Notas: ¡Hola! Gracias por leerme y darle una oportunidad a la historia n.n ¡Vamos con ganas! :D Me encanta porque estos dos están haciendo la historia. Como podrán ver Astoria no es de mis personajes favoritos… y no puedo ver a Draco como bottom (sí, mal mi estereotipo pero qué se le hace…) Bueno, ya divago… ¡Mil gracias! Me animan mucho a seguir nwn

Disclaimer: La historia me perteneces (es más, vino de una que he ido escribiendo personalmente porque adoro el mundo del circo). Los personajes no son míos, le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling. Yo sólo fantaseo un poco con los que más adoro.

Esta historia es slash. Contenido gay y toda la diversidad que se me pueda ocurrir. Sino te agrada el género, no sigas leyendo.

Sin más:

¡Cafecito y a leer!

IV

Pasado.

Harry se ocultó tras una columna mientras apretaba su mano herida con rabia. Los ojos los tenía húmedos por las lágrimas contenidas. ¡Pero no le daría el gusto a esa vieja! Si tenía que joderse la mano solamente por decir la verdad, soportaría su castigo un millón de veces más.

"Potter el toque de queda fue hace bastante ¿qué haces?" preguntó una voz conocida. Harry bajó el rostro automáticamente. ¡¿Precisamente él?! "¿Estás sordo o qué?"

"¡Lárgate, Malfoy!" gritó antes de intentar salir corriendo; sin embargo, el rubio más fuerte que él, le jaló de la chompa haciendo que se cayese al piso. "Ouch…"

Draco rodeó al moreno que se incorporaba. De pronto lo haló del antebrazo con brusquedad. Harry se quejó y forcejeó un momento, pero el rubio fue más rápido y vio la sangre que cubría la mano.

"Eres tan torpe ¿Qué te has hecho, Potter?" preguntó alarmado y lo soltó. El moreno lo vio con rabia, pero sólo encontró real preocupación en los ojos grises.

"Yo…"

"Has estado llorando" dijo el rubio y con cuidado tomó la mano dañada. "No… debo… decir… mentiras…" musitó. Miró a Harry y éste evitó verle a la cara porque las lágrimas volvieron a sus ojos. "¿Quién te hizo esto?"

"No importa, Malfoy" se soltó con brusquedad y se puso de pie. "No digas una sola palabras ¿entendiste?"

Draco respiró como armándose de paciencia. "Sólo si me dejas curarte".

..

Aquella noche Harry miró el desenvolvimiento felino y natural del rubio mientras preparaba la poción. Estaban en el área de pociones de Snape, lugar al que el rubio podía acudir sin permiso especial. Era admirable el gusto con el que lo hacía. Draco fruncía el ceño cuando leía y, de vez en cuando, sus labios se juntaban en una línea perfecta. Solía susurrar lo que leía y sonreía ligeramente cuando verificaba el proceso.

"Bien. Dame tu mano, Potter" indicó sentándose a su lado. "No te la voy a comer, créeme"

Harry se la otorgó y se sintió nervioso cuando Malfoy pasaba su dedo índice, con mucho cuidado, entre las palabras.

"Ella no está bien de la cabeza. No debe hacer esto… ¿A dónde te va a llevar tu rebeldía, eh?"

"¡Ella dice que miento, Malfoy, pero yo lo vi!"

"Sí. Yo te creo, Potter; pero esa mujer viene con el fin de evitar un levantamiento político. Sé más inteligente. No porque puedas soportar dolor con la cabeza en alto, vas a ganar"

"¿Y qué hago? ¿Ayudar como un cobarde por lo bajo como lo haces tú?"

Draco endureció su expresión y apretó la mano más de la cuenta. Harry se quejó pero ni pareció importarle. Tomó un poco de crema del pote y se la untó.

"Oye… lo siento. No quise decir… Yo…"

"Pero lo dijiste. Y, Potter, felicidades porque tú puedes pararte frente a todos a decir que eres el gran héroe. No todos tenemos ese privilegio. Cada quien, en esta guerra, colabora como puede".

"Me haces daño, Malfoy" musitó con los ojos rojos debido al escozor y al apretón fuerte.

"Oh. Lo siento"

"Nah… gracias… me lo merecía. ¡Ouch! ¡¿Y eso por qué?!"

Draco sonrió "Obviamente porque eres Potter y yo Malfoy". Harry también sonrió.

..

Los días pasaron y el ambiente en la escuela no mejoró. Dolores había informado de más normas, seguía prohibiendo el uso de magia en clases, aseguraba a todo el mundo que un retorno de Voldemort era una vil mentira y los castigos para Harry se endurecieron más, ya no sólo era una cicatriz si no que ahora hasta soportó hechizos de desarme.

