No lo odiaba ni mucho menos, lo amaba, seguía amándolo como siempre solo que él estaba por decirlo de alguna manera decepcionado. Quería fingir que no lo amaba, que ya no sentía nada por el emperador pelirrojo pero no era así.

Cuando este le arrojo las ropas diciéndole que se vistiera, ese día en que parecía mas una muñeca que una persona en verdad que le había costado comportarse de esa manera, sobre todo cuando su pareja se cayó de esa manera al salir, sintió el impulso de ir por él y mimarlo como siempre, pero sentía que de alguna manera había sido engañado.

Aquella pequeña criatura se movía dentro de él incomodándolo parpadeo tratando de acariciarlo para calmarlo mientras recordaba.

***/Flash Back/***

Había terminado la noche de bodas y como no había marca en su cuerpo de unión y posible embarazo con ello los sirvientes de esa casa prácticamente lo arrastraron con él y después de bañarlo lo untaron con salsas y condimentos para que tuviese mejor sabor a la hora de la ceremonia. Sabía que esto pasaría así que se lo tomo de la manera más calmada posible en silencio aguardando la hora en que tuviera que salir a encontrarse con el emperador esperar su destino.

Vestía una especie de túnica blanca comestible, si se olía así mismo realmente tenía un buen olor, podría comprender las ansias del león híbrido por devorarle. Solo que ¿Realmente los emperadores podían comerse a su pareja siendo que han vivido tanto tiempo juntos desde pequeños? Esas preguntas se hacía mientras lo subían a una especie de plataforma escénica para que mucha gente los viese, después de todo era una ceremonia pública.

Luego vio aparecer, el emperador vestía unas ropas muy elegantes dignas de un emperador y unos dragones en su traje rojo de color oro. Se veía bien a su vista, aunque en ese momento y aunque supuestamente estaba preparado empezó a sentir un horrible sentimiento de miedo en su estómago.

—Te ves bien Akai~—Ese era el nombre con el cual le llamaba al emperador desde niño, sin embargo un guardia lo hizo guardar silencio con un golpe que lo hizo sangrar un poco.

—Hata…—El emperador estaba un poco desconcertado no entendiendo muy bien la situación, pero cuando ese guardia golpeo al chihuahua se enfadó muy seriamente— ¡No lo golpee!

El híbrido llamado Hata por el emperador desde niño se acercó a su recientemente esposo con una sonrisa.

—Está bien, supongo que la comida no debe hablar, así que procede Akai. —Cerro los ojos esperando que su pareja hiciera lo que debía hacer, sin embargo el emperador parpadeo aún confuso de todo.

En ese momento llegaron unos chicos amigos de Hata arrojando un animal vestido igual que el chihuahua y con los mismos condimentos.

— ¡No vamos a dejar que te comas a nuestro amigo! ¡Si quieres comer algo comete ese animal estúpido emperador! ¡Deja a Hata en paz y libre! —Sin embargo no pudieron decir más ya que los guardias los retuvieron y alejaron.

—Esperen un momento ¿Qué? ¿Qué se supone que debo hacer? —Miro hacia todos lados confundido y un poco nervioso de que los mirase tanta gente de esa manera con curiosidad y porque no decirlo, de morbo por ver ese espectáculo macabro.

Un hombre viejo híbrido de un panda trayendo un traje color verde le dijo de manera educada al oído del emperador lo que debía hacer.

— ¡¿Qué?! ¡No voy a hacer eso! ¡Hata es mi esposo! —Abrazo a este quien lo miro un poco confuso— ¡No voy a comérmelo!

—Es la tradición emperador, todos los emperadores lo hacen, nunca ha habido un imperio con un emperador y su pareja.

— ¡HATA NO ES SOLO MI PAREJA ES EL SEGUNDO EMPERADOR! —Grito aferrándose más al chihuahua—La-las regl-las las po-po-pone el emperador ¿N-n-no? —Estaba tembloroso pero no soltaba a su pareja por nada como si temiera que le fuesen a hacer daño por desobedecer, estaba lloroso como un niño pequeño.

Sin embargo nadie desobedeció eso que el emperador había dicho. El esposo de este era el segundo emperador y por eso todos de alguna manera respetaron e incluso aplaudieron la decisión del pelirrojo que aun botaba lágrimas, su pareja se las limpio con cuidado y le beso las mejillas intentando calmarlo.

