Como siempre a última hora decidí cambiar el título de este capítulo y dejar la "noche especial" para el siguiente episodio, espero que eso no les moleste :P.

Por cierto, a todos les hago una cordial invitación para que lean la primera parte de un lemon Zelink que subí en la sección M, también para que se den una vuelta por mi DA y le echen un vistazo a mi dibujo "Zelink wolves". ((XD esta fue la sección de propaganda jajaja XD.))

Ya sin más que decir los dejo con el capítulo…

GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA

En el capítulo anterior…

Link acababa de tener un no muy afortunado encuentro con nuestro queridísimo soberano, en donde él lo había pillado "espiando" a nadie más y nadie menos que la princesa de Hyrule, y en su afán por zafarse de aquella situación el rubio había ingeniado un "brillante" plan, acerca de unas "raras" termitas que se estaban comiendo el castillo.

Sí, se lo que están pensando… ¿Quién dientres se creería semejante mentira?, pues aunque no lo crean, el rey había caído redondito, en el buen sentido de la palabra, no quiero hacer referencias a problemas como el sobrepeso, aunque quizás nuestro soberano si debería tratar de concertar una cita con un nutricionista pero… en fin…

Y fue así como Nohansen desapareció de escena, listo y dispuesto para encontrar un súper exterminador que acabara con la vida de las termitas súper poderosas de las que Link le había hablado.

- Ufff – Volvió a suspirar aliviado, no quería pensar que era lo que ocurriría cuando el hombre se enterara de que todo eso era una mentira, pero al menos ahora estaba sólo y "tranquilo".

Pero la tranquilidad no le duró mucho… y no… no era el rey que volvía a preguntar por las termitas, está vez se trataba de algo diferente. Eran Shad y Zelda que venían saliendo de la biblioteca platicando de sus vidas como si se hubiera conocido de toda la vida.

- ¿Qué? –Ahora si que no podía creerlo, ella se había hecho "amiga" de su "prometido", esto tenía que ser una PESADILLA. – Que alguien me despierte…

.-.-.-. Día cinco (III): De tutor a espía .-.-.-.

Sin pensarlo dos veces se oculto detrás de la cortina más cercana, claramente se le veían las piernas, pero ya era demasiado tarde como para buscar un mejor escondite. Respiró profundo y mantuvo el aire en sus pulmones, cruzando los dedos de sus manos, rogando para que la joven doncella y su acompañante no repararan en su presencia.

- ¿Sabes? Estaba pensando en Link… - Le comentó hablando bajito, como si temiera que alguien pudiera escucharla.

Que tontería ¿no?, ¿Quién podría estarla escuchando? Aunque claro está que había alguien que ya había levantado su puntiaguda oreja esperando poder oír con claridad la continuación de aquella acotación.

- Están hablando de mi… - Pensó deslizándose furtivamente por la pared.

Al parecer los "prometidos" no habían notado la "evidente" presencia del guardaespaldas de la princesa y siguieron su camino a través del corredor, siendo seguidos de muy cerca por un audaz y desesperado "espía".

La "pareja" se detuvo frente a una ventana, una de las muchas que dejaban colar la fresca brisa primaveral a lo largo del corredor.

Link quien hacía desplante de su nuevo e "ingenioso plan", había salido por una de aquellas ventanas y por la pared de afuera del castillo había avanzado peligrosa y sigilosamente hasta la ventana en donde justo se encontraban detenidos la rubia y el pelirrojo, y aferrado como un felino de los ladrillos de aquella pared se mantuvo allí, quieto y paciente a una peligrosa altura.

- Es un joven agradable. – Sonrió despreocupadamente como solía hacerlo.

- Si, pero… es extraño… - Murmuró ella aún sintiéndose misteriosamente observada.

El chico sintió una fuerte punzada en su corazón al escuchar aquella última frase, "… es extraño" había dicho ella, ¿Realmente lo consideraba "extraño"? ¿Qué tenía de extraño? ¿Su gorrito verde? ¿Su traje guerrero poco habitual? ¿Su obsesión por saber qué demonios hacia ella con ESE tipo? ¿Qué estuviera colgado a muchos metros de altura escuchando una conversación que no debía? ¡Él no era extraño! ¿O sí?

