Al fin… después de muchos años termino esta historia XD!, si lo se, me tarde bastante :S pero como dije alguna vez… tarde o temprano la terminaría y quien diría que luego se me ocurriría hacer una continuación, así que termina esta y… empezará una nueva aventura de locuras para nuestros pobres protagonistas XDDD ¿De verdad habían pensado que los dejaría vivir felices para siempre?, lamentablemente no XP
La verdad es que no estoy muy segura si hacer o no un epílogo para esta historia, he estado meditándolo y pienso que debería tener uno pero no quiero que sea el mismo "epílogo" de la continuación del fic, como una vez pensé en hacerlo XD! Así que he decidido cranearme un poco y pensar en algo diferente que tenga concordancia con el fic nuevo para ir de llano a lo que sigue… bueno después de este pequeño momento de esparcimiento con la autora XD los dejo con a historia…
GUARDAESPALDAS POR UNA SEMANA
En el capítulo anterior…
El termitero finalmente había hecho su campal aparición y con un descaro y una inconciencia que sólo podían pertenecer a él había roto el delicado equilibrio en que se envolvía la vida de la Sheikah, quien nunca antes había sido "humillada" delante de tanta gente como en ese instante.
- ¡Voy a matarte! –Si estaba furiosa y mucho más avergonzada de lo que nunca creyó poder estar en su vida.
El extraño sujeto comenzó a correr para salvar su vida, aunque en el fondo parecía tranquilo, porque hasta osó llamarla "pinpollo" y "corazoncito" nuevamente, la Sheikah dominada por una ira que la superaba había sujetado una de las brochetas que estaban en la mesa y ahora pretendía atravesar al termitero Bob con aquel peculiar objeto.
Link, Zelda y el pelirrojo quienes habían estado observando toda aquella peculiar escena tomaron una decisión, y una vez unidos a la persecución salieron del salón corriendo detrás de una asesina en potencia y una presa que evidentemente no tenía ninguna posibilidad.
Y allí dejaron al pasmado Rey en medio del salón con todos los invitados que parecían tan perturbados como sorprendidos por lo ocurrido, sus caras decían sólo una cosa "necesitamos una explicación", y en vista de esto no le quedó más al hombre que tomar cartas en el asunto y con una sonrisa despreocupada elevando la copa que aún sostenía en sus manos agregó…
- ¡Salud para todos!
Los presentes meditaron un segundo su reacción, pero casi como acto reflejo al ver al primer sujeto imitar al Rey y devolverle el "salud", todos hicieron lo mismo en un alto coro y la fiesta siguió como si nada hubiera pasado. Seguramente luego de arreglar el asunto con el termitero Link y compañía volverían a unirse a la fiesta que evidentemente tenía para rato.
.-.-.-. Día siete: La semana llega a su fin .-.-.-.
Una linda mañana daba por iniciado el último día de aquella agitada semana, una que sería inolvidable para nuestros jóvenes protagonistas que finalmente habían cumplido con la promesa que se habían hecho aquella cálida noche de lunes en sus solitarios cuartos continuos.
- ¿Qué hermoso día, no lo crees así pequeña? –Habló el hombre a su minina, a la que ahora sostenía entre sus brazos mientras su mirada permanecía fija en el horizonte, atravesando aquel cristal estaba su reino, tranquilo y alegre.
- ¡Suelte a la princesa! –Gritó la Sheikah tratando de acortar distancia inútilmente.
- ¡Esto es un motín denme lo que les pido sino su hermosa princesa se irá al otro mundo! –Amenazó el infiltrado, era un hombre común y corriente disfrazado de guardia, con esa apariencia se había acercado lo suficiente al grupo como para capturar a la chica.
- ¡No dejaré que dañes a Zelda! –De verdad no dejaría que nada ni nadie le hiciera daño a su ahora novia, de hecho ya estaba lo suficientemente molesto de que su prometida estuviera entre los brazos de otro hombre y lo peor... de alguien que no tenía buenas intenciones.
Bueno, "era" un día tranquilo y alegre…
Al escuchar aquel escándalo no le quedó de otra que dejar de lado su pasiva vida, para salir corriendo de la habitación hasta el jardín del castillo donde ahora se encontraban reunidos unos diez soldados, Impa, Link, Shad, su hija y su captor. El sujeto estaba acorralado en una pared rodeado de toda aquella amenazante multitud, era evidente que de ahí no saldría si liberaba a la chica en ese momento.
- ¡¿Qué demonios esta sucediendo aquí? –Agregó el Rey mientras se hacia paso entre los soldados para alcanzar a Impa.
- Señor, un traidor del reino acaba de capturar a su hija.
- Si bueno, así me puedo dar cuenta.
- ¡Es una situación grave señor! –Aclaró Impa molesta al no recibir la suficiente atención del hombre.
- Yo creo que esta exagerando demasiado, este pobre hombre necesita algo –sonrió amablemente al captor de su hija- ¿Qué es lo que quiere señor?
- ¡Papá, ¿Cómo demonios se te ocurre hacer vida social con la persona que amenaza la vida de tu hija?
