Capítulo 23
Lo primero era deshacerse de la ropa, por lo que comenzó a desabrochar los botones uno a uno, mientras iba besando la piel del torso que quedaba expuesta, después siguió bajando hasta el borde del pantalón y comenzó a acariciar su miembro por sobre la tela del pijama mientras escuchaba los suspiros del hombre. De haber sido real, probablemente esos suspiros estarían mezclados con varios gritos de furia por no saber quién era su atacante, definitivamente le gustaba más esta versión. La ropa comenzaba a estorbarle y sería muy difícil quitarla estando él amarrado por lo que, con un toque de su varita, quedó completamente desnudo y a su merced.
Lo que veía superaba con creces a sus sueños. Severus era delgado, pero tenía los músculos bien definidos, su torso estaba cubierto de bello sin ser excesivo que disminuía hasta quedar un solo camino que bajaba hasta su ombligo y de ahí hasta donde el abdomen perdía su nombre. Ya había notado que su pene era grande, pero verlo era otra cosa, ¡no creía que pudiera entrar en ella! Definitivamente estaba bien dotado y sería todo para ella.
Al principio con timidez comenzó a acariciar el miembro del hombre que yacía amarrado en su propia cama, mirando sorprendido lo que esta chica era capaz de hacerle a su cuerpo, y eso que no podía verla, algo que lo excitaba todavía más, ver como su cuerpo reacciona a caricias y besos invisibles. Poco a poco Hermione fue tomando confianza ya que escuchaba los gemidos de su profesor, quería decir que lo hacía bien, por lo que decidió continuar y empezó a besar y lamer primero la hinchada cabeza del pene, para luego ir bajando y subiendo por toda su longitud, primero con la lengua y después con las manos. Cuando se sintió lista, lo introdujo en su boca de a poco, tratando de abarcar lo más que pudo. Empezó a succionar la punta, mientras con una mano seguía acariciándolo y con la otra se encargaba de los testículos, arrancando así sonoros gemidos y suspiros del hombre que no podía verla.
-Hermione por favor detente—dijo de repente entre gemidos Severus—si sigues así terminaré en cualquier segundo y no quiero que sea así, quiero poder venirte dentro de ti, haciéndote el amor como debe ser.
Ante estas palabras, Hermione se detuvo y se acercó a su boca para besarlo con desesperación, la verdad era que estaba muy excitada y lo necesitaba dentro.
-Desátame preciosa y déjame verte, para poder hacerte mía como debí hacerlo hace mucho tiempo.
Ella dio por terminado ambos hechizos y Snape, viéndose libre, se abalanzó sobre la castaña, dejándola presa entre su cuerpo y la cama.
-Eres buena, preciosa, pero ahora es mi turno de hacerte disfrutar—acto seguido la imitó inmovilizándola de pies y manos, tal como ella lo había hecho—no sé de donde habrás sacado esas ideas señorita Granger, pero ha sido una chica muy mala al amarrar a su profesor, desvestirlo y darle placer sin su consentimiento, por lo que deberé enseñarle buenos modales.
Mientras hablaba la acariciaba sobre la tela de su escasa ropa, primero la cintura, el vientre, su ombligo (donde se entretuvo un rato con besos y lamidas), luego subió a sus labios besándolos y dejándolos rojos de tanto succionarlos para luego bajar por su cuello y clavícula hasta llegar a sus pechos que se moría por probar.
-Sabes una cosa, me encanta la ropa que escogiste, pero en este preciso momento me estorba así que tendré que eliminarla de aquí.
Acto seguido, desató la cinta que tenía el baby doll entre los pechos para mantenerlo en su lugar y se lanzó a devorar lo que tanto anhelaba, dando pequeños besos y mordidas por sobre el sostén.
-Mmmm, bonito conjunto, creo que se verá mejor en el suelo—y con el mismo hechizo que realizó Hermione, la desvistió dejándola expuesta al escrutinio de su amante, quien no perdió tiempo en recorrerla con la mirada tal y como ella lo había hecho.
Ella intentó cubrirse pero al estar amarrada no pudo hacerlo, así que roja como el cabello de Ron bajó la mirada avergonzada. No se consideraba fea, para nada, pero su cuerpo estaba marcado con varias cicatrices de guerra que no le gustaba enseñar, en especial la que tenía en el antebrazo obra de Bellatrix. Severus estudió su reacción y detuvo de inmediato su análisis. La desató de inmediato al ver que una lágrima se escapaba de sus ojos, consiguiendo que se abrazara a sí misma y se pusiera de lado, abrazándose, de espaldas al él, por lo que la cubrió con la sábana de la cama para relajarla y se puso tras de ella acariciándole suavemente el rostro, cuello, hombro y espalda.
-¿Qué sucede pequeña? Si no quiere seguir está bien, no voy a forzarte a nada que no quieras.
-No es eso—contestó en un susurro casi inaudible—no me gusta mi cuerpo, está lleno de cicatrices y da asco.
