De vuelta a la historia, amores míos.
LA JOYA PERDIDA
Capítulo siete: Un problema mayor.
Sospeché la existencia de un motivo de fuerza mayor que tal vez estuviera a mi alcance averiguar, pero que por el momento ignoraba.
-Fiódor Dostoyevski (El jugador).
Mayuri contempló las celdas vacías con una expresión indescifrable. Cuando se enteró de lo que le había pasado al duque su mente maquinó a toda velocidad y sin perder tiempo se dirigió a la prisión. Sólo podía tratarse de un trabajo interno, las malditas llaves todavía estaban pegadas a las cerraduras.
Nemu.
Ella era la culpable.
-¿Quiere que movilice a los guardias para empezar a buscar, amo Mayuri? –le preguntó Yammy.
Mayuri revisó las cajas con medicamentos, al parecer Nemu no se había llevado nada. ¿Cuál era su propósito entonces? ¿De pronto había decidido que quería estar con ese extraño grupo aunque eso significara traicionar la confianza que había puesto en ella? Y no sólo había escapado y liberado al grupo de Nelliel, sino que también se había llevado sus cuatro experimentos. Suspiró pesadamente y se dirigió a la puerta.
-¿Amo Mayuri? –repitió Yammy al ver que no hubo respuesta.
Mayuri pareció reparar en él por primera vez.
-No –respondió quedamente-. Tengo un plan.
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Unos minutos más tarde muchos de la tripulación empezaron a despertar, entre ellos el grupo de Yoruichi, pero lamentablemente otros jamás lo hicieron. Grimmjow tomó a Ulquiorra de la solapa de su chaqueta y lo estampó contra la pared.
-¿Estás contento con el rumbo que escogiste? –gruñó.
Ulquiorra permaneció en silencio. No era su culpa que hubieran atravesado ese portal, pero no podía dejar de sentirse mal porque en el fondo creía que debería haber previsto algo así. El territorio de Seireitei estaba lleno de ese tipo de trampas, por llamarlas de algún modo, pero era realmente difícil saber cuándo se toparían con una.
Kokuto le puso una mano en el brazo a Grimmjow para tranquilizarlo. No era el momento para iniciar una discusión, tenían cosas más importantes que hacer y sabía que el peliazul sólo estaba buscando con quién desquitar su enojo e impotencia porque no había podido salvar a una parte de su tripulación. Era una de las reglas de Aquilea. La pelea era personal, y la derrota también.
Descendieron hasta el valle y enterraron a sus muertos. Luego de unas palabras de despedida y momentos rememorados, el Noir Kaizoku reanudó su viaje rumbo al Monte Vandereich. El personal era ahora escaso, sería un problema para todas las actividades y tareas que se llevaban a cabo en el barco. Grimmjow pensó que ya hallarían la forma de arreglárselas.
Dejó a Hisagi tras el timón y entró a su cabina. Le pareció extraño que Nelliel todavía no hubiera despertado. Habían dejado atrás el portal pero aun así no estuvo presente en la ceremonia. Se sentó en la cama y tocó su frente para comprobar que todo estuviera en orden.
La peliverde se desperezó y Grimmjow se apresuró a alejarse unos pasos. Cuando lo vio de pie frunció el ceño y se incorporó.
-¿Estás bien? –preguntó Grimmjow bruscamente.
-Sí.
-Tardaste mucho en despertar. ¿Acaso tu clon te llevaba ventaja? –se burló.
Nell se dirigió hacia la puerta sin responder ni agradecerle por haberla llevado hasta la cama. Grimmjow sonrió de lado y se dejó caer donde unos segundos antes reposaba el cuerpo de la peliverde. Abrazó la almohada como un adolescente y enterró la cara en ella para olfatear su aroma. Definitivamente nunca podría tener suficiente.
Ulquiorra revisó otra vez los mapas y comprobó que seguían en el rumbo preestablecido. Orihime lo abrazó por la espalda para darle a entender que no había sido su culpa y que estaba ahí para él cuando la necesitara. Ulquiorra le dio un beso en la mano y trató de convencerse de que había sido un hecho desafortunado que no había podido evitar ni aunque quisiera. El extenso valle no parecía tener un fin próximo, así que toda la tripulación se tomó un bien merecido descanso.
Ichigo se quedó detrás del timón para relevar a Hisagi. Observó, no sin cierta alegría, que Rukia lo veía de cuando en cuando desde la cubierta. Estaba platicando con Nell, pero lamentable o afortunadamente la morena no sabía disimular muy bien. Lo tomó como una buena señal, la guerra no estaba perdida. Rukia estaba interesada en él y de algún modo conseguiría que diera el siguiente paso en su dirección. No sentía que estuviera traicionando a Yoruichi por tomarle prestada a una de sus subordinadas. Siempre y cuando no peligrara su vida o algo similar, no habría problema alguno.
