¡Hola a todos! ¿Pensaron que tardaría otro año en actualizar? XD pues se equivocaron. Pido de antemano mis disculpas por lo chafo del capítulo, espero de corazón que sea del agrado de todos los que lo leen. Como ya se los había advertido, este fic contendrá algo de dramatismo, pero… muy poco XD, es sólo para ponerles otra pequeña trava al romance de nuestros héroes. Así que no se asusten que no es mi intención que esta historia se transfórmame en algo corta venas XD.
Por cierto, aprovechando que estoy dando avisos, les doy a todos una cordial invitación para que pasen a leer un fic corto que subí hace algunas semanas, se llama "Cuando el sol y la luna se unen", es una historia de amor entre Anju y Kafei, a todos los que les agrade esta pareja, la invitación esta hecha XP
Sin más que decir los dejo con el capítulo…
GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA
En el capítulo anterior…
Después de lo ocurrido se sentían libres, por primera vez se habían dejado llevar y habían conseguido demostrar lo que sentían, ese secreto que habían guardado en sus corazones durante años al fin había salido a la luz a pesar de que aún no formalizaban nada.
Pero el tiempo seguía transcurriendo de manera implacable y ambos jóvenes sabían que el momento debía romperse, pero ciertamente ninguno tenía mucha intención de volver al castillo.
El cielo ya se había oscurecido y por ahora las estrellas serían los únicos testigos de lo que esa noche quedaría sellado como un secreto… un secreto que mantendrían hasta que llegara el momento oportuno para revelarlo…Y… ¿Qué pasará ahora?... Sólo la oscura noche sería testigo de lo que continuación acontecería. Pero mañana sería un nuevo día con nuevos preparativos para la llegada de un invitado muy especial ¿De quién se trataría?
.-.-.-. Día cuatro: Clase extracurricular .-.-.-.
Había amanecido, un hermoso amanecer o eso era lo que a ella le parecía. Los pájaros cantaban animados, el sol brillaba con fuerza y las plantas parecían más vivas que nunca, hasta las flores en su jardín comenzaban a florecer. Se sentía feliz, extrañamente dichosa, ¿acaso ese sería el resultado de lo acontecido la noche anterior? No lo sabía y tampoco le importaba… no en ese momento.
La joven princesa comenzó a tararear una dulce canción, una melodía pausada y alegre. Si… definitivamente la princesa se encontraba dichosa y se le notaba.
Toc toc
Alguien había llamado a la puerta y si su presentimiento no le fallaba debía ser nada más y nada menos que de Link ¿De quien más podía tratarse? Después de todo, él era su tutor y quizás ahora… algo más.
Se acercó a la puerta rápidamente, estaba ansiosa de volver a verlo… deseaba volver a encontrarse con su mirada. Y tan rápido como había llegado abrió la puerta llevándose una no menor sorpresa.
- ¡¡¿Papá?!! – Mantenía ahora sus ojos muy abiertos, estaba notoriamente sorprendida.
- ¿Pareciera que esperabas a alguien más? – le comentó con una agradable sonrisa en su rostro, aunque no tan animado como de costumbre.
- Pues… yo… 6-6 - tartamudeo un tanto avergonzada bajando su mirada hasta el suelo, él había dado justo en el clavo – No…no esperaba a nadie – mintió finalmente de manera muy mala.
- Hay algo importante que tengo que decirte hija u.u … - se aclaró la garganta. Su rostro parecía haber tomado una expresión muy seria, extraña en el rey – tengo que decírselo… es ahora o nunca, hoy llegará y ella tiene que saberlo T-T.
¿Serio? ¿El rey serio? Eso no podía ser posible, algo muy malo tenía que estar pasando para que el hombre perdiera su acostumbrada alegría y despreocupación ¿De que se trataría?
Y pasaron los minutos, el rey se mantenía apoyado en el marco de la puerta moviendo sus manos con nerviosismo, observando el MUY interesante techo del cuarto de su hija. Mientras ella lo observaba inquisitivamente esperando a que el hombre se dignara a continuar, pero se estaba poniendo nerviosa. Ya había cruzado sus brazos sobre su pecho y ahora comenzaba a mover nerviosamente su pie y el rey aún se mantenía callado.
- ¿Qué es lo que querías decirme papá? – Sonrió o por lo menos hizo el intento – Seguro esta tramando algo estúpido, no me extrañaría después de su última idea – Medito ella, recordando las cosas que había vivido y los problemas en los que se había metido por culpa de su progenitor.
- Yo… - hizo una nueva pausa, el momento se estaba poniendo aún más tenso.
- ¿Tú que? – Insistió ella impaciente, tratando de indagar con su mirada lo que ocultaba la del hombre.
- Yo… - murmuró nuevamente volviendo a mover nerviosamente sus manos - ¡¡Te extrañe mucho durante la noche!! TOT – Exclamó luego, abalanzándose contra la muchacha en un efusivo abrazo.
