Notas: Muchas gracias por su apoyo : ) Quise responder los comentarios, pero no sé cómo hacerlo… ¡Gracias - gracias por apoyar mi idea! No sé si el ritmo va bien, cundo lo escribo lo siento a medida, pero cuando lo leo siento que pasa más rápido xD En fin, sin más, los dejo leer :D La primera parte es un poco del pasado (quise irme unos años atrás… son tan lindos :3 )
Disclaimer: La historia me perteneces (es más, vino de una que he ido escribiendo personalmente porque adoro el mundo del circo). Los personajes no son míos, le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling. Yo sólo fantaseo un poco con los que más adoro 3
Esta historia es slash. Contenido gay y toda la diversidad que se me pueda ocurrir. Sino te agrada el género, no sigas leyendo. Sin más, les invito a seguir leyendo. Espero os guste.
II
Harry negó la posibilidad con mucho enojo. ¡Era imposible lo que le estaban pidiendo! Apenas comenzaba la escuela y ya todo iba de cabeza. Los dementores, la orden del fénix, Dolores Umbridge… ¡Todo! ¿Y ahora le pedían esto?
"¡Él no es un buen tipo! ¡No lo es, Dumbledore!" exclamó con rabia.
El mayor le miró con calma y sonrió "Harry, no lo conoces lo suficiente como para…"
"¡No! ¡Se equivoca! ¡Conozco muy bien a Malfoy, señor! Por eso le digo que no es un buen tipo. Seguramente lo está engañando, él está con ellos. Su padre, su familia, todos son iguales ¿por qué confía? ¡Están de lado de Voldemort!"
El moreno acudió a su cita con Dumbledore para saber de los avances y de cómo se lucharía contra Voldemort; pero éste a cambio le había salido con un discurso moralista que terminaba en "no juzguemos porque todos nos equivocamos y merecemos una nueva oportunidad para cambiar las cosas" ¡Y por Malfoy! ¡Por ese tipo odioso!
"No le creo nada, señor. Disculpe, pero no le creo nada" dijo tajante. Los recuadros de la oficina del director miraban con reproche la actitud del joven. ¡Qué falta de respeto a tanta autoridad, por Merlín!
"Entonces el tiempo te dará la respuesta. Como te dije, Draco Malfoy será desde hoy parte de la orden y, aunque no te guste, Harry, será un miembro esencial ya que, por voluntad propia, ha accedido a brindarnos información y, Harry, información en estos tiempos, es invaluable".
"¿Qué le hace creer que será información real?" farfulló el menor. Dumbledore sonrió ante la necedad del joven.
"Dale una oportunidad. Sé que puedes"
"¡¿Una oportunidad?!" exclamó horas después, en uno de los pasillos, un Ronald Weasley más desconcertado que Harry mismo. "Dumbledore está loco, amigo. Una oportunidad para que acabe con todos nosotros mientras nos confiamos, será. ¡Es Malfoy, por Merlín! Él simplemente no es bueno".
"¡Ron!" reprendió Hermione. "Lo que está haciendo Malfoy, si lo hace de corazón, es muy valiente".
"¿Y tú lo apoyas, Mione? ¡Te ha llamado sangre…! ¡Eso!"
"¡Ron! Sí, pero quizás las cosas cambien. Estamos en una guerra, no podemos ser los mismos. Quizás le haya pasado algo y por eso está así"
Harry frunció el ceño. No podía imaginarse qué cosa tan malvada le haya podido ocurrir a un rubio mimado y consentido. "Yo tampoco creo en él, Mione".
"Bueno, sólo diré que coincido con Dumbledore. Es difícil, pero el tiempo lo dirá. Hay que estar alertas, tampoco seamos confiados. Al final de cuentas…" miró a Harry directamente "es difícil enfrentarse al enemigo pero es más complicado oponerse a quienes más quieres y Malfoy tiene a prácticamente toda su familia de lado de ya sabes quién".
…..
Presente.
Se rió gustoso todavía escuchando los aplausos de la audiencia. ¡Qué sensación tan gratificante! No sólo aquellas muestras de afecto de desconocidos, sino esa sensación de adrenalina y poder que le dejaba toda presentación. El moreno adoraba volar. En esos años se había especializado en lo más que pudo del deporte aéreo. ¡Claro que había costado! Su cuerpo se había quejado más de diez veces con alguna lesión, moretón, fisura o fractura, pero estar volando en las telas, el aro, el trapecio o el pole, lo recompensaba de sobre manera.
"¡Bien hecho, campeón!" exclamó Julius, quien en escena hacía de su enemigo. Sonreía de oreja a oreja. "El último truco estuvo impecable"
El chico de ojos verdes asintió con muchas ganas mientras se dejaba caer sobre la silla al frente de un pequeño velador que fungía de camerino. Kiddan había sido una gran oportunidad para él después de estarse presentando en varias compañías temporales y pequeñas.
"Tú también estuviste espectacular y Joshmira estuvo preciosa" comentó cuando la princesa de la historia ingresó sudorosa y agitada como todos.
