Antes que nada quiero empezar dando algunos avisos, algunos encargados y otros míos XD! Primero que nada para la gente que lee el fic de la generala, ella me cuenta que tuvo problemas con su pc y que les deje un aviso de que lleva sólo un poco del capítulo XD!
Por otra parte les quería dar a todos una cordial invitación para que visiten mi deviantart (a muchos ya se los dije XD), pueden ingresar a el por medio de mi prolife o bien buscándome como "zilia-k", ya subí la primera portada de uno de los capítulos de este fic ;)
Y por último, quería comentarles que al fin tengo mi computador de vuelta XD! La pobre estaba moribunda y la tuve que formatear hace algunas semanas -_-U por eso el retraso, en verdad lo siento .
Sin más los dejo con el capítulo, esperando que sea de su agrado :)…
GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA
En el capítulo anterior…
La princesa y su guardaespaldas habían ingresado en la sala, para el chico era predecible el encontrarse con aquellos dos sujetos que acompañaban al carismático Rey, pero aún así le dedicó una recelosa mirada al "tipo" que se encontraba sentado a uno de los lados del padre de Zelda, "él" debía ser el famosísimo prometido. Sus manos se empuñaron con más fuerza, todavía no podía creerlo ¡NO ERA POSIBLE QUE ESTO ESTUVIERA SUCEDIENDO!
La chica ni siquiera había reparado en la presencia de aquel individuo, ya que estaba perdida mirando la incomodidad de su tutor, algo le estaba ocurriendo al muchacho y ella seguía ahondando sospechas de que algo no andaba bien. Todo el día el rubio había estado teniendo un extraño comportamiento.Y estaba a punto de preguntarle directamente al aludido, cuando…
- Zelda…
Ahora era su padre quien solicitaba su atención.
- Quiero presentarte a hijo de un viejo amigo, desde hoy el será tú prometido – fue directo y conciso – Su nombre es...
- ¡¿QUÉ? – El rey había sido interrumpido por su hija, quien aún no podía asimilar el trascendental significado que tenía para ella la palabra "prometido". Y es que nadie de la noche para la mañana asumiría tan tranquilamente una noticia de tal envergadura, o por lo menos ella no estaba preparada para eso.
Esto no podía ser cierto… ¡No podía serlo!... ¿O si?
.-.-.-. Día cinco: ¿Comprometida? .-.-.-.
No estaba segura del lugar donde se encontraba, ni sabía la hora que era, ni mucho menos si era de día o de noche, aunque seguro eso último podría solucionarlo fácilmente haciendo un pequeño esfuerzo y abriendo sus ojos, pero… ¡Su cabeza estaba que explotaba! ¿Cómo dientres iba a ser prioridad abrir los ojos con esa horrenda jaqueca?
Y aún con los ojos cerrados, trató de buscar en algún resquicio de su mente algún recuerdo que le señalara que era lo que había ocurrido desde…
- ¡No puede ser! – Se levantó sobresaltada de la cama después de que un funesto recuerdo la hiciera descubrir en parte la razón por la que seguramente hasta un instante atrás había estado recostada.
- ¡Princesa! – exclamó alguien a sus espaldas. No se encontraba sola, pero sabía perfectamente quien era su acompañante, no había necesidad de voltear.
- No te preocupes, no iré a ningún lado – le indicó antes de que el chico se le abalanzara sobre ella, como había intentado hacerlo el día anterior – Y deja de llamarme princesa ¿quieres? – le dijo un tanto molesta, ahora no estaba para bromas.
Estaba claro que había amanecido hace un par de horas, ya que a penas estaba saliendo el sol y algunos rayos de tenue luz se colaban a través de su ventanal.
- Lo siento – Se disculpó el joven aún sin moverse del sitio donde se encontraba – Me alegra verte despierta, estaba preocupado por ti.
- Pues no se nota, ayer parecías haber estado más del lado de mi padre que del mío – lo contradijo, cruzando sus brazos sobre su pecho y dejando caer el peso de su cuerpo nuevamente sobre la cama.
