HOLA! Sé que algunos tal vez quieran matarme por este retraso, pero si les digo la verdad tuve un BLOQUEO DE ESCRITOR horrible que duro casi un mes, en los que apenas y pude escribir mil palabras, es por eso que no pude actualizar esta historia antes, y aunque se que esas cosas son algo que no se puede controlar quiero pedir disculpas de igual manera.

Bueno, sin más preámbulos por favor disfruten el decimoquinto capítulo de "Caprichos del Destino"

- Hablar-

- creatura no-humana hablando-

- 'Pensar'-

- Sueño/Recuerdo/Fantasías (Imaginaciones) -

- *Onomatopeya de sonido*-

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CAPITULO 15: Despedida Conflictiva, Caos Mental

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Pueblo del Sol (07: 30 am)

Los rayos del sol se filtraban a través de la pequeña abertura que se encontraba entre las cortinas de la ventana, cayendo directamente sobre la cara y parpados de una hermosa mujer de rojos cabellos que yacía sobre su propia cama, perezosamente abrió sus rojizos ojos y giro su cuerpo lentamente hacia su izquierda para contemplar el lado de la cama, pero estaba completamente sola en aquel lecho, aunque el lado izquierdo aún se sentía un caliente, suspiro, no sabía si sentirse aliviada o no, aun le era confuso. Se levantó sin muchas ganas y comenzó a caminar hacia su armario mientras su larga cabellera se meneaba grácilmente llegando más allá de la mitad de sus blancos muslos, eligió uno de sus nuevos vestidos de infaltable color rojo, que si bien eran prácticamente idénticos a los anteriores, estos eran más recatados y no enseñaban tanta piel en su pecho como los anteriores le hacían lucir, aunque ella siempre se aseguraba de al menos mostrar orgullosamente el emblema de su pueblo tatuado en su pecho derecho, era extraño para ella pero desde hace algún tiempo sintió que debía al menos cubrirse un poco más, en su cabeza su rojizo cabello comenzó a trenzarse por sí solo gracias a su magia, volviendo a su peinado común.

Al entrar en la sala de estar, Flare Corona encontró una escena que desde hace tiempo se le hacía familiar: un hombre de cabello rosado con pantalones blancos 3/4 y sin camisa sentado en su sofá, dormido y con una pequeña niña pelipúrpura vestida con un pequeño vestido calipso también dormida y con un biberón vacío en su boca, a su lado derecho y apoyando su cabeza en el brazo del hombre, un niño de cabello azul con orejas y cola de gato, una camisa de igual color que su pelo con el dibujo de dos peces koi, uno negro con un circulo blanco y otro blanco con un circulo negro que nadaban formando el símbolo de "Yin Yang" , pantalones blancos idénticos a los del hombre y, al igual que él, tenía entre sus brazos a una pequeña pelirosa con otro vestido sin mangas pero de color verde por sobre una camiseta del mismo color rosa que el de su cabello, que se encontraba también dormida, sin importar cuantas veces los viera, siempre le hacían sonreír de manera relajada, pues hace cerca de 11 meses que Natsu Dragneel y su familia se había mudado a su casa y habían llenado el edificio de una agradable sensación de calidez.

El padre, Natsu no había sufrido grandes cambios en su apariencia ya que solo era apenas 1 centímetro más alto que antes, su cabello solo era ligueramente más largo ya que la pelirroja se encargaba de cortárselo y sus músculos se habían vuelto más definidos pero no habían aumentado mucho de tamaño para no disminuir la agilidad y entorpecer el estilo de pelea del pelirosa. Happy no había sufrido ningún cambio visible, en parte porque su forma humana era solo una transformación y además como exceed su cuerpo solo se había vuelto unos milímetros más alto. Pero en si quienes más cambiaron fueron las pequeñas Dragneel, ya que ahora con 11 meses, las niñas habían crecido bastante en comparación a cómo eran en su llegada, siendo que ya podían caminar, aunque de una forma un tanto torpe, e incluso gesticulaban palabras simples como "papa", "appi" o "baba".

Haciendo el menor ruido posible, ya que estaba descalza, se dirigió hasta la cocina/comedor y comenzó a preparar el desayuno para todos, en ocasiones como esas agradecía el poseer su magia de cabello, ya que ese tipo de tareas se le hacían realmente más fáciles con más "manos" a su disposición, sobre todo con la familia Dragneel en su casa, viendo como los hombres con ese apellido eran prácticamente pozos sin fondo. Sintió pisadas acercarse pero no se preocupó, pues de inmediato una cabellera rosada apareció desde el umbral de la puerta que conectaba la sala de estar con la cocina.

