Hola! Antes de empezar con el fic quiero hacer un pequeño anuncio respecto a una pregunta que me han hecho y creo haber respondido a todos aquel que me la pregunto XD, pero de todas formas como ya esta por terminar el fic lo haré oficial, GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA tendrá continuación, si como se lee XD, aún no he meditado el título, pero la trama ya esta planeada XD!, lo que si debo decir es que lamentablemente la continuación de este fic estará en la sección M, por algunos contenidos no aptos para menores y porque evidentemente tendrá lo que este fic no va a tener, me refiero a lemon XD, el fic al igual que este será de "humor y romance" y la trama, bueno… eso aún no lo revelaré aún XD, pero como deben imaginarse todo nuevamente comienza con una "ocurrencia del Rey".
GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA
En el capítulo anterior…
Aquel peculiar encuentro donde no sólo sus miradas parecían guardar aquella complicidad, sino además el armónico conjunto que hacían sus instrumentos sonando a la par, le daba a aquel instante algo especial…
Una vez finalizada la canción, se dirigieron por primera vez en el día la palabra, y un nada extraordinario saludo fue seguido por una intrigante invitación de parte de ella y como era de esperarse él acepto.
Pero antes de que sus manos se rozaran por primera vez, el pelirrojo se encargó de devolverlo a la realidad, dejando atrás la dicha de aquel encantador momento, dejándola a ella atrás.
- Estabas como ido –le explicó con rapidez, se notaba preocupado por el estado de su compañero.
- Disculpa, no se que me paso –confesó pasando una de sus manos por su rostro, en verdad no quería despertar y a la vez temía llegar hasta el instante donde todo había empezado- debemos encontrarla Shad, siento que voy a volverme loco.
- En ese caso, vamos. El Rey seguro nos esta esperando abajo, se veía muy entusiasmado.
- ¿De verdad crees que el Rey de Hyrule tenga una buena idea?
- Ni idea, pero… es su padre ¿no?
- Cielos, si tan sólo Impa estuviera aquí…
- ¿Impa?
- Larga historia, vamos. Por ahora no nos queda más que confiar en los instintos del Rey –le respondió casi sin creer lo que acaba de decir- Espero que esto sea una buena idea…
Y de verdad que lo esperaba, y como dicen por ahí, en momentos desesperados, medidas desesperadas.
.-.-.-. Día seis (II): ¿Impa esta de vuelta? .-.-.-.
Y bueno allí estaban ahora nuevamente en el ya conocido comedor, al parecer el Rey amaba ese lugar del castillo, además según su filosofía no se podía pensar sin antes comer algo y bueno, esa era otra de las razones por las que estaban en el comedor sentados alrededor de la larga mesa ocupando sólo tres sillas todas ubicadas en la esquina más cercana a la puerta que daba con la cocina.
- Señor, no creo que podamos encontrar a su hija si nos sentamos aquí a comer y no hacemos algo concreto –fue Shad el que había comenzado con aquella conversación, y contradiciendo sus palabras tomó la taza de humeante té que tenía servida justo delante de él y la llevó a su boca.
- Tranquilo mi joven y entusiasta aprendiz, todo a su tiempo… todo a su tiempo –fue lo que respondió el gobernante tomando una postura altiva e imitando al pelirrojo también tomó un sorbo de su té.
El Rey aún parecía estar en su faceta detectivesca y se veía MUY concentrado en lo que fuera que estuviera pensando, bueno… si es que estaba pensando en algo realmente.
- Señor… ¿Y qué pasa si su hija ya no se encuentra en el castillo?
Seguido de las palabras de Link un silencio sepulcral reino en el ambiente. Las miradas de los tres hombres se cruzaron, aquella pregunta había despertado una nueva inquietud en sus mentes. El Rey levantó una ceja y Shad tosió un poco para hacer algo de ruido, la verdad estaba algo incomodo.
Y de pronto el gobernante de Hyrule soltó una fuerte carcajada, como si hubiera escuchado el mejor chiste de su vida.
- Que buena broma hijo, casi… casi caigo en la trampa –Volvió a soltar otra carcajada antes de que todo volviera a quedar en silencio- ¿Qué? ¿No lo encuentran divertido? –Una mirada demasiado penetrante tuvo sus efectos en sus dos acompañantes.
Aquella mirada caló los huesos de los dos chiquillos, quienes en un primer instante no supieron que demonios responder, esa mirada tan seria y penetrante no era propia del Rey.
- Si, ja ja ja, que divertido ja ¿No lo crees Link? –La estúpida y fingida risa no convencería ni a un imbécil, pero… ¿tenía que reírse, no?
- Oh si… ja ja ja, que chiste más divertido –Link también se reía forzadamente, muy forzado quizás y su "sonrisa" parecía más una rara mueca de miedo.
- Que buenos chicos –y el Rey volvió a sonreír como de costumbre, tranquilo y despreocupado, como si nada hubiera pasado.
Nuevamente el silencio reino en la sala.
- Ejem… -Link se aclaró la garganta como si fuera a decir algo, pero en realidad sólo estaba haciendo algo de ruido.
Silencio.
El hombre comenzó a jugar con la pipa en sus manos, parecía estar nuevamente muy inmerso en sus pensamientos.