- No es lo que parece, Zel… - agregó un tanto acongojado, levantándose de su asiento para acercarse a la chica y sentarse a su lado – Pero, la solución no era huir del castillo, arrasaste con casi todos los guardias del palacio – realizó una breve pausa para enseguida continuar - seguro Impa estaría orgullosa de su pupila – sonrió, era la primera vez que sonreía después de haber ingresado al comedor el día anterior.
La chica suspiró, sin ánimos como para continuar con la "broma". La verdad es que había cosas que aún no recordaba con toda claridad…
- ¿Qué fue lo que pasó después de lo del comedor? – le preguntó finalmente, sabía que Link tenía mucho más clara la película que ella y quien mejor para relatarle lo acontecido que su propio tutor.
- Bueno… - Hizo una pausa, comprendía perfectamente la confusión de la chica, después de la noticia habían sucedido muchas cosas y el abrupto final que había tenido la persecución seguramente tenía a Zelda aún bajo efectos de la "droga" - … verás, después del anuncio de tú padre…
.-.-. FLASH BACK .-.-.
- ¡¿QUÉ? – El grito de la muchacha había interrumpido abruptamente las palabras y la presentación del rey.
Todos los presentes clavaron su mirada en la joven princesa, era OBVIO lo que estaba pasando…
- ¿Zelda no lo sabía? – Fue lo primero que se le vino la mente al joven rubio, quien hasta ese instante había jurado que la chica tenía más que claro cual iba a ser el anuncio del rey.
- ¡¿Por qué demonios no me había dicho nada? – Exclamó la joven fuera de si, todo esto le parecía una broma de MUY mal justo.
- Querida… cálmate – sugirió el soberano sonriendo nerviosamente ante el evidente disgusto de la muchacha.
El amigo de Nohansen observaba la escena un tanto confundido y su hijo… bueno podría decirse que su hijo no tenía ni el más mínimo interés en el escándalo que se estaba armando en la sala, él estaba MUY concentrado leyendo un antiguo texto que sostenía en sus manos.
- ¡No voy a calmarme! ¡No puedo creer que no me contaras nada de esto! – Volvió a alzar su voz por sobre la de su padre, no sólo estaba enfadada, sino MUY dolida por la noticia, ella no quería "comprometerse" con un completo desconocido, eso NO LO IBA A ACEPTAR.
- Zelda, yo también lo sabía pero… - alcanzó a agregar el muchacho antes de ser abruptamente interrumpido.
- ¡¿Tú también Link? ¡¿Cómo fueron capaces de mentirme los dos? – Ya era el colmo, El rey lo sabia, seguramente Impa lo sabía, esos dos sujetos lo sabían, incluso Link lo sabía… ¿Y ella qué? ¿Cómo demonios nadie le había hablado de esto?
El rey, en vista de los sucesos, se levanto de su asiento acercándose a su hija. Ella desafiante no dio paso atrás, su padre no iba a convencerla de una idea tan estúpida como casarse con el hijo de un amigo suyo ¿qué creía que era ella? ¿Acaso le había parecido que era un objeto al cual él pudiera manipular a su gusto? ¡Eso NUNCA!
- Discúlpenme un momento, creo que tengo que hablar con mi hija a solas un momento – agregó con su típica e incansable sonrisa – Me parece que mi pequeña está demasiado feliz con todo esto de la noticia – Mintió sintiendo como la penetrante mirada del otro rey seguía cada uno de sus movimientos – Link… - lo llamó al tiempo que le hacia una inconfundible seña de "saca a mi hija de aquí".
- ¡Yo no… mmmm! – Claro que no se iba a quedar cayada, pero no pudo seguir reclamando, ya que su joven tutor se había encargado de taparle la boca con una de sus manos al tiempo que de un solo jalón la cargaba al hombro para llevársela fuera de la estancia.
- Jejejeje, ya vengo – agregó el soberano, seguido de una nerviosa risita.
Las cosas se estaban saliendo de control, aunque sabía que lo peor estaba aún por venir, porque conocía la audacia y perseverancia de su hija y sabía que convencerla de algo no iba a ser para nada una tarea fácil.
Una vez fuera y bien alejados del comedor, Link bajo a la princesa con cuidado, la chica no se había dado por vencida y seguía intentando liberarse del firme agarre de su tutor. El rey los seguía de cerca, aún intentando buscar las mejores palabras para intentar apaciguar la ira de su joven hija.