- ¡Usted no tiene derecho a hablar!
- ¡Estoy harta de esto! –Siempre era lo mismo, ella la "doncella en peligro" y ahí estaba su valiente caballero para salvarla, su loco padre para sociabilizar con raros sujetos desconocidos y su tutora para ponerle más pino al asunto.
- ¡Tranquila Zelda voy a salvarte!
- ¡NO! ¡Nadie va a salvarme porque este idiota no me va a usar como una tonta rehén! –Agregó justo un segundo antes de propinarle un fuerte codazo en el costado descubierto de la armadura del sujeto.
El tipo ahogó un grito de dolor y cayó de rodillas al suelo tocándose el lugar golpeado por la "indefensa princesa", quien inmediatamente le propino una patada para dar por finalizado el asunto.
- ¿Lo ven?, les dije que no había nada de que preocuparse –agregó el aún sonriente gobernante, su hija era toda una amazona para deshacerse de los "tipos malos", seguro si ahora viviera Ganondorf y sus secuaces no todo los hubiera resultado tan fácil como en aquellos entonces, en realidad la idea del "guardaespaldas" era sólo una fallada para asegurarse de que hubiera alguien encargado de que la chica no se escapara del castillo y se perdiera sus clases, porque ella definitivamente no necesitaba de alguien para cuidarla.
- ¡Hombre al suelo! –Gritó uno de lo soldados a lo que los demás respondieron tirándose un "piquerazo" sobre el ya pobre e inconciente sujeto, haciendo un verdadero montoncito.
Zelda alcanzó a salvarse corriéndose hacia un lado y divertida observó el pequeño tic en el ojo de Impa quien seguramente estaba pensando "¿De donde saque a esta sarta de inútiles?", mientras Link realizaba una mueca similar a una sonrisa nerviosa al recordar que su ahora prometida ya no era la jovencita indefensa que había conocido en antaño y bueno Shad simplemente miraba la escena un tanto estupefacto, definitivamente Zelda tenía un ligero aire que le recordaba mucho a su querida Ashei, aunque claro la joven de cabellos azabaches solía ser ruda en casi todos los aspectos de su vida y bueno… de los guardias omitiría comentario.
¿Y no se suponía que hoy era un bonito y tranquilo día de primavera?
- ¡Salgan de encima tropa de inútiles descerebrados! –Gritó Impa furiosa, se sentía rodeada de dementes- Pueden marcharse –ordenó de forma seca y firme la Sheikah a todos los soldados quienes inmediatamente desaparecieron del lugar casi como si se hubieran hecho humo.
Después de todo a nadie le gustaba enfrentarse a la mujer más temeraria de Hyrule y menos si estaba de malas, bueno había una excepción.
- ¿Y qué haremos con este sujeto? –Preguntó Link hincándose delante del inconciente hombre al mismo tiempo que con un dedo le picaba la cabeza como si se tratara de un muñeco.
- Denle una bolsa de rupias y déjenlo a las afueras de la ciudadela, seguro era un hombre necesitado, no parecía una mala persona, además… ni siquiera portaba un arma –declaró el Rey tan despreocupado como siempre.
Impa se encogió de hombres y se dispuso a llevar a cabo las órdenes del Rey.
- Buen trabajo querida –la felicito su tutora un poco antes de cargar el cuerpo del tipo para alejarse del grupo lentamente, en verdad estaba orgullosa de lo que había conseguido con los entrenamientos de la princesa, ella era todo lo que esa tropa de guardias nunca podrían ser.
- ¿Estás bien Zelda? –Fue Shad quien se acercaba a la muchacha para preguntar por su estado, no sabía si este tipo de situaciones eran muy comunes en el castillo, pero seguro era algo "perturbador" ser tomada como "rehén" de un momento a otro, después de todo, nada parecía salirse de lo común antes de que el extraño soldado se acercara a ellos para preguntarle algo en privado a la princesa.
- Si, ya estoy acostumbrada –fue su simple respuesta, la misma que acompañó con una cálida sonrisa- pero bueno… que esto no arruine el día ¿no?
- Hablando de arruinar el día ¿cómo crees que haya amanecido Bob? –Esta vez era Link el que hacía su intervención en la conversación- anoche parecía muy perturbado al ser rechazado por Impa.
- No se, podríamos ir a ver como sigue ¿no? –Propuso la princesa a lo que sus dos compañeros asintieron con la cabeza.
Y fue así como nuevamente los tres muchachos empezaron a avanzar, dejando solo en medio del jardín a nuestro querido gobernante.
- ¿Y qué se supone que haga yo ahora? –Se preguntó cruzándose de brazos meditando cuidadosamente sus nuevos pasos a seguir- ¡Ya se!, iré por una taza de té y unas galletas.
Los guardias miraron extrañados al hombre que avanzaba dando pequeños saltitos mientras cantaba una canción que algo tenía que ver con comida, en realidad era una visión bastante exótica, y bueno quien no lo creería así, después de todo… no todos los días se podía ver a un hombre gordo, mayor y con corona saltando como si se tratara de un niñito de diez años que estaba a punto de recibir un premio increíble.
