Se que tarde demasiado bla, bla bla XD! Para que los voy a aburrir con el mismo discurso de siempre XD!, sólo quiero aclarar que es obvio que por motivos de fuerza mayor este capi no estuvo subido antes.
Y antes de dejarlos leer quiero también aclarar que los personajes de este fic no me pertenecer (o al menos la mayoría no XD!), ellos le pertenecen a su respectivo autor, y yo escribo esto sólo a modo de diversión.
Ahora si que si :P los dejo leer XD!
GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA
En el capítulo anterior…
Una peculiar y curiosa confesión acompañó el inicio de aquella "oculta" relación, a pesar de que los jóvenes enamorados habían conseguido al fin ordenar sus pensamientos y emociones para declararse, esta noticia todavía no había llegado a oídos de nadie.
Aunque por lo menos aquella noche a ninguno de los dos les importaba aquel asunto, por ahora eran dichosos de sentirse en contacto con el otro.
Sus labios ansiosos volvieron a encontrarse, el chico había recorrido los brazos de ella y había arrebatado de las manos de la princesa el pequeño brote, quien en contacto con la persona indicada comenzaba a florecer lentamente y como único testigo de ello se encontraba la luna que vigilaba también la silueta de aquellos enamorados que bajo su cautelosa mirada consumaban una silenciosa promesa.
.-.-.-. Día seis: En búsqueda de la Princesa .-.-.-.
Un nuevo día había dado comienzo, todos en el castillo parecían atareados con los preparativos de la ya inminente fiesta, sólo restaban unas cuantas horas para que el baile de primavera diera comienzo y esto parecía estresar a más de algunos en el palacio… excepto…
- ¡Majestad por todos los cielos son las una de la tarde debe despertarse, algo terrible a ocurrido! –Exclamaba el joven pelirrojo golpeando con fuerza la puerta del cuarto del Rey.
El hombre con pereza se levantó, no solía dormir hasta tan tarde pero ese día era especial, sabía que todos en el castillo estarían con altos niveles de estrés en el cuerpo y como él no deseaba verse involucrado en aquella locura había decidido permanecer en su cuarto hasta el momento en que se diera por iniciado el baile.
La puerta se abrió lentamente…
Shad parecía impaciente, no así su acompañante que tenía la vista pegada al suelo y apretaba con fuerza sus puños arrepentido de su propio error.
- ¿Qué sucede muchacho? –Preguntó el hombre tallándose los ojos, se notaba que acaba de despertar.
La gatita salió disparada por la puerta, alejándose de la oscuridad de la habitación, ella tenía hambre y si su dueño no pensaba ir por la comida ella lo haría.
- Algo terrible a sucedido su majestad –volvió a repetir por si el hombre no hubiera escuchado ya aquello de todos sus gritos.
- ¿En serio? –Preguntó para luego bostezar sin mucho interés, en realidad tenía la ligera sospecha de a que se debía todo ese "alboroto".
- ¡Su hija señor!, ¡La Princesa ha desaparecido!
- ¿Mi hija desapareció de nuevo? –Murmuró ahora rascándose la cabeza introduciendo su mano bajo el gorrito de pijama. La verdad… eso no era novedad.
- Lo siento majestad, yo fui el culpable de eso –ahora era el acompañante de Shad el que por primera vez tomaba la palabra.
- ¿Link? –Lo observó como si no lo hubiera reconocido- ¿Qué sucede hijo, porque esa cara? –Se acercó al rubio y posó ambas manos sobre los hombros del abatido muchacho- ¿Sucedió algo entre tú y mi hija anoche?
Un minuto de silencio…
- ¡¿Qué? –El chico por primera vez levantaba la cabeza del suelo- ¡Claro que no, no podría faltarle el respeto de esa manera! –Mintió absolutamente sonrojado, no entendía porque demonios el Rey le hacía una pregunta como "esa", ¿Acaso… se habría enterado?, no… eso no era posible.
