Notas: ¡Hola! Como siempre: tooodos mis gracias :D Hoy decidí enfocarme en el pasado. Quería que viesen la relación de ellos. ¡Fue tan adorable escribir éste capi! n.n no sé si vuelva a viajar en el tiempo, quizás lo haga pero sólo como referencias. Por cierto, disculpen si hay algún error… me esfuerzo por dejarlo bonito pero, a veces, se me escapa, jeje.
Disclaimer: La historia me perteneces (es más, vino de una que he ido escribiendo personalmente porque adoro el mundo del circo). Los personajes no son míos, le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling. Yo sólo fantaseo un poco con los que más adoro.
Esta historia es slash. Contenido gay y toda la diversidad que se me pueda ocurrir. Sino te agrada el género, no sigas leyendo.
Sin más:
¡Cafecito y a leer!
V
En el pasado…
El inicio del año llegó sin vítores ni bengalas, al contrario, pasaban sus días metidos en los diarios buscando información y marcando las constantes desapariciones. Hermione intentaba encontrar un patrón entre estas, pero aún no lo conseguía. Ron estaba enojado porque su Ginny estaba saliendo con Dean y Harry… él intentaba volver a hablar con Malfoy.
No entendía por qué el rubio lo ignoraba de esa forma tan despectiva y eso no era todo. Necesitaba muchas respuestas. ¿Por qué éste estuvo en el callejón Knockturn? ¿Cuál era esa misión de la que se jactaba frente a sus amigos? ¿Por qué ya no peleaba con él? ¡Por qué no era el de siempre! Había acudido a Dumbledore a contarle sus temores pero éste sólo sonrió y le dijo que no hacía nada perdiendo los papeles, que lo dejase ser.
Todos los días era lo mismo. Llegaba a la sala común y a medida que iba comiendo, lo miraba de reojo pero para Malfoy él era una pared.
"¿Toffdo bien, compffañeffro?" preguntó Ron mientras masticaba.
"¡Ron! ¡Pasa primero!" El pelirrojo viró los ojos. "Sí, Harry, estás bastante distraído últimamente y ya deja a Malfoy. Mirándole no vas a encontrar respuestas".
"Es un arrogante, mentiroso y traidor. Está más que claro, que ahora es uno de esos, Harry. Pierdes tu tiempo pensando en que nos intenta ayudar" cercioró Ron.
Los días pasaron y Dumbledore le mostraba el pasado de Voldemort mientras él los analizaba y, aparte, leía y releía el libro de pociones recientemente encontrado. Entre estas actividades; los partidos, las clases, los exámenes y el lidiar con una nueva etapa en su vida que le tenía de cabeza sentimentalmente; dejó de lado su casi obsesión con rubio.
Ginny en las reuniones de Slughorn demostró ser una chica muy inteligente, directa y segura. Harry estaba asombrado porque jamás imaginó que la niña tímida de segundo año, se convertiría en aquella mujer mordaz.
"¿Y ya hiciste todos tus deberes?" preguntó ella mientras iban hacia la casa Gryffindor.
"Ehh… bueno…"
Ella rió. "No te preocupes, no le diré nada a Hermione"
"¿Y tú? ¿Cómo estás con todo?"
Ginny pareció pensarlo un poco y suspiró. "Terminé con Dean…"
"¿Por qué?"
"Hay una persona a la que no puedo dejar de querer" sonrió con pena. "¿No te ha pasado que por más ocupado que estés, por más tiempo que haya pasado, siempre va a haber alguien que te desconcentre de todo?"
Harry se quedó callado y un chico de ojos grises y cabello rubio apareció en su mente. Miró al piso con tristeza. "Creo que sé a qué te refieres"
En ese momento el moreno sintió una sombra pasar apresurada en el inicio del corredor. Se giró y sólo vio la punta de una bufanda verde con plata. Frunció el ceño ¿acaso sería…?
"Ginn… ¿puedes continuar sola? hay algo que acabo de recordar"
"¿Eh? Oh…" murmuró con decepción. "Si no hay de otra. Claro que sí".
"¡Gracias!" dijo aliviado y salió corriendo.
Harry buscó al rubio con el mapa de los merodeadores y encontró que, efectivamente, éste se perdía en el interior de la sala de los menesteres. Se encaminó y una vez allí exigió a la puerta ver a Draco Malfoy, esta mostró una puerta muy Slytherin para el gusto de Harry. Entró despacio y con la varita en la mano.
Un pasillo le dio la bienvenida y al final de éste había luz saliendo de otra habitación. Se asomó con pasos lentos y encontró a Malfoy temblando mientras intentaba, al parecer, encontrar un frasco de poción de un maletín con varios más. Harry lo observó con detenimiento y vio que el rubio tenía el borde del ojo morado, corte en un labio, la mejilla hinchada y respiraba con dificultad. No lo dudó más y corrió al ojigris sin siquiera detenerse a recoger la varita que había soltado.
"¡Malfoy!" exclamó. Éste giró su cabeza con demasiada sorpresa. "Por Merlín, Malfoy ¿qué te pasa?" preguntó el moreno agachándose y mirándole de cerca, el rostro.
El rubio intentó contestar, sin embargo, el temblor fue tanto que cerró sus ojos con furia y continuó buscando. Intentó sacar uno de los frascos pero todo se le resbalaba. Harry le empujó las manos. "Tranquilo, yo te la voy a dar" susurró mientras cogía el frasquito pequeño y se lo llevaba a los labios del Slytherin. "Ven… ¡Vamos, Malfoy, sólo recuéstate en mí para que puedas tomarla!".
