Capítulo 10

Cuando logro controlar el llanto, me separo del protector abrazo de mi padre y los miro a los ojos como si no lo hubiera hecho nunca. No han cambiado nada, está bien, no ha pasado mucho tiempo, pero para mí fue como si hubiera estado una eternidad lejos de ellos. No poder reírme de las ocurrencias de mi padre o poder conversar como mi madre hacen que sienta que jamás podré ponerme al día de todo el tiempo perdido.

Me siento con ellos y la primera palabra que logro articular es una disculpa. Perdón les repito una y otra vez alternando la mirada entre mis padres, hasta que mi mamá me detiene y me dice que me perdonan, que saben todo lo que tuve que pasar y las razones por las que hice lo que hice con ellos. Aquí me cara de sorprendida los hace reír, cómo saben todo si no he tenido tiempo de contarles nada. Mi padre me cuenta que recuerda a un hombre completamente vestido de negro, con una nariz peculiar y tez muy pálida que le contaba todo lo que había sucedido. Severus, pienso para mí, así que, además de corroborar que recordaran todo, les aprovechó de informar todo lo que se perdieron mientras estuvieron hechizados (nota mental, agradecerle ese gesto) para que yo no perdiera tiempo poniéndolos al tanto de lo ocurrido y aprovechara mi tiempo con ellos. Mi madre dice que también lo recuerda y aunque está un poco disgustada por hacer que se olvidara de su hija (por lo que me gano un ligero tirón de orejas) está feliz de poder estar conmigo nuevamente y se retira a preparar un poco de té para tranquilizarnos y ponernos al día.

Se nos hace de madrugada conversando de todo un poco, por lo que me quedo a dormir con ellos para ir a la mañana siguiente a buscar mis cosas y despedirme de Severus. A la mañana siguiente me despido de mis padres para dirigirme al hotel, mientras ellos cancelan sus citas del día para poder pasear juntos y poder organizarme un cuarto en la casa. Me dijeron que se sentían muy a gusto en Australia y tenían muchos amigos, por lo que preferían quedarse a vivir ahí y yo podría visitarlos durante las vacaciones.

Me aparecí en la pieza del hotel y de inmediato busqué a Snape por todas partes pero no lo encontré. Llamé a la recepción para preguntar si lo habían visto y me informaron que se había retirado del hotel temprano, se había asegurado que la estadía estuviera cancelada por el Sr. Malfoy y que había dejado una carta para mí que me llevarían de inmediato. Me quedé preocupada, qué habría pasado para que se haya ido sin si quiera avisarme. Mientras esperaba, aproveché de ordenar mis cosas para trasladarme a casa de mis padres. En eso llega la misteriosa carta que me siento a leer en el sillón. Todavía recuerdo lo que decía.

Hermione:

Quiero aprovechar de llamarte así por última vez ya que, cuando vuelvas, yo seré nuevamente tu profesor y el trato que manteníamos hasta el momento se acabará y volveremos a ser profesor Snape y señorita Granger.

Me alegro mucho que hayas recuperado a tus padres y espero que no los vuelva a perder. Como te habrás dado cuenta, me tomé la libertad de ponerlos al tanto de lo sucedido para facilitarte el reencuentro, aunque lo que hayas pasado con Potter y Weasley sólo lo sabes tú así que podrás contarles a tu manera.

Con respecto a lo sucedido entre nosotros no debería haber pasado, lamento haberme dejado llevar y que tengas un recuerdo tan malo en tu mente, si lo deseas puedo eliminarlo con el hechizo que tan bien conoces. Tú estás con esa cabeza de zanahoria que, aunque no creo que te merezca para nada, has escogido como novio, y es lo correcto, no debes estar con un asqueroso murciélago de las mazmorras-mortífago-amargado profesor que es varios años mayor. Si aceptas mi propuesta para desmemorizarte, puedes enviarme una lechuza avisándome y yo iré a realizar el hechizo. De lo contrario, hasta la vuelta a clases Srta. Granger.

Atte

Profesor Severus Snape

Quedé sorprendida por sus palabras, primero porque hasta que él no lo mencionó, no me había acordado de mi novio en todo el viaje, ni si quiera cuando nos besamos y paseamos juntos. Segundo me dejó asqueada la forma en que se trató, claramente debe tener la autoestima por el suelo. Por último, no sé por qué puede pensar que yo querría eliminar ese recuerdo, fue algo maravilloso y si no lo tuviera, sentiría un vacío enorme. Todo lo que pasamos, aunque haya sido por poco tiempo, me transmitió toda la paz que no había encontrado en todo el tiempo que duró la guerra y la posterior reparación del colegio. Sólo junto a él volví a dormir y pude encontrar a mi familia.

Decidí escribirle que, aunque lamentaba que se hubiera marchado sin poder hablar de lo sucedido, guardaría esos momentos como un gran recuerdo, que sentía que él se viera de ese modo porque yo no consideraba que fuera así y que por nada del mundo aceptaría que borrara mis recuerdos. Junto con esta carta aproveché de escribir varias más. La primera para Ron, contándole que había encontrado a mis padres, que se encontraban bien y que yo volvería para empezar el nuevo año escolar, también lo invitaba a pasar una semana con nosotros para que se pudieran conocer. La siguiente fue para Draco, en la que le agradecía enormemente la ayuda que me había dado para encontrar a mis padres, que sin él no lo hubiera logrado, que el lugar que había escogido para alojarnos era maravilloso y que esperaba que le estuviera yendo bien en la mansión. También le pedí que visitara a Severus, que me había dejado preocupada porque se había ido sin avisarme dejándome sólo una carta que no decía mucho (no quise contarle las verdaderas razones, eso nos pertenecía sólo a nosotros).

La última carta que escribí fue para alguien a quien no veía hace mucho tiempo, Ginny. Ella era como mi hermana y, si bien era mi cuñada, sabía que podía contar con ella para lo que fuera, tenía la impresión que no estaba muy convencida de mi relación con su hermano por cómo se puso cuando le contamos a ella y Harry que éramos novios. Le comenté todo lo sucedido desde que comenzamos a reparar el castillo, de mi nueva gran amistad con el rubio Slytherin (la que le pedía aceptara y lo aceptara a él también) y todo lo relacionado con la búsqueda de mis padres, desde todos libros que tuvimos que leer para buscar un hechizo hasta la importante ayuda del profesor Snape. También le hablé del mes elaborando la poción, del viaje a Australia y de cómo le había devuelto la memoria a mi familia. Pero también le conté lo que más me tenía angustiada, sin dar nombres ni indicios de quién era, le conté todo lo que había pasado con Severus, como me tranquilizó y aceptó dormir conmigo para que no tuviera pesadillas, lo que sentí al besarlo y pasear de la mano y el sabor amargo que me dejó cuando se fue sin despedirse más que con una simple carta despreciándose y recordándome que tenía novio. Le pedí consejo y perdón por haberme olvidado así de su hermano habiendo besado a otro estando con él. Le dije que podía comentarlo con Harry si le parecía correcto, después de todo el ojiverde era como mi hermano.

Cuando hube terminado con las cartas, busqué en el mapa un correo mágico para enviar las cartas, me dirigí allí y mandé las cuatro cartas a Inglaterra. Ya resuelto eso, volví con mis padres a tratar de recuperar el tiempo perdido.