— ¿Estás seguro de la decisión que has tomado Akai? Todos los emperadores hacían lo mismo con sus parejas a través de los años y...

— ¡No me importan los otros segundo emperador, a ti te amo…!—Hablo de manera segura haciendo que este se sonrojase sin poderlo evitar.

—Emperador…mi emperador. —El híbrido castaño se pasó tratando de calmar los nervios de su pareja, pues al parecer aún estaba aterrado de la información que le acababan de dar y el por su parte ahora siendo el segundo emperador se sentía feliz y enamorado como nunca del pelirrojo, cuidándolo con mucha ternura.

***/Fin Flash Back/***

Suspiro largamente, quizás su esposo se había olvidado de eso por eso ahora lo quería comer, aunque quizás debería hablar con él, quizás lo había malinterpretado pero tenía miedo de confirmar sus sospechas también.


Un león y un chihuahua venían de unas compras mientras sus bebés quedaban a cargo de unas sirvientas. Furi aunque vivía en la mansión de su esposo no se acostumbraba a algunas cosas, como que los sirvientes le compraran la comida, su pareja no quiso dejarlo salir solo y lo acompañó.

—En serio, no creo que haya sido necesario que me revisara tu padre Kōki, te dije que estaba bien, solo fue un golpe en el rostro, no le pasa nada a Eishi, deberías estar tranquilo.

—No puedo estar tranquilo, tu padre es un h…espera ¿Eishi?

—El nombre del bebé, aunque si sale niña le buscamos otro. —El pelirrojo le menciono con una sonrisa y un guiño algo coqueto a su pareja quien sonrió con timidez, era bueno saber que su esposo estaba bien después de todo ese lio que había pasado con su padre.

—Ah, ah sí… ¿No nos falta nada? —Reviso de nuevo la lista de lo que había anotado y luego miro a su esposo —Sei quizás no deberías haberme acompañado tú estas delicado.

—Estoy embarazado, no invalido Kōki, además hemos pasado cosas más que ir por unas compras que podrían hacer unos simples sirvientes que tu no quisiste mandar.

—No me gusta sentirme mimado ya te lo he dicho Sei… ¿Pasa algo? —Dijo el cachorro al notar que su esposo estaba mirando fijamente hacia un lado frunciendo el ceño ¿Acaso había vuelto Masaomi a la casa? Pero si su padre se había ido al trabajo.

— ¿Quién es ese que está parado en la puerta de nuestra casa?

Furi miro a la dirección que le decía su esposo con curiosidad, esa persona se le hacía bastante familiar, aunque no estaba seguro ¿Quién sería? Parecía discutir con una de las sirvientas de la casa en la puerta.

—Se lo dije señor, aquí no hay ningún Furihata viviendo aquí.

— ¡Mi amigo dijo que si! ¡Él no me puede estar mintiendo! —Hablo con total seguridad aquel chico de cabeza rapada cruzándose de brazos indignado con la sirvienta anciana.

— ¿Perdón? ¿Qué sucede? —Se acercó el cachorro con curiosidad a preguntar viendo por fin el rostro de la persona que estaba en la puerta.

— ¡Furiiiiiiiiiiiiiiiii! —Entusiasmado el chico rapado lo abrazo, haciendo que el león se sobresaltara con una oleada de celos. — ¡Tanto tiempo sin vernos!

—Kawahara-kun… ¡Esto si es una sorpresa! Hace mucho tiempo que no te veía—Era su otro amigo de infancia junto con Fukuda.

— ¡Sí! ¡Y vine a cumplir la promesa de casarme contigo!

— ¿Ah? —Parpadeo confundido ¿Esto era un deja vu? Porque en serio le recordó algo muy similar ocurrido hacia casi más de un año.

—Espera un momento ¿Cómo es eso? —Se acercó Seijūrō con el ceño fruncido.

Kawahara casi chilla de miedo al ver al pelirrojo que tenía un aura asesina y se acercaba a ellos.

—Es algo de infancia ¡pero no se preocupe, era solo una promesa que le hicimos a Furi con Fukuda si no conseguía pareja! —Miro al castaño—Me hubieses presentado a tu novio primero antes de hacer el ridículo Furi-chan.

—Pero Sei no es mi novio es…

—Soy su esposo. Mi nombre es Akashi Seijūrō.

