Ya estamos llegando al final de esta historia :'), después de no se cuanto tiempo XD, porque creo que esta fue una de las historias que deje abandonada cuando desaparecí del FF :S en fin… XD, después de mucho tiempo esta llegando a su fin… ¡Ya falta poquito!
Este capítulo tiene bastantes descripciones :S espero que no se haga "latero" leer tanta cosa de ambientación y trajes XD!, pero no podía no agregar las debidas descripciones :S en especial porque son importantes para hacerse una imagen general del lugar donde se desarrollan los hechos.
Nota: Hice un dibujo que esta en boceto en mi DA, por si quieren pasar a mirarlo, son Link y Zelda en el baile XD!
GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA
En el capítulo anterior…
Tan intuitiva como siempre la Sheikah había dado en el clavo, nada podía ocultarse a los ojos de aquella mujer y esta no era una excepción, la "misteriosa" discusión que los chicos habían tenido no era asunto suyo, pero su pupila era su responsabilidad en este delicado momento, tenía que ayudarla de alguna forma o al menos se veía en la obligación de levantarle el animo para que se enfrentara al muchacho, estaba segura que Link conseguiría solucionar el problema de alguna manera.
- Estoy segura que de Link también esta arrepentido, todos sentimos miedos a veces, pero enfrentar nuestros temores nos hace crecer –le habló tranquila y pausadamente- ya no te lamentes más, vamos… te ayudaré a alistarte, muy pronto comenzará el baile y no puedes estar con esa carita –le sonrió con dulzura y limpiando el rastro que las lágrimas habían dejado en el rostro de la muchacha se levantó y la invitó a levantarse- ya verás como todo se resuelve.
De esta manera volvieron a ingresar al castillo, habían muchos preparativos que aún estaban pendientes y muchos asuntos que había quedado sin resolver, pero seguramente antes de que la noche diera por finalizada todo estaría nuevamente en el lugar indicado.
.-.-.-. La noche del sexto día: El baile de primavera .-.-.-.
El gran salón rebozaba de vida, la luz de las grandes lámparas que colgaban desde el techo era suficiente para iluminarlo todo, pero a pesar de ello eran acompañadas por pequeños candelabros de varios brazos ubicados estratégicamente en cada una de las mesas que rodeaban las esquinas de la estancia. Miles de aromáticas flores de colores damascos, rosas, rojos y blancos adornaban la estancia junto con finas tiras de suave tela tornasol blanco y palo rosa que colgaban sobre el techo desde el borde del salón al centro de mismo encontrándose con la gran lámpara central. Todo se veía pulcro, ordenado y brillante, era tanto así que podía observarse el reflejo de uno mismo en las baldosas del piso.
- Bonito lugar –comentó el pelirrojo haciendo una breve inspección con la vista a la estancia.
El había ingresado junto con su compañero por la gran puerta que se encontraba a uno de los lados del salón.
- Si, este año se han esmerado con tanto detalle –agregó el rubio empezando nuevamente a sentir la presión del nerviosismo en su cuerpo.
En realidad la estancia tenía por lo menos cinco entradas, una que daba directo con el interior del castillo, por donde obviamente ingresaría la gente que ya se encontraba en el, incluyendo a los sirvientes, cocineros etc. Otra entrada daba directo con la entrada principal del castillo, desde allí había un pequeño camino cubierto de pétalos iluminado por velas ubicadas a los bordes del camino tapadas con unos pequeños envases cilíndricos con diseños, haciendo que todo el trayecto hasta el salón fuera de lo más romántico para algunas de las parejas que ingresaban o bien sólo se trata de parafernalia para aquellos invitados amargados que sólo venían a buscar nuevo material para luego viborear acerca de lo que había y no había en el baile. Otro umbral conformado por simples pilares dividía lo que era parte del jardín con el salón, daba justamente con la pileta que hoy por ser un día especial estaba iluminada por pequeñas haditas que volaban y jugueteaban entre los chorritos de agua, la misma que era adornada con hermosas flores de loto, de pétalos blancos con puntas en rosa.
El salón también contaba con un segundo piso, todo bordeado con barreras de mármol para darle la seguridad a quienes desearan estar en aquel segundo nivel, que en realidad no era muy amplio y dibujaba una L en una de las esquinas de la sala. Aquí arriba había otra puerta de ingreso justo al frente de una amplia y bella escalera con pasamanos anchos también hechos de mármol, y al otro lado un ventanal con forma de arco bien pronunciado que daba a un pequeño balcón que tenía una banquita y muchos adornos florales.
- Bueno, también es porque este no es un baile de primavera como los otros –puntualizó ante el comentario del rubio acerca de la forma tan detallista en que todo estaba adornado.
- ¿A qué te refieres? –Preguntó inocentemente, en realidad el no le había visto otro significado más que una "repentina" inspiración de la persona que decoró el lugar.
- ¡Oh vamos Link! Este baile de primavera es muy especial ¿no lo recuerdas?
- ¿Recordar qué? –El aludido aún parecía no entender la "indirecta".
Shad suspiró resignado, al parecer tanto estrés había hecho que el guerrero olvidara cual era la principal razón por la que este baile de primavera era tan especial, no sólo para el Rey, sino también para la población de Hyrule.
- Se supone que hoy la Princesa Zelda se comprometerá oficialmente con aquel que en un futuro gobernara el reino, esa era la razón por la que yo estaba aquí –había sido por ello que había terminado en el castillo, y si todo hubiera salido como su padre lo había planeado tal vez en una horas más hubiera estado comprometiendo con una encantadora chica, pero no sólo habría estado engañándola a ella, sino también a su corazón- y en realidad es la razón por la que aún estoy aquí, no me puedo ir sin antes asegurarme de que todo entre ustedes se arreglé –le dio unas pequeñas palmadas en la espalda y agregó- ¡Vamos Link, tranquilízate! ¡Parecieras que vinieras a un funeral!
