Hola, de nuevo gracias por sus comentarios, chicas. Hasta pronto.

LA JOYA PERDIDA

No te contaré en detalle los inauditos tormentos que sufrí en este letargo e injusto secuestro.

-Conde de Lautréamont (Los cantos de Maldoror).

Capítulo tres: El laboratorio.

El silencio reinaba desde que los guardias los habían desprovisto de las pocas armas que tenían. La puerta se abrió de golpe y apareció Zommari seguido por Nemu. El brazo mecánico de la chica rechinó cuando empezó a hacer anotaciones en su agenda al tiempo que caminaba entre las celdas, observando rápidamente a cada prisionero. Se detuvo frente a la primera celda, justo enfrente de la de Grimmjow.

-Llévate a este –le indicó a Zommari mientras caminaba hacia la puerta.

El prisionero ni siquiera puso resistencia, simplemente se dejó llevar a una habitación contigua, donde momentos después un grito resonó en las paredes. El mismo guardia lo trajo de regreso y lo arrojó bruscamente dentro de la celda. Le tomó unos segundos levantarse y recoger su venda negra del piso. Se la colocó con un movimiento experto a pesar de que le temblaban ligeramente las manos; después reparó en que Grimmjow lo veía fijamente con una mezcla de curiosidad y lástima.

-¿Qué?

-Te ves bastante jodido –respondió Grimmjow.

-Lo estoy. Todos aquí lo estamos.

-¿Qué pasó allá adentro? –señaló la puerta con la cabeza.

-Mi dosis semanal, es todo.

-¿Dosis? ¿De qué hablas? ¿Y a qué se refería con "laboratorio"?

-Pues a eso mismo, esto es un laboratorio.

-El duque ordenó que nos llevaran a prisión.

-La prisión está en el nivel superior. Si están aquí es por un motivo, tal vez hicieron enfadar al duque o a esa zorra que tiene por esposa.

-Ninguna de las dos.

-Aunque ahora que lo pienso tal vez ese loco de Mayuri solicitó más sujetos de prueba –prosiguió el hombre sin hacer caso del comentario de Grimmjow-. De cualquier forma ya están aquí y no hay forma de escapar. Por su bien, espero que no sobrevivan al primer experimento.

-No sé de qué hablas –Grimmjow había comenzado a enfadarse.

-Ya te lo dije, esto es un laboratorio. ¿Ves esto? –El hombre se acercó a la reja y la luz de las antorchas iluminó su rostro, parte de él cubierto por la venda negra manchada de sangre y tierra que le cubría un ojo y se enredaba en la parte de atrás de su cabello blanco-. Es un lindo recuerdo que tengo de los experimentos de Mayuri, o mejor dicho una secuela. Pero podría ser peor, Tousen quedó ciego después de que le administrara un veneno especial.

-Cierra la boca, Kokuto. Intento dormir –exclamó una voz en la celda de al lado.

-Sólo les estoy explicando a nuestros nuevos amigos lo que les espera, Starrk –respondió el hombre llamado Kokuto.

-Ni siquiera sabes por qué están aquí.

-Algo hicieron –añadió otra voz dos celdas a la izquierda de Kokuto-. Apuesto a que el duque se lo tomó personal.

-Lo que hayamos hecho no es su maldito problema –gruñó Grimmjow.

-Hicimos demasiadas preguntas –respondió Rukia.

Kokuto se asomó a la reja y vio que al lado de Grimmjow había una chica de cabello negro, muy delgada.

-Querrás decir que hicieron las preguntas equivocadas –la corrigió.

-¿Por qué te interesa tanto lo que hayamos hecho? –preguntó Ichigo, también se había puesto de pie y lo observaba dos celdas más al fondo.

-No me interesa. Sólo trato de abrirles los ojos ante el crimen que cometieron. Están condenados, eso es obvio.

-Pareces saber mucho del tema, ¿por qué te encerraron a ti? –preguntó Nell, estaba entre Ichigo y Rukia.

Kokuto sonrió amargamente y se ocultó nuevamente en su celda. Se sentó en el piso y pasó una mano por su cabello, pensando la respuesta.

-Es complicado.

-Primero nos acribillas con preguntas y después te callas lo que hiciste. Eres un imbécil –exclamó Grimmjow mirando hacia el techo.

-Relájate. Kokuto es un imbécil, eso es cierto, pero aquí abajo todos somos aliados –dijo Starrk.

-¿Y tú quién eres? –le preguntó Ichigo.

-Otro desdichado. Soy Starrk, el que está al lado de mí es Ikkaku y el silencioso al fondo es Tousen, el ciego.

-Un placer –exclamó Grimmjow, sarcástico.

-Oye –Kokuto le hablaba a Rukia-, ¿exactamente qué preguntas hicieron?

-Queríamos reunir información sobre los Sternritter.

-Cierra la boca, no debemos hablar de la misión –replicó Grimmjow.

-¿Cuál es el punto? Estos hombres no van a salir y contarlo todo. A estas alturas probablemente el duque ya sabe quiénes somos y cuál es nuestro propósito aquí –respondió Nell.