- No la entiendo. – Agregó el pelirrojo confundido. - ¿El joven Link es extraño? – Le preguntó sin rodeos.

La chica soltó una carcajada, la pregunta la había tomado por sorpresa, ciertamente él no había entendido lo que ella trataba de decirle.

Link apretó más de la cuenta sus dientes, ¿Ella se estaba riendo con ese… ese…? - ¡Maldición! – Pensó sintiendo como la sangre le hervía, nunca se había sentido así en su vida, nunca había estado así de… ¿celoso?

- No. – Volvió a reír cubriendo su boca con el dorso de su mano izquierda, un acto inconscientemente coqueto.

- ¿Por qué Zelda le está coqueteando a ese fenómeno? – Su torcida imaginación le estaba jugando una mala pasada, en realidad Shad ni siquiera lo había notado, de hecho ni siquiera la estaba mirando.

Pero Link quien si observaba cada uno de los movimientos de la joven con especial meticulosidad si había encontrado en sus movimiento un dejo de "encanto", ese encanto único que tenía la muchacha que hasta ahora sólo él había tenido la oportunidad de admirar, porque ella actuaba muy solemne en presencia de otra gente.

- Yo me refería a que es extraño que él no esté aquí ahora. – Le explicó con calma. Realmente se le hacía extraño que después de todo su raro comportamiento el día de hoy se hubiera hecho humo. Ya desde el desayuno que no lo veía.

- Lo dice como si eso fuera algo malo. – Agregó Shad acercándose un poco a la joven.

- ¡Maldito! ¡Ni se te ocurra tocarla! – Pensó Link clavando su mirada en las acciones del pelirrojo, si supiera como echar un mal de ojo, este hubiera sido el momento apropiado para hacerlo.

- No lo entiendo. – Puntualizó ella, observando con calma como él se le acercaba.

- ¿No le agrada estar en mi presencia? – Le preguntó de pronto el chico, quien justo después de eso observó con una sonrisa satisfecha hacia la ventana.

- ¿Qué? – Zelda de pronto se encontraba notablemente confundida. ¿Por qué demonios le preguntaba algo como eso?

A Link se le paralizó el corazón ¿Acaso el sabía que estaba allí? ¿Cómo había descubierto su "perfecto" escondite? - ¡Ese estúpido me está provocando! – Dedujo finalmente.

- ¿O en este momento usted desearía estar con su tutor? – Volvió a preguntarle, ahora sujetando una de las manos de ella entre las suyas.

Sus cabellos se erizaron de rabia, ahora si que estaba furioso, ese tipo estaba jugando con Zelda sólo para molestarlo ¡Estaba seguro!

- Yo… - La chica parecía perturbada, no entendía porque de pronto Shad había cambiado su pasivo estado por este "acosador", había algo que no estaba encajando.

Shad comenzó a avanzar, obligando a la princesa a retroceder, de pronto el camino se le agotó, ahora estaba apoyada justo delante de la ventana, con el pelirrojo peligrosamente cerca de ella.

- ¿Me permite? – Le preguntó sonriéndole con amabilidad.

- No entiendo que… - Pero antes de que pudiera terminar estaba siendo envuelta por los brazos del joven investigador.

La chica se sobresalto e inmediatamente pensó en alejarlo de ella con una bofetada ¿Qué se creía?, pero justo antes de que sus acciones se vieran concretadas algo que él le susurró a su oído la hizo detenerse.

Link, quien todavía observaba explotó en irá al ver como el atrevido sujeto abrazaba a la rubia al tiempo que le susurraba palabras ilegibles junto a su oído, "algo" que seguramente fue "Estoy encantado con tu belleza, eres el amor de mi vida" o alguna mamada semejante.

- ¡Ese… ese! – Ya no tenía adjetivos descalificativos para nombrar al muchacho.

Aunque en realidad lo que realmente Shad le había susurrado a la princesa era "Sígame la corriente", porque el ya sabía que el joven tutor de la muchacha los estaba escuchando y observando.

Por la mente de la princesa pasaron miles de interrogantes en el instante en que Shad le había susurrado aquellas palabras, ¿Realmente Link la estaría espiando? ¿Tan poco confiaba en ella? De pronto una extraña sensación se apodero de su cuerpo.

