Antes que nada quiero aclarar que los personajes de esta historia no me pertenecen, no hago esto con algún fin de lucro, sólo escribo para divertirme.

Segundo… quiero pedir disculpas por la tardanza, la verdad es que pretendía terminar este capítulo mucho antes, pero ocurrieron cosas durante el camino, algunas muy difíciles de admitir y otras que hubieras preferido que no ocurrieran, entre ellas, perdidas importantes de familiares, familiares de amigas muy queridas y ¿cómo olvidarlo?… el nefasto terremoto que azotó Chile… pero bueno, la vida es impredecible.

GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA

En el capítulo anterior…

Ninguno de los dos se había esperado que este inocente juego terminara como acababa de terminar, y es que tan inesperado como inoportuno el mesón que se había puesto en su camino llevaba consigo una carga muy importante para la fiesta que se aproximaba con el paso de los días.

Tan sólo el simple "Oh… oh…" del joven guerrero acompañó el vaivén de la gigantesca torta que se movilizaba con inquietante inseguridad, dando fe de lo que sin duda alguna acontecería… y no pasó mucho para que la enorme torta se diera por vencida dejándose caer hacia un lado.

Y fue así como inevitablemente el pastel se hizo mil pedazos sobre nuestros jóvenes e intrépidos protagonistas, dejando no sólo sus cuerpos bañados por la endulzante evidencia, sino también parte del mesón y el piso que los rodeaba.

Para variar habían vuelto a meter la pata, bueno técnicamente TODO el cuerpo, pero para el caso daba lo mismo, la cosa es que habían destruido el pastel que los cocineros se habían esmerado tanto en hacer.

Ahora sólo una única pregunta rondaba la mente de los rubios, lo malo es que a pesar de que las dos mentes estaban centradas en el mismo dilema, aún ninguna había conseguido dar con una solución. Y el silencio perduró hasta que el joven volvió a retomar la palabra para articular una simple y sencilla frase, con un significado mucho más sublime de lo aparente…

- ¿Qué haremos ahora? o-o

Otro incomodo silencio.

- ¿Qué tanto te manejas en la cocina? n-nU – preguntó finalmente ella, dando rienda suelta a una alocada y también desesperada sugerencia, que… ¿quien sabe?, quizás podría dar buen termino.

Y había llegado el momento de averiguarlo…

.-.-.-. Día cuatro (II): Una dulce tentación .-.-.-.

Un improvisado cartel era todo lo que ahora impedía el ingreso a la gran cocina real. La nota indicaba muy claramente con perfecta caligrafía "PROHIBIDO EL PASO, ORDEN REAL", un mensaje corto y simple, pero parecía ser que la frase "orden real" conseguía un efecto muy deseado en todos los sirvientes que quisieran asomarse por el lugar. Y es que nadie en su sano juicio desobedecería una orden proveniente directamente de nuestro queridísimo rey, no porque inspirara miedo ni mucho menos, sino más bien, porque todos los que llevaban tiempo en el castillo sabían que idea que saliera de la cabeza de Nohansen era idea que terminaba en desastre seguro y por supuesto, NADIE deseaba luego enfrentarse a Impa, la implacable consejera y guardiana real. Por lo tanto técnicamente… se encontraban solos… absolutamente solos. Pero por lo visto, hasta el momento ninguno se había detenido a meditar aquel "pequeño" detalle, aunque… nadie dice que aquello no podría cambiar.

Nuestros intrépidos protagonistas se encontraban al interior de la cocina reuniendo todos los ingredientes necesarios para la creación de un gigantesco y empalagoso pastel. A esas alturas habían conseguido quitarse parte de la pegajosa mezcla de ingredientes que había cubierto sus cuerpos, pero aún no habían tenido el tiempo de cambiarse la ropa.