-Es triste ver a tantos guerreros caídos –exclamó Nell con la vista fija en el cielo.
Rukia asintió.
-Lo peor de todo es que no pudimos hacer nada.
-Sabía que este viaje sería peligroso, pero no creí que costaría tantas vidas en tan poco tiempo.
-Aquilea fue un reto personal. A partir de ahora tenemos que estar unidos –dijo Rukia.
Volteó a ver a Ichigo y se giró rápidamente cuando cruzaron miradas. Nell se dio cuenta de esto y sonrió de lado.
-Y hablando de estar unidos, ¿qué pasa con la fresita? Luces nerviosa.
-¿D-De qué hablas? Por supuesto que no –Rukia se sonrojó levemente y carraspeó para que su voz no saliera quebrada.
-¿Han hablado ustedes dos?
-No. Bueno, sí. Me refiero a que…intercambiamos unas palabras, sólo le agradecí por lo que hizo en el laboratorio.
-Déjame decirte que fue admirable. Nunca había visto a Ichigo hacer eso.
-¿En serio? –Rukia trató de no sonar interesada.
-Sí, yo también quedé sorprendida.
-Dijo que lo hizo de camaradas.
Nell soltó una carcajada que resonó a su alrededor. Algunos miembros de la tripulación la voltearon a ver extrañados.
-Se ha vuelto un pésimo mentiroso.
Rukia también sonrió y relajó los hombros.
-Pareces conocerlo muy bien.
-Es como el hermano que nunca tuve –respondió Nell recordando viejos tiempos.
-Y ¿qué pasa con el capitán?
La expresión de Nell se ensombreció. Se encogió de hombros y se pasó una mano por el cabello.
-Si te soy sincera, yo tampoco lo sé.
-¿Ustedes estaban juntos?
-Sí.
-Lo que hizo por ti en el laboratorio...diablos, eso sí fue impresionante. Cuando esa chica Nemu llegó a rescatarnos él no perdió tiempo y se dirigió al palacio de inmediato. Estaba enojado. No. Estaba furioso; parecía que iba a arrasar con todo a su paso. Daba miedo.
Nell se entristeció de escuchar eso. Lo que más quería en el mundo era arreglar las cosas con Grimmjow para mostrarle que había un camino distinto al de la violencia. Cuando lo conoció, su actitud temeraria fue lo que más le atrajo. Le encantaba que se metiera en peleas porque ella en un principio era igual, pero aprendió a la mala que esa no era la solución. Lo sucedido un año atrás con Kaien le había abierto los ojos ante lo jodido de la situación. Se repitió una y otra vez que Grimmjow había asesinado a alguien por ella, y no pudo evitar sentirse mal. Si ella era la razón de la actitud del peliazul, trataría de alejarse de él lo más que fuera posible para evitar que cometiera otro acto atroz.
-Lo detuve de asesinar al duque, pero no pude evitar que le diera una paliza –exclamó Nell.
Rukia recordó haber visto restos de sangre en las manos de Grimmjow. La revelación no fue impactante, al ver su actitud cuando se enteró que la habían llevado a los aposentos de Nnoitra era bastante obvio que algo así iba a suceder.
-Creo que ambas sabemos por qué lo hizo.
-No pasó nada con el duque. Era obvio que quería llegar más lejos, pero no se lo permití.
-Digamos que Grimmjow saldó la deuda de todos. Lo que Nnoitra le hizo a los duques previos, a Kokuto, Starrk y los otros, a Nemu, Ichigo…incluso a mí.
Nell suspiró. Viéndolo de ese modo no parecía tan malo lo que había hecho. Estaba de acuerdo en que Nnoitra merecía ese castigo y mucho más, pero no les correspondía a ellos hacer justicia. Tenían que concentrarse en llegar a la base de los Sternritter y destruirlos para recuperar la joya de Yoruichi.
Escucharon una discusión en la proa y ambas se acercaron para ver lo que ocurría. Yylfordt y Szayel estaban alegando por un estúpido nudo.
-¿Qué está pasando? –preguntó Nell.
-Lo que pasa es que mi hermanito cree tener la razón en todo, le digo que el nudo no se hace de ese modo pero insiste en que sí.
-Por favor, leí muchos libros sobre cómo hacer nudos –respondió Szayel-. El que no sabe cómo hacerlos eres tú. Mi experiencia en el barco lo demuestra.
-¿Tu experiencia? Nos unimos a Grimmjow al mismo tiempo, y debo decir que tiene más apego hacia mí que hacia ti –terció Yylfordt.
-No sabes lo que dices, es obvio que el capitán apenas te tolera.