Definitivamente era una visión peculiar…
- ¿Tú crees que el joven Link no termine como el Rey cuando se case con la princesa? –Agregó uno de los guardias hablando bajito a su compañero.
- Espero que no pierda la cordura, si es que ya no la ha perdido –le respondió agitando su cabeza de un lado a otro en signo de resignación.
- En verdad aquí están todos medios locos ¿no?
- Ni que lo digas…
Volviendo con el intrépido trío…
- Pobre Bob, no es su culpa haberse enamorado de la mujer equivocada –comentó la muchacha quien aún lamentaba lo sucedido la noche anterior con el extraño y pequeño termitero- ¿No lo crees así Link? –se acercó al muchacho con un aire soñador, envolviendo con sus brazos uno de los del rubio, apoyando su cabeza en el hombro del chico, el mismo al que ya se le habían subido todos los colores a la cabeza.
- Bueno… yo… este… no sé –estaba nervioso, eran novios y aún así todavía no se acostumbraba a este hecho.
- Ejem –el pelirrojo se aclaró la garganta sonoramente para hacer notar su presencia- No quiero interrumpirlos, pero… ya llegamos.
La princesa se separó de su paraje rápidamente y totalmente avergonzada, por un segundo había olvidado que no estaban solos. Ahora mantenía sus manos cruzadas detrás de su espalda y miraba distraída hacía un lado, como si nada hubiera pasado.
- Esta cerrada –declaró Shad quien había hecho un vano intento por abrir la puerta.
- Joven Bob –esta vez era la chica quien se había acercado y dando pequeños golpecitos a la puerta intentaba inútilmente llamar la atención de su hospedero.
- Que extraño ¿Por qué no contestará?
- No se Link, pero en cierto modo me preocupa que no lo haga –le respondió el pelirrojo meditando un instante la situación- recuerdas que ayer –guardó silencio un instante sintiendo como un escalofrió recorrió su cuerpo- ¡Cielos! De sólo recordarlo me perturba.
- Pobre Impa, debió también ser muy desagradable para ella.
- ¡¿Cómo que pobre? ¡Ella intentaba matarlo! –La contradijo Shad.
- ¡Pero si fue él quien se le lanzó encima dispuesto a besarla!
- Si y después…
Entonces de manera inconciente todas aquellas inocentes mentes viajaron en el tiempo, retrocediendo hasta la noche ya pasada.
.-.-. FLASH BACK .-.-.
Una tropa de dos mujeres y tres hombres corrían por los pasillos desolados del castillo, a esa hora todos estaban reunidos en el gran baile.
- ¡Impa detente! –La joven preocupada por su tutora intentaba inútilmente de persuadir a la mujer.
- ¡Voy a exterminar a ese engendro!
- Yo también te amo mi corazoncito, sabía que no podías vivir sin mi, por eso me sigues.
- ¿Ese tipo esta loco o qué? –Se preguntó Link en voz alta.
- Yo pienso que no deberíamos entrometernos en esto –murmuró Shad muy bajito empezando a temer que esto no iba por buen camino.
- ¿Qué dijiste?
- No nada… nada –agregó nervioso, en verdad no sabía porque se había decidido a seguir al grupo.
De pronto el termitero se detuvo, Impa lo imitó, Zelda también se detuvo de golpe y Link y Shad quienes no alcanzaron a frenar a tiempo chocaron contra Zelda quien luego chocó contra Impa quien perdiendo el equilibrio finalmente termino chocando contra el pequeño y raro sujeto. Cielos es como un trabalenguas.
Resultado final: Bob y Impa en una comprometedora escena.
- Uhhh aquí apretaditos esta mejor –Comentó Bob sonriéndole sensualmente con su diminuta boquita y sus dos dientes sobresalientes a la mujer que estaba a escasos centímetros de él- ven, acércate más mamita.
- ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhh! –La mujer estaba a punto de entrar en un colapso nervioso a escaso centímetros de la cosa más repugnante que se le hubiera atravesado en su vida y para colmo él pretendía "besarla" - ¡No me toques asquerosa criatura!
Zelda quien fue la primera en reaccionar se levantó enseguida y fue al rescate de su tutora, pero era demasiado tarde, Impa se había incorporado con Bob pegado a ella como una sanguijuela y trataba desesperadamente de quitárselo de encima.
- ¡Esta cosa me esta chupando! –Gritó escandalizada, perdiendo absolutamente la cordura.
Según Bob, sólo estaba dejando un pequeño recordatorio de lo que a él le pertenecía y que mejor manera que dejar la marca de la "sensualidad" en la firme piel de su guerrera.
- ¡Quítamelo de encima!
- ¡Oh por todos los cielos! –Zelda no sabía que hacer, no tenía nada a mano que pudiera ayudarla.
Y entonces…
Su mirada se fijo en un peculiar y conocido objeto, un… inocente florero que guardaba bonitas flores blancas y anaranjadas.
- ¡No te preocupes Impa, yo te ayudaré! –La alentó la muchacha tomando el florero con flores y todo y abalanzándose contra la extraña pareja.