-¿Dijiste Sternritter? –Kokuto tenía una extraña expresión en el rostro. Después soltó una carcajada-. Sabía que era algo personal. No sólo hicieron las preguntas equivocadas, sino que metieron el puto dedo en la llaga y lo removieron hasta que se cansaron. Ahora todo está claro. Uno no menciona a los Sternritter en este maldito pueblo y queda impune, ¿lo sabían?

-Explícate.

-Seguramente escucharon de mí, ¿no es así? –prosiguió.

-Ni que fueras tan importante –respondió Grimmjow.

-No, no, en serio. Hablo en serio. ¿Qué querían saber de los Sternritter? ¿Era acerca del asesinato de los duques? Debe ser eso, no se me ocurre qué otra cosa podría ser.

-¿Cómo lo supiste? –preguntó Ulquiorra.

-Porque los Sternritter también son el motivo por el cual estoy aquí. Pasé de trabajar en un barco pesquero y tener una vida modesta a ser torturado al menos dos veces por semana.

-¿Qué sucedió? –intervino Nell.

Flashback

Los barriles llenos de pescado fueron transportados hasta el almacén principal del palacio. Era muy noche, pero el trabajo debía llevarse a cabo. Kokuto terminó de meter el último barril y se quedó recargado en la puerta. Llevaba dos pescados extra en una bolsa para compartirle a Yuki, de vez en cuando la marea los favorecía y atrapaban algunos más aparte del cargamento obligatorio para los duques.

La puerta contigua al almacén se abrió y Kokuto se ocultó entre los barriles apilados, los guardias eran muy especiales en cuanto a las entregas nocturnas, lo mejor sería esperar a que se fueran antes de salir.

-Está hecho –exclamó una voz.

-Excelente, ¿alguien te reconoció?

-Reconocerme implicaría que me conocía desde antes y volvió a verme. Los Sternritter somos sombras, actuamos en el anonimato. Pero no, sólo hubo un testigo, no causará problema alguno.

-¿El mayordomo? Habría sido mejor encargarse de él también.

-La cantidad acordada fue por asesinar al duque y a la duquesa. Cualquier muerte extra será un cargo extra –respondió el hombre.

-Bien, bien, como sea. Mientras no sea un peligro podemos prescindir de él.

Kokuto vio que uno de los hombres le entregaba un paquete amarillo al que había hablado primero. Revisó su contenido y finalmente asintió.

-Todo en orden.

-Agradezco tus servicios. Espero trabajar contigo en alguna otra ocasión.

El hombre rubio de ojos azules guardó el paquete y sonrió de lado antes de dar media vuelta.

-Ya veremos –fue todo lo que dijo.

Los dos hombres que venían con él lo siguieron mientras los otros dos los observaron hasta que desaparecieron en la siguiente calle.

-¿Nuestro trato sigue en pie?

-Sí, no podría haber hecho esto sin ti. Me encargaré de que tengas todo lo que necesitas.

-¿Qué hay de la chica de la que hablamos? Nemu.

-Puedes tenerla si quieres, la deuda de sus padres está saldada con este cambio de régimen. No tengo problema alguno con dejarla vivir.

-Entonces haré todos los preparativos para sacarla de ahí.

-No te apresures, todavía faltan muchas cosas por hacer.

-Confío en que todo irá de acuerdo al plan, no te he fallado hasta ahora, espero lo mismo de ti.

El hombre se alejó y dejó al otro de pie en la acera. Pasados unos minutos se fue por el otro lado. Kokuto escuchó pasos y gritos dentro del palacio, se apresuró a dejar todo como estaba y corrió de regreso al barco pesquero sin saber muy bien de qué se trataba. Después de esa conversación que había escuchado, tenía muchas cosas en qué pensar.

Fin del flashback

-Uno de los hombres presentes era Nnoitra.

-¿Estás seguro? –le preguntó Rukia.

-Lo supe después. Solicité una audiencia con el nuevo duque para contarle lo que había visto y ese fue mi error. Cuando se dio cuenta de que era una amenaza me encerró en la prisión.

-¿Qué hay del mayordomo? ¿Cómo supo que tú eras el otro testigo? Según el testimonio escuchó de ti en las calles.

-Ni idea –Kokuto se encogió de hombros-, yo creo que escuchó mi conversación con Nnoitra pero no quiso decir abiertamente que lo hizo. Lo mejor para quitarse de culpa fue decir que lo escuchó en las calles.

-Mencionaste que había dos hombres esa noche, ¿quién era el otro? –preguntó Orihime.

-Adivinen.

-Déjate de acertijos, idiota. La otra persona era Mayuri Kurotsuchi –respondió Starrk.

-El bastardo convenció a Nnoitra de dejarlo hacer experimentos conmigo y aquí estoy.

-Todo tiene sentido –exclamó Rukia como si acabara de tener una revelación divina.

-Estás sacando conclusiones muy aprisa, Kuchiki –dijo Grimmjow.

-¿No lo ves? Nnoitra quería ser duque, contrató a los Sternritter para que hicieran el trabajo sucio y le dejaran el camino libre. Todo había ido perfecto hasta que Kokuto se dio cuenta de lo que habían hecho. Cuando quiso hablar y decirles a todos lo que había visto, Nnoitra tuvo que tomar medidas drásticas y desaparecerlo. Él es el otro testigo del que hablaba Kira, del que no se supo nada hasta hoy día.

