Cada día Masaomi Akashi conocía más de Kaoru Furihata, sus costumbres, su manera de ver la vida. Este hombre era toda su obsesión. Era increíble cuando hablaba de su hijo parecía tan contento y animado a diferencia de cuando hablaba con él de otras cosas, incluyendo lo que le hacía sentir sobre todo a este último tema ponía una mirada fría y algo apática al respecto con ello.

Al conocerlo se enamoraba aún más y eso que este hacia lo posible para que el padre de Seijūrō hiciera todo lo contrario, que le odiara como él le odiaba aunque con resultados fallidos. Kaoru Furihata aún le guardaba bastante rencor por las cosas hechas en el pasado y si tenía la oportunidad siempre aprovechaba de ver como deshacerse de él.

Masaomi en cambio solo podía pensar que realmente ese hombre era el que necesitaba en su vida, lo hacía sentir vivo y le hacía sentir unos feroces deseos de domar a ese hombre que más que un chihuahua era como un potro salvaje por su dificultad de obtenerlo, deseaba demasiado hacerlo totalmente suyo y que entendiese que no debía de mirar a nadie más que a él.

En la casa del chihuahua aunque solo había pasado un día, no se sentía prácticamente muy cómodo. Era una casa demasiado estrecha, aunque no era de esas personas que se ladean al caminar y chocan con todo, sentía que la casa le apretaría de un momento de a otro causándole un poco de claustrofobia, pero más pronto que tarde empezó a adaptarse al lugar donde estaba con el chihuahua medio rubio.

—Debo decir que me sorprendió. —Dijo sinceramente asombrado el chihuahua sirviendo comida—No pensé que realmente fuera a pedir disculpas cuando le dije que lo hiciera

—Todo esto es por ti. —Le dedico una mirada seductora. —Nada mas que por ti incluso soportando que al verme entrar tu hijo quisiera arrancarme la piel.

—Kōki es simplemente demasiado justo, no le gusta a la gente que abusa del poder y sobre todo como buen chihuahua es muy protector con su familia.

***/Flash back/***

Apenas había ganado en ese partido de básquet prácticamente había sido obligado en vivir en la mansión del león mayor, ni siquiera dándole tiempo a protestar como quisiera hacerlo. De todos modos lo que pudiera protestar un Omega no era de mucha importancia para las demás personas si estaba comprometido a un Alfa o a un clase S puesto que las normas exigían que un Omega siempre debía someterse a la pareja que fuese para él, sin embargo se había arrancado a ver a su hijo, no iba a dejar que el millonario lo controlara aunque este parecía no tener escrúpulos de ningún tipo nunca para obtener lo que quería y eso lo había notado ese día que le había ido a buscar a la mansión de Seijūrō.

Apenas supo de lo hecho, supo que tendría que hablar con el león para que entendiese que si seguía en esa actitud todo lo que conseguiría era ganarse su odio incrementado aún más. Porque si tocaba a su hijo aunque hubiese sido solo una hebra de su cabello ahí sí que no le importaba que dijeran los demás por ser un Omega y sacaría su lado menos sumiso para despellejar vivo a quien era "su pareja"

Masaomi lo comprendió al instante apenas terminaron esa conversación.

Esa tarde el león acompañado del chihuahua mayor se daba el valor para tocar el timbre y atendieran parados frente a la mansión donde vivían su hijo y nietos. Iba a hacer algo que en verdad al arrogante y millonario Masaomi era casi una humillación, pero tenía que mostrarse menos autoritario, mostrar su lado más humano para que la persona que le hacía sentir cosas tan fuertes entendiera que también tenía sentimientos y podía ser noble si lo requería

Y tenía que admitir que no hizo bien el día en que golpeo a su propio hijo, había sido agresivo, prepotente. El resultado es que el esposo de su hijo le odiaba por completo ahora más que nunca.

El chihuahua hizo un gesto burlesco cuando el león pareció dudar si tocar para que abriesen la puerta o no.

— ¿Qué sucede Masaomi-san? ¿No me iba a demostrar que es un buen hombre? Aún estoy esperando a que haga lo que dijo que haría ¿O es que tiene miedo de ser humilde?