Sin pensarlo dos veces, Nohansen cerró las puertas tras de si, ahora los tres se encontraban en una pequeña estancia no muy usada en el castillo.
- Querida… - comenzó pausadamente para tratar de apaciguar con sus suaves palabras a la princesa.
- ¡Nada de querida! ¡¿Qué te crees? ¡Yo no pienso casarme con ese tipo! – alegó de inmediato la joven muchacha quien ya estaba cansada de tanta mentira.
- Hija, primero que nada, cálmate, hablemos esto como personas civilizadas que somos ¿si? – le insistió el rey, ya nervioso, la verdad es que este tipo de situaciones solía tratarlas Impa, ella tenía ese no se que le faltaba a él para controlar a la princesa, no por nada ella era su tutora.
- ¡¿Por qué me ocultaste esto hasta hoy? Ò0ó – le insistió la muchacha sin ánimos de bajar las revoluciones.
Fue entonces cuando al rey se le ocurrió una idea…
- ¡Yo lo intenté! – El rey se había hincado en el suelo casi al borde del llanto - ¡Juró que lo intenté! T-T, nunca fue mi intención ocultarte algo tan importante como esto… pero… pero… - una pequeña lagrimita comenzaba a asomarse en uno de sus ojos - ¡Pero no podía! ¡No tuve el valor de hacerlo! T0T - Para casos desesperados medidas desesperadas…
La chica se quedó en shock, parecía haber ofendido a su padre y en verdad se sentía culpable. Link miraba la escena un tanto aturdido, él aún estaba con el pensamiento fijo en "ese sujeto", no sabía ni su nombre, ni su origen, ni siquiera le había visto la cara, pero si había alcanzado a ver su rojiza cabellera por sobre el inmenso libro que había estado cubriendo su identidad y podría decirse que… ya "odiaba" a ese pelirrojo que osaba alejar a la joven muchacha de su lado.
- Papá yo… - su voz comenzaba a quebrarse, la enorme rabia que había estado impulsándola se había transformado de pronto en arrepentimiento.
- No… no digas nada hija mía – la interrumpió el hombre llevando una de sus manos a su frente, poniendo un gesto de culpa extrema – Yo tengo la culpa de todo esto, soy un mal padre, lo sé… sé que no quería esto… ó-ò
- Papá… - la chica se había acercado al hombre y ahora se encontraba arrodillada justo delante de él – No digas eso padre, no tienes la culpa de esto, las cosas pasan y hay situaciones que se salen de control y bueno… hay que afrontarlas – agregó la muchacha quien ahora parecía totalmente comprensiva ante la delicada situación que estaban tratando.
- Entonces… ¿no estás enojada conmigo? owo – le preguntó finalmente haciendo una mueca de niño bueno.
- No padre, no estoy enojada contigo… - le respondió dedicándole una comprensiva sonrisa.
-¡Genial! n0n – Exclamó un sonriente rey, levantándose de un salto, como si nada de lo anterior hubiera pasado – Entonces todo está resuelto, ven conmigo y te presentaré a tu prometido – volvió a sonreír extendiéndole una de sus manos a la muchacha para ayudarla a levantarse.
¿Era su idea o todo lo que había pasado parecía una simple farsa del rey?
- ¡Papá! – lo regañó nuevamente, levantándose sin aceptar la ayuda del hombre – No puedo creer que me sigas engañando, no pudiste caer más bajo – ahora había vuelto a recuperar su ánimo.
- ¿Qué? – Se encogió de hombros – Tenía que convencerte de alguna manera ¿no? – le dijo como si fuera lo más natural del mundo.
- ¡Claro que NO! – Se enfado la muchacha – Escúchame alguna vez… yo… yo no quiero comprometerme, no con un desconocido – le insistió acongojada, ya estaba empezando a desesperarse, sentía que el hombre no conseguía entenderla.
- ¡Ah! Bueno si es eso, entonces te presento, se presentan y listo, asunto arreglado, ya no estarás comprometida con un desconocido n-n – le dijo muy tranquilamente, como si su nueva ocurrencia hubiera sido la mejor de todas.
- ¡Papá! – Lo volvió a regañar - ¡No quiero comprometerme! Yo… amo a otro – terminó pensando lo último, al tiempo que le dedicaba una disimulada mirada al joven, que seguía como ido.
