nerviosismo en aumento.

-Hope, o quién seas... por favor, para.

-No pararé, hasta que pagues por lo que me hiciste- me señaló, penetrando su visión en la mía.

-¿Qué es lo que quieres que haga?- musité, con un hilo de voz.

Me encontraba cada vez más débil, no podía pensar con claridad.

Extendió su mano hacia mí, paralizándome -Quiero que vengas conmigo.

-¿Q-Qué? ¿Adónde?

-Ven conmigo, al mundo de los muertos. Si haces eso, te perdonaré- aflojó el semblante, sonriéndome -y estaremos juntas por siempre.

Abrí los ojos, incrédula. Su pedido no tenía sentido, y aunque lo tuviese, no podía cumplirlo... ya que eso conllevaba dejar a Xena sola.

-No puedo...

Frunció el ceño, insatisfecha con mi respuesta -Mamá, te necesito, ¿Es que no lo entiendes? No puedo hacer ningún mal en ese lugar, ni me interesa, ¡Solo quiero a mi madre conmigo!

Esto no está pasando... no puede ser real.

-¡¿Por qué querrías pasar el resto de la eternidad al lado de la persona que te asesinó?!

-Porque sigues siendo mi madre... y mis sentimientos por ti no cambiaron.

Mi mirada decayó. Ya no sabía que pensar, todo me daba vueltas.

-Te lo dije antes, y te lo repito. Te he perdonado... ahora, ven conmigo...o acaso, ¿No puedes dejar este mundo por esa tal Xena?

El sudor se resbaló por mi frente, mientras mi pecho se agitaba cada vez más.

-¿Siempre está en primer lugar, verdad?- sonrió de lado, con un dejo de tristeza -ella no te ama, en cambio yo sí. Nada se compara con un lazo sanguíneo.

De mis labios se escapó un pequeña risita sarcástica -No me interesan los lazos sanguíneos.

-Mientes- aseguró, acariciando mi mejilla -ya que todas las veces titubeaste en matarme, ¿Y sabes por qué es eso? ...Porque tú me trajiste al mundo.

Aquella verdad me paralizó.

-No me conocías, no conviviste conmigo, no llegaste a sentir aquel lazo familiar, sin embargo, dudaste...dudaste por la sangre que corre en mi venas... Tu sangre.

-N-No...

Escuché su maligna risa de fondo. Eso solo logró apagar la poca sensatez que me quedaba.

-Si no fueras mi madre, nunca hubieras intentado salvarme... Solan no habría muerto, y Xena no te hubiese odiado, ¿O me equivoco?

-T-Te equivocas... te equivocas...- susurré, perdidamente.

-Todo es por la sangre, madre. Es un pacto inquebrantable.

Alejé mis pasos, ya con las lágrimas recorriéndome sin piedad. Ella no tardó en volver a acortar la distancia, para mi pesar.

Sin embargo, lo que sucedió luego, lo que sentí... al percibir sus brazos rodearme en un cálido abrazo, terminó por destruirme.

-Jamás podrás alejarme- dijo, contra mi oído, aferrándose con fuerza a mi espalda -formaré parte de ti siempre.

Perdida en ese encuentro, que internamente siempre deseé tener, deslicé las manos por su espalda, y la acurruqué en mi pecho.

Por fin... podía abrazar a mi hija.

-Te quiero... mamá.

-Hope...

Acaricié su sedoso cabello, mientras percibía como ella reía por lo bajo. Pero no emitía esa maligna risa que la destacaba, parecía la de una niña pequeña, siendo consentida.

La aparté un poco y levanté su mentón. Mis ojos se perdieron en los suyos, como queriendo averiguar la verdad detrás de sus palabras.

El brillo en su mirada, me aseguró que no mentía... ella... me quería.

-¿De verdad eres mi hija?- cuestioné, acomodando un rebelde mechón rubio detrás de su oreja.

