CAPITULO II
EL REPUDIO DE UNA MARQUESA Y LA MELODIA DE UN DEMONIO.
El amanecer llego, lo primero que se escuchó en la mansión Phantomhive fue el llanto de una infante llenaba aquella casa, un padre desesperado llamo a su mayordomo el cual entro con una taza de te y una pequeña cuchara.
-Sebastian
-Calma amo, solo tiene hambre, no se desespere.
-Esto no pasaría si ella
-El carruaje de sus suegros llegara en veinte minutos
-Prepara a Sophie, sus abuelos desearan verla antes de que se lleven a su madre.
-Si amo.
Sebastián tomo a la pequeña niña y camino a la habitación que había terminado de preparar para ella, ahí ya esperaba una doncella a la cual entrego la infante y salió ya que los padres de Elizabeth habían llegado, del carruaje bajo una madre con la mirada dura como el hielo y un padre con mirada de decepción y tristeza.
-Señores Midford pasen por favor.
-Sebastián, gracias por la atención, aunque, por lo hecho por nuestra hija tu amo no nos debería recibir.
-Mi lady, el amo está mal con la condesa, no con ustedes, es su deseo que conozcan a la pequeña dama.
-Gracias, ¿dónde veremos a Ciel?.
-En la biblioteca pasen, por favor.
Los padres de Elizabeth entraron encontrando a Ciel en su escritorio y a Elizabeth sentada en uno de los sillones, el levanto la mirada y con un ademan invito el paso, ellos entraron dándose cuenta que se encontraban Lau, Ran-Mao, Soma, Agni, los cuales miraron a los marqueses y saludaron con una leve sonrisa.
-Gracias a todos por estar aquí, anoche envié unas cartas explicando por qué la urgencia de su presencia, tía Frances, tío Alexis, mis testigos son Lau y Agni, respetables hombres ante los ojos de la reina y amigos de la familia Phantomhive.
Elizabeth levanto la mirada, cruzando con la de su madre, la cual le devolvió una mirada llena de enojo, decepción y coraje, mientras su padre miraba a Ciel, ya que ella seria devuelta.
-Padre, no lo hagas, sería la ruina para la familia.
-Elizabeth guarda silencio.
-Madre, tu sabes el alto costo que nos traerá si aceptan esto.
-Calla Elizabeth, mira que rechazar a tu primogénita.
-Madre ella esta maldita, me robo el amor de Ciel.
-Basta.
Elizabeth no lo creía, miro a Ciel el cual tomo una campanilla que hizo sonar, haciendo que Sebastián abriera la puerta y dejara entrar a la doncella con la pequeña Sophie en brazos, al llegar con Ciel él la tomo y con la mirada indico a la doncella salir, lo cual ella no dudo en hacer, todos a excepción de Elizabeth se pusieron de pie para mirar a la pequeña Sophie la cual fue mostrada con orgullo por su padre, quedando anonadados por aquella bella combinación de piel blanca como la nieve que rodeaba la mansión, sus cabellos rojos oscuro y sus hermosos ojos azules.
-Hija
-¿Dime padre?
-¿Por qué no la tomas es hermosa?
-Elizabeth ten corazón de madre y toma a la niña
-Madre, Padre, ¿Ustedes también?, ella me roba el amor y cariño de mi esposo primero y ahora el cariño de ustedes, mis padres.
La madre de Elizabeth tomo a la pequeña y la cargo con la ternura que no había hecho la rubia.
-Ciel
-¿Si tía?
-¿Que nombre le diste?
-Sophie Rachel Phantomhive.
-Mi niña, mi pequeña Sophie, tu madre no te cuidara, pero ten en cuenta esto, yo tu abuela Frances, estaré para ti en todo lo que necesites, así como tu abuelo.
-Tíos, ahora entenderán que no puedo seguir con Elizabeth como mi esposa, por lo cual delante de ustedes pido el divorcio.
-Ciel, eres mi esposo y yo tu esposa.
-Lo seguirás siendo si tomas a Sophie y la cargas
-No
-Elizabeth, Sophie es un ángel, nuestro angel.
Elizabeth miro a la bebe una vez mas y con su mano toco la mejilla de la pequeña, todos miraban intrigados, de pronto Elizabeth pellizco el rostro de la pequeña, la cual fue alejada por Ciel, mientras lady Frances se acerco a Elizabeth dándole una bofetada, Ciel miraba a su pequeña sangrar de la mejilla, misma sangre que limpio con delicadeza.
-Tios, saquen a esa mujer de mi vista, la repudio, lo único bueno que me dio fue mi primogénita.
-¡La maldigo Ciel, maldigo a esa niña, morirá te lo juro, ese dia sentiras lo que sentí yo cuando me robo tu amor!
Sin decir más, Elizabeth fue sacada a la fuerza de la habitación, mientras Agni curaba el rostro de la infante y Sebastián miraba con preocupación ya que el llanto de la bebe le oprimía el corazón, sentía su tristeza, sentía cada sensación de ese pequeño ser, sin más se acercó al piano, Ciel lo miro con incomprensión, el demonio se sentó y comenzó a tocar una sonata conocida para todos, claro de luna, misma canción que hizo que la bebe se calmara y permitiera terminar la curación.
-La pequeña dama se ha calmado amo.
-¿Como sabias que eso la calmaría Sebastián?
-Cuando la madre estaba en cinta, tocaba esta pieza, parece ser que es cuando le profesaba amor y la pequeña dama recuerda asi el amor de su madre.
-Gracias Sebastián, por favor, siempre cuida de Sophie.
-Así lo hare mi lord.
CONTINUARA…..
