Capítulo 17

Hermione comenzó a acostumbrarse a la compañía de Snape, incluso lo esperaba en el corredor donde siempre se juntaban cuando él la acompañaba en los turnos. Si él se retrasaba, ella lo esperaba hasta que llegara y seguían juntos las rondas, las tutorías de pociones la tenían encantada, sobre todo cuando debían esperar horas para poder seguir con las investigaciones o juntarse días extras para terminarlas. Un día, que Snape le pidió que fuera el sábado para agregar unos ingredientes, ella se disculpó ya que ese día acompañaría a Draco y a Harry al pueblo, se los había prometido, se acercaban los cumpleaños de Narcisa y Ginny y la necesitaban para que los ayudara a escoger los regalos. Eso último no se lo alcanzó a explicar, ya que él la despidió de una manera un tanto fría apenas escuchó la parte en que saldría con los chicos. Las noches que siguieron el profesor no apareció para acompañarla en las rondas, ella esperó un buen rato, pero debió continuar su camino porque se hacía tarde.

Su actitud comenzó a cambiar, ya no se quedaban horas conversando, apenas terminaban las pociones la despedía y, si había que esperar la cocción de alguna, él se dedicaba a corregir trabajos y le decía que aprovechara de avanzar en sus deberes o estudiar. Lo que más la inquietaba era que, a pesar de eso, a veces lo descubría mirándola de manera diferente cuando creía que nadie lo veía. Eso la ponía nerviosa.

Hubo dos personas que se dieron cuenta de este cambio, uno de ellos fue Dumbledore (como no) que se había dado cuenta en los cambios casi imperceptibles que tenía su mirada cuando entraba la señorita Granger en el comedor y el hecho de haberlos visto varias veces haciendo las rondas juntos conversando, pero ahora había vuelto a su actitud de antes y ya no los veía por los pasillos descontando puntos. El otro que se percató de esto fue Draco, conocía muy bien a su padrino y se había percatado del disimulado interés de él por su amiga y aunque eso lo alegraba, captó de inmediato cuando volvió a ser el hombre frío y distante que era antes durante las clases. Ni si quiera quiso aceptar la invitación que le hizo para ir al cumpleaños de su madre y él nunca había faltado.

Se acercaba la navidad y con ella las vacaciones, por lo que el director decidió realizar un baile de máscaras. Para ello suspendió las clases después del almuerzo del último viernes ya que el baile sería ese día y sabía que las chicas necesitarían varias horas para arreglarse. También se le ocurrió una maravillosa idea (una locura para el resto del colegio): a cada profesor y estudiante le llegaría un sobre con la máscara, ésta permitía que se vieran sólo los ojos tal y como eran pero la voz saldría alterada para que las demás personas no supieran quién era. El sobre tendría también un número que indicaba en que mesa se sentarían. Dumbledore se había percatado del interés que había demostrado Severus por Hermione y eso lo hizo idear este maravilloso plan. Se preocuparía eso sí de que aquellos que fueran pareja quedaran sentados juntos, nunca tan malo.

Severus estaba furioso, no tenía ninguna intención de ir a la dichosa fiesta pero Albus no se había ido de su despacho hasta que le prometió que iría, es más, lo amenazó con bajarlo a buscar el día de la fiesta y hacer esperar a todo el colegio si no estaba ahí a la hora que correspondía. Sólo esperaba que no le tocara sentarse con algún alcornoque, podría aceptar a los de su casa pero se moriría si le tocaba Potter o peor Longbotton en su mesa. Deseaba que le tocara Granger, aunque no creía tener tanta suerte, además no se sabría quién era quién hasta el final de la velada siempre y cuando quisieran mostrarse, de lo contrario las identidades permanecerían en secreto.

En otro lado del castillo había una chica que tenía sentimientos encontrados, por un lado no tenía ganas de ir y ver a Ron con Lavender besuqueándose y bailando juntos. Pero por otro lado quería pasarlo bien con sus amigos, después de todo era una chica y le gustaban los bailes. Ya que el director dejó bien en claro que nadie podía faltar, decidió pedirle ayuda a Ginny con el vestido y juntas fueron a comprarlos en la siguiente salida al pueblo.

Dejaron a los chicos en la Las Tres Escobas (Draco ya era uno más del grupo) y ellas se fueron a mirar las tiendas, encontraron una con un montón de vestidos de variados colores y largos, que era atendido por una bruja de rostro amable que parecía conocer bastante bien el rubro, porque apenas las vio entrar comenzó a sacar vestidos y a colgarlos dentro de los probadores y antes de que pudieran decir nada, se encontraban dentro probándoselos. Primero fue el turno de la pelirroja, que después de algunos intentos se decidió por un vestido azul con mucho ruedo hasta la rodilla, con la parte superior ajustada como corsé con escote de corazón y tirantes delgados. Luego fue el turno de Hermione, ella se demoró más en escoger ya que al interior habían muchos vestidos pero finalmente y tras varias entradas y salidas del probador, escogió un vestido color verde botella, largo con transparencia desde la cintura pero con un forro que la cubría hasta medio muslo, también con bastante ruedo. La parte superior se ajustaba lo justo para resaltar sus curvas sin ser demasiado exagerado, con pequeños detalles en piedrecitas que le daban un toque brillante, el escote era en v al igual que en la espalda donde era un poco más pronunciado.

