Los días pasan tranquilamente hasta el día anterior a la fiesta…

El emperador se quedó mirando a su pareja quien alzo una ceja en forma interrogante.

— ¿Realmente tengo que vestir así? No me gusta nada la idea…

— ¡Te ves hermoso!

—La verdad no creo…

—Eres hermoso Hata…—Le dirigió una mirada intensa esperando a que su esposo aflojara su actitud, lo cual hizo, pero no de la manera en que este quería.

El segundo emperador suspiro mirando al piso.

—Bueno, si soy de su agrado, entonces me lo quedo.

— ¡Siiiiiiiiii! —El híbrido pelirrojo lo beso impulsivamente en la mejilla a lo cual en respuesta su pareja le respondió con una mirada asesina haciendo que se encogiese como un animalito asustado. Sin embargo el castaño solo se acercó a acomodarle parte de la propia vestimenta al león quien lo miro con las mejillas calientes.

—Ahora si está bien. Quitémonos esto, la fiesta es mañana…y ay…deja de moverte tanto—Se tocó dónde podría estar el niño.

— ¿Quién se mueve tanto? ¿El bebé? —El híbrido con orejas de chihuahua asintió, emocionado el pelirrojo se acercó y toco a su pareja en donde había tenido sus manos hacia nada. — ¡Increíble! —Miro a su pareja y enrojeció un poco apartando la mano—Pe-perdón, no pude evitar tocar.

—Emperador…—Iba a responderle pero se quedó mirando el rostro de su pareja con las mejillas rojas y le pareció muy lindo haciendo que las propias tomaran un color rosado intenso. —No te preocupes, lo calmaste. Creo que está bien eres su padre después de todo.

—Sí, aunque… ¿Segundo emperador?

El aludido parpadeo mirando fijamente al emperador quien hizo un gesto de que le pasara una mano, este obedeció sin hacer ninguna expresión en particular.

—Ah, esto ¡¿Quisieras renovar los votos matrimoniales conmigo en la fiesta de mañana?!

El híbrido alzo las cejas a lo que más daban. Esto era una especie de broma de mal gusto de parte de su esposo.

—Que estupidez —Dijo de manera fría haciendo que el león híbrido le mirase sorprendido de su actitud— Deja de ser hipócrita, sabes que eso no tiene sentido.

—No me amas.

—Eres tu quien no lo hace. —Le respondió de vuelta con voz adolorida.

— ¡Claro que si lo hago! ¡Yo si te amo! ¡ERES TU QUIEN YA NO ME QUIERE! ¡No me dejas besarte ni tocarte! ¡Ya no sonríes!

—Porque sonreiría si tu intención al final es comerme. ¡¿Para qué quieres renovar nuestros votos si cuando tenga este hijo me devoraras?! ¡ME HICISTE CREER QUE ME AMABAS CUANDO SOLO ME ESTABAS USANDO DE EXCUSA PARA ARMAR GUERRAS!

Si no fuera porque su esposo estaba esperando el león le hubiese golpeado. Pero no sacaba nada con usar la violencia, solo su voz empezó en un enojo creciente en cuanto más hablaba.

—Hata. No…—Negó con los ojos aguados reiteradas veces—Ahora entiendo soy muy torpe y no me di cuenta que no supe hablar bien cuando me celé, pero ¡YO NUNCA IBA A COMERTE! ¡Me da terror solo la idea! Nos conocemos de años ¿Por qué no confías en mí? Yo siempre confié en ti.

—Perdón. Tienes razón. —Bajo la mirada muy avergonzado de sí mismo. Era verdad su esposo siempre ha sido igual ¿Por qué pensó en tal cosa de que se lo quería comer? Ah, por la forma en que se expresó cuando tenía celos. —El tonto soy yo…

Se arrodillo arrepentido mientras el emperador botaba cada vez lágrimas más gruesas.

— ¡No me importa tu perdón Hata! ¡Eres un tonto! ¡Ya no quiero estar más casado contigo porque tú no me quieres! —Diciendo eso el pelirrojo salió de esa habitación hecho un mar de lágrimas.

El castaño lo siguió corriendo sin embargo su pareja siendo más rápido se encerró en su habitación con llave tirándose en la cama para llorar desconsoladamente.

—Emperador…perdóname, por favor perdóname.

—¡CALLATE HATA! VETE A CUALQUIER PARTE ¡TE ODIO!

—Emperador…

— ¡LARGATE!

El híbrido chihuahua bajo las orejas y suspiro mientras sus ojos se llenaron de agua, esperando en la puerta de ese lugar. Había sido un estúpido en verdad, se merecía el odio de su esposo, realmente había actuado de la peor forma con él quien solo había tratado de acercarse de todos los modos posibles a la coraza que había hecho.

Lo había perdido. Al amor de su vida.


—Gané otra vez.