Link quien también ya se había levantado y había notado las claras intenciones de la joven intentó detenerla…
Y el pelirrojo quien observaba todo desde el suelo vio la escena en cámara lenta, Link corriendo a pasos largos hasta el caos, Impa gritando como si la estuvieran matando, el termitero pegado a la mujer y la Princesa levantando leeentamente el florero entre sus manos acercándose peligrosamente a la pareja, "Zelda no… lo… hagas", escuchó en un tono ronco y pausado proveniente del rubio y después de eso todo fue historia…
¡PAF!
El florero se hizo pedazos en la cabeza del pobre termitero, el agua mojo tanto al sujeto como a Impa y las flores que este cargaba quedaron esparcidas por el suelo junto a los trozos de cerámica rota, un hombre inconciente e Impa quien se encontraba ahora de rodillas sobándose la marca rojiza en su cuello.
- Esto tiene que ser una pesadilla –murmuraba una y otra vez casi como en transe, estaba realmente perturbada por lo sucedido.
- ¡OH demonios Zelda mataste al termitero! ¡¿Qué vamos a hacer ahora? –Exclamó Link agarrándose la cabeza con ambas manos.
- Tranquilos que no se expanda el pánico, de aquí no puede salir nada.
- Oh cielos, oh cielos –Shad también parecía perturbado, en realidad nunca había sido testigo de un "asesinato".
- Impa y Shad no están bien, tenemos que hacer algo con el cadáver –por alguna extraña razón esta situación se le hacía "muy" conocida.
- ¿Qué te parece el correo? –Propuso la chica encogiéndose de hombros como si fuera de lo más natural.
Un sonido gutural proveniente del piso llamó la atención de los dos muchachos, quienes inmediatamente dirigieron su mirada hasta el supuesto cadáver, ¡Estaba vivo! Y… hacia un extraño sonido parecido a una queja o un lamento o más bien un sonido como de… ¿un orgasmo?, bueno era algo muy extraño.
- Demonios sigue con vida –murmuró Link dándose pequeñas palmaditas en el rostro, casi como si intentara despertarse de un mal sueño.
- Yo terminaré el trabajo –Impa casi zombi se acercaba al indefenso termitero con el objeto del delito en sus manos, estaba realmente dispuesta a matarlo.
- ¡Noooo! –Zelda se le lanzó encima y por la espalda sujeto las manos de la mujer intentando dejar caer la brocheta.
Finalmente Impa se dio por vencida o más bien reaccionó y se percató que lo que estaba a punto de hacer era un error.
- Lo lamento chicos, no quise meterlos en este enredo –se disculpó una vez apoyada contra una pared respirando ya más calmada.
- Pero aún hay un problema –Link aún miraba como Bob seguía realizando extraños sonidos en el suelo.
- Claro, hagamos esto… tú y Shad lleven a este tipo a uno de los cuartos y por precaución amárrenle una camisa de fuerza o algo y mañana pensaremos que hacer, quizás aún exista la posibilidad de tener una conversación tranquila y civilizada con este sujeto. Mientras la Princesa y yo volveremos al baile y ustedes nos alcanzan luego ¿estamos?
- Estamos –respondieron Link y Shad al unísono.
Después de eso todo siguió un curso relativamente normal…
.-.-. FIN FLASH BACK .-.-.
Las miradas de los tres muchachos se cruzaron, parecían haberse percatado de que todos habían tenido el mismo extraño retroceso. Una sonrisa nerviosa adorno los rostros del trío y un nuevo dilema estaba a punto de quedar descubierto.
- ¿Será prudente entrar a la fuerza al cuarto para ver como sigue el termitero? –fue Zelda la que abrió la gran interrogante.
- No estoy muy seguro ¿Qué pasa si el recuerda que fuiste tú la que le rompiste un florero en la cabeza? –Agregó Link a quien no le parecía buena idea ingresar en el cuarto.
- ¡No tienes para que decirlo de ese modo!, tómalo como una medida de persuasión desesperada.
- Chicos, escuchen… algo suena muy extraño allí dentro –los llamó a ambos haciéndoles una seña para que se acercaran a la puerta.
Ahora los tres estaban pegados a la pulida madera, escuchando lo que a su parecer era un roedor haciendo mucho mucho ruido.
- Tenemos que entrar, algo no esta bien –declaró Shad quien parecía más seguro que nunca.
- Quizás con el golpe lo dejaste más loco que antes.
- ¡Salgan de mi camino voy a abrir esa puerta ahora mismo!
Una luz segadora los envolvió al instante siguiente y una gran explosión terminó por hacer humos la puerta de aquel cuarto, y los jóvenes quienes habían estado muy cerca de la explosión quedaron con unos graciosos peinados levantados y sus caras cubiertas de un polvillo negro.
- Demasiado tarde.
Los chicos se asomaron al mismo tiempo que se limpiaban sus rostros con los puños de sus ropas y peinaban sus cabellos con sus dedos para devolverlos a su posición original.
