Capítulo 21

Severus Snape estaba intrigado, sabía que era observado por alguien pero por más que lanzó todos los hechizos que conocía y otros más que investigó no pudo averiguar quién era. Lo raro era que no era alguien que estuviera en el despacho y eso lo tenía más confundido aún. No dejó de intentarlo ni una vez, siempre que se daba cuenta que lo espiaban comenzaba a recitar hechizos no verbales, esperando que la persona bajara la guardia al ver que no reaccionaba como antes, pero no pasaba nada. Además, la tarde anterior cuando acompañó a Draco a los jardines después de mucho insistirle, sintió una presencia cerca de ellos y se puso como loco a lanzar hechizos mentales sin que su ahijado se diera cuenta pero no pasó nada, así que una de dos, o quedó paranoico después de la guerra y se estaba imaginando cosas o algo raro pasaba y tendría que averiguarlo. También estaba contrariado porque no había logrado averiguar nada sobre su acompañante, a la que había dejado plantada en la mitad de la pista de baile (su mente no dejaba de repetirle lo poco caballero que fue al hacer eso) y con quien había pasado una gran velada.

Y para colmo, la guinda de la torta, Granger terminaba sus tutorías y ya no la volvería a ver fuera de clases y, tal vez, nunca más, ya que se graduaría y seguiría con su vida lejos de él. Todo eso estaba consiguiendo terminar con la poca paciencia que tenía y la peor parte se la llevarían los cursos que tenían clases con él.

El día de la penúltima clase particular con Snape llegó, Hermione estaba muy nerviosa y esperaba que todo fuera de acuerdo al plan. La clase debía seguir su curso con total normalidad y trataría de no quedarse conversando hasta muy tarde porque no sabía cuánto debería esperar para que su profesor se retirara a su habitación. Todo resultó de maravillas, la poción no resultó ser demasiado complicada ya que había estado aprendiendo trucos del mismísimo príncipe mestizo y, luego de una taza de té, se despidió del profesor y se dirigió al séptimo piso, esperando encontrar lo que necesitaría para la noche (ojalá la sala la ayudara con los detalles, sino, no resultaría). A Snape no le pasó desapercibido el hecho de que su alumna haya estado nerviosa y más apurada por irse de lo normal, siempre era necesario recordarle que no podía quedarse hasta muy tarde porque tenían clases al día siguiente o ya estaba más que pasado el toque de queda. Pero hoy no fue necesario nada de eso, se dio cuenta que apuró su té lo más que pudo para retirarse de inmediato, así que aprovechó el hecho de que se desocupaba temprano, para descansar luego de unos días agotadores y darse un baño caliente para relajarse y poder dormir tranquilo.

Al llegar a la puerta de la sala multiuso, se detuvo. Pensó muy bien en todas las cosas que quería para esa noche, hasta los más mínimos detalles, como perfume y pasta dental, y luego entró. Al parecer la sala entendió a la perfección lo que quería y por qué lo quería ya que le proporcionó un montón de cosas para escoger lo que le agradara. Y comenzó a ponerse nerviosa, después de todo, no todos los días te preparar para entrar a hurtadillas al dormitorio de tu profesor, lo inmovilizas y haces lo que deseas desde hace mucho con él sin que pueda oponer resistencia para luego borrarle la memoria e irte para no volverlo a ver jamás. Ah! Claro, lo olvidaba, todo esto manteniendo un fuerte hechizo desilusionador sobre ella para no ser descubierta por él. Sencillo ¿no? Pero no se echaría para atrás, aprovecharía esta oportunidad para cumplir su deseo más reprimido y luego guardarlo como un maravilloso recuerdo.

Primero fue a mirar en el espejo a esa persona que no la dejaba dormir tranquila desde hacía tiempo y se dio cuenta que venía saliendo de darse un baño, porque entraba a su cuarto envuelto en una toalla de la cintura para abajo. Perfecto, dijo para sí, quería decir que el profesor se acostaría temprano y no andaría haciendo rondas toda la noche que era una de las cosas que temía. Luego fue a arreglarse, que no la viera no era motivo para no ponerse cómoda con algo que fuera adecuado con la situación.