— ¡Este tipo no es humano Furi-chan! ¿Cómo gana tan rápido en todo? —El de cabeza rapada no lo podía creer en absoluto.

—Sei siempre ha sido así, de hecho no se ni como él esta con alguien como y—Antes de que Kōki siguiera hablando el pelirrojo se acercó a su esposo y lo beso tiernamente.

—Estoy con la persona correcta Kōki, nunca lo dudes.

Furihata miro con una manera embobada a su pareja totalmente enamorado.

—Sei... —Lo abrazó y lo beso muy apasionadamente a lo que este correspondió con énfasis mientras Kawahara se tapaba la cara un poco avergonzado de mirar la escena.

— ¡Ah! ¡Seijūrō-sama aún no hemos terminado la competencia! ¡Deje de besar a mi amigo que no se lo daré así de fácil! ¡Furi es mi amigo!

—Pero si ya te gané en todo, Kōki es mi premio ¿No? Entonces voy a disfrutarlo—Beso de nuevo a Furi quien correspondió con mucho amor por su lado sin quererse despegar de su pareja dejándose llevar por el beso completamente.

—¡Riaaaaaaaaaaaar! —Uno de los bebés rugió para tener atención de sus padres que había estado jugando con sus hermanitos. Era Masaaki un poco celoso de que no le prestaran atención a él Kawahara emocionado lo levanto en brazos sin embargo el niño empezó pegarle palmadas en la cara buscando a sus padres.

—Ven aquí amor ~—Kōki se separó de su esposo levemente para cargar a su pequeño leoncito sacándolo de los brazos de Kawahara.

— Ni tus bebés me quieren, me siento rechazado Furi-chan ¿Por qué tanta maldad con un chico tan sexy como yo? Es porque no me gusta ir a la moda ¿Verdad?

—No es contigo, son así con todos en general — Respondió este de vez en cuando besando las mejillas de su bebé quien rio por eso. —Les gusta estar más con nosotros que con nadie

El pelirrojo tomo por su parte a la niña que ya estaba haciendo puchero por ser ignorada mientras Ouji dormía en una de las piernas de su padre león.

—Así es, ellos son muy apegados a nosotros, lo cual supongo que no está mal solo me preocupa que salgan muy dependientes. Bueno, aun son bebés, sin embargo…

— ¿Puedo preguntar algo? ¿Quiénes eran las personas de ayer Furi-chan?

Furi estaba besando la barriguita de su bebé quien se ponía a reír por esa acción cuando escucho la pregunta de su amigo Kawahara y se detuvo para mirarlo y de paso mirar de reojo a Sei.

—Eran nuestros padres…

—Entonces ¿Por qué…?

Akashi hizo un gesto incomodo, pero contesto él antes que su pareja lo hiciera.

—Pues resulta que mi padre cometió un error, pero ayer hizo algo que nunca había pensado que haría…pidió perdón por lo que hizo.


Mientras tanto en una casa que era donde antes vivía Furihata, en esa casa no muy grande y humilde un león y un chihuahua adultos empezaban a convivir juntos.

— ¿Qué es esto? —Masaomi no se lo podía creer, es que no le cabía en la mente que algo así le pudiese suceder en la vida, es que jamás ni en sus pesadillas se había imaginado este segundo acto de tal humillación por parte del chihuahua a su persona.

Esto era una aberración, no había otras palabras para describir lo que estaba ocurriendo, no le gustaba ni un poco en la situación que estaba comprometido en este momento. Lo otro que tuvo que hacer si lo entendía, incluso hasta le pareció necesario, pero esto estaba rebalsando cualquier cosa posible.

— ¿Cuál es el problema Akashi Masaomi? —El medico se encontraba haciendo la comida tranquilamente tarareando una canción ya que tenía el día libre esta vez pero en la noche debería volver al trabajo.

— ¿Por qué estamos viviendo en esta casita? —Puso una cara de que aún no se pudiera creer en donde estaba metido. —Tengo una mansión, me siento demasiado apretado viviendo en este lugar tan pequeño e incómodo.

El chihuahua puso los labios en una fina línea poniendo los ojos en blanco. Los hombres millonarios son tan difíciles de entender.

—Usted quería vivir conmigo.

—Pero Kaoru tengo una mansión para que vivamos cómodamente los dos sin que nada nos falte. —Y lo menciono con la voz más dulce que tenía con ganas de abrazar al de cabellos medios rubios.

—No importa ¿Acaso Masaomi Akashi es tan débil que no puede resistir una vida sin servidumbre?

—Yo no he dicho eso. Yo puedo con esto…

Furihata padre miro de reojo al hombre que estaba cerca de él.

—Entonces deje de quejarse, yo acepte vivir con usted ¿No es así? Le dije que era bajo mis condiciones. Además esto y que haya ido a pedir que se disculpase con su hijo el mío es poco para lo que debería hacer si está realmente enamorado como dice estarlo de mí.