- Muy bien Link, según este libro… – la muchacha posó su mirada sobre las pequeñas letras del texto que descansaba en su regazo. Ella se encontraba sentada sobre un gran basurero cilíndrico dado vuelta, y justo en frente un GRAN pote de vidrio parecía ser el lugar idóneo para la mezcla de los ingredientes. – Lo primero que necesitamos son los huevos y el azúcar ¿Me los puedes acercar?

Link sin chistar se movilizó a través de la cocina buscando los huevos y el azúcar, los primeros los halló de inmediato, pero el azúcar… - ¿Cuál será? – Se preguntó observando dos recipientes enormes con un contenido similar, y finalmente por su apariencia "supuso" que se trataría de lo mismo – Muy bien aquí están – le indicó a la muchacha, que aún sin despegar su vista del texto le hizo una seña para que él colocara dentro de la mezcla aquellos ingredientes. Y fue así como el rubio "lanzó" literalmente los huevos con cáscara y todo más la supuesta azúcar que había conseguido.

- Aquí dice que se deben batir… - murmuró ella y Link obedeció.

La chica escuchó el sonido de algo que crujía al tiempo que Link revolvía los ingredientes y fue "ese" peculiar sonido el que la hizo levantar la mirada del texto - ¿Por qué suena así? – le preguntó al joven contrariada por aquel peculiar ruido.

- ¡Ah! Deben ser las cáscaras de los huevos – le respondió un ingenuo muchacho con una gran y afable sonrisa – cuando empecé a revolver se rompieron – continuó como si lo que dijera fuera de lo más normal.

- ¿Qué tú hiciste que? – volvió a interrogar la Hylian incrédula, no podía hacerse la idea de que Link había sido capaz de tirar los huevos enteros, y cuando digo enteros digo ENTEROS.

- Pues eso… - insistió él con su acostumbrada tranquilidad – Son los huevos y sus…

- ¡¿Cómo diantres se te ocurrió meterlos así? – Lo regaño la rubia aún sin creer lo que estaba escuchando, enseguida suspiro cansada. Sin más dejo a un lado el libro y se acercó hasta la extraña mezcla – además… - murmuró pensativa – Huele raro… ¿le colocaste azúcar, verdad? – lo volvió a interrogar temiendo lo peor.

- ¡Claro que si! – le respondió el sin titubear. Según el lo que había tomado era azúcar ¿qué más podías ser?

La chica se acercó al enorme pote y sacó un poco de la mezcla con uno de sus dedos para probarla – x0x AHH! ¡Esto esta saladoooo! – exclamó al tiempo que corría por un vaso de agua.

- Ups… n-nU - realmente el no era muy hábil en esto de la cocina, pero ¿errando se aprende, no?, claro que este no era el mejor momento para ponerse a experimentar.

Zelda suspiró con pesar, la idea de realizar un pastel no estaba dando buen comienzo, si las cosas seguían así seguramente nada bueno resultaría. Pero no se detuvo a meditar lo sucedido, sino que enseguida volvió junto al Hylian.

- Link, la sal no es igual que el azúcar – empezó explicando tratando de mantener la calma y haciendo perdurar en el tiempo su paciencia. Lo que acaba de decir parecía muy OBVIO, pero por lo visto para el joven Hylian la diferencia no estaba muy clara – Tal vez se vean similares, eso lo admito… - agregó luego tratando de comprender el origen de aquel error del muchacho – En fin… - suspiró - ¿Te parece si empezamos de nuevo?

Y fue así como luego de limpiar todo, volvieron a comenzar, esta vez Zelda dirigía cada uno de los pasos del rubio, quien se detenía a preguntar cada vez que le asaltaba alguna duda. Era mucho mejor eso, que empezar nuevamente todo.

Una vez terminada la mezcla para el bizcocho de chocolate, la vertieron en tres moldes uno gigantesco, otro de tamaño promedio y uno pequeñito para que finalmente nuestro joven héroe se encargara de meterlos todos en el gran horno que poseía la cocina del castillo.

- ¡Uff! Debe ser muy pesado ser el cocinero del castillo – comentó Link agotado de tanto batir, mezclar, mover, vigilar, etc.

