HEY! Que tal, aquí WolfCerberus una vez más, trayendo el cuarto capítulo de este fic… realmente no tengo mucho que agregar, así que disfruten!

- hablar-

- creatura no-humana hablando-

- 'pensar'-

- sueño/recuerdo-

- *onomatopeya de sonido*-

Capítulo 4: Una Fuerza Abrumadora

La noche estaba cayendo en todo Fiore, y en Forline Natsu continuaba corriendo con rumbo a la salida del poblado, pero aquel objetivo no le resultaba nada fácil, ya que a cada tanto debía doblar de esquina en esquina evitando los múltiples ataques de sus enemigos, tales como llamaradas, azotes con sus colas e incluso más de un par le intento arrancar la cabeza con sus garras.

- 'Demonios, con tantas vueltas creo que me perdí, ¿Dónde estaba la salida donde deje a Happy?' – pensó el pelirosa mientras continuaba su carrera tratando de ubicar la calle que uso para entrar al pueblo, continuo corriendo hasta que se encontró con otro wyvern que se lanzó contra él intentando darle una poderosa mordida que dirigida a arrancarle la cabeza, a lo que el pelirosa respondió dando un salto y aterrizo fuertemente en la cabeza de la bestia hundiéndola contra el piso para luego volver a saltar y pasar sobre el cuerpo del reptil para continuar su búsqueda de una salida – '¿Cuál es el problema de esas estúpidas serpientes con alas? ¿Qué tienen en contra de mi cabeza?' -

- Tus esfuerzos son inútiles, basura humana – Natsu reconoció casi de inmediato esamolesta voz, y sentía unas ganas enormes de cerrarle la boca de un puñetazo – Ríndete y sus muertes serán rápidas –

- 'Esa lagartija de mierda es demasiado fastidiosa, ya se las verá conmigo cuando deje a salvo a las bebes' – pensó el mago mientras seguía su rumbo ignorando a wyvern parlante.

Pero la suerte de Natsu no parecía mejorar, pues delante de él 4 pseudo-dragones disparando un mar de llamas de casi 2 metros de alto y que abarcaba toda la calle obligando al pelirosa a saltar nuevamente aquel ataque combinado, pero no espero que 2 más hayan anticipado a su movimiento, así que los encontró frente a él mientras aún se encontraba en el aire, vio como una de las creaturas preparo un rápido giro para darle un azote con su cola, mientras que el otro se abalanzaba contra él con sus patas para despedazarlo con sus afiladas garras, el mago de fuego esquivo lo mejor que pudo los zarpazos siempre teniendo en cuenta la seguridad de los bebés, pero en el momento en el que vio la proximidad de la cola era demasiado tarde para esquivarla, así que giro su cuerpo lo más rápido que pudo para recibir el golpe con su espalda y termino siendo lanzado hacia atrás varios metros aterrizando con su espalda para nuevamente evitar que las pequeñas sufrieran algún rasguño.

- *queja de dolor* 'Maldición, cada vez que aparece ese lagarto sobre-alimentado con cicatrices pareciera que atacan mejor que antes' – pensó el dragón slayer de fuego mientras se levantaba y volvía a correr para alejarse una vez más de los wyverns.

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- ¿Encontraste a alguien más, Clara? – pregunto un hombre de chaqueta roja a su acompañante.

- No Ben, parece que no queda nadie en el pue… ¿Qué es eso? – cuestiono la mujer que vestía como enfermera, ambos dirigiéndose a un extraño bulto azul que se encontraba cerca del pueblo – eso parece un… ¿gato?

- ¿Eh? ¿Un gato azul? – volvió a hablar Ben acercándose al, ahora, identificado felino de extraño color, pero su observación al pelaje del pequeño animal no duro mucho cuando vio en suelo donde estaba la pequeña creatura – ¿vomito?

- No se ve que este en buenas condiciones, pobrecito – dijo Clara, ahora con una voz más seria mientras tenía su mano sobre la pequeña frente del felino - será mejor llevarlo al refugio – concluyo la enfermera ganándose una afirmación con la cabeza de su acompañante, así que tomo al pequeño gato entre sus brazos y se lo llevaron con ellos.

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Natsu continuaba corriendo por el pueblo, sus esperanzas de encontrar la salida eran cada vez menos y la desesperación comenzaba a tomar parte de sus pensamientos – '¿Acaso no podre proteger a estas pequeñas? ¿Es que acaso les fallare como falle contra Acnologia en la isla Tenrou? ¿Acaso les fallare… como te falle a ti, papá?' – su mirada se oscureció momentáneamente demostrando su tristeza, pero sin más sacudió su cabeza para sacarse todas esas ideas.

Así siguió corriendo durante un par de minutos en donde no se había encontrado con ningún wyvern, aunque extrañamente, varias calles se encontraban cerradas debido a que algunos edificios habían colapsado y los escombros bloqueaban el camino; continuo así varios metros más hasta que de pronto vio una especie de salida y sin vacilar se dirigió al lugar solo para encontrar algo que lo decepciono ya que solo encontró un gran circulo con casas a los alrededores.