Ulquiorra no sabía si era bueno o no comprobar su teoría de que los Sternritter eran asesinos a sueldo. La nueva información complicaba el caso demasiado, había mucho qué investigar.

-Les dije que habían oído hablar de mí –prosiguió Kokuto.

-Todo encaja demasiado bien, ¿no lo crees? Estabas en el lugar y momento adecuado. Qué conveniente –exclamó Grimmjow.

-¿Qué carajo estás insinuando? ¿Crees que yo mismo decidí encerrarme en esta puta prisión para que experimentaran conmigo? Yo tenía una vida allá afuera, tenía un trabajo y una hermana que necesitaba de mí; ni siquiera sé si sigue viva. Jamás pude regresar a mi pueblo después de que decidí contar lo que sabía. ¿Tienes idea de lo desesperante que es no saber nada de alguien que amas por tanto tiempo?

Grimmjow desvió la vista. Por supuesto que conocía el sentimiento, lo conocía demasiado bien.

-¿Qué hay de ustedes? –Ichigo se dirigió a Starrk, Ikkaku y Tousen.

-Larga historia –respondió Starrk.

-Tenemos tiempo, ¿no crees?

-Yo creo que no. Alguien viene –añadió Kokuto.

La puerta se abrió y entró Mayuri seguido de Nemu y dos guardias.

-Parece que se están conociendo mejor. Eso es bueno, les ayudará a que su estancia aquí sea más placentera.

-Romperte el maldito cuello sería mucho más placentero, Mayuri –respondió Kokuto con una sonrisa pegado a la reja.

-Nemu, recuérdame de duplicarle la dosis a este imbécil la próxima vez que le toque ir al laboratorio.

-Sí, amo Mayuri.

-¿Sólo duplicarla? Vamos, sé que puedes hacerlo mejor –prosiguió Kokuto.

-Dos días seguidos sin comida ni agua –sentenció Mayuri.

-Bien, la comida de aquí es una porquería.

-Una palabra más y pasarás una semana en el agujero –Mayuri caminó entre las celdas y se detuvo frente a la de Rukia-. Yammy, llévate a ésta. Su complexión es perfecta para el alcanfor.

Rukia retrocedió en la celda aterrada. Ichigo pateó la reja al ver lo que sucedía y le gritó a Mayuri.

-¡Espera! Llévame a mí, por favor. No la toques, yo soy voluntario.

Mayuri rió.

-Tranquilo, Romeo, hay un poco para todos ustedes, ya vendrá tu turno.

-¡Bastardo! Suéltala.

Mayuri le dio una descarga con el garrote para que se callara. Ichigo cayó al piso, inconsciente.

-Cierra la boca, prisionero de la celda número 10. No soporto a los héroes. En cuanto a ti –se detuvo frente a la celda de Kokuto-, parece ser que ansías demasiado mi compañía.

Kokuto le escupió en el rostro.

-Zommari, llévalo al cuarto de electroshock. Es hora de freírle los sesos. Felicidades, campeón, hoy te toca el nivel seis.

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Yammy ató a Rukia a la cama y se quedó de pie junto a la puerta. Nemu terminó de apuntar algunas cosas y después procedió a tomarle los signos vitales. Rukia se removió inquieta, pero no había mucho que pudiera hacer.

-El proceso de administración no es doloroso, no hay nada de qué preocuparse.

-¿Qué me van a hacer?

-Al amo Mayuri le gusta probar diferentes sustancias en el cuerpo humano para estudiar sus reacciones. El alcanfor es algo que recién descubrió. Las dosis se administran de acuerdo al peso y complexión de la persona, por eso te escogió a ti. La cantidad que va a utilizar es mínima.

-¿Qué sucederá conmigo?

-Me temo que no lo sé, todo depende de cómo reaccione tu cuerpo.

Las luces de la habitación parpadearon y Nemu suspiró. Sabía que se debía al electroshock que le estaban dando a Kokuto.

-¿Por qué hacen esto? –preguntó Rukia.

La puerta se abrió y apareció Mayuri.

-Sus signos vitales están normales –informó Nemu.

Mayuri llegó a su lado y se puso los guantes.

-Zommari va a llevar a Kokuto de vuelta a su celda. Asegúrate de que todo esté bien, todavía lo necesito. Aplícale un calmante, el electroshock activa otros componentes de la dosis que le administré hoy.

-En seguida –respondió Nemu y salió de la habitación.

Mayuri sacó algunas cosas de la gaveta y las puso encima de la mesa. Rukia no le quitaba la vista de encima, esperando su siguiente movimiento.

-Experimentar con humanos es ilegal.

-Estoy al tanto. Y debo decir que no podría importarme menos.

-Kokuto sabía la verdad, ¿no es así? Por eso lo encerraron. Sabía que tú y el duque conspiraron para asesinar a Gin y a su esposa.

-Kokuto es pura palabrería, está como una cabra. Yo no me molestaría en escucharlo.

Mayuri se puso un cubre bocas antes de abrir el pomito negro frente a él que contenía una sustancia líquida blanca y pegajosa. Tomó una jeringa y se lo aplicó a Rukia en el muslo. Como Nemu había prometido, no hubo dolor alguno aparte del piquete, pero el olor del frasco comenzó a marearla. Mayuri le puso una venda y se quitó los guantes después.