- ¡Ya lo tengo! –Agregó de pronto dando un brinco.
Los chicos se sobresaltaron, pero aún así permanecieron en sus asientos.
- ¿Ya tiene la respuesta señor?
- Elemental mi querido Watson
- Mi nombre es Shad, señor –lo contradijo, tímidamente el aludido.
- O si… Shad, en fin… como les iba diciendo algo me dice que mi hija a desaparecido y el culpable es…
Link se hundió en su propia silla, sabía que se lo había repetido una y otra vez, pero quizás el hombre sólo hasta ahora venía a analizar lo que en reiteradas ocasiones le había confesado.
Toc toc…
La puerta sonó en el momento menos indicado.
- ¡Aja! ¡El culpable ha venido a entregarse! –Declaró el hombre frotando sus manos con entusiasmo, la sonrisa que se había dibujado en su rostro era imborrable.
Shad arrastró la silla hasta quedar junto a Link y muy bajito le susurró…
- Tengo un mal presentimiento de esto…
- Te dije que no era buena idea involucrar en el asunto al Rey –le respondió también susurrando muy bajito.
- ¡Vamos chicos!, ¡¿Qué hacen ahí sentados? Valla uno a abrir la puerta a nuestro sospechoso número uno!
De un sólo brinco se incorporó, se preguntaba quien era el pobre desafortunado que ahora se encontraba detrás de aquella puerta, de verdad no le gustaría estar en estos momentos en sus zapatos.
Toc, toc.
Fuera quien fuera el que estuviera al otro lado tenía algo de prisa por entrar, pero pronto su deseo se haría realidad, Link ya se encontraba junto a la puerta y estaba a punto de abrirle paso a la sala de la sentencia.
- Oh, joven Link, este… vengo…
- No puede ser –pensó Link observando a la desafortunada jovencita.
Pero la joven sirvienta fue interrumpida antes de poder terminar la frase…
- ¡Usted!, ¡Sabía que usted era la culpable de la desaparición de mi hija!
La aludida observó confundida al Rey y luego buscó la ayuda del rubio, quien se encogió de hombre dándole a entender que estaba tan confundido como ella.
- Yo… no se de que esta hablando –murmuró con timidez.
- Usted… ¿cómo se atreve a mentir ahora que la hemos descubierto en su maléfico plan?
- Yo –sus ojos se llenaron de lágrimas- ¡Yo no hice nada!
Y salió corriendo de la estancia llorando a mares, la pobre chiquilla de verdad nunca se había esperado algo como aquello. Link pretendía alcanzarla y explicarle de algún modo la situación, pero Shad quien se había acercado hasta el lugar donde el rubio se encontraba, lo detuvo antes de que pudiera moverse.
- Yo solucionaré esto, no te preocupes –agregó justo antes de desaparecer de la habitación.
El guerrero suspiró cansado, definitivamente involucrar al Rey en esto no había sido buena idea.
Su mirada paso de sus piernas, las que abrazaba con sus brazos, hasta el cielo, el despejado e inmenso cielo que se cernía sobre ella. Era un día bonito y a pesar de ello no se sentía bien, estaba triste, confundida y sola.
Aún recordaba el momento en que todo había comenzado, aquel instante se había quedado grabado en su memoria y el recuerdo era revivido una y otra vez como una verdadera tortura… una que no terminaría hasta que volviera a enfrentarse cara a cara con el guerrero, pero él… ¿Estaría dispuesto a perdonarla?
Era extraño, en verdad no sabía como diantres un encuentro tan "perfecto" había terminado en un completo desastre, todo parecía estar tan bien hasta… hasta aquel comentario…
.-.-.-. FLASH BACK .-.-.-.
Ciertamente aquella era una mañana hermosa y estando ahí afuera, en su balcón podía sentir como la fresca brisa acariciaba con suavidad su piel y agitaba su pelo. La primavera siempre había llegado trayendo alegría al pueblo y al reino entero, no había cosa más increíble que el cambio de estación y Din la encargada de llevar el orden en aquella materia siempre realizaba con puntualidad su trabajo, no recordaba invierno sin lluvia, primavera sin flores, verano sin sol, ni otoño sin pisos cubiertos de hojas.
Suspiró, la naturaleza siempre la había cautivado, pero ahora había un recuerdo que distraía su mente y llenaba su corazón de dicha, y quería inmortalizar ese recuerdo con una canción, la misma melodía que Impa le tocaba cuando era pequeña, una canción que siempre había antecedido a sus sueños.
Y fue así como sujetando su arpa empezó a deslizar sus dedos por las cuerdas, haciendo de cada movimiento una nota y se mantuvo así, interpretando aquella melodía manteniendo sus ojos cerrados, disfrutando del suave y encantador sonido de la música.
Inesperadamente otro instrumento se unió a sus acordes, como acto reflejo dejo de tocar sólo para observar quien era el autor de aquella nueva interpretación, sorprendida descubrió al joven guerrero, quien mantenía sus ojos cerrados y sostenía entre sus manos una ocarina.
- Link –murmuró suave como para que él pudiera escucharla.