"¡Vale ya! ¡Lame botas!" rió ella "Si quien tuvo más aplausos fuiste tú con ese final"
"¡Oye James!" exclamó un chico de utilería "¡Me debes un árbol!"
James se sonrojó totalmente. Cuando salió a realizar su acto no se dio cuenta de lo que pisó hasta que escuchó el "crack" y miró los ojos de su amigo con horror. Utilería se encargaba de armar el escenario y él sabía lo que les costaba conseguir cada cosa y mantenerlo intacto hasta el final.
Todo en el circo estaba completamente organizado. Desde los de maquillaje, hasta el coordinador de luces o aquel que decía "bienvenidos" en la entrada vip. Todo era una puesta en escena que debía de terminar con el aplauso mayoritario de la audiencia y su fiel recomendación.
Ellos podían ser remunerados con un sueldo, pero eso servía para poder mantenerse, lo que a ellos los llenaba de vida era su profesión y los aplausos. Cada venia que hacían, individualmente y grupal, les convencía de que estaban en el lugar correcto.
Por otro lado, no todo era moneda de oro. El mundo del circo podía ser gratificante, pero existían sus zonas oscuras y sus "ogros" o "lobos feroces" que de una u otra forma jugaban en contra. James había aprendido durante esos años que sólo él cuidaba su cuerpo y su puesto. Que debía de caminar, literalmente, mirando lo que pisaba porque no sabías cuando te caerías de la nada y romperías una pierna para favorecer a otro.
"Mañana mismo te lo conseguiré. Saldrá de mi sueldo, no te preocupes" dijo al joven de utilería.
El elenco estaba hablando animadamente, cada uno frente a su camerino mientras limpiaban sus rostros y comenzaban a cambiarse para volver a la realidad. La función terminaba y el maquillaje extravagante, las piedras pegadas al rostro, las alas o los vestidos pomposos se guardaban y colgaban hasta la próxima función.
James se giró y miró al espejo por un momento. Su cabello no tenía remedio. Ya se había rendido con el uso de la laca, gastar media lata en cada presentación no le hacía nada bien a su bolsillo. No le gustaba usar mucho maquillaje a comparación de su compañero Julius. Le gustaba el contraste que sus ojos hacían con su piel morena. Sólo usaba el lápiz negro para darle más profundidad y un poco de brillo labial, algo de escharcha en su torso y esas mayas cuando su actuación lo ameritaba. Limpió su pecho y brazos con una toalla húmeda y buscó su polo, se lo puso encima y ahí mismo se cambió por unos pantalones sueltos.
Con el tiempo había perdido la timidez sobre su cuerpo. Cuando había comenzado él era muy vergonzoso. Para cambiarse necesitaba (casi exigía) una habitación personal; sin embargo, la realidad de sus presentaciones le demostró que muchas veces el camerino es más precario que una sala de estar pública. Nunca olvidaría esa vez en donde bailó danza moderna alrededor de una compañía de ballet, quienes tras finalizar su presentación fueron al camerino y se deprendieron de todo literalmente. Sostenes y panties volaron por doquier. Una de las chicas lo había visto con mucha diversión "tienes que acostumbrarte, bebé. Aquí todos somos iguales, solamente bailarines. Sin segundas intenciones". Y era demasiado cierto.
Más relajado miró alrededor y efectivamente todos terminaban de hacer lo propio.
"¿Irás a casa, James o vienes con nosotros a celebrar la función?" preguntó Julius.
"Me iré a casa porque olvidé el celular y le prometí a Tessy que la vería saliendo y ya sabes lo exagerada que es si demoro".
Julius se rió y se encogió de hombros "Ahí te vemos entonces. Mañana habrá ensayo a las 11. No te olvides. Me la saludas"
James asintió. Tessy era una amiga que lo acogió desde que él tenía memoria o, según ella, desde que él había aparecido de la nada cuando salía del bar en donde trabajaba como bailarina. Tessy era una mujer transgénero muy fuerte y valiente. No tenía a más familia que su abuela; ya que sus padres fallecieron en un accidente cuando apenas tuvo 14 años, y ahora a él.
El moreno no recordaba nada de su pasado. Su despertar lo hizo en una cama de hospital muy económico, con respirador y un medidor de presión constante. Tessy lo había recibido con una mirada preocupada y, a pesar de no conocerle, no se había alejado.
"¿Cómo te llamas?" había preguntado cuando a él le fueron quitando los aparatos extraños. Él mantuvo silencio porque no lo sabía. A lo que atinó fue a decir "James" en tono tímido. "Entonces, James sin apellido, desde ahora te apellidaras como mi artista favorito y serás como mi hermano".
No le engañó. Tessy tenía diez años más que él, pero le cuidaba muchísimo. Fue ella quien lo incursionó en el baile contemporáneo, lo que le llevó a más hasta llegar a la danza aérea. James no entendía cómo, pero desde el inicio su cuerpo había sido demasiado flexible y capaz de realizar trucos complejos que los demás aseguraban tomaba años de práctica. Su cuerpo parecía expedir magia con cada movimiento difícil.