Ciertamente eso no era lo que quería decirle, pero no se vio capas de revelar la verdadera intención de su visita. El rey nuevamente decidió postergar lo impostergable y como no estaba Impa para regañarlo, sintió que no había problemas. ¿Qué tenía de malo esperar una o dos horas más para contarle la verdad a su hija? No pasaría nada, después de todo, el tiempo se pasaba volando…
- Papá… cálmate n-nU – le dijo la chica tratando de separarlo de ella – No pasa nada, ya estoy aquí.
- ¿No volverás a dejarme solito? – Le preguntó, de pronto había recordado que la noche anterior había tenido que cenar completamente sólo, porque su hija había sacado a pasear a un potro o algo así le habían contado - ¿No lo harás, verdad? – le dijo con los ojos vidriosos y haciéndole un puchero.
- No papá, no volveré ha hacerlo n//nU – Insistió ella sonrojándose ligeramente por la melosa actitud que tenía el rey. Era como un niñito y ahora que Impa no estaba, pareciera que andaba más sentimental que nunca.
- ¡¡GRACIAS QUERIDA!! nOn – El rey había vuelto a la normalidad y con su inconfundible sonrisa agregó – No olvides que la maestra de etiqueta te esta esperando.
Luego de eso se separó de la muchacha y se alejó por el pasillo cantando una alegre canción. Había vuelto a ser el despreocupado rey de siempre.
Zelda se había quedado observando como él hombre se alejaba, estaba como inmersa en sus pensamientos, todavía parecía analizar el significado de las últimas palabras del hombre, pero su mente se negaba a trabajar y sólo fue cuando su padre se perdió de vista por el largo y estrecho pasillo que reaccionó…
- ¡¡¡POR TODAS LAS DIOSAS!!! xOx– Exclamó alarmada - ¡¡Las clases de la gorda!! ¡Lo había olvidado por completo!
Ciertamente a nadie le gustaría recordar que tenía una cita con la mujer más obesa y monstruosa del reino y por ello era entendible que la joven princesa hubiera necesitado del recordatorio de su querido padre para refrescar su memoria.
Cerró velozmente la puerta tras de si, y presurosa se ducho y se vistió, no se colocó el corsé bajo el vestido, no tenía tiempo de hacerlo y además necesitaba ayuda para ponérselo. Para este día había escogido un atuendo que seguramente Link nunca antes había visto, se trataba de un vestido púrpura, similar a todos los que tenía, pero las mangas de este eran ajustadas y le llegaban hasta un poco más abajo del codo. No se puso las pesadas hombreras, no eran adecuadas para una práctica de baile, había atado su pelo en una trenza que comenzaba casi a la altura de sus hombros y los dos rebeldes mechones que tenía junto a sus puntiagudas orejas, los había atado con una larga cinta y sobre su frente, la ya conocida tiara.
Volvió a salir del cuarto dispuesta a ir al cuarto de Link para despertarlo, pero al atravesar el umbral de la puerta y mirar hacia un lado, lo vio. Link también acaba de salir de su habitación.
- Buenos días princesa – la saludo él con una sonrisa amable en su rostro. Pero sin mirarla, no se atrevía ha hacerlo, no después de lo que el rey le había revelado – soy un tonto…
- Buenos días 6///6 - murmuró ella sonrojándose. Su corazón se aceleró al instante y su mirada fue a parar al suelo, se sentía nerviosa.
- El rey pasó por mi cuarto hace un rato – agregó, se veía algo triste y culpable – cuando me despedí de él, me dijo que también visitaría el suyo para contárselo – volvió ha hablar sintiendo el peso de cada una de las palabras que le decía - ¿Hablo con usted? – preguntó al fin.
- Por supuesto que si, hace un rato hable con él – le respondió enseguida, notando la extraña actitud que había tomado el muchacho, ni siquiera se había molestado en mirarla, acaso ¿se había arrepentido de lo que había sucedido anoche? - ¿Qué sucede Link, porque me tratadas de usted? Desde que nos conocemos no recuerdo que me hayas tratado con esa formalidad – Le dijo aún sin entender la rara actitud del muchacho.
- Tiene razón, fui descuidado, pero ahora entiendo la gran diferencia que hay entre nuestros estatus… lamento mucho no haberla tratado con el debido respeto antes – le contestó el muchacho.
No sólo su actitud era extraña, también su forma de dirigirse a ella. Zelda aún no podía creer que después de lo que había sucedido ayer, ahora él se comportara como si nada. Algo en su pecho se oprimió con fuerza, la felicidad que antes había sentido al despertar se había desvanecido con este encuentro ¿realmente Link había olvidado que la había besado? ¿Acaso había estado sólo jugando con ella? Apretó con fuerza sus puños, impotente y dolida. Link por su parte se sentía desconsolado, no sabía como expresarse ahora antes ella, ¡¡Estaba comprometida!! Maldición, no podía amar a ESA mujer, no a ella. Y es que había sido precisamente eso lo que el rey había venido a decirles a ambos.
"Hijo, hoy a las siete de la tarde necesito que estés con Zelda en el comedor. Llegará un gobernante, viejo amigo mío, con su hijo, para formalizar el compromiso con Zelda", esas eran las exactas palabras que el hombre le había dicho. Aún resonaba en su mente la palabra "compromiso". Se sentía culpable de lo que había hecho el día anterior, no arrepentido, pero si muy culpable, porque el sabía que a pesar de que él amara a la joven princesa, ella ya no era una mujer libre. Hoy en la tarde formalizaría un compromiso con un afortunado estúpido que él ni siquiera conocía.