Malfoy pareció pensarlo pero claudicó y tragó la sustancia de largo. Poco a poco su cuerpo fue controlándose y pudo respirar con mayor facilidad. Harry, con miedo, tocó la frente del rubio y sintió alivio cuando la temperatura de su cuerpo comenzó a normalizarse. Ya no era el cubo de hielo del principio.
La habitación estaba en total silencio, apenas roto por las respiraciones del rubio. Cuando estuvo más relajado miró directamente los orbes verdes. Harry sintió que su estómago le daba mil volteretas, que su corazón latía a mil y que sus mejillas quemaban cada vez más. Iba a preguntarle a Malfoy si le encontraba algo en la cara; éste emitió una ligera sonrisa y susurró un inentendible "imbécil…" antes de caer en manos de Morfeo.
…..
Harry abrió los ojos con parsimonia y se encontró en una habitación con decoraciones plateadas y verde esmeralda. Recordó que estaba en la sala de menesteres y bajó rápidamente la mirada a sus piernas. Durmió recostado sobre el cabezal con Malfoy sobre sus piernas, para sentir si éste se volvía a poner mal.
"¿Malfoy?" susurró incorporándose. "Malfoy" El rubio tenía una expresión pacífica. "Oye…"
"Tsk…" el Slytherin se levantó como si nada. Su cabello un tanto despeinado hizo que Harry se riese ligeramente. "No digas nada, Potter"
"Ni siquiera lo pensé"
Ambos guardaron silencio. Malfoy se sentó al lado de Harry y se apoyó contra la cabecera mientras miraba la pintura del techo. La sala de los menesteres tenía una melancólica pintura, en el techo, de un ángel cuyas alas estaban destrozadas. El moreno alzó la vista.
"Oh…"
"¿Cómo es que siempre me encuentras cuando menos lo espero?" preguntó el Slytherin.
"Te digo si me dices por qué siempre te encuentro tan mal. Éste año superó mucho lo del anterior"
"Hn. Como si me fueras a creer"
"¿Cómo sabes que no lo haré si ni siquiera lo intentas? Soy Potter, quien busca ser un héroe siempre ¿no? Quizás pueda ayudarte"
"¿Por qué eres así?" farfulló el rubio. Harry lo miró sin entender. "Merlín, Potter, entre más te ignoro, más gritas en silencio mi nombre. ¿Por qué simplemente no te dedicas a lo tuyo?"
"Porque somos amigos… o algo así… el año pasado…"
"El año pasado ya fue, Potter. Las cosas han cambiado demasiado. Un acercamiento entre nosotros puede desencadenar tragedias"
"¿Aún estás con la orden?" Después de una pausa, el rubio asintió. "Entonces, nada puede salir mal…" dijo bajito.
"Potter, paso información a la orden y finjo para quien tú sabes. Lastimosamente, no se puede ofrecer lealtad a dos bandos sin sacrificar algo. Sigue con tu vida y aprende todo lo que puedas para que derrotes a ese mequetrefe y podamos ser libres. Déjame a mí lidiar con mi parte".
Harry vio como el rubio se puso de pie, tomó su capa y el maletín, para irse. Pensaba que no era justo. Quizás si Malfoy le dijese la verdad, algo podían hacer entre ambos. ¡Eso era más sencillo! ¡Eso era lo que hacían los amigos…!
"¡Espera!" exclamó poniéndose de pie de un salto. El rubio se detuvo antes de salir, sin girar a verle. "El año pasado me demostraste que no eres todo lo que creí y no sé qué te está pasando pero quizás… quizás podamos manejarlo mejor. Dos cabezas piensan mejor que una ¿no?"
"Hn ¿y por qué habría de ser tú y yo, Potter?" escupió.
"¡Porque para mí, tú eres mi amigo, Draco!" gritó exasperado y enojado el moreno.
…..
Los meses pasaron. Las clases y deberes se volvieron más tediosos. Al comenzar, Draco pensó que podría con todo, incluida su misión con el Lord oscuro; sin embargo, a medida que el tiempo pasaba, todo se complicaba. Las "tareas" del mago, no eran sencillas.
El Slytherin se sintió asqueroso por no hacer nada el día en que atacó a sus dos compañeros, se exasperaba por tener que maniobrar el ingreso de los mortifagos y se agotaba de ir a las clases privadas con Severus para ser mejor en ataque y contra ataque. Esto sin contar las reuniones con Dumbledore y las tareas de la orden.
Debía asesinar a Dumbledore y lo más ilógico era que el viejo loco le, prácticamente, obligó a dar su palabra de cumplirlo. Los encargados de la muerte del director eran Severus y él. Los dos se estaban mentalizando para tal aberración.
Dumbledore le hizo jurar que no le diría nada a Potter… Potter, otro tema de la lista que, como siempre, le tenía de cabeza. El moreno seguía insistiendo en ser amigos y no dejaba de acosarlo. No tenía idea de cómo pero siempre aparecía en donde menos lo esperaba cuando creía que estaba escondido a la perfección. Ya a estas alturas se había resignado. Hasta cierto punto era reconfortante saber que estaba cerca.
Draco se miró al espejo y respiró hondo armándose de valor. Estaba adolorido por la maldición cruciatus a la que le sometieron más de cinco veces. Todo porque titubeó y el lord odiaba que sus "vasallos" fuesen débiles. ¡Costó tanto mantener la cabeza en su sitio para que éste no invadiera lo que tanto guardaba!