"James, hay un idiota que está afuera queriendo conocerte" llamó de pronto Marcus. Coordinador de sonido.
"No es cualquiera, querido" rectificó Harold, uno de los travesti más graciosos del elenco "Es nada más y nada menos que el Dragón, para los que no saben, el dueño de la cadena de hoteles Malfoy. Tsk, se ve que no leen nada de noticias. Fachas con las que me junto, hmph"
Marcus viró los ojos y se encogió de hombros "Fácil quiere alguna foto, pero estaba tan insistente que le dije que te preguntaría"
El de ojos verdes se quedó quieto un momento. Tenía mucha curiosidad, pero no solía llevarse tan bien con los millonarios.
"Espero que si quiere una foto, no venga a pagarme una mansión por ella" comentó con un suspiro "ahí voy".
…..
Draco estaba impaciente en el pasillo por donde se iban retirando los del elenco. En menos de una hora había desembolsado más de 500 dólares para sobornar al chico de la entrada. ¡Pero eso no importaba! Lo que le jodía tremendamente era la espera para que Potter se presentara y ¡le dijese qué carajos ocurría!
George y su esposa ya lo habían dejado, cosa que agradecía porque le costó disimular su ansiedad y premura.
"Mierda" susurró mientras varios del elenco pasaban riendo o conversando animadamente. Algunos se le quedaban viendo con extrañeza y se iban de largo.
Usualmente a Draco las personas se le detenían y lo saludaban con elocuencia y respeto. Pocos le ignoraban así.
"Es que aquí eres medio invisible" comentó una voz femenina. Él giró a un lado y una mujer delgada y mucho más baja que él le sonrió con coquetería "Yo sí sé quién eres, Draco Malfoy. ¿Qué es lo que buscas aquí en un circo tan modesto?"
"Ese es mi asunto. ¿Quién eres tú?"
"Soy la protagonista de la presentación número tres" y ahí mismo ella se paró sobre las puntas de sus pies y dio tres giros antes de detenerse con mucha gracilidad "Número de ballet" rió "mi nombre es Grace".
"Errr… oye, estoy esperando a Ha… Rayo… ¡James Rodriguez!"
"Oh… no me digas que también eres del otro equipo. Vaya, que mala suerte. Me volví a equivocar" suspiró.
"¿Qué? ¿De qué equipo?" Interiormente el rubio pensó en Quidditch.
Ella lo miró con sorpresa y rió con ganas "Ah, comprendo. Aún no lo sabes o bien no lo asumes. Tranquilo, todo llega a su momento y no serías el primero en estar aquí esperando por James. Muchos y muchas lo ven en el aire y se enamoran… no me lo digas a mí" terminó mascullando.
"¿Se enamoran de él?"
Grace asintió con seguridad "Pero tranquilo, él aún no ha caído con nadie, eso sí, no te sientas seguro con tu dinero. Digamos que a James no le gusta lo fastuoso ni perfecto"
Draco parpadeó confuso. Él no estaba ahí para galantear. Estaba ahí para agarrarlo por el borde de la camisa, espetarle un par de cosas a la cara, empujarlo y darle de alma hasta dejarlo sin bolas… quizás no tanto…
"Oye, amigo, ahí viene James. ¡Adiós!" exclamó el chico a quien el rubio le había solicitado la presencia del moreno. Sólo que esta vez ya no tenía esos auriculares enormes alrededor de su cabeza si no que estaba con un pequeño maletín y encaminado a la salida.
"Bueno, adiós también. Fue un gusto verte, Draco" sonrió Grace.
"Muévete ¿no? Estás en medio de la única salida" reprendió otro. Draco giró y no había nadie "Aquí abajo, baboso"
"¿Cómo?" al mirar encontró a un enano con muy mala cara. "Ah, disculpa…" y el hombre negó con la cabeza mientras se iba barbullando enojadamente.
"Es Owen. La gente no le gusta mucho" dijeron con gracia.
Draco que aún estaba mirando al enano desaparecer tras la puerta, susurró "pero tiene un número cómico".
"Nunca sabes lo que es realmente tras bambalinas" comentaron nuevamente.
"No, supongo que no lo sé" y el rubio giró encontrándose con… "Potter" musitó.
"¿Perdón?" preguntó el moreno acercándose un poco. "Creo que no te entendí"
"Vamos, Potter, deja de jugar. ¿Sabes todo lo que ha pasado en tu ausencia? ¡Qué cosas tienes en la cabeza! Esto no está bien. ¡¿Y qué haces aquí en un circo?! ¡De todo el mundo! ¡¿Un circo?!" recriminó el rubio.
James miró hacia los lados, sonrió confundido y algo asustado "Amigo, creo que te estás equivocando de persona. Mi nombre es James, no Potter…"
Draco retrocedió un poco y observó con atención al moreno adelante de él. ¡Sí era! Ahora que lo veía con más detalle estaba más que seguro. Aquel hombre no podía ser otro. El cambio que podía diferenciar era la complexión del muchacho, era más delgada de lo que recordaba pero al mismo tiempo más fuerte y quizás, los ojos, mil veces los había visto y en los de Potter existía el rezago de una cruel guerra y de muchas pérdidas, mientras que en estos verdes encontró inocencia y simple curiosidad.