Shad meneó su cabeza de un lado a otro en signo de resignación, al parecer las cosas iban de mal en peor.
- Oh, ya veo –esta vez el Rey parecía algo decepcionado.
Y si alguno de ustedes se esta preguntando ¿Qué demonios fue lo que paso antes de que la joven Princesa desapareciera?, bueno… tendrán que esperar para descubrirlo, porque esto esta recién comenzado.
- Señor, por favor… necesitamos que de la orden para que busquen a la Princesa Zelda, hemos registrado todo el castillo y no hemos conseguido dar con ella, tememos que haya escapado de las dependencias.
- Tranquilo Shad, estoy seguro que mi hija se encuentra en el castillo y ¡vamos a encontrarla!
- ¿Vamos? –Link parecía temerle al significado de aquella palabra.
- ¡Pues claro hijo! –Le respondió un animado Rey, quien al fin había despertado por completo- ¡Esto es trabajo para el único e inigualable Rey de Hyrule!
Y luego de esa efusiva presentación el hombre comenzó a avanzar por el pasillo a paso seguro y firme, las pequeñas orejitas de las sandalias de conejito que traía se movían de un lado a otro con cada paso que daba, al igual que su pendulozo gorrito de dormir.
Link y Shad se observaron confundidos y luego de despabilar corrieron tras el gobernante.
- ¡Señor no se a vestido aún! –Gritó el rubio agitando sus manos para detener al hombre.
Los jóvenes estaban a punto de alcanzarlo cuando el Rey decidió detenerse de golpe justo delante de una escalera, haciendo que Link y seguido Shad chocaran con el corpulento gobernante, haciendo que este y los dos muchachos perdieran el equilibrio y los tres se fueran rodando escaleras abajo, golpeándose unos a otros.
Una joven sirvienta, la misma que ya en más de una ocasión había sido testigo de extrañas circunstancias en el castillo, observaba con un pequeño tic en el ojo como su Rey, el guardaespaldas de la princesa y el prometido de la misma rodaban por la amplia y larga escalera principal.
- Yo no estoy viendo esto –se dijo entre asustada y confundida. Y poco después de golpearse un par de veces el rostro con su palma desapareció del lugar tan rápido como pudo, sin querer verse involucrada luego en el posible homicidio de los tres hombres más importantes del palacio.
Mientras con nuestros intrépidos machos, que ya habían llegado al final de la escalera…
- Auch –se quejó Link quien había sido el que había quedado justo abajo del montoncito- quítense… no puedo… respirar…
- No siento mis piernas –ahora era Shad el que inútilmente trataba de salir de encima del chico, pero algo "muy" pesado se lo estaba impidiendo, pero de alguna manera consiguió deslizarse un poco y quedar en otra posición.
- Shad me estas aplastando mis partes intimas –volvió a quejarse el rubio quien ahora a pesar de poder respirar un poco tenía una rodilla del chico entre sus apreciados… bueno ya saben.
- Cuanto lo siento –se disculpó, eso era lo único que podía hacer en ese momento.
- Que no panda el cunico –ahora era el Rey quien también comenzaba a ordenar sus "revueltas" ideas y trataba de movilizarse.
- ¿No es que no cunda el pánico? –Preguntó Shad sintiendo con el pesar de su alma, o mejor dicho cuerpo, como el hombre comenzaba a moverse sobre él.
- ¡Da igual salgan de encima! –Ahora era un desesperado Link quien había olvidado por completo las formalidades en vista de las circunstancias- No quiero quedar estéril –pensó rogando por que sus pequeños amigos no lo abandonaran antes de tiempo.
- Ya casi… -el Rey estaba casi, casi se levantaba, aunque para impulsarse se vio obligado a apoyar su mano en alguna superficie.
- Me siento como niño violado –murmuró Shad muy sonrojado ya que el Rey se había afirmado de su espalda y su trasero para impulsarse hacia arriba.
