Capítulo 16

Se dio cuenta que el profesor no estaba sentado en su escritorio, sino que se encontraba en un pequeño sillón tomando algo mientras miraba el fuego de la chimenea. Él la invitó a sentarse en el otro sillón, no estaban en detención ni era algo relacionado con el colegio, así que podían permitirse el estar sentados de manera más relajada.

-¿Quiere tomar algo?—preguntó Snape.

-No, gracias profesor, acabo de terminar de cenar.

- Ya que esto no es estrictamente relacionado con el colegio, podemos volver a tratarnos como lo hacíamos en el verano—la corrigió—si no le molesta claro.

-No me molesta en lo absoluto Severus—dijo una tímida Hermione que no sabía cómo tomar eso—vine para ponernos de acuerdo sobre el horario, la profesora McGonagall ya me informó de lo que habían hablado con el director, y me siento muy honrada por la oportunidad que usted me ofrece.

-Espero entonces que se lo tome muy en serio Hermione, porque no podemos permitirnos ningún tipo de distracciones como las del otro día. Elaboraremos pociones muy avanzadas y me ayudará en la investigación de otras, todo abalado por el Ministerio de Magia, que lo considerará como una práctica en su expediente académico.

-Pierda cuidado Severus, eso no volverá a ocurrir—afirmó una decidida—dedicaré todos mis esfuerzos a no decepcionar la confianza que ha puesto en mí.

-No me cabe la menor duda que así será, qué le parece entonces que nos reunamos aquí lunes, miércoles y viernes para trabajar y en caso que alguna investigación lo requiera, algún sábado o domingo, siempre después de la cena. No se preocupe por los turnos nocturnos que el director dijo que los adaptaría para dejarle tiempo para los demás deberes y responsabilidades que tiene. Trabajaremos en mi laboratorio para tener todo a mano, ya que hay ingredientes que por su peligrosidad, no me permito tener en el salón de clases, no vaya a ser que algún estudiante inepto lo tome por equivocación.

-Me parece bien, eso me dejará tiempo suficiente para realizar lo demás. ¿Cuándo comenzamos?

-La próxima semana, así me dará tiempo para preparar un plan de estudio y comprar los ingredientes que me falten.

Severus no quería que ella se fuera, estaba claro que ya se encontraba mejor de la ruptura con el alcornoque ese (que no sabía lo que le esperaba por haber hecho sufrir a la chica), pero no sabía que inventar para que se quedara. Después de lo sucedido la noche anterior y la reacción que tuvo ella frente a su acercamiento, decidió que lo mejor era no intentar nada si no quería alejarla más. Le gustaba conversar con ella, era inteligente por lo que los temas que podrían discutir eran tan variados como cuando conversaba con Albus o Minerva. También la encontraba muy hermosa, se notaba, incluso con el uniforme, que había dejado de ser una niña hacía tiempo y se convertía en mujer, en cuanto a curvas se refería.

-Entonces nos vemos el lunes de la próxima semana—dijo algo dubitativa, ella tampoco deseaba retirarse, así que decidió arriesgarse—aunque si no le molesta, me gustaría saber el porqué de su ofrecimiento, después de todo soy una insufrible sabelotodo Gryffindor si mal no recuerdo.

-Y ahora lo vuelve a demostrar—contestó con ironía—ya se estaba tardando en preguntar Hermione. Resulta que por ser una sabelotodo es que me he dado cuenta que le agradan las pociones y, de todos los alcornoques que tengo que enseñar, es usted la única en muchos años a la que vale la pena seguirle el rastro una vez que se gradúe. Supe también por otras fuentes que pretende seguir la carrera de pocionista o medimagia, por lo que trabajar conmigo la ayudarían mientras usted colabora conmigo en la elaboración de pociones que son sencillas de hacer pero tediosas cuando se necesita ocupar el tiempo para otras cosas.

