Notas: ¡Muchas muchas gracias! Siempre he sido bastante tímida de escribir y pocas veces me he animado a mostrar así mis historias (la única a quien le pasaba mis locuras era a mi prima xD). Me hace feliz de que me lean y por ahí y se animen a dejarme un comentario n.n
En éste capítulo ya todos sabemos que Harry es conocido como James. Iba a poner, en las descripciones, el segundo nombre; pero pensé "para qué complicarnos la vida". Así que está redactado con el nombre original. Pero ya saben, es James :)
Disclaimer: La historia me perteneces (es más, vino de una que he ido escribiendo personalmente porque adoro el mundo del circo). Los personajes no son míos, le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling. Yo sólo fantaseo un poco con los que más adoro 3
Esta historia es slash. Contenido gay y toda la diversidad que se me pueda ocurrir. Sino te agrada el género, no sigas leyendo.
¡Cafecito y a leer!
III
Los primeros acercamientos fueron un total desastre. Siempre terminaban peleando y castigados. Harry en vez de aceptar al rubio, lo detestaba cada vez más. ¡Si estaban en el mismo bando cómo era que se seguían tratando de esa manera! Menos puntos a la casa Gryffindor y Slytherin; tanto que hasta sus compañeros estaban hartos de ellos.
El moreno lo había intentado, pero en todas las ocasiones recibía una mofa o un insulto. Según Hermione (que era la única que se esforzaba en encontrarle el punto positivo) era porque el muchacho apoyaría a la orden, mas no a Harry. Que la enemistad seguiría.
Fue una tarde en donde los insultos se salieron de control y Ron terminó en una pelea brutal con el rubio, quien lo tumbó rápidamente. Cuando el pelirrojo estaba perdiendo Harry había salido en su defensa hasta que Snape los encontró. El profesor miró a su ahijado y a Potter, ambos desordenados, despeinados y mientras Draco tenía el labio rajado, Harry tenía un ojo morado que daba pena. Ron ni qué decir, el pobre estaba respirando con esfuerzo en los brazos de la castaña.
"Cincuenta puntos menos para cada casa. Malfoy y Potter, tienen detención esta noche y todas hasta el viernes en mi despacho. Granger llévese a Weasley a la enfermería"
"¡Pero señor…!"
"No le quiero escuchar, Potter. Detención o puede renunciar a la escuela. Están bastante grandes como para estar peleando por idioteces".
Y ahí estaban los dos. Refregando calderos sin magia y arreglando todos los ingredientes por orden alfabético para Snape. Harry tomó uno de los frascos y lo acomodó en la vitrina, su mano coincidió con la del rubio que soltó el pomo como si quemase.
"Oh, vamos, no te voy a electrocutar" farfulló Harry.
"¿Qué cosa?" preguntó el rubio "¿Qué es crutar?" El moreno casi ríe.
"Olvídalo Malfoy, es una cosa muggle"
"Crutar… mecrutar… ¿cómo dijiste?" volvió a preguntar. El moreno le miró con desdén "Es que esos tipos son curiosos. Es todo"
"¿Qué pasa contigo? Para ti un muggle es todo, menos curioso"
"Potter… tú no me conoces"
"¿Y cómo quieres que te conozca si sólo sabes joderme la vida?"
"Hn"
"¡Ustedes, cállense de una vez y terminen pronto!"
Siguieron en silencio y después de casi media hora, cuando Draco le pasaba un tarro de cola de serpiente a Harry, volvieron a rozarse los dedos; sin embargo, esta vez ninguno se movió.
"Las cosas deben ser así" musitó el rubio sorprendiendo al Gryffindor por el tono amable que usó. "Somos enemigos para todo el mundo, si cambiamos eso, va a ser demasiado evidente".
Y no hubo otro intercambio de palabras por más que Harry lo buscó y hasta lo propició.
…..
Después del castigo con Snape, las cosas habían cambiado. Harry estaba más atento que nunca a Draco Malfoy. Lo observaba, lo analizaba y seguía todos sus pasos con el fin de encontrar alguna prueba de que los estaba engañando; todo sin resultado alguno.
