Por lo visto y ya que no tuve problemas para subir la historia anterior, me parece que todo a vuelto a la normalidad en el fandom XD

Bien... antes que nada ¡Siento mucho la tardanza! XD pasaron muchas cosas desde la última vez que actualicé, en otro fic que estaba escribiendo creo que puse las explicaciones XD, al menos mis ojos ya están más normales...

Bueno, la verdad es que este capítulo no tiene día porque... nunca pude decidir si ponerlo como el día que estaba o como el día que seguía XD, así que en vista de esa gran disyuntiva interna opte por un extra XD jajaja, aunque sigue absolutamente con la trama de la historia y todo lo dempas... bla bla bla XD jajaja para que los voy a aburrir XD

Ahhh casi lo olvido, incluí la letra de una canción en este fic, cuando salga el "*" pueden ir hasta la parte de abajo averiguar que canción es y si gustan escucharla para que se ambienten un poco con el ritmo... si es que gustan... sino pues... le siguen a la historia nu más XDDD

ACLARACIONES: Los personajes de esta historia no me pertenecen, sólo algunos XD!, pero los principales no jaja, escribo esto sin fines de lucro y sólo a modo de diversión.

Sin más los dejo con el capítulo...

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GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA

En el capítulo anterior…

Link sonrió satisfecho, ella ya no parecía molesta y eso lo tranquilizaba.

- Se está haciendo tarde… - Murmuró la princesa cerrando sus ojos, la apacible atmósfera le daba un encanto especial a ese momento.

Las aves cantaban sus últimas melodías antes de decidirse a buscar refugio para pasar la noche y descansar. La fresca brisa primaveral volvió a agitar todo a su alrededor haciendo que hojas de los árboles vibraran con vida propia susurrando misterios que sólo ellas podían comprender.

- Es cierto se está haciendo tarde, aún así - realizó una breve pausa antes de continuar - ¿No desea dar un paseo junto a su guardaespaldas? – Le preguntó enmascarando una intrigante propuesta.

La chica ilusionada aceptó la invitación. Era la primera vez que Link la invitaba formalmente a una "cita".

.-.-.-. Extra : La confesión .-.-.-.

Volteó un momento observando como el imponente castillo se alejaba con cada paso que daban, la "huida" había sido demasiado sencilla o por lo menos esa era la impresión que ella tenía y por la misma razón aún miraba con recelo a sus espaldas, temerosa de estar siendo seguida por alguno de lo guardias.

- Tranquila -murmuró dedicándole una sonrisa divertida a la insegura jovencita– ... nadie nos sigue y aunque lo hicieran, soy yo el encargado de vigilar.

- ¿Encargado? –Preguntó con curiosidad– te has tomado muy en serio tu papel ¿no?, sabes mejor que yo que la princesa de Hyrule puede cuidarse sola perfectamente.

- No me refería a eso –sujetó entre su mano la de ella, y se percató del sutil rosa que adornó las mejillas de su compañera– ... Esta noche yo seré su anfitrión, no se preocupe por cosas vánales como los guardias, las reglas o el tiempo.

La joven sonrió enternecida, Link la observaba con un dejo de misterio, algo estaba planeando y ella lo sabía, esos brillantes ojos no podían engañarla, aunque finalmente decidió desviar su mirada, se sentía algo nerviosa en compañía del rubio que parecía mucho más "atrevido" que de costumbre.

- ¡Mira Link! -Exclamó un instante después posando su mirada ahora al frente, apuntando con su mano libre el despejado cielo de Hyrule.

El chico desvió su atención de la muchacha para observar el cielo crepuscular, los tonos rosas y anaranjados se entrelazaban en un juego delicado y encantador, aquellos trazos de colorido eran el recuerdo de un brillante sol que ahora sólo dejaba a la vista tenues y casi imperceptibles rayos de su presencia.

- Es… -No alcanzó a decir mucho más antes de que la princesa lo interrumpiera.

- Muy hermoso –completó ella animada y maravillada a la vez por aquel sublime espectáculo.

- Si -susurró volviendo a posar su mirada en ella, la sonrisa de la rubia lo tenía embobado- ... Muy hermosa - murmuró por lo bajo, deleitando su vista con la mirada soñadora de la bella jovencita que lo acompañaba.

- ¿Qué? –Se aventuró a preguntar, no había conseguido entender lo que él había estado murmurando.

- Ohh nada… nada -agregó con prisa, ahora notoriamente sonrojado.

Maldijo su torpeza, estaba nervioso y debía admitirlo. Pero esta vez no perdería la oportunidad de concretar aquella promesa que se había hecho aquella noche en la que decidió confesarle sus sentimientos a la joven princesa, ahora no había nada que se interpusiera entre ella y él, sólo… tenía que hacerlo.

- Si fuera tan fácil como parece -pensó un tanto frustrado, todavía recordaba las innumerables oportunidades que se habían escapado tontamente de sus manos.

- ¿Link? –Lo llamó al verlo tan ensimismado, se había detenido.

