Capítulo 13

Llegó sin aliento a las mazmorras, tocó la puerta y entró sin esperar respuesta. El profesor Snape estaba de espaldas a ella, por lo que trató de pasar desapercibida pero fue imposible.

- Que bueno que ha decidido venir a mi clase, señorita Granger—dijo Snape sin si quiera voltear—el hecho que sea Premio Anual, no significa que tenga de escoger la hora en la que comienzan las clases, 20 puntos menos, y si no se sienta en este momento serán más.

- Disculpe Profesor, no volverá a ocurrir—contestó cabizbaja Hermione mientras buscaba algún lugar libre.

Harry le hizo señas, pero él estaba sentado al lado de Ron por lo que no se sentaría ahí ni por todo el oro del mundo mágico. Menos mal Draco también estaba solo, así que se dirigió hacia él y se sentó en silencio. No participó en toda la clase, sólo se preocupó de ser invisible y preparar la poción para salir lo antes posible de ahí. No es que no le gustaran pociones, al contrario, le encantaban, tanto así que no sabía si seguir la carrera de pocionista y luego enseñar e investigar, o dedicarse a la medimagia; estaba muy desanimada, había comenzado a culparse de la ruptura con el pelirrojo, quizá si lo hubiera dejado ir más allá cuando él quiso esto no habría pasado y seguirían juntos, a lo mejor por eso decidió buscar a otra persona que lo complaciera y era culpa de ella que se hubiera ido con Lavender. Tan deprimida estaba que no se percató de la presencia de Snape que se encontraba tras de ella.

Severus notó de inmediato que la castaña no estaba bien, no se sentó con el resto del trío dorado sino que prefirió a su nuevo amigo, no participó en toda la clase y se dio cuenta que, de no ser por Malfoy, su poción habría estallado varias veces. Cuando veía que iba a tomar un ingrediente equivocado, rápidamente lo sustituía por el correcto así que, para evitar un accidente, decidió pararse tras de ella para vigilarla. Menos mal porque Draco se distrajo con su poción cuando Hermione tomó un ingrediente que debía ser puesto al final sin el fuego encendido y lo iba a poner en el caldero en plena cocción. El profesor agradeció los reflejos obtenidos con años de trabajo de espía y alcanzó a tomar el ingrediente antes que ella lo soltara. Fue recién ahí cuando Hermione reaccionó.

No había visto al profesor acercarse y no entendía porque la tenía tomada de la mano mientras con la otra sujetaba un ingrediente que al parecer ella intentaba agregar a la poción.

- Si tantas ganas tiene de hacer explotar un caldero como ha venido intentando desde que comenzamos la poción, le voy a pedir que se retire de mi clase y regrese a su castigo después de la cena. Agradezca que el señor Malfoy estuviera atento y la salvara de varios accidentes con excepción de este que podría haber destruido nuevamente el castillo—dijo Snape.

- Gracias Draco—murmuró Hermione mientras guardaba sus cosas ante la atónita mirada del resto de la clase.

- No te preocupes, intentaré hablar con él luego de la clase para que te levante el castigo—le contestó Malfoy.

- Y si el señor Malfoy—continuó Snape—no quiere hacerle compañía en el castigo, será mejor que guarde silencio de una buena vez.

Ante esa amenaza, el rubio optó por callarse y ver como su amiga se retiraba decaída. Eso tampoco pasó desapercibido para Severus que la vigilaba mientras simulaba corregir unos ensayos. Se estaba preocupando cada vez más, algo no andaba bien y le sacaría la información que necesitaba a su ahijado.

Cinco minutos después, cuando todos los alumnos salieron de la sala, Draco se encontraba sentado en el despacho de Severus, aprovechando que ambos tenían esa hora libre. Snape, tratando que no se notara su preocupación por la chica, empezó preguntando cómo le estaba yendo a Draco con el manejo de la casa y la vuelta a Hogwarts, qué había sabido de su padre. Esperaba que él sacara el tema de Hermione, tal como había estado haciendo durante el verano, cuando regresó de Australia. Supuso que ella le había escrito contándole, aunque al parecer no dio detalles porque no había mencionado nada del beso o el paseo. Cuando terminó el interrogatorio, el chico aprovechó de tocar el tema del castigo de su amiga para poder librarla de él, lo último que necesitaba era estar encerrada con su padrino durante la noche por culpa del rompimiento con el zanahorio (nota mental: pensar en algún hechizo para lanzarle).

- Draco—comenzó el profesor—sabes que no retiro castigos aunque seas tú el que lo pide. Debes reconocer que Granger estaba con la mente en otra parte y, de no ser por ti, varias veces habría causado un accidente. No sé qué le habrá pasado, pero no puedo permitir distracciones en mi clase, las pociones que realizamos este año son muy elaboradas y requieren total concentración. Además el castigo de hoy será simplemente realizar la poción de la clase de hoy, no la haré descuartizar sapos ni nada por el estilo. Se ve que algo malo le pasó, ¿quizá algo con sus padres?—tanteó tratando de sonar inocente.

- Nada de eso—contestó el rubio—al parecer terminó con el cabeza de zanahoria, debe haberlo descubierto besándose con Lavender, lo sé porque yo también los vi en mi turno antenoche. Ayer no llegó hasta muy tarde a su dormitorio, al parecer a través de la sala multiuso, porque yo había puesto una alarma que me avisara cuando entrara por el retrato pero nunca sonó, y cuando bajó del dormitorio en la mañana, venía con los ojos muy hinchados y con cara de no haber dormido nada, además se había puesto maquillaje y eso no es normal en ella. Y después en el desayuno, apenas entraron los demás, ella se paró y se fue, seguida por la chica Weasley. Supongo que se habrán descuidado del tiempo que pasaron fuera en los jardines y por eso tardó en llegar.

-Lo que sea que haya sucedido, no quita el hecho que estuviera a punto de causar un accidente. Por la tardanza sólo le quité algunos puntos, pero una explosión son palabras mayores, así que el castigo se queda.

-Sólo prométeme que no la harás sufrir, suficiente tiene con lo que está sufriendo ahora. Sabes que le encantan las pociones, trata que no pierda eso también.

Luego de eso se retiró, dejando a un pensativo Severus analizando la información que acaba de obtener. Habían lastimado el corazón de la castaña por lo que había terminado su relación sentimental, ya se encargaría él de hacer pagar con creces al Weasley por haberlo hecho. Además su ahijado le había confirmado algo que ya sospechaba, a ella le gustaban las pociones y eso le daba una genial idea. A lo mejor no podía tenerla para él, pero sí podría hacer algo para alegrarla, y con esa idea en la cabeza salió rumbo al despacho del Director.