- Eso lo dices porque no eres tú el que esta planeando declararse al frente de tanta gente –se defendió totalmente sonrojado, en realidad ese era su "estratégico plan", le pediría públicamente perdón a Zelda y en verdad esperaba que ella aceptara sus disculpas- además ¿Cómo sabes si luego de declararme no me esposan y me mandan directo al calabozo por demente?
El pelirrojo soltó una carcajada divertido, Link estaba "dramatizando" demasiado las cosas, por la conversación que había tenido con el Rey la noche anterior, era evidente que él también había estado esperando impacientemente a que los dos tortolitos se confesaran su amor, aunque ahora que lo recordaba… aquel "diminuto" detalle no se lo había mencionado al chico.
- Ahora que recuerdo…
Link concentró toda su atención en el estudioso quien al parecer tenía algo importante que agregar a aquella conversación, pero antes de que el pelirrojo pudiera continuar…
- ¡Muchachos! –El hombre se abalanzó contra ellos para darles un apretado abrazo.
Siempre tan inoportuno.
- ¿Majestad? –Preguntó Shad con inseguridad, en medio de aquel efusivo abrazo no podía ver la cara del hombre que lo tenía ahora prisionero.
- ¡Me alegra tanto encontrarlos! –Exclamó nuevamente con alegría- No me gusta pasearme sólo por el salón ¿no sienten como si todos los que van llegando los estuvieran mirando?
- En realidad sólo veo su ropa señor –respondió Link haciendo un vano esfuerzo para liberarse.
- Oh lo siento –los soltó y enseguida trató de acomodar los cabellos del rubio, pero sólo consiguió revolverlos más.
- ¿Señor y su hija? –Se atrevió a preguntar el pelirrojo, observando complacientemente como a Link enseguida se le iban los colores a la cabeza.
- La verdad –hizo una pequeña pausa mientras se rascaba su barba, sus oyentes parecían estar ansiosos por escuchar la continuación, de hecho Link ni siquiera estaba respirando- no tengo ni la menor idea –y se encogió de hombros mientras sonreía como era de costumbre.
¡PAF!
Link fue a parar directo al suelo de la impresión, ¿Por qué demonios no iba y le decía de una que no tenía idea donde estaba?, ¿Acaso no veía lo mucho que lo hacía sufrir?, ¿No bastaba ya con toda la presión que tenía encima?
- ¡Cielos Link!, ¿Estás bien? –Shad se había hincado en el suelo para ayudar al joven guerrero.
Y una vez de nuevo en pie.
- No me había fijado, pero… se ven muy bien los dos –volvió a sonreír- en especial tú hijo –y nuevamente revolvió los cabellos del rubio.
En realidad los dos muchachos estaban muy bien arreglados para el baile, ambos llevaban finos atuendos, dignos de príncipes. *Link estaba usando botas cubiertas por una armadura dorada, unos pantalones semi ajustados en color negro, una camiseta en el mismo color con adornos dorados en los puños, sobre esta vestía una especie de túnica rojo oscuro que pasaba sólo por el centro de su pecho no cubriéndolo por completo y terminaba en punta, y era sujeta por un cinturón también enchapado en oro, desde el mismo colgaban dos extensiones de la túnica hacía los lados, la misma que tenía todos los bordes tejidos en hilo dorado. El centro del cinturón era adornado por una pequeña gema verde y justo bajo esta sobre la tela roja el signo de la familia real también bordado en oro y más arriba de la cintura plasmada la Trifuerza sobre la tela.
- Usted nos mando a hacer estos trajes a nuestra medida –puntualizó Link observando el atuendo de su compañero, en realidad el pelirrojo no se veía muy diferente de cómo solía andar.
Shad vestía una camisa blanca con brazos anchos y cuello subido con botones grandes y azules, una chaqueta sin mangas azul marino con decoraciones en color plata, pantalones del mismo color que la chaqueta y unas botas negras y altas, amarrado sobre el cuello de su camisa llevaba una cinta roja anudada como una pequeña roseta, en verdad el pelirrojo amaba las cintitas en el cuello, eran como su "estilo propio".
Luego de inspeccionar a los jóvenes el Rey paso su vista por los alrededores, algo estaba haciendo falta en esta fiesta.
- ¿Y la música? ¿Dónde están los músicos? –Preguntó al mismo tiempo que aplaudía en busca de la atención adecuada.
Y entonces casi como por arte de magia la música empezó a sonar, lenta, suave y pausada, y esta en conjunto con todo el ambiente del salón dió vida a lo que hasta ahora no era más que una reunión de alta alcurnia.
- Así esta mucho mejor –murmuró sonriendo, acariciándose nuevamente la barba- por cierto, ¿no han visto a Impa?
- No desde el jardín, poco antes de ir a buscarlo a usted –respondió Shad en vista de que Link parecía estar en otro planeta.
- Valla, sucede que de camino aquí me encontré al termitero…
Al escuchar la palabra "termitero" Link volvió a pisar tierra e inconcientemente se acercó más al Rey para oír con claridad lo que tenía que decir acerca del extraño sujeto y las supuestas termitas que obviamente no habían en el castillo.
- ¡Las termitas se escaparon estoy seguro! –Exclamó mucho antes de que el hombre pudiera terminar la frase.