- Tengo una idea. – Agregó de pronto en voz alta y clara, esperando que aquellas palabras fueran perfectamente escuchadas por su tutor.

- ¿Una idea? –Repitió el pelirrojo quien se separaba de la muchacha para observarla.

- Como lo oye. – Insistió ella. – Venga conmigo, le enseñaré un lugar MUY especial.- Había hecho énfasis en el MUY. Link no tenía derecho a espiarla, pero si realmente deseaba hacerlo, que lo hiciera.

Luego la chica jaló al investigador, aferrándose a uno de sus brazos, guiándolo a través castillo con repentino apuro.

Link al ver como se alejaban se lanzó hacia el interior del corredor, tenía que moverse rápido, porque la joven y su "prometido" se alejaban rápidamente, con una prisa que ni el mismo entendía.

- Un lugar especial… - Repitió mentalmente las palabras que Zelda había pronunciado.

¿Realmente llevaría a ese pelirrojo a un lugar especial? ¿Y por qué a un lugar ESPECIAL y no a uno común y corriente? ¿Qué era lo que ella pretendía? Miles de interrogantes pasaban por la mente del confundido rubio, quien de ninguna manera se daría por vencido, no dejaría que ese sabelotodo se aprovechara de Zelda.

- ¡Odio a los pelirrojos! – Exclamó frustrado, con el vago recuerdo de Ganondorf en la mente. – Siempre me hacen la vida imposible… - Murmuró con notable disgusto. -¿Por qué demonios tenía que ser un pelirrojo? ¿Qué acaso no existen príncipes castaños, pelinegros o rubios? ¡Maldición!

En realidad el color de pelo de Shad era sólo una estúpida excusa para seguir maldiciéndolo, porque en realidad independiente del color que hubiera tenido su cabellera, él lo hubiera odiado igual.

Fue entonces cuando los vio, la pareja salía del castillo por la puerta principal. Él se apresuró y escondiéndose en unos matorrales continuó con su espionaje.

La joven detuvo repentinamente su carrera y miró a su alrededor, como si temiera que alguien pudiera estar observando.

- ¿Este es el lugar especial? – Preguntó notablemente contrariado, ya que estaban en medio del jardín y a él no le parecía encontrar nada interesante ahí.

- No. – Su respuesta fue cortante. – Sígueme. - Para ese entonces había liberado el brazo del chico.

Shad siguió de cerca a la joven princesa quien se adentro en el frondoso jardín. Link aún se mantenía a prudente distancia y avanzaba ocultándose entre las ramas, arrastrándose por el suelo e inclusive colgándose de los árboles, todo por no perderles la pista.

- Aquí es…- Declaró finalmente.

El chico se detuvo y se dedicó a observar el lugar. Era una especie de "sitio de entrenamiento", pero en todo el lugar hubo algo que le llamó MUCHO la atención…

- Ese muñeco… - Murmuró sintiendo como un escalofrío recorría su espalda, como si temiera lo peor. – Tiene un extraño parecido con…

- Ganondorf. – Lo interrumpió ella fingiendo una sonrisa. - ¿No lo sabías? Ganondorf es pelirrojo. – Si su padre había pensado que era él ¿por qué no podría pensarlo también Shad?

- Ahh Ganondorf. – Repitió preguntándose si ese sujeto también usaría lentes y llevaría en el cuello una cintita azul como la suya. – Creo que tengo que cambiar un poco mi estilo. – Meditó aún observando el muñeco de paja.

Luego el silencio se hizo presente. Zelda parecía muy ensimismada, había caminado hasta una especie de cajita de mimbre, le abrió lentamente la tapa y de su interior extrajo dos armas.

- Ten. – Le dijo desde la distancia, lanzándole al joven el objeto.

Shad nervioso trató de sujetar el objeto, pero por más que se esforzó este igual terminó en el suelo.

Link se rió por lo bajo al observarlo. – Ni siquiera puede tomar una espada. – Pensó con un dejo de burla.

La chica sonrió divertida y de inmediato se acercó al joven. – No te preocupes. – Le dijo con amabilidad inclinándose para recoger el arma. – Ten. – Le repitió ahora extendiendo su mano para que el pudiera sujetar el objeto.

