Capítulo 20

Las vacaciones habían terminado y el colegio se volvió a llenar de estudiantes que gritaban, corrían por los pasillos y retomaba el ritmo habitual de clases. Luego del baile, varias parejas se fueron formando luego de la idea del director de sentar en parejas a los solteros. Una de estas parejas era Draco y Luna que ahora se los veía pasando bastante tiempo juntos, ella lo distraía y lo hacía reír con su manera de ser y él la mimaba y cuidaba como si la vida se le fuera en ello, por lo que nunca más volvió a perder sus cosas por miedo a que Malfoy se fuera a enterar y sufriera las consecuencias.

Hermione seguía teniendo problemas con su subconsciente así que optó por poner un hechizo silenciador en su cuarto antes de dormir cuando una noche volvió a gritar en sueños y Draco irrumpió en su habitación varita en mano para averiguar quién la atacaba, después de tranquilizarlo y convencerlo de que había sido una pesadilla, se retiró no muy convencido, pero luego ya no escuchó nada más así que la dejó en paz. Menos mal esa vez sólo fue un grito porque, de haber dicho un nombre, hubiera tenido problemas con el interrogatorio del rubio.

Snape no la estaba pasando tan bien tampoco, no lograba descubrir quién había sido su compañera de baile por más que intentó averiguar revisando los trabajos de su clase. No quería preguntarle a Albus por la lista de los estudiantes para ver sus segundos nombres porque el viejo empezaría a preguntar y lo molestaría hasta el fin de sus días por querer saber cómo le había ido en el baile y si le había gustado su pareja. Ya lo perseguía para saber cómo lo había pasado pero él se mantenía en completo silencio, no le daría más tema de conversación al anciano director.

Los avances en las tutorías de pociones eran notables, si seguían a ese ritmo pronto terminarían con las clases y ella estaría lista para decidir qué rumbo tomar con su futura carrera, eso lo sabían ambos. Pero ninguno quería que se acabaran, no querían perder la compañía del otro, el problema era que ya tenían elaboradas las pociones para la enfermería y el hospital para todo un año y las investigaciones y clases llegaban a su fin. Eso significaba que, antes de que terminara el año, ya no tendrían más clases particulares por las tardes y sólo se verían en clases de pociones y en las rondas nocturnas, lo que no les daba mucho tiempo para mantener largas conversaciones y disfrutar de la compañía del otro, aunque cierto profesor se siguiera resistiendo al contacto con su alumna.

Algo que no había pasado desapercibido para cierto Slytherin, era la cantidad de veces que la castaña desaparecía por horas, en especial durante las tardes, y que luego parecía no haber llegado a su torre a dormir, pero en las mañanas bajaba de su cuarto como si nada. Así que Draco llegó a una conclusión, su amiga se iba a esconder a la sala multiuso, ya que era la única manera de que pudiera llegar a su alcoba sin ser vista durante la noche. Y eso lo mataba de curiosidad, había intentado sonsacarle qué era lo que hacía allí, ya que no podía seguirla a la sala y entrar sin saber lo que estaba buscando, incluso trató de espiarla en su cuarto durante la noche, pero se topaba siempre con la puerta cerrada por un fuerte encantamiento y un hechizo silenciador. Y aunque esto lo frustraba, decidió no darse por vencido, porque tenía una leve sospecha que algo estaba ocurriendo y que las pociones tenían mucho que ver.

Ya que no consiguió nada con Hermione, intentó sonsacarle información a su padrino. Lo visitó casi todas las tardes, con la excusa de pasar más tiempo con la persona que remplazaba a su padre ya que él no estaba. Pero por más que guio de manera sutil las conversaciones hacía las tutorías de pociones, fue imposible sonsacar cualquier información al respecto. Sólo conseguía unos "la señorita Granger trabaja bastante bien" y "no te metas donde no te llaman Draco", lo que no lograba aplacar su curiosidad, sabía que había algo sospechoso (rogaba a Merlín y Morgana que fuera entre ellos dos) y él lo averiguaría e intervendría de ser necesario.