-Eso es todo. Yammy te llevará de vuelta a tu celda, te veré mañana a la misma hora para ver los efectos.

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-Acuéstalo sobre la cama –indicó Nemu.

Zommari hizo lo que le pidió y retrocedió unos pasos, los suficientes para darle espacio pero también para intervenir si fuera necesario.

-Fue algo estúpido lo que hiciste –susurró Nemu tomando sus signos vitales.

Kokuto abrió los ojos apenas un milímetro y sonrió.

-No tengo nada más que perder. ¿Qué importa una dosis más, otro día sin comer, una semana en el agujero?

Nemu le limpió las quemaduras de las sienes y volvió a colocarle la venda, le administró el calmante y se puso de pie.

-Esto te ayudará a dormir.

-Gracias.

La puerta se abrió y Yammy dejó a Rukia en su celda. Nemu se acercó a ella y también la revisó. Rukia estaba mareada, sus ojos empezaron a cerrarse y tuvo que sentarse para no desfallecer.

-En un momento más les traerán la cena. Come algo, por favor –pidió Nemu.

Rukia la empujó y Yammy hizo amago de querer intervenir, pero Nemu lo detuvo.

-Estoy bien. Andando.

Salieron de la habitación y el silencio reinó una vez más.

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La noche pasó sin demora, pero para el grupo de Grimmjow parecía que habían pasado años. Ninguno de los seis probó bocado y tampoco pudieron conciliar el sueño, a excepción de Rukia que cayó rendida a la medianoche.

Las primeras luces del día no llegaban hasta las celdas subterráneas, pero Starrk, Ikkaku y Tousen sabían perfectamente que era de día porque Nemu entraba a hacer el conteo de prisioneros todos los días a las siete de la mañana.

Cuando se fue, Kokuto se incorporó y le habló a Grimmjow.

-¿Vas a comerte eso? –él era el único que no había recibido cena.

-No.

-¿Quieres dármelo? Mayuri hablaba en serio cuando dijo que tendría dos días sin comida.

Grimmjow se estiró y le dio la bandeja.

-¿Qué te harán si se enteran de que comiste? –preguntó Nell.

Kokuto se encogió de hombros con la boca llena.

-Ya he probado de todo, no te preocupes.

-Tú deberías estar preocupado.

-No me harán nada que comprometa el experimento, digamos que tengo ese privilegio. Hablando de eso, ¿qué le hicieron a ella?

Rukia seguía dormida. Nell le habló para que despertara y les contara lo que le habían hecho, conscientes de que había regresado con una venda en la pierna.

-¿Te duele?

-No, sólo está un poco enrojecido.

-¿Alcanfor, dijiste? –preguntó Kokuto, Rukia asintió-. Ya veo. Bueno, flaquita, estás condenada. Siempre que prueba algo nuevo empieza con dosis pequeñas. Algunas sustancias pueden hacerte sentir mareada, revolverte el estómago, dolor de cabeza, pero nada más. Es una lástima, porque si tu reacción es favorable significa que puede aumentar esa dosis. Mayuri no tiene límite en cuanto a eso, y, por supuesto, el bastardo no conoce de ética. Por eso les decía que ojalá no sobrevivieran al primer experimento.

-Cierra la boca –exclamó Ichigo molesto por la conversación.

-Oh, lo siento, chico rudo. Estoy haciéndoles un favor al advertirles lo que les espera.

-¿Cómo sabemos que dices la verdad? Tal vez sólo quieres asustarnos para burlarte un rato.

-¿Por qué crees que les mentiría respecto a eso?

-No lo sé, tal vez porque prácticamente le rogaste a ese loco que te castigara debido a tu comportamiento.

Kokuto soltó una carcajada.

-Oh, eso. Digamos que es nuestra forma extraña de demostrarnos afecto.

-En serio eres un imbécil, ¿por qué demonios alguien querría ser electrocutado? –inquirió Grimmjow.

-Dan unas ganas tremendas de volver después de la primera vez. Arde como el infierno, pero cuando estás acostumbrado llegas a apreciar ese tipo de acciones que te recuerdan que estás vivo.

-Yo jamás querría experimentar algo como lo de ayer –dijo Ichigo.

-Eso dije yo la primera vez.

-Estás loco –dijo Rukia.

-Tal vez, pero prefiero sentir dolor que no sentir nada. Una vez me dio un veneno paralizante y no pude sentir nada durante una semana. De verdad, nada. No sentía mi respiración, no sabía si hacía frío o calor, las voces me llegaban muy muy lejanas, mi cerebro no alcanzaba a procesar la información. Lo peor de todo fue que estaba tirado en el piso y tenía un buen panorama de los muslos y la entrepierna de Nemu, pero tampoco podía excitarme. O si lo hice jamás lo supe.

Todos lo veían con una mezcla de asombro y asco. Sin duda Kokuto era todo un personaje, pero cada palabra que salía de su boca los acercaba un poco más al abismo de la perdición en el cual no querían caer. La esperanza de escapar todavía no se esfumaba de sus mentes, y eso era lo que los mantenía vivos por el momento, no el miedo de lo que les hiciera Mayuri ni las ansias de sentir algo, por más doloroso que fuera.