Su alegre gesto, se transformó en una mueca afligida -¿Qué tengo que hacer para que me quieras, mamá?

Parpadeé varias veces, al oírla. Eso... aquella cuestión, solo me trajo recuerdos angustiosos.

¿Qué tengo que hacer para que me quieras, papá?

Mi propia voz infante, invadió mis memorias. Nunca tuve una buena relación con mi padre, y juré... desde ese mismo instante en el que me sentí rechazada, me juré a mi misma que si algún día tenía un hijo, jamás le haría sentir tal tristeza, que le provocara pronunciar esas palabras.

Cerré los ojos con pesadumbre, volviéndola a estrechar en mis brazos -Nada... yo te quiero, Hope. Siempre te he amado.

Mi mente divagaba, el cuerpo me pesaba, y a pesar de todo, una extraña sensación de felicidad me recorría. Por fin, podía estar con ella... por fin, podría pagar mi pecado.

-Entonces...- se separó unos centímetros, estrechándome su mano -ven conmigo.

Hipnotizada en su ser, asentí y la sujeté.

Me sonrió en respuesta, girándose y comenzando a llevarme, a quién sabe dónde. Su caminar era lento, pero seguro.

Sin embargo, yo solo podía pensar en la calidez que irradiaba su tacto. Esta era... la verdadera Hope, la que debió haber sido.

Ella era mi esperanza.

Sus pasos deteniéndose en seco, provocaron que casi chocase contra su espalda.

Ladeé un poco la cabeza, observándola con curiosidad. Su semblante había mutado, parecía estar alerta por algo... o alguien.

-¿Qué sucede?

Se volvió hacia mí, y allí los pude ver de nuevo, aquellos ojos repletos de maldad. Me estremecí al notarlos.

-¿Hope?

-Hay que darnos prisa...

-¿Qué pas...-

No me dejó terminar, ya que en un instante estábamos corriendo, aún sujetas, a una gran velocidad.

La neblina no me dejaba ver, y las ramas a mí alrededor me rasgaban sin piedad.

-¡Espera!

-¡No! ¡Prometiste que vendrías conmigo!- me contestó, sin detener su acelerado paso.

-¡Y lo haré, pero deja de correr!

-¡Si no nos apuramos, nos alcanzará!

-¿Quién?- ahogué mi habla, ya que solo una persona apareció en mi mente -Xena...

Se detuvo de golpe, provocando que esta vez si me chocara con ella.

-¡Esa maldita no logrará separarnos de nuevo!

Sin previo aviso, sujetó mis hombros y me abrazó. Confundida, elevé la vista para posarla en la de ella, pero antes, mis ojos notaron lo que estaba frente a mí.

Tragué saliva con rudeza, al divisar un gran acantilado, cuya profundidad me aterró.

-Hope...

-Mamá, te quiero- musitó, comenzando a caminar hacia atrás, llevándose mi cuerpo también, hasta la orilla del acantilado.

Mis pies se estancaron, percatándome de que un paso más me llevaría a mi muerte segura.

Hope ladeó su rostro, y enterró su profunda mirada en la mía -Lo prometiste...

Me perdí en ella, otra vez, sintiendo como la culpa me carcomía. Sí... se lo prometí, y ya no podía vivir con aquel tormento en mi corazón... ya no.

Asentí, dibujando una maternal sonrisa. Esta me fue devuelta, mientras empezaba a percibir como su cuerpo se elevaba en un salto, junto con el mío.

Me aferré más a su espalda, dejando que mis lágrimas ascendieran, debido a que la gravedad, finalmente nos estaba succionando.

Lo siento... Xena...

-¡GABRIELLE, NO!

Mis ojos, que se habían resignado a la derrota, se abrieron estrepitosamente, al escuchar esa conocida voz que tanto amaba.

Giré el rostro como pude, para luego contemplar como el cuerpo de mi amiga, saltaba hacia mi dirección, tratando de atajarme.

