Capítulo 14
El día siguió su curso, con una Hermione cada vez más apagada, unos amigos preocupados y un pelirrojo adolorido por varios golpes y uno que otro hechizo lanzados de manera discreta por su hermana y Draco. Harry se había limitado a gritarle y dejarlo solo para consolar a su amiga. Incluso los profesores se dieron cuenta del cambio de la Premio Anual y se lo comentaron a su jefa de casa que se dirigió a la oficina de Dumbledore, donde había quedado con él y Severus.
Una vez que estuvieron los tres reunidos, conversaron de los cambios que habían notado en Hermione. La profesora contó que durante el viaje al castillo todo había ido bien, ella se mostraba animada y con ganas de volver pero que hoy era una persona totalmente diferente. El pocionista manifestó su preocupación porque estuvo a punto de causar varios estragos en su sala y eso no era normal en una persona como ella, además de haber llegado tarde y con los ojos llorosos. Lo conversado con su ahijado se lo guardó para él, sino su plan no funcionaría ya que dirían que los males de amores se curan con el tiempo y cuanta cosa más. Luego habló el director, creía que la señorita Granger era una alumna brillante y que probablemente haya tenido algún problema con sus amigos. Sin embargo quería aprovechar la oportunidad de ayudarla y de paso darle la oportunidad de avanzar en el área que le gustaba. Severus le comentó a Minerva que le había ofrecido al director tener a Hermione como practicante de pociones. Ella le ayudaría a preparar las necesarias para abastecer a la enfermería y San Mungo como en el verano y, además, le instruiría en pociones más avanzadas y realizarían investigaciones. Le prometió que no sería duro con ella, ante la mirada sorprendida de ella, que durante las tutorías volverían al trato que habían mantenido durante las vacaciones ya que no era un tema estrictamente escolar. La profesora finalmente se convenció, porque sabía que a su alumna le gustaban las pociones y que quería seguir una carrera por esa área, también recordaba el trato cordial que había surgido durante la reconstrucción y elaboración de pociones. Acordaron que sería ella, como su jefa de casa, quien se lo propondría (Snape no había mencionado que ella tenía detención con él más tarde) al día siguiente.
Ya con todo arreglado, Severus se retiró a su despacho a tratar de avanzar en la corrección de trabajos que ya tenía pendientes, mientras esperaba que fuera la hora de la cena. En otro lado del castillo, una castaña se encontraba en la biblioteca tratando de hacer los deberes que los profesores les habían mandado, pero era incapaz de concentrarse de la pena que sentía, por lo que se recostó en la mesa y lágrimas furtivas empezaron a escaparse sin su permiso hasta que se durmió. Llegó la hora de la cena y sus amigos tenían cara de preocupación, no habían visto a la chica durante la tarde, incluso Draco se acercó a Ginny a preguntarle por ella, porque tampoco estaba en la torre y nada. Se retiró nuevamente a su mesa y se dio cuenta que Snape le dedicaba una mirada interrogativa por la ausencia de Granger. Él se limitó a negar con la cabeza y levantar los hombros por no saber nada de ella. Severus recorrió nuevamente la mirada por la mesa de Gryffindor y se detuvo a mirar a Weasley que se sentaba bastante apartado de sus amigos al lado de una insistente señorita Brown que trataba de llamar su atención. Siguió su inspección y vio a Potter y a la señorita Weasley con miradas preocupadas girando la cabeza constantemente hacia la puerta cada vez que alguien entraba. Esto no pintaba nada bien, si ella no llegaba, no sabría a qué hora asistir a su castigo y volvería a llegar tarde por lo que tendría que llamarle nuevamente la atención y no quería eso. Intentó tardarse más de lo normal, pero ya no podía seguir jugando con su comida y se retiró por la puerta tras la mesa de profesores.
Ginny se dio cuenta del constante escrutinio del profesor Snape a su mesa y se lo comentó a Harry, él le dijo que Hermione tenía castigo luego de la comida y si ella no aparecía, no sabría cuando asistir al despacho del profesor luego que él se retirara del comedor. Eso no le gustó nada a su novia, por lo que salió corriendo al único lugar donde podría estar escondida y la encontró dormida, con rastros de lágrimas en su cara, sobre una mesa de la biblioteca. Intentó despertarla de manera suave pero de todos modos ella se sobresaltó al darse cuenta que se había dormido. Cuando Ginny le dijo que se había perdido la cena pegó un brinco, tomó sus cosas y salió corriendo como alma que lleva el diablo con dirección a las mazmorras. Si volvía a llegar tarde se las vería verde con el profesor, dos retrasos en el mismo día con el mismo profesor sería la guinda de la torta para este terrible día.
Ni siquiera se detuvo a ordenar sus ropas y pelo que, con la precipitada carrera, había quedado hecho un desastre, sólo golpeó la puerta y entró luego de que le dieran la pasada. El despacho se encontraba igual a como lo recordaba y el profesor se encontraba de brazos cruzados tras su escritorio con una ceja levantada esperando una excusa.
