Hola, perdón por el retraso, pero aquí está el capítulo n° 16 de Caprichos del Destino…. DISFRUTENLO!
- Hablar-
- creatura no-humana hablando-
- 'Pensar'-
- Sueño/Recuerdo/Fantasías (Imaginaciones) -
- *Onomatopeya de sonido*-
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CAPITULO 16: Adiós Pueblo del Sol
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- …re…. are… - escucho la suave voz de un hombre que hablaba – Flare, es hora de despertar - dijo la voz masculina llamándola, mas ella se mostraba reacia a despertar - ¿así que no quieres despertar? Entonces, no hay de otra –
Después de unos segundos de silencio, sintió un cálido peso sobre su mejilla, abrió sus ojos perezosamente y pudo ver un extraño matojo de un color rosa salmón, concentrándose más pudo ver la cara del hombre que le hablo anteriormente, siendo para sorpresa de ella nada más ni nada menos que Natsu, vestido con una camiseta negra de mangas cortas, pantalones de jeans azules, quien le sonreía dulcemente.
- Sabia que solo ibas a despertar con mi "Súper beso de Buenos Días" Flare - saludo el pelirosa con una sonrisa mientras la mujer se empezaba a sonrojar.
- S-s-súper beso de Buenos Días – repitió con timidez, sin poder ocultar el tono carmesí que sus mejillas adoptaban.
- ¿Ocurre algo malo?- pregunto Natsu ladeando ligueramente su cabeza, sin quitar su sonrisa.
- E-es solo que nunca antes me habías dado un b-beso de buenos días – explico con pudor la pelirroja dejando intrigado al DS de fuego.
- ¿De qué hablas? Todos los días te doy un beso de buenos días – informo extrañado el pelirosa, dejando anonadada a la maga de cabello.
- '¿Todos los días? ¿Desde cuándo?' – se preguntó mentalmente mientras incrementaba su rubor, pero sin querer sus pensamientos habían sido transmitidos en voz alta.
- Si, todos los días desde hace 4 años – aclaro Natsu con una sonrisa inocente.
- ¿4 años? – Cada vez que realizaba una pregunta surgía otra nueva – '¿Qué es eso de 4 años? ¿Natsu solo estuvo en mi casa un año?' –
- ¡Cierto! ¡Casi se me olvida! – dijo el pelirosa repentinamente mientras se daba la media vuelta y recogía algo del suelo – ¡Tadan! Tu desayuno - presento Natsu con una sonrisa, una pequeña mesa con una taza de café, tostadas, huevos estrellados e incluso jugo – ¡Felicidades! –
Antes de que Flare pudiera realizar otra pregunta, una voz algo aguda hablo primero.
- ¡AH! ¡Papá, prometiste que lo haríamos todos juntos! – escucho el grito una pequeña y se comenzó a sentarse en la cama lentamente, y ahora que la mujer observaba mejor, la habitación en la que estaban no era la de ella, tenía cierto parecido, pero aun así estaba lejos de ser su acostumbrada habitación.
- Papá, eso no fue justo – dijo tímidamente otra niña, recordó el por qué había levantado su torso y pudo observar como en la puerta de la habitación se encontraban 2 niñas de 5 años, tal vez 6, una con un cabello de color rosa brillante que casi le llegaba a los hombros y ojos verdes llenos de energía, mientras que la otra pequeña era un poco más baja que la primera y poseía un cabello purpura corto con unos ojos marrón-dorado que resplandecían de intelecto detrás de unos pequeños anteojos, llevando la primera una camiseta roja sin mangas y shorts negros y la pelipúrpura llevaba una blusa blanca de manga corta y una falda calipso.
- '¿Sakura? ¿Yuki?' - se cuestiono anonadada mientras veía a las niñas ya crecidas discutir con el pelirosa mayor.
- ¡Nii-san! ¡Papá está haciendo trampa! – grito nuevamente la niña de ojos verdes hacia el "interior" de la casa.
- No estoy jugando sucio, en serio se me olvido – señalo Natsu arrodillándose y uniendo sus manos frente a su rostro – por favor, perdonen a su tonto papá ¿sí? –
Las pequeñas solo se miraron con complicidad y en un segundo se abalanzaron al cuello de su padre y lo tumbaron al piso para después comenzar a hacerle cosquillas.