Shad y el soberano de Hyrule observaron extrañados al chico quien al ver sus rostros llenos de confusión se aclaró la garganta nervioso y desvió la mirada hacía otro lugar.
- ¿Las termitas? –Preguntó el Rey meditando con cuidado aquello que Link había dicho- el termitero Bob no menciono nada acerca de las termitas, supongo que es por lo que me acabas de decir –comentó rascándose la cabeza aún confundido, tratando de hacer memoria para que ningún detalle se quedara en el tintero.
- Si, este… si Bob el termitero no le mencionó nada acerca de las termitas… seguro es por eso –volvió a repetir el chico, aún el peso de su mentira se le venía encima cada vez que al Rey se le ocurría mencionar a las "dichosas termitas" y al "súper termitero", mientras ni lo uno ni lo otro se apareciera por el baile, él se sentiría tranquilo.
- ¿De qué termitas están hablando? –ahora era Shad el que volvía a darle cuerda al asunto.
Link lo fulminó con la mirada, de verdad que ya no deseaba saber "nada" acerca del tema y cuando digo nada es… nada. Enseguida se acercó al chico y corriéndolo hacía un lado le susurró muy bajito "Olvídate de ellas, es una larga historia", de verdad ya no sabía cuantas veces en el día le había repetido las mismas palabras al joven pelirrojo, pero no lo hacía con una mala intención y es que en realidad ponerse a contarle todo lo sucedido si que era una laaaarga historia.
Y luego de ese pequeño incidente volvieron junto al Rey quien no había tenido la oportunidad de terminar lo que había comenzado.
- Y bien… ¿qué era lo que nos estaba diciendo acerca del termitero? –Preguntó Link sonriendo aún nervioso, al mismo tiempo se frotaba las manos, esperando que después de lo que el hombre tuviera que decir el asunto quedara cerrado definitivamente.
- Si, bueno… sucede que el termitero Bob me pregunto acerca de una belleza exótica, una mujer nunca antes vista, una diosa según él, de hombros anchos, caderas suculentas y labios rojos y carnosos, o algo así fue lo que me dijo… también agregó que deseaba esa mujer como paga por sus servicios.
- ¿Una mujer? –Rápidamente Link empezó a hacer trabajar sus neuronas, había una pieza en ese pequeño rompecabezas que no encajaba.
- Impa también mencionó algo acerca de un sujeto extraño –ahora era Shad el terminaba por agregar la pista que hacía falta.
- ¡¿Cómo no lo había notado? El sujeto al que Impa se refería era el termitero y él… ¡¿QUÉ? –Era evidente la impresión en el rostro de Link y también era obvio el porque de aquella impresión- ¡¿El termitero quiere a Impa como paga?
- ¿A Impa? –El Rey no parecía entender aún- el menciono una mujer exótica, no dijo nada acerca de una Sheikah.
- ¿Y qué mujer puede ser más exótica, de caderas "suculentas", hombros anchos y labios carnosos y rojos? –Le preguntó al mismo Rey repitiendo la descripción que este le había dado.
- ¿Caderas qué…? –La voz no muy amigable de la mujer abrió un minuto de silencio.
Link se paralizó al instante, un aura fría recorrió toda su espalda y una pequeña gotita de sudor helado se deslizó desde su frente hasta su mentón, rodeándole todo el rostro.
- Impa –Agregó con un extraño tic en los labios, era como si intentara sonreír pero estuviera haciendo un gran esfuerzo para ello.
- ¿Qué era lo que estaban hablando de "mis caderas"? –Volvió a preguntar con la misma frialdad y seriedad que antes.
La mujer se encontraba de pie justo detrás del rubio, y este podía sentir su "pesada" aura rodeándolo como verdaderas manos en la oscuridad, ciertamente esa sensación era ¡horrenda!
- Yo…
Link no podía articular palabras.
- Link estaba diciendo que tú eras la mujer de caderas suculentas de la que estábamos hablando –comentó con inocencia el Rey sólo para terminar de meterle más carbón al fuego.
- ¿Qué Link qué? –Y ahora una de las fuertes manos de la mujer apretaban más de la cuenta uno de los hombros del Hylian.
Y el pobre chico estaba a punto de sufrir un nuevo colapso nervioso.
- No, espere… no es como usted cree –ahora era Shad quien saltaba al rescate de nuestro pobre e infortunado guerrero- resulta que el Rey estuvo platicando con un extraño sujeto camino al baile y este estaba buscando a una mujer.
La Sheikah palideció.
- ¿Impa estás bien? –El soberano preocupado por la mujer se acercó hasta ella y tomó una de sus manos entre las suyas- repentinamente te has puesto muy pálida –comentó dándole pequeñas palmaditas al dorso de la mano de ella, como esperando que eso fuera suficiente para devolverle el color a la cara.
- Y… ¿Se podría saber que fue lo que usted le ha dicho a ese hombre acerca de mí? –Preguntó extrañamente nerviosa.
Ni Link ni el Rey habían visto a la mujer así antes, pareciera casi como si mencionar al "extraño sujeto" fuera como hablar acerca del fin del mundo o quizás algo aún peor.
- Pues nada, el no mencionó tú nombre, no creí que fueras tú la mujer de la que él estaba hablando, aunque ahora que Link lo menciona –hizo una pequeña pausa observando a la mujer de pies a cabeza- si que tienes unas caderas anchas y suculentas.
¡PAF!
Y ante la inesperada mirada de muchos el Rey recibió la primera cachetada de su vida como soberano. Y acompañando el golpe un gran "Ohh" hizo eco en la sala del baile.