- ¿Ya es *bostezo* hora de desayunar? – hablo desde la puerta el pelirosa apenas cubriéndose su boca con su mano izquierda mientras aun tenia a la dormida bebe pelipúrpura en su brazo derecho.

- Si, solo espera un poco más Natsu – dijo relajadamente, aunque al principio lo llamaba "Rosado", con el tiempo y al conocerlo mejor, comenzó a llamarlo por su nombre aunque agregando el sufijo "-san", pero al igual que antes, después de un tiempo, y por insistencia del pelirosa, termino simplemente llamándolo Natsu, lo mismo con el exceed azul – Debería despertar a Happy también –

- Claro, casi se me olvida – respondió el pelirosa con una pequeña sonrisa.

- Y recuerde ponerse camisa – le recordó la pelirroja.

- Al menos no voy desnudo jajajaja – bromeo el Dragón Slayer al salir de la cocina.

Flare no pudo evitar sonrojarse al recordar aquel incidente: Natsu y Happy habían terminado de entrenar y estaban dándose una ducha junto a las bebes en su casa y ella acababa de terminar la cena les informo de inmediato, pero nunca espero que tanto el padre como el hijo aparecieran con las niñas en sus brazos, los 4 completamente mojados y desnudos ya que los hombres salieron rápidamente de la ducha al escuchar que la comida estaba lista para servirse… ese día, el grito de Flare se escuchó por todo el pueblo y espanto a todos los gigantes, para alivio de ella, aquello nunca volvió a repetirse.

Poco después, llegó el pelirosa con una camiseta negra sin mangas y junto al "muchacho" peliazul aun medio dormido, pero de inmediato su pereza se desvaneció al ver su desayuno: pescado y tostadas, Natsu se sentó al lado de este con su desayuno frente a él y comenzaron a devorar felizmente lo que la pelirroja les había preparado, Flare sonrió nuevamente venía a sus amigos comer con tal voracidad su comida, recordó el primer día que llegaron al pueblo y a su casa, ella les preparó una cena que ella considero simple, pero ambos con estrellas en los ojos, la boca llena y unas enormes sonrisas le felicitaron y afirmaron que su comida estaba realmente deliciosa, pero fue la frase que después soltó el pelirosa con su típica sonrisa era la que se mantenía más fresca en su mente:

"- Esto está realmente buenísimo, debo buscar alguien que sepa cocinar tan bien como tú para que sea la madre de Sakura y Yuki –"

Le parecía extraño, la primera vez que le escucho aquello solo se alegró al saber que su nivel culinario era bien reconocido por sus visitantes, pero cada vez que recordaba esa frase una extraña sensación se formaba en la parte superior de su estómago, como si hubiese comido algo raro que le causaba una pesadez estomacal e incluso cuando recordaba otros momentos en los que también salió a la luz una frase similar a aquella no podía evitar sentirlo.

Al terminar de "tragarse" su desayuno Natsu y Happy se prepararon para irse a entrenar con el guardián del pueblo "La llama Eterna" o más conocido como Atlas Flame como todos los días, ya que su rutina diaria era algo así: 8 horas de entrenamiento, 8 horas para pasarlo con sus hijas y 8 horas de sueño, aunque claro, siempre se llevaba a sus hijas a su entrenamiento, pero a Flare le sorprendió la confianza que le mostro el pelirosa al pedirle que le ayudara a vigilar a las pequeñas mientras él estaba en su entrenamiento, incluso cuando las dejaba en casa debido a la lluvia para que las niñas no se enfermaran, y aunque dudativa, ya que nunca había tenido ninguna interacción con ningún bebe antes, termino aceptando y tomándole gran cariño a las pequeñas, y como no hacerlo si aquellas niñas eran lo más adorable que ella nunca había visto.

- Ya nos vamos Flare, apresúrate – escucho la voz del "muchacho" peliazul desde la puerta principal haciéndole salir de sus pensamientos y reaccionar.