"¡Maldición!" exclamó golpeando la loza del lavado.
"¿Draco?" preguntó una voz ya muy conocida. El rubio se giró y vio a Potter preocupado.
Sintió mucho enojo. ¡Ese idiota no entendía que si seguía acercándosele sólo se pondría en más problemas!
"¡Joder, Potter! ¡¿Qué mierda debo decirte para que te largues de mi vista?!" gritó con desesperación con la voz del lord gritando en su mente "Matar a Potter es el objetivo principal". Draco ya no tenía más fuerzas para asegurar que podría seguir protegiendo al moreno. Su cuerpo se resentía más ante cada dolor. Tenía miedo de que Voldemort lo desarmara con tanta rabia que iba a ver que estaba ayudando a la orden y que, por voluntad propia, cuidaba a Potter.
"Yo…" miró al piso.
"Entiende. No quiero ser tu amigo. Somos enemigos y si estoy en la orden sólo es para salvar mi pellejo".
"Pero tú siempre me ayudas. El otro día que salí herido en la visita que hice con Dumbledore, tú me curaste… de nuevo… Pudiste haber hecho que me castigaran por andar afuera a tiempos que no debo y me cubriste… Cuando me puse triste por estar recordando, no te fuiste, me acompañaste hasta que dormí… ¿Por qué?"
"Porque…" Draco se obligó a pensar con rapidez. Mierda. Escuchado así sonaba aterrador. ¿El haciendo todo eso por Potter? A dónde le había llevado el corazón. ¡Que patético! "Lo hago porque es una de las cosas que me han obligado a hacer. Dumbledor me lo puso como misión" mintió.
"¿Qué?"
"Ay, Por Merlín Potter. Eres un mañoso, llorón y estúpido que no hace más que aventarse a los problemas de cabeza. Tienes un ego tan inflado que te alucinas un héroe. Entérate de algo: todo lo que haces por fama y por ser el centro de atención, a los demás les cuesta tiempo. Mírame a mí. Perdiendo tiempo, de mi valiosa vida, por estarte cuidando como un niño de cinco años"
"¡Eso no es cierto!" exclamó el Gryffindor con rabia.
"Eres igual a tu padre" espetó recordando las historias de Severus. "Un completo Don Nadie que busca ser alguien y sólo llega a ser una maldita cucaracha. Revives y revives. Un narcisista que no ve más allá de sus triunfos"
"¡No te atrevas a meter a mi padre en esto, Malfoy!"
"Uy… ¿por qué? ¿Le llorarás a tu madre? Porque también tienes de ella. Me dijeron que conseguía todo con una sonrisa y todos sabemos que eres un manipulador de mier…" se cayó con el puñete vigoroso que le atestó Potter.
Cayó al suelo. Otro golpe más. Su cuerpo parecía gritar, sintió que sus huesos se desgarraban. El moreno lo tomó de las solapas del uniforme con ira e iba a darle otro puñetazo; no obstante, con rapidez, el rubio tomó la varita y lo expulsó lejos.
Draco, al ver los ojos verdes llenos de ira y decepsión, sintió que quería gritar… ¡Todo era injusto!
"¡Maldito hurón! ¡Hipócrita! ¡Estúpido! ¡Pensé que eras diferente, pero todos tienen razón! ¡Eres igual a tu padre!" gritó el Gryffindor y se puso en pose de combate. "¡Ve y dile a Dumbledore que yo no necesito a una serpiente asquerosa como niñera! ¡Sé cuidarme muy bien solo!"
El Slytherin sonrió de medio lado ocultando la tristeza que le causaban esas palabras; no obstante, era lo correcto. Potter debía mantenerse lejos de él. Era lo mejor.
"Me das risa, Potter. Intentas ser importante y no eres más que un huérfano sin importancia que busca amor. Amor que éste mundo no está dispuesto a darte porque para todos sólo sirves para algo: matar al lord oscuro y de ahí serás olvidado" susurró ocultando su pena. Tomó la varita sabiendo que con esto alejaría por siempre al moreno y lanzó el hechizo: "¡Cruc…!"
"¡Sectumsempra!" gritó el moreno.
Draco abrió los ojos de par en par y un golpe sordo le dio en el pecho. Sintió que su cuerpo quemaba y de pronto creyó explotar. Cayó al suelo y lo último que vio fue el rostro de horror del Gryffindor. Quiso decirle "Tranquilo, todo está bien. Hace mucho sé que antes de que a ti te pase algo, moriré luchando por tu vida… porque me gustas… porque te quiero…" Pero no pudo porque no fue consciente de más.
…..
(Nota de la autora: por fines prácticos, cambié el lugar del beso de Ginny con Harry).
Cuando Draco despertó se dio cuenta de que no podía mover su cuerpo. No que importara porque conocía demasiado bien ese techo. Estaba en la enfermería. Viró los ojos y farfulló.
"Ammm… Malfoy… ¿Me escuchas?" preguntó la voz de Potter.
"Tsk…" se quejó y agradeció el poder mover la boca. "¿Por qué estás aquí? ¿La pelea no fue suficiente para ti?"
"Yo… discúlpame…" musitó.
"Bah. Sigo vivo así que da igual, Potter. ¿De dónde sacaste ese hechizo? ¿Qué me hizo?" Evitó decir qué me hiciste porque se negaba a creer que el moreno lo odiase tanto. Dolía demasiado.