El chico aún tenía sujeta la mano de ella con la suya y con sus mejillas aún ligeramente sonrojadas la observó, clavando su profunda mirada en los claros y brillantes ojos agua marina de la Hylian.

- Zelda yo -murmuró sintiendo una especie de nudo en la garganta, su corazón comenzó a palpitar con fuerza y una extraña sensación de nerviosismo se apoderó de él.

Ella le sonrió de manera encantadora, un agónico rayo anaranjado se reflejaba en su dorada cabellera que caía con gracia por sobre sus hombros, incluso un fugitivo mechón surcaba su rostro, el mismo que un instante después ella se encargó de acomodarlo tras su puntiaguda oreja. No llevaba puesta su tiara, de hecho había dejado atrás toda ostentosa evidencia de su rango.

- Es que -tartamudeó, aún no conseguía encontrar las palabras adecuadas para expresarse y además los nervios le jugaban una mala pasada.

Tan sólo un breve descuido de su parte, un simple parpadeo fue suficiente para que la doncella hiciera de las suyas, ella se había adelantado y depositado un fugaz beso sobre su ya sonrojada mejilla, fue un contacto tan sutil que por un segundo creyó haberlo soñado, pero aún podía sentir la calidez de ese suave contacto sobre su piel, lo que confirmaba lo que todavía no creía posible.

- ¿Sabes? –Agregó aún sonriente– ... Estoy feliz de estar aquí. Siempre quise estar en el inicio del festival de primavera, me han dicho que está lleno de vida y que la gente de muchas otras provincias visita la cuidadela.

A Link no le quedó más que sonreír, al parecer su confesión tendría que esperar un momento más adecuado, por ahora se sentía ratificado con ver la sonrisa en el rostro de ella.

- Vamos… pronto comenzará –le dijo retomando el paso nuevamente- debes ver esto, es abrumadora la sorpresa cuando todo comienza.

No paso mucho antes de que la oscuridad se cerniera sobre ellos y envolviera la ciudadela con su misterioso manto. Habían llegado hasta el centro de la cuidad, y se encontraban muy cerca de la gran y connotada fuente, seguro sobre aquella agua se reflejaba el enorme astro que adornaba ahora el cielo, pero entre tanta gente era dificultoso avanzar para averiguarlo.

- No te alejes de mi -le indicó hablando muy bajito, sintiendo como sus palabras consiguieron que la distancia que los separaba disminuyera aún más.

Extrañamente todos intercambiaban palabras de esa forma, susurrando cosas que eran casi imperceptibles para aquellos que se encontraban a su alrededor.

- No lo haré –agregó de la misma forma abrazándose al brazo del joven, juntando su cuerpo con el de él, su corazón palpitaba con fuerza.

Una extraña sensación de intriga, entremezclada con algo de confusión y un poco de temor embargaban sus sentidos, no podía entender porque todos guardaban silencio, ni porque todo estaba tan oscuro. Incluso parecía distinguir a la luz de la luna las siluetas de carpas y tiendas elevadas en medio de la calle y cubiertas por largas mantas negras que no dejaban distinguir lo que ocultaban en su interior ¿Qué se suponía que estaban esperando?

- Tranquila -le susurró junto a su oído al sentir como ella se aferraba con más fuerza a su brazo.

- ¿Por qué están todos tan callados? –No pudo retener más aquella interrogante que la asaltaba.

Una sonrisa adorno el rostro del joven, había conseguido lo que buscaba, su compañera parecía ansiosa– Ya lo verás –le respondió guardando ese misticismo que ya la atmósfera se había encargado de crear.

La Hylian iba a demandar su respuesta o al menos tenía todas las intenciones cuando un potente y repentino sonido la sobresalto, obligándola a guardar silencio.

El fuerte sonido de una trompeta irrumpió en medio de la noche, a ella se le unieron dos más en un estruendoso coro, como los que hacían en el palacio cuando alguien muy ilustre visitaba el reino.

Luego el silencio volvió a reinar.

Y justo cuando ella pensó que era el momento indicado para retomar la conversación miles de luces que colgaban como guirnaldas por los bordes superiores de las tiendas se dieron a conocer, tenían una forma esférica y eran muy brillantes y acompañando las luces un grupo de jóvenes equipados con tambores, guitarras y pequeñas flautas de hueso que hacían un sonido muy parecido al de un Tin Wisthle entonaban una alegre y dinámica canción con un timbre muy peculiar*.

De pronto las telas que envolvían las tiendas parecieron ser envueltas por un fuego azul, las impresionantes llamas desaparecieron tan fugazmente como aparecieron, dejando ahora a la vista miles de puestos colocados ordenadamente uno tras otro, la gente encargada de los puestos comenzó a hacer estallar pequeños objetos que en su interior resguardaban miles de aromáticos pétalos que salían disparados y que ahora caían desde el cielo como una verdadera lluvia, con movimientos pendulosos danzaban haciendo un tortuoso recorrido hasta el suelo.

Las deslumbrantes luces, el alegre colorido, la vibrante música, la fresca brisa, las suaves fragancias y la vitalidad de aquellos que vivían el espectáculo, todo aquello cautivo los sentidos de la joven princesa, quien en su vida nunca había presenciado un festival plebeyo.