- Maldición – volvió a repetir apretando con fuerza sus puños – pero quizás aún exista una posibilidad, si ella no esta de acuerdo con el compromiso este no podría llevarse a acabo – medito sintiendo como sus manos temblaban, tenía miedo de preguntarle, pero… tenía que hacerlo - ¿Y… que opina usted de lo que le dijo su padre?
- ¿Qué? – Zelda no parecía entender la pregunta – Pues… lo sentí muy afligido, así que le dije que no se preocupara que todo estaba bien – agregó ella con voz sombría.
- Ya veo – murmuró el muchacho sintiendo como si una daga atravesara su pecho, hiriéndolo. Ella estaba de acuerdo con la decisión de su padre, ya no había nada que hacer.
Pero lo que Link no sabía es que la joven no tenía la menor idea de que hoy a las siete se comprometería con un completo desconocido, era cierto que el rey había hablado con ella, pero no había sido capaz de decirle lo que al rubio ya le había revelado. Zelda por su parte sentía deseos de llorar, pero decidió contener las lágrimas, no valía la pena, no en una situación como esta.
- Creo que no hay nada más que decir – Concluyó al fin de manera fría y cortante.
El Hylian levanto por primera vez su mirada para observar a la muchacha y se quedo ahí, pasmado.
- Por el amor de Nayru… se ve preciosa – pensó embobado al ver por primera vez en el día a la joven princesa. Su atuendo era simple, pero su belleza era inconfundible. Sin darse cuenta sus ojos recorrieron las perfectas curvas que esa tela púrpura delineaba con exquisita precisión, esa misma silueta que él había tenido la fortuna de sentir entre sus manos. La prenda caía sobre su cuerpo con una gracia y sencillez inigualable – Te vez hermosa – murmuró creyendo sólo haberlo pensado.
La chica se sonrojó al instante, pero decidió no hacerse tontas ilusiones y empezó a caminar, bajo su mirada para tratar de ocultar el ligero rubor que aún adornaba sus blancas mejillas, no quería que él lo notara. Y al pasar junto al joven agregó – Llegaremos tarde si no nos apresuramos – fue lo único que le dijo al tiempo que seguía avanzando con un paso firme y solemne.
El chico aún un tanto embelesado, la siguió sin decir palabra alguna, ni siquiera recordaba hacía donde se dirigían en ese momento. Y mientras caminaban, la chica medito mucho acerca de la situación y penó que tal vez el joven estaba algo asustado, quizás el encuentro con su padre no le había hecho bien, además… Link no se atrevería a jugar con ella, ni mucho menos con sus sentimientos, lo miró de reojo notando la inconfundible tristeza en su rostro.
- Pobrecito ó-ò – pensó afligida sintiéndose muy culpable, quizás ella tampoco había reaccionado de la manera correcta - ¿Sabes algo? – Dijo de pronto clavando su mirada al frente, llamando la atención del muchacho – No me arrepiento de lo que sucedió ayer – agregó son una gran sonrisa, recordando el encantador momento. Tal vez lo que Link necesitaba era un poco de tiempo para asimilar los hechos, y aunque finalmente decidiera que en realidad lo que tenían no podía ser, ella no quería alejarlo… no soportaría perderlo – No se si tú pienses los mismo, pero no me gustaría perder tú amistad.
- Zelda… - en parte se sentía reconfortado por las actuales palabras de la muchacha, pero él no quería ser su amigo, él la quería como algo más – Yo tampoco estoy arrepentido – le confesó finalmente, necesitaba sincerarse – Y aunque no sea lo correcto, no quiero apartarme de tu lado – le sonrió dulcemente sin dejar de observarla.
La joven princesa parecía feliz de escuchar aquellas palabras, quizás aún no eran más que amigos, pero por lo menos esto era un buen comienzo para quizás luego ser algo más.
- No puedes hacerlo tampoco, eres mi guardaespaldas ¿recuerdas? – agregó ella en forma de broma, ahora también lo miraba, y una linda sonrisa adornaba su rostro.
- En eso si que tienes razón – agregó soltando una carcajada, divertido. Ciertamente ella tenía razón, como su guardaespaldas estaba "obligado" a estar a su lado, con o sin prometido, ÉL aún seguía siendo su tutor.
¿Por qué cuando estaba con ella olvidaba los problemas? No lo sabía y tampoco le interesaba analizar nada al respecto, lo único que le importaba ahora es que prohibido o no su amor, se sentía feliz de estar a su lado.
- ¡Se hace tarde! – Agregó la muchacha sobresaltada, pero sin dejar de sonreírle – Ven… vamos – le dijo sujetando una de las manos del chico con la suya, para luego comenzar a correr por los pasillos.
El Hylian se sonrojó inevitablemente con ese nuevo contacto, y además se sentía feliz de verla a ella sonreír. De pronto todos los problemas y el compromiso se alejaron de su mente.