"Errr… lo vi en un libro y por cierto, era de Snape. No sabía qué hacía, en serio. Sólo lo repetí, jamás pensé que te causaría tanto daño… Perdón…"
Y Draco respiró con alivio. Potter no era capaz de odiar. Sonrió de medio lado.
"Aún no me has dicho qué cosa me hizo"
"Amm… lo siento en serio… yo… ¡Oh, Malfoy!"
"¿Estás llorando?" preguntó con curiosidad. Nadie respondió, Harry sólo sollozo. Respiró hondo calmándose porque el hecho de saber que Harry se sentía culpable por haberle hecho daño, era masoquistamente agradable. "¿Qué hora es?"
"Cerca de la media noche. No me dejaban entrar y tuve que esperar a escondidas"
"No me sorprende en absoluto" y escuchó al moreno reírse ligeramente. Eso estaba mucho mejor.
Potter se disculpó unas mil veces más y sin tristeza contó que lo habían suspendido del Quidditch. A Malfoy le pareció que su padrino había exagerado, siendo que era el autor de catastrófico hechizo. Su padrino siempre se quejaba del moreno y hasta cierto punto resultaba gracioso, incluso para Dumbledore. Siempre decía que era un muchacho engreído, cabeza hueca, debilucho y llorica pero el odio de las palabras no acompañaba el brillo de sus ojos.
"¿Y qué más has hecho en tu día, Potter?" preguntó de la nada.
"¿Eh? Tuve una cita con Dumbledore. Me regañó un poco… me dijo que había sido inconsciente de usar un hechizo del que desconozco los efectos siendo que tengo la experiencia del diario de Ryddle. ¿Sabes de eso?"
"Mmm algo. Me las han contado en una que otra reunión de la orden. Deberías escucharlos… te tratan como a un niño travieso. No te ilusiones, para mí sigues siendo el estúpido de siempre"
"¡Hey! No busqué ninguna de esas cosas, ellas llegaron a mí". Guardó silencio. "¿Te sientes mejor?"
"Mi cuerpo no lo siento. Eso es bueno ¿no?"
"Ehhh… estás con sedante mientras se recupera. Malfoy ¿puedo venir a acompañarte hasta que estés bien?"
Draco resopló. Severus tenía razón, Potter pensaba con los pies y no con la cabeza.
"¿Para qué preguntas si vendrás de todos modos?"
Al día siguiente, Draco se sintió mejor. Pudo sentarse y poder comer por sí solo. Madame Pomfrey le suministró sus dosis de pociones y lo curó con magia. Cada que ella le lanzaba el hechizo, le hacía sentir mucho frío. Tomó el libro que Blaise le trajo en la tarde y comenzó a leerlo. Iban a tener examen en pocos días y él era un alumno aplicado pese a todo. Dumbledore también lo visitó y se disculpó por las acciones del moreno. El Slytherin no culpaba al moreno. Se esforzó de no sonrojarse porque el viejo lo miraba como si supiese la verdad de sus sentimientos.
"¿Malfoy?" preguntaron. Draco miró toda la habitación y estaba vacía. Esa era la voz de Potter. "Mira al frente"
Cuando el rubio lo hizo, abrió los ojos de par en par al ver que Harry, de la nada se materializó en segundos. "¡¿Cómo es qué…?!"
Harry rió. "Capa de invisibilidad. Un día tienes que probarla"
"Así es como evitas ser pillado… Quién diría que tuvieses esos artilugios en tu poder, Potter"
"Harry, Malfoy, mi nombre es Harry…"
Y sin que el rubio lo invitase, el moreno comenzó a contar acerca de su día y de las actividades en la escuela. Hasta le ofreció sus apuntes, recalcando que estaban correctos porque la mayoría había sido una copia de las de Granger. Draco rió con esto y evitó decir que poco le importaba si esos apuntes estaban malos con tal de tener algo suyo.
"¿Estás leyendo eso para el examen?" preguntó el Gryffindor.
"Sí, Blaise me lo trajo"
"No he leído nada…"
"Revélame un misterio, Potter. ¿Cómo haces para aprobar? Casi nunca te veo estudiar"
"Hey, sí estudio. Hermione nos encierra hasta que podamos responder la mayoría de cosas. No es agradable, no te sonrías. Es una tortura"
"Deberías agradecerle, sin ella estarías aún en primero"
"Ah, no me molestes, creído. Tú en cambio sí que tienes buenas notas. Hermione dice que eres el único contrincante decente en materia de estudio" Se encogió de hombros y miró sus manos. "Mmm si deseas puedo leerlo en voz alta, así no te cansas"
Draco iba a contestar que no pero lo pensó y accedió. Con una sonrisa, Potter leyó hasta que vio al rubio dormirse.
…..
"Mañana será el partido" comentó el moreno la noche siguiente. Draco ya podía moverse. Se estaba quedando en observación.
"¿Tu equipo está preparado?" Harry se encogió de hombros. "Dicen que sí. Me da pena no poder jugar pero los integrantes son muy buenos"
"No tanto como tú" dijo sin pensar el rubio.
"¿Eh? Jeh… gracias, supongo…" musitó sonrojándose. Este gesto Draco lo encontró lindo. "Cuando salgas de aquí ¿vas a volver a ser el pedante de siempre?"