Yylfordt frunció el ceño y se cruzó de brazos, molesto. Nell se interpuso entre los dos y rehízo el nudo sin problema alguno. Szayel la observó en silencio y al final sonrió altaneramente.
-Veo que las sogas no te causan tanto problema como antes, Nelliel.
-¿Disculpa? –la peliverde se giró atónita.
-Pero claro, de no haber sido por tu estupidez de liberar al prisionero no hubieras caído por la borda, en primer lugar.
-¿Tienes algo que decirme? –gruñó Nell.
Szayel la fulminó con la mirada.
-Demasiadas cosas.
-Pues adelante –le dio un empujón y avanzó hacia él-. Habla.
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Grimmjow salió de la habitación y se dirigió a la proa, pero se quedó oculto cuando vio que Nell y Rukia se acercaban a Szayel y su hermano. Esos idiotas siempre estaban peleando, no era necesario intervenir pero le llamó la atención que Nell sí lo hiciera. Desde que la conoció supo que era letal, pero también era la clase de persona que evitaría derramar sangre si estaba en sus manos. La prueba viviente era Grimmjow.
Sonrió cuando la vio entrometerse entre los hermanos para rehacer el nudo que amarraba las velas. Además de ser una excelente guerrera también dominaba esa clase de cosas técnicas del barco y sabía exactamente qué hacer en situaciones como las que vivieron en el laboratorio y en el palacio de Nnoitra. Sin duda era única en su clase.
Flashback
El mesero dejó la botella encima de la mesa de Grimmjow y se retiró no sin dirigirle una mirada reprobatoria. Era la tercera botella de la noche, no es que le importara en lo absoluto, pero se metería en problemas con el dueño si aquel cliente no tenía dinero para pagar.
Grimmjow rellenó su copa y recargó la cabeza en su mano para contemplar el líquido ámbar que se mezclaba con los hielos. Apuró el contenido de un trago y se apresuró a servirse otra.
-Por fin te encuentro –exclamó Ichigo sentándose frente a él.
-¿Qué demonios quieres, Kurosaki?
Ichigo abrió la boca asombrado.
-¿Acaso estás ebrio? Tenemos que partir de inmediato, Urahara dijo que nos ayudaría a seguir la pista de Nell.
-¿Cuál es el punto? –gruñó el peliazul.
-No puede haberse ido así como así, debe haber una explicación.
-Métete en tus asuntos.
Grimmjow evaluó el vaso y la botella y decidió que era mejor beber el contenido directamente de ésta.
-¿Qué dices? Nell es parte de la tripulación, me importa tanto como a ti, tenemos que ir por ella.
-No pienso perseguirla como un idiota. Si decidió irse es su maldito problema, no el mío.
Ichigo se pasó una mano por el cabello, frustrado. El capitán estaba hablando únicamente bajo los efectos del alcohol, no podía ser cierto que no le importara Nell.
-Has bebido suficiente –exclamó quitándole la botella de las manos.
Grimmjow le dio un empujón.
-Largo de aquí, déjame solo.
-Nada de eso, junta tus cosas y ya vámonos.
Ichigo sacó unas monedas de su bolsillo y las dejó sobre la mesa antes de pasar el brazo de Grimmjow por encima de sus hombros para levantarlo. Grimmjow se dejó levantar pero antes de dar unos cuantos pasos se zafó de su agarre todavía tambaleando y volvió a agarrar la botella.
-No me digas lo que tengo que hacer, yo soy el capitán –su voz sonó pastosa y las palabras salieron arrastradas.
-Eres un idiota, eso es lo que eres –respondió Ichigo jalándolo hacia la calle.
Grimmjow agarró vuelo con la mano libre y lanzó un golpe torpe. Ichigo lo esquivó sin problemas y frunció el ceño.
-¿Qué rayos haces?
Grimmjow repitió el movimiento y de no haber sido por Ichigo habría dado en el suelo como un costal.
-Ya basta, hay que irnos.
-No iré a ningún lado –respondió recargándose en la mesa.
Ichigo se resignó y salió de la taberna. Tenía que ir por Hisagi para que lo ayudara a llevárselo, era una tarea imposible para él solo.
Grimmjow se dirigió a la parte trasera de la taberna donde estaba el burdel y se sentó en una mesa justo enfrente del escenario para observar a las chicas bailando y tocándose unas a otras para llamar la atención de los hombres. Una mujer castaña y voluptuosa le sonrió y se acercó sensualmente a él. Tomó la botella de sus manos y dio un trago sin dejar de verlo a los ojos.
-¿Cómo estás, preciosa?
-Mejor que tú, al parecer –respondió la chica con una risita.
-Buena respuesta –Grimmjow asintió como si hubiera sido el comentario del año-. ¿Cuál es tu nombre?
-Candy.