- ¿Impa tú? –murmuró como ido, acariciándose la mejilla herida, demasiado sorprendido como para reaccionar de otra manera, en realidad la mujer nunca lo había golpeado y más que sentir sobrepasada su autoridad, se sentía dolido consigo mismo- ¿Qué fue lo que dije de más? –Se preguntó aún sin comprender la extraña reacción de su más grande confidente.
- Mis disculpas señor –bajo la mirada al suelo, notablemente arrepentida- no quise ser irrespetuosa, con su permiso iré por Zelda, ya debe estar lista y creo que es necesario aumentar la seguridad durante el baile.
Y se retiró del lugar y sólo entonces Link pudo volver a respirar, ¿Por qué todas las situaciones engorrosas lo involucraban a él?, era como si tuviera un imán para esas cosas, y lo peor era que… ¡La noche estaba recién comenzando!
- Cielos, creo que dije algo que molesto mucho a Impa –continuó el Rey quien parecía muy preocupado por lo sucedido, y más que darle importancia al bochorno que involucraba a su persona a él parecía importarle mucho más el estado de la Sheikah- chicos, tienen que disculparme, nos vemos enseguida.
Y fue así como el soberano de Hyrule partió corriendo detrás de la mujer, dejando nuevamente solos a Link y a Shad.
- Iré por algo de beber, creo que necesitas relajarte –agregó el pelirrojo quien observaba aún el pálido rostro de su compañero.
Ahora estaba solo, absolutamente solo, bueno en realidad eso no era literal, ya que el salón estaba repleto de gente, de hecho hasta ese preciso instante no se había percatado de este hecho y ahora que observaba la multitud se daba cuanta de que a pesar de conocer a tanta gente en Hyrule, todo los allí presentes eran desconocidos para él, no era como estar en una fiesta pueblerina, donde siempre solía conocer a más de alguien y todos parecían amigables, aquí todos parecían mirarte de pies a cabeza antes de decidirse a hablar y aún así permanecían con sus miradas austeras.
Fue entonces cuando se detuvo a pensar ¿qué haría el como novio de la Princesa?, tendría la obligación de acompañarla a cenas de alta alcurnia, bailes frívolos y enfrentar todo un mundo al que el no pertenecía, ¿realmente estaba preparado para todo eso? Y en realidad nunca se había detenido a meditar aquel asunto, en especial porque nunca se había aspirado a ser nadie sobresaliente, sólo había llegado a ser conocido por sus hazañas y eso nunca lo había hecho pensando en conseguir fama ni mucho menos buena fortuna, simplemente había querido ayudar, todo había comenzado con una casualidad y ahora estaba aquí parado en medio de un baile, vestido con ropajes finos, aspirando convertirse en… ¿El prometido de la Princesa?
Si llegaba a conseguir el perdón de la muchacha estaría en un futuro incluso aspirando a convertirse en el Rey de Hyrule, se convertiría en el siguiente gobernante de la nación ¡Por todos los cielos en que embrollo se estaba metiendo! Esto definitivamente era mucho más que demasiado para él, se había tardado más de 10 años en darse cuanta que realmente estaba enamorado de la princesa y casi una semana en decidirse finalmente a declararse y ahora… ahora se ponía a meditar ese "pequeño" detalle que había pasado por alto, ¿Qué haría él convertido en Rey?
- Quizás sea mejor que me desaparezca antes de que sea demasiado tarde –murmuró en voz alta en un mal momento.
- ¿Piensas irte?, ¿Así nada más? –era el pelirrojo quien había regresado con un par de vasos llenos de un líquido rojizo- no me digas que vas a darte por vencido así de fácil.
- Shad, no entiendes… esto no sólo me involucra a mi y a Zelda, es todo un reino el que esta en juego ¿te habías puesto a pensar que si yo me convierto en el prometido de la Princesa en un futuro tendré que subir al trono con ella como Rey?
El chico sonrió divertido, en verdad no pensó que Link llegaría tan lejos en sus meditaciones en la breve ausencia que el había tenido.
- ¿Y eso que tiene de malo? –Le preguntó como si fuera de lo más natural- ¿En verdad piensas sacrificar todo lo que has conseguido esta semana por un temor injustificado?
- ¡Como que injustificado!, yo no soy un príncipe, no me he criado entre este tipo de gente, no soy lo que ella necesita –bajo la mirada decepcionado de si mismo.
- ¿Y vas a dejar entonces que enfrente todo eso sola? –Preguntó extendiendo uno de sus brazos para que el chico tomará el vaso que sostenía.
- No quiero dejarla, sólo que… no quiero darle problemas.
- Problemas darás si te desapareces –lo regañó suspirando cansado- toma, es jugo de frambuesa, bebe un poco y relájate.
- ¿Tú crees que podría convertirme en un buen gobernante en un futuro? –Le preguntó sujetando el vaso que Shad le ofrecía.
- Pienso que la sabiduría se consigue con el tiempo, pero los valores que tú posees son únicos y considero que si alguna vez enfrentaste solo una gran amenaza para Hyrule, ya tienes el suficiente coraje como para gobernar a un pueblo.
Link no agregó nada, simplemente sonrió, aquellas palabras lo habían reconfortado, Shad poseía la educación y el refinamiento que él no había recibido en su debido momento, era un chico bueno, amable y caballeroso, y después de todo lo que habían vivido le había agarrado un gran cariño.
De pronto unas trompetas comenzaron a sonar y junto con ellas la imagen de la doncella más influyente en Hyrule dejó a más de un presente con la boca abierta.