- Espe-jajaja por favor par-jajaja ayud-jajajaja no mas no ma-jajajajajajaja – decía entre risas, sin poder pedir ayuda o detener a las pequeñas perpetradoras de aquel letal ataque de cosquillas.
Después de unos momentos las Dragneel se detuvieron, limpiaron unas pequeñas gotas de sudor de sus frentes y se sonrieron nuevamente a los costados del pelirosa mayor que trataba de recuperar el aliento, pero las pequeñas estaban preparando un segundo round.
- ¿Otro ataque mortal de cosquillas? – dijo sonriente un muchacho peliazul de 16 años en el umbral de la puerta, esta vez Flare pudo reconocer fácilmente que aquel joven era Happy ya que incluso en su forma actual aún mantenía sus orejas y cola felina.
- ¡Nii-san! / ¡Happy-nii! – exclamaron alegremente las pequeñas que se levantaron y corrieron para abrazar las piernas del recién llegado.
- Llegaste en buen momento *jadeo* otro ataque como ese y me hubiera roto una costilla de tanto reírme * jadeo* me salvaste - agradeció el pelirosa aun recuperando el aliento.
- ¿Quién dice que vengo a salvarte? – interrogo el exceed humano con una sonrisa de burla, haciendo que Natsu abriera sus ojos y tensara sus músculos – a mí tampoco me gusto eso de que jugaste sucio y te adelantaste, así que las únicas que deciden son Sakura y Yuki ¿Y bien, lo perdonaron ya? -
- Sip, ahora papá ya estas perdonado ¿no Yuki? – pregunto la ojiverde a su hermanita pelipúrpura que asintió con una sonrisa haciendo que el pelirosa relajara su cuerpo.
- Ya les dije que fue un accidente, en serio se me olvido, vamos, ahora lo hacemos todos juntos ¿sí? – pidió Natsu levantándose del suelo, recibiendo un sí de todos se posiciono al lado del peliazul, con las 2 pequeñas delante de ellos, todos con unas sonrisas en sus rostros – Entonces, 1…2…3!
- ¡Feliz Cumpleaños Mamá/Flare! – gritaron los cuatro alegremente, agrandando aún más las sonrisas que tenían en sus rostros.
Flare no supo que decir, las palabras no pasaban por su mente, esto debía ser un sueño, era demasiado hermoso para ser verdad, y apenas podía sentir que ella realmente estuviera ahí, solo la cálida sensación que sentía en su pecho era la prueba de su existencia, pero luego otra sensación se presentó, sintió algo frio y húmedo bajar por su mejilla derecha, una lagrima caía, luego otra y otra resbalaban suavemente por su piel.
- Flare ¿Qué ocurre? – preguntaron preocupados Natsu y Happy acercándose a la pelirroja.
- Mami ¿Por qué lloras?- preguntaron también Sakura y Yuki - ¿Es porque no está el pastel? – consulto la primera.
- No, es solo, que estoy muy feliz… esto parece tanto un sueño, que si lo fuera, no quisiera despertar – dijo entre lágrimas la pelirroja con una hermosa sonrisa que contrarrestaba con las sonrisas ensombrecidas que compartían las personas frente a ella, que para su horror comenzaban a desaparecer como si de bruma se tratase, trato de levantarse, pero su cama también sufría la lenta desintegración que también comenzaba a manifestar la habitación en la que se encontraba. Solo quedaron el pelirosa mayor y ella, solos en lo que parecía ser la nada, Flare se lanzó hacia el DS estirando su mano derecha con el deseo de tocarlo, sentir que al menos el aún estaba a su lado, y aunque Natsu imito a la mujer y alzo su mano también, este comenzó a desaparecer antes de que estos pudieran hacer contacto, quedando completamente sola en aquella zona de oscuridad.
Flare despertó horrorizada, su respiración agitada por aquel bello sueño que se había desmoronado al final, sus ojos se sintieron húmedos, en su cama solo estaba ella, su casa demasiado silenciosa, todo había sido un sueño, un hermoso pero cruel sueño, y ahora se enfrentaba a una horrible realidad, se encontraba nuevamente sola en aquella gran casa; su cuerpo comenzó a temblar, su corazón dolía mientras se abrazaba a sí misma en posición fetal tratando de suprimir ese dolor, no lo pudo soportar por mucho tiempo, lloro, lloro como pocas veces lo había hecho, se sintió sola e incompleta, Natsu se había ido sin despedirse y eso le dolía…era probable que nunca volvería a estar a su lado y eso le aterraba, se había percatado de eso anoche y hoy lo confirmaba: No quería separarse de Natsu, no quería estar lejos de aquella familia que había llenado su casa de una calidez que ni siquiera con los gigantes sentía.