La muchacha soltó una suave risita, divertida. El comentario del rubio se le había hecho un tanto gracioso – Es por eso que en el castillo hay MUUCHOS cocineros – le sonrió con un dejo de ternura - ¿Te imaginas tanto trabajo para una sola persona? – le preguntó luego. La conversación se estaba haciendo amena, pero aún quedaba mucho trabajo por delante.

- ¡Ni me lo imagino! n-nUU – El estaba agotadísimo, esto de cocinar no era una tarea nada fácil. Y ahora pretendía sentarse, tenían que esperar a que los bizcochos estuvieran listos para seguir ¿no?

- Aún no te relajes – le indicó la joven princesa, observando las evidentes intenciones del chico – Podemos avanzar con el merengue mientras se terminan de cocer los bizcochos en el horno – Sonrió nuevamente al ver la cara de frustración del muchacho.

- T0T Yo pensé que ya estábamos listos – se quejo suspirando pesadamente.

- Muy bien, manos a la obra – le dedicó otra sonrisa, esta vez tratando de animarlo y comenzó enseguida con la preparación del merengue.

Unos minutos más tarde…

- Link… - lo llamó al tiempo que con una de sus manos tomaba algo de la endulzante mezcla que tenía delante.

El joven quién estaba ocupado guardando unas cucharas se volteo al escuchar la llamada de ella y fue justo cuando espero encontrarla con su mirada se percató de que alguna sustancia no identificada venía directamente hacia su cara.

- ¡Por las Diosas! – trató de esquivarla, pero era demasiado tarde.

¡SPLAD!

La escena que se observó a continuación era para la foto, Link con toda la cara llena de merengada y con una expresión de "¿qué diantres pasó?" mientras que la princesa reía divertida del pobre y confundido muchacho.

- ¡Eso no es justo! – Reclamó él, al tiempo que se echaba a reír junto a la muchacha. Al parecer ya había comprendido lo sucedido.

- Pero… te ves… muy… gracioso – agregó ella entre risas.

- ¿Ah sí? Con que muy gracioso ¿eh? – Le dijo al tiempo que se acercaba lentamente con un sólo objetivo – Esto no se quedará así – pensó al tiempo que una traviesa sonrisa adornaba su rostro todavía lleno de merengue.

Con un ágil movimiento consiguió tomar un poco de la dulce y pegajosa mezcla, y antes de que la chica pudiera escaparse se la lanzó a ella.

- ¡Cielos! – Pero consiguió esquivar el "ataque".

- ¡No conseguirás esquivarlas todas! – le advirtió con la clara intención de seguir con el "jueguito".

Y fue así como comenzó una verdadera guerra de… merengue, si… ¿quién lo diría, no? Esto era como jugar a lanzarse bolas de nieve, pero mucho más pegajosas y blandas que el agua fría y congelada.

De pronto en medio de la endulzante guerra, Link quien intentaba esquivar una "bola de merengue" que la princesa le había lanzado, piso mal y resbaló, cayendo sentado al suelo – ¡Auch! – se quejó al sentir su adolorido trasero, el mismo que había "amortiguado" todo el golpe contra las duras baldosas del piso. Zelda rió divertida, escondiendo su sonrisa con una de sus manos, la que apoyó justo delante de su boca. Segundos más tarde, con pasos lentos y seguros camino hasta el sitio donde el rubio se encontraba "tirado" en el suelo y una vez frente a él, se hincó para poder quedar a su altura.

- Estas… - hizo una pausa mientras observaba inquisitivamente al joven guerrero - … bañado en merengue – le comentó y con una sonrisa traviesa se inclinó para acercarse al más al Hylian y con cuidado retiró de la punta de la nariz de Link un poco de merengue que enseguida acercó a sus labios para probarlo - Mmmm – murmuró observando coquetamente a un aturdido muchacho – muy dulce – dijo finalmente pasando suave y sensualmente su lengua sobre sus labios al tiempo que acortaba peligrosamente la distancia que los separaba.