Después de pagar y agradecer a la dependienta, compraron los zapatos y fueron a tomar unas cervezas de mantequillas antes de regresar al castillo. Por más que suplicaron, ellas no les dejaron ver el contenido de las bolsas, alegando que se arruinaría la sorpresa antes de tiempo.

La semana previa a la fiesta todos estaban nerviosos, ya habían llegado los sobres con las máscaras y los números de mesa y era el único tema de conversación a toda hora, incluso durante las clases, menos en pociones por supuesto si no querían que su casa sufriera una severa disminución de puntos por hablar en clases. Y aunque no lo demostrara, el más nervioso era un furioso profesor de pociones que se paseaba entre los calderos tratando de descargar lo que sentía descontando puntos por trabajos mal hecho o por encontrar a alguien hablando sobre el baile. ¡Maldito Dumbledore! Por qué se le tenían que ocurrir estas cosas, sabía que el viejo se traía algo entre manos y lo frustraba más el no saber que era. Lo único que faltaba es que le tocara sentarse con puros leones que hablaran de Quidditch y no poder hacer nada por evitarlo.

El miércoles antes del baile, Hermione se dirigió a su tutoría de pociones, hoy trataría de volver a entablar algún tipo de diálogo con su profesor, lo extrañaba durante las rondas aunque descontara más puntos a su casa que a cualquier otra, echaba de menos las largas conversaciones que mantenían durante y después de las prácticas. Una vez que hubo terminado de elaborar la poción que le había pedido, Snape la revisó y vio que estaba hecha a la perfección así que la despidió recordándole que el viernes no tendrían clase por el asunto del baile y luego fue tras su escritorio y se sentó cansado mirando el alto de trabajos de primer curso que le quedaban por corregir. Ella, al ver esto, vio su oportunidad.

-¿Quiere que lo ayude a corregir esos ensayos? –tanteó.

-Creí haberle dicho que podía retirarse Hermione, su trabajo ya está listo—dijo sin levantar la vista de lo que hacía. La verdad quería que se quedara, incluso si sólo era para hacerle compañía mientras el corregía. También la extrañaba, sabía que la actitud que había tomado cuando le dijo que saldría con sus amigos era exagerada pero se había puesto celoso.

-Pero todavía no es muy tarde—no se rendiría tan fácilmente—y veo que tiene mucho trabajo pendiente y también está cansado, por favor deje que lo ayude con algunos.

-Está bien—suspiró feliz de que no se hubiera ido—pero debe corregir según mi criterio y no ser blanda simplemente porque sean de primero, ¿le quedó claro?

-Claro que sí, Severus, no tenía pensado hacerlo tampoco—respondió triunfante.

-Bueno, aquí están los de primer año, yo comenzaré con los de tercero, si tiene alguna duda no dude en consultarme.

Estuvieron corrigiendo un buen rato y cada cierto tiempo se miraban sin que el otro se diera cuenta, ella recordó cómo había analizado el rostro de Severus durante las vacaciones y como se marcaba su ceño cuando leía las barbaridades que escribían sus alumnos, como si nunca hubieran escuchado una sola palabra de lo que decía en clases. Él, por su parte, miraba como se mordía el labio cuando estaba concentrada o levantaba una ceja (¡ey! Eso sólo lo hago yo, o será que pasa mucho tiempo conmigo y se le están pegando esas cosas) cuando encontraba algo desastroso. Hermione estaba sorprendida, en serio entregaban trabajos tan malos como estos cuando ellos estuvieron en primero, ni si quiera escribían bien el nombre de la poción, para que decir de los ingredientes, ahora comprendía porque Snape siempre estaba tan enojado en clases ¡estos trabajos eran desastrosos! Que no se fuera a preocupar porque pusiera buenas calificaciones, tendría suerte si encontrara algo aceptable en este montón de papeles.

Cuando terminó de corregir los trabajos de tercero, se recostó cansado en la silla, mientras la chica terminaba de calificar el último ensayo y se recostaba también en la suya. Ella se fijó que todavía quedaban más montones de pergamino y sin si quiera preguntar, tomó los de segundo y comenzó a corregirlos ante la mirada sorprendida de su profesor, ya era muy tarde y ella parecía empeñada en ayudarlo. Se dedicó unos momentos a verla más detenidamente antes de comenzar a corregir los demás trabajos, sino ella no se iría a dormir hasta haberlos revisado todos.

No se dieron cuenta de la hora, sólo levantaban la cabeza para consultarse algo respecto a los trabajos, hasta que sonó el reloj indicando la una de la madrugada. Hermione se desperezó al terminar con los de segundo y aguardó a que Severus hiciera lo mismo. Se ofreció a acompañarla a su torre ya que no tenía permitido circular a esas horas por el castillo y no quería que pasara un mal rato si alguien la descubría. Caminaron en silencio hasta el recuadro que guardaba la entrada, ahí Snape murmuró un "gracias por su ayuda" le dio un beso en la mano y se retiró lo más rápido que pudo dejando a una chica un tanto sorprendida mirándolo irse, luego sacudió su cabeza con una sonrisa en su rostro y se retiró a dormir. Al parecer volvería a tener compañía durante las rondas.


Aquí les dejo otro, y no desesperen, que de a poco comenzarán a acercarse estos tórtolos

Cariños ;)