Harry recordaba el tono amable de Malfoy y era una cosa jalada de los cabellos porque en su vida pudo haber pensado que el rubio le hablaría de esa forma tan cordial. Sin arrastrar las palabras, sin malicia y sin burlas de por medio. Ron seguía quejándose y llenándole la cabeza de las posibles maldades del Slytherin, pero Harry cada vez estaba menos seguro.
"¿Estás bien?" preguntó Hermione acercándosele una noche en la casa Gryffindor.
"Yo…" murmuró atento al mapa del merodeador. Dos horas antes aproximadamente, Malfoy había desaparecido del mapa junto al letrero de Lucius Malfoy.
"Ay, Harry ¿sigues intentando pillar a Malfoy?" se quejó.
"Bueno, es lo más sensato dado que Dumbledore dejó que su lógica se haya ido de fiesta ¿no?"
De pronto el letrero volvió a aparecer y prestó atención ignorando a Hermione. Vio que el letrero se movía con lentitud y se dirigía hacia la torre de astronomía. Curioso no lo pensó dos veces, agarró su mapa y fue corriendo por su capa de invisibilidad antes de dejar la torre.
"¡No seas imprudente Harry Potter!" escuchó que Hermione gritaba antes de que el retrato se cerrase.
¿Cuándo él era imprudente? Él planeaba todo. Las cosas eran las que se cambiaban de lugar a última hora haciendo que todos sus planes se fuesen abajo y necesitase improvisar.
Antes de ingresar al salón en donde estaba Malfoy, se cubrió con la capa y avanzó en silencio. No se detuvo hasta encontrarlo y lo que vio lo dejó sin aire.
Draco Malfoy estaba sentado sobre el suelo, apoyado contra una de las columnas y mirando el cielo que se veía por la ventana, con un rostro totalmente afligido. La luna reflejaba en su rostro y hacía que se viese muy irreal. Harry tragó saliva sintiéndose un intruso y culpable por invadir esa privacidad. Se quedó quieto observando con detenimiento hasta que el rubio se movió con mucho cuidado intentando quitarse la capa del uniforme. Sus movimientos eran erráticos y en su rostro se mostraba dolor y queja. Harry casi se acerca para ayudarle, pero recordó la capa así que dando pasos atrás, dejó el lugar.
Se iba a ir. Dejar así a Malfoy. ¿Por qué estaría adolorido? No pudo evitarlo, regresó sobre sus pasos y tras una bocanada de aire, ingresó.
"¿Por qué estás así?" preguntó de frente. Esta vez encontró a Malfoy con los brazos laxos al lado de su cuerpo. Estos estaban descubiertos y mostraban múltiples morenotes.
"Tsk. ¿Por qué de todos, debes ser tú el que me encuentre así? Vete Potter, no quiero pelear"
"Yo tampoco, pero ¿por qué estás tan golpeado?"
"No es tu incumbencia. Ya me largo. Sólo quería un momento de paz pero es pedir mucho" dicho esto, Malfoy se puso de pie pero trastabilló y volvió al piso "¡Mierda!"
"Amm… te puedo ayudar…" sugirió Harry.
"¿A caerme de las escaleras?"
"¡Vamos Malfoy! Apenas y puedes caminar. Mmm… es más fácil si te lanzo por la ventana"
Ambos guardaron silencio y después de unos segundos, sonrieron.
"Somos unos idiotas" dijo el Gryffindor agachándose a la altura del rubio y dándole la mano. Éste se la quedó mirando un momento, dudó y la terminó aceptando.
"Tú siempre más, Potter, tú siempre más" recalcó incorporándose del suelo con dificultad.
Ese día Harry no supo qué era lo que le pasaba al rubio; pero no le importó indagar más de la cuenta. El hecho de caminar junto a Malfoy no fue la peor cosa del universo como había imaginado. Es más, hasta se dio cuenta, de que con tremendo dolor, el rubio hacía el esfuerzo de no darle todo su peso, al contrario, intentaba sostenerse por sí solo.