El hombre bufó, nunca había pedido disculpas, pero desde que conocía a Kaoru ya iban a ser dos veces que lo hacía.

Toco para hacerse anunciar su visita sin embargo fue el chihuahua quien hablo para que los dejaran entrar, si lo hacia el león probablemente Kōki dijera que no le dejaran pasar por ningún motivo, sabía que su hijo tenía un carácter fuerte y protegía a los que amaba con su vida, de hecho eso es por lo que estaba orgulloso de él, por ser un digno chihuahua.

Ambos hombres entraron a la casa donde una sirvienta los dejo en un lugar cómodo para que esperaran a los señores de la casa que habían estado haciendo dormir a los bebés.

La mansión era un poco más pequeña que la que conocía de Masaomi, según el médico, pensando que aun así el lugar era bastante enorme y cada habitación era demasiado ancha para su gusto, el color que tenían las paredes era cálido y acogedor, quizás Kōki había escogido los colorees o quizás aún conservaban los colores de antaño. Aunque había cosas que creía que un Akashi no colocaría o quien sabe,

Seijūrō era completamente diferente a su padre después de todo.

El primero en aparecer fue Kōki un poco adormilado que a pesar de donde estaba viviendo, seguía usando una ropa sencilla con una polera color negro y unos pantalones grises con rayas escocesas color negro y rojo.

Apenas si vio al padre de Akashi su rostro enrojeció de ira.

— ¿¡QUE HACE AQUÍ?! ¡LE DIJE QUE USTED NO ES BIENVENIDO EN ESTA CASA! —Bramó casi de una manera salvaje.

—Tiene sus razones Kōki—Menciono su padre de manera suave y calmada aunque no lo estaba tanto, podía entender el enojo de su hijo perfectamente. — ¿Cierto Masaomi-san?

El hombre asintió para luego mirar al castaño quien aún gruñía enfadado dispuesto a atacar si algo salía mal.

—Quiero arreglar las cosas que hice, sé que hice algo mal, pero quiero pedir disculpas de manera sincera.

—Es que el problema no es que haya hecho algo mal, el problema es que me asusta que pase por encima de su propio hijo para lograr lo que quiere ¿Qué será lo otro que lastime si las cosas no resultan como quiere? ¿Lastimara a mis hijos? ¿A mi padre cuando se dé cuenta que no es lo que realmente quiere? Dígamelo ¿Realmente cree que puedo confiar en alguien como usted Akashi sama?

Hablo rápidamente como solo el mismo Kōki podría hacerlo en aquel momento había soltado de sopetón todas sus angustias de ese momento o al menos las que el recordaba en ese instante.

—Kōki ¿Qué sucede? —El pelirrojo apareció un poco preocupado al haber escuchado a su esposo bramar de esa forma, vio a su padre y entendió todo—Ah…usted. ¿Por qué no se retira por favor? Olvide que somos familia por favor

Todos en ese momento miraron al león mayor para ver cuál sería su reacción y en el caso del chihuahua menor atacar si le hacía daño a Sei. Sin embargo nadie se esperó que este se inclinara para pedir perdón de verdad a su hijo en ese momento.

—Seijūrō sé que no me he comportado como el mejor padre. Al menos no de la parte sentimental. Siempre te crie para ser perfecto, para no cometer ningún error para ser el perfecto Akashi como debías de ser siempre y me siento orgulloso por eso, quizás te presione demasiado por eso terminaste desarrollando esa segunda transformación de personalidad, la misma que tenía tu madre.

—No hables de mi madre…ni siquiera sé cómo estuvo contigo.

—La amaba—Al decirlo miro fijamente a los ojos de su hijo—En verdad que la amé, era una buena Alfa, una buena mujer, ella era perfecta al igual que tú y con el mismo sentido de justicia. Por eso te pido perdón por que al obsesionarme te e lastimado cuando llevas una vida en tu interior.

—Tu nieto…debiste pensar que esta criatura era tu nieto. —Seijūrō miro sin parpadear a su padre quien aún se mantenía agachado. —Yo solo quisiera que tú entendieras que no todo se obtiene de una manera abrupta y que puedes lastimar mucho padre…

El padre de Furi le pone el pie encima a Masaomi de manera descarada para que se incline más.