- Gracias. – Murmuró un tanto avergonzado. – Pero, no comprendo… yo…

- Hey, tranquilo. – Lo interrumpió aún sonriéndole con amabilidad. – Yo te enseñaré, toma esto como un favor… - Hizo una pequeña pausa para acercarse al pelirrojo. – Para que impresiones a Ashei. – Le susurró muy bajito junto a su oído.

Link volvió a sentir como los celos se apoderaban de sus acciones, sus manos inconscientemente fueron a parar al suelo, desquitándose con el pobre césped que no tenía nada que ver en el asunto. – No lo soporto… - Pensó maldiciendo no poder escuchar nada de lo que los jóvenes hablaban.

- Muy bien Shad, desenvaina tú espada. – Le indicó tomando algo de distancia al tiempo que desenvainaba la suya propia y lanzaba lejos la protección.

Link esquivó a duras penas el objeto que veía directo hacia él, Zelda casualmente lo había lanzado en la dirección "indicada". – Demonios… que puntería… - Pensó aliviado de haber conseguido evitarlo sin necesidad de revelar su ubicación.

El joven investigador desenvaino lentamente su arma y observó como encantado el brillo del metal, nunca había tenido la oportunidad de sujetar una de esta manera, con cuidado depósito la protección a su lado y luego alzó la mirada para observar a su compañera.

- ¿Y ahora qué? – Preguntó sujetando la espada un tanto confundido.

- Sujeta firme esa arma y… - Sonrió con un aire de seguridad, algo que evidentemente asustó al pelirrojo. – ¡Defiéndete! – Le gritó justo antes de abalanzarse contra el chico al ataque.

Shad puso el arma frente a su cara y observó como la espada de la muchacha chocaba con mucha fuerza contra la de él.

- Mantén firme la espada. – Le ordenó ella al ver como al joven le comenzaban a temblar los brazos.

- Yo no fui entrenado para esto. – Le dijo con un dejo de temor, sintiendo por primera vez el temor de cometer un error irreparable.

Jugar con espadas no era precisamente lo que él llamaría un "pasatiempo seguro"

- ¿Eso le dirías a alguien que intenta matarte? – Le preguntó con seriedad.

Su mirada había cambiado, ahora la princesa lo observaba con determinación, con una pasión por aquello que la hacía libre. Con espada en mano no era "la dulce e indefensa princesa" que sus maestras le habían intentado inculcar día tras día, sino toda una guerrera, una joven que independiente de su posición estaba preparada para arriesgar su vida por su reino.

- Yo… - Estaba metido en problemas, lo sabía. Él no era un espadachín, sus habilidades se alejaban mucho de ello.

- ¡¿Dónde quedó tú seguridad? – Lo interrogó ella buscando provocar al muchacho, necesitaba demostrarle que bastaba un poco de determinación para desafiar sus propias habilidades.

- No puedo… - Murmuró frustrado retrocediendo, sintiendo como el temor se apoderaba de su cuerpo.

- Si Ashei estuviera en peligro, ¿Esa sería tú respuesta? – Le dijo de pronto observando como aquellas palabras parecían hacer reaccionar al muchacho.

De pronto una rápida visión de la joven pelinegra sonriéndole lo hizo reaccionar, ¿realmente dejaría que su temor lo dominara aunque ella estuviera en peligro?


Oculto tras unos matorrales observaba la escena, pero no conseguía oír ninguna de las palabras que se intercambiaban los jóvenes.

- Si tan sólo pudiera acercarme más para escuchar lo que dicen… - Murmuró por lo bajo muy concentrado en lo que hacía.

- Si, están muy lejos, yo tampoco puedo oír nada… - Habló también moderando su tono.

- ¡Majestad! – Exclamó el chico asustado al escuchar la voz del hombre tan cerca suyo.

- Shh pueden escucharnos. – Le dijo él acomodándose mejor para ver.

Link instintivamente se tapó la boca con sus manos y volvió a clavar su mirada en los combatientes, por suerte ninguno de los dos parecía haberlo escuchado.

- Uff… - Suspiró aliviado, pero inmediatamente después su mirada se posó sobre el hombre que estaba a su lado, ¿qué demonios hacia él ahí?, realmente lo había asustado, de hecho su corazón aún palpitaba con fuerza – Majestad usted… ¿Qué está haciendo aquí? – Le preguntó luego hablando por lo bajo.