- ¿Tú qué? – Insistió el hombre, quien tenía ya la "dudosa" sospecha de que algo había entre su hija y su joven guardaespaldas.
- Yo… yo… - sus manos se empeñaron, necesitaba sincerarse y quizás este era el momento perfecto para hacerlo, pero había algo que seguía impidiéndole el habla – Yo… ¡Yo no quiero comprometerme a esta edad! – Le mintió, sabiendo que su problema no era el compromiso, sino… con quien la iban a comprometer.
- Hija, recuerda que es una tradición para todo el reino que en el baile de primavera te comprometas y fue por eso que te busque un prometido – le explicó con calma – vamos hija, necesito que te sinceres… hazlo y todo este lio se acaba – pensó el rey, quien ya había planeado durante el día en un estratégico plan para anular el compromiso de su hija, sólo y siempre y cuando ella decidiera abrir su corazón.
- ¡Pues yo no voy a comprometerme y punto! – finalizó ella, totalmente en desacuerdo con la tradición que venía siendo transmitida de generación en generación.
Ya había comenzado a avanzar por su cuenta, dirigiéndose directo a la puerta.
- ¿A dónde vas? – La detuvo con sus palabras, sabiendo que ahora venía lo peor.
- A donde nadie pueda encontrarme – fue la sincera respuesta de la muchacha, que sin más salió de la instancia dispuesta a escapar del castillo. No le quedaba otra opción, ¿o si?
El rey espero unos minutos, decidiendo darle un tanto de ventaja a su hija, para él, esto no era nada más que un simple juego.
- Link… - lo llamó sacando al ensimismado joven de sus pensamientos – No permitas que Zelda salga del castillo, es una orden… debes prometerme que harás todo lo que este a tú alcance para impedirlo.
- Como usted diga señor – agregó el sin chistar, sabía que no podía desobedecer una orden real – le prometo que detendré a la princesa a toda costa.
Camino pausadamente hasta la entrada del cuarto, le dedicó una última e insegura mirada a Nohansen y luego partió disparado tras la joven princesa que ya le llevaba unos cuantos metros de ventaja - ¡Zelda! – gritó llamando a la muchacha, a pesar de que sabía de antemano que ella no iba a responderle - ¿Por qué siempre me pasan estas cosas a mi? T-T – se preguntó maldiciendo su suerte o bien mala fortuna.
Y fue así como comenzó la persecución, no pasó mucho hasta que Link le diera alcancé a la joven, quien avanzaba rápidamente por los pasillos, dirigiéndose directo hacia la entrada principal, el chico pensó que lo mejor sería tomar un atajo y encontrarla en la entrada. Por otro lado, según Zelda, si iba a revelarse no pensaba salir con la cola entre las piernas, huyendo como una ladrona, ella se marcharía del castillo como lo que era, la princesa de Hyrule, y atravesaría por ende la entrada principal del palacio y NADIE se lo impediría.
De pronto un potente sonido alertó a todos los guardias del castillo, era obvio lo que estaba sucediendo y todo estaba absolutamente preparado para momentos como este.
- ¡No dejen escapar a la princesa! – gritaban los guardias como enfermos, corriendo a sus posiciones de "ataque".
La chica sonrió, sabía que era lo que significaba ese estruendoso sonido, su padre acaba de dar la alerta y ahora toda la guardia real estaría interponiéndose en su camino.
- No creas que con eso vas a detenerme padre… - Y es que esta no era la primera vez que algo como esto acontecía en el castillo, quizás las razones eran diferentes, pero la última vez que todos los guardias habían intentado impedir que saliera del palacio, ninguno había sido capaz de detener su avance, excepto Impa, a ella no podía enfrentarse, pero esta vez sería diferente, hoy Impa no estaba en el castillo ¿no es así?
- ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Se acerca la princesa! – gritaba uno de los hombres poniéndose en guardia, al tiempo que sus piernas comenzaban a temblar, sabía que nada bueno resultaría de esto.
- ¡A un lado! – gritó la joven princesa quien con agiles movimientos no sólo logro esquivar a los hombres que se abalanzaban contra ella, sino que más de alguno terminó azotándose contra algún objeto de aquel pasillo.