—También tienes que pedirle disculpas a Kōki

— ¡Papá! ¡No hagas eso! Además es innecesario. No quiero nada que tenga que ver con esta persona… es el padre de Sei ¡Pero siempre termina dañando algo o a alguien que quiero! ¡No puedo llevarme bien con esta persona! Siento que si lo perdono va a lastimarte a ti o a mis hijos, no puedo permitirlo.

—Yo jamás pretendo lastimar a Kaoru, yo lo amo, en verdad Furihata Kōki…

—Es Akashi Kōki—Corrigió el pelirrojo tomando de la mano a su esposo suavemente.

—Kōki—Hablo nuevamente el mayor—Quiero hacer las cosas correctamente por eso he venido a ofrecerle disculpas a ambos, no es que no me interese mi hijo ni mis nietos, no pretendo lastimar a nadie solo que yo quiero también obtener un poco de felicidad. Por eso ¿Podrían disculparme?

Seijūrō miro a Kōki, el castaño entendió inmediatamente. El león menor no perdonaría a su padre si es que su esposo tampoco lo hacía.

—Por mi parte yo lo perdono Akashi-san, pero no confiare mucho en usted hasta que demuestre que ha cambiado esa actitud de querer controlar todo y arrasar con todos. No quiero que lastime a Sei de nuevo, no lo perdonaría nunca si lo vuelve a hacer.

—Lo mismo opino yo, no quiero que lastimes a mi familia o al padre de Kōki, porque si no yo mismo puedo convertirme en un enemigo…aunque valoro que pidas disculpas, pues debiste dejar una parte muy grande de tu orgullo al hacerlo. Así que eso es un punto a tu favor, así como cuidaste de mi pequeña Miaka, pero por favor intenta ser más razonable a la hora de actuar.

No sería fácil confiar en el padre de Akashi teniendo en cuenta lo que había hecho incluso con la familia de los chihuahuas en el pasado, pero el joven matrimonio le había concedido una oportunidad ojala valiera la pena dársela.

***/Fin Flash Back/***

—Pude hacer eso porque el amor por usted puede llevarme a hacer lo que sea Kaoru, solo ríndase a comprometerse conmigo

El doctor parpadeo incomodo de que siempre sacase el tema, incluso ahora cuando iban a comer.

—Usted debería disculparse no pensando en impresionarme, si no por su hijo, piénselo bien. Lo ha tratado muy mal, él está esperando un bebé, su próximo nieto. Nuestro nieto—Dijo corrigiéndose al final con calma separando los palillos para comer— ¿No va a comer?

El león sonrió pero aparto el plato de comida suavemente, ya conocía demasiado bien como era el doctor y sus intenciones. Sabía que aún no lo perdonaba por sus errores del pasado y que aun guardaba un enorme rencor contra él, sin embargo no le importaba en absoluto, pronto vencería todas las barreras que le obstaculizaban que le amara.

—Comería si no fuera porque me di cuenta que envenenaste otra vez mi comida, ya te he dicho que no vas a conseguir matarme, antes me entregaras tu corazón a mí y serás solo mío.

—A mí me sirve mucho más muerto que vivo, hay muchas personas que necesitan órganos sanos para trasplantar. —Hablo con frialdad comiéndose un Udon con salsa teriyaki— Um si, esto está muy delicioso. Estoy seguro que el sabor a cianuro en los suyos le gustara mucho más ya que a usted le gustan las excentricidades.

El león soltó una pequeña risa por el comentario hecho sin alterarse en absoluto haciendo que en respuesta el chihuahua hiciera un sonido de molestia ¿Qué se suponía que era tan gracioso al respecto? Ese hombre le irritaba en serio demasiado para su gusto.

—Me gustan las cosas más que excéntricas, perfectas, así como me gusta usted porque es perfecto para mi Kaoru. Yo sé que es el único que necesito para mí.