Link se sonrojó de sobremanera, a su parecer la muchachita que conoció en su infancia ahora era toda una mujer… y una muy hermosa. Y esa actitud coqueta y juguetona que tenía ahora lo volvía simplemente loco – No debes… no puedes hacerlo… - Se repitió una y otra vez tratando de controlar sus más íntimos "instintos". En realidad no entendía que estaba pasando, normalmente la joven princesa no actuaba de esa manera ¿qué era lo que estaba buscando? Acaso… ¿Lo estaba provocando? – Maldición… ¿Qué debo hacer ahora? – Se preguntó apoyando sus manos en el suelo para inclinarse un poco hacía atrás, tenía que buscar una manera de alejarse – Maldición – Se repitió una vez más tragando saliva, el calor ya estaba comenzando a afectar todo su cuerpo.

- ¿Qué sucede? ¿Me tienes miedo? – Lo interrogó sin retroceder, ella también había apoyado sus manos sobre el suelo y seguía acercándose lentamente al Hylian - ¿Qué estas haciendo? – Su mente parecía aún buscar la cordura, pero su cuerpo juzgaba la situación de una manera totalmente diferente. Seguro ese cabello alborotado, esa mirada ingenua, avergonzada y confundida, y ese apuesto rostro embetunado con dulce merengue estaba haciendo volar su imaginación de una manera peligrosa o quizás… demasiado tentadora. Link se veía irresistible.

- Zelda, no juegues conmigo… por favor - murmuró a duras penas, su mirada se había desviado desde las profundas aguamarinas de la muchacha hacia sus labios ligeramente entreabiertos teñidos de un rosa perlado – Por el amor de Nayru… - un suspiro se escapó inconcientemente de su boca, aquellos labios le estaban haciendo una invitación y… sería poco caballeroso rechazarla… - ¡NOO! ¡No puedes Link, no debes! – ella estaba comprometida, él lo sabía, ella lo sabía, entonces ¿Por qué?

Tenía muy claro que si se dejaba simplemente llevar estaría cometiendo una dura falta, una que casi había cometido en más de una oportunidad durante el transcurso de lo que llevaba de día.

- Esto no es un juego Link. Hace mucho dejó de serlo – No podía entender que era lo que detenía al muchacho, alguna razón debía tener para actuar de manera tan extraña el día de hoy y ella quería descubrirlo, necesitaba saber que era lo que estaba ocurriendo - ¿Ya no te gusto? – le preguntó finalmente, ahora eran sólo centímetros los que separaban sus rostros.

- ¡NO! ¡No es eso! – le respondió casi instantáneamente. Él la amaba, nunca había dejado de hacerlo – Yo no estoy a tú altura Zelda… tú eres una princesa, una doncella hermosa, inteligente y te mereces algo mejor… - Desvió rápidamente la mirada, no tenía el valor de mirarla, no ahora – Y además, estas comprometida – Empuño con fuerza una de sus manos al recordar esto.

- Link… - lo llamó con suavidad, sujetando con delicadeza el rostro del muchacho entre sus manos – Pensé que no te arrepentías de lo que había sucedido, tú mismo lo dijiste ¿Recuerdas? - Ya no podía soportarlo más, lo deseaba… lo deseaba como él no tenía idea y no soportaba el hecho de que él siguiera insistiendo con ese estúpido tema de "las diferencias sociales", ¿Acaso ella no le había dejado claro la noche anterior que no le importaba?

- Si, pero… - Antes de que pudiera continuar fue interrumpido por ella, quien ahora había posado su dedo índice sobre los labios del joven para silenciarlo.

- No hay peros que valgan – agregó inmediatamente – Si es verdad lo que dices… demuéstralo… - Insistió juntando la punta de su nariz con la del muchacho - ¿O acaso no eres capaz de hacerlo? – lo desafío retomando esa actitud coqueta y juguetona que parecía embobar a su joven acompañante.