— ¿Qué más deseas que haga? ¡Los leones no nacimos para servir a los demás! ¡Son ellos los que deben servir, los leones son los que deben ser servidos! Nosotros somos perfectos y buscamos la perfección, nosotros siempre luchamos para obtener lo que deseamos no importando la opinión de los demás.

El chihuahua resoplo, apagando la estufa de la cocina y mirando a la persona que tenía cerca de él ambos tenían formas de pensar muy diferente y eso era verdad. Aun no comprendía la obsesión que tenía Masaomi por alguien como él ¿Solo porque era diferente? ¿Solo hacia lo que otros no? Ese hombre tenía demasiados escrúpulos, no le gustaba para nada su forma de ser. Temía que Kōki terminara siendo una de las víctimas de ese hombre por obtener lo que quiere ya que obviamente lo que quería era él.

Por eso le dejo como condición que le fuese a pedir perdón a Sei y Kōki por haberse comportado mal, cuando este se inclinó. Kaoru le puso el pie en la cabeza, tenía que hacer que entendiera aunque fuera de malas maneras que tenía que bajar ese perfil de hombre sin escrúpulos, que tenía que dejar de arrasar con todo a su paso.

—Me gustaría que entendiese que yo no querría a una persona que lastima a su propia familia, a alguien externo a esta que quisiera dañarla se entiende. —Parpadeo levemente—Seijūrō es su único hijo y realmente parece que no lo quisiera en absoluto. Siendo que ambos son leones este último realmente parece muy distante. Tiene que mostrar su lado más humano Masaomi Akashi ¿Cómo pretende formar una nueva familia si no? ¿Cómo espera tener cachorros si puede que no esté realmente preparado para ello?

—…Espera ¿Quieres que tú y yo tengamos cachorros?

El chihuahua mayor desvió la mirada, había hablado de más.

—Mejor vamos a comer que se enfría la comida.


Y acurrucados en la cama estaban una pantera y un Golden retriever y si con sus formas animales porque se habían dado una ducha lo cual hizo convertir al rubio en un perro y la pantera no lo quiso dejar solo así que se convirtió también en su forma animal.

Ambos estaban descansando, habían hecho el amor muchas veces en esa semana por todas las veces que no habían podido hacerlo. Después de unir sus sangres ambos tenían una marca en el pecho similar a una luna plateada.

Kise después de un rato naturalmente regreso a la normalidad pero seguía dormido pegado a la pantera quien al despertarse y ver de nuevo a su pareja desnuda se volvió a tentar, primero le fue dejando un beso en la nuca y caricias en la espalda.

—Mmmm Aominecchii~

— ¿Ya despertaste? —Busca los labios ajenos para besarle con ternura. —Se supone que habíamos quedado que me llamarías por mi nombre.

El rubio bostezo y se dio cuenta que lo había llamado por el apellido abriendo más los ojos pero aun medio adormilado.

—Lo siento Daikicchi…—Bostezo tratando se incorporarse quedando en cuatro pero antes que lo lograra por completo el moreno se había puesto a sus espaldas arriba de él frotando cierta parte caliente y húmeda por las blancas nalgas de Kise quien lo miro de reojo un poco colorado. —… ¿A esta hora ya estás?

—No te voy a perdonar fácilmente Ryōta, me debes una sesión de sexo mañanero y solo ahí entonces me lo pienso. —Siguió frotando su miembro en el trasero ajeno sintiéndose cada vez más duro. Agarro el lubricante que había quedado en la mesa de noche y derramo bastante en la zona del pequeño agujero de su pareja, no aguantando más, se froto un poco más y tomando firme su pene fue introduciéndose hasta estar completamente adentro.

— ¡Ah! Eres un pervertido Daikicchi…maldita sea, me gusta, pero duele un poco así.

Se abre la puerta bruscamente y aparece Momoi. Quedando con los ojos como platos al ver la escena.

— ¡Oigan ya paren! Han estado toda la semana en eso ¡Tienen que ponerse los disfraces hoy es el día de la fiesta!


Al menos Kawahara los había dejado tranquilos porque a diferencia de Fukuda este si entendía que no podía interrumpir su romance, de hecho pidió la habitación más alejada de ellos para no escucharlos en caso de. Furi se ruborizo cuando dijo eso, más Akashi le empezó a agradar más.

Esa mañana ni Kōki ni Seijūrō pudieron reprimir sus ganas de estar juntos, sus deseos de querer unir sus cuerpos.

Así que allí estaban ambos jadeantes Akashi abrazaba con las piernas a su novio mientras este lo penetraba más profundo, queriendo ir más adentro, queriendo hacer del roce de los cuerpos de ambos algo sublime. Furi enlazo los dedos a los de su pareja mientras seguía en el movimiento constante, besándose con desesperación, ambos lo necesitaban, se necesitaban y se amaban.