- ¿Hizo un agujero en la pared? –Se preguntó Shad en voz alta, casi sin creer lo que estaba mirando.
- Oh, oh –Link tenía un mal presentimiento- esto no se ve bien, hay…
- Que encontrar a Impa antes de que el termitero lo haga –fue Zelda la que termino la frase.
Momentos después el trío estaba nuevamente corriendo por los pasillos llamando a la Sheikah como si de ello dependiera su vida.
Mientras en el comedor se desarrollaba otra peculiar telenovela.
El Rey había llegado dispuesto a tomarse una tacita de té junto a la grata compañía de unas galletas cuando se encontró con la gorda maestra de etiqueta de Zelda, quien depresiva como estaba llamó la atención de nuestro curioso gobernante.
- Norma, Norma tranquila –le repetía una y otra vez a la maestra de etiqueta, quien lloraba desconsoladamente en el comedor, desparramada… digo "sentada" en una de las sillas o en dos, en realidad daba para entrar en duda ya que el enorme trasero de la mujer se comía literalmente la silla o las sillas por completo.
Si, seguramente su madre no la quería, era como el colmo llamarse Norma siendo maestra de etiqueta, hasta el nombre parecía ser irónico, enseñar miles de "normas" para moverse, caminar, mirar etc, etc, etc y… llamarse "¿Norma?", eso tenía que ser un chiste.
- No puedo su majestad, estoy destrozada –le decía ella sujetando con sus robustas manitos la pequeña taza de té que tenía frente a ella.
- Pero Norma… ¿Qué es lo que tanto te acompleja? –Le preguntó el hombre en un tono comprensivo, según él tenía tino para dar "consejos"- digo, te comprendo, estar sobre peso es un gran problema, la gordura es un tema complicado y tú, parece que te hubieras tragado todo el reino y más, yo que tú me pondría a dieta…
Cuek!, el Rey y sus tan poco atinados consejos.
La gorda… digo la mujer fulminó con la mirada al Rey, pero este pareció no darse por entendido y siguió con su discurso…
- Ósea, ¡Mírate! Pareces una extraña masa deforme, imagínate si te lanzas al lago Hylian, de seguro lo conviertes en desierto y…
- Señor –una venita comenzaba a levantarse en su frente.
- ¿Qué haríamos entonces con dos desiertos?, eso si que sería un problema.
Eso había sido la gota que rebalsó el vaso, bueno en realidad la gorda solía rebalsar muchas cosas, ella era un rebalse en si misma pero, es sólo una forma de decirlo ¿no?... en fin…
- ¡Ya cállese!, ¡Yo no soy obesa mórbida, sólo tengo un par de kilitos de más y ese "no es" mi problema!
- ¿No? –Ups, había metido nuevamente la pata más de la cuenta- jejej habría jurado que era ese su gran dilema, discúlpeme… pero si no era eso ¿Por qué estaba aquí tan depresiva?
- Es que –dudo un segundo si seguir o no hablando, pero finalmente decidió que si lo haría- … el amor de mi vida me a dejado por otra –le confesó finalmente.
- ¡Oh!, no puedo creerlo –mintió falsamente sorprendido, aguantándose la risa- digo… ¿Quién podría dejar a una mujer con tanto… este… con tanto que entregar? –Agregó pensando que si que tenía MUCHO que entregar.
- Era un joven apuesto, un caballero en todo sentido, hasta bailamos juntos una hermosa tarde… aún recuerdo…
- ¡Cielos Norma, mira la hora se esta haciendo tarde! –la interrumpió repentinamente el Rey quien evidentemente se estaba sacado el "cacho" de encima- Lamento lo sucedido, seguro ya encontraras a alguien que te quiera así como eres, ¡Nos vemos más tarde!
Y se alejó rápidamente del lugar, dejando a la ballena sola en su crisis existencial. Realmente a ella le había dolido en el fondo la romántica y pública declaración de amor que Link había realizado la noche anterior frente a la princesa, esa flacuchenta desabrida le había arrebatado a su amor con sus descaradas insinuaciones y provocaciones, el pobre había caído en el oscuro juego que ella le había tendido.
Pero esto no se quedaría así, tarde o temprano conseguiría abrirle los ojos a su amado, si… eso haría, ya estaba decidido.
Bueno desde su rebuscado punto de vista así lo veía, aunque quizás las conexiones sinápticas le estaban empezando a fallar con tanta grasa y quien lo diría ¿No se suponía que la mielina aumentaba la rapidez de los impulsos? Seguro por eso dicen que todo en exceso es malo.
Finalmente dieron con el paradero de la mujer, quien volvía recientemente de haber realizado el encargo del Rey.
- ¿Qué pasa muchachos? –Fue lo primero que atino a preguntar viendo a los tres jóvenes sin aliento delante de ella.
- Es… que… sucede… que –no podía articular con claridad las palabras, su corazón estaba trabajando a todo lo que daba, habían corrido por TODO el castillo gritando como locos en busca de Impa y gracias al cielo habían dado con su paradero antes de que el termitero lo hiciera.