¡Al diablo con todo! Sólo esperaba que las Diosas perdonaran la falta que estaba a punto de cometer - Discúlpame… - le susurró junto a su oído al tiempo que la abrazaba con fuerza – Zelda yo… yo… - necesitaba decírselo, a pesar de todo deseaba que ella conociera sus sentimientos – Yo… yo te… - tartamudeó al tiempo que las manos le comenzaban a temblar ¿Por qué estaba tan nervioso? ¿Por qué todo era tan difícil?

La princesa acercó aún más su cuerpo al de muchacho y con cuidad lo estrecho con sus brazos – Estas temblando… - le murmuró junto a su oído enternecida sintiendo como las fuertes manos del joven temblaban – Todo estará bien… - le volvió a susurrar enredando sus manos en los rubios y ahora un tanto pegajosos cabellos del guerrero. No sabía porque, pero esa frase se le había venido justo a la mente en aquel instante, era la misma que el chico le había dicho en muchas oportunidades para animarla, eso y su sonrisa habían sido claves para enfrentar muchas adversidades.

- Todo estará bien… - repitió él, casi sin darse cuenta. Aquellas palabras le traían tantos recuerdos.

Link esbozó una dulce sonrisa y escondió su cabeza en el hombro de la muchacha, sintiendo el suave aroma que desprendía la piel de la joven, mezclado con algo del dulce merengue. Pero no pasó mucho hasta que la princesa decidió separar ligeramente su cuerpo del joven, y fue entonces cuando las miradas de ambos volvieron a encontrarse. Ella mordió sutilmente su labio inferior, sintiendo como el palpitar de su corazón se aceleraba, luego cerró lentamente sus parpados y comenzó a acercar su rostro al del Hylian.

- ¿Me va a besar? – Se preguntó observando las acciones de la princesa. Nuevamente el nerviosismo se apoderó de él, no estaba muy seguro que era lo que debía hacer a continuación, pero cuando vio que el rostro de la joven se encontraba a tan sólo milímetros del suyo, cerró sus ojos esperando el inevitable encuentro.

Pero lo que sucedió erizó hasta el más íntimo cabello del rubio. La cálida y húmeda lengua de la joven rozó con exquisita dulzura la comisura de los labios de él, un contacto tan ligero y pausado que hizo que nuestro joven héroe se estremeciera, sintiendo como su cuerpo era recorrido por un placer desconocido hasta ahora. Nunca se había esperado una acción como aquella de parte de la muchacha, ni mucho menos se había imaginado en sus más acalorados sueños lo que a continuación ocurriría…

Zelda se acomodó un poco, antes de seguir saboreando con lengua y con sus manos el dulce merengue, esparcido en una de las mejillas del chico, quien suspiraba sofocado con cada delicado contacto. La chica bajo sus besos recorriendo el mentón de él. Link quien aún estaba demasiado aturdido por la enorme cantidad de sensaciones que se agolpaban en su mente y recorrían su cuerpo sólo atinó a soltar un excitado gemido al sentir la lengua de la joven ahora recorriendo la piel de su cuello, ¿Esto no podía ser real, o si? Ya ni siquiera la cordura acompañaba sus acciones, y en el instante mismo en que ella mordió suavemente su piel, el sujeto con fuerza el claro cabello de la muchacha, desordenando evidentemente la trenza que ella traía, mientras que su otra mano hacia un lento recorrido atrás de la delicada espalda de la joven, deteniéndose justo antes de llegar a tocar algo más.

Y todo parecía ir viento en popa, hasta que un inconfundible aroma inundó la cocina llamando la atención del rubio, quien a duras penas se dio fuerzas para intentar separar a la princesa de él – Detente… - le dijo con dificultad antes de volver a suspirar – Zelda… - la llamó aún excitado, jalándola suavemente hacía atrás.

- ¿Qué?... ¿Tan mal lo hago? u.u – le preguntó ella entre confundida y desilusionada, ahora su mirada estaba clavada en el suelo, se sentía avergonzada. Todo estaba tan bien ¿qué había hecho mal ahora?