*Plato quebrándose*
Se levantó rápidamente, no le importó el estar vestida con su camisa de tirantes azul marino oscuro, o que su cabello se encontraba suelto y desalineado, necesitaba confirmarlo, necesitaba que fuera verdad. Abrió la puerta de la cocina de un movimiento rápido y ahí los vio, Natsu y Happy estaban vestidos de la misma forma que ayer, viéndola con los ojos abiertos y un tanto encorvados.
- Fue culpa de Natsu – incrimino rápidamente el muchacho peliazul apuntando a su padre.
- No es cierto, fue é…- el pelirosa se vio interrumpido por la súbita tacleada de la pelirroja – Waa! Flare ¿Qué… - no pudo volver a hablar, pues sintió como la mujer empezaba a temblar y enrollar sus brazos en él mientras hundía la cabeza en su pecho, podía escuchar como escapaban sus sollozos, podía ver como sus hombros temblaban cada vez que trataba inútilmente de calmarse, sin saber que más hacer, Natsu solo enrollo sus brazos en ella y acaricio lentamente la espalda de la pelirroja.
Happy solo rio perversamente, sintió el punzante deseo molestarlos, pero decidió retirarse de la cocina, iba a darles su espacio y tiempo, después los molestaría, definitivamente lo haría, pero por ahora necesitaba contenerse.
Después de que Flare al fin se calmara, Natsu tomo suavemente sus hombros y la separo de su cuerpo - ¿Te encuentras mejor? – pregunto el pelirosa aunque no sabía lo que realmente le aquejaba a la mujer sobre él.
La pelirroja solo asintió, limpiándose una pequeña lágrima en su mejilla, su respiración volvía a normalizarse, Natsu estaba frente a ella, debía decírselo ahora –Natsu yo… - se paralizo, debía decirle que no quería que se fuera, que permaneciera a su lado… que no la abandonara, pero todo se congelo, que pasaría si él la creía una egoísta, que tal si se enfadaba con ella… que tal si la odiaba… La idea de ver partir al Dragón Slayer le aterraba, pero el pensar que él podía llegar a odiarla le destrozaba el alma, así que solo se quedó quieta en su lugar viendo los oscuros ojos del hombre que le hacía sentir tan vulnerable, odiaba y amaba al mismo tiempo esa sensación ¿porque tenía tal poder sobre ella? No lo sabía, pero quería comprenderlo, quería conocer ese extraño sentimiento que inundaba su mente y su pecho.
- ¿Cuánto tiempo van a permanecer así, tortolitos? – escucharon desde la puerta de la cocina al peliazul que poseía una sonrisa burlona, al parecer no pudo resistirlo por mucho tiempo - ¿Qué pasaría si Sakura o Yuki los ven así? -
Ambos, confundidos, parpadearon un par de veces en dirección del exceed, luego vieron la comprometedora posición en la que estaban, pues la pelirroja se encontraba sentada sobre el pelirosa con sus piernas a cada lado de la cadera del hombre solo con su ropa interior de color negro y el tirante izquierdo de su camisa había caído de su hombro que era sujetado suavemente por Natsu; el rojo invadió las mejillas de Flare, que de un salto se apartó del dragón slayer.
- P-p-perdón, yo no quise… digo, yo… este, yo… – trato de excusarse la sonrojada mujer moviendo sus brazos rápidamente.
- Este bien, no hay problema – contesto el pelirosa con una sonrisa liguera – yo también quiero pedirte perdón por el plato – señalo los trozos de la destrozada vajilla que estaban en el piso.
- No importa, pero ¿Qué es lo que estaban haciendo? – pregunto la pelirroja mientras su sonrojo disminuía.
- El desayuno, pero no nos está saliendo bien jeje – respondió el dragón slayer rascándose la nuca y levantándose del suelo.
- No debe preocuparse por eso, yo puedo hacer el desayuno, siempre lo hago y no me es problema hacerlo hoy también - dijo ella tratando de levantarse, ayudada por la mano que el pelirosa le estaba ofreciendo.