"Er…Tienes razón, quizás te confundí" murmuró.
"No importa, hombre. Todos podemos hacerlo. Debo confesar que también estaba equivocado, creí que querías una foto o algo así. Suelen pagar por cosas de esas" Rió "¡Me asustaste! Pensé que me ibas a agitar o a golpear".
El rubio vio el gesto y asintió lentamente. Tenía que ser Potter… nadie más podía tener esa estúpida sonrisa y, joder que él lo sabía.
"¡Apuraos, almas del demonio! ¡Apuraos! ¡Deseo irme a casa a dormir!" gritó un hombre. Los actores y bailarines reían e iban saliendo con más rapidez.
"Tyler" comentó James "el organizador. Se impacienta cuando estamos lentos. Entonces ¿no deseas nada más?" volvió a preguntar.
"¡Un minuto más, James, y me harás dos funciones sin pago de por medio!" gritó Tyler. El moreno puso los ojos en blancos.
"Lo peor es que lo único que va a hacer en su casa es ver es a su gato. Nadie le soporta"
"¡No se diga más! ¡Dos funciones sin pago, James!"
El rubio vio la desgana en Potter y se apresuró a preguntar lo primero que le vino a la mente "¿Eres feliz?"
James, Harry para él, lo miró con diversión.
"Sí"
Y Draco suspiró y asintió. No había más que hacerle. Si aquel era Harry Potter, sería como si jamás lo hubiese visto…
"Supongo que sí…"
…..
Horas después, el rubio estaba en la sala de estar de la suite. Miraba con atención los folletos que descansaban sobre la mesita. Antes de irse había pasado por la zona de las cajas y pedido todos los papeles sobre el circo Kiddan. Lo habían mirado con cara de pocos amigos.
"Supongo que sí…" recordó el rubio mientras tomaba el afiche en donde Harry tenía el cuerpo entrelazado con dos telas blancas haciendo que luzca como un ángel, debajo en la descripción decía "Rayo". ¿Quién diría que se encontraría con todo aquello? Justo en el momento más "normal" de su vida. Suspiró y le dio la vuelta. Ahí estaban todos los horarios de la función. ¿Decirle o no a Weasley y a Granger? Pero aún no sabía qué ocurría. ¿Y si Potter se estaba haciendo el idiota? Al final, si lo pensaba bien, cualquiera hubiese decidido huir del mundo mágico después de la guerra. Él mismo se lo había planteado. Pero esa era la forma fácil… y Harry Potter jamás hacía lo más sencillo. El condenado Potter complicaba todo.
Tomó un sorbo de café y se recostó en el sillón de cuero. Si Potter estaba mintiendo, no iba a durar mucho, siempre había sido muy malo en ello. Habrían errores en su discurso o en su comportamiento y ¡él como auror estaba en toda la capacidad de reconocerlos!
Recordó los momentos vividos y realmente parecía que Potter no sabía quién era. Lo peor era que sí Potter realmente había olvidado, él había hecho el ridículo.
"Tsk… complicado" se quejó y observó de nuevo el papel. "Si no eres feliz es porque quizás están tan perdido como yo mismo, Potter"
Lo buscaría de nuevo. Haber hecho un papelón quizás no era tan malo, podría intentar lo de "una disculpa por la confusión". De paso analizaría a Potter más de cerca y descubriría si le mentía o no.
Aquella noche, Draco no tuvo ganas de responder las llamadas de Astoria. Le envió un mensaje de texto a su madre y sonrió cuando éste comenzó a vibrar en respuesta. ¿Cuánto es el máximo de palabras para que una madre exprese un simple "ok, cuídate"?
…..
Astoria estaba agitada y con una sonrisa de oreja a oreja. Aquello había estado demasiado… rico. El hombre a su lado, desnudo como ella, miraba el techo con tranquilidad mientras tranquilizaba su respiración.
"¿No regresarás a tu casa?" preguntó él.
"No. Mis padres creen que cuando no regreso siempre me quedo en Malfoy Manor. Ni siquiera saben que Draco está de viaje"
"¿Te ha llamado?"
"Yo lo hice, pero no respondió. Ha de estar ocupado" Sonrió y se giró a él "Mejor para nosotros ¿no?"
El hombre sonrió de medio lado y asintió en silencio.
"Hay que hacerlo de nuevo" jugueteó ella besándole el pecho.
"Mujer. ¡Nunca te satisfaces!" exclamó él con burla. Ella rió y juguetona bajó hasta las partes bajas de su amante.
"¿Por qué habría de hacerlo? Si me das una de las cosas que más me gusta"
"¿Dinero?" preguntó él con sorna.
"No. Para eso está mi futuro marido"
"Hablando de él. ¿Cuándo regresa? Mphhh"
La mujer se concentró en atender el miembro de su amante hasta verlo completamente excitado de nuevo.