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Casi al atardecer la puerta se abrió y entró Mayuri con Yammy. Kokuto ni siquiera se preocupó por esconder la bandeja de comida vacía frente a él.

-¿Quién de ustedes es Nelliel?

Grimmjow se enderezó en su celda y fulminó a Mayuri con la mirada sin decir nada. Nemu entró a la habitación con la hoja del registro.

-Lo siento, amo Mayuri. Estaba acomodando los nuevos medicamentos que llegaron esta mañana.

-Ahórrate el discurso sobre tu incompetencia, Nemu –respondió Mayuri.

-Nelliel Tu Odelschwank. Es ella –señaló a Nell con la pluma.

-¿Otro de tus experimentos? –preguntó Nell, completamente calmada.

-No, prisionera de la celda número 9. El duque quiere verte en sus aposentos.

El semblante de Grimmjow cambió en cuanto escuchó el motivo por el que habían ido a buscarla.

-¿Qué quiere con ella? –preguntó Grimmjow, su sangre hirviendo.

Mayuri rodó los ojos.

-¿Qué? ¿Acaso tenemos otro héroe?

Grimmjow sacó ambos brazos por la reja y se apoderó de Nemu. Puso un brazo alrededor de su cuello y el otro en su mandíbula.

-De hecho soy el villano.

Yammy intentó avanzar pero Mayuri le puso una mano en el pecho.

-Espera. Esto se puso interesante.

-Dame las llaves –exigió Grimmjow.

-¿En serio? ¿Las llaves? –la expresión de Mayuri cambió de divertida a aburrida.

-Hazlo si no quieres ver cómo le rompo el cuello a tu asistente.

-A-Amo M…Mayuri –Nemu tenía dificultades para respirar.

-¿Por qué crees que me interesa lo que le pase?

-Oye, suéltala ya –pidió Kokuto.

El resto de los prisioneros estaban muy atentos a lo que estaba pasando.

-¿Eres tan despiadado como pareces? ¿No te importa un carajo la vida de ella? –prosiguió Grimmjow afianzando el agarre.

-Es una simple asistente. Y una bastante idiota. Puedo conseguir otra en un abrir y cerrar de ojos. Yammy, llévate a la prisionera.

Yammy abrió la reja de Nell, que no retrocedió ni un paso, simplemente esperó a que la sacara de la celda tomándola del brazo.

-Un paso más y lo lamentarás –gruñó Grimmjow.

Yammy volteó a ver a Mayuri, que simplemente asintió y ambos se dirigieron a la puerta.

-¿Acaso estás sordo?

-No me interesa tu palabrería, prisionero de la celda 7. Adelante, rómpele el cuello y líbrame del sufrimiento de tener una asistente estúpida.

Salió de la habitación seguido de Yammy y el silencio se hizo presente. Grimmjow maldijo en voz baja y soltó a Nemu, que cayó de rodillas en el piso sobándose el cuello. Agarró su tabla de registro y salió corriendo detrás de Mayuri, ignorando el ligero roce que Kokuto le hizo en el brazo al pasar.

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Nemu le entregó un vestido a Nell y la condujo a una habitación para que se cambiara. Zommari se quedó en la puerta, vigilando que nadie entrara ni saliera hasta que le indicaran lo contrario.

-¿Estás bien? –Nell notó que Nemu tenía el cuello enrojecido, debido al agarre de Grimmjow-. Mi compañero puede ser un poco agresivo respecto a –se detuvo, estaba a punto de decir "respecto a los que ama", pero después de lo que había ocurrido no estaba muy segura de que fuera la expresión correcta.

Nemu sacudió la cabeza.

-No es nada, pasa todo el tiempo con los prisioneros.

-¿Y Mayuri no hace nada?

-Sabía que tu compañero no me lastimaría.

-Si te soy sincera, parecía que eso esperaba.

-No puedo culparlo –respondió Nemu con una sonrisa de amargura-. Tiene razón, soy una incompetente.

-¿Eso crees? A mí me parece que lo haces bastante bien.

-Por favor, cámbiate, tengo que llevarte a los aposentos del duque. Si me tardo más de lo que debería…

-¿El "amo Mayuri" va a castigarte?

Nemu no respondió. Nell suspiró y la tomó de la mano.

-No mereces que te trate de ese modo. Eres su asistente, no su esclava. Tal vez en Seireitei manejan las cosas de otro modo, pero en Karakura…

-Entonces sí vienen de Karakura –exclamó Nemu. Nell asintió-. ¿Por qué vinieron aquí? ¿Qué podría ser tan importante como para arriesgar sus vidas?

-¿Conoces a la princesa Yoruichi?

-He oído de ella.

-Es una persona asombrosa. No puedo darte detalles, pero necesita que hagamos algo por ella. Debíamos detenernos aquí únicamente para reunir información y luego partir. No había tiempo que perder, pero con todo lo sucedido…

-Mencionaron a los Sternritter.

-¿Sabes algo de ellos?

Nemu volteó a la puerta y se aseguró de hablar más bajo para que Zommari no las escuchara.