- ¿Yo? – El hombre sonrió divertido. – Lo mismo podría preguntarte yo a ti. – Le respondió divertido.

- No es lo que está pensando. – Se apresuró a decir, sabiendo lo que el soberano había intentado decirle con aquellas palabras. – Yo no estoy espiando a la princesa… yo… yo… bueno…

- No importa hijo. – Le dijo tranquilizadoramente apoyando una de sus manos en el hombro del chico. – Yo te estaba buscando y una de las sirvientas me comentó que te había visto arrastrándote en el patio.

Link se sonrojó notoriamente al escuchar este último comentario. Eso sí que era patético, sólo pensar lo que esa pobre doncella debe haber pensado de él…

- Este y… ¿por qué me buscaba? – Le preguntó desconfiado y aún muy avergonzado.

- Las termitas… - Le susurró acercándose un poco más hacia el chico.

El chico tragó saliva nervioso, ahí estaba nuevamente el rey hablando de… ¡Las termitas! ¡Maldición! ¿Qué acaso no tenía nada mejor que hacer?

- ¿Termitas? – Preguntó el haciéndose el desentendido, sintiendo como una gota de sudor frío recorría su frente.

- Si, las termitas súper poderosas. – Le repitió él muy serio. – Hablé con el exterminador y me dijo que era un problema muy grave.

-¡¿Qué? – Exclamó exaltado y enseguida se volvió a tapar la boca. - ¿Qué idiota se creería…? digo… que exterminador más audaz. – Se corrigió enseguida a punto de meter la pata más de lo que ya la había metido.

- Si bueno, espero que pueda con ellas. – Continuó ahora preocupado. – Pero…

El hombre no continuó.

- ¿Pero qué? – Le preguntó Link temiendo lo peor.

- Pero… es por eso que te buscaba. – Le respondió ahora apoyando sus dos manos en los hombros del chico. – Necesito que me prometas que si ese exterminador no puede acabar con la maldad de las termitas, tú te harás cargo de ellas, sé que puedo confiar en ti. – Y finalizó con una sonrisa.

- ¡¿QUÉ? – Esto sí que había superado todos los límites. – Cielos… - Murmuró. – Esta noticia me toma por sorpresa. – Agregó luego sonriendo nerviosamente, se sentía realmente ATRAPADO en su propia mentira y además le hacía sentir mal tener que seguir mintiéndole al rey. – En verdad me alaga señor…

- Eso quiere decir que… - Sus ojos parecieron brillar de emoción. - ¿Cuento contigo?

- Este… - Rió nervioso y enseguida agregó... – Claro que sí señor.

- Muchas gracias. – Agregó feliz no muy fuerte y luego abrazó fuertemente al joven. – Eres un buen muchacho.

- Si… como no… - Pensó sintiéndose un poco mal al respecto.

- ¡Hey, mira Link! – Dijo luego emocionado. – La pelea se pone interesante.

El rey liberó de su cariñoso abrazo al muchacho y se dispuso a mirar el combate.

- Pareciera que ese tal Shad va a atacar. – Comentó el joven observando también la escena.

- ¿Quieres una merienda? – Le preguntó repentinamente el hombre.

Link lo miró extrañado, preguntándose de donde diantres se habría robado esas cosas, pero no le respondió sólo movió su cabeza en signo de negación.

- Como quieras. – Le dijo disponiéndose a masticar su "golosina".

El rubio lo observó como si estuviera en cámara lenta… "No… lo… haga…" se escuchó a si mismo como si su voz sonara muy grave y leeeeenta.

La golosina se acercó peligrosamente a la boca del rey, era una especie de maní o algo por el estilo, se notaba a leguas que fuera lo que fuera se trataba de algo "crujiente y sonoro".

¡CRACK!

Se escuchó en medio del silencio que se había formado en el lugar, el sonido fue muchísimo más fuerte de lo que hasta el mismo Link se había imaginado.


La joven princesa sonrió complacida, al ver como al fin Shad parecía realmente dispuesto a atacarla.

- ¡Arriesgaría mi vida por ella! – Gritó con tanta seguridad que hasta el mismo se sorprendió.