Y dejando tras ella un camino de sujetos armados tirados en el pasillo, siguió avanzando, atravesando las grandes puertas de la entrada al palacio. Una horda enorme de soldados la esperaba fuera del castillo, justo en la parte del ante-jardín. La chica se hincó y tomó prestada la espada que cargaba uno de los hombres que yacía inconsciente en el suelo para enseguida comenzar a correr directo hacia el ejercito de hombres armados, a todas luces parecía una pelea injusta, pero tras el primer choque de espadas uno a uno fueron cayendo derrotados por "una niña".
- ¿Y bien? ¿Eso es todo? – Sonrió satisfecha la princesa al ver que todos los guardias del palacio habían caído.
- Claro que no – agregó el muchacho que se encontraba justo frente a las rejas que separaban el palacio del exterior.
- ¿Tú también Link? – la joven parecía sorprendida, no esperaba que él también se interpusiera en su camino.
- No te permitiré salir del palacio – le dijo con firmeza el muchacho, en el fondo no tenía intención alguna de pelear con la muchacha, pero el rey había sido muy claro en su orden y él… él no podía hacer nada.
- Entonces… ¿no te importa que me comprometa con un desconocido? – le preguntó empuñando con fuerza sus manos, no podía creer que a Link le diera lo mismo una situación como esta. En verdad se sentía decepcionada.
- No puedo dejar que salgas del palacio – le repitió, no había sido capaz de responder la pregunta que la muchacha le había formulado – No puedo dejarte escapar, a pesar de que yo mismo desearía escaparme contigo… hice una promesa, no puedo romperla… – Su mano se acercó temblorosa a la espada que descansaba sujeta a su cinturón - ¡Tendrás que pasar sobre mi si deseas hacerlo! – La desafió, conteniendo sus impulsos por mandar todo al diablo y "raptar" a la princesa, si escaparan juntos todo este enredo se acabaría.
- ¿Por qué Link? Podríamos escapar juntos… porque siempre haces las cosas tan difíciles – pensó la muchacha frustrada, sin saber que aquel pensamiento ya se había pasado por la mente del joven guerrero.
Y es que hasta para pensar estaban conectados ¿qué mejor pareja podrían hacer? Pero no, el destino y esta malvada autora parecía ensañarse con la vida de estos jóvenes enamorados, complicándoles siempre la situación. ¿Por qué no podían escapar y ser felices juntos en alguna parte inhóspita de este reino?
- No quiero luchar contigo Zel… - insistió el rubio tratando de persuadirla.
- Entonces hazte a un lado y déjame pasar – le dijo ella dispuesta a enfrentarse al muchacho si era necesario.
- No puedo hacerlo – la contradijo desenvainando su espada, sabiendo que en cualquier momento la chica atacaría.
- ¡Eres un traidor! ó0ò – le gritó la muchacha desesperada.
Link sintió aquellas palabras como una verdadera puñalada en su corazón y es que para él eran tan ciertas, que podía sentir el peso de las mismas sobre sus hombros. Fue en ese momento cuando su voluntad pareció quebrantarse y sin querer dejo caer su arma al suelo, bajando la mirada arrepentido.
Pasaron unos segundo y se decidió a levantar lentamente la mirada, esperando encontrarse con la espada de la joven cerca de su cuerpo, pero la chica seguía a unos dos metros de él, estaba parada, casi como ida. De pronto las piernas de ella empezaron a flaquear, sus ojos se entrecerraron y su cuerpo comenzó a desplomarse.
- ¡Zelda! – Gritó angustiado, al tiempo que sujetaba con fuerza el cuerpo de la muchacha antes de que esta se estrellara con el suelo - ¡Zelda, reacciona! – la llamó preocupado, sin entender que era lo que había sucedido.
Su mano recorrió el cabello de la muchacha, bajando hasta su cuello en donde algo MUY peculiar le llamo su atención.
- ¡wow, conseguí darle justo en el blanco! – Exclamó el rey quien se acercaba "trotando" muy lentito hasta la escena del crimen.
- Majestad… ¿usted? O.o – Link parecía estar encajando lentamente las piezas de aquel rompecabezas.
El hombre traía en su mano una especie de cerbatana, de donde seguramente había salido la extraña ajuga que se había clavado en el cuello de la princesa.