Muchos danzaban y reían alegres, otros cantaban y otros buscaban llamar la atención de la gente con extraños actos, la multitud estaba entusiasmada. Niños, jóvenes y adultos disfrutaban de las novedades que traían los puestos, cada uno con juegos, sorpresas y misterios, formando largas filas que recorrían los pasadizos que se demarcaban a través de la ciudadela.

- ¿Qué sucede Zelda? –La interrogó el chico comenzando a preocuparse, ella seguía aferrada a su brazo sin realizar movimiento alguno– si prefieres volver al castillo lo entenderé –le dijo enseguida, creyendo aquella eufórica manifestación del pueblo la había asustado de alguna manera, quizás ella no estaba acostumbrada a este tipo de celebraciones.

- ¿Qué? –Fue todo lo que atino a decirle como respuesta, ni si quiera se detuvo a observarlo, su vista estaba perdida entre tantas cosas novedosas y desconocidas para ella.

- Si lo deseas podemos volver al castillo –le repitió creyendo que ella no había escuchado sus palabras.

- ¿Volver? –Le preguntó confundida, soltando al fin el brazo de su guardaespaldas- ¿Estás loco? ¡Esto es genial! ¿Por qué querría volver a estar encerrada entre cuatro aburridas paredes? –Le dijo muy animada, estaba feliz de presenciar este espectáculo y formar parte de la multitud como una más.

Por primera vez en su vida estaba allí, entre tanta gente sin un rango que hiciera una barrera entre los otros y ella, al fin podía ser Zelda, sólo eso… esta noche quería ser una chica común y corriente, deseaba vivir y sentir como lo hacían todos en el pueblo, quería celebrar junto a la multitud la dicha de vivir el festival.

- ¡Hermosa señorita únase a la fiesta! –Gritó un chico de cabello alborotado y blanquecino, al tiempo que jalaba el brazo de la Hylian para que ella se uniera al grupo que estaba danzando formando un círculo alrededor de la pileta.

- ¡Espera! –Fue todo lo que Link alcanzó a decir antes de que su compañera fuera a parar entre dos "extraños" tipos, quienes la abrazaban confianzudamente, o eso fue lo que a él le pareció, aunque sólo observaba a una distancia prudente por si algo salía mal, después de todo a ella no parecía molestarle y se veía muy feliz.

Zelda no opuso resistencia y se unió alegremente al grupo, saltando al ritmo de la música y entrelazando sus brazos a sus "compañeros de baile", era un grupo grande, de al menos unas quince personas, pero todos parecían muy animados, incluso la novata princesa de Hyrule. Cuando la danza terminó la gente estrechó sus manos con grandes sonrisas en sus rostros y todos se dispersaron rápidamente.

- Un gusto conocerla, señorita –se despidió cordialmente el chico albino estrechando amigablemente la mano de la jovencita– ... Espero que disfrute del festival.

- El gusto fue todo mío –agregó Zelda sujetando la falda de su vestido con la mano que tenía libre y realizando una pequeña reverencia.

El joven se sonrojó ligeramente, el encanto y finesa de la desconocida lo tenían un poco abrumado y algo nervioso continuó con un "Hasta pronto" para luego desaparecer entre la multitud.

- Parece que te has ganado un fan –comentó el rubio acercándose a la princesa.

- No seas bobo, a mi me dio la impresión que lo asuste un poco –lo contradijo, respiraba rápidamente aún un tanto agitada por dar tantos brincos y vueltas.

Link soltó una carcajada, el comentario se le había hecho un tanto curioso– sólo… olvídate de los protocolos, estás en medio de un festival popular, aquí no hay reyes, ni reinas –le dijo como consejo apoyando una de sus manos sobre el hombro de ella.

- ¿Tan diferente soy a ustedes? –Le preguntó preocupada, sintiéndose algo mal por el hecho, realmente quería formar parte de la celebración como una más, no deseaba que la gente descubriera que ella era realmente la princesa.

- Todos somos diferentes –le sonrió con un dejo de ternura, realizando un corto recorrido con su mano, desde el hombro de ella hasta su mejilla– y usted, "señorita", no es la excepción –sin pensar mucho lo que hacía y olvidando por completo el hecho de que estaban rodeados de gente la abrazo.

Ella se sonrojo notoriamente al sentir como su cuerpo era repentinamente atrapado entre los fuertes brazos del guerrero, muy bajito susurró su nombre, correspondiendo aquel fraternal abrazo– siento algo de temor a equivocarme -le confesó en un suave susurro, a pesar de la música y el ruido que los rodeaban, estaban tan cerca que estaba segura que él podía oírla perfectamente.

- No te preocupes, no voy a dejarte sola –le dijo estrechándola con fuerza, tratando de transmitirle algo de confianza– sólo… prométeme una cosa -agregó luego distanciándose ligeramente de ella, apoyado sus dos manos sobre los hombros de la joven, mirándola intensamente.

- ¿Qué cosa? –Preguntó ella con un dejo de curiosidad, observándolo fijamente.