"Potter…"
"Comprendo que Dumbledore te ha puesto como mi niñera, pero aún así siento que eres mi… mi amigo, Draco…"
Harry miró apenado sus manos que descansaban sobre la cama del rubio. A la mierda, pensó el Slytherin "Un momento… sólo un momento…" y puso la suya encima. El Gryffindor dio un ligero salto y lo miró con sorpresa.
"Tengo que hacer muchas cosas malas, Potter" confesó. "Servir al Lord y pasar información a la orden no es fácil. Te lo dije antes, hay muchos sacrificios de por medio que no conoces y que vas a odiar cuando sepas. Mi destino es corrupto y probablemente manche mis manos de sangre… Tienes que salvar al mundo y si soy tu amigo puedo ponerte en peligro. Por último, en algo que debes pensar es en que si tú pierdes, la comunidad mágica pierde…"
Ambos chicos se quedaron callados. Estaban perdidos en sus pensamientos mientras miraban sus manos descansar juntas.
"Entiendo…" musitó el moreno. "Al menos por hoy ¿vale?" y no se detuvo hasta entrelazar sus dedos. "Sólo por hoy" sonrió con su rostro sonrojado. Draco tuvo que controlarse para no lanzarse a darle un beso. Tragó saliva y asintió.
Aquella noche el rubio bajó sus defensas. Se dejó ver por Harry. Conversaron con tranquilidad de las clases, hicieron bromas sobre los profesores y comentaron sobre alguno de sus compañeros.
"¿Sabes?" preguntó de pronto el moreno. Draco lo miró. "No eres tan odioso como creí hace tiempo"
"Hn. Potter"
"Harry, Draco, Ha-rry. No es difícil a no ser que no sepas pronunciar la r"
"Ja-ja muy gracioso. Tú tampoco eres tan cabeza hueca, sólo tienes vacía la mitad" bromeó con una sonrisa.
Tenía que aceptarlo. Estaba, completa y profundamente, enamorado de su némesis. Sabía desde hace rato que era muy malo. Todo comenzó en tercer año, cuando lo vio pelear contra el dragón en donde sintió la desesperación de meterse en la prueba sólo para ayudarlo. Cuando la lucha terminó, sintió un alivio inentendible que aludió a que no podía quedarse sin enemigo; sin embargo, en las pruebas siguientes no dejó de estar atento y nervioso. Ese año persiguió al moreno sin que éste se diese cuenta con la excusa de ver que hiciera todo bien para que él pudiese seguir haciéndole la vida miserable. Todos los días lo observaba con mucho detalle y tanto que hasta sabía de memoria las expresiones que éste hacía cuando estaba preocupado, con temor o a punto de irse contra las reglas. Es más, hasta escuchó el patético y vergonzoso espectáculo que hizo al invitar a Cho al baile. Ese día se burló muchísimo y se sintió feliz de que fue rechazado.
Con los meses la observación se convirtió en análisis y el análisis en contemplación.
No era posible, se decía cuando su corazón vibraba de emoción en cada encuentro o mejor dicho en cada pelea. Y mucho menos posible era el hecho de los celos irremediables que sentía al verle bailar con Parvati Patil. La cintura de Pansy pagó los platos rotos.
Y cuando el moreno desapareció en la última prueba, Blaise y su amiga, lo detuvieron, con mucho esfuerzo, de ir a buscar a su padre y exigirle saber en dónde estaba Harry ya que estaba sospechando que algo raro estaba ocurriendo. No fue hasta que vio al moreno volver que supo su gran verdad. Harry regresó en mal estado y su corazón se contrajo de dolor y añoranza por abrazarle y besar cada raspón que tenía en el rostro, de quitar cada lágrima con sus manos y de susurrarle que todo acabaría bien. "Joder, Blaise, estoy enamorado de San Potter" masculló con horror.
En el verano que siguió al hecho, los golpes de su padre llegaron con más fuerza, las reuniones de los mortifagos eran continuas y tuvo que probar, por obligación, que estaba capacitado para recibir la marca en el futuro. Draco en algún momento se resignó a que era su destino; sin embargo, un día estuvo leyendo el profeta y encontró un artículo sobre Potter. Sonrió como un idiota cuando lo reconoció y por un efímero momento, cerró sus ojos imaginando que sólo le sonreía a él.
"Esa expresión boba la conozco muy bien, cariño" había comentado su madre ingresando al gran salón de Malfoy Manor. Él se sonrojó y dejó el periódico. "Oh, Merlín, y esa reacción también. ¡Draco Malfoy!"
"Mamá… no digas nada…"
"Claro que no, corazón. Sé lo que pasaría si saben de esto" sonrió ella sentándose a su lado con una triste sonrisa. Era sabido que si los demás, sobre todo su padre, sabían de que sentía amor, lo iban a castigar brutalmente.
"¡Narcisa!" gritó de pronto el mayor de los Malfoy. "Da la orden de que preparen la mejor habitación para un invitado muy importante. Que nuestra habitación esté apta"
"¿Nuestra habitación?" murmuró la mayor. Draco frunció el ceño extrañado. "Pero, Lucius, amor, jamás hemos estado en otro lugar…"
"Sólo hazlo" graznó él.
"¿Para quién?" ella abrió los ojos de par en par con miedo. "¡¿Es para él?! ¡Lo vas a meter en nuestro hogar, Lucius Malfoy!"
"¿A quién?" susurró Draco.
"¡Eso no lo voy a permitir! Aquí está mi hijo y mi deber es protege…" Lucius le lanzó una cachetada obligándola a callar y haciendo que cayera de su asiento.