El pelirrojo avanzaba rápidamente hacia la Hylian, quien lo esperaba lista para recibir su ataque, pero justo en el instante cuando el joven había dado rienda suelta a sus manos y su arma comenzaba a bajar velozmente hacia ella…

¡CRACK!

Un sonido MUY peculiar que incluso llego a hacer eco en medio del lugar llamó su atención, e inconscientemente su mirada se dirigió hasta los matorrales, en donde Link y su padre se encontraban escondidos.

- ¡Señorita! – Exclamó Shad horrorizado al ver como el arma estaba casi que tocaba a la muchacha y ella no parecía reaccionar… no podría detenerse a tiempo y tampoco sabía como cambiar la trayectoria de su espada en medio del ataque.

- ¡Zelda cuidado! – Había gritado inconscientemente al hacer su "mágica" aparición.

Fue entonces cuando Link saltó de entre los matorrales y se abalanzó contra Zelda en el momento más indicado. Los dos cayeron pesadamente al suelo. La espada de Shad no había conseguido dar en el clavo.

- Ups… creo que será mejor que desaparezca de aquí. – Murmuró el rey sabiéndose culpable de lo ocurrido, así que tan sigilosamente como había llegado hizo su "mística" desaparición.

La chica abrió lentamente sus ojos aturdida por el fuerte golpe, y no pasó mucho hasta que se percatara que ahora Link la abrazaba con fuerza.

- Disculpa… - Murmuró dedicándole una intensa mirada. - ¿Estás bien? – Le preguntó notablemente preocupado.

- Link… tú… - Susurró aún sin creer lo que había pasado.

Lentamente se incorporaron, quedando ahora sentados en el suelo. Él la había liberado de su abrazo, pero seguía dedicándole una penetrante mirada.

La chica se sonrojó ligeramente al notar que él seguía observándola y bajo la mirada un tanto avergonzada.

- Creo que mi presencia aquí está de más… - Pensó el pelirrojo al mismo tiempo que dejaba su espada en el suelo y comenzaba a avanzar, dispuesto a alejarse del lugar.

No pasó mucho antes de que se encontraran completamente solos…

- Me alegra ver que estás bien. – Agregó dedicándole una dulce sonrisa.

La princesa levantó su mirada al tiempo que una suave brisa agitaba ligeramente sus largos cabellos. El flequillo del joven también se agitó y sin darse cuenta sus miradas volvieron a encontrarse, los cautivantes ojos agua marina de la muchacha parecían vidriosos en aquel instante.

- Zelda… - Susurró su nombre acercando su rostro al de la joven.

Ella parecía inmóvil, pero él seguía avanzando. Las puntas de sus narices terminaron chocando, el suave contacto hizo reaccionar a la princesa quien sintió como en ese instante una fugitiva lágrima se deslizaba por su mejilla. Link no alcanzó a notarlo porque para ese entonces ya había cerrado sus ojos y podía sentir la cálida respiración de ella… estaban tan cerca. Y fue cuando sus bocas estaban a punto de hacer contacto…

PAF!

Un fuerte dolor lo hizo regresar a la realidad al pobre muchacho, quien abriendo sus ojos llevo instintivamente su mano a la mejilla enrojecida. Zelda le había propinado una fuerte bofetada y ahora se encontraba de pie dándole la espalda. Ahora si que no tenía idea que demonios había hecho mal.

- Como te atreves… - Agregó ella en un hilo de voz.

- Zelda yo… - Él pensó que ella estaba molesta porque había estado a punto de besarla. ¿Realmente tanto le molestaba que intentará hacerlo?

- ¡NO! – Lo interrumpió apretando con fuerza sus puños, aún tenía en una de sus manos la espada. - ¡¿Cómo te atreves a espiarme? – Le gritó girándose notablemente herida.

- ¿Espiarte? – Repitió incrédulo. - ¡Acabo de salvarte la vida! – Le gritó desafiándola, también estaba dolido.

- ¡Yo tenía todo bajo control! – Ahora lo estaba apuntando con su espada.

- ¡No desde mi punto de vista! – Se cruzó de brazos y volteo el rostro hacia un lado, indiferente.

- ¡No me desvíes el tema, sabes perfectamente que me estabas espiando! – Le repitió sintiendo como una nueva y dolorosa lágrima recorría nuevamente su mejilla. Se sentía realmente decepcionada.