Finalmente había hecho su aparición, la música cesó y todos clavaron su mirada en ella. Lentamente empezó a avanzar, el sonido de los tacones hacían eco en toda la estancia, en especial con aquel incomodo silencio que se había formado.
La Princesa traía puesto un sencillo vestido sin mangas en color azul y violeta, era ajustado en la parte superior y la falda caía con elegancia hasta el suelo, la tela era suave y tornasol, por lo que adquiría cautivantes ondas en variados colores a medida que avanzaba. También traía puesto guantes ajustados y largos, una tiara con una gran gema azul sobre su cabeza no cubriendo su frente como era la costumbre y una especie de garantilla en el cuello. Su cabello estaba recogido en un moño simple, era una sencilla colita, sujeta con un entrenzado de su propio cabello, y justo delate de sus orejas dos mechones libres se deslizaban con gracia por sobre sus hombros desnudos. Y a pesar de la simpleza del traje la joven seguía sin perder su cautivante belleza y es que la princesa no requería de ostentosos trajes para llamar la atención, lo que se pusiera le acentuaba de maravilla.
- Hermosa… simplemente hermosa –pensó al tiempo que suspiraba, observando embobadamente cada uno de los bien calculados movimientos de la muchacha.
Indudablemente hasta para caminar tenía gracia y bueno, ¿quién no la tendría después de tan excautivas clases con la ballena?... ejem, digo… con la incomparable maestra de etiqueta, que por cierto, se encontraba presente en ese baile, observando con su pequeño ojo crítico hundido en grasa cada uno los pasos de la pobre muchacha. El baile era muy importante y a pesar de que lo habían practicado, esperaba que en el momento preciso no se cometiera ningún error… sino… ¡Mejor ni hablar!
Pero a nadie más que a aquella amargada y gorda mujer le interesaba aquello, bueno quizás el tema también era de interés para algunos de los molestos invitados de la fiesta, pero nadie de real importancia.
Volviendo a la escena romántica y cursi del momento…
Link quien la había estado esperando con gran nerviosismo y ahora que ella se encontraba allí, sentía como si todo el tiempo se hubiera detenido, una extraña sensación lo envolvió por completo, era raro verla bajar lentamente esos amplios escalones, y él, parado en medio de una multitud, pero sintiéndose el único presente en la sala.
- Buena noches, siento mucho la demora -de manera solemne y educada saludo con una reverencia a todos los presentes justo en el instante en que hacia una breve pausa en medio de la escalera.
Sus primeras palabras parecieron sacar más de un suspiro dentro de la multitud, ahora para su desgracia era ella el centro de atención. Podía sentir como miles de miradas se clavaban en su persona, era aquella desagradable sensación la que tanto odiaba de los bailes, además aún no podía entender porque demonios Impa había insistido tanto en ingresar al salón por la parte de arriba, eso técnicamente la obligaba a tener que bajar todas esas odiosas escaleras con los tacones y para colmo, no podía mirar donde pisaba porque si bajaba la mirada su maestra de etiqueta seguro luego la haría dar mil vueltas con el maldito libro en la cabeza.
- Estúpidas formalidades –pensó tratando de mantener la calma, cuando en realidad su sistema cardiovascular parecía trabajar tiempo extra, estaba indudablemente nerviosa y lo que era peor… aún ni siquiera había conseguido divisar al joven guerrero.
- Vamos Link, anda ahora –le insistió Shad, pensando que este era el momento oportuno para hacer su "aparición".
- No puedo… me tiemblan las piernas –murmuró más nervioso de lo que nunca estuvo en su vida.
- ¡Oh vamos, no me vengas con eso ahora! –Y literalmente lo "arrastro" entre la multitud para acercarse a los pies de la escalera.
Apartando a un par de personas al fin consiguieron llegar al sitio donde iniciaba y terminaba la escalera, lugar donde ella tarde o temprano tendría que llegar.
- ¿Los viste? Ellos son el guardaespaldas y el prometido de la Princesa –habló una mujer cuchicheando con su compañera.
- El joven pelirrojo es muy bien parecido, seguro la princesa se muere por comprometerse con alguien como él –agregó con malicia su amiga, en realidad si que sentía envidia.
- Oh! ¿No has escuchado los rumores?
- ¿Rumores acerca de qué? –Ahora la conversación parecía tornarse más interesante.
- Que nuestra joven Princesita lleva un romance secreto con su guardaespaldas, he escuchado que su prometido no tiene idea y que el pobre iluso aún no se entera de que su futura esposa lo esta engañando antes de siquiera formalizar el compromiso.
- ¡Que escandalo! –Exclamó la otra mujer horrorizada.
Las mujeres estaban hablando muy cerca de los dos jóvenes, quienes evidentemente habían escuchado cada una de las palabras de las "señoritas".
- Esto es muy molesto.
- Ni que lo digas –agregó Shad suspirando resignado, era típico de las reuniones en la "alta sociedad" – pero no te preocupes, tú tranquilo.
Zelda los había visto acercarse, aumentando su nerviosismo. Este era un momento clave en la noche. Su mirada se clavó en los claros ojos del rubio, quien también la observaba algo aturdido.
Y finalmente bajo el último escalón, el silencio que reinaba en el salón era sepulcral, TODOS los presentes clavaban sus miradas en ese momento, el instante en que supuestamente el prometido de la princesa se acercaría a ella y la invitaría a bailar la primera pieza de la noche, después de ese momento el baile daría oficialmente por iniciado.
- Ahora Link, ve –le susurró muy bajito, acercándose al rubio, quien parecía hipnotizado por la cautivante mirada de ella.