—Ah, eso lo explic… ¡¿QUÉ?! ¡Te casaste y no invitaste Furi-chan! Yo que recorrí desiertos infernales, mate dragones y salve princesas…en un juego de rpg claro esta ¡Y me encuentro con que ya estas casado! ¡Tú que decías que nunca podrías encontrar pareja porque no sabías si eras un Alfa o un Omega! No es justo uno sigue soltero y guapo y tú que eres feo ya estas casado. —Hace un llanto dramático fingido.
Akashi resopla, no debería ponerse celoso, pero últimamente después de lo último acontecido no quiere que se le acerquen mucho a su pareja ¿Seria el embarazo que lo estaba volviendo así?

—Así que ustedes tres habían prometido casarse con Fukuda…

—Oh, sí pero es que esa vez Furi-chan estaba muy triste porque su novio se había ido con otro chico, porque Furi-chan se había mostrado celoso y violento como un alfa y el chico con el que salía también era un alfa así que este pensó que no podían estar juntos. —Dijo recordando y memorizando como se había dado todo. —Como Furi-chan lloraba mucho le hicimos la promesa de que si no encontraba a nadie nosotros lo haríamos feliz.

—Pues no los necesita, es feliz conmigo—Tomo de la cintura a Furi quien miro a su pareja y lo beso en la mejilla, por su parte Furi sonrió contento, ya ni recordaba que había tenido esos problemas en la infancia. Si recordaba que era un poco enamoradizo para ser tan pequeño, pero ahora lo importante es que tenía a la persona que lograba que su vida fuera lo que quería.

— ¡¿Y tienen cachorros?! ¿Puedo ver a sus cachorros? — Antes de responder cualquier cosa miro al castaño — Por cierto Furi-chan ¿Y Fukuda?

—Ah pues él…


—Mooo abre de una vez Dai-chan. ¡Ya sé que estás ahí adentro!

Y dentro de la habitación una pantera y un perro Golden retriever estaban desesperados de que hacer a continuación, trataban de no mover ni un pelo para no hacer ruido.

—Ni respires Kise, ni respires…—Le advirtió el moreno solo moviendo los labios tratando de despegarse de su pareja para darse cuenta que estaban pegados a esas alturas, como habían estado tan cerca del orgasmo el cuerpo ya lo había asimilado. —Mierda… ¿Ahora qué hacemos?

—... Quizás simplemente tengamos que salir Aominecchi.

— ¡¿Estás loco?! La traumaremos. Tenemos que pensar en otra solución.

Y afuera de la habitación del moreno, la chica se había hecho atrás con clara intención de tirarse a derribar la puerta, aunque no lo pareciera Momoi era bastante fuerte.

—Tú lo quisiste Dai-chan…Uno…Dos…

—Momoi-san. Necesito que me aconsejes. —Apareció Kuroko tan de pronto que la chica dio un salto que la habría hecho caer si no es porque este la sujeto antes que eso pasara, puede que le molestara un poco cuando ella se le encimaba, pero era un caballero después de todo y a ella la quería como a una hermana.

— ¡Tetsu-kun! No te había visto por aquí.

—Venía a buscar a Aomine-kun, pero ya que te veo Momoi-san quería preguntarte algo, claro si no te sientes incomoda…

La chica se fijó en la expresión de los ojos de Kuroko, a pesar de no ser tan expresivo parecía bastante afligido, bueno para un Omega como él estar sin su Alfa correspondiente era una tortura, lo extrañaba mucho, demasiado, realmente necesitaba estar a su lado.

—Es sobre tu Alfa ¿No? Seguro que él debe estar tan desesperado como tu Tetsu-kun, no deberías sentirte mal. —Acaricio los cabellos del fantasma quien tenía la mirada gacha, estaba empezando a arrepentirse del plan de sus amigos, quizás solo debería volver con Kagami y hablar con él directamente.

Momoi le dedico una mirada maternal y comprensiva llevándoselo a otra parte. En otro momento se dedicaría a molestar al tonto de Ahomine, ahora la principal cosa era calmar a Kuroko, harían que volviese con él, pero antes le darían un buen escarmiento.


Cuando se alejaron Momoi y Kuroko con los nervios y el morbo de ser descubiertos se habían excitado nuevamente.

Aomine agarro el trasero de Kise con morbosidad acariciándoselo y queriendo deja su huella en esa nívea piel a la vez que miraba a sus preciosos ojos miel que parecían joyas en aquel momento que le miraban atentas y excitadas también a los ojos color azul eléctrico que poseía el moreno.