No compartieron más palabras hasta llegar a las mazmorras.
"¿Puedes amm…?"
"Tranquilo Potter, desde aquí ya puedo" respondió alejándose del moreno.
"Si quieres consigo algún ungüento o algo para eso que tienes" se ofreció. Malfoy sonrió de medio lado.
"Hn. Potter, no soy tu amigo y, para tu información esto se puede ir con una simple poción que tengo preparada en mi…"
"Podríamos intentar serlos… ser amigos…" susurró el moreno asustándose de sí mismo al no saber de dónde provenía aquello.
Todos esos días que había seguido al rubio le habían enseñado que si bien era un pedante, arrogante, creído y antipático; también era un ser meticuloso, perfeccionista, esforzado, orgulloso y hasta cierto punto… amable...
"Potter, despierta, soy Draco Malfoy"
"¡Sí, sí! Eso ya lo sé. Y yo soy Harry Potter… pero…"
El rubio respiró hondo "Así es como las cosas deben ser, Potter. Ya vete. Nunca sabes quién puede encontrarte y de ahí te meterás en otro lío. Por más bajito y enclenque que seas, tampoco es que seas invisible"
Harry sonrió amplio ante lo último y Draco viró los ojos.
"No voy a preguntar mejor. Adiós Potter"
"Mmm sí" Se dio media vuelta y giró de nuevo "Oye Malfoy…" éste lo miró. "Cualquier cosa, me avisas. Quizás te pueda ayudar"
Draco se quedó en silencio y Harry retomó su camino, sus hombros cayeron con desilusión. Por alguna razón pensó que podrían llegar a un término medio.
"Potter" llamó el rubio asustándole. Se volteó rápidamente. Draco le miró unos segundos y para sorpresa de Harry, sonrió "Gracias. Lo tendré en cuenta".
Y esa imagen acompañó al moreno toda la noche. Por alguna extraña razón aquello le había hecho sentir muy feliz. Quizás, sólo quizás, Dumbledore no estuviese tan equivocado.
…..
En el presente-
Sabía que estaba haciendo mal. Weasley y sus demás compañeros lo miraban con duda antes de decirle cualquier cosa y es que el último mes había estado comportándose como un completo idiota. Explotaba por cualquier detalle y buscaba trabajo extra de manera enferma.
"Deberías descansar, Draco" murmuró el pelirrojo una tarde cuando ya estaba por irse. "Has tomado todos los turnos extras y no es que necesites el dinero. ¿Qué te ocurre, viejo?"
"No me pasa nada. Sólo quiero enfocarme y hacer las cosas bien ¿eso tiene algo de malo?"
"No, pero… ¡mírate! Pareces un zombie. Después de ese viaje a Estados Unidos has regresado irreconocible e irritable ¿Qué negocio salió mal?"
Draco miró los papeles con más atención sin leer una sola palabra. Después de sacarle la información a Harry, lo había despertado en el carro y llevado a su casa con la simple excusa de que se cayó y perdió el conocimiento. La cara del pobre moreno había sido de sorpresa y vergüenza. Y la despedida había sido como si jamás se volviesen a ver. Harry Potter deseándole buena suerte en la vida ¿era eso posible?
Su gran duda era qué hacer. Su impulso quería regresar todos los días e intentar que Potter recuerde, pero su sentido lógico le decía que debía de dejar las cosas como estaban. Si Harry había decidido olvidar, era por algo… quizás nada fue tan importante para él y pensar así ¡le jodía! Le jodía porque había sido Potter quién se había acercado por más que había dicho que siempre debieron quedarse como simples enemigos. Porque fue Potter quien lo rechazó desvergonzadamente a los once y con la cara de cachorro mojado había insistido después de años en ser amigos… y ahora era Potter quien lo había olvidado.