Sin pensarlo lazó su espada con fuerza hacía un lado, molesta y acortó la distancia que los separaba.

- ¡¿Y qué si lo estaba haciendo? – Le preguntó volviendo a desafiarla.

- ¡No tienes derecho! – Le gritó ella, parada junto frente a él a muy escasa distancia.

- ¡Soy tú guardaespaldas, debo seguirte y asegurar tú bienestar!

La chica bajo la mirada aún más dolida, tenía ganas de escapar de alejarse de ese lugar ahora mismo.

- Acaso… ¿Tan poco confías en mi? – Las ya incontenibles lágrimas no fueron ahogadas con su silencioso llanto.

De pronto sintió como si lo hubiera apuñalado, la princesa estaba llorando, ahí justo frente a él y no era capaz de hacer nada.

- ¿Acaso pensaste… que iba… a pasar algo con Shad? – Lo volvió a interrogar sintiendo como esas palabras la dañaban.

- Zelda yo… - No sabía que responder, en realidad no había desconfiado de ella, sólo… sólo quería asegurarse que ese chico no se aprovechara de la princesa.

- ¿Tú qué? – Con sus manos limpió bruscamente su rostro. – Respóndeme. – Ahora ella lo miraba con sus ojos aún enrojecidos por las lágrimas y sus mejillas ligeramente sonrojadas.

- Lo siento… - Bajo su mirada notoriamente avergonzado, ella tenía razón. – Yo tenía miedo que él intentara aprovecharse de ti. – Le confesó finalmente.

- ¿Shad? ¡¿Estás loco? – Le dijo incrédula. - ¡Él está enamorado de otra chica, nunca se fijaría en mi de esa manera! – Le dijo notoriamente contrariada.

- ¿Qué? – Había vuelto a levantar su mirada para observarla. – Entonces… ¿No vas a casarte con Shad? – Le preguntó como si temiera que lo que había escuchado era una broma.

- ¡Claro que no! – Le respondió cruzándose de brazos y luego volvió a darle la espalda molesta.

Link sintió como una extraña mezcla de sentimientos batallaban en su interior, todo había sido muy repentino y aún no podía creerlo. – Ella no va a casarse. – Pensó sintiendo como si de pronto la tarde se hiciera más hermosa para él. - ¡Ella no va a casarse! – Estaba tan feliz que podría haberlo gritado, pero se contuvo por una única razón.

Ella suspiró cansada, realmente no entendía que demonios era lo que le pasaba a Link para actuar de esa manera y fue entonces cuando sintió como alguien la abrazaba nuevamente. Ella se sobresaltó, pero antes de que pudiera hacer algo él agrego.

- Siento mucho haberme comportado como un estúpido el día de hoy… - Admitió susurrándole junto a su oído. – En verdad lo lamento, realmente estaba celoso… - Esa confesión no tenía planeado hacerla, pero después de todo lo que había pasado, sentía que al menos ella merecía la verdad.

Zelda sorprendida por aquellas palabras no supo como actuar, la sinceridad y el arrepentimiento habían sido de corazón, ella lo sabía, el chico no era bueno mintiendo.

- Link… - Murmuró el nombre de su acompañante e inmediatamente después apoyo con suavidad sus manos sobre los brazos del joven, los mismos que ahora la estrechaban con fuerza.

Él se estremeció al sentir el suave contacto de las manos de ella recorriendo sus brazos hasta encontrarse con sus manos.

- Espero que puedas perdonarme. – Le dijo enseguida, dejando suspendido en el aire aquella simple suplica.

Sonrió enternecida y enseguida respondió… - Supongo que no tengo elección. – Sus manos ya se habían encontrado con las de él y sus dedos comenzaban a entrelazarse.

Link apoyó su mentón en el hombro de ella, para ese entonces sus cuerpos estaban muy juntos. - ¿Con qué no te dejo elección? – Le preguntó en un tono juguetón, disfrutando de la agradable fragancia que tenía el cabello de ella.

La tarde se estaba acabando y lentamente el azul del cielo fue reemplazado por hermosos colores rojizos y anaranjados, el crepúsculo daba un aire de secretismo al ambiente y estaba indicando la transición del día a la noche.