-Más de lo que me gustaría. El amo Mayuri los conoce desde hace mucho tiempo. Cuando el duque Nnoitra subió al poder le prometió un laboratorio para realizar sus experimentos. Por supuesto que todo esto es clandestino, su cobertura es la prisión. Su ambición es crear al androide perfecto, pero por ahora sólo tiene algunos prototipos. Algunas piezas son difíciles de conseguir. Ellos le dan esas piezas y las sustancias químicas que utiliza en los sujetos de prueba y en retorno obtienen armas especiales.

-¿A dónde las envían? –Nell sabía que el destino de esas entregas bien podría ser la sede del mismo grupo.

-Al Monte Vandereich.

-¿Entonces es cierto? ¿Ellos conspiraron para asesinar a Gin?

-Sí, pero nadie en el reino lo sabe. Ni siquiera yo lo sabría de no ser porque el amo Mayuri me ha llevado a algunas reuniones que tiene con el duque.

Nell la miró con preocupación.

-¿Cómo fue que terminaste con él?

-Mis padres y el duque Ichimaru tuvieron problemas. Un negocio que terminó mal, por lo que fueron acusados de traición. Yo no tuve nada que ver, pero al estar emparentada con ellos me encerraron también. Cuando Nnoitra subió al poder consideró esa deuda saldada. Si no hubiera sido por el amo Mayuri yo todavía seguiría tras las rejas.

-Tu lealtad es errónea. Crees que ese hombre te salvó, pero tú nunca hiciste nada malo. Crees que le debes la vida, pero él no se preocupa por la tuya. Te ve como un objeto y nada más.

Nemu agachó la mirada. Sabía que todo lo que le estaba diciendo aquella extraña mujer era cierto, pero no quería reconocerlo. No tenía a dónde ir, sería nefasto terminar en la calle cuando con Mayuri lo tenía todo. De una manera retorcida, pero lo tenía todo.

-Sé que eres una buena persona, Nemu. Me di cuenta por cómo trataste a Rukia, a Kokuto y cómo me estás tratando a mí.

-No debo ser una buena persona, debo ser una asistente ejemplar.

-Yo creo que debes confiar en tus instintos. Mayuri es una mala persona que sólo te ha llevado por mal camino. Mereces más que esto.

-¿Y qué puedo hacer? –los ojos de Nemu se empañaron en lágrimas.

-Ayúdanos a escapar. En Karakura tendrás un hogar, jamás tendrás que preocuparte por Mayuri ni por Nnoitra. Se hará justicia.

-Es más fácil decirlo que hacerlo.

Escucharon voces del otro lado de la puerta. Era Mayuri.

-Decide ahora –la apremió Nell.

Nemu retrocedió y agachó la mirada cuando entró Mayuri. Nell se puso el vestido encima de su ropa y acompañó a Mayuri a la salida. Nemu los siguió unos pasos detrás al lado de Zommari hasta que llegaron a la puerta trasera del palacio. Tocaron dos veces, una pausa y luego otro golpe. Un guardia los recibió y los escoltó hasta el salón principal, en donde Nnoitra los había recibido el día anterior.

Mayuri se adelantó para intercambiar unas palabras con el duque y Nemu aprovechó para acercarse a Nell y susurrarle algo al oído.

-Aquí tengo a la prisionera que solicitaste –dijo Mayuri después de un momento.

Nnoitra se puso de pie y se acercó a la aludida para observarla con más detenimiento.

-Ya veo. ¿No has experimentado con ella?

-Está intacta.

-Bien.

Nnoitra le puso una mano en la barbilla a Nell y le giró la cabeza para verla mejor.

-De acuerdo. Acompáñame, querida.

Nell intercambió una breve mirada con Nemu antes de seguir al duque a sus aposentos.

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-¿Por qué demonios hiciste eso?

Grimmjow ignoró deliberadamente lo que Kokuto le decía. Estaba dando vueltas en su celda como león enjaulado, pensado y pensando pero a la vez con la mente en blanco.

-Fue algo bastante estúpido –prosiguió Kokuto.

-Tú no eres nadie para opinar cuando se trata de hacer algo "estúpido" –replicó Rukia.

-¿Por qué te importa tanto esa asistente, de todas formas? –preguntó Ichigo.

Kokuto retrocedió como si la reja lo quemara, negando con la cabeza.

-¿Q-Quién dijo que me importa?

-Eres la persona más obvia del universo –respondió Ulquiorra.

-¿Estás enamorado de ella? –preguntó Orihime.

-Por supuesto que no. Es como el Igor de Frankenstein.

-Cállense –exclamó Grimmjow escuchando pasos apresurados del otro lado de la puerta.

Nemu entró con un manojo de llaves y se detuvo frente a Grimmjow, quien únicamente la fulminó con la mirada.

-No hagan ruido, voy a sacarlos de aquí.

-¿Qué? –Exclamó Kokuto-. ¿De qué hablas?

-Hice un trato con Nelliel. Los ayudaré a salir a cambio de que me lleven con ustedes.

-¿Dónde está ella? –preguntó Grimmjow.

-Con el duque. El amo Mayuri la llevó al palacio.

-¿Cómo sé que no estás mintiendo y nos guiarás a una trampa?

-Nelliel confía en mí.