- Sí claro, ustedes adelántense en un minuto los alcanzo – respondió al tanto que lavaba los platos usados en el desayuno, escucho la puerta delantera cerrarse y se apresuró a terminar, volvía a sumirse en su mente y en sus pensamientos, según había dicho hace 11 meses Atlas Flame solo faltaba cerca de un mes para que Natsu terminara su entrenamiento, pero… ¿Y luego qué? ¿Se quedaría? ¿Se iría del pueblo? Se sentía triste cada vez que ese pensamiento llegaba a su cabeza, se había encariñado demasiado con las pequeñas Sakura y Yuki, Happy era un glotón como el pelirosa mayor, pero siempre la hacía reír de sobremanera y en varias ocasiones se ofrecía para ayudarle en lo que fuera, haciendo que ella lo consideraba un gran amigo, y por ultimo estaba Natsu… no podía describir lo que sentía con simples palabras, siempre que pensaba en él saltaban varios defectos y muchas virtudes, era hiperactivo, alocado, alegre, desordenado, afectivo, tenía malos modales, era en general inmaduro pero nunca dejaba de preocuparse por sus hijas, era algo mal hablado pero nunca soltaba ninguna mala palabra frente a las pequeñas, su amplia sonrisa era tan destellante como el sol y cada vez que ella estaba cerca de él, una sensación de calidez y seguridad llenaba su corazón y alma.

Termino la limpieza y se alisto para salir cubriendo sus descalzos pies con unos zapatos rojos de tacón bajo, las calles del pueblo estaban tan vivas como siempre, gigantes paseando de lado a lado, siempre saludándola, siempre sonriéndole y aunque ella devolvía el saludo y el gesto, solo era algo mecánico, pues su mente seguía sumida en los mismos pensamientos que tuvo antes de salir de su hogar, más una pregunta se sumó a las que ya poseía: ¿Por qué se preocupaba? No lo sabía… no, mejor dicho no lo entendía… si, se había hecho amiga de ambos magos, pero eso no significaba que no se iban a separar, en un mes lo más seguro era él iba a seguir su camino e iba a irse con toda su familia, viajaría por muchos pueblos y tal vez iba a encontrar a una gran mujer que fuera la madre de las niñas…. Esas pequeñas niñas por las que velo junto al pelirosa por tantos meses…

- ¿Estas bien Flare? – escucho la voz de Hallvor sacándola de sus pensamientos ¿Cuándo había llegado? ¿Y cuánto tiempo había estado sumida en su mente?

- Buenos días Hallvor-san, Haward-san– saludo con cierta tristeza la pelirroja, desvió su mirada rápidamente a ambas bebes aun dormidas dentro de su coche al lado de aquellos gigantes pero también noto que los dos magos que se quedaban en su casa no se encontraba en la tierra y que además el "Guardián del Pueblo del Sol" se encontraba mirando de manera pensativa hacia el cielo.

La pelirroja también alzo la vista en la mismo dirección y pudo ver que a varios metros por sobre su cabeza estaban dos bolas de fuego de diferentes tamaños que chocaban una y otra vez con una fuerza tal que a pesar de la altura en la que se encontraban, el sonido de los impactos era bastante audible en el suelo. La contienda se extendió por casi una hora hasta que en uno de sus tantas arremetidas, la bola de fuego más pequeña se elevó rápidamente un metro por sobre su rival mientras este pasaba bajo esta y en un movimiento golpeo la parte de arriba de la bola de fuego de mayor tamaño e hizo que ambas comenzaran a caer hacia el suelo en donde se estrellaron con tal fuerza que despertaron a las pequeñas, pero estas no lloraron debido a que ya se habían acostumbrado a ese tipo de cosas, pero además levantaron una cortina de polvo tan grande que los gigantes guardianes tuvieron que usar sus manos para cubrir a las bebes y a la mujer pelirroja.

- Estuviste bastante bien, te has hecho mucho más fuerte - se escuchó una voz, siendo la de un hombre adulto con un tono de voz bastante paternal.

- Gracias, pero aun ni siquiera soy capaz de hacer que sudes – dijo una segunda voz.

- Vamos no digas eso, eres bastante increíble por ti mismo, no necesitas compararte conmigo – dijo el primero de forma calmada – pero ahora que veo… levantamos bastante polvo ¿Sakura y Yuki estarán bien? –

- Lo están pero para la próxima sea más cuidadoso por favor – le respondió Haward desde el exterior de la nube de polvo que se disipaba.