Sin darse cuenta su corazón se había acelerado, en realidad el chico la había tomado por sorpresa y ahora ella lo observaba como embobada, pérdida en las atractivas facciones de su rostro y ese cabello húmedo y alborotado que en realidad se le hacía muy sensual.
Agitó suavemente su cabeza y apartó aquellas ideas y rápidamente buscó la nota indicada para que su arpa volviera unirse a la melodía que ahora la ocarina entonaba.
Poco después sus miradas se encontraron por primera vez, una dulce sonrisa se dibujo en el rostro de la princesa, había una misteriosa complicidad entre ellos y es que por ahora había algo más que una simple amistad entre los dos.
Y cuando la canción dio por finalizada ambos bajaron sus respectivos instrumentos y fue él el primero en tomar la palabra.
- Buenos días princesa –la había saludado con amabilidad, sin dejar de sonreírle.
- Es un bonito día –agregó ella con un dejo de coquetería- ¿Le gustaría hacerme algo de compañía?
- Sería un placer –le respondió e inmediatamente se acercó al borde del balcón y con un ágil movimiento consiguió llegar al balcón vecino donde ella se encontraba.
El chico extendió su mano y ella apoyó la suya sobre la de él, acto seguido Link se inclinó caballerosamente para besar con suavidad el dorso de la delicada mano que sostenía ahora con la suya.
- Siento como si todo fuera un sueño.
- Si es así, curiosamente estamos teniendo el mismo agradable sueño –y volvió a sonreírle, se sentía tan bien en la compañía de ella.
Este maravilloso encanto parecía envolver sus mundos en un manto, uno en el que sólo estaban los dos. Y como era de esperarse sus labios no tardaron en encontrarse, suave y tímidamente y al separarse y enfrentar la mirada de su pareja ambos se sonrojaron y desviaron su atención a otra cosa, Link clavó sus ojos en el cielo, mientras ella parecía "muy" interesada en una pequeña manchita en el suelo.
- Este… hoy… no… ¿no tienes clases? –Preguntó torpe y nervioso, jugueteando con los dedos de sus manos, entrelazándolos y restregándolos una y otra vez.
- No, porque hoy es el baile –respondió ella todavía "sumamente" interesada en la mancha del piso.
En realidad todavía no se acostumbraban al hecho de "ser novios", aunque aquello aún no era totalmente oficial, pero de todas formas lo eran y… es extraño estar "saliendo" con la persona que fue tu amigo de la infancia, porque la familiaridad y todo lo que habían vivido se entremezclada con una nueva sensación, se conocían tan bien y a la vez todo era completamente nuevo.
- Deberíamos hablar con mi padre y explicarle esta situación –comentó ella de pronto, recordando que aún estaba "comprometida".
Para ese entonces ninguno de los dos jóvenes se habían enterado de la conversación que el Rey de Hyrule y el joven Shad habían tenido respecto al tema del compromiso.
- Zelda yo –la inseguridad se apoderó repentinamente del joven guerrero.
El sólo hecho de que ella mencionara revelar su relación lo descolocó un poco, cuando había decidido declararse a la muchacha nunca se había puesto a meditar en las consecuencias que esto tendría, ni mucho menos se había puesto en la situación en el que ellos dos estuvieran explicándole al Rey que tenían algo más que una "bonita amistad", además… ¿Qué diantres era lo que iba a decirle al Rey?, "Señor amo a su hija, siempre lo he hecho y la anhelaba en secreto", ¡Eso sonaba terrible!, parecía un maldito depravado que lo único que deseaba era corromper a la joyita del hombre más importante en todo Hyrule. No podía, ¿Cómo iba a explicarle al "mismísimo soberano de Hyrule" que a pesar de haberse comprometido a proteger a la princesa Zelda el había roto el delicado límite que dividía su posición de la de ella?
- ¿Tú qué? –Insistió ella impaciente por el repentino silencio que se había apoderado de su compañero.
- No creo que sea buena idea –le respondió luego sin siquiera mirarla, no era capaz de observarla a la cara después de semejante acto de cobardía.
- ¿No crees que sea buena idea? –La chica comenzaba a alterarse- entonces… ¿Qué consideras tú que sería una buena idea? ¿Quieres guardar esto en secreto hasta que todo explote así sin más?
- Bueno… sería un comienzo ¿no? –se encogió de hombros aún más inseguro que antes.
Ups, craso error, aquellas palabras mal calculadas tendrían un desenlace nada alentador para la pareja.
- ¡Como puedes decir eso! –le gritó al borde de las lágrimas, se sentía dolida, muy herida siquiera como para detenerse a "conversar la situación"- No puedo creer que un guerrero le tenga "terror" a enfrentar el mundo por defender los sentimientos que hay en su corazón, eres un cobarde…
- Zelda… yo… no quise… no se –la chica comenzaba a retroceder, las lágrimas ya habían comenzado a deslizarse por sus mejillas, oprimiendo el corazón de él. Nuevamente le había hecho daño… otra vez había sido el responsable de su dolor.
- ¡NO! ¡Eres un cobarde! –Exclamó exaltada y confundida, casi no estaba pensando las palabras que salían de su boca- ¡No quiero verte más en mi vida! ¡Cobarde!
Y enseguida dejó caer su arpa y escapó antes de que él chico pudiera detenerla.
- ¡Zelda espera!