-Disculpe profesor—dijo con la cabeza gacha y la respiración acelerada.
-Parece que tendrá que comprar un nuevo reloj, el suyo la está haciendo llegar tarde a todas partes—trató de reprenderla sin sonar muy duro.
Apenas entró, se dio cuenta que había estado llorando (nuevamente) y por las marcas que tenía en la cara, debía haberse dormido en alguna parte.
-Lo siento—volvió a decir—me quedé dormida intentando hacer los deberes en la biblioteca y, de no ser por Ginny, no estaría aquí.
-Siéntese Granger, quiero que me diga que es lo que sucede con usted. Llegó tarde a mi clase con rastros de lágrimas, casi hace volar la sala, no asiste a las comidas, se duerme haciendo los deberes y vuelve a llegar tarde, esta vez a su castigo, nuevamente con signos de haber llorado.
Aquí Hermione se sorprendió. El profesor se había dado cuenta de todo y eso que en la mañana se había maquillado para pasar desapercibida. Tampoco notó que tenía la cara hecha un desastre por llorar antes de dormirse. Snape le dijo que pasara al baño a lavarse la cara, ella ya sabía donde estaba, y esperó a que volviera. Ahora que estaba más calmada y sentada con una taza de té enfrente (que Severus había pedido que trajeran) le explicó al profesor que había tenido un problema con su ahora ex novio, pero que no volvería a ocurrir, que lo único que quería en ese momento era poder dormir sin soñar, así que si le podía decir en qué consistía su castigo empezaría de inmediato para poder ir a descansar.
Él esperó a que terminara su té y le dijo que volvería a preparar la poción de la mañana y que esta vez no quería distracciones. Como era tarde ya se encontraban ahí, irían a prepararla al laboratorio privado que tan bien conocía para ahorrarse el frío del salón de clases. Entramos y me puse en el puesto donde había trabajado durante el verano, anotó las instrucciones en la pizarra y se dedicó a mirar como preparaba la poción.
Mientras ella cogía los ingredientes que necesitaba y ponía agua a calentar, Snape pensó en la información que tenía sobre la situación: pilló a Weasley con otra, terminaron, ella lo está pasando mal y al parecer se culpa del hecho porque no ha dejado de llorar. Por un lado le agradaba la idea de que ahora estaba sola, pero todavía tenía ese bicho en su cabeza que le recordaba que era su profesor, mayor que ella, ex mortífago y el temido murciélago. A lo mejor tendría que conformarse con ser su amigo, aunque ese beso y el paseo que realizaron en Australia le daban un poquito de esperanzas. Tal vez no era tan terrible después de todo, además se había preocupado por él y mandó a su ahijado a averiguar que le sucedía.
Por ahora no se apuraría, aprovecharía la oportunidad que tenía de trabajar con ella en pociones para acercarse de a poco y ver que sucedía. Y empezaría ahora.
-Veo que sigue tomando mal el cuchillo señorita Granger—ella se sobresaltó cuando lo sintió colocarse tras de ella para corregirla—creo haberle dicho que debía tomarlos con más delicadeza, mire.
Y, al igual que la vez anterior, le tomó la mano para guiar el cuchillo y la otra para tomar el ingrediente que cortaba en ese momento. Para tener una mejor visual de lo que cortaba, acercó su cara al espacio que había entre su hombro y su cuello y le susurró:
-Debe hacerlo como si estuviera acariciando con el cuchillo, suave, lento, nadie la apura al cortar—de a poco fue soltando su mano deslizando la suya por su brazo hasta bajarla a su cintura, mientras la otra seguía ayudando a manejar el ingrediente.
Hermione estaba muy nerviosa, le agradaba demasiado ese contacto, volvió a sentir ese aroma que la había relajado aquella vez y su mente empezó a fantasear con sentir ese contacto en otras partes del cuerpo. Eso la hizo ponerse colorada esperando que su profesor no se diera cuenta y, sin siquiera pensarlo, cerró los ojos y se recostó en el hombro del profesor. Él por su parte aprovechó para terminar de abrazarla por la cintura y esconder su cabeza en el pelo de Hermione para aspirar su aroma.
Que bien se estaba así, había olvidado la pena, la angustia y todo lo que venía sintiendo desde antenoche. Sentía que ese era el lugar donde quería estar, protegida y comprendida entre los brazos de Snape. De repente sintió que el abrazo perdía fuerza y que la giraban lentamente, ahí se topó con unos ojos de mirada profunda que pedían permiso, pero ella apoyó la frente con la del hombre y murmuró un "no puedo, no todavía". Como respuesta recibió una caricia en su rostro y un casto beso en la frente y Severus se retiró a la mesa del lado para ver como su alumna volvía a tomar el cuchillo y, esta vez sin errores, realizaba la poción. Una vez terminada, se despidió del profesor deteniéndose un poco más en sus ojos y él, con una leve inclinación de su cabeza, le permitió retirarse.