Malfoy seguía curándole las heridas al Gryffindor con el mismo regaño de siempre "díselo a Dumbledore o alguien de la orden"; pero Harry terco y fiel a su palabra, seguía soportando.

La cercanía con el rubio, a Harry lo estaba sorprendiendo gratamente. En alguna ocasión hasta compartieron una risa muy amena. Conversaban acerca de las clases o se burlaban de alguno que otro profesor. Al principio nada fluía con naturalidad. Harry se encontró pensando acerca de qué hablar la próxima que se viesen; pero poco a poco, la cosa era más sencilla. Cada vez le costaba menos ser él mismo.

Draco Malfoy no era el odioso ser que toda la vida había imaginado. Por lo mismo que ese día no se explicaba qué había ocurrido. ¡Los insultos se fueron de lugar! ¡Y es que por su culpa el Quidditch quedó suspendido! Si no hubiese insultado así a los padres de Ron y de él mismo…

"Potter…" llamaron detrás de él en la torre de astronomía. Harry se giró rabioso.

"¡Tú! ¡¿Qué quieres?! ¡Ya jodiste bastante, no crees! Anda vete a cantar tu gran canción a otro lado, Malfoy" espetó.

El rubio suspiró cansado y se acercó a él. "Dame tu mano, Potter, sé que sales de un castigo más".

"¡Y qué mierda te importa! Pensé que…" ¿qué había pensado exactamente?

"¿Qué Potter? ¿Qué éramos amigos?"

Harry se quedó en silencio. ¡Sí! O algo muy cercano a ello... El tiempo con el rubio no era desagradable, al contrario, incluso los silencios los disfrutaba. Su compañía se sentía diferente a la de Hermione o Ron… su compañía le daba paz… seguridad… confianza…

"Déjame solo, Malfoy"

Pero él no lo hizo. Harry se vio acompañado por el rubio durante mucho tiempo, incluso cuando éste formó parte de la Brigada Inquisitorial, cuyo momento sirvió para una discusión en donde ambos se agarraron a golpes. No se hablaron durante unos meses después de aquello. Harry se alejó porque pensó que éste lo traicionaría (que haya aceptado liarse con los lameculos de Dolores, dejaba mucho a pensar). Ron y Hermione le aconsejaron ignorarlo porque parecía que Malfoy, en efecto, estaba del lado de Voldemort.

Para Harry no mirar al rubio, no contar con su compañía o no escuchar sus comentarios ácidos, es más, no ponerse a pelear en medio del pasillo, fue desolador y lo llenaba de mal humor.

Y el día en que el ED fue descubierto, Harry se decepcionó del rubio al ver que éste los escoltaba con varita en mano mientras se dirigían al bosque.

"Sabía que eras una vil serpiente" farfulló Ron con rabia. "Igual que toda tu familia".

Harry no dijo nada, se limitó a escuchar y a seguir a Hermione. Parecía que Ron tenía razón…

"Potter, escúchame bien" dijo de pronto el rubio cuando estuvieron en el bosque. Harry se tensó y sintió una brisa ligera en sus muñecas. ¡Malfoy lo estaba liberando! "No sé qué planea, Granger, pero nadie va a venir porque no saben en dónde estamos; pero hay seres que nos pueden ayudar. Creo que has sido amigo de alguno de ellos"

"Los centauros" musitó Harry con ánimos y sintiendo la adrenalina a mil. El rubio asintió y se alejó, no sin antes mirar con preocupación a Umbridge.

"Ve… nosotros seguiremos como si nunca te hubieses ido" dijo bajito.

"¿Dices algo, Harry?" preguntó Ron en un susurro.

A los minutos, Malfoy estuvo de regreso: más agitado, con algunos rasguños y despeinado. Harry lo miró con miedo de que le hubiese pasado algo, pero él sonrió de medio lado con una sonrisa llena de seguridad, confianza (el Gryffindor se sintió agradecido por eso, era el empujoncito preciso para seguir en esa lucha) y le indicó que mirase hacia adelante. Fue en ese momento en que comenzó todo.

..

Madame Pomfrey negó la entrada a la visita durante días, bajo petición de Harry. Todo había acabado peor de lo que comenzó. Se sentía el ser más despreciable. Él debía de haber muerto en vez de su padrino… El Gryffindor tenía demasiado dolor en su corazón como para querer compañía.

El día pasó y él no se movió de su lugar. La enfermera le suministró las pociones y en cada momento en que lo dejó solo, él no hizo más que recordar una y otra vez la muerte de su padrino y la maldición que cernía sobre su persona.