Escuchó como él la llamaba, parecía tratar de alcanzarla con desesperación, pero ya era demasiado tarde… él nunca le daría alcancé.
.-.-.-. FIN FLASH BACK .-.-.-.
Si, definitivamente se arrepentía de muchas cosas y una de ellas era haberle gritado "cobarde", en realidad en el momento todo se había presentado tan rápido que no había alcanzado a asimilar todo de una vez, pero ahora, después de horas allí arriba había tenido el tiempo más que suficiente para percatarse que no le había dado siquiera una oportunidad para disculparse.
Además, ahora comprendía en parte aquel miedo que embargó repentinamente al muchacho y es que… tal vez Link no estaba lo suficientemente preparado como para enfrentarse al Rey y anular el compromiso que ella tenía con Shad, en realidad ni ella misma sabía como iba explicarle la situación a su padre, pero quizás si ella lo hubiera apoyado más, le hubiera planteado mejor las cosas…
Habían tantas palabras que deseo borrar de aquel instante, tantos pensamientos que aún odiaba tener y tantas cosas que ahora sentía debieron ser conversadas.
- En realidad… yo soy la cobarde –murmuró melancólica y retraída- fui yo la que simplemente escapó y no quise enfrentar el problema…
Y regresando a la sala con el Rey.
- Señor… esa pobre chica… no creo que fuera prudente…
- Shhh, necesito silencio para juntar mis ideas.
- Pero…
- Ya casi… casi tengo la respuesta.
Suspiró, era casi como hablar con una pared, estaba "muy" claro que el Rey no estaba tomando atención a lo que él le estaba planteando y de pronto la puerta volvió a sonar. Los dos se enderezaron en su sillas y se preguntaron ¿De quien se trataría ahora?, Shad no podía ser, el no tocaría la puerta, no después de lo que la sirvienta había recibido a cambió por ser educada y prudente.
- ¿Puedo pasar?
Una voz carrasposa y nasal proveniente del otro lado de la puerta llamó aún más la atención de los dos únicos presentes en la sala. Aquel curioso timbre consiguió erguir las puntiagudas orejas de los dos Hylian, en algo estaban de acuerdo, aquella voz no era de nadie que hubieran conocido.
- ¡Es el culpable! –Exclamó el Rey nuevamente sobreexcitado.
- Señor, no, tranquilo… puede tratarse de cualquier persona –Link trataba de bajarle las revoluciones al Rey.
- No… estoy seguro… ahora si lo estoy… ¿escuchaste esa voz?... suena… como la de un maleante salido de los confines más oscuros de la tierra –agregó alzando sus manos haciéndolas temblar en el aire presa de la emoción.
- ¿Pero que demonios se fuma el Rey que se le ocurren semejantes ideas?, o quizás –Levantó su tasa y olfateo el brebaje para confirmar con decepción que sólo se trataba de té. Pero independiente de lo que ahora se estuviera pasando por la mente del hombre... esta vez tenía una idea, no dejaría que el hombre espantara a otro pobre individuo inocente- Señor… escuche… esta es una misión muy importante, no podemos dejar que nuestro segundo sospecho en el caso se escape, tenemos… ehhhh… que… bueno usted sabe..,
- ¿Actuar con cautela? –Los ojos del hombre parecieron volver a brillar con más emoción contenida, al fin parecía que su "pupilo" estaba comprendiéndolo.
- ¡Sí! , exacto… tenemos que atrapar al culpable en su propia trampa, es necesario… interrogar al sospechoso –había apoyado una de sus manos en uno de los hombros del gobernante, transmitiéndole una falsa emoción por "descubrir la identidad del raptor de Zelda", aunque estaba claro que Link conociendo los motivos de la desaparición de la chica de primera mano, sabía… que esto era una completa desfachatez.
- En ese caso… ¡Has pasar al acusado Link! –Volvió a sentarse con solemnidad, se acomodó el gorrito y se preparó para e interrogatorio.
- ¡Puede pasar! –gritó Link desde donde se encontraba, alzando su voz lo suficiente como para que el hombre que se encontraba tras la puerta pudiera oírlo con claridad.
La puerta comenzó a moverse lentamente, una regordeta y pequeña manito fue lo primero que divisaron los Hylian, y una vez que al fin la puerta había dejado de interponerse una "extraña criatura" hizo su aparición en el umbral. El sujeto era bajito, seguramente le llegaba hasta el estómago a Link, su cuerpo parecía conformar una esfera casi perfecta, si no fuera por las regordetas extremidades que sobresalían del mismo cuerpo; Su cabeza pequeña y redonda estaba casi completamente cubierta por dos enormes anteojos totalmente pegados al cráneo del sujeto, haciendo que sus ojos parecieran dos verdaderos platos con el efecto de lupa que conseguían los cristales sobre sus ojos, su nariz pequeña y respingada era casi imperceptible y su boca pequeña dejaba a la vista dos sobresalientes incisivos que le daban la apariencia de un roedor. Vestía un gorrito de cuero apegado con orejeras que no dejaban ver su cabello ni sus orejas, una chaqueta llena de bolsillos, pantalones apretados, tal vez demasiado ajustados, dos botas altas y gruesas y venía cargado con cinturones llenos de compartimentos que atravesaban su "cintura" si es que tenía, pero todo en el parecía mugroso, polvoriento y desarreglado.