- ¿Este es… la plaza central? – pregunto a nadie en particular aunque no espero que de verdad alguien le respondiera.

- Mejor dicho este lugar será tu tumba – al dirigir su mirada al origen de la voz frente al pelirosa se encontraban exactamente los 35 wyvern que atacaron el pueblo y en el centro estaba Nigdash – De verdad fuiste tan estúpido como para caer en esta trampa ¿eh? En serio creíste que te habíamos dejado simplemente correr como te diera la gana –

-Maldito… - gruño el pelirosa, bajando su mirada hacia las pequeñas – '¿Como pude ser tan ingenuo? Ahora están en una situación más peligrosa… y es todo por mi culpa'- a veces tu peor enemigo eres tú mismo, tu culpa y tu inseguridad pueden jugarte una mala pasada, y Natsu comenzaba a sentir eso ahora mismo, y el remordimiento es un enorme peso a llevar, del que solo unos pocos pueden mantenerse tan firmes como siempre y por suerte Natsu era uno –Perdón pequeñas las puse en más peligro que antes, pero les prometo que estarán bien, porque yo haré todo para protegerlas – dijo serenamente viendo que las bebes ya se habían dormido en sus brazos, haciendo que en la cara de Natsu se dibujó una pequeña sonrisa, dándoles un pequeño beso en la frente a ambas las dejo suavemente en el suelo y comenzó a sacarse su bufanda del cuello para después envolverlas con la misma prenda – 'Igneel, ayúdame a protegerlas tú también'-

- No deberías hacer promesas que no podrás cumplir, te lo dije ¿no? ¡Este lugar será la tumba para ti y para aquellas mocosas! Tu patética y débil magia es inútil contra nosotros, quien te la enseño debe estar revolcándose en su tumba, aunque seguramente quien haya sido también es alguien realmente patético ¡HAHAHAHA! – Bromeo el gran wyvern, mostrando demasiada arrogancia, algo que descubrirá, le saldrá bastante caro.

Aquellas palabras rompieron un record interno del pelirosa en cuan furioso podía estar con una sola frase: se habían burlado de él, se había burlado de su magia, había vuelto a amenazar la vida de los bebés y lo más importante, se había burlado de Igneel, y eso era imperdonable.

- Así que magia patética ¿no? – Dijo molesto Natsu caminado hacia su adversario, su ira era prácticamente palpable en el ambiente y la temperatura comenzaba a elevarse cada vez más - ¡Te mostraré lo que esta "inútil magia" puede hacer BASTARDO! ¡UHOOOOOOOO…! –

(Música: Guilty Gear Xrd OST - Heavy Day)

El grito del pelirosa invoco grandes llamas que rodearon completamente su cuerpo y se elevaron varios metros en el aire iluminando el cielo nocturno, pero desaparecieron al mismo tiempo que este dejo de gritar, dando a ver que el cuerpo del mago de fuego desprendía un aura roja carmesí había tenido unos notables cambios, escamas de un color rojo eran visibles en sus antebrazos como si fueran protectores, en su cabeza 2 lenguas de fuego capturaron mechones de cabello a los lado de su cabeza dándole un aspecto de cuernos, en su cara se encontraba un "antifaz" creado por las mismas escamas de sus antebrazos rodeaba sus ahora amarillentos ojos con pupilas lineales que intimidaron a los pseudo-dragones, algunos incluso retrocedieron cuando el DS de fuego continuo acercándose.

- 'Esa forma… ¿Qué rayos es esa nueva forma?' ¡¿Que están esperando?! ¡ACABENLO! – Ordeno el jefe de los wyvern, pero solo uno de sus secuaces más jóvenes acato la orden y se abalanzo ferozmente al DS de fuego solo para recibir un poderoso gancho ígneo en el abdomen que lo mando a volar varios metros sobre el aire para después descender y aterrizar sobre la palma de la mano izquierda que alzo el pelirosa, sin siquiera se inmuto ante el peso de la creatura.

- ¿Qué ocurre? ¿Esto es todo? – Dijo Natsu sonando bastante serio, dejando caer al suelo al reptil alado que no pareció reaccionar ante nada mientras continuaba caminando tranquilamente hacia la parvada – '1 fuera, falta 34' –