"Malfoy" llamó Ron "¿Qué te ocurre? Y sé sincero"
El rubio se apoyó contra el escritorio y cerró los ojos con fuerza "No sé qué hacer…"
"¿Sobre qué, hurón? Tú siempre haces lo que quieres ¿no?"
"Hn. En esta ocasión, Weasley, no es tan sencillo"
"Y supongo que tampoco dirás más" Y Draco asintió. "Bueno, creo que es algo con tu familia. Sólo por ellos te pones así, quizás tenga que ver con Astoria. Ya te he dicho que a ella no la quieres, hombre, no sé para qué te jodes la vida. ¿Por qué no intentas ser feliz de verdad? ¡Ve y busca vida! ¡Cómprate un perro! He escuchado que eso sirve. Un gato, a los gays les va bien"
El rubio viró los ojos. Ron Weasley jamás iba a tener buen tacto en sus comentarios. "Ya"
"¡Vamos, Malfoy! Estas semanas has estado trabajando solo porque todo el departamento de aurores te ha estado evitando. No te has dado un respiro desde que terminamos la guerra. ¿No crees que esto te esté pasando factura? Tómate unas vacaciones. Puede ayudarte".
"Tomarme unos días para averiguar" escuchó el rubio.
"Eh… algo así… ¿Averiguar qué? ¿Es de trabajo o de familia?" preguntó con extrañeza el pelirrojo.
Buscar nuevamente a Potter y ver de qué iba tanto olvido. Le daba miedo porque ya tenía la vida que todos esperaban de él. Draco era todo un Malfoy reconocido, alabado y admirado. El hecho de haber sido un mortífago era un eco del pasado. Tomar una mala decisión podría enviar por la borda todo su esfuerzo. Sonrió con ironía, después de tantos años Harry Potter le seguía poniendo entre la espada y la pared.
"¡Malfoy, ven aquí!" gritó el general Tanner. Ron hizo una mueca y Draco sólo suspiró. "¡No tengo toda la vida, auror Malfoy!"
Cuando Draco lo alcanzó en la oficina, éste le indicó que cerrara la puerta. El rubio guardó silencio mientras el otro leía con atención unos papales.
"Malfoy, dime algo… y quiero que seas sincero"
Draco pasó saliva. ¿Se habían enterado de Harry? No. Él fue muy cuidadoso. "Sí, señor"
"¿Qué carajos tienes? ¡Esta semana son puras quejas las que recibo sobre ti!" espetó agitando el manojo de hojas. "Todo éste mes te has hecho cargo de los casos en San Mungo y da la casualidad que casi todos tienen que ver con hechizos mentales, pero esto en realidad no es lo más relevante. Como auror puedes elegir la materia; pero de ahí a ¡estar interrogando por demás a los medimagos! ¡¿Qué mierda te pasa?! ¡Una de ellas se quejó asustada por tu insistencia con los hechizos de olvido! ¿Qué quieres que piensen de ti?"
"Yo…"
"¡Pero ahí no acaba la cosa, Malfoy! Oh, no. El señorito ha estado indagando hasta muy tarde en la biblioteca del ministerio, usando el sello de los aurores y buscando libros, que oh casualidad, ¡también tratan de hechizos mentales!"
"Señor…"
"Me imagino que hay un buen argumento, Malfoy. Escúpelo".
El rubio guardó la serenidad; por dentro todo su cuerpo temblaba de temor. Durante la guerra aprendió demasiado bien a disimular todas sus emociones. Había sido un descuidado y confiado… quizás algo bastante insistente y exagerado como cuando se exasperó con esa medimaga que en vez de responderle sólo lo miraba con horror. ¡Es que ella no colaboraba! La situación lo ameritaba. No todos los días encontrabas a Potteer en el mundo muggle sin memoria…
"¿Y bien?"