Y finalmente después de muchos movimientos mal calculados todos consiguieron salir del "montoncito" y con algo de torpeza e indudable dolor se incorporaron con el pesar de sus almas.
- Necesito un doctor –Murmuró el pelirrojo sujetándose la cabeza.
- Yo también quiero uno –se apuntó Link.
- Y yo.
Seguro su llegada sería toda una sorpresa, no estaba planificado pero las cosas se habían dado mucho mejor de lo que ella misma hubiera deseado y gracias a eso ya estaba de camino al palacio.
- Sólo espero que nada malo haya sucedido en mi ausencia –murmuró sintiendo por primera vez la inquietud de saber como se habría pasado todos estos días en el castillo sin su presencia.
En ese preciso instante miles de horrendas ideas se le pasaron por la mente y a pesar de no ser una persona muy supersticiosa, rogó a las diosas porque todo estuviera en orden, o al menos "entero", la verdad es que ya casi se estaba imaginando encontrarse con los escombros de lo que alguna vez fue el esplendoroso castillo de Hyrule.
- No puede ser tan malo…. ¿o si? –estaba dudando, raro en ella, pero las circunstancias lo justificaban- Será mejor que me de prisa.
El Rey y Link ya se encontraban fuera de la enfermería, mientras al interior de la habitación Shad se preparaba para salir, pero cuando estaba a punto de sujetar la manilla de la puerta alcanzó a escuchar el "extraño" comentario proveniente del Rey de Hyryle y de inmediato se detuvo en seco.
"WOW… nunca había tocado uno crudo… se siente extraño y se calienta cuando lo toco"
- ¿Crudo? ¿Se calienta cuando lo toco? –Fueron las preguntas que se cruzaron por a mente del pelirrojo- ¿Qué demonios es lo que esta tocando el Rey?
"Señor, no lo agarré así se va a ensuciar" Escuchó esta vez la voz de Link quien por el tono le parecía que estaba algo alarmado.
"Tranquilo chico, sólo lo apretaré un poco" Nuevamente el Rey era quien le respondía "Esta muy grueso ¿no?" El hombre parecía fascinado con lo que fuera que estaba tocando.
- Por todos los cielos –Shad no podía estar más rojo de lo que estaba, su mente estaba trabajando demasiado rápido y su imaginación no le estaba ayudando- No puedo salir ahora.
"!No tan fuerte señor!, esta empezando a escurrir", y ahí estaba nuevamente Link quejándose, empeorando considerablemente la situación.
"Cielos, acabo de ensuciar mi ropa"
"Es que lo apretó muy fuerte"
"Pero ya estaba medio flácido"
- Oh por todas las Diosas…
- Ya puede retirarse muchacho, estaba todo bien –ahora era la enfermera la que lo presionaba a abandonar la estancia.
- Este si…
"El piso también se ensucio"
"Pero ¿Es normal que escurra tanto?"
"Supongo… deberíamos entrar de nuevo a preguntar"
PAF!
Shad se fue derechito al suelo, el calor había sido demasiado para él.
El fuerte sonido que hizo el pelirrojo al caer al suelo "desmayado" consiguió alarmar no sólo a la enfermera que lo había estado observando de manera extraña, sino también a sus dos compañeros que habían estado esperando fuera de la habitación.
- ¡¿Qué fue lo que paso? –Fue Link el primero en ingresar con el trozo de carne aún chorreando sangre en su mano.
Aunque al avanzar se tropezó con el cuerpo del pelirrojo, yéndose de bruces nuevamente a su querido y amado suelo.
- Por el amor de Nayru ¡Shad, Link ¿Qué hacen en el suelo otra vez? –Ahora era nuevamente nada más y nada menos que el gobernante de Hyrule el que acababa de ingresar al cuarto.