Ya entrada la noche, el moreno escuchó el click de la puerta y suspiró. Pero si hacía muy poco que le habían dado el medicamento.

"No estás solo ¿sabes?"

"Malfoy" musitó sorprendido. "¿Vienes a reírte de mí?"

"Te recuerdo que también he tenido pérdidas". El rubio no lo dudó y se acercó a la camilla. "Tus amigos están preocupados por ti".

"¿Y por qué estás tú y no ellos?"

Malfoy sonrió de medio lado y se sentó en la única silla a su lado. Harry desvió la mirada de sus ojos. "Porque tus amigos, sin ti en peligro, suelen hacer caso y porque, incluso en estos momentos, ni porque me das pena te dejaría de mandar a la mierda".

Harry se volteó y escondió su rostro contra el colchón para no escucharle más. Rechazó el contacto de su némesis cuando éste lo tocó, pero Malfoy fue persistente y al girarlo, le abrazó. Harry se quedó quieto y mudo por un momento. Su corazón se estaba deshaciendo, no obstante, aquel gesto lo trajo a la tierra. Dejó de lado el apellido, dejó de lado el pasado, se abrazó al rubio como si su vida dependiese de ello y lloró lo que no había hecho en todos esos días.

"Shhh… no estás solo" susurró Malfoy

"Yo lo mate… yo fui un imprudente… Todos confiaron en mí…"

Cuando ya no tuvo voz. Cuando sintió que las lágrimas ya no salían. Cuando el cansancio lo vencía, se dejó caer sobre el rubio.

"Potter, si de algo estoy seguro es que pese a todo, tu padrino desea que vivas y sigas más fuerte que antes. Llora hoy, pero mañana es un nuevo día y que la pérdida de Sirius Black tenga sentido. Gana… ganemos esta guerra".

"Entonces ¿No te irás?" musitó muy bajito.

"Espero que no, Potter"

"Hierba mala, no muere" susurró el Gryffindor.

El rubio rió, después de dudarlo un momento se subió a la cama, al lado del Gryffindor y descansó su cabeza sobre la de éste. "Fingiré no haber escuchado nada".

Harry sonrió ligeramente y, poco a poco, cayó dormido.

..

Después de unos días, en la clausura anual, Harry alzó la mirada y buscó un par de ojos grises en la casa Slytherin pero no los encontró. El rubio estaba mirando hacia adelante con todo el orgullo que sólo un príncipe de hielo puede demostrar.

"Es triste cómo terminó el padre de Malfoy" comentó Hermione.

"Se lo merece, Mione" farfulló el pelirrojo. "Azkaban le dará su merecido"

Harry dejó de escuchar a sus amigos cuando Malfoy conectó con él. Éste le asintió con la cabeza y sonrió muy levemente.

"Amigo, estás rojo. ¿Todo bien? Mione, creo que Harry está con fiebre"

"¿Qué? No… yo…"

"Oh, Harry… y es el último día de clases. ¿Cómo te cuidaremos?"

"No… en serio… estoy bien. Tranquilos" y sonrió. "De verdad estoy más tranquilo. La muerte de Sirius me ha dado una razón más por la cual luchar con todas las fuerzas que tengo".

Aquel año terminó con sufrimiento, pero también con un sentimiento nuevo y desconocido para Harry. Uno que se mezclaba con lo mucho que iba a extrañar a cierto rubio. Miró su mano y estaba lozana, sin cicatrices ni dolor. Recordó la sutileza de las manos blancas del Slytherin, su mirada concentrada mientras le cubría con crema, su voz tajante al decirle que se cuidara y su sonrisa, una cosa muy bonita que jamás creyó que existiese pero que ahí estaba para él cuando menos se lo había esperado. Su corazón latió un poco más rápido y el carmín de sus mejillas se encendió más.

"¿Harry?" llamó la voz preocupada de la castaña.

"Tengo más de un motivo por el cual derrotar a Voldemort, chicos. Todos ustedes son muy valiosos" dijo con seguridad pensando que lo que sentía se debía a la esperanza de que todos fuesen felices.

…..

El rubio miró por encima del hombro del moreno y sonrió. "Estamos por descender" informó tranquilo.

"¿Pudimos haber hecho un viaje menos costoso, sabes? Me refiero a que pudimos haberlo hecho en auto o en bus…"

"James. Tengo los recursos, no te preocupes. Sólo disfruta"

"Pero gastar tanto… esos pasajes son lo que gano en tres meses de trabajo… ¡Y esto!"