- Si pero ya sabe, es nuestro último día en tu casa y… bueno… - Comento Natsu apartando un poco la mirada.
Flare agacho la mirada, odiaba el recordar que el pelirosa partiría, sacudió su cabeza, no debía pensar en eso o se deprimiría y no sería capaz de decirle al pelirosa lo que quería – Ya que dije que no necesitas preocuparte, yo hare el desayuno, así que vamos, fuera de la cocina – dijo en un tono un tanto juguetón Flare mientras daba pequeños empujones al DS hasta dejarlo fuera de la cocina
- ¿Eh? Pero ¿y el plato? – pregunto Natsu en la puerta de la cocina.
- Yo me encargo de todo, usted debe alimentar a Yuki y Sakura ¿no? – le recordó la pelirroja,
- Es cierto, además ya te he dicho que me trates menos educadamente, me hace sentir raro, con un "tú" me es suficiente – dijo el pelirosa con cansancio, se dio media vuelta y miro por sobre su hombro a la maga de cabello – Es raro que uses el pelo suelto, deberías dejarlo así más seguido, luce como una cascada de fuego, me gusta, creo te ves más linda así – afirmo con una pequeña sonrisa y un casi invisible sonrojo.
Flare cerró la puerta rápidamente pero se quedó en ese sitio, congelada, sonrojada y con una sonrisa tonta en el rostro – 'me llamo linda, me llamo linda, me llamo linda'- repitió una y mil veces en su mente hasta que humo comenzó a salir de cabeza – 'C-c-cálmate Flare, debes limpiar esto primero y hacer el desayuno' – se dijo a si misma mientras trataba de bajar el rubor de sus mejillas y con cierta incertidumbre trenzaba su cabello con su magia.
Mientras la mujer de cabello rojo se encontraba encerrada en la cocina, el "muchacho peliazul se encontraba con sus hermanitas en sus momentos de hermano mayor.
- Vamos Sakura yo sé que tú puedes, di "se guuuustan" – dijo tratando de enseñarles a las pequeñas su frase para molestar a las personas.
- e upa – articulo la pequeña pelirosa - ¡Appi aye! – finalizo aplaudiendo y sonriendo.
- Aun no puede *suspiro* Yuki tu puedes inténtalo tú también "se guuuustan" – intento ahora con la pelipúrpura pero esta solo ladeo la cabeza confundida – supongo que tú tampoco puedes –
- No les enseñes nada raro Happy – le llamo la atención el DS que poseía 1 biberón en cada mano.
- ¿Cuándo les he enseñado yo algo extraño? – interrogo el exceed humano inflando sus mejillas.
- Recuerdas cuando encontré a Sakura tratando de meterse un pescado en la boca ¿me pregunto quién le enseño eso? – preguntó retóricamente Natsu viendo al peliazul con seriedad falsa haciendo que este comenzara a sudar.
- mí no entender lo que tu decir – trato de escapar Happy imitando un falso acento sin mirar a los ojos a su padre – Ahora que recuerdo creo que aún quedaba un poco de pescado de la fiesta de ayer, creo que voy a buscarlo – mintió extendiendo sus alas en su forma humana, una cosa que aprendió después de dominar sus transformaciones era que aun podía usar su magia de Aera en cualquiera de sus formas, salió por la ventana escapando de Natsu.
- Ese Happy – suspiro Natsu, a veces Happy podía ser un gran hermano mayor, pero lo malo era que eso solo pasaba en raras ocasiones. Miro a las pequeñas, Sakura estaba tratando de decir algo mientras Yuki veía la ventana por la que salió el exceed azul – bien mis niñas hora de comer - entregándole a cada una su botella de leche y sentándolas en sus muslos, tomo la parte trasera de los biberones mientras las pequeñas ponían sus bocas en la punta de la botella y comenzaban a beber el contenido – ne, ustedes que creen ¿debería decirle a Flare? Se supone que es un secreto, por algún motivo se ve bastante triste, Hallvor dijo que podía estar así, pero si se lo digo, ya no sería un secreto ¿ustedes que opinan? – pregunto el pelirosa a sus hijas pero las pequeñas solo veían a su padre confusas mientras terminaban sus biberones.
- Natsu, Happy el desayuno está listo – escuchó la voz de Flare desde la cocina.