- Lo siento mucho y gracias por protegerlas – dijo una de las voces revelando ser el pelirosa que tenía una sonrisa un tanto nerviosa mientras Happy en su forma felina flotaba débilmente a su lado al tanto que caminaba hacia sus hijas hasta que vio a la mujer pelirroja al lado de estas – Flare! ¿Hace cuánto que estas aquí? –

- Hace casi una hora, los vi entrenando, Happy se ha vuelto realmente poderoso – respondió la mujer, felicitando al exceed que le dio una sonrisa y las gracias.

- Solo una hora, pero si nosotros estamos hace más de más de 3 horas – dijo asombrado el pelirosa asombrando también a la mujer de ojos rojos que no creyó que realmente había pasado tanto tiempo atrapada en sus pensamientos.

- Esplendido, ambos han superado las expectativas que tenía sobre ustedes – felicito también el dragón de fuego con su enorme cuerpo sentado detrás del pelirosa y el exceed quienes se voltearon y le dieron una sonrisa de "Por supuesto ¿acaso creías que no lo lograríamos?" – Pero lamento decirte que ya no podré seguir ayudándote, lo puedo sentir, mi tiempo ha llegado antes de lo que preví, hoy es el último día… no, creo que sería más correcto decir que estos son mis últimos momentos en los que podré mantener esta forma y no creo que tus llamas puedan hacer que vuelva a mi forma normal en un futuro, así que déjenme decirles un par de cosas: Natsu, has aprendido todo lo que pude enseñarte más rápido de que imagine, estoy seguro de que Igneel te diría que no esperaba menos de ti; Happy, ya no podré seguir entrenándote, pero sé que Natsu te ayudara a volverte aún más fuerte, como te dije hace tiempo "recuerda por qué quieres volverte más fuerte y nunca pierdas de vista ese ardiente deseo". Les deseo suerte en su futuro mis queridos aprendices - con aquellas palabras ya dichas Atlas Flame dio un gran rugido al cielo lanzando un gran torrente de fuego desde su boca hasta volver a su forma de "Llama Eterna".

- Muchas gracias Tío Atlas/Atlas-sensei - aun sabiendo que el dragón ya no podía oírlos, ambos magos sintieron la necesidad de expresar su gratitud con palabras e incluso inclinando sus cabezas en respeto.

- Y bien chicos ¿Qué van a hacer ahora? – pregunto Haward al saber que el entrenamiento de ambos había terminado con 1 mes de sobra.

- Pues la verdad no tengo muchas ideas – respondió el pelirosa levantando la cabeza y acercándose con el exceed azul, tomando a sus hijas que de inmediato respondieron con un "papa" y "appi" - ¿Ustedes que dicen peques? ¿Quieren que sigamos viajando? –

- ¡Aye aye aye! – gritaron alegremente las niñas mientras aplaudían, Natsu recordó con cierto pesar que "aye" fue la primera palabra de las pequeñas y no "papá" como él quería.

- Creo que si quieren seguir viajando – dijo Happy con una sonrisa pícara al saber lo que el pelirosa estaba pensando y transformándose nuevamente en humano tomo a su hermana pelirosa, sin que los hombres Dragneel lo notaran el rostro de Flare se ensombrecía y su alegría se desvanecía.

- Ya veo – dijo Hallvor un poco entristecido y más aún al ver la cara que ponía Flare, que lamentablemente seguía sin ser notada por el par de magos que seguían sumergidos en su conversación familiar – Natsu-dono, que tal si al menos te quedas esta noche y mañana puedes partir

- *Tch* Les he dicho que paren eso de "dono" – replico molesto el pelirosa, desde que los gigantes habían descubierto su "parentesco" con el Dragón de Fuego del pueblo no habían dejado de tratarlo como si fuese de la nobleza, aunque en si no estaban tan equivocados - además no lo sé ¿Qué dices tú Happy? ¿Quieres quedarte a una última fiesta? – pregunto pensativo Natsu a su hijo/compañero que estaba igualmente reflexivo.

- Tendremos mucha carne y pescado para darles una despedida digna ¿Qué dicen? – tentó Haward al ver las intenciones de su compañero, logrando exitosamente su cometido ya que ambos magos tenían estrellas en los ojos y un hilo de saliva corría por la comisura de sus labios al seguramente recordar el tamaño que poseían los alimentos de los gigantes.