La enfermera quien no había alcanzado a reaccionar, ya se llevaba una mano a su frente y negaba con la cabeza el no creer que nuevamente tendría que revisar a los dos chicos que estaban tirados en el suelo.
20 minutos después…
Shad se encontraba recostado en una pequeña camilla en la enfermería del castillo, mientras sus acompañantes esperaban pacientemente a que este se despertara sentados en unos pequeños pisitos cada uno a lados contrarios de la camilla.
- Esta comenzando a despertar.
- Si, que bueno, ya me estaba asustando.
Cuando abrió sus ojos lo primero que llamó su atención fue la imagen de Link y el Rey de Hyrule observándolo detenidamente con sus ropajes sucios con grandes manchones y pequeñas salpicaduras de sangre, ¿qué era lo que había pasado?, enseguida empezaron a volver los recuerdo de los instantes antes de caer desmayado e inevitablemente sus mejillas se tiñeron de rojo.
- Parece que le esta subiendo la fiebre –comentó Link acercándose más al chico.
- Quizás el trozo de carne que tenías le ayude –agregó el Rey intentando cooperar con ideas.
- La enfermera me lo quitó porque estábamos manchando todo –le recordó al hombre- recuerde que comenzó a apretarlo mucho y empezó chorrear sangre.
- ¿Un trozo de carne?, ¿Sangre? –Shad parecía evidentemente confundido y empezaba a pensar que todo lo que había escuchado antes de desmayarse tan sólo formaban parte de un GRAN y tonto mal entendido.
- Si, sucede que antes de que tú salieras el Rey y yo…
.-.-. FLASH BACK .-.-.
Nuestro carismático Rey venía saliendo de un pequeño cuarto, ahora traía vendas en la cabeza y su brazo derecho estaba inmovilizado por simple tela. Se detuvo y observó a uno de sus jóvenes acompañantes, quien habían estado esperándolo fuera de la habitación también con un par de vendas, nada grave en realidad, aunque curiosamente sostenía un trozo de carne semi congelada en su frente, algo que evidentemente llamó la atención del gobernante.
- ¿Para qué es la carne? –Preguntó sin más.
- La verdad no tengo idea –fue la respuesta del rubio- la enfermera dijo que me ayudaría con el dolor de cabeza.
- Ohhhh –el hombre aún se veía muy interesado en aquel trozo de carne- ¿Puedo tocarlo?
Link le dedicó una extrañada mirada al soberano y luego de un silencio de al menos un minuto respondió muy bajito con un "sí".
El Rey comenzó a tocar aquel trozo de músculo congelado, manoseándolo tanto como le fue posible, lentamente la carne fue perdiendo la dureza que tenía mientras estaba semi congelada y poco a poco comenzaron a caer pequeñísimas gotitas de sangre al suelo.
- WOW… nunca había tocado uno crudo… se siente extraño y se calienta cuando lo toco –el Rey aún parecía muy interesado en el trozo de carne.
Pero lo que él no sabía es que este sería el comienzo de otro nuevo GRAN malentendido…
.-.-. FIN FLASH BACK .-.-.
Finalizó su relato como si la situación hubiera sido de lo más normal.
Shad sonreía nervioso, se sentía un tanto incomodo de haber estado malpensado aquella "rara" conversación, pero bueno… no podían culparlo, después de todo ¿Si estaba algo rara, no?
- Como Shad ya se siente mejor, podemos iniciar la cacería –agregó el mayor levantándose animadamente de su asiento.
- ¿Cacería señor? –Link empezaba a dudar si realmente había sido buena idea contarle al Rey acerca de la desaparición de su hija.
- Digo… este ¿cómo se dice?
- ¿Búsqueda? –Fue Shad el que estaba vez intervino en la conversación.
- ¡Eso mismo!
- ¿Esta seguro que no prefiera que yo y Link sigamos "buscando" mientras usted vuelve a sus aposentos a descansar?