- ¿A dónde vamos con tanta prisa? O.o – Le preguntó, sintiéndose un tanto confundido. Hasta ahora no había analizado el hecho, pero… no tenía idea hacia donde se dirigían.
- ¡¡A las clases con la gorda!! – le respondió ella riendo divertida al ver la cara de susto que ponía en joven al escucharla.
- ¡¡La gorda!! ¡¡Había olvidado por completo que teníamos clases con ella!! o0o – Pensó alarmado, pero enseguida el horrendo recuerdo de la mujer ballena lo hizo palidecer – ¡Que asco! – comentó sin querer en voz alta, escuchando luego la suave risita de su compañera.
- ¡Ya lo creo, puaj! – Agregó Zelda poniendo una cara de repulsión.
Link rió divertido al ver la expresión de la princesa, al parecer en eso estaban completamente de acuerdo, para ninguno de los dos era muy agradable volver a ver a la monstruosa ballena…. digo, a la educada maestra de etiqueta, que seguro ya los esperaba. Pero ellos parecían estar en su propio universo, un mundo que habían creado para alejarse de la realidad y ser felices.
La obesa mujer observaba nerviosa el reloj, ya eran pasadas las nueve de la mañana y la princesa junto a su tutor aún no se dignaban a aparecer. Se sentó… o mejor dicho desparramó su descomunal trasero sobre una pequeña e infortunada silla que a penas conseguía sostener con sus cuatro delgadas patas todo el enorme peso que ahora se había recargado sobre ella… pobre… pobre… silla, seguramente a nadie le gustaría estar en su lugar.
Y fue cuando las patas de la silla comenzaban a temblar, a punto de dar fin a su resistencia, cuando la puerta del gran salón vacío hizo un fuerte y molesto sonido al ser abierta. La morsa… digo, profesora, se levantó. La silla se había salvado de una muerte segura por muy poco.
Link sujetó la gran puerta de madera e hizo un ademán para que la joven princesa ingresara al cuarto, para luego cerrar la puerta tras su espalda.
- Llega tarde señorita – agregó con voz ronca y un tanto rasposa, le costaba modular, tenía tanta grasa que su boca parecía estar embutida en su cara.
- Lamentó la tardanza maestra – Agregó ella de manera solemne, evitando mirar a la grasienta mujer al tiempo que realizaba una pronunciada reverencia, sujetando al mismo tiempo con gracia la tela de la falda de su vestido con una mano, mientras que la otra la apoyaba en su pecho – Me disculpo sinceramente con usted n-ñ – volvió a decirle dedicándole ahora una fingida sonrisa.
Link sólo sonrió al observar la delicada figura de la muchacha realizando esa formal reverencia, le parecía divertido ver a la joven actuar como una verdadera señorita de clase, Zelda… no era de ese tipo de chicas, a ella le gustaba meterse en problemas, conocer el mundo y liberarse del peso de la tiara que siempre debía cargar sobre su cabeza, era una princesa un tanto rebelde, pero a él así le gustaba.
- ¿Cuántas veces le he dicho que no me…? – la ballena no pudo terminar sus palabras ya que fue repentinamente interrumpida por una "imprudente" muchacha.
- … Me levante la ceja – suspiró encogiéndose de hombros – Lo se, me lo ha dicho un centenar de veces – volvió a decirle olvidando por completo que no había pedido permiso para hablar.
- ¡¡INSOLENTE!! Ò0ó – Gritó la mujer horrorizada - ¡¿Cuántas veces le he le dicho que tiene que pedir la palabra antes de hablar?! – Parecía más agitada de lo normal, quizás se estaba empezando a ahogar por el esfuerzo que había hecho al intentar gritar.
- Creo que metiste la pata – le murmuró Link quien ya estaba junto a la una aterrada muchacha.
- Eso no es de mucha ayuda ¬-¬ - Le murmuró ella mirándolo de reojo.
- Déjalo en mis manos – Agregó el poniéndose una mano en el pecho con orgullo – Yo me encargare de la bestia – Le dedico una última sonrisa y se acercó cuidadosamente a la enfurecida y grasosa mujer.
La maestra ballena dejo de gritar al ver que el joven se acercaba, este se detuvo a un metro de ella. Era prudente mantener la distancia, si ese MONSTRUO llegaba a tropezar, seguro lo aplastaría con ESE enorme cuerpo que tenía.
- ¿Me permite? – Le preguntó sujetando la mano de empanada de la mujer ballena con una de las suyas – Que asquerosa - pensó para si tratando de fingir una sonrisa complacida y luego deposito un fugaz beso sobre la mano de la mujer - ¡¡¡¡AHHH que horror, voy ha vomitar!! ToT - se decía para si, la verdad es que sus labios con suerte habían alcanzado a rozar la piel de la mujer, pero el perfume que esta traía era demasiado POTENTE para la pobre nariz del muchacho – Buenos días señorita, es un placer… horrendo placer, volver a verla – le dijo fingiendo una sonrisa amable y agradable.