"Antes de que terminara la guerra quise olvidarme de todo muchas veces" confesó mirando al piso. "Siempre quise dejar de lado los gritos de la gente inocente, la risa de Voldemort, las reuniones de los mortifagos… quise quitar la imagen de mi padre… alejarme del llanto de mi madre y hacer que ella misma olvide todo. Incluso pensé en el mundo muggle como una buena opción; pero ya ve, nunca lo hice. Fui un completo cobarde. Hace poco recordé esos momentos y tuve la curiosidad de saber qué hubiese pasado si yo…"
"¿Todo esto viene a raíz de eso? Vamos Malfoy, creí que habría algo grande detrás" espetó con decepción el mayor.
"No señor" mintió el joven auror.
Tanner dejó las hojas a un lado y negó con la cabeza "Mira Malfoy, tómate unos días libres. Le dije a Weasley que se equivocaba, pero creo que después de tantos años sin descanso, te lo mereces. Descuida que tu pago no se te suspenderá, aunque todos sabemos que si eres auror, no es por el dinero; pero un respiro no te caerá nada mal".
"Señor no…"
"No. Señor: SÍ. ¿Me oíste? No te quiero ver ni en pintura hasta la otra semana. Ahora te puedes largar". Draco torció los labios y asintió con respeto. "Y Malfoy… gracias a Merlín que no cometiste la locura de dejar todo tu pasado atrás porque los recuerdos, buenos y dolorosos, nos hacen ser quienes somos. Una persona sin pasado muchas veces queda más perdida que aquella que ha pasado por momentos difíciles".
…..
La temporada del circo cerró con mucho éxito. Aquella noche los chicos habían salido a celebrar el triunfo. Kiddan captó la atención del público, de grandes compañías de baile, acrobacia, etc. Salió en reportajes de revistas conocidas y a varios les cayeron ofertas de mejor trabajo. Harry no fue ajeno a esto.
Esa noche brindó con mucha alegría porque una de las compañías más grandes de Francia, le había solicitado una entrevista. No estaba seguro si iba a quedar, si quiera si era para un gran papel, pero el hecho de que lo reconocieran, era inmenso.
Brilló en el bar al que acudieron. Para cambiar un poco las cosas, Julius propuso gastar un poco más y fueron a uno al cual acude gente de mayor poder adquisitivo. Tras llegar se dieron cuenta que estirados, sobraban y gente que no sabía aprovechar el sabor de la música, sólo saltaba o se movía como un gran bloque de cemento. Harry y los demás cambiaron el ambiente: bailaron, gozaron y despertaron mucha curiosidad.
Pese a ser un artista a Harry siempre le gana el sonrojo cuando le coquetean directamente o le hacen algún cumplido demasiado subido de tono. Él tiene claro su orientación sexual: es tremendamente gay, con un gusto caprichoso por los hombres de cabello rubio, siempre más altos y de ojos claros (si estos son grises ¡Bingo!). Quizás por eso que no siempre tenía mucha suerte y si conseguía la atención de alguno, nunca había ido más allá de una noche. No había sentido "ese no sé qué y no sé cuánto" con ninguno.
"¿Vamos a un lugar más cómodo?" preguntó el rubio con quien bailaba en ese momento.
"¡Tú dirás!" respondió sobre la música.
El chico sonrió con éxito y tomó al moreno de la muñeca. Ambos bandos de amigos cuando los vieron salir estallaron en vitorees.
"¡Esa es, James, disfruta!" fue el último grito de Julius que entre risas continuó bailando con una joven de cabello azul.
Cuando dejaron el bar, el chico comenzó a reír con diversión. "¡Wow! Creí que tendría que bailar hasta las seis de la mañana para que me prestes atención. No creo que haya podido seguir tu paso. ¿Cómo te llamas?"
Harry sonrió. Sólo había sido un mix de salsa…. de una hora… "Mi nombre es James Rodríguez"
"Me gusta James. Soy Andrew Lewis. Mmm son las…" miró su reloj. "Es temprano. Apenas las 12.45 ¿podríamos…?"
"¿Ir por comida?" propuso el moreno. El otro le miró con sorpresa y horror. "Amigo, no he comido desde las cinco y sólo he tomado trago. Me arde el estómago de hambre"
"¿Desde tan temprano? ¿Por qué?"