- Quiero que me prometas que vas a divertirte –terminó de decirle, dedicándole nuevamente una dulce sonrisa.

La chica correspondió aquel gesto también sonriéndole- te lo prometo –fue lo que agregó antes de que se percatara de que "alguien" los observaba pacientemente.

- Que romántico –comentó un sujeto que venía cargando unos recipientes llenos de flores y sobre su cabeza un voluminoso sombrero–... La primavera se siente en el aire y se escucha en las promesas de los enamorados…

Link y Zelda se separaron bruscamente completamente sonrojados, era obvio que aquel sujeto los había estado observando desde mucho antes.

- Vamos -apremió el Hylian, no quería ser descortés, pero ciertamente era un tanto vergonzoso estar dándole ridículas explicaciones al desconocido acerca de la relación que él y Zelda tenían.

- ¡Hey no se asusten! –Dijo el excéntrico sujeto interponiéndose en el camino de los jóvenes– soy sólo un humilde vendedor, y yo se que a la señorita que le acompaña le encantaría que usted -apuntó a Link con su dedo índice– le regalara como muestra de su afecto una delicada y fragante flor, tan hermosa como ella.

- Jejeje, esté -Link parecía confundido- ¿Quieres una flor? –Le preguntó directamente a la aludida, la verdad es que el romanticismo no era algo que llevara en las venas.

- ¡NOO! Muy mal… muy mal -agregó el hombre antes de que Zelda pudiera siquiera responder– ... Ese tipo de cosas no se preguntan, su novia debe estar muy desilusionada de usted...

- Es que… yo no soy su novia –puntualizó la princesa quien ya no podía estar más abochornada.

- ¡¿QUÉ? –El hombre pareció escandalizarse– ¿Pero qué demonios le pasa a la juventud de hoy?, en mis tiempos éramos mucho más rápidos y concisos!

Link se sintió algo torpe y tonto, en realidad el sujeto tenía razón en algo, y es que había pasado casi una semana y él todavía no era capaz de declararle sus sentimientos a la chica que lo acompañaba– eres un idiota -pensó clavando su mirada en el suelo.

- Tranquilo señor, yo comparé una flor –le dijo ella al sujeto, quien inmediatamente reaccionó con un signo peso en la cara– ... Tenga -le entregó algunas rupias al tiempo que el sujeto le daba a cambio un extrañísimo capullo violeta.

- Esta flor es muy especial –agregó el hombre acercando a la chica para susurrarle– cuando sea media noche entregue este obsequio a su compañero, si realmente están destinados a estar juntos este pequeño brote florecerá y no se marchitara a menos que el destino los obligue a tomar caminos separados -el hombre volvió a tomar distancia y sacándose el sombrero se despidió de la pareja y fue en busca de una nueva venta.

Zelda miró dudosamente el capullo que ahora tenía entre sus manos, no estaba muy segura si debería creer aquella historia a aquel excéntrico hombre, pero… ciertamente ese tipo de cosas "mágicas" llamaban su atención.

- ¿Qué fue lo que te dijo ese sujeto? –La interrogó Link quien miraba curioso el pequeño brote que la chica sostenía.

- Ehhh… en realidad nada importante –mintió resguardando en el pequeño bolso que traía consigo el capullo que aún no florecía.

El chico dudo de aquella respuesta, pero prefirió no seguir indagando, era mejor dejar atrás los contratiempos y continuar…

- ¿Qué te parece si te presento los mejores puestos de juegos del festival? –Le preguntó extendiendo su mano, esperando que ella la sujetara para comenzar a avanzar.

- Me encantaría –le respondió con simpleza, dejando que su mano reposara sobre la que él le extendía.

La noche siguió avanzando implacablemente, mientras Link y Zelda hacían y deshacían. Se enfrentaron en un duelo de tiros que reunió mucho público curioso por la gran habilidad de los contrincantes, pero finalmente fue la joven quien termino como vencedora por tan sólo milésimas. Luego descansaron sus brazos disfrutando de una enorme canasta de confites, el premio para la ganadora del juego de tiros, la canasta era tan grande que ninguno de los dos fue capaz de acabar con los dulces, que finalmente terminaron en manos de un grupo de simpáticos muchachitos que pasaban a su alrededor.

Seguido a esto, continuaron su marcha a través de los puesto, la joven se deleito con el acto de magia de una hábil señorita, se admiró de los hábiles malabaristas que hacían largos actos para entretener a la multitud y aprendió a pescar pequeños koi, que luego de ser atrapados eran liberados inmediatamente.

No fue hasta mucho después cuando Link se encontraba muy concentrado en un juego de memoria cuando ocurrió algo inesperado, se suponía que la joven se encontraba a su lado o eso es lo que él pensaba hasta…

- No te alejes demasiado porque podemos perdernos -Le dijo sin mirarla, esperando escuchar su afirmativa respuesta.

La cual nunca llego.