Pero Link no se movió, sólo empuñó sus manos y nervioso empezó a respirar un tanto agitado. Zelda quien tampoco sabía muy bien como actuar sólo atino a sonreír con algo de nerviosismo al tiempo que juntaba sus manos enguantadas delante de ella.
- Demonios –Shad estaba empezando a perder la paciencia y en vista de las circunstancias decidió tomar manos a la obra- discúlpame por esto –fue lo último que le susurró antes de darle un "pequeño" empujoncito con ambas manos. Nótese el sarcasmo.
El joven guerrero, quien nunca se espero ser bruscamente empujado por su compañero, perdió el equilibrio y se fue contra la joven princesa, quien sólo atinó a dar un paso hacia atrás, tropezando con el primer escalón de la escalera. Resultado final… Zelda semi sentada en la escalera con Link encima, aunque el chico no la aplastaba, porque había conseguido atinar a tiempo y se había apoyado con ambas manos a los lados de la joven, mientras que una de sus rodillas reposaba sobre un escalón.
Ambos estaban notablemente sonrojados.
- Cielos… creo que se me paso la mano –murmuró viendo el resultado final de sus actos, observando a su alrededor como esperando que nadie se hubiera percatado de lo que acaba de hacer, cosa que evidentemente no fue así.
El silencio seguía reinando el lugar, era incomodo, molesto e irritante. Pero a ninguno de nuestros jóvenes tortolitos les importaba en ese momento aquel detalle, en realidad para ese entonces toda aquella molesta multitud había desaparecido.
- Ehh… este… hola –murmuró torpemente un sonrojado Link, quien no sabía como demonios empezar una conversación.
- Hola –susurró la muchacha con timidez y muy bajito, el tenerlo encima y a escasos centímetros bloqueaba sus pensamientos, además… para que vamos a estar con cosas si Link se veía… uff, sin comentarios.
- Te ves… muy bonita –agregó para darle algo de continuidad a aquella conversación- hermosa en realidad.
- Gracias –ahora si que estaba sonrojada, no se había esperado ese comentario de parte del chico- tú también te ves muy bien –continuó desviando su mirada hacia un lado, su corazón latía con fuerza, tan fuerte que casi podía escucharlo.
Aún estaban en la escalera, pero parecían tan absortos en ese instante que por un momento lo habían olvidado.
- Link… ¿no crees que deberíamos pararnos? –Sugirió entonces la muchacha volviendo a posar su mirada en la de él.
El chico quien aún sonreía hipnotizado reaccionó, e inmediatamente se incorporó.
- Lo lamento –se disculpo enseguida rascándose la cabeza nervioso, pero atinó a extender su mano libre para ayudar a la chica a levantarse- ¿si me permite?
La princesa sonrió como respuesta y aceptó el gesto del joven, apoyando su mano sobre la que el chico le ofrecía, era la primera vez que sus manos hacían contacto después de la discusión que habían tenido, un ligero cosquilleo recorrió su cuerpo al sentir como el rubio la sujetaba con fuerza y delicadeza a la vez, entonces se incorporó, su mano aún permanecía atrapada por el firme agarre del joven, pero a ella no le molesto.
Y entonces la música volvió a cobrar vida, el Rey había llegado junto a Impa en el momento indicado y había ordenado reanudar el trabajo de los músicos quienes también observaban curiosos la escena.
La observaba intensamente, tenía que disculparse, lo sabía, pero no tenía idea de como comenzar y además ella no parecía estar aún molesta con él. El sonido de los instrumentos llamó su atención, era obvia la indirecta, estaba claro que era lo que tenía que hacer, pero no estaba seguro si ella deseara hacerlo.
- Se que es la tradición y que practicamos para este momento, pero no quiero que sea una mera obligación –realizó una pequeña pausa sintiendo como el ardor en sus mejillas comenzaba a sofocarlo- ¿Me daría el honor de ser su compañero en esta pieza?
- El honor sería todo mío –respondió ella al tiempo que realizaba una pequeña reverencia sujetando con su mano libre la falda de su vestido.
Link sonrió aliviado, no esperaba que todo se diera de esta manera, pero se alegraba en gran medida que así fuera. Avanzó en compañía de la muchacha hasta el centro del salón, abriéndose paso entre la multitud, que a medida que avanzaban se iban replegando, dándole espacio a la pareja. Una vez en el centro, las luces de la estancia bajaron su intensidad, dándole al ambiente un poco más de complicidad y algo más de penumbra. Parecía todo estar meticulosamente planificado para este instante.
- Bien… ¿Estas lista? –Le preguntó algo inseguro y avergonzado, llevando con algo de timidez su mano libre hasta la espalda desnuda de la muchacha, apoyando con suavidad sus dedos sobre la tersa piel.
- Cuando tú lo estés –le respondió sonriéndole de manera tranquilizadora.
Y entonces empezaron a moverse, a diferencia de sus prácticas, esta vez era Link el que llevaba el ritmo de cada movimiento, sus pasos eran firmes y decididos, pero a la vez llevaban un vaivén suave y pausado, tal como la música lo ameritaba, la princesa seguía cada movimiento con la delicadeza y la finura que una dama de su clase tendría, aunque en realidad ninguno de los dos estaba pensando lo que estaba haciendo, sus movimientos no eran más que la consecuencia de dejarse llevar.
- Es extraño estar aquí, después de todo lo ocurrido –le comentó de pronto el muchacho quien no le quitaba los ojos de encima a su compañera- después de todo, sigo siendo solamente tu guardaespaldas.