- Su-supongo que podemos quedarnos un poco más ¿verdad Happy? – comento el pelirosa quien comenzaba a recuperarse de la impresión anterior mientras se limpiaba la saliva de la cara con su mano libre.

- Pescado pescado pescado pescado pescado pescado pescado pescado pescado – repitió continuamente el peliazul con pescados en los ojos incluso si su hermana tiraba de su cabello y nariz, el exceed humanizado no salía de su trance.

- Supongo que eso es un si jeje – rio nerviosamente el DS viendo la condición de Happy.

- Entonces vayan a descansar y nosotros avisaremos de la fiesta – les informo Hallvor.

- Sí claro, Flare ¿también vienes? – respondió y pregunto de inmediato el pelirosa, quien al fin noto la expresión de la peliroja – ¿Estas bien? No te ves muy bien… -

- Eh? Ah! Sí, no te preocupes Natsu – respondió la mujer ocultando sus emociones lo mejor que pudo tras una sonrisa forzada, por fortuna para ella fue lo suficiente para despistar a los dos magos delante de ella, pero no para los gigantes.

- Natsu-dono, ve tu primero, necesitamos hablar con Flare ¿puedes? – pidió Haward de manera amable, Natsu intercambio una mirada con Happy, para después posar su mirada en la mujer de ojos rojos quien al parecer estaba igual de desorientada que ellos, después de unos momentos solo asintió con la cabeza y así los 4 Dragneel emprendieron rumbo hacia la casa de la pelirroja mientras ella solo veía sus espaldas alejarse – Flare ¿Cómo te sientes?

La mujer parpadeo un par de veces – No entiendo –

- Natsu-dono va a irse de este pueblo mañana ¿Qué es lo que piensas tú de eso? – aclaro Hallvor.

- '¿Lo que yo pienso?'… Esa es la decisión de Natsu, no hace la diferencia lo que yo piense, así que si él se va a o no mí no me importa – respondió finalmente la pelirroja viendo el suelo a sus pies mientras inconscientemente arrugaba los lados de su vestido con sus manos.

- Flare… nosotros te conocemos desde que eras una niña pequeña ¿Por qué nos mientes?... ¿por qué te mientes a ti misma? – Pregunto Haward con una voz paternal que contradictoriamente estremeció a la mujer – Tu no quieres que se vaya ¿verdad?

La mujer abrió sorprendida sus rojizos ojos sin despegarlos del suelo ¿podía ser eso verdad? ¿Realmente quería que se quedara? ¿Qué permaneciera en el pueblo… a su lado?

- Flare, déjame preguntarte algo ¿qué es para ti Natsu-dono? – pregunto finalmente Hallvor sacando de lugar a la pelirroja que se sonrojo levemente.

- Y-yo… no lo sé, cuando me hice amiga de la rub-Lucy-san sentí una sensación de calidez muy parecida a lo que siento cuando estoy cerca de Natsu, pero… con él ese sentimiento es mucho más intenso, cuando me sonríe me siento mucho más liguera, cuando es infantil siempre me hace reír pero cuando se preocupa por sus hijas parece otra persona, alguien responsable y dedicado… si tuviera que ponerlo en palabras yo diría que él es alguien muy especial para mí – descargo finalmente la pelirroja.

- ¿Y? ¿Quieres que se quede o quieres que se vaya? – interrogó nuevamente Haward.

- Yo… aún no se lo que quiero – dijo tristemente Flare, sus sentimientos solo eran un remolino que la confundían.

- Entiendo que estés confundida, pero por favor recuerda esto: El tiempo es limitado y no existe ningún segundo igual a otro – Sentencio finalmente Hallvor, dejando a la confusa pelirroja aún más confundida.

Con dudas en su mente, la mujer decidió despedirse de los gigantes guardianes y volver nuevamente a su casa donde seguramente la estaría esperando el pelirosa y sus hijos mientras las palabras del gigante seguían haciendo eco en su mente, tratando una y otra vez de ver el "peso" de esas palabras, pero no los encontraba, aún.

Sin darse cuenta había llegado nuevamente a su hogar, abrió suavemente la puerta escuchando como desde dentro, en la cocina se escuchaban pequeñas risas y uno que otro quejido, suavemente camino hasta asomarse ligeramente en la puerta de la cocina, en donde vio al pelirosa tratando de alimentar a sus hijas.

