Capítulo 22

La habitación estaba a oscuras, salvo por el resplandor de la chimenea, así que podía moverse por el lugar sin problemas. Se acercó lo más sigilosamente que fue posible a la cama del mago y lo observó un momento. No es que le fuera a hacer daño, pero empezó a cuestionarse su presencia ahí, le hubiera gustado que él le correspondiera y haberse entregado sin remordimientos, pero el paso del tiempo en el castillo le demostró que, luego del primer rechazo, él ya no estaba interesado en ella. Y quería tener al menos un recuerdo de su cuerpo para soñar. Sacó su varita y se preparó para inmovilizarlo cuando se dio cuenta de algo: el mago no respiraba y se notaba que estaba tenso.

¡Estaba despierto! Se alejó lo más rápido que pudo del borde de la cama hacia el lugar por donde había entrado pero algo la detuvo.

-Hermione—la llamó desde el lugar donde ella se encontraba hace un momento—sé que eres tú, no puedo verte y por algún extraño motivo no pudo quitarte el hechizo que te has puesto, ese que yo mismo te enseñé durante las vacaciones.

A Hermione no se le pasó por alto que su profesor la estaba tuteando y que sabía que se encontraba en la habitación con él.

-Por favor no te vayas, si no quieres que te vea al menos dime una cosa ¿eres tú la que me espiaba?

-Sí—contestó nerviosa.

Ella continuaba dándole la espalda por lo que no se dio cuenta cuando su profesor comenzó a acercarse a ella por detrás. Esa corta respuesta le había dado la ubicación exacta de la chica y no quería que se fuera, no otra vez, así que cuando acortó lo suficiente la distancia que los separaba, la abrazó por la espalda sorprendiendo a la castaña que dejó escapar un pequeño grito de la impresión.

-¿Puedo saber por qué?—susurró en su oído mientras acariciaba su estómago sobre la tela de su escasa ropa.

Ya no tenía salida, él la tenía por la cintura y le acariciaba el vientre, no tenía opción de escapar. Además, ese susurro en su oreja hizo que se le erizara la piel y mandara corrientes eléctricas a varias partes del cuerpo que ya tenía sensibles. No tenía nada que perder, si la rechazaba luego de esto, podría intentar lanzar un Obliviate antes de irse. Así que tomó aire y dijo:

-Hace ya un tiempo empecé a sentir cosas que creía no volvería a sentir, después de lo que sucedió con Ron, tú me tendiste la mano y lograste que fuera feliz otra vez con la pociones. Empecé a disfrutar tu compañía y la esperaba con ansias cuando hacía las rondas nocturnas. Cada vez te necesitaba más y después de un tiempo me di cuenta de que te deseaba y no me bastaba con pasar tiempo contigo y se acercaba el momento en que ya no te vería más y quería llevarme un recuerdo tuyo.

Mientras Severus escuchaba esta confesión, continuaba acariciando a la chica y comenzaba a besar su cuello, tenía claro que tipo de recuerdo quería llevarse y, si lo que decía era cierto, ella lo deseaba.

-Hermione, quiero verte—le dijo girándola en sus brazos para no perderla—por favor, quiero que hablemos pero viéndote a los ojos.

Tenía miedo, miedo de que la viera como estaba vestida, que la rechazara luego de mostrarse tal y como era, a que la humillara y la sacara de ahí. Pero al levantar la mirada y ver esos ojos oscuros buscando sus ojos con ¿anhelo, deseo y posiblemente amor? Se armó de valor y con su varita dio por finalizado el hechizo.

No podía creer lo que sus ojos veían, si ya era hermosa con su ropa ahora parecía una diosa. Dio un paso atrás para poder admirarla mejor pero ella malentendió su gesto y de inmediato intentó cubrirse con sus brazos como si de pronto tuviera frío y se alejó unos pasos camino a la puerta con miedo en su rostro.

-No te vayas, no tengas miedo, sólo me alejé para poder mirarte mejor. No necesitas cubrirte, te ves aún más bonita que todos los días. Ven—mientras le tendía la mano para que se volviera a acercar—vamos a sentarnos cerca de la chimenea para que no te de frío—ella le tomó la mano y se dejó guiar al sillón—si te sientes incómoda puedo pasarte una camisa para que te la pongas pero debo decirte que me encanta lo que veo.

-¿Podrías prestarme una camisa mientras?—dijo completamente ruborizada mientras se sentaba todavía cubriéndose con las manos.