Grimmjow soltó una carcajada. Por supuesto que ese no era su nombre real, pero no le importaba en lo más mínimo.
La chica lo observó con detenimiento y sonrió de lado. Era un hombre maduro y apuesto. Por sus ropas supuso que sería alguien importante o al menos económicamente estable, no se comparaba con los otros sujetos sucios y andrajosos que visitaban el burdel cada noche y que apestaban a mediocridad. Tenía brazos fuertes y una sonrisa que desarmaría a cualquiera en un abrir y cerrar de ojos. Se mordió el labio cuando imaginó cómo sería en la cama. Si tenía suerte esa noche lo averiguaría.
-¿Qué me dices, guapo, quieres un baile privado?
Grimmjow sonrió. Por supuesto que quería uno. Quería cualquier cosa que lo hiciera olvidarse de Nelliel. Si eso significaba enredarse con una ramera y emborracharse hasta no recordar nada, entonces estaba dispuesto a hacerlo. Candy se sentó en sus piernas y acarició su pecho. Se inclinó lo suficiente para que Grimmjow tuviera una vista panorámica de sus atributos y lo tomó de la nuca para que enterrara su cara en ellos.
Grimmjow la abrazó por la cintura y besó su escote. Desprendía un extraño olor a almizcle y cigarro. Candy gimió cuando sintió que metía una mano debajo de su vestido y empezaba a ascender por la parte interna de sus muslos. Volteó hacia el escenario y llamó a su amiga con un dedo para que se acercara. Detuvo a Grimmjow antes de que siguiera su camino y puso ambas manos en su rostro para hablarle.
-Ella es Sherry, ¿te importa si se nos une?
Grimmjow sonrió y negó con la cabeza.
-Mientras más, mejor.
Sherry tomó su mano y la puso descaradamente sobre sus pechos. Cuando vio que la contemplaba embelesado le guiñó un ojo a Candy para que pasaran a lo siguiente. Candy besó el lóbulo de la oreja de Grimmjow y lo escuchó jadear.
-¿Quieres que vayamos a un lugar más privado?
Grimmjow asintió y se dejó llevar por ambas chicas hasta uno de los cuartos del burdel. La cama en medio era lo suficientemente grande para los tres, pero dormir no estaba en sus planes por el momento. Candy lo hizo sentarse en la cama mientras Sherry ponía el tocadiscos y se quitaba lentamente el vestido hasta quedar en lencería.
Grimmjow sentía la sangre correr hacia su entrepierna. Las dos eran muy ardientes, justo lo que necesitaba para olvidar a cierta peliverde. Sherry contoneaba su cuerpo y se acariciaba con las manos sin dejar de bailar al ritmo de la música. Se deshizo lentamente de las últimas prendas y se acercó a él con aire felino. Grimmjow acarició cada centímetro de piel y se maravilló con su suavidad. Sherry puso ambas manos alrededor de su cuello y se colocó entre sus piernas para que Grimmjow tuviera acceso completo a sus pechos. Se inclinó para besarlo pero Grimmjow la jaló hacia abajo hasta que estuvo de rodillas. No estaba interesado en besarla, sólo quería placer y su boca serviría por el momento.
Sherry hizo una mueca porque en serio quería besarlo, pero si el cliente le ordenaba implícitamente que le hiciera una mamada, tenía que hacerlo. Le desabrochó el pantalón mientras Candy se desvestía para seguir bailando y entretenerlo. Grimmjow cerró los ojos para tratar de concentrarse en el placer; sentía la boca de Sherry alrededor de su miembro y sus manos acariciando su abdomen en orden ascendente, pero su mente estaba en blanco.
¿Qué te pasa, Grimmjow? Estas mujeres están dispuestas a todo y tú no pones de tu parte, pensó.
Sherry lo miró extrañada cuando vio que su erección se estaba esfumando; debería estar pasando lo opuesto.
-¿Estás bien?
-Sólo sigue –gruñó Grimmjow en respuesta.
Sentía que poco a poco sus sentidos volvían a él. La ebriedad estaba dando paso a la conciencia. Candy se arrodilló a su lado y Grimmjow se recostó hasta quedar totalmente de espaldas. Ambas estaban atendiéndolo como si fuera un rey, pero había un problema: ninguna de ellas era Nelliel.
Grimmjow tensó la mandíbula ante el recuerdo. Era patético lo que estaba haciendo. Era patético que ni bien habían pasado dos días desde su partida y él ya estaba buscando otras fuentes de placer. Se enderezó en la cama y las empujó para volver a abrocharse el pantalón. Era inútil seguir intentando. Esa noche estaba muerta para él. Se dirigió a la puerta sin siquiera voltear a verlas.
-Oye, no te puedes ir así. Tienes que pagar –se quejó Candy.