"¿Eso acaso importa? Mientras me tenga como quiero, puede irse todo el tiempo que quiera"
Y era verdad. Astoria era muy inteligente y, sobre todo astuta. Mantenía las cosas como debía para poder vivir su doble vida. Llena de lujos, como una mujer de clase alta socialmente, hermosa y elegante. No necesitaba de amor, ella sólo requería de Draco Malfoy para hacerse el nombre que merecía tener. Su novio le proveía de los sueños más increíbles que ella siempre había gestado: joyas, ropa, viajes, etc. Lastimosamente Draco no la saciaba como mujer. Cuando estaba con él era como hacer el amor con un ser automático sin alma. No lo hacía para nada mal, pero ella sabía que en esos momentos él actuaba por cuerpo y no por alma. Y a una mujer le gusta que, en la cama, la traten como a una diabla o como a una rosa y para ello estaba Dennis. El fiel y buen amante Dennis.
"Hn. Picada porque no te respondió ni una llamada. Quizás mmphhh… y también está disfrutando igual que tú" dijo el moreno mientras se alzaba y la colocaba a ella debajo.
Astoria frunció el ceño y le alejó el rostro cuando él se disponía a besarla.
"No-vuelvas-a-decir-eso. Draco Malfoy no es más que mío"
Y era otra verdad. No habría amor, pero el rubio era de ella. Sólo de ella. Estaban destinados desde jóvenes. No había mejor mujer para él que ella y, si algún día, esta existía sería capaz de quitarla del camino porque Astoria Greengrass cuando tenía que defenderse usaba y agotaba todos sus recursos, y estos no eran pocos.
…..
Al día siguiente, Draco volvió al circo y observó la última función del día. Aplaudió con tantas ganas como el día anterior. Escuchó los gritos, los cumplidos y silbidos de aprobación del público y vio rosas cayendo al escenario. El no tuvo nada así que, con cuidado, tomó su varita y transformó un galeón en una rosa verde esmeralda que lanzó cuando vio al moreno hacer la venia. Éste la miró y no pudo evitar recogerla observando a todos los lados.
Ese día supo lo que es el "pasaporte vip", que te da permiso de ingresar a los camerinos a conocer a los artistas del circo y costaba mucho menos que el soborno. Así pues, ni bien terminó la función se dirigió a donde el muchacho de polo rojo le indicaba e ingresó con toda la confianza del mundo. A su lado, habían tres chicas que daban saltitos de alegría cada que se topaban con algún actor o bailarín.
"Pídeles autógrafo" murmuró una de ellas "pronto todos ellos van a ir al Cirque du Soleil o algo así"
"Yo quiero ver a Rayo, Daphne"
"O a Julius… el malvado de éste espectáculo es demasiado sexy"
El rubio puso los ojos en blanco.
"¡Ahí están! ¡Los dos juntos!" exclamaron y se apresuraron.
Draco vio como los chicos le sonreían y amablemente le iban firmando las agendas mientras respondían sus preguntas. Después se tomaron una foto junto a las tres mujeres emocionadas y les dieron un beso, a cada una en la mejilla. Él respiró y se acercó al moreno.
"Hola" saludó. Potter se giró y cuando lo distinguió su cara fue de sorpresa.
"Vaya… ¿tú?"
"Sí. Pensarás que soy un idiota"
"Algo así para ser verdad… más bien te tengo algo de miedo" rió el moreno.
"¿Todo bien James?" preguntó Julius aún con su maquillaje. El de ojos verdes miró al rubio y a su amigo, dudó pero asintió finalmente.
"Sí, tranquilo" y el trapecista se alejó con una sonrisa.
"No quiero una foto tuya ni un autógrafo, si es lo que piensas" se apresuró el rubio. "Es sólo que…"
"¿Sí?"
"Ayer te confundí y quedé muy mal. Soy Draco Malfoy y quiero hacer las cosas bien así que deseaba disculparme personalmente"
"Oh… ustedes los ricos son muy extraños ¿sabes? Si no venías, igual no había problema. No voy a correr a los paparazzis a decirles que tuviste un cuadro de… de cualquier cosa que haya sido lo de ayer. Te lo dije, cualquiera se confunde. ¿Eso te deja más tranquilo?"
Draco se quedó en silencio y miró al moreno por un momento. ¿De verdad Potter no le recordaba en absoluto? Tenía ganas de zarandearlo y decirle "¡deja de actuar! ¡Sé que estás ahí!" El moreno se sintió algo incómodo por la mirada tan penetrante del rubio y se rascó la nuca. Draco reparó en la rosa verde y con ello tuvo más aplomo.
"Mmm debo cambiarme" dijo James.
"Jamás había ido a un circo" confesó el rubio. James lo miró con curiosidad "Mi padre no me permitió distraerme con cosas así, cuando te vi pensé que eras un… un amigo del pasado y, de cierta forma, me emocioné y apresuré en llegar a conclusiones erróneas. ¿Me aceptas un café para compensar lo de tu jefe?"