-X-Xena...

-¡GABRIELLE, SUJÉTATE!

Estiró su mano hacia mí, pero solo pude volver la visión a la zambullida que me esperaba.

-¡NO! ¡DEBO IRME CON ELLA!

En medio del aire, juré escuchar leves sonidos de confusión. Sé bien que no entendía por qué estaba haciendo esto. Y también sé... lo doloroso que puede ser, ver a alguien que te importa... perder la vida.

Pero ya no podía retractarme.

-¡IDIOTA!

Cerré los ojos con más fuerza cuando sentí su agarre en mi brazo. Era un hecho que ella había conseguido alcanzarme, y también... que estaba poniendo en peligro la vida de mi mejor amiga.

Al abrirlos, me paralicé al notar que ahora era Xena, la que se encontraba de espaldas a las turbulentas aguas, y a pesar de todo, me sonreía de lado, como siempre lo hacía.

-Tonta...- la oí decir, antes de que sus brazos me rodearan y el temible fondo marino nos absorbiera.

Dolía... mucho. Nunca pensé que el agua estrellándose directo contra la piel, pudiese sentirse como miles de puñales clavándose en ella.

Traté de entreabrir los ojos, y me sorprendí al aún estar abrazada a la guerrera, que parecía no querer reaccionar.

Pero Hope, ¿Dónde había quedado ella?

Estás en el bosque de las ilusiones...

Su voz hizo eco en mis recuerdos. No podía ser verdad... ¿Fue una ilusión después de todo?

Atemorizada, zarandeé a Xena varias veces, pero no sucedía nada. Sus hermosos ojos no despertaban.

Con las lágrimas ahogadas, me abracé a ella, e intenté nadar hasta la superficie, pero la turbulenta agua, no me permitía emerger.

Me sentía agotada, no podía más, el aire se me estaba acabando. Pero ella... se había sacrificado por mí, decidió tomar mi lugar para apaciguar la caída, sabiendo que eso la dejaría herida de muerte.

... Siempre es igual, ella sacrificándose por mí, obviando su propia existencia.

Acaricié su rostro, mientras una determinada sonrisa nacía en mí. La atraje con lentitud, y rocé mis labios con los suyos.

Esta vez seré yo la que la rescate, si... no me importa nada más, solo su seguridad.

Xena... al menos a ti...te salvaré.

En un último intento, sostuve su cintura, y con la poca fuerza que me quedaba, la empujé hacia la superficie, mientras mi cuerpo perdía por completo la esperanza, y comenzaba a hundirse.

Sonreí agradecida, detallando como lograba mi cometido.

Te amo, Xena... espero que algún día puedas perdonarme...

Antes de que mis ojos se cerraran, pude ver como los suyos se entreabrían, aliviándome.

Desesperada, estiró su brazo en mi dirección, pero yo ya ni tenía fuerza para levantar el mío. Sus labios trataban de decirme algo, pero solo burbujas emanaban de ellos.

El agua seguía succionándome, al igual que mi energía vital disminuía. Aún así, no pude evitar pensar que la guerrera se veía hermosa desde ese ángulo, con el reflejo del sol alumbrándola a través del agua.

Lo siento, Xena...

Solo deseo... realmente deseo de corazón... que la culpa no se apodere de ella, cuando ya no me encuentre en este mundo.


¡Capítulo entregado! Nos vemos en el próximo, que quizás ya sea el final, o quizás no (?

Chat'de'Lune: Muchas gracias por leer de nuevo! Nos estamos acercaando al final. Perdón si fue medio cortito el capítulo, es que me parecía que la próxima parte tenía que estar en otro jajajaj te leo en el próximo! Besotes!

Ririshiyo: Muchas gracias por leer! Espero que te haya gustado el capítulo! Perdón si fue cortito je prometo que el próximo (y tal vez último) va a ser más largo. Besotes!