-¿Pagar qué? ¿Su pésimo servicio?
-No es mi culpa que no se te pare, cariño –respondió Sherry cruzada de brazos.
Grimmjow bufó molesto y les arrojó unas monedas a los pies antes de salir dando un portazo.
Estúpidas rameras, pensó.
Salió del burdel todavía un poco tambaleante y se detuvo en el callejón de al lado. El olor a basura mezclado con el alcohol y el cigarrillo no era muy placentero. Se recargó en el contenedor y vomitó dentro ruidosamente. Sentía que estaba sacando hasta el alma. Escuchó pasos detrás y se limpió con el dorso de la mano.
Ichigo y Hisagi lo veían con lástima. Se quedaron a unos metros de él y esperaron a ver cómo reaccionaba. Grimmjow desvió la mirada y se las arregló para llegar hasta ellos.
-Vamos a buscarla –fue lo único que dijo.
Ichigo sonrió y asintió. Eso era lo que quería escuchar. En el fondo sabía que el capitán no se daría por vencido tan fácilmente. Nelliel era la mujer de su vida, no estaba dispuesto a verla partir mientras él se quedaba de brazos cruzados.
Fin del flashback
Grimmjow volvió al presente y sacudió la cabeza para olvidar ese momento. Se avergonzó de sí mismo sólo por recordarlo. Se puso alerta cuando vio que Nell empujaba a Szayel, su molestia era palpable desde la distancia y se apresuró a intervenir antes de que las cosas llegaran a más. Szayel no le preocupaba en lo absoluto, pero no estaba muy seguro de hasta qué punto Nell se contendría de golpearlo.
-¿Hay algún problema? –preguntó cuando llegó hasta ellos.
Szayel compuso una sonrisa y negó con la cabeza.
-Ninguno, capitán. Nelliel llegó a salvar el día.
Grimmjow no pasó por alto el sarcasmo en su voz pero no dijo nada al respecto. Vio que Nell miraba furiosamente la espalda de Szayel mientras lo veía alejarse por la cubierta. Empuñó las manos y Rukia retrocedió unos pasos al notar su aura peligrosa.
-Ven conmigo –le dijo Grimmjow a Nell jalándola del brazo.
-Suéltame –exclamó Nell forcejeando.
-Te lo he dicho muchas veces: deja de darme órdenes.
Rukia se escabulló discretamente, esa no era una discusión en la que quisiera estar presente.
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-Me alegra que hayas podido venir.
-¿De qué se trata? –preguntó Haschwalth yendo directamente al punto. No le gustaba interactuar con los clientes más allá de lo necesario.
Mayuri lo había llamado diciéndole que era urgente que fuera a verlo, no le dio detalles, pero su amistad, o mejor dicho su negocio beneficioso para ambas partes, fue lo que lo influyó para presentarse tal y como le había pedido.
-Te tengo un trabajo –prosiguió Mayuri sonriendo.
Haschwalth suspiró pesadamente y apuró el líquido ámbar de su copa.
-Estoy un poco ocupado en estos momentos.
-Te lo recompensaré.
Haschwalth soltó una breve risa.
-Estoy seguro que sí, Mayuri, pero la respuesta es la misma.
-No aceptaré un no por respuesta.
Jugram frunció el ceño apenas un poco, no era una persona muy expresiva, con poco decía mucho, y claramente le estaba diciendo que esa amenaza implícita no le agradaba para nada.
Mayuri no retiró sus palabras, lo que dijo fue intencional y se aseguraría de que Jugram lo entendiera. Se hizo un minuto de silencio. Haschwalth sabía que Mayuri no era una persona con la que uno deseara alguna riña, tampoco estar en su camino, y mucho menos jugar del lado opuesto del tablero. Se dijo que lo menos que podía hacer en ese momento era escuchar lo que tenía que decirle.
-¿En qué consiste este trabajo?
Mayuri le relató lo ocurrido con Nemu, la alianza que había hecho con Nelliel y el escape de la prisión junto con Kokuto y los otros. Haschwalth se sorprendió de escuchar que su fiel subordinada, o mejor dicho esclava, lo había traicionado. El poder de las palabras de la que la había convencido de hacerlo era impresionante. Nemu tenía una fe ciega en Mayuri, su discurso debió tocar una fibra especialmente sensible.
-Supongo que ya te enteraste de lo que pasó con Nnoitra.
Haschwalth reprimió una sonrisa y simplemente asintió.
-Pues bien, necesito que me traigas de vuelta a mis prisioneros. Al resto puedes matarlos.
-¿Quiénes son "el resto"? Sabes que necesito un número exacto para fijar la cifra.
La expresión de Mayuri se ensombreció.
-No escatimes en gastos. Haz lo que tengas que hacer y después ven a cobrarme.