- ¿Zelda? –Despegó su vista del mesón y buscó a la joven doncella, quien evidentemente no se encontraba en ese lugar– por todas las diosas… acabo de perder de vista a la princesa -pensó preocupado, era cierto que esto era un festival para divertirse, pero también no faltaban los aguafiestas que venían sólo para armar alborotos– debo encontrar a Zelda antes de que se meta en aprietos…


No sabía como, ni cuando, ni porque, pero ahí estaba ella parada justo delante de un sencillo escenario con muchas miradas posadas justo en su persona. ¿Qué demonios estaba haciendo ahí?

Aún tenía puesto su habitual vestido, que se veía mucho más sencillo de lo aparente sin toda la ornamenta que solía traer encima, el pequeño bolso aún colgaba cruzado desde su hombro hasta mucho más debajo de su cadera. Sobre sus manos un curioso objeto hecho de huesos con forma de guitarra descansaba, esperando a que ella le diera el uso que se suponía tendría que darle- ...Este -murmuró nerviosa dirigiéndose por primera vez al público.

¿Cómo demonios había terminado allí? Se preguntó recordando los extraños y recientes sucesos de la noche…

.-.-. FLASH BACK .-.-.

Poco después de que Link comenzara el juego, un grupo de personas la empujo mientras avanzaban presurosas.

- Disculpe –le dijo una de las chicas.

- No se preocupe –agregó la rubia con amabilidad– parecen tener prisa… ¿A dónde se dirigen?

- ¡Oh!, es que muy pronto empezará el concierto de la famosa cantante de Lon Lon, ¿No la conoce? –La interrogó pero no le dio tiempo de responder- ¡Ella se ha subido al estrellato hace no mucho y causa furor entre hombres y mujeres! Está tocando ahora una banda de Zoras, también espectacular y quiero llegar a escuchar algo de ellos también. Si me disculpa –luego de eso la muchachita desapareció velozmente, siguiendo la multitud.

- Bueno -observó a Link de reojo y medito un momento– Supongo que no hay nada de malo con ir a dar un pequeño vistazo –pensó, dispuesta a regresar en seguida.

.-.-. FIN FLASH BACK .-.-.

Bueno… lo que paso después es historia, la verdad es que a pesar de que había tenido todas las intenciones de volver, nunca lo logró, se perdió en medio de toda la eufórica gente que escuchaba el concierto del grupo Zora, que por cierto ahora estaban justo detrás de ella esperando impacientes a que diera las primeras notas para comenzar a tocar.

Casualmente se había cruzado con el "productor" del concierto, quien estaba literalmente desesperado porque la famosísima Malon había tenido un pequeño contratiempo en su viaje y tardaría en llegar un poco más y al grupo Zora ya se le estaba agotando el repertorio de canciones. Había sido justo entonces cuando el escucho como la joven princesa tarareaba la música del grupo que estaba tocando y pensó en hacer una "pequeña" modificación en el repertorio musical de la noche.

Y fue así como había terminado arriba de ese escenario, acompañada del grupo anterior, quien según el productor tocarían de fondo cualquier cosa que ella cantara, todo mientras se hacía el tiempo para que Malon llegara hasta la ciudadela.

- Muy bien Zelda… tú puedes hacerlo -inspiró profundamente y luego con algo de torpeza empezó a crear las primeras notas en aquella guitarra que tenía consigo y después de un pequeño e improvisado punteo, el grupo musical de Zoras también inicio su concierto, siguiendo las notas iniciales y el ritmo que la muchacha había creado.

El público expectante se agitó al escuchar las primeras notas, al fin había comenzado el esperado telonero, no tenía idea quien era la chica que estaba ahora parada allí en el escenario, pero sin importar quien fuera todos estaban animados y esperaban que luego de aquella presentación hiciera su aparición la que ahora se había convertido en una famosa cantante, Malon.

Fue entonces cuando Link la divisó. Por alguna razón también se había visto arrastrado por la multitud y había terminado allí, justo delante del escenario. Y al distinguir a la joven que se encontraba sobre él no le quedo más que ahogar una exclamación de sorpresa y confusión ¿Qué demonios estaba haciendo ella en ESE lugar?

La princesa comenzó a cantar lo primero que se le vino a la mente– *No soy mejor que voz -hizo una breve pausa observando la reacción de la gente, percatándose de que Link estaba entre la multitud observándola, inmediatamente sus mejillas se tiñeron de rosa, la presencia de él sólo conseguía avergonzarla más de lo que ya estaba- … y no seré perfecta… a medio camino por andar... cayendo y volviéndome a parar -poco a poco fue tomando más confianza sobre el escenario, sintiendo como las palabras salían de su boca sin dificultad– … Aprendo del error -sonrió coquetamente para el público, quienes comenzaban a mover sus cabezas al ritmo de la contagiosa música- … Y creo que el destiiino… escribe con gotas de sudor –con una de sus manos recorrió parte de su cabeza y su cuello, haciendo desplante de una naturaleza que ni siquiera ella conocía -… No temo a la herida ni al dolor -realizó una nueva pausa agitando su cabeza con movimientos rápidos para acomodar su cabello o más bien alborotarlo- ¡Arriba esas manos! –agregó comenzando a dar rítmicas palmadas con sus manos incitando al público a imitarla– y ahora sé muy bien -elevó su tono de voz y apresuró el ritmo de la música- … a dónde va la viiida… no hay mentira que me engañe, ya nada vendo la razón…

Link quien estaba entre los espectadores observaba atónito lo que estaba pasando, ¿Cómo demonios había terminado la princesa de Hyrule frente a un escenario haciendo de cantante?, bueno tampoco podía negar que a pesar de todo la actuación le salía bastante natural, a pesar de la inseguridad inicial había conseguido dominar sus nervios y ahora cantaba con un desplante que nunca había visto en ella.