No había dolor, si bastante placer, en ese momento no se podían despegar pero si moverse y eso fue lo que hizo Daiki moverse dentro del interior de su pareja que lo albergaba con mucha excitación rodeándolo con sus piernas. Kise podía sentir el choque de los testículos contra su trasero y los vellos cosquilleándole en cada movimiento, los jadeos y gemidos pronto se hicieron presentes incluso después olvidaron siquiera que podrían haber personas cerca y se dejaron dominar por sus instintos salvajes mientras el moreno parecía tener menos cuidado en las embestidas, aunque no era del todo cierto, lo bueno es que el rubio también tenía la suficiente resistencia para esas embestidas dadas por su amada pantera.

Sin pensarlo de vez en cuando el nombre de ambos salía disparado entre respiraciones agitadas, jadeos y gritos de placer. Daiki tomo los labios de su pareja besándolos, mordisqueándolos, solo interrumpidos por sus propias respiraciones, sus propios gemidos, cada vez la respiración se hacía más pesada, cada vez necesitaban más fricción, llegar a ese punto culmine.

Ryōta termino siendo puesto en cuatro por su compañero que le llenaba con esa barra caliente y algo humedecida que estaba debido al presemen que se estaba haciendo presente.

Ambos se movían en desorden al movimiento del otro por eso a veces se producía un golpe de placer inesperado. El rubio sin poder avisar se corrió de pronto mientras estaba sentado en el miembro de Aomine bajando y subiendo hasta que no pudo más, derramando su leche en el vientre ajeno mientras poco después y bien hundido en su interior Kise pudo sentir el primer chorro de semen llenándole de a poco, sentía como de a poco y con tan magno éxtasis el líquido espeso incluso salía un poco de su abertura que aún estaba llena de la pieza caliente de su pareja.

Por fin habían logrado unirse como correspondía. Agitados se abrazaron mientras esperaban despegarse completamente aunque Aomine aún seguía moviéndose un poco dentro de este.

—Te amo Aominecchi~—Murmuro algo cansado pero mirando a los ojos de su compañero quien le sonrió satisfecho acariciando el pecho de este.

—Yo también, pero Kise, dime mejor por mi nombre, yo te llamare por el tuyo a partir de ahora Ryōta~

El mencionado sonrió con un extraño sentimiento al escucharlo, pero bastante animado.

—De acuerdo…Daikicchi.

Tenían tanta paz en ese momento, después de tantos problemas, después de tantos no a su relación, por fin estaban juntos y no se separarían esta vez. Lucharían para estar juntos incluso si esto implicaba seguir enfrentando a quienes se oponían.

Ahora tenían que producir el lazo que les dejaría la marca que haría que fuesen casi como esposos. Aquella marca que sería el símbolo de su unión definitiva.

Aunque una duda surgió en la mente del rubio ¿Eso quiere decir que quedaría esperando un bebé? Y si eso pasaba ¿Su pareja se lo tomaría de buena manera? Nunca habían hablado de eso al respecto.


— ¿No es usted el doctor que enfrento a Akashi-sama? —Hablo una señora bastante pasada en edad era como de 50 años, pero en realidad parecía de muchos más años— ¿Qué hace por acá? No debería estar en su ahora mansión ya que está comprometido con un millonario.

Kaoru Furihata torció la boca unos segundos, pero cambio su expresión a la que siempre solía poner a sus pacientes de alguien tranquilo y un poco torpe.

—A mí me gusta ayudar a la gente. Además las cosas no son como piensa Izumi-san él me obligo a participar en esa competencia dejándose perder…en realidad me quiere como su esclavo sexual. —Puso una voz triste y una expresión melancólica. Obviamente el hombre sabía fingir bastante bien su papel de víctima. —Akashi-san me golpea y me tortura…ya no lo soporto—Hizo un sollozo. —Perdón, no debería hablar de esto, no quiero preocuparla con mis problemas, es que este hospital es mi refugio contra ese hombre cruel.

La mujer quedo indignada. ¿Todo eso le hacia ese hombre? No tenía perdón.

—Al parecer es cierto lo que se dice, todos los millonarios son unos…

Se abrió la puerta de pronto y entro de quien hablaban, Masaomi parecía que se le había iluminado la cara al ver al chihuahua mayor quien a su vez puso una cara sombría en contraste.