- Claro, en un momento voy – respondió casi de inmediato Natsu, Happy aún no aparecía, pero eso no le iba a impedir el ir a comer primero.
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El desayuno fue un tanto incómodo para ambos, Flare aun recordaba lo sucedido antes del desayuno, desde la comprometedora posición en la que estuvieron hasta el que el pelirosa la llamo linda, no podía evitar sonrojarse al recordarlo como tampoco podía evitar el mirar a otro lado sonrojada cuando sus ojos se encontraban con los de él cuando le daba miradas fugases, Natsu por su parte no quería mirar por mucho tiempo a la pelirroja ya que sabía que si lo hacia su sorpresa iba a ser arruinada por él ya que no le gustaba ver a la pelirroja triste, y otra parte de él estaba preocupado por el exceed azul que aún no regresaba , tal vez había encontrado pescado por allá y estaba devorándoselo, pero aun así no podía evitar el preocuparse.
- ¡Ya volví! – grito el peliazul en la ventana de la cocina por la cual entraba gracias a su habilidad de volar y se sentaba en la mesa – perdón, me encontré con Diederik-san que me pidió ayuda y me dijo que todo ya está list*tos fingida de Natsu* que le manda muchos saludos a Flare – se corrigió Happy viendo a la pelirroja con una sonrisa nerviosa mientras Natsu se veía un tanto preocupado por las palabras que dijo el exceed antes de que él lo interrumpiera.
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Después del desayuno, la familia Dragneel y Flare se dirigieron a la salida del Pueblo del Sol, la pelirroja miraba de reojo al DS, buscando el momento oportuno para decirle lo que había querido decirle desde la mañana, pero los recuerdos del incidente antes del desayuno aun hacían estragos en su mente causando que cada vez que mirara al pelirosa sus pensamientos divagaran, Natsu y Happy (felino) se preguntaban si la sorpresa para la mujer seria de su agrado, ya que la pobre había estado bastante ida desde la mañana en la que tacleo al pelirosa, pero ya lo les quedo mucho tiempo para pensar, pues la entrada/salida del pueblo estaban frente a ellos, pero Argus y Geir, los vigilantes de la entrada del pueblo, no eran los únicos que se encontraban en la puerta, pues todos los gigantes se encontraban juntos con una sonrisa en sus rostros.
- Al fin llega Natsu-dono – saludo Diederik tranquilamente, haciendo que el pelirosa rodara los ojos ante la repetición del sufijo honorifico que los gigantes le daban.
- Si, bueno, pasaron un par de cosas – dijo el DS desviando un poco la mirada y rascándose la nuca.
- Mientras no haya ocurrido nada grave, Natsu-dono, Happy-san, como líder y representante del Pueblo del Sol, de cierto os digo que todos les deseamos felicidad en el viaje que realizaran – expreso el anciano con una sonrisa que fue acompañada por el grito de afirmación de los demás gigantes – además le tenemos un pequeño regalo, no es mucho, pero espero que lo acepte – continuo mostrándole al pelirosa una camisetas de hombre cuello v, manga ¾ de color negro con bordes dorados y el emblema del pueblo de color dorado, estampado en la zona izquierda del pecho, cerca del corazón.
- Gracias chicos – sonrió alegremente el pelirosa mientras Happy sonreía a su lado, se quitó su camisa y se vistió inmediatamente con la nueva.
- Gracias viejos ¿y para mi hay pescado verdad? – pregunto el exceed azul mientras lamia sus bigotes con anticipación.
- Je, siempre estamos preparados para todo pequeño – respondió Argus sacando un pescado de 2 metros de una "pequeña" bolsa, haciendo que al felino se le iluminaron los ojos y la boca se le hiciera agua.
- Bien, ya dicho todo, supongo que debemos hacerlo ahora – Aclaro Diederik viendo a la pelirroja que se había apartado del grupo – Flare ¿podrías acercarte a nosotros por favor? -
- Hai – respondió la maga de cabello con la cabeza agachada.
- Flare, la noche anterior estuvimos conversando Hallvor, Natsu-dono y yo – informo el líder de los gigantes – Mi niña, creo que deberías hacer otro viaje, Hallvor nos hizo ver ayer que tu anterior viaje no fue lo que tu realmente esperabas, en parte porque ninguno de nosotros fue capaz de acompañarte, y por lo que nos dijiste las personas con las que te encontraste no fueron las mejores personas que podrías haber encontrado –
- Es por eso que sería buena idea que viajaras junto a nosotros, claro si tú quieres – dijo el pelirosa rascándose la mejilla con un poco de vergüenza.