-Necesito una especie de garantía –dijo Haschwalth recargándose en el sillón.
-Un mes de adelanto de exportación de armas.
Haschwalth abrió los ojos sorprendido, eso era una enorme cantidad de dinero.
-¿Tanto te importan esos conejillos de indias? ¿No tienes una prisión entera a tu disposición para experimentar?
Mayuri rodó los ojos, claramente Haschwalth no entendía la gravedad del asunto, sólo sabía matar y cobrar.
-Es más que eso, pero sí. Los quiero de vuelta.
-¿El resto no importa? –Mayuri asintió-. Bien, tenemos un trato.
-Tal vez sea importante mencionar que el grupo en cuestión anda tras ustedes.
Haschwalth sonrió. Eso sólo hacía las cosas más interesantes.
-Nemu sabe dónde está la base, seguramente les dirá todo. Si yo fuera tú tomaría precauciones. Son un grupo impredecible.
-Deja que yo me ocupe de eso.
Mayuri le proporcionó la información de Grimmjow y los otros para que se dieran una idea de contra quiénes se enfrentarían. Al finalizar, Haschwalth se puso de pie y le dijo que volvería cuando estuviera hecho. Antes de irse se giró para verlo por encima del hombro.
-¿Qué hay de la chica? Nemu.
Mayuri lo pensó un momento. Haschwalth esperó pacientemente.
-La quiero viva –dijo al fin.
Bastante predecible.
-Bien.
-Una cosa más –terció Mayuri-. Como muestra de mi gratitud y por la esperanza de que sigamos siendo socios, tengo un obsequio para ti.
-Estoy halagado –exclamó Haschwalth sin expresión alguna.
Mayuri se puso de pie y le entregó una caja negra con un frasco dentro. Haschwalth observó ensimismado el líquido verde amarillento que se removía.
-Dale un buen uso. Conoces los efectos.
Y con esas últimas palabras, su reunión terminó.
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Al llegar al camarote Grimmjow cerró la puerta y golpeó con la mano abierta justo al lado de la cabeza de la peliverde. Nell se quedó muy estática; Grimmjow no se andaba por las ramas.
-¿Qué pasó con Szayel?
Nell bufó molesta y giró la cara hacia la ventanilla.
-Ese imbécil cree que puede venir y hablarme como le dé la gana.
-Él es parte de mi tripulación, tú no.
Eso fue un golpe bajo, pensó Nell.
-Como sea, si se mete conmigo me aseguraré de cortarle ese pedazo de carne que tiene entre las piernas.
Grimmjow soltó una carcajada. En serio no podía con esa mujer, era demasiado para él, era demasiado para cualquier persona en su sano juicio. Una amenaza de ese tipo era seria, aún más cuando Grimmjow sabía perfectamente que en el pasado Szayel y Nell nunca lograron entenderse ni llevarse bien. El pelirrosa debía andarse con cuidado. Una ex Arrancar y mercenaria de su calibre no era alguien que uno quisiera como enemigo. Pensó en Nnoitra y en lo mal que le había ido con sólo pensar en ponerle un dedo encima.
-Eres una loca agresiva.
Nell lo empujó con ambas manos para que le diera su espacio. Estar tan cerca de él la hacía cuestionarse sus propósitos en el barco. Caminó por el cuarto con los brazos cruzados; Grimmjow no dejó de seguirla con la mirada.
-¿Y bien? –dijo al fin.
-Bien, ¿qué?
-¿Querías decirme algo o sólo me trajiste para proteger a tu princesa pelirrosa?
Grimmjow sonrió de lado. ¿Estaba celosa de Szayel? Eso sí era algo nuevo. Perturbador, pero nuevo.
-Creo que tú y yo tenemos una charla pendiente.
-No recuerdo haber…
-Hace un año, linda –la interrumpió Grimmjow-. Según recuerdo dijimos que nos daríamos un par de días para pensar las cosas, pero lo último que vi fue que tomaste un tren para salir de la capital sin decirme nada.
-Tenía muchas cosas en mente –se excusó Nell.
-Yo no. Mi conciencia estaba limpia, aún lo está.
Nell avanzó hacia él y quedaron nuevamente frente a frente.
-¿Cómo puedes mentir tan descaradamente?
-¿De qué querías hablar aquella vez?
-¿Ya lo olvidaste?
-Recuerdo que te fuiste sin darme explicaciones.
-Yo recuerdo que asesinaste a un hombre. Le disparaste a Kaien Shiba a quemarropa.
-Te salvé la vida.
-¿Así es como tú lo ves?
-Estabas colgando de la soga y su peso te jalaba hacia abajo porque tu estupidez no te permitió soltarlo. Si no recuerdas la sensación puedes preguntarle a tu brazo derecho.
-¿Qué tiene que ver…? ¡Auch!