La gorda mujer se sonrojó con los actos del muchacho y apartando bruscamente su mano se la llevo a su boca para cubrirla, soltando una estridente risa de nerviosismo, al tiempo que desviaba su mirada. Link aprovecho esa oportunidad en el que ella no lo miraba, para girar la cabeza y hacer una GRAN mueca de asco, que sólo Zelda alcanzó a divisar.
- Pobre Link – pensó ella divertida, cubriendo su boca con una de sus manos tratando de ocultar su sonrisa y conteniendo la risa.
- Usted es todo un caballero – lo halagó la mujer agitando su manito de empanada frente a su cabeza, tratando de bajarse el rubor.
Link había conseguido su objetivo, había desviado la atención de la mujer y le había evitado a Zelda un BUEN castigo, por eso luego le pediría una recompensa, pensó sonriendo. Bien merecida se la tenía.
- Con su permiso, maestra – agregó la muchacha acercándose con algo de desconfianza hasta Link - ¿Me permite hablar? n-ñ – se aventuro a preguntar antes de recibir otro reto.
- Por supuesto jovencita – le dijo la maestra sin tomarle gran importancia, parecía haber olvidado por completo su enojo.
- Mi padre…
- Ejem ¬-¬ – la mujer la fulminó con la mirada.
- Digo, el honorable rey de Hyrule ñ-ñ – corrigió enseguida al sentir la penetrante mirada, a penas le podía ver los ojos entre tanta grasa, pero si podía sentir a la perfección la mirada de la mujer – Me informo ayer que hoy tendría una clase especial de baile, ya que la noche de la fiesta en el castillo se acerca – le dijo escogiendo con cuidado sus palabras y tratando de hablar pausado y modulado.
- Ahhh, claro… las clases – puntualizó la gordis – empezaremos enseguida con eso, dio dos palmadas con sus manos y la una música muy ceremoniosa comenzó a sonar – el rey me dijo que para el baile tu tutor sería tu pareja, por lo que considero que deberías practicar con él – le explicó.
- Yo la pareja de Zelda, pero… no entiendo, ¿ella no debería bailar con su prometido? – el chico se encontraba confundido, le parecía un tanto extraña esa petición.
- ¿Sabes bailar apuesto muchacho? – ahora la mujer se dirigía a Link.
- Ehhhhh o.o – murmuró el rubio sin saber que responder ante esa pregunta, él… ¿sabía bailar? La verdad es que no recordaba la última vez que había bailado con alguien y si lo había hecho estaba seguro que ESO no se acercaría en lo más mínimo a una danza formal con la princesa de Hyrule – Claro que si n0n – le respondió finalmente mintiendo.
Zelda miró horrorizada al chico, ella sabía perfectamente que estaba mintiendo, ÉL no conocía los pasos del baile al que la mujer se refería.
- Perfecto, en ese caso… demuéstremelo – lo desafió la obesa mujer, apremiando a los chicos para que avanzaran hasta la pista de baile – Espero que usted señorita no los haya olvidado – agregó enseguida dirigiéndole una mirada amenazante a la princesa.
La chica no dijo nada ante el mordaz comentario de la ballena, en vez de eso se acercó al rubio y por lo bajo le pregunto - ¿En verdad sabes bailar?
- La verdad n-n… - realizó una innecesaria pausa para darle algo de suspenso a su respuesta – No tengo ni la menor idea – terminó de decirle.
Zelda perdió ligeramente el equilibrio, estuvo casi se cayó de la impresión - ¿Y que vamos a hacer entonces? – le preguntó justo después de recuperar su postura original.
- Improvisar n0n – fue la simple respuesta del despreocupado rubio.
- Supongo n-nUU que debí esperarme una respuesta como esa – pensó para luego sonreír un tanto resignada, Link nunca se preocuparía por algo como eso.
- Me otorgaría esta pieza, bella señorita – le dijo luego sonriéndole con algo de picardía, se inclinó ligeramente y extendió su brazo en espera de que la muchacha sujetara su mano.
Un tenue rubor adorno las mejillas de la joven princesa quien sin pensarlo dos veces se dejo llevar por el "juego" – Será todo un placer – agregó ella en el mismo tono, devolviéndole otra pícara sonrisa al tiempo que posaba delicadamente su mano sobre la que el muchacho le ofrecía.
Link camino a su lado y así ambos llegaron al centro de la pista de baile, él libero la mano de ella y se separo con un movimiento elegante. La princesa lo observó y luego tomando con sus manos la falda de su vestido realizó una ligera inclinación, como saludando a su acompañante. El Hylian la imitó realizando una caballerosa reverencia ante la futura heredera al trono. A lo lejos escucharon como la gorda daba dos palmadas más con su mano y la melodía que hasta ese entonces sonaba, cambio. Ahora una música suave y lenta daba comienzo a una nueva canción.
- Que la función empiece – bromeo ella cuando Link volvió a extenderle el brazo para que ella sostuviera su mano, y así lo hizo.
Con su mano libre la sujetó por la cintura y la acercó hasta su cuerpo, dejándola a escasos centímetros de él.
- ¿Y ahora que? – le preguntó el chico sin saber como seguir a continuación.