"Tuve une presentación primero"
"Bailas bien, tienes presentación, un cuerpo de diez… ¿a qué te dedicas, James?" preguntó con curiosidad en el parqueo.
Harry rió "Soy bailarín. ¿Tú?"
"¡Wow! Mira lo que la suerte me trajo. Soy arquitecto y éste es mi auto".
Cuando Harry lo vio, alzó las cejas con sorpresa. Era una camioneta muy lujosa y nueva por el brillo de la pintura, y el negro de las llantas pocas veces usadas.
"Sí. Tuve suerte. Trabajo para una de las constructoras de la cadena de hoteles Malfoy. ¿Qué? ¿Dije… dije algo malo que me miras así?"
"¿Conoces a Draco Malfoy?" preguntó con interés poco disimulado.
"Wow, no. ¡Ya me gustaría! Ese hombre no se relaciona con nosotros, siempre hay un representante de por medio. Pareces decepcionado ¿pasa algo?"
Harry sacó de su mente aquel nombre. Después del café, el rubio desapareció. Fue estúpido pensar que lo vería de nuevo. Un millonario jamás se relacionaría con un tipo como él, Tessy tenía razón. Al final sí fue una disculpa. ¿Quién sería Potter? Volvió a preguntarse. Investigó, pero encontró tantos nombres que era imposible saber más de la cuenta.
"James… ¿vienes o no?" llamó Andrew con la puerta de la camioneta abierta.
De pronto a Harry se le habían quitado las ganas. "Yo…"
"¿James?" preguntó una tercera voz.
"¡Oh, Dios mío!" farfulló Andrew con sorpresa. Harry giró y abrió los ojos de par en par. Ahí estaba el mismísimo Draco Malfoy con su traje elegante, su pelo corto y exageradamente ordenado y lacio, sus ojos grises afilados y ese porte de líder nato.
"Draco" susurró.
"¡Señor Malfoy, mucho gusto!" exclamó Andrew acercándoseles. "¡Qué sorpresa! Yo, yo… yo trabajo en el equipo de arquitectos para la zona de California. ¿Qué… qué hace por aquí? ¿Qué le trajo a San Diego?"
El rubio lo miró y sonrió con respeto. Ambos hombres se estrecharon la mano. Harry seguía sin poder creérselo. Una vez leyó que la ley de atracción hacía que pasaran cosas inesperadas, quizás era su culpa el haberse topado con él.
"Mmm asuntos personales. ¿Y a dónde van a ir a estas horas?" preguntó. Harry lo miró por unos segundos pero cuando le correspondió, le esquivó automáticamente.
"James ha tenido un día agotado así que salimos del bar para ir a… a comer" rió.
Draco frunció el ceño y vio su reloj primero. Él no era un tonto. Diablos, tenía la misma edad que ese par. Todo el viaje se estuvo preguntando cómo plantearle su "gran" idea a Potter, pero para variar el cambiaba todo.
Cuando llegó a USA, tomó su carro, le dio vacaciones a Alphred y le dio con todo al pedal. No se detuvo hasta llegar al circo. "Ya cerramos la temporada, joven, los chicos se han ido a celebrar" dijo la señora de limpieza. Volvió a su auto y lo buscó con magia; confiaba que, al contar con las nuevas características del moreno, esta sería efectiva. Además, Harry tristemente no contaba con magia como para usar un hechizo anti localización. Incontables veces intentó encontrarle de esa manera, el error estaba en que decía "encontrar a Harry Potter", por ende la varita jamás vibró, lo que significaba que no existía. Como lo pensó al inicio, aquella noche cambió el nombre y pensó en las características del actual "James Rodriguez" y ahí estaba: en medio de un parking, al lado de una camioneta lujosa de uno de sus empleados, disimulando un encuentro casual.
"¿Vienes, Draco?" preguntó el moreno interrumpiendo sus pensamientos.
"Claro. De ahí puedo dejarte en tu casa si deseas" se apresuró a decir, enfatizando el "casa".