- ¿Descansar? ¡No estoy para nada cansado! –El Rey se veía demasiado animado- Vengan ¡Síganme los buenos! Tengo un plan…
- Esto no me agrada –fue todo lo que se le paso por la mente al joven guerrero, mientras una pequeña gotita de sudor frío recorría su frente, la verdad el estaba totalmente a favor de la propuesta de Shad, conociendo al Rey y sus "ideas"- Mis referencias no son my buenas.
Y es que para él la palabra "plan" saliendo de la boca del soberano de Hyrule sólo tenía un único sinónimo… problemas.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
La puerta se abrió lentamente y atravesando el umbral avanzaron los dos muchachos siguiendo al Rey, mi modo, no cabían los tres al mismo tiempo por la puerta.
El hombre se detuvo, venía vistiendo un largo chapetón marrón que lo cubría casi hasta sus tobillos, un sombrero gracioso que hacia juego con la chaqueta sobre su cabeza y una pequeña pipa que sostenía con su mano derecha.
- Muy bien mis jóvenes aprendices –habló alzando la voz, acercando la boquilla de la pipa hasta sus labios- el caso que nos convoca es la desaparición de la nuestra querida princesa, Zelda.
- Señor –era Shad quien intentaba aún hacer entrar en razón al gobernante.
- Shhh, necesito silencio para ordenar mi teoría…
- Su majestad, fui yo el culpable de la desaparición de la princesa, déjeme remediar mi error.
- No, esperen –apuntó a Link con su pipa- creo que ya lo tengo…
Era evidente que el Rey no le estaba prestando atención a ninguno de sus acompañantes.
- Síganme, presiento que muy pronto hará su aparición el culpable de la desaparición de mi hija.
Link le dedicó una mirada confundida a su compañero y ese como respuesta se encogió de hombros resignado, ahora si que no entendía nada, hasta donde el había alcanzado a enterarse el culpable de todo este lío había sido "él", algo que en más de una ocasión se lo había puntualizado al gobernante, pero que al parecer ni él se había dado por enterado.
El hombre había comenzado nuevamente a avanzar con rapidez por el pasillo, Shad se disponía a seguirlo pero se detuvo al observar al joven guerrero que mantenía su vista pegada al suelo, cubriendo sus ojos con su desorganizado flequillo, estaba claro que se encontraba desanimado.
- No te preocupes, ya verás que la encontraremos –le dijo apoyando una de sus manos sobre el hombro del rubio con la intención de levantar los abatidos ánimos de su compañero.
- ¿Y qué haré si la encontramos? –Le preguntó apretando con fuerza sus puños- No sólo me siento culpable, además estoy muy arrepentido y no se como remediarlo, quizás ella no este dispuesta a perdonarme.
- No digas eso, no creo que la Princesa se encuentre tan enfadada como para no perdonarte.
- La herí Shad, ella debe pensar que estaba jugando con sus sentimientos, ¿no te das cuenta?, le hice daño –Se sentía demasiado culpable y arrepentido, realmente no entendía que demonios era lo que le había pasado, ella tenía razón, él era un "cobarde"- quizás no sea la persona indica para ella –finalizó golpeando con su puño la pared que estaba a su lado.
- No creo que sea justo que tomes una decisión que ella debe tomar –realizó una pequeña pausa y enseguida agregó con una reconfortante sonrisa en el rostro- y estoy seguro que Zelda está tan arrepentida como tú, pero no creo que sea algo que no pueda repararse con una disculpa.
Suspiró, Shad tenía razón. Se estaba ahogando con un vaso de agua, estaba claro que para variar, nuevamente había metido la pata, pero… ¿no era algo que no pudiera remediar, o si?
- Muy bien… voy a disculparme y le demostraré a Zelda que no soy un cobarde, ya esta decidido.
Volvió a suspirar y cerró momentáneamente sus ojos, trasladando su mente a un recuerdo mucho más alentador que el que había estado acosándolo durante todo el día, el instante antes de que todo este lío comenzara, un momento que realmente no le hubiera gustado arruinar.