- Dame tú mano y sujétame con fuerza con la otra de la cintura – le indicó ella, el joven sin más obedeció, mientras la chica posaba su mano libre sobre uno de los hombros de él – Y ahora… - le sonrió – sólo déjate llevar, deja que la música indique el ritmo…
Y fue así como comenzaron a moverse, Link seguía con facilidad los movimientos de la joven princesa, en realidad no estaba siguiendo sus pasos, sólo se movía por inercia, porque para ese entonces, él había vuelto a perderse en los ojos de la joven rubia. Zelda daba uno, dos, tres pasos y giraba, un giro que hacía que la larga falda se su vestido se agitara con fuerza siguiendo el movimiento. Adelante, atrás a un lado y al otro, así continuaron moviéndose al compás de la música y perdiendo completa noción de la realidad, la sala y aún más de la ballena varada que los observaba… ahora eran sólo ellos, la música y esa danza pausada y romántica. Sus cuerpos se acercaron e intercambiando miradas cómplices sintieron como si los recuerdos del día anterior se hacían más vivos que nunca. El Hylian estrechó a la princesa con uno de sus brazos, mientras que su otra mano fue a parar sin saber como a la nuca de ella. La rubia le dedicó una nueva sonrisa al tiempo que sus brazos se enredaban el cuello de él, dieron un último giro y sus rostros comenzaron a acercarse atraídos por una fuerza inexplicable… sus bocas casi se rozaban cuando…
- ¡¡¡ALTOOO!!! Ò0ó – chilló la monstruosa mujer furiosa, estaba roja de rabia - ¡¡¿Cómo es posible que intentes abusar del pobre y educado joven Link?!!
- ¿Qué? ó.ò – La chica parecía no comprender - ¡¡Yo no hice nada!! – alegó luego molesta, era el colmo ¿qué había hecho ella ahora?
- ¡¡Te estas aprovechando del pobre, e indefenso e inocente joven Link!! Ò0Ó – le gritó la mujer furiosa.
- ¡¡¡Yo no hice NADA!! – Y técnicamente era cierto, no había alcanzado a hacer "nada", porque gracias a la abrupta y desagradable interrupción de la gorda no había conseguido ni siquiera tocar los labios del joven – Maldición…
- No discutan, por favor o-ò… - intervino un muy afligido Link.
- ¡¡¡TÚ CALLATE!!! – le gritaron las dos enfurecidas mujeres, meterse en pelea de chicas era peligroso y el acaba de descubrirlo.
- T0T ¿Y ahora que dije? – se preguntó en una esquina rodeado de una GRAN aura emo.
La guerra se había desatado.
- ¡¡Usted no tiene derecho a tratarme como lo hace!! – le gritó la chica desafiándola.
La descomunal mujer se acercó, a paso lento pero seguro, haciendo temblar ligeramente el piso al avanzar.
- ¡¡Atrevida!! ¬¬
- ¡¡¡Gorda!!! ¬o¬
- ¡¡¡¡Rubia desabrida!!!! ò0ó
- ¡¡¡¡¡FEA!!!!! Ò-Ó
- ¡¡¡¡¡¡HUESUDA!!!!!! Ò0Ó
- ¡¡Oiga, no estoy huesuda!! ¬o¬
- ¡¡Si lo estas!!
- ¡¡Que no!!
- ¡¡Que si!!
- Que nunca te decides – Link hizo su aparición cantando una extraña canción.
Las dos mujeres se detuvieron y lo fulminaron con la mirada y nuestro joven héroe volvió a su esquina como un emo cualquiera.
- Te voy a acusar con mi papá – la amenazó la princesa apuntándola con su dedo índice.
- ¡¡¡NOOO!!! Espere señorita… todo menos eso – le rogó la mujer echándose al suelo, rodando por el piso como desquiciada.
- ¿Pero que demonios…? - Se preguntó la joven observando incrédula a la desesperada y grasienta señora – Esta bien maestra, retiró lo dicho – le dijo finalmente compadeciéndose de la pobre, pero gorda… mujer.
- Es muy amable señorita – le dijo arrastrándose hasta la princesa.
- Que asco – pensó la princesa y enseguida agregó – Esta bien, esta bien… pero por favor no se me acerque n-nU.
Después de un minuto de silencio y de una acomodación de papeles, todo parecía estar en orden. La gorda había vuelto a levantarse, ahora tenía el mismo semblante serio que siempre y como era habitual dirigía la clase, la princesa practicaba unos pasos de baile con un pesado libro en la cabeza, según la ballena para mejorar el equilibrio en sus movimientos y Link quien había dejado su oscuro rincón emo se había unido a las practicas con Zelda.
- Ya es suficiente – les dijo haciendo que los dos jóvenes se detuvieran – Usted princesa puede retirarse.
- ¿Lo dice en serio? – indagó ella insegura de haber escuchado lo que creyó escuchar.
- Si, vallase… - agregó sin darle importancia – me quedare a solas con el muchacho ¬u¬ el aún necesita practicar - indico luego mirando de reojo a un pobre y atemorizado guerrero.
- Zelda… has algo – le pidió el chico sintiendo como sus piernas empezaban a temblar. No se quería quedar a solas con ESA cosa.