- Hijo –el hombre habló bajito acercándose un poco a Link – eso… ¿es una persona, verdad? –El Rey lo ponía en duda y bueno ¿quién no lo haría?
- La verdad señor, no podría estar seguro de ello –agregó Link con un pequeño tic en el ojo, ya había visto demasiados especimenes exóticos esta semana y "este" se llevaba el premió mayor. Era así como una rara mezcla de un castor y un humanoide, quizás la madre del pobre sujeto había tenido un desliz con alguna criatura en algún bosque.
El Rey se aclaró la garganta, independiente de lo que fuera "esa" cosa, ahora era el principal sospechoso y su deber era interrogarlo.
- Bueno… usted este –no estaba muy seguro de cómo comenzar la conversación- Tomé asiento por favor.
El sujeto, obediente se sentó al lado opuesto de la larga mesa, en la cabecera del otro extremo, el que estaba más cercano a la puerta por la que él había ingresado.
- Bueno considerando los últimos acontecimientos me veo en la obligación de… mmm ¿cómo es que se llama?
- Su majestad con su respeto, mi nombre es Bob, con ese nombre me llamaba mi queridísima madre –Respondió con la misma voz extraña y graciosa.
- Ehh bueno… Bob –estaba pensando como continuar la interrogación- ¿Me podría decir que fue lo que hizo durante estas ultimas 24 horas?
- Si, señor, majestad, yo estar en mi casa clasificando piedras cuando un informante de usted tocó mi puerta y me ordenó acompañarlo, me ha dicho que usted a solicitado la presencia de un exterminador de termitas y no existe mejor exterminador de termitas que yo en el pueblo.
¿Exterminador de termitas? Link tragó saliva, no podía creer que la estúpida mentira que había inventado el día anterior se había materializado en… ¡ESO!
- Ósea… ¿Usted me esta diciendo que yo mande a llamarlo? –Parecía dudar.
- Si, señor, mi majestad. Usted ha solicitado mi presencia.
- Ósea… yo soy… yo soy – el Rey parecía asustarse.
- ¿Señor esta bien? –Link comenzaba a preocuparse de lo pálido que se había puesto el padre de Zelda.
- ¡Soy yo el culpable de la desaparición de mi hija! –Exclamó horrorizado, agarrándose la cabeza con ambas manos.
- ¿Qué? –no parecía comprender de donde había salido esa idea- Señor, por favor… usted no es el culpable.
- ¡Yo soy el asesino!
- ¿Asesino?
- Yo maté a mi hija –y se desató el llanterío- Yo contraté al hombre que mató a mi hija.
- Yo acabo de llegar señor, majestad. No he visto a la princesa Zelda en el día –agregó con inusual tranquilidad el sujeto bajito, parecía no alterarle la extraña conversación que el Rey y Link mantenían.
- Señor… esta equivocado, su hija no esta muerta.
- ¿A no?-Los vidriosos ojos del Rey se clavaron en los de Link- ¿Ella sigue con vida?
- Claro que si, su hija sólo esta desaparecida. Pero le prometo que voy a encontrarla –se colocó una mano en el pecho, muy seguro de lo que decía.
- Ohh Link, no se que haría si no estuvieras aquí –le agradeció tomando las manos del chico entre las suyas con emoción.
- Si claro –Sonrió nervioso, en realidad si el no hubiera estado aquí seguramente Zelda nunca hubiera desaparecido, pero antes de nuevamente ponerse a lamentar por lo acontecido en el pasado tenía que buscar una forma de alejar al sujeto extraño del castillo- Pienso que es mejor que deje ir a Bob a su casa.
- ¡Claro que no! ¿Quién se encargara de las termitas del castillo? –Lo contradijo.
- Señor, las termitas ya tienen que haberse mudado, me llegó el rumor de que encontraron un lugar mucho mejor –le mintió tratando de reparar su primera mentira con otra.
- No podemos estar seguros de ello, Link –ahora clavó su mirada sobre el sujeto que estaba al otro extremo de la mesa, el que no parecía nada interesado en toda la conversación y estaba rascándose la mejilla desinteresadamente- termitero Bob, por favor hágale una revisión completa al castillo, y cuando tenga su informe completo, venga y hágame saber cual es su sentencia.
- Como usted ordene señor, su majestad.
El hombre extraño dio un pequeño brinco para poder bajase de la silla y empezó su caminada hacia la puerta. Shad que venía llegando se cruzó con el sujeto, pero no se detuvo, sólo le dedico una "muy" extraña mirada. Finalmente Bob desapareció.
- Con su permiso señor –Link se levantó y corrió para encontrarse con el pelirrojo.
- ¿Y quién era ese? –Preguntó Shad sospechando que algo no andaba bien.
- No hay tiempo para explicar, sígueme. Hay que encontrar a Zelda antes de que todo empeore –le dijo con rapidez, dándole a entender que debía seguirlo.
Y fue así como nuestro intrépido héroe y su compañero también desapareció de la estancia.
Al fin estaba devuelta, después de casi una semana de ausencia.