Un noche, que volvía después del toque de queda por haber estado paseando con Luna en los jardines y luego de haberla dejado en su torre, sintió voces en el pasillo donde debería esta Hermione haciendo ronda, pensó en acompañarla para intentar sonsacarle algo, pero de inmediato escuchó la voz de Snape que la acompañaba, así que optó por esconderse tras una columna y esperar que pasaran sin que lo vieran. Cuando cruzaron frente a su escondite, logró captar con la castaña sonreía mientras conversaba con el profesor y tampoco le pasó desapercibida un amago de sonrisa que se le escapó a su padrino luego de una ocurrencia de la chica. Notó a kilómetros que esos dos se llevaban bien, casi podría apostar que se gustaban aunque no lo demostraran. Una vez que estuvieron lejos, retomó su camino a la torre feliz de que ambos pudieran estar juntos, se merecían el uno al otro y la verdad es que eran tal para cual.

Hermione estaba desesperada, eran tantos los sueños que tenía con Severus, que sentía que en cualquier momento perdería la concentración y su profesor podría leerle todos sus pensamientos, pero estaba realmente desesperaba, lo necesitaba cada vez más y ya no sabía qué hacer. Se pasaba todas las tardes encerrada en la sala del séptimo piso y lo veía por el espejo, pero ya no era capaz de conformarse con eso, necesitaba su contacto, lo anhelaba y las tutorías ya llegaban a su fin y no tendría más oportunidades para acercarse a él. Era ahora o nunca, por lo que tomó una decisión y el último hechizo que le enseñó su profesor sería la clave.

El hechizo desilusionador tenía un solo problema, la persona podía ser escuchada cuando se moviera, y también podía ser desactivado por un contra hechizo y para que su plan funcionara no podía correr esos riesgos. Sabía que Snape podía realizar magia no verbal y no podría ver venir el ataque para defenderse a tiempo, por lo que se dedicó a estudiar las diferentes posibilidades que tenía para mejorar el hechizo. Pasó varias semanas haciendo pruebas, se paseaba por el colegio entre los estudiantes, viendo si eran capaces de sentirla o escucharla hasta que lo consiguió. La prueba final era estar cerca de Draco en la sala que compartían sin que pudiera descubrirla. Lo que ella no sabía era que el chico había estado pendiente de los libros que había estado consultando y logró percibirla a su lado por el olor de su perfume, así que lanzó un Finite Incantatem y una frustrada Granger se materializó frente a él.

-Veo que todavía tienes un pequeño problema con el hechizo si no quieres que te descubra mi padrino.

-¿¡Cómo lo supiste!? – contestó una sorprendida Hermione roja como tomate.

-Porque soy muy buen observador, querida. Los he visto disfrutar de las rondas nocturnas, lo feliz que vas a las tutorías y lo frustrada que vuelves a veces. Las tardes que desapareces en la sala multiuso que te trae de vuelta a la torre para que no tengas que circular por los pasillos y todos los libros que has leído respecto al hechizo desilusionador. Yo te puedo ayudar—continuó el rubio—con el problema de eliminar el hechizo.

-Ya estoy por perfeccionarlo, no necesito apoyo moral.

-Pero necesitas que alguien te lance hechizos para ver que realmente funcionó. No creo que quieras comprobar si fracasas o no con Snape y que te descubra al primer intento, ¿o me equivoco?—sonrió triunfante luego de su argumento.

-Está bien, la verdad es que sí necesito de tu ayuda—suspiró resignada, la verdad era que no quería que la descubriera, sólo sería algo de una noche, luego se iría y no lo vería más, él jamás sabría si había sido un sueño o si realmente sucedió.

Tardaron algunas semana más hasta que, por más que Draco le lanzó todos los hechizos que conocía para eliminar el encantamiento, fue imposible hacer que Hermione apareciera. Estaba lista.

El profesor ya le había dicho que sólo quedaban dos clases y su pasantía concluiría. Ya había mandado su evaluación al Ministerio para que se la convalidaran en el área que escogiera. Dos días más y ya no volvería a estar cerca de él nunca más. Era momento de actuar, aunque haría una última prueba y con ayuda de Draco.

Debía conseguir que Snape saliera a los jardines a dar una vuelta y ella se acercaría a ellos para ver su reacción. Nada, no pasó nada, ni si quiera miró a su alrededor, siguió como si nada, eso significaba que había resultado. Así que tomó una decisión.

Lo haría mañana al anochecer, luego de su última clase.