"Con mayor razón, relájate y deja de sentirte culpable"

Sintió que el moreno se relajó y concentró en mirar la ciudad bajo ellos. El Slytherin había decidido llevarlo a Japón. Cuando pidió los pasajes en el counter, a Harry casi le da un colapso. "¡Tan lejos!" gritó. Draco pensó en destinos diferentes, pero tuvo miedo de que los reconocieran y lo que él buscaba era analizar a profundidad los daños en Harry. Había seguido leyendo los libros acerca de mentes lastimadas, pero todo indicaba que se debía a un conjuro directo; pero, Voldemort no tuvo tiempo de hechizar al moreno. Él estaba ahí y podía dar fe de ello. La maldición del inhumano nunca golpeó al Gryffindor.

Tenía que ver qué tanto recordaba el moreno y eso se hacía estudiando sus comportamientos, viendo si éste tenía déjà vu o costumbres antiguas muy marcadas, sueños de pasajes vividos, etc. Se trataba de relajarlo para que la mente comenzara a rememorar en el subconsciente y éste lo trajese a la superficie de las acciones inmediatas.

En conclusión, Draco distraería al moreno con todos sus recursos posibles, sin mostrarle absolutamente nada acerca de la magia. Era un auror profesional, con los resultados podría ir donde Granger y entre ambos buscarían la mejor solución. Él no podía tomar una decisión final. Sabía desde ya que en algún momento Harry mismo tendría que ver si quería recordar o no.

"¡Wow! ¡Mira esto, Draco!" exclamó el moreno tomando fotos con su cámara a la ciudad que bailaba en luces. Tokio estaba rodeado por edificios que, en suma, desafiaban la gravedad.

El rubio observó de perfil al moreno y no pudo evitar sonreír. Al menos Harry era feliz y eso estaba bien. Dumbledore con ese resultado estaba descansando en paz al igual que Black y todas las personas que lucharon por la paz. "Sólo espero que Harry goce de una vida real en algún momento" había dicho el viejo director en una de sus citas en su oficina. "Porque él se lo merece, no ha tenido una vida nada fácil, joven Malfoy".

"¿Alguna vez has venido aquí antes?" preguntó Harry (James como se conocía a él mismo) curioso.

"Una que otra vez por negocios"

"¿A dónde jamás has ido?"

"Mmm… hay un destino que lo reservo para algún momento. Digamos que es especial"

Harry lo quedó mirando y asintió en silencio.

"Estoy seguro de que esa persona especial algún día irá contigo" dijo entonces con calma. El rubio lo miró y sonrió de medio lado.

"No lo sé, James… realmente no lo sé…"

…..

Después de pasar migraciones, Draco recibió las llaves de su auto (¡Gracias a Blaise que siempre coordinaba sus estancias alrededor del mundo!) y se dirigieron al hotel. Harry había estado sorprendido del modelo deportivo. "¡Estás loco!" había exclamado.

"Bienvenidos al Renaissance Harbour View Hotel" saludó el botón cuando cruzaron las puertas del lujoso hotel. "Sus llaves, señor Malfoy, se la entregarán en recepción".

"Tessy no me lo va a creer" rió Harry detrás mientras observaba sorprendido el gran hospedaje.

En la recepción, Draco recibió la tarjeta de la suite doble e indicó que su nombre no estuviese publicado y la mayor discreción posible.

"No se preocupe, todo el personal está informado y ha firmado, señor" dijo la joven encargada con un ligero sonrojo.

El empresario asintió y fue hacia el moreno quien estaba leyendo una revista informativa.

"Tiene piscina, gimnasio, las habitaciones son inmensas, zona de spa, casino, restaurante… Por Dios, Draco. ¡Menuda vida que te gastas!"

"Hn. Y eso que no has visto mi hotel" respondió orgulloso, recordando que cada uno de estos contaba con su ligero toque mágico.

"Viéndote a ti, supongo que hasta centro comercial tiene" rió Harry.

En la habitación, el moreno no pudo estar más encantado. Su sonrisa era de oreja a oreja. Había una sala, una cocina, refrigerador completamente lleno, comedor, dos habitaciones ¡ambas totalmente equipadas! Con vista a la piscina, un bar ¡era un departamento de ricos! Y una televisión inmensa.

"Creo que sí te gustó" murmuró el rubio.

"¡Esto es un monstruo!" exclamó el moreno. "Pero… Draco ¿cómo esto te va a ayudar si haces lo mismo de toda la vida?" preguntó preocupado el ojiverde.

"Hace años, muchísimos años que no tomo unas simples vacaciones, James. El sólo hecho de saber que no tengo una reunión en pocas horas, me da paz".