- Yo no lo veo así –puntualizó ella dedicándole una encantadora sonrisa al tiempo que separaba su mano de la de él, y acercaba la misma hasta el rostro del chico, moviendo suavemente los cabellos del flequillo del guerrero hacia un lado- quizás los aquí presentes aún lo crean, pero para mi eres mucho más que eso.
El suave roce de los dedos enguantados de la muchacha deslizándose desde su frente hasta su cuello lo hicieron estremecer, aquella suave caricia tenía un significado mucho más profundo para él.
- Soy un tonto, en verdad lamento mucho lo que paso –murmuró sabiendo que por la escasa distancia que los separaba ella lo escucharía.
- Discúlpame tú a mi –agregó bajando la mirada arrepentida- siento mucho haberte gritado.
Con su mano libre, Link se encargó de levantar el rostro de la joven, sujetándola suavemente por el mentón, aquella pelea absurda había quedado en el pasado, ella lo había perdonado, pero el aún no se perdonaba a si mismo, no hasta demostrarle a ella y a todos los presentes que lo que sentía por aquella joven era verdadero.
Pudo sentir como la mano de la joven seguía avanzando lentamente hasta aferrarse a la tela de su manga, el por su parte recorrió con la misma mano con la que había levantado el mentón de la joven, el hombro desnudo de ella y siguió su recorrido suavemente a través de su brazo, quedando detenido en su codo. Sus miradas volvieron a encontrarse y entonces vio aquella chispa en los ojos de ella, la misma que por un segundo creyó perdida. Se sonrieron mutuamente sin dejar de mirarse, había complicidad en todo lo que hacían.
- No quiero que esto sea más un secreto entre nosotros –le dijo cuando ella volvía a mirarlo a los ojos.
Y entonces se detuvo, y allí en medio del salón y frente a los ojos de todos los presentes ocurrió lo inesperado…
Link había acortado la distancia que los separaba y había atrapado los labios de ella en un beso, el primero que había dado en su vida en frente de tanta gente.
Todos los presentes ahogaron su impresión, no sabían bien como reaccionar porque no estaban seguros de que aquello fuera o no planeado, después de todo, Link seguía siendo el guardaespaldas de la princesa y ahora acababa de romper aquel delicado balance entre lo que podía hacerse y lo que no.
Shad, quien seguía de pie entre la multitud, observaba aquella escena enternecido, parecía feliz de que al final todo hubiera quedado al descubierto, ahora seguramente el Rey estaba saltando en una pata celebrando que el destino de esos dos chicos quedara estrechamente unido.
Al separarse le dedicó una nueva mirada a su compañera, y luego sujetando firmemente la mano de la joven volteó, quedando frente a todas aquellas curiosas miradas.
- Quiero que todos los aquí presentes lo sepan, yo amo a esta mujer y daría mi vida por defenderla a ella –y luego volviendo a dirigirse a la princesa, se hincó- no tengo nada que ofrecerte más que mis sinceras palabras y este corazón –llevó su mano hasta su pecho- el mismo que late con una fuerza diferente cada vez que estoy a tu lado.
- Link… yo –sus sentidos parecían traicionarla, estaba tan sorprendida que no sabía como reaccionar.
- ¡Jovencito! –Y fue entonces cuando el Rey, junto a Impa hicieron su aparición en medio del salón.
- Majestad –Link se levantó enseguida y casi de manera instintiva se paro delante de la muchacha, si alguien tenía que recibir el castigo, ese era él.
- ¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer? –Le preguntó con seriedad, demasiada para ser el Rey.
- Padre… por favor –era Zelda quien intentaba persuadir a su progenitor.
- Shh, no te metas querida, este asunto debemos resolverlo Link y yo –hizo una pausa y volvió a dirigirse al muchacho- ¿Y bien? ¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer? –Volvió a repetir, acercándose a la pareja.
- Señor, yo… no quise faltarle el respeto ni a usted ni a su hija, pero tampoco puedo ocultar lo que siento, espóseme si así lo desea, pero no me arrepiento de nada.
Y entonces para sorpresa de todos los presentes el semblante del hombre cambio y en su rostro se dibujo una sonrisa.
- ¿Te das cuenta, Link?, acabas de cometer un acto de gran valentía –habló con gran satisfacción, parecía sumamente feliz- te has ganado el corazón de mi hija y el mío, ven… dame un abrazo muchacho, ya eres parte de la familia.
- ¿Lo dice en serio? –el rubio no parecía creer lo que estaba escuchando.
- ¡Claro que si muchacho! –Y en vista de que el rubio no atinaba a reaccionar el hombre fue y lo atrapó entre sus brazos, apretándolo con fuerza- eres un buen chico –agregó luego de liberarlo al tiempo que revolvía los cabellos del joven con su mano.
Impa se había acercado a la princesa, quien se encontraba realmente aliviada, por un segundo había creído que su padre no aceptaría la relación que ella y Link tenían.
- ¿Ves? Te dije que todo saldría bien –le comento con una sonrisa.
- Ustedes lo tenían todo planeado ¿no? –Le preguntó de pronto la chica dedicándole una inquisitiva mirada a su tutora- tu partida, el que Link fuera mi guardaespaldas, las piezas continuas, las esposas, lo de Shad.
La mujer soltó una carcajada divertida, parecía que Zelda había dado en el clavo.
- No todo querida, no todo –le respondió aún sonriendo- hay cosas que ni aunque las hubieras planeado hubieran salido como queríamos, pero… debes admitir que esta semana si sirvió para que estrecharas lazos con Link, después de todo ustedes eran los únicos que no se habían percatado de lo que estaba pasando entre ustedes.