- No es eso… - le respondió enseguida levantando el rostro de la muchacha, y dedicándole una cariñosa sonrisa con la intención de tranquilizarla - Es que… ¿No hueles algo extraño? – tenía calor, muchísimo calor y tanto sus mejillas como la de su compañera estaban de teñidas de rosa.

- ¿Oler? – fue todo lo que atino a decir, aún su respiración estaba agitada.

Segundos más tarde…

-¡LINK EL PASTEL! – Exclamó la chica parándose de un salto, dejando de lado todo otro pensamiento o sensación que interfiriera ahora con aquello que sentía era más inmediato.

- ¡LO HABÍA OLVIDADO! – Ahora también se encontraba de pie y corría a sacar el biscocho del horno antes de que comenzara quemarse.

Luego de eso todo siguió como si nada hubiera ocurrido, ambos se encontraban demasiado avergonzados con lo sucedido, por lo que al parecer por un mutuo y silencioso acuerdo había decidido no comentar nada al respecto y seguir con lo que se habían dispuesto a terminar, y finalmente lo habían conseguido, media hora más tarde un enorme y decorado pastel yacía sobre la mesa, de donde horas atrás se había derrumbado el primero.

El chico observó la hora y luego rompió el misterioso e incomodo silencio que se había formado entre los dos hasta ese momento, tan sólo se habían limitado a dedicarse una que otra palabra sin importancia alguna – Es tarde, será mejor que nos demos prisa en limpiar, todavía tenemos que arreglarnos nosotros. –

- Si, mi padre nos estará esperando en el comedor – agregó ella sin mirarlo.

Y fue así como luego de limpiar el desastre ambos se separaron, ingresando cada uno en su cuarto, pronto llegaría el momento en que una dura verdad quedará descubierta… ¿Qué sucedería entonces? Quien sabe, lo único seguro es que tal como estaban las cosas, nada bueno saldría de la noticia que el Rey les tenía preparada.


Había llegado el momento de la verdad, Link sabía que todos sus anhelos quedarían destrozados una vez que ellos atravesaran las grandes puertas que delimitan la entrada al comedor. Al otro lado los esperaban el rey, el amigo del rey y el hijo del amigo del rey... si, sonaba como trabalenguas, pero era cierto.

De reojo observó a su compañera, ella parecía extrañamente calmada. Su suave respiración, esa mirada pasiva y profunda, su postura intachable, su semblante relajado… ¿No había algo extraño en todo esto?

No entiendo como ella puede estar tan calmada ¿Acaso todo lo que me dijo era mentira? – Se interrogó de pronto, sintiendo el fuerte puñal que atravesaba su corazón con el sólo hecho de pensar aquello, y es que ¿Qué otra explicación había? Si ella realmente lo quería como sus palabras y sus actos le decían ¿Por qué estaba tan tranquila a tan sólo unos pasos de conocer a su futuro prometido? ¿Es qué acaso eso no era algo "problemático" para ella? - ¡MALDICIÓN! No puedo permitirlo… no puedo permitir que esto suceda – Sin siquiera pensarlo, sus manos capturaron las de ella con un rápido movimiento, estrechándolas con fuerza.

- Link… ¿Qué pasa? – lo interrogó una sorprendida y sonrojada muchacha. Su corazón se había acelerado nuevamente.

La intensa mirada que él le dedicaba la ponía nerviosa, su cuerpo se estremeció al observar como el joven se inclinaba acercando su rostro al de ella, era sólo cosa de tiempo para que sus labios se encontraran. Ella sabía perfectamente cuales eran las intenciones del Hylian y la verdad… no tenía ninguna intención de detenerlo, ni mucho menos poner resistencia. Seguramente el pretendía dejar en claro que lo que había sucedido en la cocina no podían dejarlo atrás.