"Mmm si no tienes trabajo entonces podrías cambiar tus ropas. Draco, estás con traje…"

El rubio miró a un lado avergonzado.

"¿Qué pasa?" preguntó el Gryffindor con mirada preocupada.

"No tengo ropa simple, James" Menos muggle, pensó.

Hora después Draco miraba de lado a lado la prenda que el moreno le mostraba con una sonrisa traviesa.

"No hay forma de que yo use eso…" murmuró con miedo.

"¡Vamos, Draco! Sólo es un short y es de vestir. Esto más una camiseta o ya, ya… camisa si gustas ¡pero con zapatillas! Se te verá bien. Casual y elegante. ¿Qué dices?"

El rubio volvió a mirar la prenda escéptico de usarla. El único momento en el que sus piernas estaban descubiertas era en la noche de verano y esto si no conjuraba aire frío en la habitación.

"Estás de vacaciones"

"Vale, vale. Dame eso. Me lo probaré".

Draco tomó las prendas y fue directo al probador. La señorita que le indicó su espacio, se sonrojó al verlo y lo atendió tartamudeando. Cuando se miró al espejo, sonrió de medio lado, no se veía nada mal. Prefirió quedarse con la camiseta, la camisa lo hacía lindo y él definitivamente era guapo, pero jamás lindo. El lindo se lo dejaba a Harry. Negó rápidamente su propio pensamiento y se apresuró en salir.

"Gracias" dijo después de pagar con la tarjeta.

"Supongo que te quedó bien" sonrió el moreno. "¿Ves? No fue tan difícil"

La cajera sonrió y no pudo evitar decirles que formaban una linda pareja. Harry rió y lo negó prontamente.

"Somos amigos" recalcó.

El rubio no dijo nada, se limitó a asentir y callado salió de la tienda. Pasos atrás el moreno lo siguió con rapidez.

"¡Draco! Espera, joder… no camines tan rápido. ¿Qué tienes?"

Pero él no respondió. Se detuvo de pronto y miró al frente. Las personas los rodeaba en el centro comercial, las mujeres paseaban con varias bolsas mientras se reían entre ellas y muchos de los hombres, quienes caminaban a los lados, iban con cara de pocos amigos.

No podía decirle a Harry que se había sentido ofendido con la respuesta que había dado. No es que sintiese afecto, para nada, pero por favor, era un Malfoy. ¡Cualquiera quisiera ser su pareja! Hasta el mismo Harry Potter, a pesar de haber perdido la memoria ¿no? Era su orgullo, se dijo. Su orgullo estaba herido.

Suspiró. Esto iba a ser difícil, pensó. Estar con Harry como un desconocido cuando en pocos años lo había conocido como jamás imaginó que haría. Había conocido sus sueños, sus miedos, sus enojos y sus dudas. Visto facetas admirables y aceptado los errores. "Basta, soy un profesional y voy a hacer mi trabajo".

"¿Estás bien?" escuchó que el moreno preguntó.

"Sí, sólo que tenemos que ir a visitar la torre del reloj y el Tsim Sha Tsui Promenade. Tenemos dos horas para cada uno. De ahí cena a las ocho de la noche y piscina a las nueve. Un breve descanso a las diez para una bebida y a descansar. Mañana a las siete…"

"Draco, detente. Draco…" Harry comenzó a reír. "Dios, eres increíble. Primero ve y cámbiate la ropa. Toma un respiro y veremos qué hacer"

"Pero la hora, James"

El moreno frunció el ceño, jaló a Draco por la muñeca y lo sorprendió totalmente al arrancharle el reloj y lanzarlo lejos. El rubio abrió de par en par los ojos ¡ese accesorio era todo un capricho!

"Bien, ahora sí ¿puedes estar más relajado?"

Ambos muchachos giraron cuando un joven exclamó "¡Menuda mi suerte, un rolex!"

"Oh…" se sonrojó el moreno. Draco negó con la cabeza, divertido. "¿Lo siento?"

"No. Mentira, James, no lo haces"

…..

El empresario descubrió que pasear con Harry era divertido. Éste, a medida que pasaban tiempo juntos, tomaba más confianza. Colocó su música favorita en el auto a todo volumen y poco le importó lo que el rubio pensara puesto se puso a bailar y cantar. Draco recordó al Harry que era mago. Era más tímido y siempre parecía pedir permiso para mostrar aspectos de su personalidad; éste en cambio era más impulsivo y desvergonzado. Quizás porque ahora vive en América, pensó, o bien porque me he convertido en un estirado.