-¿Y eso según quién si se puede saber? Porque yo sólo veo a una hermosa mujer, desnuda en mi cama, que sobrevivió a una terrible guerra arriesgando todo por eliminar a la mayor amenaza que este mundo ha tenido. Y si tiene cicatrices, es porque ella no se rindió jamás, incluso cuando fue capturada y torturada. Esas marcas—aquí comenzó a acariciar todas las que tenía expuestas—sólo me demuestran que junto a mí tengo a una mujer valiente, leal, poderosa y bella, y si me lo permite, me gustaría que se quedara, con todo y cicatrices, junto a mí por todo lo que me queda de vida.
Con esa frase consiguió que se girara y lo viera a los ojos que esperaban una respuesta nerviosos.
-No tengas vergüenza de tus heridas, yo estoy aquí para sanarlas y hacerte ver cada día lo hermosa que eres. Sé que puede sonar loco, pero no quiero separarme de ti ahora que te tengo a mi lado, no quiero cometer el mismo error que cometí hace un tiempo alejándome de ti.
-Gracias—dijo acercando su rostro al de él y apoyando la frente en la suya—yo tampoco quiero alejarme de ti, llevo tanto tiempo esperando este momento que si me voy, mi corazón quedaría dividido en dos y una se quedaría aquí, contigo.
Dicho esto lo besó en los labios suave, disfrutando de su sabor, hasta que comenzó a ponerse urgente y desesperado. Snape volvió a lo que estaba haciendo antes de la interrupción, aunque esta vez sin amarras. Masajeó y devoró sus pechos con hambre, luego se entretuvo pellizcando los erectos pezones que suplicaban por atención. Mientras les daba pequeños mordiscos, fue bajando las manos por su cintura hasta su cadera y glúteos, los que tomó y apretó para presionar su ingle contra la suya y hacerle notar lo excitado que estaba con sólo tocarla.
-Mira como me pones preciosa, con todo y cicatrices.
La temperatura de la habitación comenzó a subir de manera alarmante, o eso le parecía a ella. No podía creer lo excitada que estaba y ni si quiera la había tocado donde se moría de ganas que llegara. Lo necesitaba ahora más que nunca y se lo hizo saber presionando su cadera contra la suya, ya que su boca estaba ocupada besándolo como si no hubiera un mañana. Él decidió no torturarla más y comenzó a bajar por su cuerpo besando todo lo que encontraba a su paso, deteniéndose unos segundo más en las marcas que la chica había tratado de ocultar, para demostrarle cuanto la quería. Siguió bajando hasta que se topó con sus rizos que ocultaban el tesoro que buscaba. Se separó un poco de ella, la miró a los ojos esperando su aprobación y con una sonrisa cargada de deseo continuó su cometido.
Se ayudó con sus manos para separarle suavemente las piernas y aspiró el aroma que emanaba de ella, pura excitación. Luego se inclinó y pasó un dedo por su vulva, ¡estaba empapada y lista para recibirlo! Pero antes, le devolvería el favor y la haría gemir su nombre hasta el cansancio.
Hermione miraba atenta cada uno de los movimientos de su amante, pero nada la preparó para la ola de placer que sintió cuando Snape pasó su dedo por su vulva, lo aspiró y luego se metió los dedos a la boca para probarla.
-Deliciosa, justo como lo pensé.
Dicho esto, volvió a su posición original, separó suavemente los labios de la chica y encontró lo que buscaba, su entrada y más arriba pidiendo atención, su clítoris, hinchado y llamando a gritos al pocionista. Por lo que Severus acercó su lengua y comenzó a lamerlo sin compasión alguna, teniendo cuidado de mantener las piernas de Hermione separadas porque de la impresión las cerró por instinto y casi lo asfixia. Cuando notó que la presión de sus piernas perdía fuerza y las abría aún más para que tuviera mayor acceso a lo que hacía, tanteó con su dedo su entrada y comenzó a estimularla entrando y saliendo de ella, cuando no fue suficiente agregó un segundo y luego un tercero. Ya en este punto la castaña no daba más de placer y se acercaba a su orgasmo. Severus notó esto y continúo su trabajo estimulándola sin parar, con una mano en uno de sus senos, otra entrando y saliendo de ella y su lengua lamiendo su clítoris como si de un manjar se tratara. Luego de unos segundos, Hermione se vino con un "¡Severus!" en sus labios y él lamió todo lo que pudo como si estuviera muriendo de sed. Cuando terminó, se acercó a sus labios para besarla y mirarla a los ojos.
-¿Estás bien pequeña?—preguntó entre beso y beso.
-Nunca… había… estado… mejor… -le costaba respirar después de lo que había sentido—pero te necesito, necesito sentirte dentro, que me hagas tuya.
-Yo creo que ya fue suficiente, no quiero lastimarte, además no quiero apresurar las cosas y que luego te arrepientas y te largues.
-¿Por qué dices eso Severus? Primero no me lastimarás porque es algo que yo también quiero hacer, y segundo, no me arrepiento ni lo haré de estar aquí contigo. No sólo te deseo y me gustas, yo te…
-¿Tú qué?—preguntó con el corazón acelerado queriendo escapar de su pecho.