El mago sonrió ante la vergüenza que sentía ella por haber tenido que descubrirse, pero no quería incomodarla así que fue por una de sus camisas de pijama y se la puso sobre los hombros para cubrirla, luego se sentó a su lado y le acarició el rostro para calmarla.

-¿Puedo confesarte algo?—ahora era su turno—el día que tuviste detención conmigo y me pediste que parara—ella se acordaba de eso a la perfección—creí que no querías que me acercara a ti, pensé que no me querías y por eso me alejé. Pero soy débil, y fui a pedirle al director que me dejara hacerte clases particulares de pociones escudado en tu interés por la materia, para poder tenerte cerca aunque fuera sólo por un tiempo—ahora el miraba el fuego y ella lo escuchaba en silencio—pero eso fue peor, porque comenzaba a ponerme celoso de tus salidas con Potter y Malfoy, así que decidí alejarme y no tener más contacto del necesario, luego llegaste y volviste a acercarte a mí, pero no quería salir lastimado de nuevo y preferí mantener las distancias. Después vino el baile de navidad y voy a tratar de adivinar, pero tengo la impresión que el director nos sentó juntos y tú supiste de inmediato que era yo ¿o me equivoco?—Hermione asintió—bueno, luego de dejarte sola, perdona por eso, me fui a mi habitación y comencé a sentir que me observaban. Si bien me tenía ansioso el no saber quién era o cómo lo hacía, en mi interior sentía que no me harían daño. Y estos últimos días, me he sentido peor sabiendo que pronto te irías y no podría tenerte, pero ahora estás aquí. Conmigo. ¿Qué quieres de mí?—terminó diciendo mirándola directamente a los ojos, con una mano sobre su mejilla, acariciándola, suplicando una respuesta.

Hermione sentía que su corazón iba a estallar de felicidad, ¡él también la deseaba! Ya no tenía miedo a su rechazo, por lo que se armó de valor y se acercó a su oído para susurrar:

-A ti.

Luego lo miró a los ojos fijamente, pidiendo permiso para continuar, pero fue él quien acortó las distancias y la besó. Primero fue lento, suave, como cuando se besaron en Australia, degustando la boca del otro, pidiendo permiso con suaves toques y mordiscos en el labio inferior para iniciar una guerra para tomar el control de la boca de su compañero. Las manos pronto dejaron de estar inmóviles y empezaron a acariciar el rostro, cabellos y cuello, lo que pudieran alcanzar, de manera delicada, casi roces para transmitir lo que sentían el uno por el otro. En un momento fue necesario detenerse para respirar más profundo y no ahogarse por la falta de oxígeno.

Severus observó a castaña, con los labios inflamados después de tantos besos, con los ojos brillantes y con una sonrisa en el rostro. Luego se acordó de algo.

-¿Qué querías hacerme? Tengo la leve impresión que esto no era lo que tenías en mente.

Ella se puso roja de inmediato y asintió.

-Me gustaría que lo hicieras, no creo que sea nada terrible ¿quieres preciosa?—dijo con una sonrisa para animarla, la verdad es que comenzaba a despertar una parte de su anatomía y sentía curiosidad por las intenciones de ella—si te resulta más sencillo, podemos hacerlo como en un comienzo, como si no hubiese despertado. Pero si no quieres, está bien, podemos quedarnos aquí charlando o si te apetece dormir como aquella vez también puede ser. Tú elige.

Ella quería, esos besos la habían encendido como nunca antes y se había quedado con las ganas de hacer aquello a lo que venía, por lo que se puso de pie, le tomó la mano para guiarlo a su cama, donde lo empujó levemente para que quedara recostado, se alejó unos pasos, se desprendió de la camisa que le había prestado quedando con las prendas con las que venía y se desilusionó una vez más. Así le daría menos vergüenza hacer lo que quería.

Ahora que no veía a la chica, su ansiedad aumentó, no saber lo que venía lo prendía tanto que había algo que ya le molestaba en el pantalón y necesitaba de ella. De pronto sintió como sus pies y manos era atados mediante un hechizo que no escuchó ni vio venir y vio como se subía a la cama a su lado. Sería interesante ver que era lo que tenía planeado esta chica, así que tomó aire y se preparó para dejarse hacer.


Pausa para drama, ya en el capítulo siguiente viene lo interesante.

Sé que hay personas a las que no le agradó la actitud de Hermione, pero era para poder continuar la historia ya se dará cuenta o la ayudaran a darse cuenta de su error, espero que este capítulo les haya gustado.

Cariños y gracias por leer ;)