-Sí, ese es su maldito problema. Confía en todos demasiado rápido.

-Está bien si no me creen, no tengo derecho a pedirles eso, pero si quieren salir de aquí soy su única opción. Tómala o déjala.

Grimmjow lo pensó un momento. Nemu miró hacia la puerta, Mayuri había ido a recibir una carga de suministros, podían salir sin problemas pero el reloj seguía avanzando y estaban desperdiciando segundos valiosos.

-Decide rápido.

-Abre la puta reja –exclamó Grimmjow.

Nemu se apresuró a sacarlos, también a Kokuto, Starrk, Ikkaku y Tousen. No podía dejarlos ahí, cuando Mayuri se enterara de la fuga se volvería aún más despiadado. Todos esperaron indicaciones de Nemu, pero Grimmjow la tomó del cuello y la estampó contra la pared. Kokuto quiso intervenir pero Ikkaku y Starrk lo detuvieron.

-No me iré sin Nelliel –gruñó.

-E-Ella nos encontrará…afuera –Nemu no podía respirar, sus pies estaban a unos centímetros del suelo. Grimmjow la soltó y la observó toser en el piso.

-Te juro que si esto es una trampa lo lamentarás. Los experimentos de Mayuri parecerán el paraíso en comparación con lo que te haré.

Nemu asintió y se apresuró a guiarlos a la salida trasera. Grimmjow la detuvo del brazo.

-Lo decía en serio, no me iré sin Nelliel. Tú vienes conmigo. Kurosaki, ayúdalos a salir, nos vemos en el barco.

Ichigo asintió y los guió por el pasadizo después de recoger las armas. Siguieron todo derecho hasta la salida.

Nemu fue arrastrada por Grimmjow hasta el palacio, cuidaba en cada esquina que no hubiera ningún guardia, al parecer Mayuri se los había llevado para que lo ayudaran con la mercancía. El túnel subterráneo conectaba con el cuarto de servicio del palacio. Grimmjow se asomó por la puerta y cuando confirmó que estaba despejado le hizo señas a Nemu de que lo siguiera.

-El duque la llevó a sus aposentos. Es imposible que podamos burlar a los guardias que están afuera.

-¿Alguna otra brillante idea?

-En el Gran Salón hay un pasadizo que conecta directamente con los aposentos. Si logramos llegar lo demás será sencillo.

-¿No hay seguridad ahí dentro?

-No hasta donde yo sé.

-Eso no ayuda mucho –confesó Grimmjow.

Había una estatua de bronce al lado de un enorme cuadro renacentista que ocupaba toda la pared. La figura estaba sosteniendo un hacha. Grimmjow hizo presión y el arma se zafó junto con el guante.

-Esto nos servirá –sonrió al imaginársela enterrada en la cabeza de Nnoitra.

Nemu lo guió hasta el salón y rogó porque no hubiera nadie dentro antes de abrir las puertas. El área estaba vacía. Llegaron frente a la pintura que servía como puerta para el pasadizo.

-¿Y ahora? –preguntó Grimmjow.

-Eh, debería haber una palanca o algo para abrirla –palpó en las orillas del cuadro en busca de un botón o un indicio de abertura. Escucharon pasos del otro lado de la puerta y Grimmjow la quitó del medio.

-No hay tiempo.

Hizo palanca con el hacha y la puerta cedió con un crujido. Se metieron deprisa y la oscuridad los envolvió.

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La primera sensación que experimentó Nell al entrar a la habitación de Nnoitra fue de asco, luego miedo, luego intriga. Paseó la vista por la habitación no para saber cómo era, sino en busca de una salida que pudiera utilizar para escapar y llegar al puerto. Para ese entonces Nemu ya estaría sacando de prisión al resto de su grupo según lo acordado, debía darse prisa.

-Te agradecería que me miraras a la cara cuando te hablo.

-¿Qué? –Nell no se dio cuenta de que el duque le estaba hablando hasta que lo sintió cerca.

Nnoitra frunció el ceño y caminó alrededor de ella.

-Conozco a las de tu clase. Crees que eres muy inteligente, seguramente estás buscando la forma de escapar. Te ahorraré todo eso diciéndote que la única entrada es la puerta principal.

-Qué amable de tu parte.

-¿Me estás tuteando?

-Creo que después de todo podemos dejar de lado las formalidades. Eres escoria, al igual que Mayuri.

Nnoitra la tomó del cabello y la hizo que lo viera directamente a los ojos, la diferencia de altura provocó que a Nelliel se le torciera el cuello por la brusquedad del movimiento. Le sostuvo la mirada todo el tiempo, sin dar muestras de intimidación.

Nnoitra sonrió ampliamente mostrando sus dos hileras de perfectos dientes blancos al ver su reacción. Sospechaba que era una chica ruda, pero al ver cómo lo fulminaba con la mirada lo confirmó. Bajó la vista de sus orbes olivas hacia su cuello, adornado con un collar de cuentas negras y doradas a juego con el vestido. Siguió más allá hasta su escote, levantado por el corsé y dejando muy poco a la imaginación. No se comparaba en nada a la duquesa Loly. Nelliel era completamente distinta, la clase de concubina que deseaba desde hacía mucho tiempo. Vio sus labios entreabiertos y se le antojó probarlos. Tan sólo unos centímetros…

Nelliel agarró vuelo y le dio un cabezazo cuando adivinó sus intenciones. No fue difícil, desde el momento en que la había llevado a su habitación se dio cuenta de qué era lo que tenía en mente. El observar su cuerpo tan descaradamente también fue un gran indicio.