- No puedes Zelda… - Murmuró desesperado, había perdido por completo la cordura y la noción del tiempo – No lo hagas – le insistió sin saber que aquellas palabras no tenían ningún significado relevante para ella, después de todo… ella era la única que ignoraba la noticia de estar comprometida.

- ¿Qué no haga qué? – Se preguntó sin ser capaz de articular palabra alguna, ahora si que no entendía nada – Estoy segura que hay algo que me perdí en algún momento – pensó tratando de buscar respuesta a una nueva interrogante. Pero tan pronto como la cálida respiración del rubio acaricio su rostro dejo de pensar en ello – Link… - susurró el nombre de su joven enamorado en un suave y dulce suspiró.

El chico sonrió enternecido a tan tendedora suplica. Zelda no le estaba mintiendo, su tierna voz y su calida mirada le aseguraban que ella correspondía aquel intenso sentimiento que entrelazaba sus destinos.

Pero como no todo podía ser perfecto…

La enorme puerta con un sonoro chillido alertó a nuestros jóvenes enamorados que el tiempo se les había agotado. Link se separó bruscamente de la princesa y volteó el rostro para no mirarla, se sentía realmente estúpido y muy avergonzado. Zelda por su parte maldijo la inoportuna aparición de aquel hombre al que vagamente recordaba.

- ¡Princesa! – Exclamó el sujetó tanto sorprendido como aliviado – Nos estábamos preocupando, me alegra mucho volver a verla – le sonrió de manera afable y cordial – Venga, adelante… - insistió para que ella avanzara.

El rubio apretó con fuerza sus puños, la hora había llegado…

Y ahora la princesa y su joven guardaespaldas avanzaban guiados por aquel desconocido sujeto. Seguramente él era el "amigo del rey".

- ¡Hija, dichosos los ojos que te ven! – Saludo alegremente el rey, quien también había estado inquieto por su tardanza – Por un momento pensé que te habías escapado – una gota de sudor frío rodó por su frente – Siéntense, por favor… hay alguien a quien quiero presentarte.

Nohansen se incorporó.

Link observó con recelo al "tipo" que se encontraba sentado a uno de los lados del rey, "él" debía ser el famosísimo prometido. Empuñó aún más fuerte sus manos, todavía no podía creerlo ¡NO ERA POSIBLE!

La chica ni siquiera había reparado en la presencia de aquel individuo, ya que estaba perdida mirando la incomodidad de su tutor, algo le estaba ocurriendo - ¿Qué le pasa a Link? – Y estaba a punto de preguntarle directamente al aludido, cuando…

- Zelda…

Ahora era su padre quien solicitaba su atención.

- Quiero presentarte a hijo de un viejo amigo, desde hoy el será tú prometido – fue directo y conciso – Su nombre es...

- ¡¿QUÉ? – El rey había sido interrumpido por su hija, quien aún no podía asimilar el trascendental significado que tenía para ella la palabra "prometido".

No podía creerlo, no podía ser cierto… ¿o si?

Continuará…

Y ahora todos se preguntaran… ¿quién es el famoso prometido de la princesa? XD!, bueno para que no se sulfuren… ni yo lo se XDD!, la verdad es que tenía muy claro quien iba a ser, hasta que de pronto entre en una pugna… realmente no se que será mejor, estoy entre dos opciones y no se por cual decidirme XD, aunque si alguien tiene alguna sugerencia ¡No duden en escribir!

Bueno no puedo despedirme sin antes dar mis más sinceros agradecimientos a toda la gente que me ha apoyado y que sigue leyendo esta historia, en verdad espero que este nuevo capítulo sea de su agrado. Y un agradecimiento especial a todos aquellos que se tomaron el tiempo de dejar sus comentarios… La generala, winter snow723, mininaxoxo, ElFOTiT0, Dialirvi, Fox McCloude, Maria VM, gaby, Estrella, GabbiVal04, Princesa Estrella, clamp-girl, pipe85694 y Kitsa, en verdad muchisimas gracias :').