La torre del reloj fue increíble. Draco terminó tomándole varias fotos a Harry, éste en todas sonreía y hasta hacía caras tontas.

"Draco, sonríe…" dijo aburrido tras tomar la quinta foto. El rubio frunció el ceño y cruzo sus brazos sobre el pecho y dio una sonrisa de medio lado. "No… así no…"

Harry se acercó al rubio y con cada índice le empujó las comisuras de los labios. El rubio iba a retroceder, no tenía la costumbre del tacto con nadie y si hablaba de Astoria, nada era improvisado o por impulso, sus encuentros eran una actividad más en la agenda.

"Tranquilo, Malfoy. No muerdo" sonrió.

El tacto de Harry le dejó un cosquilleo sobre la piel.

"Eso está mucho mejor".

Continuando con su paseo, demasiado lento para el gusto del tenso rubio, fueron al paseo Tsim Sha Tsui. Ahí Harry compró unas cuantas cosas para él, Tessy y la abuela. Draco sólo escogió un par de adornos para su madre. En aquel lugar luminoso y lleno de personas ambos se tomaron una foto, para variar Draco fue criticado por el moreno "Parecías de revista, muy artificial ¿por qué no te relajas?" había susurrado con cierta decepción. El Slytherin se planteó la misión de colaborar más desde ese momento. Al parecer el asunto para Harry era importante.

"Japón es una ciudad muy moderna y bonita" comentó el moreno en el auto camino al hotel.

"Así es. Mañana iremos a un lugar un poco más natural"

"Mmm… he leído que el Lan Kwai Fong es un buen lugar para divertirse, bailar y pasarla bien… ¿podremos ir?"

Draco suspiró. Sus lugares de diversión usualmente eran un bar en donde un pianista tocaba una melodía lenta y los demás charlaban sus asuntos.

"¿No te gusta nada de eso, verdad?"

"Mmm. Te pedí ayuda para pasar unas buenas vacaciones, eres el conocedor del tem así que iremos uno de estos días"

Harry sonrió ampliamente "Soy el gurú del descanso"

El Slytherin asintió y volvió su atención a las calles. Manejó más tranquilo. De pronto sintió el flash y giró sorprendido.

"¡Esta si fue una bonita foto!" exclamó su acompañante.

…..

Antes de ir a descansar, el moreno quiso un poco de fruta. Se justificó diciendo que era una manía adquirida por el baile. Draco descubrió que, mientras el joven Potter comía lo que le ofrecía el gran comedor de Hogwarts y era feliz, éste era sumamente antojón. Chocolates, agua, frutas y café era lo que más picaba durante el día aparte de las comidas principales. Draco se preguntó cómo era que podía consumir tanto y tener esa contextura tan especial.

"¡Es por todo el gasto de energía que tengo en el circo!" rió el moreno. "Si dejo de comer o como poquito, desaparezco" comentó escogiendo las manzanas más rojitas.

"¿Siempre bailas?"

"No, pero siempre entreno. Es mi trabajo"

"¿Y te sientes bien?"

"Tus preguntas son graciosas, Draco. Primero si era feliz y ahora esta. Umm me siento bien porque es lo que me gusta. Cuando danzo realmente siento que me encuentro" Harry se detuvo con una manzana en la mano. "La carga de adrenalina es lo máximo. Mi cuerpo se pone completamente tibio". Miró al rubio. "Cuando danzo mi confianza es máxima. Siempre lo digo: es como mágico… y me recuerda algo…" Draco frunció el ceño atento. "Bah, eso es una tontería" volvió a lo suyo con las frutas.

"No. Pfff… ya comenzaste, cuéntame"

Harry fue al siguiente anaquel y se quedó mirando la cajita de naranja bien empaquetada. La tomó y sonrió "Siento que si lo hago con mayor ahínco, algo dentro de mí va a explotar y salir. Algo así como una energía o un súper poder, de esos que sólo se ven en los dibujitos. Es tonto" rió. "Siento que me recuerda a una sensación del pasado… como si una brisa tibia brotara de mi cuerpo, es algo que no conozco, pero a la vez es súper familiar" Se sonrojó. "Jamás le he dicho esto a nadie".

Draco se quedó callado. El bailarín le acababa de explicar cómo se sentía la magia, cosa extraña porque él no la detectaba en él.

Siguieron comprando y cuando Harry se disponía a pagar, una persona exclamó el nombre del rubio. Ambos chicos miraron y encontraron a un hombre de traje con un ramo de rosas.

"Oh no…" murmuró el rubio.