La chica también afligida por el destino de su joven compañero trato de pensar rápidamente en un plan y fue entonces…
- No hay de que preocuparse, estarás bien – le sonrió.
-¿Qué? O-O – el Hylian no quería creer lo que había escuchado – acaso… ¿acaso va a abandonarme y en manos de esa asquerosa, gorda, horrenda y monstruosa mujer?
Zelda se acercó un poco al chico y le susurró algo a su oído. Él la miró perplejo y luego observó como ella desaparecía de la habitación, no sin antes despedirse de ambos. La puerta se cerró…
Glup… Link trago saliva, asustado. Su fin había llegado.
- Ahora al fin estamos solos… - le comentó la enorme mujer en un tono extrañamente sensual.
Era… grotesco…
- ¿Solos? – repitió el retrocediendo al tiempo que la gorda avanzaba implacablemente hacia él.
- Así es… completamente solos – le reitero la monstruosa mujer acorralando al pobre de Link contra una pared.
El chico sintió como su espalda chocaba contra una de las paredes del cuarto y maldijo por lo bajo el hecho de que justo ESA muralla, se encontrara precisamente en ESE lugar, justo en ESTE momento. Aún recordaba las palabras que Zelda le había susurrado "Esto te servirá de lección por coquetear con la gorda" le había dicho.
- ¡¡Pero esto es demasiado castigo!! ToT – pensó temblando de terror al sentir como la enorme mano de la mujer hacia un intento de acariciar su rostro, en realidad lo único que consiguió fue revolverle el cabello porque justo ese día había olvidado ponerse su gorro - ¡¡Que alguien me ayude!! ¡¡Nayru apiádate de este humilde guerrero!! T0T
- ¿Te gusta el tango? – le pregunto de pronto la bestia. Bueno nunca tanto así como bestia, pero le queda el sobrenombre, ¿no?
- ¿Qué mierd… es el tango? – Pensó horrorizado por no saber que contestarle – Yo… - tartamudeo finalmente de manera tonta.
- Sabía que si – la mujer, se había respondido ella sola y ahora sujetaba entre sus corpulentos brazos al joven como si se tratara de un muñeco.
La gorda comenzó a moverse de manera torpe con una música que él nunca en su vida había escuchado. Link trataba de liberarse desesperadamente del agarré de la ballena, o por lo menos intentaba apartar su rostro de su grasiento cuerpo para poder respirar, estaba como embutido en medio de toda su grasa… ¡¡¡ESA COSA SE LO ESTABA TRAGANDO!!!
- ¡¡Ayuda!! – suplico, pero su voz fue acallada por el corpulento cuerpo de la mujer que mantenía prisionera la cara del joven entre algún pliegue de su piel.
Fue entonces cuando creyó oír que la música había terminado. Ella lo levantó entre sus brazos y lo observó con detenimiento.
- ¿Por qué no me das un besito? – le dijo alargando su trompa para que pudiera sobresalir de sus enormes mejillas.
- ¡¡¡¡¡¿QUÉ?!!!!!! o0o – Su mente parecía estar a punto de caer en colapso nervioso - ¡¡NOOO!! ¡¡Prefiero besar a Ganondorf que a ESTA horrorosa creación de la comida chatarra!!!
Y fue justo entonces cuando un grito proveniente del exterior hizo que la gorda se detuviera. Para Link…fue como el mismísimo coro de los ángeles llamándolo ¡Era su salvación!
- ¡¡SOCORRO!! – Había gritado una doncella en apuro un piso más abajo y fuera del castillo - ¡¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!!
- ¿Escucho eso? – le dijo aprovechando el aturdimiento de la mujer para escabullirse de su agarré - ¡Una inocente doncella esta en peligro! – Le dijo inflando su pecho al tiempo que ponía su mejor pose heroica – Lamento tener que dejar hasta acá esto, pero… ¡¡El deber me llama!! – gritó al final corriendo hasta la ventana más cercana y saltando por ella, huyendo desesperado de la obesa maestra.
La mujer se quedó pasmada en el lugar donde se encontraba, aún no había conseguido asimilar lo que había ocurrido, ni mucho menos que el apuesto Link se le hubiera escapado de las manos.
Zelda no podía parar de reír al ver a un atrapado "héroe" entre la copa de un árbol. Se había imaginado que Link intentaría salir por la ventana, pero nunca pensó que se lanzaría en un verdadero piquero através de ella.
- No te burles de mi y ayúdame ¬¬ - le dijo tratando de zafarse de las enredaderas.
- Es… es que…. deberías… haber visto... tu cara – le dijo entre risas.
- ¡Yo no le veo la gracia! – Exclamó aún nervioso después de la horrenda experiencia que tuvo que vivir - ¡Tú maestra casi me traga con toda su grasa!
- Agradece que no se sentó encima tuyo, sino… ahí si que te perdemos en su tremenda raja – agregó volviendo a soltar una nueva carcajada.
- ¡No es gracioso! T0T
- Esta bien… te ayudaré a bajar – cedió al fin aún con una sonrisa en su rostro.