- Sólo le apliqué un tranquilizante, dormirá hasta mañana… non – le dijo tan despreocupado como siempre.
- n-nU Entiendo… - murmuró el joven un tanto sorprendido.
- Llévala a su cuarto – le dijo el rey con gran tranquilidad – puedes quedarte durante la noche con ella, si así lo deseas – agregó luego sonriente – pero pórtense bien ¿eh? – finalizó guiñándole con uno de sus ojos, mandándole una indirecta directa al muchacho.
- ¡¿Qué? O/O – Fue todo lo que atino a decir un ahora MUY avergonzado muchacho.
.-.-. FIN FLASH BACK .-.-.
El joven tutor finalizó la historia, omitiendo obviamente el último comentario del rey, pero tan sólo con recordarlo un ligero rubor se apodero de sus mejillas, algo imposible de pasar inadvertido por la muchacha que lo miraba, ahora comprendiendo porque el joven se "había puesto en su contra".
- No sabía que mi padre te había hecho prometer algo como eso – murmuró aún observando fijamente al Hylian.
- En verdad lo lamento – se disculpó con ella, tratando de reparar en parte el daño que ya había ocasionado – Zelda yo… yo… yo tampoco quiero que te comprometas – deseaba decírselo, quería que ella lo supiera, pero no era capaz de mirarla a los ojos.
- ¿Tú que Link? – lo interrogó, esperanzada de escuchar aquellas palabras que tanto había anhelado oír el día anterior.
- Yo… Vamos Link, díselo ahora, ella tiene que saberlo – pensó al tiempo que una extraña y casi mística fuerza le daba el valor para enfrentar la mirada de la joven – Yo… - acortó un poco más la distancia y aprovecho la instancia para sujetar las manos de la joven entre las suyas – Yo… yo no quiero que te comprometas con ese sujeto… - se sincero finalmente, observando con gratitud como aquellas palabras le habían devuelto la sonrisa a SU princesa, no es que la considerará de su propiedad, simplemente deseaba que así fuera, que ella fuera SU prometida y no la de ESE pelirrojo.
- Link… - murmuró suavemente el nombre del chico, mientras "sin querer" acercaba lentamente su rostro al del joven, acortando a cada instante la distancia que los separaba.
- Perdóname… - susurró el joven entrecerrando sus ojos, soltando una de las manos de la joven para llevar la suya al rostro de ella. Esa simple palabra daba para mucho, no sólo buscaba el perdón de la joven por lo acontecido el día anterior, sino además pretendía disculparse por el "inevitable" pecado que estaba a punto de llevar a cabo. Sabía lo que estaba ocurriendo, sabía que no era correcto, en especial ahora que ella estaba técnicamente comprometida, pero ya nada le importaba.
Por un momento la joven intentó descifrar el significado que había tras el simple murmulló de su acompañante, pero en el instante en que la punta de sus narices hicieron el primer contacto, dejo de lado aquel pensamiento para concentrarse en lo que estaban a punto de hacer.
- Link… - lo volvió a llamar, esta vez en un suspiro anhelante, su corazón se había acelerado, una sensación de nerviosismo entremezclada con ansiedad se apoderó de su cuerpo impaciente de que lo que habían comenzado diera un pronto inicio y tuviera un tardío final.
La firme mano del joven rozó la mejilla de la princesa con sutil dulzura, consiguiendo estremecer a quien disfrutaba de aquella caricia. Link sentía como los latidos de su corazón se hacían más fuertes y la cálida respiración de ella rozaba sus labios anhelantes de algo más.
- Zelda… - gimió suavemente el nombre de su "prohibida" amada y busco ansioso los labios de ella con los suyos.
Sus bocas se rozaron sutilmente, consiguiendo que miles de emociones recorrieran sus inexpertos cuerpos. No pasó mucho antes de que recordaran que esta dulce sensación ya había sido experimentada, pero como se dice por ahí… nunca hay un momento igual que otro y este era especial por si sólo. En ese instante otros sentimientos se entremezclaban con el "pecado" que estaban dispuestos a afrontar, el mismo que en parte los convertía a ambos en cómplices de una verdad que afloraba a gritos por ser revelada.
