CAPITULO III

TRATO DE AMOR

Un mes había pasado, Ciel aún no volvía a sus labores, el amor por su hija lo llevaba a observar como Sebastian y la nodriza sufrían ante la alimentación de su primogénita, ya que esta rechazaba el alimento, la única forma era que Sebastian tocara aquella pieza que calmaba a la pequeña.

-Amo. Amo.

-Perdón Sebastian

-¿Aun preocupado por la pequeña dama?

-Sí, el medico dijo que no se alimenta correctamente, su cuerpo puede sufrir graves consecuencias.

-Procurare tocar en cada que deba alimentarla la nodriza

-Sebastian, deberé salir de viaje y tú eres mi acompañante, no podemos llevar a Sophie.

De pronto Agni quien se había ofrecido aquel día para cuidar a la pequeña toco a la habitación, entrando con la pequeña en brazos.

-Perdonen la intromisión, pero lord Phantomhive tiene una visita.

-¿Visita?

-Si la señorita Sieglinde Sullivan.

- Ya volvió, bien Sebastián

-Si mi lord, preparare a la pequeña dama.

Sebastian salió de la habitación mientras Agni lo siguió, Ciel miro a la ventana y luego a su escritorio donde había una fotografía del día en que había contraído matrimonio con Elizabeth, la tomo y la tiro a la basura, luego bajo a la sala de te donde se encontraba Sieglinde, con un elegante vestido color vino, ella se mantenía en pie y caminaba con rostro impaciente, Ciel la miraba y recordaba el día que las prótesis que la joven había desarrollado, le permitían moverse con habilidad.

-Sieglinde Sullivan.

-Ciel

-¿Qué merezco por tu presencia?

-Gracioso, mandaste la carta con urgencia, en cuanto me llego tome el tren y vine.

-Anda, siéntate.

-No, quiero verla, déjame ver a tu hija.

-¿Qué?

-Wolfram me lo dijo, si el no me contenía yo mataba a esa consentida de Elizabeth, mira que ella con la gracia de ser madre despreciar así un angel.

-Está bien, pero ella no se ha alimentado bien, solo se calma cuando Sebatian toca el piano o yo la cargo.

-Le traje un obsequio, déjame verla por favor.

-Esta bien, espera

Ciel toco la campana, Sebastian entro y discretamente ordeno a su mayordomo, luego el demonio entro con la pequeña en brazos, la cual rompía a llorar, Ciel se puso de pie inmediatamente pero Sieglinde se adelantó a sus pasos y la joven sintió una necesidad intensa de tomar a la pequeña, obedeciendo a su instinto la tomo, la pequeña Sophie se calmó al contacto de los brazos de Sieglinde, lo cual sorprendió a Ciel y Sebastian, inmediatamente Sieglinde abrazo a la pequeña y comenzó a cantarle una vieja canción vasca, la cual había escuchado en uno de sus viajes por Europa.

Loa, loa txuntxurrun berde

loa, loa masusta.

Aita guria Gasteizen da

ama mandoan hartuta.

Aita guria Gasteizen da

ama mandoan hartuta.

Loa, loa txuntxurrun berde

loa, loa masusta.

Loa, loa txuntxurrun berde

loa, loa masusta.

Aita guria abiatu da

Vitoriako ferira.

Aita guria abiatu da

Vitoriako ferira.

Loa, loa txuntxurrun berde

loa, loa masusta.

Loa, loa txuntxurrun berde

loa, loa masusta.

Aita guriak diru asko du

ama bidean salduta.

Aita guriak diru asko du

ama bidean salduta.

Loa, loa txuntxurrun berde

loa, loa masusta.

Ciel miraba encantado aquella escena, su pequeña hija había dormido en total paz en brazos de Sieglinde, vio a la joven y a su hija, si el mismo no supiera que había nacido del vientre de Elizabeth, juraría que eran madre e hija, de pronto Sieglinde beso la frente de la pequeña y se sentó con ella en sus brazos.

-Ciel.

-Dime Sieglinde.

-En la carta mencionaste que querias que te hiciera un favor, ¿De qué se trata?

-Espera dame un segundo.

Ciel se puso de pie y recibió por mano de Sebastian una pequeña caja, luego camino hacia ella y poniendo una rodilla en el piso, se puso de frente, tomo la mano derecha de Sieglinde, la cual miraba sorprendida y no entendia lo que ocurria.

- Sieglinde, tu y yo hemos tenido una conexión peculiar desde el día que nos conocimos.

-Ciel.

-Espera aún no he terminado, ahora Sophie necesita amor y bueno, quiero proponerte que seas mi esposa y la madre de Sophie.

-Ciel, yo, yo acepto, me encantaría ser la madre de Sophie, quiero ser quien le de amor, familia.

- Sieglinde, gracias, gracias por honrarme con tu mano, así como apoyarme con esta situación.

-Ciel, yo no te puedo dar familia, se que eso lo sabes mejor que nadie, pero daré lo mejor de mí para criar y amar a Sophie.

-No puedo pedirte más, si te parece, nos casaremos en dos semanas.

-Acepto Ciel.

Sieglinde paso todo el día en la mansión cuidando a la pequeña Sophie, así cada día hasta una mañana previa a la boda, en el cual Sieglinde ayudaba a la nodriza con la pequeña bebe, mientras Ciel por fin terminaba los preparativos para su nuevo matrimonio así como se incorporaba a sus labores diarias, Sebastian preparaba el almuerzo del medio día, todo marchaba como debía ser, según los criterios de Ciel, de pronto un carruaje llego ante la entrada de la mansión.