"Madre…" Draco corrió al lado de ella a auxiliarla. "Padre ¿por qué?"
"Da la orden si no quieres sufrir más Narcissa"
Cuando el rubio mayor desapareció, Draco vio llorar a su madre y supo que no estaba dispuesto a dejarle ganar la guerra a Voldemort.
"Vas a ser libre, madre" había musitado abrazándola.
"No hijo… tú tienes que ser feliz… mientras cuida aquello que sientes porque es lo único que te mantendrá cuerdo en todo esto…"
Una de las noches siguientes se las ingenió para ubicar a Dumbledore para contarle todo lo que sabía y pedir que lo admitiera en su equipo. Estuvo muy nervioso y tuvo miedo de terminar en Azkaban tras sus confesiones; pero, al contrario, se enteró de que su padrino tenía un papel muy parecido al que él iba a realizar y eso le brindó confianza y aplomo en su decisión.
"¿Cuál es tu color favorito?" preguntó el moreno.
"El esmeralda" contestó sin pensar.
"Oh… pensé que sería el gris ¿Y qué piensas hacer cuando la guerra termine?"
"No lo sé. Quizás dormir unos tres días seguidos". Respondió el Slytherin. Harry rió. "Hace mucho no tomo una siesta como se debe. ¿Tú?"
"Mmm ¿ser libre cuenta como plan?"
Draco vio la sonrisa del moreno y se quedó atento a sus labios. Merlín sabía las muchas veces que estuvo a punto de besarlo. Otro detalle que descubrió fue que el moreno no tenía respeto por el espacio personal. Cada que le había cuidado, siempre terminaba sintiendo sus manos por su piel o su respiración demasiado cerca. ¡Felizmente Potter no sabía las gratas y pervertidas imágenes que tenía en su cabeza en esos momentos porque si no moría de la vergüenza!
"Siempre te me quedas mirando así. ¿Hay algo en mi cara?"
"No si no mencionamos tu par de lentes horribles"
"A mí tampoco me gusta la goma que traes siempre en ese pelo tieso y no digo nada, aunque ahora lo tienes bonito, así suelto se te ve más guapo. ¡Digo, en buen término! Jeje" dijo Harry.
El rojo aperlado, en las mejillas del moreno, hizo que Draco acariciara una de ellas. Harry dio un salto pero no se alejó. Mierda, pensó el rubio. Potter tenía su corazón bailando en la palma de su mano y no lo sabía. Moría por acercarse a su rostro y besar sus ojos, su nariz, sus mejillas… sus labios… Quería hacerlo reír todo el tiempo y ver, esos orbes verdes, llenos de luz y vida. Agitar esos cabellos rebeldes y rendirse al tacto de la piel dorada. Quería hacerlo suyo… pero sabía que Potter no era gay.
"Tan cerca…" musitó el rubio. Harry lo miró con curiosidad. "Me refiero a que todo los problemas nos rodean"
"No hablemos de eso. Mejor cuéntame. ¿Por qué fuiste tan antipático cuando nos conocimos, eh? A veces pienso que pudimos ser buenos amigos. Conversar contigo me hace feliz, estar contigo es gratificante. Es más, a veces me siento mejor a tu lado que con Ron o Mione. No que con ellos la pase mal pero contigo es diferente… Me siento más cómodo e íntimo… Mmm tu mano ahí me está poniendo nervioso" rió Harry.
Draco suspiró y alejó su mano. Potter no tenía ni idea de lo que le decía y él sabía que estaba escuchando cosas que no debía. El Gryffindor siempre era transparente, entre sus pensamientos y su bocota no existía filtro.
"A mí también me gusta pasar tiempo contigo, Harry"
…..
Harry corría apresurado hacia el estadio. En medio camino casi atropella a un compañero de Ravenclaw y todo por llegar a ver los resultados del partido.
No importaba quien ganaba, por una vez no se molestaba si Gryffindor perdía. Que ganara la casa Slytherin era bueno porque Draco estaría feliz y lo merecía. El rubio acababa de salir de la enfermería.
Cuando llegó al estadio muchos gritaban y saltaban de alegría. Miró con atención y eran las banderitas rojas con doradas las que se agitaban en todo el lugar. Sonrió e ingresó a las canchas en donde sus amigos estaban felices.
"¡Harry!" gritó Jimmy Peakes "¡Ganamos! ¡Ganamos!"
"¡Felicidades muchachos!"
"¡Harry!" siguió Ginny con una sonrisa de oreja a oreja que Harry correspondió.
De pronto Ginny tomó impulso y se lanzó a Harry. La muchacha pasó las manos tras la nuca de éste y lo acercó a ella. Lo besó frente a todos. Los ojos verdes estaban atónitos mientras, poco a poco, los demás se iban dando cuenta. Los vítores se hacían más altos y él pensó en alejarla pero iba a hacerle mucho daño y Ron lo iba a odiar. ¿Qué estaba pasando ahí?
"Ginny" susurró cuando esta se alejó y lo volvió a abrazar. Harry buscó asustado a Ron y éste se encogió de hombros, resignado mientras Hermione daba saltitos de alegría.
"¡Sabía que sentías lo mismo que yo, Harry!"