La joven princesa escalo el árbol, llegando hasta el lugar donde el guerrero se encontraba atrapado y con ayuda de sus manos consiguió soltar las enredaderas que mantenían prisionero el cuerpo de Link. Este cayó al suelo precipitadamente.
- x.x
- ¿Estas bien? O.o – bajo de inmediato al ver al inconciente chico en el piso - ¿Link? – Lo llamó cuando estaba a su lado – Link, responde – ahora estaba asustada.
Y fue cuando intentaba voltear al joven para ver su rostro cuando se percató del engañó, pero… era demasiado tarde.
-¡¡Te engañé!! – le dijo el sonriéndole divertido al tiempo que la atrapaba entre sus brazos, ahora ella se encontraba bajo él.
- ¡Eso es trampa! – se quejó ella entre molesta y divertida, la verdad es que se había preocupado mucho por el rubio.
Pero él no le dijo nada. Se había quedado embobado observando el dulce rostro de la muchacha, ella al notarlo se ruborizó ligeramente.
- Tienes tierra en la cara – le dijo desviando su mirada sólo por unos instantes, para después quitar con una de sus manos el polvo sobre el rostro del joven y antes de apartar su mano, el rubio la detuvo.
- Tú piel es muy suave… – parecía hipnotizado, y sin darse cuenta sus parpados se entrecerraron – Zelda… - la llamó en un suave susurró, la deseaba… deseaba sus labios.
- Link… - Lo llamó ella anhelante, cerrando sus parpados, esperando que el joven siguiera el curso de sus actos.
El Hylian sin más, acortó lentamente la distancia que los separaba, deteniéndose justo al sentir el suave roce entre sus labios, sus respiraciones se entremezclaban y sus corazones parecían estar a punto de estallar. Iba ha besarla, necesitaba hacerlo… deseaba volver a sentir el embriagante sabor de sus labios.
- ¡¡PRINCESA!!
El momento fue abruptamente interrumpido por la obesa mujer que desde el segundo piso y asomada por la ventana había alcanzado a divisar la romántica escena. Los chicos se separaron rápidamente avergonzados, pero antes de volver a escuchar los regaños de la gorda…
- Escapemos – le propuso Zelda en un tono infantil, como si fueran a cometer un errando crimen.
La chica comenzó a correr alejándose del lugar y Link la siguió, corriendo tras ella. Ambos reían divertidos, parecían dos niños jugando al escondite. Ingresaron nuevamente en el castillo, atravesaron el comedor y luego las puertas que delimitaban la cocina.
- Estamos… a salvo – le dijo ella de manera entrecortada por la carrera.
Link sonrió y con un dejo de malicia agregó – Yo no lo creo así jovencita – había tratado de imitar la voz de la descomunal mujer y abriendo sus brazos, como queriendo aumentar el volumen de su cuerpo la amenazó – Voy a atraparte.
La chica rió divertida y empezó a correr por la cocina, entre trastos y un húmedo piso – ¡Eso… esta por verse! – lo desafío ella, esquivando los brazos del joven que amenazaban con terminar su carrera.
Y estaban en esa persecución cuando Link descuidadamente resbaló, llevándose consigo a la muchacha, ambos se deslizaron por el piso húmedo y terminaron chocando contra un mesón cercano, el cual se tambaleó en un intento de mantener sobre su cuerpo, el ENORME pastel que los cocineros habían preparado para la fiesta.
- Oh… oh… O-o – Fue todo lo que atinó a decir Link cuando vio que la enorme torta con mucho merengue se les venía encima. Sólo alcanzó a cerrar sus parpados para no ver lo que a continuación aconteció.
La torta se hizo mil pedazos sobre sus cuerpos y cuando los dos muchachos volvieron a abrir sus parpados, quitándose el chocolate, el merengue y el manjar de sus rostros se intercambiaron una mirada perpleja. Ambos tenían muy claro que ESA torta era muy importante para la fiesta en el castillo.
- ¿Qué haremos ahora? o-o – fue el joven el que se había decidido a romper el silencio.
- ¿Qué tanto te manejas en la cocina? n-nU
Continuará…
El siguiente capítulo aún no tiene nombre, pero si les puedo asegurar que será muy dulzón XD ¿Quién alguna vez no jugo con la comida?... ¿Y que piensan ustedes de esta receta?… dos jóvenes enamorados, MUCHO chocolate, el infaltable merengue, la desastrosa harina, una pizca de azúcar y sas… el ingrediente especial, un toque de mi perversión XD ¿Qué resultara de todo esto? Ni yo quiero imaginármelo XDD. Pero no se alarmen XD que no tengo pensado hacer un lemon en esta historia, no estaba entre los planes originales XD, pero si alguna que otra escenita subida de tono.
Antes de despedirme quiero disculparme por las faltas de ortografía, las pifias de redacción y los errores de dedo. Me dio flojera revisar el capítulo XD. También no quiero dejar de agradecer a toda la gente que lee esta locura, en especial a aquellos que se toman el tiempo de dejar sus comentarios, un agradecimiento especial para… Dialirvi, la generala, ElF0TiT0, Maria VM, Toon Csi, mininaxoxo y Olivia, en verdad son un amor, ¡¡gracias por su apoyo!!