Grimmjow le giró el brazo hacia atrás y Nell gritó de dolor. Era cierto que no lo podía mover como antes después de aquella noche, a pesar de que la habían atendido de inmediato, pero ese no era el asunto que estaban discutiendo.
-La soga se atoró y no te pudimos subir. Ah, otro dato extra: esa princesa pelirrosa ayudó a jalar la cuerda para salvar tu terco trasero porque decidiste actuar a mis espaldas y liberar al prisionero.
-Lo iban a matar en la capital.
-Ni tú misma te crees esa mentira. Hablas como si no conocieras a Yoruichi.
-Bien, de acuerdo. No sabíamos lo que harían con él.
-Lo peor que le hubiera pasado era estar un par de años tras las rejas.
-Eso no lo sabes.
-Tú tampoco sabías si lo iban a matar o no.
-Actué por instinto.
-¿Quién demonios te pidió ser instintiva? –exclamó Grimmjow exasperado-. Sólo tenías que esperar hasta que llegáramos a la capital. ¿Era mucho pedir?
-De igual manera Kaien está muerto. ¿Qué tienes que decir al respecto?
-Ya lo dije todo. Era su vida o la tuya, es increíble que no conozcas la respuesta o que hayas dudado de mi capacidad para tomar esa decisión.
-Esa no es excusa para…
-No es una excusa, Nelliel. Es la verdad. Le disparé a Shiba porque era la única forma de salvarte. Y lo haría de nuevo si fuera necesario.
El peso de sus palabras cayó sobre Nell como un balde de agua fría. Durante el año que estuvo ausente siempre creyó que la muerte de Kaien había sido porque Grimmjow era despiadado, pero nunca se planteó que podía haber un motivo oculto detrás de sus acciones. La nueva información la hacía sentir estúpida, se había apresurado a sacar conclusiones erróneas por no tener la paciencia para aclarar las cosas. Había juzgado mal a Grimmjow y no sabía por dónde empezar a arreglarlo. El peliazul la veía fijamente esperando a que dijera algo. Pero ¿qué? ¿Gracias por salvarme? ¿Lamento haber creído que eras un bastardo asesino sin corazón?
Nell agachó la mirada y suspiró.
-No tenía idea –fue todo lo que pudo decir.
Esperaba una retahíla de improperios que nunca llegó. ¿Por qué? ¿Por qué Grimmjow no le decía nada? Hubiera preferido que discutieran o que le gritara que había sido injusta con él, su silencio y pasividad no hacían más que empeorar la manera en la que se sentía.
-Ya no importa –dijo Grimmjow desviando la mirada.
Su voz sonó dolida, pues aunque Nell no dijo nada al respecto sabía muy bien qué era lo que había pensado de él en todo ese tiempo. No quería recordar nada, sólo deseaba que pudieran superar todo aquello de una forma u otra. Si después de todo Nell decidía irse de su lado, no había nada que pudiera hacer. Se alegró de que al menos pudo expresarle su versión de las cosas, pero era inútil seguir dándole vueltas al asunto. Se dirigió hacia la puerta, si seguía presionando en esa dirección sólo acabaría por empeorarlo todo.
-Aún lo hago –exclamó Nell.
Sus palabras lo hicieron frenarse en seco antes de salir. Se volvió hacia ella con expresión confundida.
-¿Qué dijiste?
Nell lo miró con lágrimas en los ojos y se acercó a él.
-Aún te amo. Nunca dejé de hacerlo. Lo siento tanto, lo que pasó hace un año…
Grimmjow puso ambas manos en sus mejillas y cerró la distancia entre sus labios para callarla. Extrañaba demasiado esa boca, tan cálida y llena de órdenes que secretamente le gustaba seguir. Nell lo abrazó y juntó sus cuerpos hasta el punto en que pensó que se fundirían en uno solo. Era reconfortante poder abrazarlo después de tanto tiempo, olfatear su aroma de cerca y estar entre sus brazos.
Cuando se separaron por falta de aire se miraron intensamente por un minuto, no había necesidad de decir nada más, esas miradas y acciones eran comunicación suficiente. De pronto el año que separó sus vidas parecía muy lejano, como si nunca hubiera estado ahí en primer lugar. Parecía que acababan de despertar de un sueño muy largo y era hora de retomar las cosas en el punto en el que las dejaron.
-No tienes ni puta idea de lo mucho que te extrañé –susurró Grimmjow.
Nell sonrió de lado. No esperaba un comentario romántico de su parte. Así era Grimmjow, decía las cosas sin suavizarlas, tal y como las estaba pensando.
-¿Volverás conmigo?
-Sólo si me dejas volver a ser parte de tu tripulación –respondió Nell.
-Tonta, nunca debiste haberte ido.