Ya más confiada dio un brinco justo frente al escenario, involucrándose directamente con la gente, quienes animados le dieron espacio para que ella pudiera avanzar entre la multitud mientras seguía con "su espectáculo"– ¡Que digan lo que quieran! –Agregó con fuerza e ímpetu, como si realmente sintiera aquellas palabras, estaba cansada de las reglas, estaba harta de las obligaciones- ¡Que las palabras vienen y se van! –Y eso era muy cierto- … y yo soy como soy y en realidad -dejo que las ultimas silabas quedaran suspendidas en el aire antes de continuar- … Quiero vivir a mi manera… Uhh ohh.

Avanzó entre la multitud, buscaba a alguien en especial. Los espectadores estaban animados, saltaban y tarareaban el ritmo de aquella desconocida canción- ¿Y cómo dice? –Preguntó ella en medio del exaltado grupo, antes de seguir con voz alta y clara- ¡Que digan lo que quieran! –Al fin había dado con el chico- Yo tengo ya mi brújula interior -se detuvo delante de un paralizado Link y acercándose sensualmente a él, continuo cantando ahora muy cerca de la puntiaguda oreja del Hylian- … Me importa lo que dice el corazón -agregó coquetamente acercando su rostro peligrosamente al de él.

Link se estremeció al verla tan cerca, cantándole con proximidad, como si aquellas palabras se las hubiera estado dedicando sólo a él.

- ¡Y sé muy bien a donde vooy! –Lo empujó suavemente con una de sus manos para alejarlo de ella- ¡Que digan lo que quieran! –Canto con fuerza lo que seguía de la canción, luego repitió el coro y finalizo con un rápido punteo que paulatinamente se fue haciendo más lento y suave.

Y no fue hasta que la última nota dejo de sonar cuando la gente exaltada empezó a gritar, al parecer la música y la canción había tenido buena llegada entre los espectadores, pero todo no podía ser perfecto y justo cuando menos se lo esperaban dos guardias reales irrumpieron en el escenario.

- ¡Princesa, debe venir con nosotros!

Los espectadores confundidos comenzaron a mirarse entre ellos, buscando a la supuesta princesa, por lo visto sólo los guardias habían reconocido en aquella presentación a la jovencita.

- Link -la chica se acercó nuevamente al muchacho, y dejando la guitarra sobre el suelo continúo– ... Será mejor que salgamos de aquí -agregó jalándolo del brazo para que juntos hicieran su mejor acto de desaparición.

- ¡Deténganse ahí! –Gritaron los guardias saltando entre la gente abriéndose paso a la fuerza.

El grupo de habitantes que estaba reunido al descubrir la identidad de la joven princesa no dudaron en abrirle paso a ella y a su guardaespaldas, al mismo tiempo que obstruían el camino para los guardias.

- ¡Corra princesa! –Gritaba la gente, quien después de aquella animosa presentación le habían cogido un cariño especial a la chica quien ahora formaba una estrecha relación con su pueblo, para ellos… ella era una más.


Se encontraban sobre un pequeño puente bajo ellos un claro riachuelo corría presuroso, ambos respiraban agitados por toda la persecución, y ahora que al fin se encontraban lejos de la multitud y los entrometidos guardias…

- Estuvo… cerca -comentó ella aún con el alma en un hilo, agotada por la carrera.

- Ya lo creo –agregó acercándose al borde del puente, apoyando sus manos sobre la baranda.

La joven se acercó y apoyó su antebrazo sobre el mismo barandal, observando el reflejo de la luna casi llena en la cristalina agua que corría bajo ellos, era sólo esa luna la que ahora los iluminaba.

- Fue todo muy extraño, ¿no lo crees? –Fue ella la que volvió a interrumpir el silencio de aquella noche.

- Pues sí, no sabía que eras parte de un grupo musical –soltó una carcajada divertido y enseguida llevó sus manos detrás de su nuca.

- Muy gracioso -levantó una de sus cejas mirando de reojo al rubio.

- No, en serio -insistió en el mismo tono divertido, ahora dedicándole una mirada– ... La verdad -murmuró pensativo– ... Me sorprendió un poco tú desplante, nunca te había visto tan…

- Libre –completó ella en un suspiro– ... Nunca me había sentido así… fue genial ser por un segundo alguien diferente a la "Princesa de Hyrule".

Él sonrió enternecido, seguro debía ser difícil llevar a cuestas un título como el de Princesa, tantas reglas, tanto estudio, tantos deberes- ... Para mí siempre serás Zelda –agregó creyendo que aquellas sinceras palabras alegrarían a su compañera.