—Vine a buscarte Kaoru, no creo que sea conveniente que trabajes más aquí siendo mi prometido.

La señora que había sido atendida por el doctor frunció más el ceño de lo que lo tenía y tomo de las manos a este mientras le mandaba de vez en cuando miradas desaprobatorias al padre de Seijūrō.

—Furihata-san cualquier cosa le ayudare en lo que pueda, usted es una muy buena persona. No merece acabar así en manos de brutos.

—Se lo agradezco Izumi-san, usted es muy gentil.

La mujer salió de allí dándole una reverencia al Omega e ignorando al león mayor que alzaba las cejas confuso.

— ¿Puedes decirme que fue eso Kaoru? —Su voz sonó mas como una orden que una pregunta en sí.

Apenas la mujer se fue este puso una mirada asqueada y tomo un paquete que tenía guardado de chocolates en forma engañosa de cigarrillos mordiendo uno.

—Nada, solo le dije la verdad, que eres un monstruo que solo usas a los demás. Nada que no fuese cierto. Ya me conto Kōki lo que ocurrió.

—No mezcles una cosa con la otra.

—No, tú no entiendes Akashi Masaomi. Si no puedes tratar bien y con respeto a tu propio hijo que espera un nieto tuyo… ¿Cómo esperas que se te trate con respeto? —El chihuahua miro con molestia al hombre. —Y otra cosa no dejare este lugar.

El hombre bufó molesto, una parte de él quería imponerse y llevarse a quien ahora era SU pareja y tal vez forzarlo a hacerlo suyo, pero sabe que en el fondo eso es lo peor que podría hacer. Así que se obligó a calmarse.

—Sí, de acuerdo te doy la razón estuve mal, pero es que todos hablan de mi como si no fuera capaz de sentir algo verdadero por alguien hasta mi propio hijo.

—Algo muy malo debes haber hecho para que tenga esa opinión de ti. Yo he visto lo que eres capaz de hacer y es por eso que no puedo confiar en usted tan fácilmente.

Le dirigió una mirada firme y un poco violenta. Realmente no le gustaba pensar que si Masaomi hacia algo así con su hijo puede que hasta su Kōki esté en riesgo.


Kagami estaba escogiendo que tipo de disfraz iba a llevar e iba a ir a preguntarle a su "bro" cuando escucho y miro sin poder evitar a cierto oso morado que hablaba con su hermano no consanguíneo.

—Tengo que ser honesto contigo Muro-chin—Trago saliva mirando hacia cualquier lado, en realidad era difícil hablar con Himuro siempre, porque sentía que el corazón se le aceleraba demasiado con solo verle.

Sabía que el chico del lunar era bastante popular entre muchos hombres y mujeres pero aun así, aunque no tuviese oportunidad. Tenía que decir lo que sentía.

—Tú dirás Atsushi. —Por su parte el lince no se hacía ninguna ilusión por parte del oso, ya había visto que este escogió a Kiyoshi y eso le hizo perder las esperanzas, no quería volver a ilusionarse. La verdad era difícil. Pero debía de verlo solo como un amigo, solo como un compañero aunque por dentro tuviese el corazón desgarrado.

—Muro-chin, lo he estado pensando y… ¿Serias mi novio? Hace tiempo he estado confundido que...

—No bromees Atsushi, no me gustan esas bromas.

La voz de Himuro sonó tensa, molesta con respecto a eso, no, a la mierda. No iba a ser un reemplazo de Kiyoshi.

—Pero Muro-chin…

— ¡DICES ESTO SOLO PORQUE KIYOSHI SE FUE CON HANAMIYA! ¡Deja de burlarte de los sentimientos de los demás!

—No…no me estoy burlando. —Sin poderlo evitar estaba llorando en ese momento sin embargo al ver a Himuro comprobó que él también estaba llorando—No llores Muro-chin…perdón, lo siento.

—Déjame en paz. —Salió de la habitación dando un portazo sobresaltando a Kagami que había pensado en meterse e intervenir pero pronto se dio cuenta que su hermano podía bien solo.


Una mujer se estaba arreglando desde hace días para hacer un viaje bastante especial, necesitaba comprobar algo. Tenía que estar allí, su propio esposo le había dicho que desistiese de la idea pero ella terca partiría quisieran o no.

—Ya ha pasado mucho tiempo y mi hijo no se ha casado…creo que tendré que ir a hacer una visita e ir a poner en orden las cosas.