-No te pediré que entiendas lo que estaba sintiendo en esos momentos.
-No quiero saberlo. No quiero que volvamos a hablar del tema. Completaremos la misión y entonces te daré unas buenas nalgadas por lo que hiciste.
Nell soltó una carcajada.
-¿Crees que estoy bromeando? –Grimmjow se acercó a sus labios nuevamente y la tomó por la cintura-. Tal vez debería nalguearte desde ahorita.
-Puedes intentarlo –respondió Nell tomándolo de la chaqueta.
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Ulquiorra se acercó a la borda y tomó el catalejo. Más adelante se veían algunas dunas y supo que ya estaban llegando a la siguiente localización marcada en el mapa. Gobi sería un reto por sí sólo, el clima no era favorable y la sequía que representaba como todo ecosistema desértico trataría de acabar con ellos a como diera lugar, pero si al igual que el valle contenía algún portal similar a Aquilea, entonces estarían acabados. Si lograban pasar sin ningún tipo de inconvenientes sería maravilloso, no obstante debían estar preparados para todo.
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Haschwalth entró a la sala de reuniones. Sus pasos en el suelo de piedra eran lo único que se escuchaba. Su capa ondeó detrás de él todo el camino hasta su asiento a la cabeza de la mesa. Dejó la carpeta encima y se recargó con los codos, sus manos entrelazadas quedaron a la altura de su barbilla.
Paseó la mirada por cada uno de los miembros a su alrededor y finalmente dijo:
-Tenemos otro trabajo.
Bazz-B sonrió de lado y se inclinó sobre la mesa.
-Excelente, ¿de qué se trata?
-No sé por qué estás feliz, imbécil, estamos hasta el cuello con lo que ya tenemos –gruñó Bambietta.
-Cierra la boca, maldita loca. Si no quieres hacerlo saca tu flacucho trasero de aquí.
-¿Has estado mirando mi trasero de nuevo? –se puso de pie y fulminó a Bazz-B con la mirada.
Haschwalth suspiró molesto. Estaba harto de que al mínimo cruce de palabras esos dos empezaran una discusión sin sentido.
-Silencio los dos –pidió con voz queda.
Ambos volvieron a sentarse sin replicar.
-Tuve una junta con Mayuri Kurotsuchi. Él es el cliente esta vez.
-¿De qué se trata? –preguntó Cang Du.
-Hace unos días un grupo de seis personas se infiltraron en el palacio de Nnoitra y se hicieron pasar por miembros de la embajada de Barragan para reunir información sobre nosotros. Estaban investigando el caso de Gin Ichimaru y Rangiku.
-Pero eso fue hace más de dos años –respondió Candice.
-La muerte de los duques sólo es la cobertura. En realidad son un grupo de mercenarios. Según las investigaciones que hice, Yoruichi los contrató para recuperar el Hougyoku. Al parecer viajan en un barco llamado Noir Kaizoku, su capitán es el legendario Grimmjow Jaggerjaquez.
-¡Ja! No saben con quiénes se metieron –dijo Bazz-B con una sonrisa altanera.
-Lograron apresarlos y llevarlos al laboratorio por órdenes de Nnoitra, pero cuando escaparon se llevaron a cuatro prisioneros. O mejor dicho Nemu los ayudó a escapar y se fue con ellos.
Todos abrieron la boca sorprendidos.
-¿Nemu?
-No es posible.
-Sabía que esa zorra no era de fiar –dijo Bazz rodando los ojos.
-Mayuri quiere que llevemos a los prisioneros de vuelta, intactos. Son experimentos valiosos. A Nemu también la quiere viva, supongo que para tomar venganza por mano propia. Francamente no me importa lo que haga con ella. Si la tortura o le cercena otra extremidad es su decisión.
-Ese loco me pone los nervios de punta –dijo Bambietta.
-Está dispuesto a darnos un adelanto de las armas de este mes. El resto lo arreglaremos cuando hayamos completado el encargo.
-¿Entonces recuperamos a Nemu y los prisioneros que están en el barco y matamos a Jaggerjaquez y sus amigos? –preguntó Cang Du para confirmar.
-No tenemos que matarlos precisamente –respondió Haschwalth-. ¿Recuerdan a Kisuke Urahara? Estoy pensando en un intercambio. La princesa por sus antiguos camaradas.
Continuará…
El desierto de Gobi sí existe, ese no es invento mío xD Se encuentra al norte de China y al sur de Mongolia y aunque no es el más letal, sí es una perra con los viajeros :´) Ya veremos cómo le va a la tripulación de Grimmjow en el siguiente capítulo.
Y sobre la información que consiguió Haschwalth…no, no es un maldito adivino. Todo forma parte de mi plan [Aizen-sama intensifies].
Dejen su review, los amo UwU