.-.-. FLASH BACK .-.-.
Era una mañana hermosa, acababa de despertar y se sentía reconfortado no sólo por la luz del sol que ingresaba por aquel amplio ventanal, sino además por la dicha que llenaba su corazón y su alma, al fin después de tantos intentos de declaración fallidos, momentos engorrosos, malentendidos y extrañas circunstancias en las que se había visto envuelto, al fin se había declarado.
- No puedo creerlo, es casi como si todo fuera un sueño.
Y en verdad esperaba que no lo fuera, y por aquella misma razón se levantó con prisa, deseaba verla, quería comprobar que lo que anoche había acontecido era una realidad.
Una vez alistado, acomodo su gorrito verde sobre su cabeza y se dispuso a salir del cuarto, pero antes de que pudiera llegar hasta la puerta algo llamo su atención. Su puntiaguda oreja se levantó ligeramente al escuchar aquel armonioso sonido, aquella melodía que ya conocía…
- Zelda –murmuró casi como en trance, y enseguida una extraña sensación recorrió su cuerpo, estaba ¿nervioso?
No podía creerlo, después de todo lo que había ocurrido y justo ahora se sentía así de intranquilo, ¿Cómo debía mirarla?, ¿Qué le diría cuando la viera? ¿Cómo podría iniciar una conversación?, las cosas eran diferentes y ahora no sabía bien como debía actuar.
- Demonios Link, no ahora… no puedes confundirte en un momento como este.
Su mente nuevamente estaba jugándole sucio, y no sólo eso, su cuerpo también estaba confabulando con ello. Su corazón latía con ímpetu, y su respiración se había agitado…
- Muy bien Link… tranquilízate y ve –se ordenó en voz alta, frotado enérgicamente sus manos para darse algo de "fuerza".
Camino con paso firme hasta el ventanal del cuarto, estaba seguro que tras él encontraría a la muchacha, la joven a la que tan sólo hace unas horas se le había declarado.
- Por favor Din, dame el valor que necesito –le rogó a la diosa, esperando que ésta místicamente llegara con una solución que claramente nunca llegó.
Se detuvo frente al ventanal, nervioso como había estado hasta ese entonces, lentamente acercó su mano hasta la cerradura la cual le dio algo de trabajo por el temblor que se había apoderado de sus manos.
- ¡Por todas las Diosas Link! , eres patético… no te puedes poner así por una chica… digo, no es cualquier chica, pero… no deja de ser tu "amiga de la infancia" ¿no?, la conoces… te conoce ¿Qué tan difícil puede ser?
Definitivamente nuestro héroe se encontraba ante la hazaña más compleja que había vivido hasta ahora, las circunstancias habían facilitado su confesión el día anterior, pero ahora ¿Quién podría ayudarlo?, Nunca pensó llegar a sentirse así, bueno ciertamente si se había sentido así antes durante esta semana, pero… ahora era diferente.
Exacto. Eh ahí el problema, ahora era diferente, hasta ahora había estado enfrentándose sólo "la chica que me gusta locamente" y ahora… ¡Ahora era suya!, era su novia, era su sueño… ¿Cómo demonios se iba a enfrentar a eso?, nunca se imaginó dando el paso que había dado la noche anterior y por lo mismo, tampoco había previsto que diantres había luego de haberse confesado.
- Bien… este es el plan –nuevamente estaba hablando sólo, ya casi sentía como si aquello se le había vuelto una costumbre- pero antes…
Separó su mano del ventanal ya abierto, sólo faltaba un empujoncito para darse paso al balcón, pero antes de necesitaba comprobar algo. Corrió hasta el espejo más cercano y se observó con una vanidad que hasta hoy no creyó poseer.
- Todo esta en –murmuró mientras pasaba sus manos torpemente por su rostro, observando con cuidado cada detalle- …Ohh demonios… ¡Mi pelo esta terrible!