Primero tomó un baño con sales aromáticas, luego cepilló sus dientes y secó su pelo para arreglarse. Miró el guardarropa que la sala le había proporcionado y encontró un montón de lencería bastante atrevida y otro, igual de grande, más tradicional. Después de probarse varios conjuntos de diferentes colores, se decidió por un baby doll negro con transparencias. Bajo este se puso unas pantaletas y un sostén de encaje del mismo color que la otra prenda y se miró en el espejo para ver el resultado y lo que vio le gustó. Decidió quedarse descalza, para moverse con mayor facilidad por el cuarto de Severus sin hacer ruido (otra cosa que debió practicar mucho ya que fue un gran espía durante la guerra). Tampoco quiso ponerse maquillaje, porque él no la vería y no le agradaba mucho la idea, pero si se puso su perfume favorito y volvió a acercarse al espejo para espiar a su víctima.

Severus Snape se encontraba leyendo un libro acostado en su cama, cuando volvió a sentir que lo espiaban y, al igual que cuando salía del baño, comenzó a recitar hechizos. Resignado decidió cortar la luz y dormir esperando que esa sensación de sentirse observado desapareciera de una buena vez.

Hermione estaba impaciente, por fin Snape se había decidido a cortar la luz y dormir, ahora sólo debía esperar unos minutos para asegurarse de que durmiera, no fuera a ser que la descubriera antes de tiempo y le lanzara algún hechizo que no tuviera previsto.

Snape era consciente de que todavía era observado, pero había descubierto que si se hacía el dormido, su espía se retiraba. Así que eso hizo y luego de unos minutos dejó de sentir al fisgón por lo que pudo relajarse para intentar dormir, después de todo, su habitación tenía muchas protecciones puestas por él, más todas las que el castillo tenía incluidas para que nadie que él no autorizara, entrara a sus dominios.

Ella se fijó que Severus dormía y se comenzó a preparar mentalmente para lo que haría, primero tenía que realizarse un hechizo desilusionador para pasar desapercibida, luego debería llegar al despacho del profesor y por ahí a sus habitaciones, esperaba que no hubiese cambiado las contraseñas porque, de lo contrario, su plan se iría por la borda antes de comenzar. Ya en su habitación tendría que inmovilizarlo de manera sutil, para que pensara que estaba soñando y no se despertara. Luego podría disfrutar un momento o al menos hacerlo disfrutar a él y marcharse de ahí antes que despertara. Fácil de decir, no de hacer.

Cuando se armó de valor para irse, la habitación le presentó dos puertas, una que conocía muy bien y daba a su propio dormitorio, la otra no la conocía, pero tenía la leve impresión que sabía a donde llegaba. Por si acaso prefirió revisar en el espejo para ver si sus suposiciones eran correctas. Efectivamente, dentro de lo que se alcanzaba a ver de la habitación del mago, se veía una puerta que en realidad no existía. Eso quería decir que la sala le daba dos opciones, retractarse y volver a su cuarto para sólo tenerlo en sus sueños o seguir adelante y guardar un recuerdo.

La castaña era valiente y decidida, por lo que tomó su varita, se aplicó el hechizo desilusionador, se acercó a la puerta misteriosa, tomó aire, abrió la puerta muy lentamente para no meter ruido y entró en los dominios del pocionista.


Ya nos acercamos a lo interesante y a la recta final. Mil gracias a tod s por su mensajes, motivan a cualquiera a seguir escribiendo.

Respondiendo a los mensajes, También me gusta la pareja de Draco y Luna, son tan distintos que me encantan.

Hermione no se conformará con sólo mirar, esperen y verán. Y sí, este hombre se hace el díficil, pero si no lo hiciera no sería él, no creen?

Ojalá les haya gustado, besos! ;)