La chica lo observó un instante y segundos después se abalanzó contra el joven, abrazando con fuerza el cuerpo del guerrero– gracias -murmuró cerrando sus ojos, descansando momentáneamente su vista. Sabía que todo lo que había vivido mañana por la mañana tendría que dejarlo atrás, pero aún así… atesoraría estos recuerdos como una experiencia única y valiosa.

Sorprendido por aquella repentina acción en un primer instante no supo como reaccionar, pero luego correspondió aquel abrazo, estrechando el cuerpo de ella entre sus brazos. Se quedaron así unos segundos, en silencio, sintiendo la calidez de sus cuerpos y los suaves movimientos de sus ahora pausadas respiraciones.

Y fue entonces cuando recordó aquel misterioso capullo que el hombre le había entregado, aún lo traía consigo y se preguntaba si debería o no entregárselo a Link en este momento.

- Sabes -la voz pausada del muchacho interrumpió sus pensamientos– ... Hay algo -nuevamente los nervios le comenzaban a jugar una mala pasada– ... Hay algo que... algo que me gustaría decirte –rompió aquel cálido abrazo para poder mirarla a los ojos y quizás encontrar en ellos el valor que había perdido. ¿Por qué se sentía así cada vez que llegaba a este punto? ¿Por qué era tan difícil encontrar las palabras para expresar lo que sentía?– Maldición -nuevamente estaba en una discordia.

- Yo -su voz se quebró, ella también estaba nerviosa– ... Tengo algo -busco el botón de la pequeña flor violeta en su bolso y cuando al fin dio con el, lo sujeto temblorosamente entre sus dedos.

Link observó el pequeño brote que Zelda movía de un lado a otro entre sus dedos, notablemente nerviosa– es la flor que le compraste al sujeto raro ese, ¿no?

- Pues si… lo que pasa es -no sabía muy bien por donde empezar, no estaba muy segura si debía partir contando lo que el hombre le había dicho o si simplemente debía ir y entregársela al rubio y observar lo que pasaba.

- Maldición… me estoy desviando del tema nuevamente –pensó Link frustrado, buscando una manera de retomar nuevamente las riendas de la situación.

Ahora los dos tenían un claro objetivo, el problema es que ninguno sabía como conseguir lo que estaban buscando…

- Yo -dijeron al unísono, casi como si sus pensamientos estuvieran conectados. Ambos se sonrojaron, se sentían torpes y avergonzados.

El silencio volvió a reinar. Zelda tenía la vista fija en el pequeño capullo violeta, Link observaba detenidamente sus movimientos, esperando algo similar a una señal, pero se estaba impacientando, de pronto se volteó dándole la espalda e invadido por un nerviosismo que lo superaba.

- Zelda yo… yo te -comenzó sintiendo como sus manos temblaban a pesar de que estaban empuñadas fuertemente y su corazón palpitaba con tal fuerza que casi podría jurar que lo escuchaba– ...Te amo -le confesó finalmente levantando su vista hasta encontrarse con la luna, rogando para que sus palabras hubieran sido perfectamente escuchadas por su compañera– Ya lo hiciste Link… lo lograste…

- ¿Qué? –Ella había escuchado, pero ciertamente no se había esperado una confesión como esa.

Link apretó con más fuerza sus puños y giró para enfrentar la clara mirada de ella, sus ojos se encontraron tan pronto el volteó.

- Ya no puedo soportarlo más -murmuró acerándose lentamente- … No sé que me pasa, pero… no puedo pensar con claridad cuando estoy contigo –agregó ahora sujetando con sus temblorosas manos los brazos de la princesa– ... No sé cuando, ni como paso, pero… te amo -estaba notoriamente sonrojado, apretó con fuerza sus dientes y bajo la mirada apenado, aún la sostenía con sus manos, pero ya no tenía el valor para mirarla.

No tenía más palabras, no tenía más escusas… no tenía más nada, acababa de abrir su corazón y ahora sólo esperaba una respuesta de parte de ella.

Zelda, quien aún procesaba cada una de las palabras del guerrero, sintió como su corazón se aceleraba con cada segundo que pasaba, en su mano aún descansaba aquel pequeño brote, pero ella lo había olvidado.

- Link… yo -comenzó ella de manera pausada, levantando lentamente una de sus manos hasta rozar la mejilla del rubio, se sentía tan feliz que por un segundo pensó que todo aquello se trataba de un sueño, pero el tacto con la cálida piel del muchacho le corroboro que aquello era real– ... Me siento honrada de poder corresponder aquellos sentimientos –le dijo escogiendo cuidadosamente sus palabras al tiempo que su mano buscaba el mentón de él– ... Deseo que busques en mi mirada aquello que mi boca no es capaz de expresar –agregó luego obligándolo a levantar su rostro.

- Zelda -susurró suavemente observando la hermosa sonrisa que ahora adornaba el rostro de la princesa, sus ojos agua marina brillaban a la luz de la luna con un reflejo cautivante, sus labios entreabiertos volvían a realizarle una sugestiva invitación, una que ahora no pensaba dejar pasar.