Se espantó como nunca en la vida lo había hecho, en realidad siempre se veía igual pero, nunca lo había "notado"
- ¿Qué voy a hacer ahora?, no puedo salir y verla así…
Corrió con prisa hasta el baño, se sacó su gorrito y se mojó el pelo con la intención de peinarse. Con cuidado fue "acomodando" los cabellos en su lugar, deseaba verse… perfecto, o por lo menos "ordenado", para presentarse ante la Princesa.
Estaba claro que a ninguna de nosotras ni mucho menos a Zelda le importaba si estaba o no bien peinado, de todas formas siempre esta como para babear, ejem… luego de este comentario sin sentido… retomemos la historia.
¿En que estaba? Ahh si… Bueno Link terminaba de acomodar sus rebeldes cabellos y ahora si se disponía a salir, aunque esta vez sin su acostumbrado gorro, no arruinaría el peinado que tanto le costo acomodar. Acto seguido, se dirigió a un pequeño mueble y de uno de los cajones sacó un objeto peculiar.
- Muy bien Link, estas listo –se animó nuevamente frente al ventanal.
Con cuidado se abrió paso hacia el balcón, respirando profundamente, tratando de controlar incluso la frecuencia de su corazón, aunque esta seguía acelerándose más y más, independiente de lo que él hiciera. Sostuvo con fuerza el objeto que cargaba en su mano izquierda… había llegado el momento de enfrentarla.
Desde el balcón la melodía se escuchaba con mucha más fuerza, las notas proveniente de las cuerdas del arpa que ella manipulaba con habilidad hacían vibrar su alma, hace muchísimo tiempo que no la escuchaba tocar aquel instrumento y menos aquella canción, dulce, tenue y a la vez firme y concisa, era una melodiosa canción, las notas parecían llenar la inseguridad de su corazón, incluso empezó a sentir la calma.
Cerró sus ojos para percibir mejor aquella grata sensación, todo aquel ridículo nerviosismo se había apartado, incluso hasta empezaba a sentir que era algo un tanto estúpido el peinadito que se había estado intentando armar y casi como un reflejo pasó su mano por sus húmedos cabellos y los revolvió, ese era él, no un loco adolescente intentando aparentar algo que no era.
Volvió a abrir sus ojos, y alzó su mirada al cielo, un hermoso cielo azul cubierto por pequeñísimos halos de nubes blancas que parecían haber pasado con rapidez, dejando sólo una pequeña estela de su presencia, aquel claro cielo le trajo inmediatamente el recuerdo de la mirada de ella, la dulce y brillante claridad de su mirada. Sonrió inconcientemente, de pronto se sentía nuevamente como un bobo chiquillo enamorado, su mirada bajo lentamente hasta posarse en la grácil figura femenina que ahora le daba la espalda.
Los cabellos de ella se ondeaban realizando una cautivante danza, una de la cual la brisa era la encargada de llevar el ritmo, el sol naciente reflejaba en aquella dorada cabellera su brillante luz dándole a ella un aspecto casi místico, era como una ilusión, clara a ratos y difusa a otros. La princesa parecía tranquila, tan pasiva que incluso le molestaba el sólo pensar que tendría que cortar toda la magia para poder hablarle, aunque…
- No tiene porque ser así –murmuró muy bajito levantando el objeto que por algún desconocido presentimiento se había visto obligado a buscar momentos antes.
A sus labios acercó una de las pequeñas aberturas, sus manos adquirieron la posición indicada, cuando fuera el momento preciso haría sonar con la fuerza de sus pulmones aquel pequeño objeto y este, no tardo en llegar. La canción volvía a repetirse y él cerrando sus ojos comenzó a tocar, la ocarina acompaño un breve instante al arpa, pero esta se detuvo abruptamente, Link tenía previsto aquello por lo que continúo el ritmo de aquella canción.