- No si me aprisionas de ésta manera. – Le dijo por lo bajo, observando de reojo el apuesto rostro de su acompañante, quien también la miraba.

El Hylian sonrió satisfecho, ella ya no parecía molesta.

- Se está haciendo tarde… - Murmuró ella cerrando sus ojos, la apacible atmósfera le daba un encanto especial a ese momento.

Las aves silbaban sus últimas canciones del día antes de refugiarse entre las ramas de los árboles en busca de un descanso. La brisa primaveral volvió a agitar todo a su alrededor haciendo que hojas de los árboles vibraran con vida propia, una vida que sólo podía existir en medio de la naturaleza.

- Es cierto se está haciendo tarde, aún así… - Realizó una breve pausa antes de continuar. - ¿No desea dar un paseo junto a su guardaespaldas? – Le preguntó enmascarando una intrigante propuesta.

La chica ilusionada aceptó la invitación. Era la primera vez que Link la invitaba formalmente a una "cita".


El Rey observaba desde su ventana como su hija, acompañada por Link, se "escapaban" del castillo. Seguramente irían a la inauguración del festival de primavera que era esta noche.

Sonrió aliviado y acarició lentamente el pelaje de su tierna gatita, quien como todas las noches lo acompañaba antes de dormir.

- ¿No crees que hacen una linda pareja? - Le comentó a su felina amiga, sonriendo despreocupadamente.

La minina ronroneó, acariciando su propio cuerpo con la mano del soberano.

Toc, toc.

Ahora era la puerta la que interrumpía la ocupada vida de nuestro querido gobernante.

- Pase. – Ordenó esperando que la persona que se encontraba tras aquella puerta hiciera su ingreso en la habitación.

- Permiso. – Se adelantó a decir. – Disculpe señor, no quiero perturbar sus sueños, pero necesito comunicarle algo muy importante.

- Shad, ¿Qué sucede muchacho? – Le preguntó sonriéndole amablemente.

- Es sobre la princesa Zelda… yo… - Se rascaba la cabeza un tanto nervioso. ¿Cómo iba a explicarle al Rey de Hyrule que no deseaba casarse con su hija?

- Oh, lo lamento, creo que has llegado un poco tarde. – Le dijo con tranquilidad, sentándose en una silla acolchada que había junto a la ventana. – Mi hija acaba de tomar una decisión. – Le explicó aún sin borrar la sonrisa de su cara.

- Entiendo. – Realizó una breve pausa ya más tranquilo. – ¿Eso quiere decir que el joven Link ya se ha declarado? – Preguntó ahora curioso.

El rey soltó una carcajada y mirando al joven pelirrojo agregó. – Espero que de mañana no pase. – Le confesó encogiéndose de hombros.

La gatita saltó a las piernas del hombre y se acurrucó en su regazo buscando cariño.

- Espero que así sea…

Continuará…

Wow XD hasta que al fin terminé el capítulo, cielos! Pasé por un momento de laguna mental extrema jajaja XD no estaba segura si empezar de inmediato con el festival o no, y bueno al final me decidí por escribir esto para darle paso al festival y la "cita" en el siguiente capítulo.

Es ultra tarde (5:29am) así que lamento si se me pasaron faltan de ortografía, dedados, incoherencias u otras cosas, en verdad lo siento mucho, revise el capítulo… ¡Lo juró! XD pero siempre se me pasan cosas -.-U. Lo subo ahora y no mañana, porque seguramente estaré ausente el fin de semana :S, así que si no respondí algún review de los que ya me habían mandado en el capítulo anterior… ¡Lo sientoooo ToT!

Antes de despedirme deseo agradecer de corazón a toda la gente que me ha brindado su apoyo a lo largo de estos interminables siete días XDD, porque ufff pucha que se han hecho interminables jajaja. Quiero agradecer especialmente a todos aquellos que se tomaron la molestia de dejar sus comentarios :) en verdad muchas gracias a linkzel s, winter snow 723, Sir Vrolok, GabbiVal04, Vaidoli, la generala, Annerya, pipe85694, Grisel ZxL, Princesa Estrella, Misszelda, Dialirvi, Demon Solitary, Darklink29 y ihatellamas, muchas gracias a todos ustedes :') en verdad son un amor!

¡Se despide Zilia-K!