Qué imbécil, pensó.

La fuerza del golpe le rompió la nariz a Nnoitra. Levantó el brazo para darle una bofetada pero Nelliel lo esquivó a tiempo y retrocedió unos pasos para observar el chorro de sangre corriendo por su boca y empapando su atuendo. Sonrió inevitablemente. Había hecho ese movimiento tantas veces en los últimos meses que ahora parecía casi natural.

-Creo que está de más decirte que no te besaría ni aunque fueras el último hombre en la tierra.

-Maldita perra…

-De hecho –prosiguió Nell ignorando su comentario-, no orinaría sobre ti ni aunque estuvieras en llamas y no hubiera agua cerca. ¿Qué tal suena eso? ¿Te excitan las mujeres que hablan de ese modo? –se burló.

-¡Guar…!

Nelliel tomó un candelabro y le dio en la cara para callarlo. Nnoitra escupió un poco de sangre sobre la alfombra y se agarró de la cómoda para no caerse. Escucharon pasos provenientes de algún lugar de la pared y Nelliel empuñó el candelabro para noquear a los guardias. Cuando la pintura de tamaño real se abrió, bateó con fuerza.

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Grimmjow alcanzó a agacharse y Nemu interceptó el golpe con su brazo mecánico antes de que le diera en la cara. La mirada de Grimmjow y la de Nelliel se cruzaron por un segundo. La vio de pie con el objeto en la mano, el duque detrás de ella con la cara bañada en sangre y no pudo evitar sonreír.

-No sé por qué me preocupo por ti –fue todo lo que dijo.

Nnoitra los vio con los ojos desorbitados. Grimmjow se acercó a él pero Nell lo detuvo del brazo.

-No vale la pena.

Grimmjow se zafó de un tirón y le quitó el candelabro de las manos. Nnoitra apenas estaba incorporándose cuando el golpe lo mandó nuevamente al suelo. Grimmjow arrojó el objeto y se sentó a horcajadas sobre el duque para golpearlo. Estaba ciego de ira, le pegó tantas veces que perdió la cuenta. Nnoitra ni siquiera pudo meter las manos porque quedó noqueado en cuestión de segundos. Grimmjow parecía estar golpeando un costal inerte, el choque de su puño contra la cara ensangrentada de Nnoitra producía un sonido grotesco. Nell y Nemu permanecieron en silencio, estremeciéndose cada que la sangre salpicaba la alfombra. Grimmjow se levantó y tomó el hacha, fue entonces cuando Nell supo que tenía que intervenir sí o sí.

-Es suficiente.

Grimmjow le dio un empujón para que se quitara de su camino.

-Yo diré cuando sea suficiente.

Nell se interpuso entre el hacha y Nnoitra, fulminando al peliazul con la mirada.

-Muévete –gruñó Grimmjow.

-No.

-No lo repetiré, Nelliel. Voy a matar a ese bastardo por lo que te hizo.

-No me hizo nada.

-Dime la verdad.

-Esa es la verdad.

Se miraron largo rato sin decir nada. Grimmjow bufó molesto y arrojó el arma hacia un lado. Dio media vuelta y pasó al lado de Nemu chocándole el hombro intencionalmente. Nell sacudió la cabeza antes de seguirlo, preguntándose si alguna vez dejaría de ser tan sanguinario y cabeza hueca. Recordó lo sucedido un año atrás y sólo pudo ver un par de ojos azules rogándole que no se fuera, a pesar de que sus actos expresaban lo contrario.

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Ichigo vio desde el bote tres figuras acercándose al puerto a toda prisa. Esperó a que abordaran y empezó a remar hasta el barco. Vio que Grimmjow tenía sangre en las manos y que Nell evitaba su mirada más que de costumbre, por lo que se abstuvo de hacer preguntas.

Subieron al barco y Nell arrojó el vestido por la borda, volviendo a su atuendo original. Grimmjow se posicionó detrás del timón, ordenándole a la tripulación que partiera de inmediato. Echó un último vistazo hacia el palacio antes de perderse entre las densas nubes que surcaban el cielo azul. Su mente tenía que procesar muchas cosas, empezando por decidir lo que harían con la asistente del científico loco y los cuatro prisioneros que lo observaban desde la cubierta del Noir Kaizoku.

Continuará…

Wow, creo que pasaron muchas cosas en este capítulo. El nombre de Yuki (la hermana de Kokuto) yo lo inventé ya que en la película jamás lo mencionan.

Disfruté demasiado la escena de Grimmy golpeando a Nnoitra 7u7 No sé qué piensen ustedes, pero a mí me gusta ese Grimmjow. El que le sacó la jalea a la fresa; el que le hizo un agujero en el estómago a Rukia; el que mató a Luppi despiadadamente; el que destrozó a Menoly con un cero y le arrancó el corazón a Askin.

No olviden dejar su review, ¡hasta pronto!