"Qué bonito hablas" rió James "Digno de un millonario" Suspiró y asintió "Hoy no. Debo regresar a casa, pero mañana es mi día libre, quizás podríamos vernos en la tarde". Draco le miró con sorpresa "No pongas esa cara… de alguna u otra forma sé que ustedes tienen que limpiar acciones para que en el futuro no se vuelvan errores que no debieron dejar pasar y si te sientes mejor invitándome a tomar algo, ¿por qué rechazar algo gratis?"
Malfoy asintió ocultando su éxito "Entonces mañana ¿a las seis?"
"Sí, me parece bien. Pero, oye, los dos días que trabajaré gratis van a costarte no sólo un café, también su buen postre"
"De chocolate" murmuró el rubio.
"¡Epa! ¡Sabes lo que son buenos gustos!"
…..
Tessy frunció el ceño con desconfianza "Esos millonarios son de lo peor, creen que con su dinero lo pueden todo".
"Vamos, vamos" murmuró James terminando de cenar "Se ve que no es un mal chico. Creo que realmente me confundió. Lo digo por la seguridad con la que me habló la primera vez. Hasta me sentí culpable de no poderle responder como él quería"
"Hmmm… ¿No será que quieres ir porque es guapo y llamó tu atención?" preguntó. Harry se sonrojó. "¡Por Dios, James! ¡¿Es por eso?!"
"¡No! ¡Claro que no!" espetó "Digo, sí es guapo pero no es razón para haberle aceptado el café. Sólo lo vi sincero y hay algo extraño en él…algo que me hace sentir en confianza".
"Draco Malfoy ¿no? Lo he visto en la televisión, una que otra entrevista en la sección económica, y varias revistas. Es el empresario del año, hace ya algunos años" ironizó. Hizo una pausa y comenzó a reír "¡James! ¡Le has dado la dirección de esta casa!"
"¿Y qué tiene?"
"Vivimos en la parte más pobre de la ciudad. ¡Se va a traumar! esto si llega vivo…"
"¡¿Eh?!"
La pelirrosa miró con los ojos entrecerrados al moreno. Ella conocía a James. No era de los tipos que se emocionaban con la billetera, en realidad era de quienes le rehuía al dinero en exceso. Ella le quería mucho y no iba a dejar que nadie le tratase mal. Había velado por él desde que lo encontró indefenso y sin memoria, y cada logro lo habían celebrado en esa mesa con pastel de chocolate y leche caliente… con chocolate…
Si se trataba de ser sinceros, ella tenía miedo de que una día él se levantase con todos sus recuerdos y se fuese dejándola sola. Ella no había tenido mucha suerte en el amor, ni en el trabajo, ni en la familia. La mayoría de hombres se alejaban o sólo la usaban. Nunca una pareja estable por más de cinco meses. En pocas palabras, James y su abuela eran su única fuerza.
"Sólo recuerda que él podrá tener millones, pero tú vales mucho más que todo eso"
"Gracias Tessy, pero sólo es un café ¿qué puede salir mal de eso?"
Tessy guardó silencio. Ella sabía que bastaba una mirada lejana para que la vida diese un cambio radical.
"Tienes razón. Ve y disfruta tu salida. Despéjate un rato de todo el trabajo"
James sonrió ampliamente y Tessy no pudo dejar de viajar al pasado cuando tuvo su primera presentación de danza contemporánea en un teatro de poca monta al que por entrada pagaban un dólar; pero fue tal el boca a boca que generó el público que en la última función, fue James, con su pulcros movimientos, logró llenar el lugar. Esa noche, a la hora de la venia, le había mirado con emoción y vida. Una vida que había estado apagada desde que ella le vio aparecer delante de sus ojos. Esto último se lo adjudicaba al alcohol de aquella noche y, a pesar de que bebió poco, era la única razón para que ella tuviese la visión de un chico apareciendo en el cielo envuelto por una luz blanca y cayendo entre las bolsas de basura apostadas detrás del bar. Ya daba igual, quizás su mente le había jugado esa pasada para acoger al muchacho.
"¡Y ya consíguete un novio de una buena vez!" exclamó Olive desde el sillón.
"¡Abuelita!" exclamaron los dos.
…..
El chofer lo llevó entre calles cada vez más lúgubres. Draco miraba con atención el paisaje nada agradable. Él acostumbraba a pasear por zonas bastante comerciales o residenciales. Jamás había estado en un barrio muggle.
"¿Seguro que es por aquí, señor?" preguntó el chofer.
"Tú tienes la dirección, Alphred. Yo no conozco"
"Pero señor… ¿Con quién hará negocios?" interrogó alarmado.
"No vengo a hacer negocios. Vengo a recoger a… a un conocido"
"¡¿Y de dónde lo conoce?!"
"Ese no es tu asunto, Alphred y ya deja de ser un gallina, no nos pasará nada. Ellos no nos ven"
"¿No nos ven? ¡Señor! Estamos en un Bugatti del año…"
El rubio viró los ojos exasperado. Era un lío cuando los muggles no sabían nada de la magia.