Ese desplante de arrogancia y la forma en que trato a uno de sus camaradas impulso a otros 10 wyverns para arremeter contra el mago de fuego que continuaba caminando sin inmutarse, y cuando los wyverns se encontraba a solo 1 metro del pelirosa, este se movió a una gran velocidad quedando detrás del último de los 10 atacantes, tomo su cola y con un rápido giro hacia la derecha lo lanzo fuertemente contra otro wyvern, terminando ambos varios metros lejos del pelirosa, mientras los otros pseudo-dragones aun trataban de darse la vuelta, Natsu volvió a arremeter contra otro enemigo, dando un puñetazo en la cabeza, enviándolo contra el piso, luego conecto una patada al torso de uno de sus atacantes de la izquierda, encendió sus pies como un jet y se posiciono a espaldas de otro wyvern y le propino un puñetazo envuelto en llamas contra la espalda de la creatura enviándola a volar hasta estrellarse contra los calcinados restos de una de las casas lejanas, sin tomarse ni 2 segundos de descanso encendió ambos brazos para preparar su ataque -¡Karyū no Yokugeki! – Grito golpeando a 3 wyvern con sus "látigos" de fuego causándoles severas quemaduras, los dos reptiles alados restantes se abalanzaron sobre el pelirosa por sus costados pero este rápidamente tomo las caras de las creaturas – Karyū no Akugeki – y al concluir esa frase de sus manos grandes llamaradas incineraron por completo a los atacantes dejándolos fuera de combate permanentemente, miro a todos los demás derrotados, todos estaban en las mismas condiciones.

– 'Demasiado poder' – pensó el pelirosa viendo los efectos de sus ataques, no tenía problemas en matar a los wyverns pero le asombro la facilidad con la que lo lograba, levantando su brazo izquierdo a la altura de su rostro aprecio que las escamas comenzaban a cubrir más terreno del original, recordándole que el tiempo que poseía era limitado – Debo terminar esto más rápido de lo que creí – dijo el Dragón Slayer, luego de esto tomo una bocanada de aire e inflo sus mejillas para luego continuar su asalto - ¡KARYŪ NO HŌKŌ! – Exhalo un gran torrente de fuego en dirección a los wyverns restantes, quienes tomaron vuelo y se dividieron en 2 grupos iguales, Nigdash y otros 11 wyverns esquivaron por la derecha el ataque mientras los demás tomaron la izquierda, Natsu al ver esto movió su rugido al último grupo, dejándolos con grandes quemaduras y sin signos vitales.

- 'Este poder…no, es imposible… ¿Q-que demonios es este humano?' – Pensó el gran wyvern viendo aquel desplante de poder por parte de aquel mago, quien salto para ponerse a la altura de los restantes, realmente comenzaba a aterrarle el gran poder del mago de fuego – ¡No se queden quietos ATAQUEN! – rugió desesperadamente a sus subordinados para lanzar sus alientos llameantes combinados que se acercaban rápidamente al pelirosa.

- Metsuryū Ougi – dijo Natsu, poniendo ambas manos a la derecha de su cuerpo mientras en la mente del jefe de los wyverns una silueta comenzaba a volverse cada vez más visible detrás del pelirosa.

- 'E-esta es…esta es ¡LA FUERZA DE UN DRAGÓN!' – Grito mentalmente Nigdash, dándose cuenta demasiado tarde de la magnitud de su error.

- ¡Guren Bakuenjin! – lanzo torrente de llamas en forma de hojas que absorbieron las llamaradas enemigas y avanzaron hasta golpear a los wyverns, explotando y causándoles un daño increíble a sus enemigos, que cayeron pesadamente al piso.

(Fin música)

Al ver que ya no existía ninguna amenaza Natsu deshizo su transformación, dejo salir un suspiro de alivio y volvió donde estaban las bebes que aun dormían plácidamente, el pelirosa no pudo más que soltar una pequeña risita ante aquello – Vaya, sí que tiene el sueño bastante pesado pequeñitas – y dejando en tierra una de sus rodillas trato de tomar a las recién nacidas pero de pronto sintió como si su cuerpo pesara mil veces más – ugghh… creo que aún no me acostumbro a este nuevo poder… aún es demasiado pesado para mí el transformarme, creo que… podría… descansar 5 minutos aquí… cuando despierte… las saco de aquí pequeñas – y soltando un bostezo comenzó a caer poco a poco a los brazos de Morfeo, abrazando a las bebes contra su pecho finalmente se quedó dormido en el suelo.

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- ¡Oigan! ¡Lo encontré! – grito un hombre de camisa negra a un grupo de personas que se encontraban revisando toda el área.

- ¿Estás seguro que es él? – pregunto otro.

- Por supuesto, cumple con todas las descripciones que nos dio el señor José - respondió el primer hombre – Mira hacia los lados, no cabe duda de que este es el mago –

El segundo hombre se quedó en silencio, giro su cabeza en todas direcciones, los cuerpos de aquellos reptiles que tanto daño había causado a su pueblo estaban esparcidos por toda la plaza, no le quedo ninguna duda.

- ¿Y esos bebes? – pregunto un tercero, viendo a las infantes en los brazos de aquel hombre.

- No lo sé, pero es obvio que debemos llevarlas con nosotros también – respondió el segundo.

- Claro, vámonos – afirmo el primero tomando los brazos del pelirosa mientras que otro de sus compañeros separo a los bebes, que se inquietaron un poco entre sueños, y un cuarto tomo los pies del mago para que ambos lo subieran a una camilla y se dirigieran a las afueras del pueblo.