- Vamos Yuki, abre grande que aquí viene el dragón – dijo Natsu mientras llevaba una cuchara con comida para bebes (en mi país las llamamos papillas, no sé cómo le dirán en otros países así que solo lo dejo como comida para bebes) hacia la boca de su hija pero la pequeña pelipúrpura parecía reacia a aceptar el alimento – Por favor Yuki, debes comer algo -

-Parece que tienes dificultades – hablo Flare en un tono un tanto bromista, olvidándose por un momento de todas sus preocupaciones.

- Si, Yuki apenas y quiere comer, pero Happy es el que está peor – señalo el pelirosa al "muchacho" peliazul que se encontraba a un par de pasos a la derecha junto a la pequeña Sakura con una sonrisa y cubierta de comida, golpeando la pequeña mesa con sus manitas esparciendo la comida por todos lados y manchando a un más al exceed con forma humana que tenía comida desde la cabeza hasta el pecho.

- Ya veo – dijo la pelirroja con una gota en su sien - ¿quieres que te ayude? -

- Gracias ¿puedes ayudar a Happy? Creo que él lo necesita más – pidió el DS, a lo que la mujer solo respondió con una sonrisa y una afirmación con la cabeza – perdona, al final siempre me estas ayudando a mí y a Happy a cuidar de Sakura y Yuki –

- Aye, gracias Flare – dijo con alivio el exceed mientras iba a buscar una toalla para limpiarse.

- No es nada, además me encanta pasar tiempo con Sakura y Yuki – respondió con una sonrisa la pelirroja entregándole una toalla al peliazul que de inmediato comenzó a quitarse la comida de la cara y el cuerpo mientras que Flare limpiaba a la pelirosa.

Estos momentos eran para ella los más preciosos, pero temía que no volverían a repetirse.

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Plaza central del Pueblo (10:50 pm)

De noche en el Pueblo la fiesta de despedida se hacía notar, ya que todos los gigantes del pueblo se encontraban presentes y varios tocaban instrumentos de un tamaño escala al de ellos mientras otros brindaban con jarras de cerveza que fácilmente eran más grandes que un humano normal e incluso algunas superaban los 3 metros de altura, pero aun así los gigantes se los terminaban de un trago.

La música era alegre y estruendosa y el banquete era tan o mejor del que le habían prometido a los miembros masculinos de la familia Dragneel, todo el mundo se encontraba alegre… todos menos Flare quien cuidaba de Sakura y Yuki apartada de la multitud , había decidido darle al pelirosa la oportunidad de disfrutar la fiesta que se realizaba en su honor, así que ella se ofreció nuevamente para cuidar a las pequeñas Dragneel mientras veía como el pelirosa mayor estaba sobre una enorme mesa mientras bromeaba con Diederik, el gigante líder del pueblo, mientras ambos devoraban un gran tozo de carne mientras a su lado Happy (humano) bailaba alocadamente sobre una mesa con un pescado que le ocupaba toda la boca siendo casi rodeado de varios gigantes que aplaudían al ritmo de la música el bizarro baile del exceed.

- Todos se ven realmente felices ¿verdad? – Pregunto Flare a las pequeñas que solo la vieron y soltaron sus lindas risitas – ¿ustedes se están divirtiendo? –

- Aye – respondieron alegremente las pequeñas.

- Parece que si lo están, eso es bueno, ya que esta es también su fiesta de despedida – dijo con una sonrisa un tanto triste acariciando las mejillas de las pequeñas.

- ¡Mama! – soltó la pequeña pelirosa con una sonrisa, levantando sus brazos hacia la mujer.

- Lo siento pequeñas pero yo no… -

- Mama – secundo la pequeña de ojos marrón dorado levantando también sus brazos y soltó un tierno bostezo que fue seguido por el de su hermana.

- Lo siento – dejo caer una pequeña lágrima, emocionada por aquellas palabras que le brindaban una sensación cálida en su corazón, pero también triste por la cruda verdad, ella no era la madre de aquellas niñas, se limpió rápidamente, tomo a las pequeñas y se dirigió hacia el padre de estas – Natsu, Yuki y Sakura parecen tener sueño, voy a casa a que descansen –

- ¿En serio? En ese caso yo también voy – respondió el DS levantándose y a punto de saltar de la mesa pero la pelirroja lo detuvo casi de inmediato negando con la cabeza.