La mujer avanzó por los pasillos del castillo ya más tranquila, la verdad es que no encontrar el castillo hecho escombros ya era un "gran" avance, pero hasta donde había alcanzado a observar todo se encontraba en completo orden, o eso era lo que parecía, pero inmediatamente una duda asaltó sus pensamientos y es que… el castillo parecía estar complemente desierto, ¿A dónde habría ido a parar todo el mundo?
Siguió caminando hasta que se cruzó con una extraña silueta de algo que no sabía si catalogarlo como humano, una criatura extraña que resoplaba al respirar, y parecía oler las paredes del castillo con especial meticulosidad.
Se detuvo.
- ¿Quién es usted? –Fue una pregunta rápida y concisa, iba directo al grano. Ese sujeto le parecía demasiado sospechoso como para saludar con la debida mesura.
El sujeto se incorporó, aún haciendo un extraño sonido al respirar. Impa no pudo evitar que la expresión de su rostro reflejara algo de "sorpresa" al ver tan "peculiar" criatura.
- Soy Bob, el termitero –respondió con una voz carrasposa y algo gangosa, en su boca dos pequeños dientes como de roedor eran perfectamente visibles, aún cuando el sujeto permaneciera con la boca cerrada.
- Termi… ¿qué? –ahora si comenzaba a preocuparse, ¿qué demonios estaba pasando en el castillo?
- Termitero –le corrigió levantando un pequeño dedo índice, sus manos eran muy pequeñas para su corpulenta figura.
- Ah, termitero –sonrió nerviosa, algo no andaba bien. Su mano inconcientemente fue a parar a una pequeña navaja oculta tras su espalda.
- Si termitero –agregó de nuevo creyendo que la mujer de ojos rojos no lo había comprendido, pero su mirada de pronto se clavó en la Sheikah, sus ojos parecieron casi salirse de sus orbitas y un pequeño hilito de baba se escapó de sus labios.
- Creo que ya aclaramos el punto de que eres un termitero.
Pero el sujeto no la estaba escuchando.
Y entonces sucedió lo inesperado… el extraño hombre bajito, corpulento, con cara redondeada, pómulos prominente y vestimenta curiosa cayó "flechado" por la magnifica belleza exótica y guerrera que ante él se presentaba, ella era todo lo que el siempre busco en una mujer. Piernas bien conformadas, firmes, apretables, cadera gruesa perfecta para los micro bobcitos que soñó con tener algún día, pechos prominentes, hombros anchos, brazos fuertes y una mirada que simplemente parecía calar sus huesos, esa intensa y ruda mirada y ese rostro de facciones duras lo había terminado de matar y ahora lo traía de vuelta del mismísimo inframundo para elevarlo con las alas del más puro amor a primera vista.
- Oh hermosa criatura celestial, decidme por favor que esto no es un sueño y que vuestra presencia esta realmente llenando mi vacía alma en este preciso instante –se había arrodillado frente a la Sheihah con una mano puesta en su corazón y otra alzada para darle más expresividad a la gangosidad de sus palabras.
- ¿Qué? –Todo había sido muy rápido y ella no estaba asimilando rápido.
Pero Bob no era un sujeto de palabras, gustaba de los hechos y… que mejor que demostrar su "amor" con una prueba.
- Ven a mi, cosita exquisita, te tomaré en mis manos y te haré sentir la ardiente pasión de mi carne –y seguido de esas palabras dio un brinco, saltando sobre la mujer con la única intención de besarla.
- ¡Enfermo! –Gritó ella fuera de si, esquivando fácilmente a la "cosa" que se le había lanzado descaradamente.
Impa se había sonrojado, pero no precisamente por la apasionada declaración, sino más bien porque le causaba repugnancia que esa "cosa" si quiera se le acercara y el sólo hecho de pesar que "eso" estuvo tan cerca de tocarla descomponía cada una de las células de su cuerpo, realmente agradecía a las Diosas los reflejos que le habían sido otorgados.
- ¿Por qué me rechazas corazoncito? Déjame convertirme en la mugre de tu uña, en las espinaca entre tu diente, en la…
- ¡Ya basta!, ¡Aléjate de mi engendro del mal! –Lo amenazó ahora interponiendo una afilada daga entre ella y "eso".
- Ohh cuanta, cuanta devoción se escapa de mi boca, y cuanta, cuanta valentía derrochan tus manos, azótame y hazme tuyo, pimpollito…
- ¡¿Pim… qué? –Ya estaba empezando a perder el control- Escucha tú… cosa… aléjate de mi si te acercas un centímetro más juró que te mato, me oyes ¡Te mato!
- Que palabras más hermosas escapan de tus exquisitos y carnosos labios escarlata, el rojo de la pasión también fluye por mi interior…
Plan B, si no puedes intimidarlo y no estás autorizada para asesinar criaturas que quizás estén en peligro de extinción… sólo… desaparece.
Y fue precisamente lo que hizo, lanzó una pequeña bolita que al chocar con el piso explotó, dejando escapar una densa nube de humo y cuando esta se había disipado la Sheikah había desaparecido así como por arte de magia.
- ¡Te encontrare mi amor… no te preocupes, tarde o temprano te encontraré! –Declaraba al aire el termitero quien ahora tenía una nueva misión.