Andrew rió incómodo. "No… no sabía que se conocían"
"Y no tienes idea de cuánto" pensó el rubio.
…..
Cuando se despidieron de Andrew el ambiente estaba tenso. Harry estaba de pie en medio del parking de un restaurante de comida rápida y el rubio miraba hacia su auto en silencio.
"Ammm… fue una sorpresa verte" rompió el hielo el moreno.
"¿Qué hacías con él?" no pudo evitar preguntar.
"¿Eh?"
"Pasaba la media noche"
"Creí que no te volvería a ver. ¿Qué hacías ahí?" rebatió a cambio Harry.
"Yo… te iba a buscar pero encontré el circo cerrado, salí a pasear y llegué ahí" mintió.
"Aunque ese bar estaba bueno, sigue siendo un lugar muy básico para ti, Draco".
El rubio sonrió de medio lado y recordó un hogar lleno de gritos desesperados, de risas diabólicas, oliendo a sangre metálica, en donde los golpes siempre eran el pago de todos los días. "Nada es tan básico cuando las personas suelen pasarlo bien".
"Vaya, siempre me sorprendes. Creo que eres un millonario estirado, pero de esos con algunos tintes de gracia"
"Hn. Tengo mucha gracia cuando me lo propongo. Te llevo a casa. Vamos"
Podría decirse que Draco disfrutó de la compañía. Harry, o como lo conocían actualmente: James, admiraba el Bugatti. No más hechizos de modificación: lo intentaría a la forma muggle primero. Harry le contaba sus últimas actuaciones, la nueva oferta de trabajo y las ansias por esas vacaciones que comenzaban al amanecer.
"Aquí es. Vete rápido porque mi barrio no es tan amable con las cosas de lujo"
"James" interrumpió el rubio. "¿Aparte de ver series, escuchar música y salir con tus amigos, qué más harás en estos días libres?"
"Mmm… tomar mucho café y comer todo el chocolate que pueda" rió.
"Comprendo… James, tenías razón" Draco apagó el auto. "Soy un millonario estirado y te diré unas cosas más: no río hace mucho, trabajo sin parar hace varios años, la mayoría de mis noches tomo cosas para dormir sin pesadillas, lleno mis bolsillos, mis bóvedas ¿pero sabes qué está vacío?... Mi alma. No tengo otro objetivo más que mi apellido y no tengo una lucha real aparte de la de hacer lo que debo… Me he olvidado de lo que quiero… no sé a dónde voy, sólo sigo como autómata".
"Draco…"
"Acompáñame de viaje" Ante la mirada de hiper sorpresa del moreno, agregó. "Cuatro días. Te lo solicito porque eres transparente y tienes otro punto de vista acerca de la vida".
"Cuatro días y quizás pueda encontrar al Harry Potter que conocí porque nada me quita de la cabeza de que sigues ahí… Una vez me prometí cuidarte… y lo seguiré haciendo" pensó el rubio.
…..
Tessy se mordió el labio inferior con preocupación. Ella siempre se quedaba despierta hasta que James llegase. Casi siempre disimulaba un "buen despertar" o un "hiciste demasiado ruido y aquí estoy"; pero la realidad es que temía por el moreno en todo momento. Algo dentro de ella le decía que el momento en que ambos cambiarían de rumbo, estaba cerca.
"¿Estás seguro, James?" preguntó por enésima vez. James resopló y siguió metiendo ropa a la maleta. "Apenas lo conoces. Es natural que me preocupe".
"Tessy" dijo el menor y la tomó por los hombros. "Mírame. Soy bastante grande como para saber las cosas que hago. Él no es malo, sólo es un rico que busca un camino nuevo… es un viaje de descubrimiento y no tengo nada más que hacer".
"A mí no me engañas, James. Ese muchacho te gusta… es rico, James… A ellos nosotros no le importamos".
Pero James no le escuchaba. Viró los ojos cansado y le dio un beso en la frente antes de seguir con la maleta.
"Deja que el niño se vaya unos días, Tess. No seas jodida. Tú te escapabas peor cuando estabas con las hormonas calientes ¿qué le reprochas?" comentó la abuelita entrando en la habitación.