- No es necesario, ya le dije que esta fiesta es para usted y para Happy, yo me encargo de hacerlas dormir, ustedes solo disfruten de la fiesta ¿Okay? – pidió Flare mientras el pelirosa aun la veía con algo de duda.

- ¿Segura? Puedo acompañarte y volver después, yo no tengo problema – insistió el pelirosa

- ¿Es que acaso no confía en mí? – pregunto Flare con una fingida voz de dolida.

- Por supuesto que si – respondió rápidamente Natsu un tanto preocupado - Es solo que creí que podrías necesitar ayuda, eso es todo –

La pelirroja sonrió ante la preocupación del pelirosa - Gracias, pero estaré bien, no tiene que preocuparse –

- Bueno, si tú lo dices… - término aceptando el DS sentándose nuevamente sobre la enorme mesa mientras veía como la maga de ojos rojos se alejaba de la fiesta.

Pero antes de que la mujer pudiera salir de la plaza cierta "persona" detuvo su caminar.

- Flare ¿ya sabes la respuesta? – pregunto Hallvor sentado a un lado del camino que había tomado la pelirroja.

- Lo siento, aun no lo sé – contesto con pesar la ex-maga de Raven Tail apartando la mirada.

- No necesitas disculparte, solo tenía curiosidad, eso es todo – dijo el gigante de forma tranquila, pero con la mirada un tanto perdida, como pensante.

- Hai, nos vemos mañana – se despidió Flare llevando a las niñas hacia su casa para el descaso de las pequeñas y de ella también.

- '¿Así que aún no lo sabes? Desde pequeña fuiste así, alguien bastante indecisa que se dejaba llevar por otras personas… pues bien, supongo que puedo darte un pequeño empujón' – dibujando una pequeña sonrisa en su rostro el guardián de la llama eterna se tomó rumbo a la mesa del Jefe del pueblo ya que en esa mesa estaban reunidas las personas con las que quería hablar.

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Pueblo del Sol / Casa de Flare (03:00 am)

La mujer de cabellos rojizos comenzó a abrir sus ojos lentamente, esta vez no era el Sol lo que le impidió seguir durmiendo pues el cielo aún estaba teñido de negro, sino la sensación de calor y el peso extra al lado izquierdo de su cama que le impedía seguir en el mundo de los sueños, trato de girar, pero un par de brazos que se encontraban firmemente aferrados a su cintura dificultaron un poco su objetivo, pero para ella ya no había duda, definitivamente era Natsu otra vez, giro su cuerpo lentamente y puso sus manos sobre el pecho desnudo del pelirosa para tratar de empujarlo fuera de la cama, o al menos alejarlo un poco de ella, pero al ver su sonriente rostro dormido, no quiso molestarlo.

- 'Es verdad, Natsu se irá en la mañana' – recordó tristemente Flare apretando sus manos sobre el pecho del DS – 'Esta será la última vez que va escabullirse en mi cuarto, esta será la última vez que entrara en mi cama, esta será la última vez que duerma a mi lado' – sin siquiera notarlo, una solitaria lagrima comenzó a descender de los ojos de la mujer – 'Esta será la última vez que sienta tú calor en mi cama, esta será la última vez que sienta tus brazos alrededor de mi cuerpo dándome esta sensación de seguridad, esta será la última vez que me dirás "buenos días" con tu hermosa sonrisa…' - en ese momento comprendió las palabras que Hallvor le dijo la tarde de ayer, el tiempo que tenía con el pelirosa había llegado a su fin y si ella no hacía algo aquellos bellos momentos no se iban a volver a repetir nunca más; movió sus brazos alrededor del torso del hombre y lo atrajo hacia ella dejando descansar su cabeza en el pecho de esté no pudo evitar soltar más lágrimas y descargar lo que sentía – '¡No quiero!… quiero estar junto a ti, quiero estar junto a Happy, quiero estar junto a Sakura y Yuki, quiero reír junto a ustedes por las cosas que haga Happy… No quiero que te vayas' Quédate a mi lado por favor – susurro finalmente, pero aquella débil suplica no fue escuchada por nadie más que ella, continuo sollozando hasta nuevamente caer rendida ante el sueño.

Hey! Antes de terminar quiero preguntar algo: ¿HappyxCharle? o ¿HappyxOC(exceed)?