Sus corazones parecían galopar mientras los sonidos sexuales de ambos resonaban por toda la habitación. Kōki miraba esos ojos rojos que tanto le excitaban, hacían que su miembro se pusiera más duro en el cuerpo ajeno que parecía succionarle hacia adentro mientras su propia pareja quien movía las caderas también queriendo recibirlo por completo sintiendo cada estocada de manera lujuriosa y golosa, queriendo cada vez más, su instinto le hacía querer buscar y pegarse más al cuerpo de su esposo.

Quien los viera, ambos eran una pareja tan distinta ambos eran tan diferentes, uno tan simple y otro llevado a ser siempre el mejor en todo, aunque aun así vencido por aquella persona que ahora lo tomaba como suyo, así como tantas veces.

—Sei…te amo—Lamio su rostro de manera un poco lasciva a la vez que chocaba contra el cuerpo ajeno.

El nombrado sonreía ampliamente ante las palabras de su pareja, mientras su respiración se hacía cada vez más agitada, su cuerpo cada vez más tenso, le costaba hablar pero aun así lo hizo.

—Kōki…eres…al… ¡único que amo y amaré! —Hizo que con un movimiento el castaño quedase debajo de él mientras Seijūrō montaba a su novio, sintiendo ya el preseminal que humedecía al miembro ajeno, así como el propio.

—Sei-chan, Kōki-chan, quería decirles que los preparativos de la fiesta están lis…—Reo había sido llamado por Seijūrō para arreglar los detalles de la fiesta de disfraces y ahora este estaba tan emocionado que llego y entro sin golpear al cuarto de los esposos, quedando levemente shockeado ante la escena—Oh perdonen…vengo después, sigan en lo suyo tortolitos. Por cierto Mura-chan quiere hablar contigo Sei-chan dice que necesita un consejo. Bueno yo me voy, no hagan esperar mucho a las visitas, juju.

Parece que la gente se empeñaba en entrar cuando la gente quería tener sexo.


— ¿No me veo genial en este traje Hana? —Kiyoshi mostró a su novio su disfraz para la fiesta del día sin embargo el pelinegro no estaba muy interesado.

—Te ves estúpido y lo sabes.

— ¿Por qué no vienes conmigo a la fiesta? —El perro castaño estaba bastante animado.

—Creo que lo haré solo para estar seguro que ese Oso odioso no esté poniéndote los ojos o su verga encima.

— ¿Por qué tan vulgar?

La araña hizo un gruñido de molestia, no le gustaba la idea de salir, además la fiesta era de ese odioso de Furihata que casi lo mata dos veces, mataría a ese perro asqueroso pero le da pereza hacerlo, además con alguien como Akashi como su pareja las cosas se pondrían difíciles.

—Porque sí, así soy yo te guste o no vas a tener que aceptarme así estúpido Kiyo—Fue interrumpido por un beso sorpresivo de su pareja en el rostro. Ah eso lo hizo sentir con una extraña calidez en el pecho que solo podía ser originado por el perro terranova.

— ¿Entonces salimos?

El de melena asiente.

—Pero no llevare ese disfraz tan ridículo. —Dijo mirando con un poco de asco el disfraz que le habían traído por parte de Mibuchi y Momoi quienes habían escogido los disfraces de casi todo el mundo en la fiesta. —Ya demasiada humillación es asistir a esa fiesta.


Kagami estaba entre rabioso y emocionado, rabioso porque la mayoría de los disfraces de las otras personas que iban a ir ya habían sido entregados y el suyo solo recientemente había llegado, según habían dicho era un traje de vampiro, por lo cual con un traje así podría seducir a su amado fantasma. Se emocionaba por que pronto vería a su pareja, lo podría tocar y bailar con él, lo convencería de volver a su lado como fuese. Amaba a Kuroko y no desistiría hasta que por fin estuviesen juntos.

Fue a vestirse pero el traje no es lo que esperaba y no era por medida, de hecho le calzaba perfecto, incluso en el calzado puesto que el tigre poseía unos pies bastante grandes. No era eso lo perturbador del asunto.

Era el tipo de disfraz que estaba usando.


Kuroko estaba preocupado, hacia unos pocos minutos había recibido un mensaje de su madre porque vendría única y exclusivamente a ver porque su hijo aún no estaba enlazado ni casado a su pareja correspondiente.

El peliceleste se asustó. Kagami no era la expectativa que podrían tener esa familia de alta clase, él no era millonario o al menos que el supiera, seria juzgado con pinzas y si realmente no cumplía con lo que su madre creía que le convendría buscarían una forma de deshacer el compromiso.

¿Qué pasaría a partir de las próximas horas?