La Sheikab respiraba agitada, nunca en su vida había sido acosada por… por… ¡Nadie!
¡¿Qué demonios estaba pasando en este castillo que todos se habían esfumado? Y lo peor… se tenía que encontrar con el único imbécil en todo el castillo que se le ocurría flecharse con ella, la mujer más peligrosa y respetada de todo el palacio.
- Tengo que encontrar al Rey ahora mismo –pensó en dirigirse al comedor, ese era el lugar más indicado para buscar al hombre, solía estar allí, pero antes de hacerlo decidió que tendía que darle una rápida revisión a todo el castillo, sólo para asegurarse que de verdad estuviera entero.
Corrió hasta el jardín, si rodeaba todo el palacio podría tener una visión general y fue entonces cuando en su carrera se cruzó con Link y el pelirrojo.
- ¿Impa? –Link se detuvo en seco, no había esperado encontrarse con la mujer y menos en un momento como este.
¿Qué hacia ella ahí? Y precisamente hoy, el día menos indicado para aparecerse por el castillo. Zelda no estaba y él, "su guardaespaldas" no tenía la menor idea de donde diantres se encontraba, incluso peor había sido "él" culpable de aquel acontecimiento.
- Jovencito, necesito que me expliques… ¿Qué demonios es lo que esta pasando en este lugar? –La mujer parecía alterada, ya el haberse encontrado con el enano diabólico había sido demasiado para ella.
- Es que…
El chico buscó ayuda en su compañero, no sabía por donde empezar.
- Con su permiso, déjeme presentarme. Mi nombre es Shad.
- ¿Shad? Eres hijo de…
- Si soy hijo del amigo del Rey, pero eso no tiene importancia ahora. Lo que realmente importa es que la princesa Zelda ha desaparecido y no hemos podido dar con su paradero.
- ¿Qué Zelda qué? –Una amenazadora mirada se clavó sobre el rubio- ¿No se suponía que serías su guardaespaldas en mi ausencia? ¿Cómo demonios ocurrió todo esto?
- Lo siento mucho Impa, yo… no se… fue mi culpa lo admito, hoy en la mañana todo esta bien y yo estaba en su balcón y entonces… bueno… y… pero –bajo la mirada al suelo y apretó con fuerza sus puños- En verdad lo siento mucho.
La mujer observó con cuidado al joven guerrero, había algo diferente en él desde la última vez que lo había visto y fue entonces cuando todas las piezas del rompecabezas comenzaron a encajar, si sus sospechas eran ciertas...
- ¿No me digas que tú y ella…? –La mujer parecía estar muy sorprendida, en realidad se sentía feliz pero evidentemente no lo demostraría no en ese momento.
Link se sonrojó a más no poder. La mujer lo había atrapado.
- Entonces es verdad –no había creído que sólo una semana en completa cercanía con la muchacha bastara para ordenar los sentimientos de aquellos dos tortolitos, pero al parecer todo había salido mucho mejor de lo que ella misma se hubiera imaginado.
Y para sorpresa de los dos jóvenes la mujer soltó una carcajada.
- ¿Impa? –Ahora si estaba asustando, nunca la había escuchado reírse con aquella naturalidad, al contrario de lo que él hubiera imaginado, la Sheikah no parecía molesta, se veía realmente feliz.
- ¡No puedo creerlo! ¡Hasta que al fin te le declaraste a Zelda!
Nuevamente Link se sonrojó a más no poder, ya había sido suficientemente bochornoso que Shad lo molestara en la mañana cuando le contó lo ocurrido y ahora Impa empezaba con lo mismo, ¿Por qué demonios todos sabían que le gustaba la chica antes de que se le declarara?, ¿Por qué todos parecían haber estado esperando el momento en se decidiera finalmente a revelar sus sentimientos?, en verdad eso era molesto, "muy" molesto.
- El problema es que hubo un malentendido –Shad volvía a intervenir- y ahora no sabemos donde esta la princesa y se ha hecho tarde. Hasta el Rey nos estaba "ayudando", pero bueno… al fin y al cabo no hemos conseguido nada.
- Tranquilos, vallan y díganle al Rey que yo he regresado y que por favor se arregle para el baile y ustedes también, yo me encargaré de encontrar a la princesa, y si ven a un extraño sujeto en su camino ni se les ocurra decirle donde estoy ¿entendido?
- Si, pero…
- No nada de peros, vallan –hizo una pequeña pausa y agregó – ¡Ah! Link… y por el camino también podría ir pensando que vas a decirle a mi pupila cuando vuelvan a verse, tú sabes que tiene su carácter y por lo mismo ojala ya tengas una buena razón o una buena disculpa para lo que sea que haya pasado.
- Así será –y sonrió tranquilo después de un largo y agotador día.
El que la Sheikah hubiera hecho su aparición no fue tan terrible como hubiera creído, hasta se alegraba que ahora estuviera aquí, nadie conocía mejor a la princesa que Impa, ella daría fácilmente con su paradero y lo que era más alentador, la guardiana los estaba apoyando en el tema de su relación.
La mujer avanzó lentamente por los pasillos del castillo, sabía perfectamente a donde dirigirse, era lógico que no la encontraran, Zelda había estudiado de ella como convertirse en una Sheikah, ser una con el ambiente, el arte desaparecer con sigilo, una habilidad que poseía su gente y que ella había heredado a su pequeña aprendiz.