El hombre dejó la cola que estaba haciendo y se acercó a la pareja de amigos. Estaba tan elegante como usualmente andaba Draco. Era castaño, de piel clara y ojos celestes. Tenía unas pequitas que le daban un toque infantil.

"¡Draco-sama! ¿Qué hace aquí? No me informaron que vendría" se excusó haciendo una venia a ambos. Por el rostro de Harry, éste no entendió nada de la lengua japonesa.

"Buenas noches, Daichi-san. Es que no he venido a trabajar, estoy de vacaciones"

El castaño se quedó sorprendido y observó a ambos, sobre todo a Harry de pies a cabeza y le sonrió con amabilidad.

"Que alegría ver que está despejándose un poco. ¿Cómo se encuentra Astoria-san?"

"Ella…" Draco recordó a su novia. "No quiso venir" Ante la mirada escéptica de uno de los gerentes de la cadena de hoteles Malfoy, resopló, "Sólo guarda silencio. No quiero que nadie sepa".

Harry se mostró aburrido al no entender nada, pagó y dispuso a guardar sus frutas en la bolsa reciclable que compró. Los dos hombres parecían seguir conversando del trabajo mientras que un chico alto, de contextura atlética, rubio y con una sonrisa amplia, se le acercaba.

"Bueno, entonces que se divierta, Draco-sama. Lo estaremos esperando para la reunión del mes y no se preocupe…" se calló al escuchar la risa de dos muchachos. Ambos giraron y vieron que Harry se reía feliz de la vida con el otro rubio.

Draco entrecerró los ojos. ¿Quién era ese y qué hacía conversando tan feliz con Harry? ¿Y por qué éste de pronto reía tan abiertamente con ese desconocido? No se dio cuenta de que era observado por el joven gerente.

"Su amigo es muy social" comentó Daichi. En ese momento el rubio apretó los puños. ¡Já! Gran amigo que ni siquiera le recordaba. "¿Draco-sama todo bien?" Preguntó el castaño mirando con asombro a su jefe.

Draco jamás se salía de control frente a los demás. Eso lo aprendió desde pequeño con las llamadas de atención de su padre y lo afianzo, y perfeccionó durante la guerra. Él no dejaba ver cómo se sentía y, en ese momento su brazo temblaba por la fuerza con que cerraba las manos.

"¡Draco-sama!" exclamó el castaño.

"¿Eh?"

"Nos vemos en la reunión ¿le parece? Creo que tiene unos asuntos que resolver. Yo me retiro, Draco-sama. Fue un gusto verle con…"

"James, él es James"

El castaño asintió y fue a pagar sus flores. Draco respiró hondo y se concentró en controlarse. Más tranquilo se acercó a los jóvenes.

"¡Ahí estás, Draco! Te presento a Charles, Charles éste es Draco" presentó Harry, contento.

El rubio miró a Draco y sonrió bonachón, le estiró la mano y éste le correspondió apretando ligeramente demás.

"¿Y hasta cuando se quedan? No sabía que venías acompañado, James" habló en perfecto inglés.

"Unos cuantos días y, efectivamente, no viene solo" cortó el rubio sin sonreír. Harry frunció el ceño. Draco parecía un cubo de hielo.

"Eh… ah… sí… bueno, espero que nos podamos ver, James. No pierdas mi número ¿sí?"

Harry asintió y el joven no perdió tiempo en despedirse.

"Perdón malograr tu conquista" se excusó fríamente.

"Draco. Lo trataste muy mal"

"No me gusta la gente"

"¿No te gusta la gente o no te gusta porque no se ve como uno de los tuyos?"

"¿Qué?" preguntó sin entender y mirando al moreno.

"Porque se ve que no es tan rico como tú. ¿Qué crees? ¿Porque no tiene los millones de dólares que tú sí, tienes derecho a ser así de grosero? Y no es mi conquista ¿tú qué sabes de mis gustos personales? No me lo has preguntado siquiera"

Draco vio al joven, Harry estaba rojo y su mirada brillaba. Era ese brillo que conocía muy bien cuando discutían en la escuela.

"Está bien ¿Eres heterosexual o gay, James?"

"¡Oh, vete a la mierda, Malfoy!"

Harry no habló hasta llegar al hotel. Ahí abrió la refrigeradora con enojo y guardó lo comprado. Se fue a su habitación y la cerró de un portazo. Draco suspiró. Genial, apenas un día y ya estaban peleando. El Harry que él conocía no era tan extrovertido y tenía pena de admitir que era gay. El Harry que él conocía en ese momento estaría acurrucándose entre sus brazos, susurrándole sus expectativas, dándole besos de vez en cuando, mirando el fuego en silencio…

Dejó caer su cabeza en el respaldar del sillón de la salita y encendió la televisión. Sacó el celular de su bolsillo y leyó los mensajes, casi todos eran de Astoria. Con enojo aventó el aparato sobre la mesita de vidrio.