Flare quedo estática, sintió como sus preocupaciones desaparecían ¿Por qué no había pensado en eso antes? ¿O es que la súbita decisión de partida por parte del pelirosa había cegado su mente a esa opción? La segunda parecía ser la respuesta, busco con la mirada a Hallvor, pero pudo encontrarlo entre la multitud.
- ¿No quieres? – pregunto el exceed flotando frente a ella.
- No es que no quiera… pero, es tan repentino, ni siquiera tengo un bolso para... – pero antes de que pudiera continuar uno de los gigantes saco desde su espalda un pequeño, para un gigante, bolso rojo con bordes dorados.
- Todo esta listo – sonrió el gigante, entregándole su bolso.
- Pero ¿Cómo? ¿Cuándo? – pregunto anonadada la pelirroja, hasta que recordó las palabras que había dicho Happy antes de que fuera interrumpido por el pelirosa en el desayuno – ¡Ustedes! – grito apuntando a la dupla Dragneel.
- Yo fui quien arreglo tu bolso con todo – afirmo alegre el exceed azul.
- Perdona, queríamos contarte, pero eso arruinaría la sorpresa – se excusó el DS.
- Aun no has respondido Flare ¿Qué decides? ¿Te quedas o quieres viajar con Natsu-dono y su familia? – pregunto Diederik viendo atentamente las acciones de la mujer.
- Yo… Sí, quiero viajar junto a Natsu - contesto con convicción la maga de cabello, esta era una oportunidad única que le estaba dando Hallvor, no debía desperdiciarla.
- Genial, es bueno tenerte a nuestro lado Flare – expresó con una sonrisa el pelirosa haciendo que la mencionada se sonrojara.
- Entonces Flare, también te deseo un buen viaje – declaro el líder del pueblo del Sol, después poso su mirada en el Dragneel mayor – Natsu-dono, tal vez sea mucho pedir pero por favor cuide de Flare, es como una hija para todos en este pueblo –
- Esta bien, pero con una condición – propuso el pelirosa asombrando a los gigantes – ya dejen de llamarme "Natsu-dono" solo con Natsu es suficiente – aclaro sacándole pequeñas carcajadas a todos los presentes.
- Entendido, Natsu-don… Natsu – se corrigió el gigante mayor.
Después de la conversación con los gigantes, la familia Dragneel, ahora acompañados de Flare se dispusieron a marcharse del pueblo natal de la pelirroja, pero una voz los detuvo momentáneamente.
- Flare ¿podemos hablar un poco? - hablo Hallvor en la entrada/salida del pueblo – Natsu-san, por favor podría dejarnos un momento – pidió, forzando un poco el "-san" ya que la costumbre casi lo impulso a usar el "-dono".
- ¿Que ocurre Hallvor-san? – pregunto la pelirroja mientras el DS y el exceed se retiraban un poco para darles privacidad.
- Veo que aceptaste ir con Natsu-san, pero dime ¿ya tienes claro tus sentimientos? – pregunto directamente el gigante.
- A decir verdad, aún estoy un poco confundida, pero si de algo estoy segura es que quiero estar al lado de Natsu – respondió Flare.
- Ya veo, gracias por responderme Flare, te deseo lo mejor junto a Natsu-dono – dijo con sinceridad despidiéndose de la pelirroja que corría para alcanzar al pelirosa - 'Ay pequeña, espero que te des cuenta de lo que sientes es algo bello, el amor puede ser duro y a veces puede causarte dolor, pero cuando es reciproco aquel dolor se queda nublado por las miles de sensaciones placenteras que recibes con solo estar al lado de la persona que amas' – mientras veía la espalda de la mujer de pronto la imagen de esta misma varios años atrás volvían a su mente, como la pequeña pelirroja entrenaba junto a la Llama Eterna después de recibir la bendición de su cabello y magia, el cómo él la instruía en lo básico de las batallas, el cómo partió cuando decidió ver el mundo más allá de su pueblo por primera vez - espero volver a verte otra vez mi pequeña – esbozó una gran sonrisa cuando vio a mujer que ya era la pelirroja llegar al lado del Dragneel y su familia con una gran sonrisa.