El medico sonrió esta vez, está bien tenía que decirle de una vez las cosas a la cara a esta persona, tenía que hacerlo entender que si iban a tener algo dejar bien los puntos sobre las ies. No era como que no le atrajese si no al contrario, el león era bastante atractivo, eso lo tenía que admitir, su olor era algo excitante pero no podía dejarse llevar por sus instintos animales solamente.

—Yo no soy perfecto. Ya se lo dije soy solo una rareza y no es solo eso. Usted está pretendiendo enamorar a quien mato a su padre. —Terminó de comer y le dirigió una mirada extraña. —Porque quien hizo que Kōki se transformara en un híbrido para proteger a la familia fui yo. Mi hijo solo se dejó llevar por el instinto asesinando lo que fuese un peligro para la familia.

El león le iba a interrumpir pero el chihuahua fue más rápido.

— ¿Sabe cuál es el otro problema que me está molestando? Si lo piensa bien está pretendiendo enamorar a alguien que usted mató. Sí, no ponga esa cara—Lo decía porque quien le oía se veía visiblemente sorprendido— De alguna manera es como si yo hubiese muerto en ese crucero con mi mujer y mi otro hijo, pero sobreviví, cuando recupere mi memoria pensé que nadie de mi familia había llegado a salvarse hasta que llego usted de Japón a Estados Unidos y logre enterarme que el menor de mis hijos estaba vivo. —Hizo una pequeña pausa recordando—En un principio cuando llegue acá pensé que su hijo lo había obligado a casarse con él solo para someterlo a prácticas sexuales, pero cuando vi que mi cachorro era feliz con Seijūrō y ambos parecían amarse entendí que ellos eran una familia de verdad.

—Usted no está muerto y en ese entonces no lo conocía, solo quería vengarme de la familia que había asesinado a mi padre…pero jamás había visto los rostros de quienes eran esas personas. Solo quería vengarme de una vez.

—Ajá, pero eso no quita que en cierto modo usted me asesinó ¿No es algo muy raro? ¿Qué es lo que vio su familia en nosotros? Su padre obsesionado con mi esposa, su hijo enamorado del mío y usted… ¿No es solo por una cosa de físico? ¿No se va a aburrir a la larga de todo esto? Cuando me tenga y sea suyo como pretende ¿Seguro que estará contento? ¿No querrá irse por una presa más difícil de ceder a sus intentos de conquista?

—Lo sé, lo tengo claro. Es raro tal vez, pero los leones reconocemos lo que es bueno para nosotros tanto racional como instintivamente, quizás ustedes los chihuahuas Furihata son el complemento exacto. No creo que sea algo de físico, estoy enamorado de usted aunque crea lo contrario y pretenda matarme, sé que aún me odia con su alma y lo entiendo, pero sé que voy a conseguirlo para mí y cuando lo tenga no lo soltare nunca aunque usted crea todo lo contrario, estoy aburrido de relaciones pasajeras y sin sentido. Usted es lo que necesito Kaoru para mi vida, alguien decidido, con carácter que me haga reaccionar cuando mi egoísmo me haga caer, alguien más humano.

—Masaomi-san, usted es demasiado extraño, pero tengo que admitir que me ha impresionado…

—Lo seguiré haciendo ya lo vera.

—Ya veremos.


—Parece que Seijūrō y Kōki están muy concentrados en sus amigos—Habló el padre del primero a su compañero sacando a Kaoru Furihata de sus recuerdos.

—…Masaomi—Se apoyó en el hombro de este último sin mirarlo directamente, comprometía mucho de su orgullo en pensar decir lo que tenía en su mente, expulsarlo a la barrera del sonido, hablar de sentimientos era difícil sobre todo porque ¡Joder! Que el padre de Seijūrō era todo lo que detestaba en una persona: Prepotente, demasiado insistente, demasiado controlador y autoritario, pero al mismo tiempo tenía algo que le hacía querer quedarse a su lado— ¿Qué haría usted si le diese una oportunidad?


Cierto moreno empezó a recobrar la conciencia no muy seguro de donde estaba había quedado aturdido.

—Tuve un sueño extraño y horrible donde Kise quedaba embarazado.

— ¿Qué quieres decir con que es un sueño horrible? —El mencionado lo miro de manera severa, visiblemente molesto.