- Se ven cansados, porque no entramos, nos tomamos unos refrescos y me platican acerca del asunto que querían tratar conmigo.
- No, es que… es… es algo… grave –agregó Zelda de la misma forma entrecortada en la que Link había intentado expresarse hace un instante.
- ¿Grave? –Un mal presentimiento lleno los pensamientos de la Sheikah, quien instintivamente observó a su alrededor en busca de algún patrón que se saliera de la normal- ¿no me digan qué…?
Pero no alcanzó a terminar su frase, de pronto una cosa oscura y pequeña se le lanzó encima como si ella fuera una presa, aunque los buenos reflejos de la mujer consiguieron esquivar en el momento justo a la criatura quien se fue a dar de cara contra el piso.
- Oh... cielos… oh cielos –Shad ya había comenzado a entrar en colapso nervioso, nada estaba saliendo bien el día de hoy y si no hacían algo pronto seguro Impa terminaría por completar el asesinato del día anterior.
- Siento que son años los que me han separado de tus carnosos labios hermosa criatura, Diosa entre los mortales… oh querida mía –el sujeto retaba por el piso acercándose lentamente a su amada.
- Espera un segundo –La Sheikah más calmada de lo que se hubiera creído le puso un pie en la cabeza deteniendo su avancé- en verdad me perturba tu insistencia, pero he estado meditando este asunto durante la noche y he decidido concertar una cita contigo.
- ¡¿QUÉ? –El coro fue monumental, el trío no parecía asimilar lo que acaban de escuchar.
- ¿Pero Impa… tú? –Zelda intentaba entrar en razón con la mujer, quien sonreía satisfecha al ver que el sujeto había dejado de oponer resistencia, parece que sus palabras habían tenido el resultado esperado.
Bob ilusionado como estaba se levantó, esta vez no intentó ninguna extrañeza, sólo se limitó a sonreír mientras sus ojos cubiertos por los grandes cristales parecían brillar de la emoción.
- Te espero arreglado en una hora en la pileta del jardín, no llegues tarde –agregó enseguida en un tono "extrañamente" sensual.
Link quien aún no salía de su sorpresa sólo mantenía sus ojos abiertos como platos, ni siquiera podía cerrar la boca de la impresión.
- Allí estaré mi hermoso pimpollo.
Y sin decir más se alejó dando saltitos de felicidad, seguramente iría a prepararse para la "cita".
- ¿Qué fue todo eso? –Nuevamente era Zelda quien intervenía en la conversación, ya que los dos chicos seguían su trance traumático.
- Se me ha ocurrido una gran idea, pero… necesito de su ayuda –le respondió sonriendo satisfactoriamente, la marca que Bob había dejado en su cuello la noche anterior aún podía verse con claridad, había quedado como un horrendo hematoma circular de color morado y verdoso- así que el parcito cierren las bocas y presten atención- era obvio que se estaba dirigiendo al rubio y el pelirrojo.
El tiempo avanzó con rapidez y antes de lo que hubieran pensado la hora que Impa había dado como plazo para la "cita" se había cumplido, ya todo estaba listo y en sus posiciones, cada quien tenía una función específica.
Shad se encontraba sobre un árbol con un gran abanico sujeto con una correa en su espalda y un morral repleto de fragantes pétalos de rosa de color rojo y blanco. Link se encontraba en el mismo árbol pero en la parte de abajo, traía una flauta en sus manos y a su lado había una pequeña mesita con dos copas y una botella de buen vino, Zelda que estaba junto a él cargaba un pequeño violín y se había amarrado el pelo en una colita.
Todos se habían cambiado sus habituales ropajes y ahora vestían el "uniforme" de los criados del castillo, los chicos con pantalones en color negro, un cinturón en el mismo color, zapatos blancos y camisa blanca, mientras que la princesa traía puesto un vestido con una mini corta negra, con cuello en "v" blanco, mangas cortas con un dobles también en color blanco, un pequeño delantal con vuelitos corto sobre la falda y por supuesto zapatos de tacón.
- ¿Dónde esta Impa? Ya estamos en la hora, en cualquier momento llegara el termitero –declaró Link quien se veía bastante preocupado por el "supuesto" plan que la Sheikah tenía.
- Esta esperando, a penas llegue Bob ella aparecerá –le respondió sonriendole divertida, se notaba el nerviosismo en la mirada de su compañero.
- Yo no creo que esto de resultado –agregó Shad a la conversación aún sobre el árbol.
- ¡Claro que lo hará! –la chica parecía ser la única convencida de que este plan era "perfecto".
- Zelda, se acerca el objetivo –declaró Link poniéndose más tieso que una tabla.
- Comienza a tocar entonces, iré a recibirlo y luego me uniré con el violín.
La joven princesa caminó hasta el encuentro del termitero, que venía vestido tal cual como había llegado al castillo, traía en sus manos un raro conjunto floral de plantas no muy agraciadas, de hecho se veían hasta peligrosas.
- Impa esta por llegar, joven Bob –le dijo haciendo una pequeña referencia al saludarlo.