La distancia entre sus rostros se acortó lentamente, una de las manos del joven recorrió lentamente la suave piel de la espalda de ella, ahora agradecía el pronunciado escote que tenía ese vestido. Por su parte la muchacha había apoyado su mano libre detrás de la nuca de él, esperando ansiosa que sus labios contactaran con los de su compañero. La suave respiración de ella chocando contra su piel lo hacía estremecer, sus labios se rozaron suavemente en un tímido contacto. Zelda suspiró anhelante, esperando profundizar aquel suave contactor, pero…

- Olvide algo -agregó manteniendo aún esa tentativa cercanía con ella.

- Ahora no, Link -le suplicó ella sintiendo como una repentina frustración se apoderaba de su cuerpo, ¿por qué demonios estaba interrumpiendo un momento como ese?

- Es importante –insistió él.

- Esta bien -suspiró, esperando que realmente lo que él tenía que acotar fuera "realmente importante"- ¿Qué pasa?

- Quiero saber si - hizo una pequeña pausa, sus rostros aún estaban muy cerca uno del otro- ¿Me aceptarías como tú novio? –Le preguntó haciendo carita de niño bueno.

PLOP!

- ¡Por todas las diosas, Link! –No podía creer lo que estaba escuchando, ¿él acaba de interrumpir el mejor momento de su vida para preguntarle si quería ser su novia? ¿Qué acaso eso no era obvio?- ¿Cómo demonios no puedes esperar para…? –Pero no pudo continuar, ya que él había contenido sus palabras con su boca, atrapándola en un apasionado beso.

La princesa abrió sus ojos totalmente pasmada, pero no paso mucho antes de aclarar sus prioridades y corresponder aquel inesperado pero a la vez deseado contacto, sus ojos se cerraron mientras su boca buscaba acompañar el ritmo que el atrevido muchacho había establecido, una mezcla de emociones embargaron sus sentidos, sus corazones palpitaban con fuerza y sus placenteros suspiros eran ahogados por la boca del otro.

Habían demasiadas emociones contenidas en aquel esperado beso, después de tantas contrariedades eran libres de expresar lo que sentían… o al menos lo eran hasta que el aire comenzara a escasear.

- Tomaré eso como un si -le dijo con una grata y satisfecha sonrisa adornando su rostro, justo después de separarse por escasos segundos de la boca de ella.

Posteriormente sus labios ansiosos de más volvieron a encontrarse, el chico había recorrido los brazos de ella y había arrebatado de las manos de la princesa el pequeño brote, quien en contacto con la persona indicada comenzaba a florecer lentamente y como único testigo de ello se encontraba la luna que vigilaba también la silueta de aquellos enamorados que bajo su cautelosa mirada consumaban una silenciosa promesa.

Continuará…

XD Si lo se... quedo raro jajaja XD en fin... 9o9 antes de ponerme a divagar a lo importante...

*1 No había puesto este asterisco en un inició pero en realidad ahora me vino por hacer una pequeña acotación, sólo quería mencionar que el tipo de música que intentaba descubrir es algo como "Wind Waker title", un ritmo así como la música Irlandesa.

*2 La letra de la canción que tome prestada la saque de un vídeo que vi en youtube, la canción se llama "Que digan lo que quieran" de Natalia Oreiro (creo que lo escribí bien :S), por si desean escucharla XD, en realidad si me preguntan porque escogí esta canción... pues... no tengo explicación para eso, sólo coincidió que el día que estaba escribiendo el fic estaba escuchando esa canción y bueno... en esto termino aquello XD

Ahora, referente a lo que queda del fic... y si mi memoria no me falla, creo que quedan aproximadamente tres capítulos para llegar al final :'(, igual se alargo un poco la cosa :S después de todo originalmente así en sus más remotos inicios el fic iba a tener sólo 7 capis XD... igual me da un poco de tristeza que todo este llegando a su final, pero... esto aún no termina owo, así que las lágrimas las dejo para más tarde XD

Finalmente y no menos importante, quiero agradecer a todos aquellos que me han entregado su apoyo y se han tomado la molestia de leer y seguir esta historia, en verdad se los agradezco. Deseo también agradecer muy especialmente a todos aquellos que dejaron sus comentarios, criticas y sugerencias, a Fox McCloude, Vaidoli, linkzel s, Sir Vrolok, GabbiVal04, Princesa Estrella, mininaxoxo, winter snow723, Sho Hikari, la generala, Khaathyythha love, Vanilj, Dialirvi, Darklink29, Cincin, Linzer99, pipe85694, Toon Csi, Toon-Aliz, Annerya, .26, gabUuchin y Foni-Darien, en verdad muchas gracias a todos ustedes!

Sin mpas se despide hasta una proxima ocasipon Zilia-K

P.D: Olvide mencionar que están todos cordialmente invitados a leer mis nuevos fics, uno corto de ST, "Conmigo" y otro un tanto peculiar que esta en progreso "El secreto de una rosa".