"¡Gracias Olive!" casi gritó el ojiverde.
Sabiendo que la pelea la había perdido, se encaminó al rubio que estaba súper distraído con una máquina de escribir que ella tenía como único recuerdo de su padre. Parecía encantado con el objeto pero cuando se dio cuenta de su presencia se detuvo con algo de vergüenza. Tessy sonrió, ese rubio era tan joven como James, quizás también era tan noble como él.
"¿Por qué a James?" preguntó con amabilidad invitándolo al sillón.
"Yo…"
"Dime la verdad, Draco Malfoy. Es bastante difícil que siendo quien eres, busques a James como tu amigo. Además lo conoces de un día. Para mí James es mi única familia aparte de la abuela y, por obvias razones, no quiero que sufra. Dime la verdad por favor. Un millonario no cae del cielo, menos en la madrugada".
Draco suspiró y asintió. Hizo una pausa y dejó caer sus hombros. "Te diré la verdad; pero prométeme que me dejarás seguir".
Eso fue suficiente para ella. El momento había llegado… "Conoces su pasado ¿verdad?"
El rubio le sonrió con amabilidad. "Así es. Al principio, cuando nos conocimos, no nos llevamos nada bien, pero con el tiempo fuimos más cercanos"
Tessy vio como el rubio metía la mano al bolsillo y tras unos momentos extraía una foto. Cundo la recibió vio a un moreno muchísimo más joven al lado de un pelirrojo y una castaña muy bonita. La ropa que portaba era extraña, pero la sonrisa era claramente de felicidad.
"¿Cómo se perdió? ¿Tuvo un accidente? ¿Si es de tu club de estirados por qué jamás lo buscaron, estoy segura de que tienen lo suficiente para hacerlo?" preguntó devolviendo la foto.
"Es una historia bastante larga y dudo que James tarde tanto; pero te puedo decir que lamentablemente su familia falleció cuando él nació; pero tiene amigos que lo aman y una comunidad que lo admira. Y no lo buscamos porque lo creíamos… muerto… Imagina mi sorpresa cuando le vi en el circo". El rubio miró unos segundos la foto, antes de volverla a guardar.
"¿Cómo se llama James realmente?" preguntó con la esperanza de poder encontrar más de él en google.
"Su nombre es Harry James Potter"
"James es lo único que repetía cuando lo encontré…" musitó asombrada.
"¡Hey! ¿Qué tanto secretito entre ustedes dos?" preguntó el moreno llegando a la sala con una sonrisa y una maletita de ruedas.
"Cuidado te quita el novio, James. Tessy es rápida" rió Olive.
Al despedirse de James, Tessy lo miró por un breve momento en donde su corazón se encogió. Al parecer la aventura se había acabado. El menor lo merecía, tenía derecho a su pasado y ella deseaba su felicidad. Si James era heredero de una fortuna o era un príncipe o algo así, tenía que saberlo tarde o temprano.
"Oh, vamos, Tessy, no me voy para toda la vida" bromeó el moreno.
"¡Oh, James!" exclamó y lo abrazó con demasiada fuerza. James se atoró un poco pero poco le importó. "Cuídate y llamas. Abrígate…"
"Sí, sí… también me tengo que bañar y cambiar los interiores" rió James.
"Disfruta el viaje. Pocas veces un amigo con tanto dinero nos invita. Sácale provecho a esta oportunidad"
"¡Hey! Él sólo se hará cargo de los paseos y pasajes, el resto, cada uno" reprochó el moreno.
Ella viró los ojos ante el orgullo del menor y le volvió a abrazar antes que se fuese. Draco se detuvo en la puerta cuando Harry ya estaba camino al auto.
"No haré nada que le dañe, Tessy. Créame que Harry… James… fue muy importante para mí"
Tessy asintió. "Cuida a Jam… a Harry" sonrió.
Draco asintió solemne y devolvió el gesto "Siempre".
Continuará…