Horas más tarde bajaron a cenar. Esta vez Ginny los acompañaba. El ojiverde aún no tomaba consciencia de las cosas. Después del partido varios de sus compañeros los felicitaron y Ron parecía haberles dado su bendición. Todo era alegría menos él… él no se sentía contento. Miraba hacia todos lados sin saber qué buscaba y no entendía por qué se sentía tan culpable y apenado. Era normal besar a una chica y Ginny no estaba fea para nada, era inteligente, bonita y fuerte. Muchos chicos querían estar con ella… pero no él…
"Ya te decía ¿ves?" dijo Hermione divertida a Ginny que reía sonrojada. "Harry siempre miraba inquieto a todos lados"
"Quién diría que buscabas a mi hermana, Harry" comentó Ron sirviéndose comida. "Pensé que siempre ibas pendiente del Hurón". El moreno se sonrojó.
"Todas las veces que volvíamos juntos, Harry siempre me llamaba y ofrecía caminar a mi lado" contó la buscadora.
El niño de oro no dijo nada pero eso fue porque, la mayoría de veces, regresaba de haber perseguido al rubio y se encontraba a la pelirroja. ¡Eran amigos! ¿Qué se suponía que debía hacer?
"¡Que alegría Ginn!" exclamó la castaña. "Son tal para cual en serio. Harry es demasiado impulsivo, tú ejerces buen control. Además él puede ser muy sencillo y fiable pero en el fondo es bastante introvertido y tú eres un sol, súper sociable y encantadora".
"¿Qué?" preguntó atontado el moreno.
"Hmmm buen resumen, supongo" murmuró Ron. "Si no fueras tú, le diría a Ginny que se aleje pero sería tonto negarle la oportunidad de ser feliz, creo"
"Pero yo…"
"¡Y soy muy feliz!" exclamó Ginny. Se giró y le dio un beso en la mejilla a quien adjudicaron de novio. "Me haces la más feliz, Harry Potter y, Ron, poco me importa si lo aceptas o no. Igual iba a pasar".
Los hermanos comenzaron a discutir entre ellos mientras Harry miró la mesa de Slytherin. Draco estaba sentado al lado de sus amigos, revolvía su comida con lentitud. Se preguntó si estaría adolorido, lo mejor que podía hacer después de dejar la enfermería era alimentarse. Quería que el rubio también lo viese pero éste no le devolvió el gesto hasta un rato después, en donde al alzar la cabeza lo hizo de manera cansada y resignada. Lo que vio en los ojos del rubio, a Harry le causó pena.
"¿Estás bien?" preguntó Hermione.
"Yo…"
En ese momento Draco decidió salir del gran comedor.
"De ahí los veo, chicos" Y Harry prácticamente corrió a darle el alcance.
Cuando Harry besó a Ginny no sintió nada. No podía negar el pequeño coqueteo entre ellos; pero no fue más que eso y en contadas ocasiones cuando conversaban en los entrenamientos o en los pasillos. No era para declararse amor o ser enamorados. Si lo hizo fue porque era lo normal a su edad ¿no? Casi todos tenían novias, incluso Ron salía con Lavender.
"¡Malfoy!" exclamó en pleno pasillo y éste apresuró el paso. Incluso con premura no perdía la elegancia. "Tsk ¡Malfoy, espera!"
"¿Qué quieres, Potter?" preguntó con fastidio cuando Harry lo detuvo jalándole de la túnica.
"Yo…" ¿qué quería? ¿Qué tenía que decir? Si cuando salió del gran comedor no pensó en nada.
"Dijimos que la tregua sería por el día de ayer. De nuevo volvemos a la realidad, Potter. Ahora, lárgate y vete a revolcar con esa pobretona. Ah, y Potter, pensé que tenías más gusto. ¿Con Weasley? Pffff"
"No me revuelco con nadie. Ginny no es pobretona… ¡Argth! ¡Malfoy, espera!"
El moreno con enojo volvió a detener al rubio y éste encolerizado, en un movimiento abrupto y rápido, abrió una de las puertas a los lados y lo empujó al interior. Harry chocó contra la pared fuertemente, su espalda crujió un poquito y deseó no haberse roto ningún hueso. El Slytherin lo tomó por el mentón y le alzó el rostro sin cuidado. Sus ojos refulgían de rabia.
"Habla de una maldita vez, Potter, qué quieres porque no tengo todo el día" masculló. Harry sintió toda respiración sobre su cara y sintió que su corazón latía a mil. ¿Qué tenía que decir? Aún no lo sabía. "¡Potter habla de una vez!" gritó el rubio.
Y Harry, a toda respuesta, se empinó. Sus labios se ubicaron con seguridad sobre los de Draco. Éste se tensó y lo empujó, pero el Gryffindor le detuvo las manos y no se movió de su lugar hasta que lo sintió relajado.
Por Merlín, sentía que todo su cuerpo cosquilleaba y su estómago tenía una tromba de Pixies alocados. ¡¿Qué estaba haciendo?! Se dijo a si mismo sin soltarse. Se alejó con susto y miró los ojos confundidos del rubio.
"Yo… yo… yo…" balbuceó y fue callado por el rubio, quien esta vez se agachó a besarlo.
A cambio de Harry, el beso de Draco era más seguro. No sólo chocó sus labios si no que realmente besó hasta entrelazarlos. Se movió tímidamente como pidiendo permiso. Cuando el Gryffindor sintió la lengua del rubio invadiendo su boca, se alejó.
"Tranquilo" musitó el Slytherin. "Soy yo"
Y no se necesitó más. Harry respiró hondo, cerró los ojos y esperó el contacto. Esta vez fue un roce de labios suave y tibio. Probó el sabor fresco y acanelado del Slytherin. Se emocionó cuando las manos de Draco lo agarraron por la cintura atrayéndole. Harry ya no tenía miedo ni dudas, en el fondo sabía que esta era su respuesta, esto era lo que quería. Se sentía tan correcto y tan bien.