—No pongas esa cara, era una broma bobo. Te crees cualquier cosa. Obvio que estoy feliz idiota

—Bueno no peleen, Ryōta en ese estado no debe alterarse por ningún motivo. Así que Daiki… Ya que en este momento eres el sol, debes cuidar de tu "girasol"

—Es irónico que Ahomine sea el sol…siendo que es negro. —Se burló Takao sin poderlo evitar al mirar el traje de la pantera. —Pero ya hablando en serio, me alegra que estén bien chicos. Shin-chan y yo podemos llevar al hospital a Kise si quieren confirmarlo.

Sin embargo Kise niega de manera tranquila aún bastante animado.

—No, estoy seguro que estoy embarazado.
— ¿Estás seguro Ki…digo Ryōta? No seas bobo, puede que estés enfermo en verdad.

—Aominecchi. —Le reprendió con la mirada esas palabras le hacían pensar que quizás la pantera no estaba tan a gusto de saber la noticia que esperaban cachorros.


Su último día con el emperador, la última vez que convivirían. No podía soportarlo incluso no podía fingir estar bien cuando estaba de la mierda.

—Hata, sé que no me soportas pero ¿Puedes cambiar esa cara? Al menos me gustaría pensar hoy que somos una pareja que se quiere.

El chihuahua levanto la mirada, su pareja había malentendido todo nuevamente.

—Estas muy equivocado A…

— ¡Bailemos! —El emperador que tenía un disfraz de Saiki Kusuo tomo su mano envuelta en una alita del disfraz de pollito que le habían puesto al segundo emperador. —Aunque…bueno sabes que sale mejor cuando tú diriges. Así que necesito que lo hagas.

El segundo emperador asintió y tomo las manos de su pareja, para que hicieran un baile tranquilo al sonido de una canción de Daft Punk llamada "Digital love" tenía que aprovechar esos momentos en que estaban juntos, quizás cuanto pasaría para volver a tocar las manos de su león, sentir su calor y su mirada.

Tenía que hacer algo pero ya. No lo iba a perder. No lo quería perder.

Aprovecho de que el león sonreía animado en cierto momento de la canción para besarlo, un beso cargado de sentimientos, de amor verdadero, aunque no fue recibido como lo esperaba pues su pareja hizo un gesto de rechazo poniendo una de sus manos en su pecho. Eso intensifico sus ganas de hacer un beso más intenso que prácticamente invadiese toda su boca acariciando su lengua con la ajena. Sin embargo el emperador a pesar de que había cedido al principio se separó del otro con un visible enfado.

—Se por qué haces esto…por el niño, te dejare verlo. No es necesario que hagas esto. —Respiraba agitado y estaba rojo como un tomate compitiendo con el cabello.

—Te amo Akai. En verdad te amo.

— ¡Mentiroso! ¡Eres un mentiroso! —Sus ojos se aguaron al instante intentando no llorar de manera desconsolada. —No te creo absolutamente nada…—Se cubrió el rostro con una de sus manos—Puedes irte de la fiesta si gustas ya no te obligare a estar aquí Hata…

— ¿Por qué te cuesta creer que te amo de verdad? —Su voz sonó visiblemente angustiada.

—Desde que tu rechazaste renovar los votos y te comportaste de esa manera tan fea conmigo. Tú no me amas de verdad, no como yo.

—Estas tan equivocado Akai—Dijo sintiéndose horrible acercándose a su pareja pero este se apartó de él.

—Te odio.

—Ah…—No supo cómo reaccionar a esas palabras en ese momento sentía el corazón con un dolor tan enorme que le costó respirar incluso.

— ¿Lo ves? Tu no me amas—Le saco la lengua infantilmente y se fue donde estaban los demás en la fiesta.

El segundo emperador sintió que desfallecía por dentro. Empezó a sentir dolor en su interior con los movimientos bruscos de su hijo.

Se acarició donde creía estar su pequeño tratando de calmarlo pero este seguía parece que más fuerte—Tendré que acostumbrarme a la idea de que no estaremos juntos como yo quería y que este niño nacerá con padres divorciados…


—Kagami-kun…necesito ir a ver qué pasa con Kise-kun y los demás, por favor suéltame.

