Capítulo 4
Durante todo el tiempo que duró la reconstrucción no tuve mucho tiempo para estar con Ron, con mi recién adquirido novio, él no se había quedado a reconstruir el castillo, sino que fue a ayudar a su hermano en la tienda mientras no comenzaban las clases. Las pocas veces que nos veíamos paseábamos por el borde del lago y nos besábamos como si no hubiera un mañana y, cuando el trataba de avanzar un poco más allá de los besos, yo lo detenía de manera suave diciéndole que no quería que fuera así, a la vista de todo el mundo en los jardines, además llevábamos muy poco tiempo juntos y yo no quería acelerar las cosas porque debiéramos estar juntos, así como Harry y Ginny lo estaban, esperaban que nosotros también lo fuéramos. El sólo se quedaba callado, me miraba con una sonrisa y volvíamos al castillo, me dejaba ahí con la reconstrucción y el desaparecía de vuelta a trabajar. Después de un tiempo dejó de intentar de avanzar, así que sólo nos dábamos unos besos y ya, debí haber sospechado que algo raro sucedía por el fin del interés, pero creí que era porque me respetaba y quería complacerme, ja! Que tonta fui.
Cuando por fin terminamos con la sala, el profesor Dumbledore nos acompañó a hacer las respectivas pruebas. Primero debíamos entrar de a uno pensando en lo que queríamos encontrar y luego entraríamos todos juntos a ver qué era lo que había en la sala. Todo iba bien, hasta que empezamos a notar que la sala nos daba mucho más de lo que le pedíamos, por ejemplo yo pedía una habitación para dormir, pero además me daba una bañera llena hasta el tope con diferentes esencias y sales (¿cómo habrá sabido lo tensa que estaba?), Draco pedía un lugar para relajarse frente a un cálido fuego y también le daba montones de libros con contra hechizos ( ahora resulta que esta sala nos espía! Cómo sabe que estamos buscando una solución a mi problema). Después entro Severus y Minerva (ya que al profesor Snape lo llamábamos por su nombre, ella también nos pidió lo mismo) y sucedió lo mismo. Pero cuando entró Dumbledore, sólo apareció lo que él había pedido, llamamos a un par de personas que pasaban por fuera de la sala y les pedimos que pensaran en un lugar para que apareciera y sucedió igual que con el director, nada fuera de lo normal. Dumbledore se quedó pensativo un momento y llegó a la conclusión de que esto sucedía porque nuestra magia quedó impregnada en la sala, por la que ella nos reconoce y es capaz de leernos y presentir nuestro estado de ánimo al momento de entrar y nos entrega aquello que queremos, pero también lo que necesitamos, eso sin romper las leyes básicas de la magia, no nos entregará comida si tenemos mucha hambre, pero a lo mejor no mande un elfo doméstico de las cocinas o nos abra un pasadizo a ellas para solucionar el problema. Entonces nos felicitó por el maravilloso trabajo y pidió que nos quedáramos un par de días más hasta que se terminaran los últimos detalles de la reparación del colegio para una cena final en el gran comedor.
Aproveché de mandar un mensaje a Ron diciéndole que tenía dos días libres por si quería venir un día al colegio y podíamos hacer un día de campo, pero él me respondió que estaba muy ocupado con la tienda y que le era imposible pasar un día conmigo. Me sentí mal por su respuesta, se lo comenté a Draco quien me dijo que no me entristeciera por la cabeza de zanahoria, como solía llamarlo, que él encantado me acompañaría, es más lo organizaría personalmente e invitaría a Minerva y Severus para festejar el éxito en la reparación de la sala. No creía que Severus Snape, quien casi no salía del castillo (o eso pensaba yo) quisiera participar de un picnic, pero Draco debe conocerlo mejor que nadie porque logró convencerlo sin problemas. Mientras disfrutábamos del día me llegan dos mensajes, el primero es que el investigador privado que Draco contactó (de verdad estaba muy preocupado por ayudarme a encontrar a mis padres) había dado con el paradero de mi familia, recuerdo haber dado saltos de alegría por el jardín ante la mirada sorprendida de mis profesores y nuevo amigo, hasta que recordé que no podía hacer que me recordaran y volví a sentarme triste. La segunda noticia me la dio el mismo profesor que hasta hace un momento mi miraba como si fuera la primera vez que ve a una mujer brincar alrededor suyo, había encontrado la manera de revertir el hechizo, pero requería la combinación particular de un hechizo y una poción realizada por lo persona que lanzó el hechizo (es decir yo). La poción tardaría un mes en madurar y estar lista por lo que si quería que resultara, debería quedarme en el colegio a trabajar en ella para tener al alcance todos los ingredientes y para que él me pudiera guiar en la elaboración. Ya había hablado con el director para resolver los inconvenientes de estar yendo y viniendo de la sala de Gryffindor a las horas más insospechadas para revolver o incorporar algún ingrediente a la poción, y habían decidido, con la aprobación de Minerva, que me quedaría en el despacho del profesor Snape, en una habitación contigua a la suya.
Draco se ofreció a acompañarme también durante las vacaciones, pero era necesario que él volviera a su casa a poner en orden algunas cosas, ya que se padre estaría en prisión por algún tiempo y debía hacerse cargo de la mansión para que se mantuviera todo en orden, así que decidieron que la visitaría lo más que pudiera para distraerla.
De inmediato le mando un mensaje a mi novio contándole lo sucedido y que no podría pasar con él las vacaciones porque debía elaborar la poción y buscar a sus padres, luego de eso quería aprovechar cada minuto con ellos. Su respuesta no tardó en llegar, no le gustó la idea de no verla durante las vacaciones, parecía realmente enojado, pero le decía que buscara a sus padres y que ya verían que sucedía después, que le escribiera contándole su progreso, aunque él no prometía contestar porque no le agradaba escribir mucho. Su carta me dejo inquieta, a lo mejor se estaba cansando de ella porque no quería acostarse con él (¿seguía enojado por eso? Creía que ya no le importaba) o pensaba que iba a poder verla todos los días en la madriguera cuando el volviera de trabajar y ella estaría esperándolo como si fuera lo único que tuviera que hacer durante todo el día. Bueno, no seguí pensando en eso y me puse a trabajar de inmediato. Me despedí de Draco que se fue a su casa y trasladé mis cosas a mi nueva habitación.
Muchas gracias a quienes están leyendo la historia y más a quien la siguen. No creo ser buena escribiendo pero haré mi mejor esfuerzo para que esta historia sea de su agrado, por lo que cualquier crítica constructiva de cualquier tipo, es totalmente bienvenida.
Yetsave: que bueno que te esté gustando, trataré de actualizar lo más seguido que pueda
Gracias!