- Lo sabía...
Pero antes de que ella pudiera seguir alegando algo el Rey alzó la voz.
- ¡Ante todos los aquí presentes lo hago oficial! –Exclamó llamando la atención- ven querida –le extendió la mano a su hija para que se acercara- Desde hoy este valiente guerrero queda absuelto de sus compromisos como guardaespaldas y tutor suplente para convertirse en el prometido de mi querida hija, la Princesa Zelda.
Termino de hablar y todos los allí presentes, estando o no de acuerdo con aquella decisión, aplaudieron. Shad limpió rápidamente una pequeña lagrimita antes de que alguien pudiera percatarse del hecho, estaba emocionado, muy emocionado. Y después de todo lo ocurrido ¿quién no lo estaría?
- Ya esta –el Rey suspiró aliviado... al fin todo había salido como esperaba.
Shad se había acercado hasta donde se encontraban los nuevos "prometidos", debía felicitarlos. Pero no era el único que se aceraba al grupo.
- ¡Muchas felicidades Link, Zelda! –Exclamó cuando estuvo a la distancia indicada como para que ellos pudieran oírlo- Hacen una bonita pareja.
- Gracias por todo Shad –Le dijo Link estrechando la mano de su ahora amigo.
Quien pensó que después de ser rivales estarían ahora estrechándose las manos alegremente como si se hubieran conocido de toda la vida.
Y a un lado, estaban Impa y el Rey, celebrando con dos grandes copas de buen vino el compromiso.
- ¿No esta feliz majestad?
- ¡Claro que si, mi querida Impa!, este es un momento excepcional.
- ¡Ya lo dice usted!
Y entonces…
Algo se "pego" literalmente a Impa por detrás, y empezaba a manosear descaradamente el trasero de la Sheikah.
- Que bonitas pompas, tan suavecitas y firmes –murmuró el extraño sujeto aún pegado a la mujer.
Impa se estremeció y palideció, su peor pesadilla se había hecho realidad en un momento no muy esperado, inconcientemente soltó la copa, dejando que esta se estrellara con el suelo esparciendo los trozos de vidrio y vino sobre la limpia superficie.
Zelda y compañía dirigieron inmediatamente su mirada hacia la extraña escena.
- El termitero –murmuró el pelirrojo un tanto confundido.
Donde se encontraban Impa el Rey y el extraño espécimen…
- No te asustes hermosa Diosa de la guerra –hablaba con una devoción realmente admirable y aún seguía "pegado" a la mujer.
Impa comenzaba a perder la poca paciencia que le quedaba…
- Escúchame extraño engendro del mal… desaparece de mi vista si no quieres obligarme a asesinarte con mis propias manos.
- Oh hermosa criatura, tus palabras son tan dulces como la misma miel… yo también te amo mi corazón de piedra.
El Rey sólo miraba la escena con los ojos como plato, estaba demasiado sorprendido como para decir o hacer algo al respecto.
- ¡Voy a matarte! – Exclamó la mujer agarrando una brocheta con quesos como arma.
El termitero al ver en peligro su vida comenzó a correr, seguido de cerca por la Sheikah furiosa y avergonzada.
- Tranquila querida, podemos arreglarlo, las parejas también discuten –decía en su defensa corriendo por el salón para salvar su vida.
- ¡Nada de hablar! ¡Te voy a atravesar la boca con esta cosa para que no vuelvas a hablarme nunca más!
- Tan tierna mi hermoso pimpollo –agregó consiguiendo únicamente enfurecer aún más a la mujer.
- Tenemos que ayudarlo, Impa va a matarlo de veras –dijo de pronto Zelda sujetándose la falda para salir corriendo tras el termitero y la mujer.
- ¡Espera Zelda yo voy contigo! –Era Link quien también salía corriendo detrás de la muchacha.
- Cielos… supongo que tengo que ir y poner algo de cordura antes de que terminen todos heridos –Y Shad también comenzó a correr.
Y fue así como el Rey fue el único que no se movió del salón y aún con la copa entre sus manos y observando como toda la gente lo miraba raro, agregó con una gran sonrisa despreocupada…
- ¡Salud para todos!
La pregunta era ¿Saldría con vida el termitero Bob de esa persecución? ¿Link y Zelda conseguirían tener una noche romántica como prometidos? ¿Shad conseguiría persuadir a la mujer para que no cometiera un crimen?, y bueno nadie sabe en lo que va a terminar todo esto hasta que empiece un nuevo día…
Continuará…
Al fin! XD cielos me costo mucho terminar este capítulo iba de lo mejor hasta que una serie de eventos desafortunados se atravesaron en mi vida, pero bueno… nunca es tarde para subir un nuevo capítulo, así que a pesar de la tardanza aquí les traigo el casi final de fic XD!, en verdad espero que sea de su agrado.
* El traje que describo para Link no es más que la Magic Armor sin toda la armadura del pecho, los brazos etc y sin la cota de malla XDD!
No puedo despedirme sin antes agradecer a todos aquellos que se han tomado la molestia de leer y dejar sus comentarios en esta historia, muchas gracias a Khaathyythha love, la generala, Sir Vrolok, Zelink Forever love, Dimencio, Princesa Estrella, Dialirvi, UX, GabbiVal04, Annerya, Grisel ZxL, winter snow 723, Anonimus, Darklink29, Gaby, linzel-030-070, Teyra-chan y linkzel s, muchas gracias a todos ustedes!
Se despide atte Zilia-K!
P.D: Pasen por mi DA y mis otras historias XD!