Nadie conocía mejor a la joven muchacha, había dedicado toda su vida a proteger a la familia real, a la Princesa.
Abrió una pequeña ventanita en lo alto de una torre y con cuidado se adentro en ella, avanzó silenciosa por el tejado de aquella torre altísima hasta que al fin la diviso, tal como lo había supuesto…
La joven parecía absorta en sus pensamientos, pero aún así podía percibir con claridad la angustia que aquejaba su corazón, estaba claro que algo entre ella y su joven guardaespaldas no andaba bien.
- Se esta haciendo tarde –habló con claridad, en un tono seco y firme- ¿No debería estar alistándose para el baile?
- ¿Impa? –La joven volteó sorprendida, nunca se imaginó encontrarse con ella ahí y ahora.
- ¿Por qué escapó Princesa? –Le preguntó con un aire sobre protector- Tenía muy preocupados a todos en el castillo, hasta su padre se involucro en la búsqueda –realizó una pausa y al ver la mirada de incredulidad que le dedicaba la muchacha y entonces agregó- Sí, hasta tú padre te estaba buscando jovencita –le reiteró esta vez más como un reproche.
Suspiró mientras observaba la miradita arrepentida de la joven Princesa, de verdad le dolía en el alma verla tan deprimida e inevitablemente tuvo que dejar de lado su enojo y con una sutil pero reconfortante sonrisa se sentó junto a la muchacha.
- Impa yo –se sentía mal, frustrada, confundida. Sabía que había metido las patas y estaba arrepentida, pero por otra parte no tenía el valor para ver al joven guerrero, no ahora.
Las lágrimas se agolparon en sus ojos, e impulsada por un sentimiento superior a ella se abalanzó contra la Sheikah abrazándola con fuerza, necesitaba sentir el apoyo inquebrantable de la mujer, su maestra, su tutora y aún más… su amiga.
- Tranquila –susurró correspondiendo aquel efusivo abrazo de la jovencita.
- Lo siento mucho –agregó con la voz en un hilo antes de dejar que sus lágrimas y sus sollozos ahogaran cualquier palabra.
- Shhh, todo estará bien pequeña –le dijo con cariño, acariciando suavemente los largos cabellos de la joven, no quería verla triste, pero sabía que sólo una persona podía calmar la pena que sentía- Discutiste con Link ¿verdad? –Agregó sabiendo de antemano que estaba en lo cierto, cuando había llegado al castillo notó esa extraña aura que envolvía al chico, era lógico que algo entre él y la princesa había ocasionado todo este mal entendido.
Como siempre Impa había dado en el clavo, siempre había sido así, tan intuitiva, tan perceptiva… no podía ocultarle nada a ella, la Sheikah siempre terminaba descubriéndolo.
- Estoy segura que de Link también esta arrepentido, todos sentimos miedos a veces, pero enfrentar nuestros temores nos hace crecer –continuó separándose ligeramente de la joven para observarla- Ya no te lamentes más, vamos… te ayudaré a alistarte, muy pronto comenzará el baile y no puedes estar con esa carita –le sonrió limpiando el rastro que habían dejado las lágrimas en el rostro de ella- Ya verás como todo se resuelve.
Y así fue como ambas volvieron a ingresar al castillo, aún habían muchas cosas que hacer y asuntos sin resolver, pero seguramente antes de que acabara el día todo volvería a ser como antes, o… casi.
Continuará…
Al fin terminé XD, creo que este capítulo si está más largo que los anteriores :P, ya para el siguiente vendrá la "reconciliación" entre Link y Zelda y bueno… seguramente el termitero y su acoso volverá a aparecer XD, esperemos que el pobre salga con vida del castillo :P
Hay un tema importante que quiero tocar, me gustaría que la gente que hace acusaciones de robo de ideas tenga las pruebas de aquello, en especial si se empieza a hacer acusaciones de robo entre los mismos autores de esta pagina y más si quieren acusar de ello a una amiga mía, quiero dejar en claro que yo y la generala platicamos casi a diario y si yo o ella hubiera tomado alguna idea de otro fic (que claramente no es así), nosotras seriamos las primeras en darnos por enterado y si yo o ella tomara alguna idea de un fic mío o de alguien más estoy 100% segura que pondría las debidas aclaraciones y agradecimientos.
Bueno después de esta aclaración no puedo despedirme sin agradecer a toda la gente que me a brindado su apoyo a lo largo de todo esta "interminable" semana XD y es que si se ha hecho larga ¿no lo creen? XDD!, quiero darle un especial agradecimiento a todos aquellos que se tomaron la molestia de dejar sus comentarios linkzel s, Princesa Estrella, la generala, Dimencio, sweetfairy, mininaxoxo, GabbiVal04, Khaathyythha love, yuiro, Annerya, Fox McCloude, Pablo(Espero que al menos le pidas disculpas), The Master UX, Teyra-chan, Sir Vrolok, Dialirvi, Linzer99, zscream, Darklink29, phunky, Zelink Forever love, ¡Muchas gracias a todos!
De despide hasta una próxima ocasión Zilia-K.