-Me halaga Severus, no creí que mi fascinación por las pociones hubiera llegado a oídos suyos, creo que deberé agradecerle a Draco el ser indiscreto—soltó mientras se reía de lo último—intentaré ayudarlo lo más que pueda con la pociones.

Después de esto ella se despidió y se dirigió a su torre, de ahí le mandó un mensaje a Harry y Ginny para que la fueran a ver y esperó que Draco bajara para ponerlos al día a todos juntos y así no tener que repetir la historia muchas veces. Además era una buena instancia para que los chicos se hicieran amigos.

Los Gryffindors llegaron de inmediato y se instalaron en la salita en uno de los sillones, junto a Hermione y Malfoy que los estaban esperando con cosas pedidas en las cocinas para hacer más entretenida la charla. Les contó que tendría tutorías con Snape 3 veces a la semana y a veces unos días más porque haría investigaciones también y dependía de cómo fuera su preparación si tendrían más trabajo o no. Luego aprovecharon de ponerse al día en diferentes cosas, la castaña los tranquilizó con el tema Ron, ya no pensaría más en eso, es más, para ella él ya no existía así que podía hacer lo que quisiera. También empezaron a recordar anécdotas divertidas, como cuando Moody transformó a Draco en hurón o cuando Harry quedó sin huesos. Después de un buen rato de risas la pareja se despidió de los otros dos y se dirigieron de vuelta a su torre, felices de la nueva actitud de Hermione.

Los días, semanas y meses comenzaron a pasar y la vida en el castillo siguió su curso. Severus Snape cumplió su promesa hecha a sí mismo y no volvió a acercarse tanto a su alumna aunque sí mantenían largas conversaciones sobre diferentes temas luego de sus clases, a veces Hermione tenía la impresión que trabajaban muy seguido en pociones que requerían algunas horas de reposo y era en esos momentos donde más disfrutaba de la compañía del profesor. También cumplió la parte en la que se prometía hacer sufrir al pelirrojo, aprovechó un día en que uno de sus estudiantes estaba enfermo para que quedara un número impar de alumnos, para organizar él las parejas de trabajo y dejarlo solo elaborando una poción que si bien era bastante sencilla desde su punto de vista, sabía que él sería incapaz de realizarla sin el apoyo de Potter o Granger. Aquellos que no fueran capaces de hacerla a tiempo, deberían escribir dos metros de pergamino sobre dicha poción para el lunes. Severus sabía que el fin de semana tenían partido y salida a Hogsmeade así que sería todavía más divertido ver como lo haría y sin la ayuda de Hermione.

Durante este tiempo, Hermione no dejó de visitar la sala multiuso, la ayudaba a estar tranquila y a estudiar cuando era incapaz de concentrarse en otro lado. También le permitía llorar sin ser vista, aunque se hacía la fuerte cada vez que veía a Ron con Lavender, se le volvía a partir el corazón, cada vez menos pero aún dolía. A veces pedía un lugar tranquilo, otras un ligar para relajarse o estudiar, pero pidiera lo que pidiera, siempre aparecía el cuaderno sobre la mesita para que ella pudiera escribir.

Una noche, luego de un extraño turno de vigilancia en donde se le unió el profesor Snape y aprovecharon de conversar mientras él descontaba puntos a todos los que pilló, apareció en la sala un espejo. Nunca antes lo había visto pero luego de rodearlo y analizarlo, cuidándose de no ponerse en frente por si acaso, llegó a la conclusión de que se trataba del espejo de Oesed. Había escuchado a Harry hablar de él y sabía cómo funcionaba, mostraría lo que más deseaba su corazón cuando se pusiera frente a él. Pero ella no quiso hacerlo, para qué, si ya sabía que deseaba a Ron y no podía tenerlo porque la había engañado y estaba con otra. Así que simplemente se alejó de él y decidió ignorarlo, así la sala lo haría desaparecer y ya no tendría que preocuparse por él. Pero no fue así, el espejo siguió apareciendo todas las veces que entró a la sala y ella tenía que hacer grandes esfuerzos para no mirarse en él.