En un día Harry había logrado que dejase de trabajar, que cambiara sus ropas por algo más que un traje de trabajo, que no mirase la hora como un maniaco, que no corriese por cumplir una agenda y que pierda control sobre sus emociones. ¿No se suponía que él estaba para analizar al moreno?

Acordándose de su misión, del otro bolsillo extrajo una libreta pequeña y escribió.

"Siente poder cuando danza" (clara evidencia de magia)

"No se detecta magia al analizarlo con los hechizos respectivos"

"Su personalidad ha cambiado. En el pasado mostraba más hermetismo".

Lo último casi lo garabateó recordando el número que el moreno había conseguido en apenas pocos minutos.

"Draco…"

El rubio alzó la mirada y Harry estaba en pijamas mirándole.

"¿Si?"

Harry se sentó a su lado. "Perdón haberte juzgado anteriormente. Mmm sé que te mueves en un círculo social mucho más alto que el mío y estás en tu derecho de decidir con quien hablar y con quién no". Comenzó a jugar con sus pies mientras los miraba. "Es sólo que… yo pertenezco a las personas más sencillas, por así decirlo, y estoy acostumbrado a que algunos no me reconozcan o chicos como tú no me tomen en serio. Creo que por eso actué tan a la defensiva contigo…"

"No fue por la posición que actué así, James. Sólo no soy sociable, apenas tengo cuatro amigos y mi lista se acabó"

"Tampoco tengo muchos amigos, Draco; pero no le hablo así a las personas. Siempre es bonito sonreír porque no conoces la historia del otro"

El Slytherin guardó silencio. Ese era el Harry que él conocía. Sonrió con nostalgia.

"¿Sonreír o coquetear?" bromeó. Su propia ocurrencia le hizo sentir un aguijón en el pecho. Un aguijón que dolió.

Harry se sonrojó. Por su lado, tenía que admitir que había conversado muy entusiasta con el muchacho de la tienda con el fin de ver la reacción del rubio, pero antes de ver celos, lo que encontró fue rechazo.

El moreno por un momento se hizo la idea de que Draco podía gustar de él. En el pasado había recibido ofertas ilógicas sin siquiera haber salido por un café. Cartas o declaraciones de amor puro después de alguna presentación. Sabía que era súper egocéntrico, pero se había sentido halagado y feliz de que un hombre como Draco se pudiese fijar en él; sin embargo, al parecer sólo quería pasar unas vacaciones con una persona ajena a su entorno. Las palabras del empresario eran ciertas y eso le molestaba y entristecía un poquito. Estar al lado del rubio lo hacía sentir tranquilo, protegido y confiado. Era extraño porque jamás le había sucedido con alguien.

Harry lo había estado analizando, bebiendo cada detalle del empresario con cuidado y llegó a la conclusión de que éste tenía una persona importante a la cual quería.

Cada vez se convencía más de que Draco no era gay o bisexual. No había mirado ni coqueteado con nadie en doble sentido y él… él no estaba mal. Lo más salomónico era comportarse como, lo que desde el inicio, acordaron: amigos. Era demasiado bueno que el rubio fuese gay y encima se fijase en él, un bailarín de un módico circo.

"Mañana visitaremos a los pandas" sonrió el rubio.

"¡¿De verdad?!" exclamó Harry impresionado.

"¿No te gustan acaso?"

"¡Claro que sí!" rió. "Son demasiado bonitos como para no tenerles cariño".

"¿Cuál es tu animal favorito, James?"

"A ver… de los reales, el ciervo. Sí, sé que no es el delfín o el puma" viró los ojos. "Pero el ciervo siempre es especial. Y de los irreales, es el dragón"

"El Dragón me gusta" concordó el rubio con una sonrisa.

Harry miró directamente a los ojos grises y tuvo que controlar sus manos para no acariciar la mejilla del empresario. "¿Por qué me traes esta confianza que con nadie he sentido jamás?"

Draco lo miró un momento y asintió en silencio. Momentos más tarde, cuando Harry se fue a dormir escribió:

"Los recuerdos del pasado, los proyecta como gustos personales".

Sonrió al saber que de una u otra forma él estaba en los gustos del moreno. Nadie se lo aseguraba, pero era agradable pensarlo.

"Dragón me gusta" susurró contento recordando las bromas que Harry le hacía en el pasado.

Continuará…