Link quien miraba a la joven a distancia había comenzado a soplar la flauta, moviendo sus dedos para que las notas empezaran a fluir, pero por más que intentaba concentrarse en lo que estaba haciendo no podía quitarle la vista de encima a la Princesa, aquella corta falda dejaba al descubierto sus perfectas piernas, si tan sólo fuera un poco más corta…
Se sonrojó instantáneamente con ese raro pensamiento, no era su costumbre verla de ese modo, ¿o si?, ¡Cielos! Ya ni siquiera podía controlarse.
- Hace un poco de calor ¿no lo crees, Link? –Bromeó Shad desde las alturas consiguiendo que el joven se sonrojará aún más.
No pensaba responderle, claro que no.
Zelda y el termitero no tardaron mucho en llegar hasta el lugar donde todo estaba preparado, el árbol más cercano a la fuente del jardín. Y no paso mucho hasta que la característica voz de la mujer llamara la atención de todos los presentes.
- Veo que decidiste venir –agregó extrañamente amable.
- ¡OMG! –Link dejó de tocar la flauta por un segundo al ver el aspecto actual de la Sheikah, ¡Era otra persona!
- No dejes de tocar –lo regañó la muchacha cuando llego a su lado empezando la sonata con el violín- Nunca pensé que vería a Impa en un vestido.
Y él tampoco, definitivamente la visión que estaba delante de sus ojos era más de lo que él mismo se hubiera podido imaginar. ¡Impa llevaba un vestido MUY femenino!, parecía una mujer de alta sociedad, el traje era ajustado y sensual, de color rojo carmesí, dejaba a la vista toda su espalda y resaltaba muy bien sus pechos, su cabello lo llevaba suelto y su maquillaje era muy sutil y femenino.
Pero al parecer el termitero no se veía muy contento, algo en la nueva Sheikah no le parecía normal.
- ¿Dónde esta mi guerrera exótica y vibrante? –Preguntó en tono seco y frío.
- Soy yo pequeñín, ¿o es que acaso ya no me reconoces? –Le preguntó de manera coqueta y "delicada" al mismo tiempo que se inclinaba para besar la frente del hombre.
Pero el termitero rechazó aquel beso y dio un paso hacia atrás.
- ¿Qué sucede bonito? –Volvió a insistir caminando hasta la mesita para tomar las copas que enseguida Link llenó no sin antes dejar la flauta de lado.
Y cuando iba de vuelta con las copas en mano Shad se encargó de dejar caer los aromáticos pétalos de rosa, enseguida saltó y una vez en el suelo preparó el abanico para ayudar a que los mismos pétalos duraran un poco más suspendidos en el aire. La música suave y armónica acompañó cada uno de los delicados movimientos de la Sheikah quien ahora le ofrecía amablemente una de las copas llenas de vino a su "invitado de honor".
- No puedo –agregó el sujeto en un tono gutural y bajito. Todo era demasiado "perfecto", parecía una escena sacada de una novela romántica de esas que le daban escalofríos- no quiero romper su corazón señorita, pero… no es usted soy yo, creo que lo nuestro no va a resultar.
Y sin más dejo caer el extraño conjunto de plantas que tenía en sus manos y se marchó, ya no tenía nada que hacer aquí, "esa" mujer no era lo que había creído que sería.
Cuando el pequeño hombrecillo desapareció de vista todo se sumió en el silencio.
- ¿Lo logramos? –Era Link quien aún se sentía un tanto incrédulo.
- Sabía que esto tendría buenos resultados –se auto felicito la Sheikah volviendo a sujetarse su corto cabellos en una colita, no le gustaba llevarlo suelto.
Al fin un problema menos, ahora sus vidas podrían seguir un rumbo normal, aunque con tanto ajetreo estaba comenzando a atardecer.
- Por un segundo pensé que Bob se casaría contigo Impa –bromeó Link a lo que la Sheikab respondió fulminándolo con la mirada- ¡Era una broma, una broma! –Se defendió al ver la dura expresión en el rostro de la mujer.
- Se esta haciendo tarde, será mejor que prepare todo para mi partida.
- Es cierto… lamento que tengas que dejarnos –comentó la muchacha dedicándole una cálida y amistosa sonrisa.
- Pero no podrán deshacerse de mi tan fácilmente, vendre a visitarlos, es una promesa.
- Me alegra escuchar eso Shad –agregó un sonriente Link.
El día estaba dando casi por finalizado y el joven pelirrojo tenía aún un largo viaje por hacer, por lo que todos decidieron volver al castillo para cambiarse y despedirlo como era debido.
Y allí estaban, había llegado el momento de decir un "hasta luego" a aquellos amigos encontrados, no era un adiós, porque la promesa de volver a encontrarse seguiría en pie.
- Gracias por todo Shad, tus consejos y tu compañía siempre serán bienvenidos –habló Zelda quien se había adelantado para entregarle algo al joven pelirrojo- me has hablado mucho de Ashei y su valentía, dale este obsequio de mi parte, en verdad me encantaría tener el honor de conocerla.
- Dalo por hecho, vendremos a visitarlos si es que el castillo aún sigue en pie para ese entonces.