Después de unos minutos dando vueltas, Alphred encontró la casa. Draco observó el edificio gris y respiró hondo. Tampoco tenía buena pinta. El único portero del edificio era un vagabundo durmiendo sobre cajas de cartón.
"¿Desea que le acompañe, señor?"
Draco sonrió de medio lado "¿Para darme seguridad o para sentirte más seguro?" se mofó.
Una vez entrado en el edificio, se dirigió al segundo piso y tocó el departamento 203. Pasó un minuto en el que Draco escuchó las cerraduras abrirse.
"Hey…" saludó el moreno "Creí que no vendrías".
"Casi no lo hago. Pensé que me había perdido. Bastante seguridad".
"Digamos que no es tan seguro como parece" rió el más bajo.
"¿Quién es, James?" preguntó Olive con voz chillona.
"Mmm un…" miró al rubio y sonrió con timidez "¡Un amigo, abuelita!"
"¡Hazlo pasar entonces!"
El rubio siguió al moreno y el aroma de comida le llegó con fuerza. El departamento era pequeño, la cocina estaba adelante de la salita en donde una anciana en su mecedora estaba mirando la televisión.
"Oh, tú debes ser Draco Malfoy" saludaron. El rubio giró y se encontró a un… una chica mirándole con la mano estirada en saludo. Se apresuró en tomarla para que no le creyesen un mal educado. "Soy Tessy. Muy amiga de James"
El ojigris asintió con la cabeza. "Mucho gusto. Tiene una… una agradable casa" mintió.
"Será pequeña, pero el corazón es grande".
"Vaya partido que te conseguiste, hijo" comentó Olive en voz alta acomodándose bien los lentes.
"Abuelita… es sólo un amigo…" escuchó que dijo Harry.
"Si un hombre de ese porte me busca a mí, yo me salto la fase de amigos y me voy a tercera base, hijo. ¿Qué generación de cucufatos es esta, eh?"
"¡Abuelita! ¡Estás hablando demasiado alto!" exclamó el moreno completamente rojo.
Esto a Draco le causó gracia. Tessy negó con la cabeza divertida y miró al rubio nuevamente.
"Estoy terminando de hacer un guiso excelente. Si gusta puede quedarse a cenar"
"En realidad, invité a James a un café"
"Sí, sí me conto; pero no perdía nada con intentar".
…..
Harry eligió el lugar al cual ir. Tenía una cafetería de barrio en donde aseguró que se hacían los mejores postres y cafés de San Diego. Draco por un momento olvidó el hechizo que puso sobre el auto ya que Harry había comentado con sorpresa que se esperaba puro lujo pero en vez de eso tenía un clásico volvo antiguo. "Si él tuviese magia vería el Bugatti" había pensado el rubio con aprensión.
Aquel detalle parecía sin importancia, pero en realidad era grave. Si Potter había perdido la memoria, no recordaría quien es ni nada del pasado; pero si perdía la magia sería un muggle, un no mago… Y el carro estaba hecho para pasar desapercibido ante, solamente, muggles… y si Potter veía el volvo y no lo que realmente era… Divagó tanto que tuvo que recordarse el lugar en el que estaba.
"¿Entonces tu preferido realmente es el té verde?" escuchó que el moreno preguntó con sorpresa.
"En efecto. El chocolate lo puedo consumir, pero una vez a las tantas".
"Eres muy raro. ¿A quién sobre la tierra no le gusta el chocolate? Trae los mejores momentos de tu vida en un segundo"
"O los peores realmente" susurró el rubio. "¿De verdad te agradó el volvo?"
Harry se quedó en silencio un momento "¡Claro que sí! Pensé que vendrías con un carrazo de lujo, pero verlo fue una sorpresa agradable".
Harry Potter, en esos momentos, parecía tan verás que Draco sintió miedo. El gran héroe mágico ¿sin magia? Podía probar de otra forma, pensó el rubio y llevó su mano al bolsillo de su saco, ahí retozaba su varita. Si colocaba un hechizo detector de magia, la varita emitiría un resplandor, como cuando eliges tu primera varita. Era un sencillo hechizo aprendido en la academia; pero qué pensaría Potter de él si le dijese "oye, sostén mi varita por unos segundos a ver qué pasa".
"Relájate" dijo Harry. "Estás demasiado rectangular"
"¿Cómo es eso?"
"Siempre estás así" y se puso tieso "Rectangular"
"No estoy rectangular" espetó el rubio.
El mozo en ese momento se apareció con las bebidas y las dejó en la mesa. Draco agradeció con formalidad.
"¿Ves? ¡A eso me refiero! Tienes un porte de príncipe todo el tiempo. Estás conmigo, no hay necesidad de ser tan refinado. Sé tú mismo"
"¿Y qué te hace pensar que no soy así?"
"Bueno… nadie puede ser así y ser feliz ¿o sí?"
Draco frunció el ceño. No había pasado ni un solo día con el moreno y éste ya le estaba dando temas en los cuales meditar… como siempre.