El peliceleste había intentado escapar de encontrarse con el tigre, pues temía que todo terminase mal cuando el tigre se decidió ir a su encuentro de una buena vez. Sin embargo Kagami fue muchísimo más rápido sujetándolo del brazo.

—Tenemos que hablar de una vez Kuroko, quiero que por fin quede claro mis intenciones contigo—No podía sentirse un poco cohibido al tener ese traje de bailarina hablando con Kuroko sobre su relación, pero tenía que hablarlo de una vez aunque la vergüenza era mucha. —Yo fui un idiota.

—Al menos el idiota de Kagami-kun admite que es idiota—Kuroko hablo con su tono tranquilo de siempre.

— ¡Oye!

—Es que es verdad Kagami-kun. Sabes que hui de la casa de Mayuzumi-san solo por verte a pesar de que no sabía que hacer realmente, era invisible, si no te quisiera me hubiese ido con él. —Tenía que ser sincero. —Pero a decir verdad, fue muy extraño…todo ese tiempo incluso creo que inconscientemente te buscaba, por lo que jamás pude corresponder a Mayuzumi-san como este quería a pesar de que prácticamente me había dicho que era su Alfa y prácticamente estábamos de novios.

Kagami se enfureció solo de escuchar eso último ¿¡Cómo se atrevía ese fantasma de cuarta a decirle eso a Kuroko y aprovecharse de su mente desmemoriada?! Apretó los puños sin poderlo evitar, estaba furibundo.

Kuroko le arrojo un maní a la cara para que se calmara, los Alfas solían perder el control fácilmente cuando se enojaban y habiendo más por allí quizás se armaría un alboroto, no era recomendable ese ambiente en una fiesta. Lo bueno es que lo logro haciendo que el tigre se masajeara la mejilla mirándolo serio.

—Eso ya no importa, lo importante es Kagami-kun, que este después de lo que ocurrió fue a disculparse y de paso…dijo que renunciaba. Porque se di cuenta que de alguna manera ya estoy enlazado contigo. —Miro al tigre de manera seria —El problema es que yo no sé si quiero un novio que no confié en mí.

Eso fue un balde de agua fría, no se esperaba a que su Omega le dijera algo así cuando siempre este le insistía de unir su unión. No le gustaba como estaban tomando rumbo las cosas, así no debían de ser, claro que no.

—Kuroko…—Tomo una de sus manos (O patas que llevaba este en su disfraz de perro) con bastante sutileza—Aun recuerdo bien que te hice una promesa, yo quiero casarme contigo creas o no, mi destino, no nuestros destinos están enlazados, tenemos que crear una historia de amor donde nosotros seamos protagonistas.

— ¡Pffffft! Kagami-kun sigue siendo tan cursi como siempre. —El fantasma hecha una pequeña risita tapándose la boca.

— ¡Oye! ¿Estoy diciéndote lo que realmente siento y te burlas? Es lo que siento, además tú dices cosas más cursis a veces.

Kuroko asintió con una suave sonrisa, contento de que su tigre siguiese siendo la persona de siempre.

—Lo sé, pero es más divertido cuando esas cosas las dice Kagami-kun.

— ¡No es cierto! Argh…Solo quiero que vuelvas conmigo, tenía algo mejor para decirte, pero lamentablemente no me salió como quería.

—Eso es inesperadamente tierno de tu parte. —Se acercó más al más alto y lo beso suavemente en la mejilla haciendo que se agachase levemente. —Solo que no quiero más celos ni que desconfíes más de mí.

—Lo hare, ya lo veras Kuroko. Seré el hombre ideal para ti.

—Eso espero. —Se acercó a Kagami y lo abrazo fuertemente, este correspondió el abrazo sintiendo la esencia que Kuroko había expelido a propósito. Aquel olor delicioso que alborotaba sus hormonas.

No pudo más, los impulsos del tigre afloraron en ese instante tenía que hacer suyo a su fantasma AHORA.

Lo tomo en brazos y se lo llevo a un cuarto de la mansión Akashi.