Sabía que la chica había volteado sorprendida a observarlo del balcón continuo, e incluso la conocía tan bien que pudo ver sin siquiera estar haciéndolo el rostro de ella sonriéndole, esa maravillosa sonrisa que siempre lo había cautivado, aquella sonrisa por la que él incluso lucharía contra lo invencible.
Y tal como lo esperaba, el arpa volvió a unirse al sonido de su ocarina, fue entonces cuando abrió sus ojos y aún entonando aquella melodía la observó, encontrándose una vez más con su mirada y aquella encantadora sonrisa que bien su mente había dibujado para él. Eh intercambiando cómplices miradas finalizaron aquel breve "concierto".
- Buenos días princesa –la saludo amablemente sin dejar de sonreír.
- Es un bonito día –le dijo ella con un aire coqueto- ¿Le gustaría hacerme algo de compañía?
- Sería un placer.
.-.-. FIN FLASH BACK .-.-.
- Link… Link, reacciona –lo llamaba una y otra vez el pelirrojo, buscando en vano una respuesta de parte de su compañero.
- ¿Qué sucede Shad? –Le preguntó entre molesto y aturdido, en realidad no se había dado cuenta como se había visto absorto en sus recuerdos y ahora que "despertaba", sentía de nuevo el peso de la realidad.
- Estabas como ido –le explicó con rapidez, notablemente preocupado.
- Disculpa, no se que me paso –confesó pasando una de sus manos por su rostro- debemos encontrarla Shad, siento que voy a volverme loco.
- En ese caso, vamos. El Rey seguro nos esta esperando abajo, se veía muy entusiasmado.
- ¿De verdad crees que el Rey de Hyrule tenga una buena idea?
- Ni idea, pero… es su padre ¿no?
- Cielos, si tan sólo Impa estuviera aquí…
- ¿Impa?
- Larga historia, vamos. Por ahora no nos queda más que confiar en los instintos del Rey –le respondió casi sin creer lo que acaba de decir- Espero que esto sea una buena idea…
Fue así como nuestros intrépidos adolescentes fueron al encuentro de gobernante de Hyrule, que quien sabe que teoría o idea extraña estaba maquinando en su retorcida imaginación en ese preciso intante.
Y bueno, la pregunta clave sigue en pie ¿Dónde esta Zelda y qué demonios fue lo que paso entre ella y Link para que desapareciera?
Continuará…
Uff XD a fin jajaja, maldición, me costo muuuucho terminar este capi XD! Y quedo mmm bien raro jajaja XD!, en realidad debo admitir que esta raro y el que sigue… también lo esta XD!
Para el siguiente capítulo se viene el "drama" del porque de la misteriosa desaparición de Zelda, la llegada de dos personajes al castillo y más de las alocadas ocurrencias reales. ¡No se lo pierdan! XD! Jajaja quería escribir eso, no se porque :P.
Antes de finalizar quiero agradecer a toda la gente que sigue apoyándome a pesar de todo o que me he tardado XD!, para el siguiente capítulo haré un pequeño anuncio que quizás alegre a muchos o quizás XD les de una nueva razón para asesinarme :P, ya ahora si en serio… quiero agradecer en especial a todos aquellos que dejan sus comentarios :), muchas gracias a Teyra-chan, Sir Vrolok, la generala, linkzel s, Fox McCloude, winter snow723, Princesa Estrella, Khaathyythha love, Annerya, Linzer99, Darklink29, aKt-kawaii, Dialirvi y Dimencio. ¡Muchas gracias a todos! :') son un amor!
Se despide Zilia-K
P.D: Disculpen la faltas de ortografías, los errores de dedo y si se me paso algo raro XD!, reescribí esto muchas veces y agregue y saque cosas MUCHAS veces :S así que seguro tiene muchos errores. Si el miércoles no tengo prueba de Semio me dedicaré a releer y arreglar los errores XD.