Su comentario sacó más de una sonrisa en el grupo, en realidad aquello era muy cierto, irónicamente cierto.
- Lamento el malentendido que hubo entre nosotros, en realidad eres un gran chico –agregó Link quien también se había acercado y dándose un último apretón de manos se despidieron como dos viejos amigos- Cuídate mucho.
- Y tú cuida lo que tanto te ha costado forjar. Nos veremos pronto, Link –una amable sonrisa acompaño a sus palabras- Muchas gracias por su hospitalidad majestad, nunca olvidaré su generosidad y su extraño sentido del humor, es usted una persona muy especial.
- El placer fue mío jovencito –le dijo al tiempo que le daba un último y apretado abrazo- Ven a visitarnos pronto.
- Así lo haré.
Impa no era una mujer de muchas palabras así que sólo se limito a dedicarle una sutil sonrisa y a levantar su mano derecha en signo de despedida, acto que el joven comprendió enseguida.
- ¡Nos veremos pronto! –Exclamó asomándose por una de las ventanitas del pequeño carruaje que lo llevaría de vuelta a su hogar.
Todos se quedaron observando como el carruaje lentamente se perdía de vista en el horizonte…
- ¿Y ahora qué? –Se atrevió a preguntar Link de pronto.
- ¿Qué les parece si entramos y celebramos su compromiso con una gran cena? –Ese evidentemente había sido el Rey, quien más podría estar pensando en comida.
- Por esta vez padre… creo que es una buena idea –agregó la muchacha entrelazando sus dedos con los de su compañero, dedicándole una soñadora mirada a la que Link respondió con una sonrisa.
Después de tanto ajetreo casi había olvidado por completo que eran oficialmente pareja, y bueno quien no lo olvidaría después de tantas circundas extrañas e inesperadas dentro de un sólo día, ya era hora de tener un poco de tranquilidad ¿no?
Los chicos comenzaron a avanzar en dirección a la entrada del castillo delante de Impa y el Rey, quienes observaban divertidos como la joven pareja hablaba acerca de situaciones transcurridas durante la semana, se reían y se intercambiaban coquetas miradas, parecían unos tortolitos de eso no había duda.
- Después de todo fue una gran idea dejar a Link como mi reemplazo ¿No lo cree?, todo salio mejor de lo que esperábamos.
- Si, mi hija se ve feliz y al final no tuve que obligarla a comprometerse a la fuerza, supongo que todos salimos ganando.
- Link es un gran chico.
- De eso no cabe duda.
- ¡Hey apúrense, vamos a arrasar con la cena si siguen caminando como tortugas! –Les gritó la chica quien jalaba muy animada a Link para que corriera junto a ella.
- ¡No la comida noo!
Y el Rey también se dispuso a correr tras la joven pareja. La Sheikab sonrió divertida y encogiéndose de hombros también se echo a correr, había cosas que nunca cambiarían y esperaba que no lo hicieran.
Seguramente el castillo seguiría siendo lo que es, un lugar donde todo podía esperarse y es que con un Rey despistado como ese, una princesa alocada y rebelde, un joven e ingenuo prometido, una tutora tan peculiar y unos profesores maniacos ¿Qué podría salir mal?
.-.-. FIN .-.-.
¡Terminé! XD al fin termine el fic, :') lloro de la emoción XD!
Al final si salieron más capítulos de los que tenía originalmente planificados XD! Y bueno aún no celebren que se desharán de mi, porque me falta el prologo y…. ¡La continuación! XD así que como ya lo escribí… todo puede pasar :P
Bueno como podrán darse cuanta aún hay varias cosas que he dejado en el tintero, algunas quedaran en claro en el epílogo y otras XD tendrán que esperar un poco más, pero tarde o temprano todo tendrá respuesta. Y respecto a la momia que tanto me han preguntado XD en el epílogo saldrá, ya lo verán XD!
Finalmente no puedo despedirme sin agradecer el gran apoyo que le han dado a esta rara y fumada historia, en verdad muchas gracias a todas aquellas personas que han tomado parte de su valioso tiempo para leerlo, y como siempre dejo un agradecimiento especial para todos aquellos que se han molestado escribiendo alguna queja, comentario o… cualquier cosa de ese tipo de indole XD!, muchas gracias a linkzel s, Sir Vrolok, Fox McCloude, Dimencio, mininaxoxo, Dialirvi, Sir UX, la generala, shade7caos, winter snow723, katarita, sprite y Grisel ZxL, muchas gracias a todos ustedes por su apoyo, mis mejores deseos se van con ustedes ;)
Ahhh casi lo olvido, XD dejo abierta una cordial invitación a todos par que visiten mis otras historias, si más no recuerdo :S la última que subí fue una de Spirit Tracks "CONTIGO" y su fic hermanito "CONMIGO" XD! (si los nombres no son lo mío XD!) y pronto actualizaré "Mi verdadera Identidad" y "El secreto de una rosa" XD, para que no piensen que deje tiradas esas historias ahora XD!
¡Nos estaremos leyendo! ¡Saludos a todos!