-Ciel, Ciel Phantomhive.

-Señora Midford.

-Sebastian, exijo ver a tu amo.

-El amo está ocupado.

Elizabeth empujo a Sebastian mismo que la siguió, al entrar la rubia observo que la pintura del día de su boda había sido retirada de la recepción, subió hasta el despacho de Ciel donde se encontraba terminando de firmar contratos para sus nuevos negocios, su exmujer saco una invitación de su bolso y la arrojo al escritorio.

-¿Se puede saber, que significa todo esto?

LORD Y LADY MIDFORD

El conde Ciel Phantomhive solicita su honorable presencia con motivo de su matrimonio con la señorita Sieglinde Sullivan, el domingo 21 de Febrero, misma ceremonia religiosa que se llevara a cabo en los jardines de la mansión Phantomhive, posteriormente se llevara a cabo una discreta recepción al interior de esta.

Atentamente: Conde Ciel Phantomhive.

-Lo que es Elizabeth, me casare mañana

-No puedes, yo soy tu esposa, solo llevábamos dos años casados

-Ex esposa querida, ayer llego el divorcio, la reina supo de la situación con mi primogénita e intercedió para poder divorciarme sin problemas de ti.

-Por favor, no lo hagas, yo te amo.

-No lo haces, de ser así mi hija no habría sido problema alguno para ti

-Te juro Ciel, que si te casas con esa mujer y le das prioridad a esa mocosa, me vengare de la forma más cruel.

-Mira Lizzy, tú te acercas a Sieglinde o a Sophie, les pasa algo, aun el mas mínimo rasguño y juro que conocerás al mismo Lucifer.

Elizabeth aterrada con lo dicho por Ciel salió rápidamente de la mansión, haciendo que el carruaje se marchara del lugar, Sebastian ofreció una taza de te a su amo, el cual camino hacia su ventana y observaba a Sieglinde pasear a la pequeña Sophie en el jardín.

-Sebastian, diles al personal que estén atentos, Elizabeth es un alma perturbada.

-Propicia para ser devorada por demonios.

-Si, pero si toca a mi familia, la matare.

-Si amo.

El día de la boda había llegado, Ciel camino hasta el jardín donde habían ya varios invitados conocidos para el, Undertaker, Nina Hopkins, Souma, Lao, Agni, Alan Humphries, así como Grell, mismo que traía en brazos a Sophie, la cual llevaba un ropón blanco y cubierta en una manta tejida color rosa.

-Grell, se que dije que no, pero pensé bien y acpeto tu autoproclamación como padrino de Sophie.

-No te arrepentiras Ciel, aunque sus hermosos cabellos rojos han oscurecido aun mas, me encanta esta niña, tiene un alma especial.

-¿Especial?

-Si, es una jugosa mezcla entre angel y demonio.

-Cuídala, después quiero que me digas lo que significa todo.

-Bien, vamos Sophie, tomemos asiento.

Los invitados tomaron su lugar, Ciel miro el lugar, esta vez el había podido organizar su boda, su prometida había pedido su opinión, esta vez portaba su traje como caballero de la corte de la reina, Sebastian comenzó a tocar el violín todos voltearon y ahí estaba Sieglinde, quien era llevada al altar por Wolfram, ella con su cabello un poco antes de los hombros, su vestido blanco de mangas cortas, guantes blancos, una corona de flores sosteniendo el velo, en ese momento se dio cuenta que Sieglinde, era la mujer que realmente lo hacia sentir humano y sabia su secreto.

-Conde Ciel Phantomhive, ¿acepta a la señorita Sieglinde Sullivan, como su legitima esposa, para la salud y la enfermedad, la riqueza y la pobreza, la salud y la enfermedad, en el bien y el mal?

-Yo el Conde Ciel Phantomhive, acepto a la señorita Sieglinde Sullivan, como mi legitima esposa.

-Señorita Sieglinde Sullivan, ¿Acepta usted al Conde Ciel Phantomhive, como su legitimo esposo, para honrarlo, respetarlo, obedecer, para la salud y la enfermedad, la riqueza y la pobreza, la salud y la enfermedad, en el bien y el mal?

-Yo Sieglinde Sullivan acepto al Conde Ciel Phantomhive, como mi legitimo esposo.

-Conde puede usted besar a la novia.

Ciel y Sieglinde se miraron a lo ojos, Sieglinde siempre había estado enamorada de el, pero había aceptado su compromiso, pero ahora ella se convertia en su esposa y madre de su hija, mientras que Ciel se dio cuenta que ella era la mujer perfecta para el, sabia su pacto con Sebastian, los crímenes que había cometido y en todo lo había apoyado, incluso ayudado, ella era su amada bruja verde, ambos se besaron y el lugar rompió en aplausos, mientras que a lo lejos una mujer llena de ira observaba la escena.

-Bien querida ¿aceptas nuestro trato?

-Si pero

-¿Pero?

-Dile a tu demonio que no será una venganza inmediata, debo planearla con tiempo.

-¿Qué haremos hasta ese momento querida?

-Alois, nadie sabe que estas vivo y tu a cambio me pides que te de a ti mi cuerpo y a Claude mi alma.

-Sabes, tengo ganas de tomarte como mi mujer, pero con unos cuantos juegos sádicos.

-Lo hare, pero por el momento será mejor irnos.

-¿A dónde?

-Ya sabras.

Lizzy subio al carruaje que los esperaba, Claude la ayudo a subir y luego a Alois.

-Claude

-Si madame.

-Prepara nuestro viaje a Norte America, dejemos que se confíen un tiempo.

-Si, su excelencia.

CONTINUARA…..