Amó la corriente eléctrica de sensaciones que lo envolvía en ese momento. Le encantó ese cosquilleo esparcido en toda su piel. ¡Merlín! Hasta en la punta de sus pies sentía toda esa emoción inontrolable. Rodeó el cuello del Slytherin con sus manos y juntó aún más sus cuerpos.
Se separaron centímetros por buscar aire. Sus frentes quedaron en contacto. Ambos sonreían nerviosos. Harry mordió su labio, tenía miedo de ver directamente a los ojos grises porque no sabía que iba a encontrar.
Por otro lado, Draco estaba sin poder creérselo. Todo se había arruinado con ese beso entre el moreno y la pelirroja en pleno estadio. No estaba enojado con Harry sino con él mismo por tener estúpidas esperanzas. Se prometió evitarlo y callar todo sentimiento de amor idiota y platónico para toda su vida. Juró alejarse y también se olvidó de que era Potter de quien hablaba y de lo eficaz que era éste llevando sus planes a volar.
¡Tenía a Harry entre sus brazos! ¡Lo había besado! Y, oh, Merlín… se había sentido tan bien. ¡Se sentía tan bien! Tenerlo ahí, entre sus brazos, respirando el mismo aire… Tímido y sin querer levantar la mirada… sonrojado y agitado… ¡Por su beso!
"Harry…" susurró.
"Mmm…" hizo sonidito después de un momento.
Draco tuvo miedo. ¿Sería que el moreno se estaba burlando de él? Harry se dejó besar por la Weasley; escuchó a Granger y su espectáculo de felicitaciones que lo confirmaba. Hasta en la mesa Slytherin hablaban del tema. Su confianza y felicidad se resquebrajaron un poco y se quiso alejar. Su frente y rostro sintieron frío cuando se incorporó. Harry, en un arrebato, lo retuvo impidiéndole separarse más.
"No… quédate un ratito, por favor" murmuró y escondió el rostro en su pecho. "Abrázame así un poquito más"
Draco suspiró, mas no se negó. Si Harry se burlaba o no, él guardaría ese recuerdo como el mejor…
"Perdón" dijo entonces el moreno. Draco tuvo que esforzarse por entender. "Mi intención no fue besarla, me tomó por sorpresa y tampoco he dicho para ser su novio… Creí que quería ser sólo tu amigo pero… Ese beso sólo me hizo pensar en ti y no lo entendía hasta ahorita. Lo que más me dolía de todo esto es que me traicionaba a mí mismo sino arreglaba las cosas"
"¿Ginevra Weasley no te gusta?"
"Es bonita pero lo que siento contigo no lo hago con nadie más… Contigo me siento yo mismo y soy feliz"
Draco sonrió y abrazó aún más al moreno.
"¿Eso es ser gay, verdad?" musitó.
Draco rió ligero. "¿Te gustó el beso?" Hubo una pausa larga y ninguna respuesta más que el asentimiento de cabeza que hizo el moreno. "Entonces puede ser, si es que no eres bisexual".
"¿Sabes? Estoy de acuerdo contigo, no quiero ser tu amigo porque los amigos no se pueden dar besos…"
"Un buen punto, Harry"
Harry sonrió "Me gustas, no sé cómo ni desde cuándo; pero me gustas, Draco Malfoy"
Draco se sorprendió. Voldemort podía lanzarle las mil cruciatus que le diese la gana, estaba seguro de que nada podía quitar la sonrisa ni la felicidad que sentía en ese momento. Recordó las palabras de su madre y le dio toda la razón. El amor te da un poder mucho mayor que el poder mismo.
"Draco…"
Respiró hondo. "A mí me encantas, Harry"
"Arreglaré lo de Ginny. Hablaré con ella y Ron. Esto ha sido una confusión de todas las partes"
"¿Estarás bien con eso?" El rubio se alejó para poder verlo a la cara. Harry se negaba a alzar el rostro así que lo tomó de la mejilla y los orbes verdes y el sonrojo profundo, lo saludaron. "¿Harry?"
"Errr… ummm… Sí. Podré manejarlo. Quizás se enojen pero es mejor eso a seguir con algo que es una mentira. Igual, soy Harry Potter, perfecto en líos"
Draco sonrió y asintió. Le acarició la mejilla y depositó un casto beso.
"Ammm Draco…" el sonrojo en el moreno se acentuó y los ojos brillaron aún más.
"Dime"
"¿Me das otro beso como el de hace un rato?"
Tenían a Voldemort detrás de sus pisadas a punto de matarlos, a medio mundo en contra de esa relación, a una comunidad mágica en peligro…
"Nos estamos poniendo en riesgo, Potter…" fue el pensamiento lógico que Draco pudo sostener.
"Me gustas…"
"No correspondas. ¡Es peligroso! ¡No debes! ¡Cállate! ¡Lárgalo como tantas veces! ¡Lánzale el crucio!... ¡Mierda!" pensó el Slytherin.
"También me gustas, me gustas muchísimo". Al carajo. Se arriesgaría. No todos los días tu némesis, a quien quieres con locura, te corresponde.
Harry sonrió y prontamente se vio envuelto en un beso más apremiante y demandante que el primero y eso… eso le fascinaba.
Continuará….