Una suave brisa se coló por aquel ventanal abierto, los visillos se agitaron suavemente y un dulce aroma primaveral ingresó al cuarto, junto a unos cuantos pétalos lilas y rosas del hermoso jardín del castillo, que hoy estaba adornado con flores de muchos colores y fragancias, mientras que muchas aves cantaban briosas a la primavera, en busca de su par.
El Hylian enredó su mano en la suave cabellera de su acompañante, mientras ella entrelazaba su brazo libre en el cuello de él. Sus miradas cómplices se encontraron por última vez, sus sentidos cautivados por aquel suave susurro del viento y por la placentera compañía del otro, buscaron en ese suave y tímido roce algo más…
Y justo cuando pensaron que nada podía ser más perfecto, el molesto "toc toc" en la puerta los hizo romper el fascinante hechizo que los había mantenido cautivos.
- Con su permiso… - se escuchó una voz no conocida por ninguno de los dos al otro lado de la puerta, y seguidamente la puerta comenzó a abrirse.
- ¡¿Quién le dio permiso? – pensó una frustrada muchacha, al tiempo que se separaba bruscamente del rubio quien del sobresalto para variar terminó en el suelo, jalando sin querer a la joven que aún sujetaba con su mano.
La chica se fue de bruces al suelo, cayendo sobre su guardaespaldas en una posición un tanto comprometedora.
- He venido a consultar por el estado de la princesa… - agregó el joven quien aún no veía nada de los que estaba sucediendo delante de él, porque alzaba justo delante de su cabeza otro enorme libro.
Sin apuro cerró el texto, y lo sostuvo con una mano al lado de su cuerpo, observando incrédulo una escena un tanto extraña a su parecer.
- Tengo la ligera sospecha de que interrumpo algo… - agregó despreocupado, dedicándoles una amigable sonrisa a los dos jóvenes que estaban literalmente tirados en el suelo, uno sobre otro.
Los aludidos no movieron ni un musculo, ni siquiera fueron capaces de responder a aquellas palabras, o por lo menos no en la brevedad. Ambos estaban totalmente sonrojados, observando a aquel joven pelirrojo detenido justo en el umbral. Un elegante y refinado traje daba el entender de su estirpe, adornando y cerrando el cuello de su camisa estilo mao un listón grande y azul muy bien anudado le daba un toque algo "delicado", sus ojos azules enmarcados por lentes redondos, su pelo anaranjado y muy bien arreglado... no podía tratarse de otra persona, era… era… ¡EL PROMETIDO DE LA PRINCESA!
Ahora sí que estaban hasta las masas ¿Qué demonios iban a hacer en aquella comprometedora situación? ¿Cómo iban a explicarle a ese chico que estaban a punto de besarse delante de sus narices?
Continuará…
¡Chan chan! Me imagino que ya todos saben quien es el prometido de la princesa XD!, bueno si no lo saben en el inicio del siguiente capítulo está el nombre jajaja XD
¡Lo lamento! Sé que tarde mucho en publicar esto XD y sé que el capítulo es corto, pero la verdad preferí cortarlo aquí porque si no iba a hacer un capítulo como de 40 hojas, con letra tamaño 9 :S demasiado ¿no? XD mejor lo divido en dos y así queda más o menos equitativa la cosa :P, además tampoco quiero hacer tediosa la lectura XD!, para que hacer tan grande un capítulo si se pueden hacer más 9o9 XD!
Bueno antes de despedirme deseo agradecer enormemente el apoyo que me han brindado todos aquellos que leen esta historia, y quiero dar un especial agradecimiento a aquellos que han dejado reviews… Gash, Winter snow723, Estrella, clamp-girl, GabbiVal04, la generala, ElF0TiT0, Princesa Estrella, Dialirvi, ThE CoLoUrS Of My LoVe, Linzer99, Annerya, ale, zelda spain, mininaxoxo, linkzel s, Vanilj, y un especial agradecimiento a Grisel ZL o Grise ZxL, supongo que son la misma persona XD! En verdad muchas gracias :)
Espero que dejen sus comentarios, tomatazos, amenazas de muerte, etc XD, por favor omitan los virus ToT que mi chiquita viene recién saliendo de una recaída XD!
¡Nos estaremos leyendo :P!