"Soy un empresario, H… James. No puedo tener la guardia baja, pero estoy cómodo. En éste lugar me conocen menos y mírame, no he necesitado de ninguna bufanda o cosa rara sobre la cara"
Harry rió "Debe ser todo un caso ser tú"
Los postres llegaron y el rubio vio como Harry se emocionó comiendo su torta de chocolate, como siempre. Por un segundo, ahí en silencio parecía que el tiempo no había pasado y se detuvo a disfrutarlo.
"¿Cómo llegaste a Kiddan? ¿Y quién es ese tal Potter que me mencionaste la otra noche?"
"No preguntes con la boca llena, James" reprendió. Harry rió.
"Ok. Ok. Disculpa" pasó "¡Ya! ¿Ahora sí me responderás?"
"Potter es un mago poderoso que derrotó a Voldemort, el más oscuro de los últimos tiempos, pero falleció en la última lucha" hizo una pausa ante la cara de sorpresa de Harry.
"¡No me tomes el pelo!" rió carcajeándose. "Vaya que tienes una gran imaginación. ¿No has pensado en ser escritor?"
"Sí… imaginación… Umm es un amigo del pasado que desapareció... pero bueno. Fui porque un contacto me invitó"
"Te pone triste" murmuró el moreno. "Me refiero a lo de tu amigo, lo dijiste con un tono desolado. Espero que lo encuentres en algún momento. Mmm disculpa no haber sido él" sonrió con culpa.
El rubio se enteró de que Harry adoraba su profesión. Según él la danza era la forma más bonita de vivir. Sus palabras literales fueron "es como hacer magia" y eso le hizo sentir incómodo. Que manejaba más de una disciplina aérea y de piso. Que era raro el modo tan apresurado en el que se adecuaba a los elementos. Se enteró de que no había perdido la costumbre de visitar la enfermería con constancia y mucho menos se había dejado de meter en líos o cómo bien dijo: los problemas a veces se invitan solos, como la vez en que uno de sus compañeros, antes de la función, lo encerró en el salón de las escobas para poder salir como principal. Se robó su audición para una gran compañía. También conoció más acerca de lo que denominaba familia "Tessy y la abuela son grandes personas. Me acogen con amor".
"¿Y qué hay de tu pasado?" preguntó en el momento que encontró más adecuado. Había esperado bastante.
Harry guardó silencio y tras un suspiro confesó "Amigo, sé que es complicado de creer, pero no lo tengo. Sufrí un accidente y de pronto mi pasado fue eso: pasado. Estuve en terapia un ratito pero no conseguí ningún avance. Jeh… ¡pero ya hablé mucho acerca de mí! Hemos estado aquí durante una hora. Dime algo sobre ti".
"No hay mucho que decir. Respiro y trabajo. Trabajo y respiro ¿qué más?"
Harry hizo un mohín con los labios y miró el pedazo de pastel que el rubio no había tocado. Sin preguntarle si quiera, tomó un poco de él y se lo comió contento.
"Oye"
"Rompe las reglas, Draco" dijo mirando directamente a los ojos grises.
Y Draco le obedeció. Cuando terminaron el café salieron con tranquilidad y giraron entre los edificios para llegar a donde el chofer les dijo que estaría el auto. Antes de llegar, Draco sacó la varita y lo durmió.
"Lo siento, Harry, pero debo asegurarme" susurró tomándolo entre sus brazos. "Hipnosis" hechizó apuntándole con la varita sobre la frente. El moreno se removió somnoliento "Despierta y dime tu real nombre, profesión…" pensó unos segundos "y qué sabes acerca de la magia y el evento más significativo de tu pasado".
El moreno entreabrió los ojos como en trance y se irguió "Mi nombre es James Rodriguez, soy bailarín acrobático; sé que la magia son varios trucos que actúan en conjunto para que la audiencia crea en ella, todo un esfuerzo para quien la practica, es una ilusión hermosa" sonrió "y de mi pasado… lo más importante fue cuando me dieron mi primer rol como principal en Kiddan".
Draco asintió, se puso de pie y pateó el contenedor de basura que estaba detrás de ellos por la frustración de que el gran mago frente a sus ojos no tenía idea de quién era. ¡No era justo!
"¡Maldición! ¡Dime si recuerdas quién es Harry Potter! ¡¿Por qué tienes esa cicatriz?!"
"No conozco a Harry Potter y mi cicatriz pudo venir de mi accidente. No tengo clara su procedencia"
"¡Mierda! ¡Dime quiénes son Ronald Weasley, Hermione Granger, Sirius Black! ¡Por Merlín, qué es Hogwarts!" exclamó.
"No conozco nada de lo que me mencionas"
Draco pateó con mayor ahínco el contenedor hasta que se resbaló y cayó sobre su trasero haciéndose daño. Estaba enojado, decepcionado… desbaratado. No sabía qué cosa era peor, saberlo muerto o saberlo vivo sin recordar nada y, al parecer sin magia. Después de un momento tomó una bocanada de aire y vio a Harry sin vida en los ojos debido al hechizo.
"Dime si recuerdas lo nuestro" susurró con temor.
"Yo jamás lo he conocido antes de la noche antepasada" fue toda respuesta.
Continuará…