-Yo te amo Severus—dijo ruborizándose pero sin apartar la mirada de sus ojos para que viera que decía la verdad—no me di cuenta de eso hasta que me di cuenta que el final de las clases se acercaba y no te volvería a ver. No quería irme sin un recuerdo tuyo y ahora que te tengo no quiero separarme de ti. Por favor Seve…
Aquí fue interrumpida por la boca del hombre, que al escuchar las palabras que ella le decía, fue bajando sus defensas hasta ya no poder contenerse más y besarla. ¡Lo quería! A él, el murciélago grasiento de las mazmorras. La miró a los ojos como si fuera la primera vez que los veía y se perdió en ellos.
-Yo también te amo Hermione—dijo recargando su frente en la de ella—dime qué quieres que haga preciosa—ahora con la voz cargada de deseo.
-Quiero ser tuya, quiero que me hagas el amor, pero tengo miedo—eso último lo dijo en un susurro.
Severus entendió de inmediato que esta era la primera vez que la chica estaba con un hombre, él la haría mujer y se esforzaría por llevarla al cielo de placer.
-No te preocupes, tendré cuidado—dijo mientras acariciaba su mejilla—si quieres que me detenga en cualquier momento sólo dime.
-¿Duele?—preguntó nerviosa y a la vez excitada por lo que venía.
-Sólo un poco al principio, pero te prometo que pasará pronto y después sólo sentirás placer.
Ella respondió con un beso suave, que pronto se transformó en uno necesitado. Mientras se besaban, Severus tomó su muy listo miembro con una de sus manos, mientras con su otra mano acariciaba uno de los pezones que tanto lo llamaban, y lo movió de arriba abajo por la empapada vulva de ella para lubricarlo con sus fluidos. Cuando estuvo listo, se separó unos centímetros de su rostro, la miró buscando una simple señal de rechazo que nunca llegó, se colocó en su entrada y comenzó a entrar lento, conteniendo las ganas de penetrarla de una estocada de lo caliente y apretado que estaba.
-Mírame—le pidió él.
Ella hizo un esfuerzo y abrió los ojos para perderse en los suyos. De repente Snape se detuvo, dándole a entender que este era el último momento en que podría arrepentirse y pedir que se detuviera, ella sólo le dio un pequeño beso en la comisura de sus labios pidiendo que continuara y él, de una sola estocada, terminó de entrar rompiendo la barrera que separaba a la niña de la mujer, llegando hasta lo más profundo junto con un grito enmudecido por un beso que intentaba calmar el dolor que ella sentía en ese momento que luego se transformaría en placer. Se quedó quieto mientras le daba pequeños besos en su rostro tomando las lágrimas, que dejó escapar por el dolor que sintió, y esperando que se acostumbrara a tenerlo dentro de ella.
Cuando sintió que ella empezaba de a poco a mover sus caderas buscando fricción, comenzó un lento vaivén hasta que ella empezó a aumentar la velocidad con su cadera.
-¡Más! Por favor no pares.
-Estás tan caliente y apretada pequeña, no quiero lastimarte.
-No lo harás, pero si paras el que saldrá lastimado serás tú –dijo envuelta en una nube de placer.
-No podría detenerme aunque quisiera preciosa, eres mi perdición—y comenzó a aumentar la velocidad.
Con cada embestida Hermione soltaba un gemido tan alto que Severus se alegraba de haber insonorizado la habitación antes de comenzar, de lo contrario todo el colegio se hubiera enterado de lo que sucedía en las mazmorras. El placer que ambos sentían era impensable, él hacía su mayor esfuerzo por no venirse hasta hacer que la castaña tuviera varios orgasmos y ella creía que quedaría deshidratada de la cantidad de veces que la había hecho irse. Él alternaba, le pellizcaba los pezones (orgasmo), le acariciaba el clítoris (orgasmo), le decía cosas al oído entre cada estocada (orgasmo) pero lo que se estaba formando en su interior era el rey de todos los orgasmos. Y Snape lo sintió, ya que sus paredes comenzaron a presionarlo con mayor fuerza torturándolo e invitándolo a venirse.
-No creo que pueda aguantar más—dijo ella entre gemidos.
-No te retengas, vente para mí preciosa, yo tampoco aguantaré mucho más.
Dicho esto Hermione se vino con un ruidoso "¡Severus!" logrando que el antes mencionado explotara en su interior terminando con "¡Hermione!" en sus labios. Severus logró mantenerse apoyado en sus codos para no aplastar con su peso a la preciosa mujer que lo miraba feliz con la respiración agitada, las mejillas sonrojadas y el pelo revuelto sobre su almohada, lo que le daba una apariencia todavía más sexy si eso era posible. Le dio un beso en la frente y se acostó a su lado atrayéndola con brazo para que quedara recostada en su pecho. Ella se acomodó a su lado y se perdió un rato en sus ojos mientras le acariciaba el pecho.
-¿Qué tal lo hice?—preguntó sonrojada.
-Estuviste espectacular pequeña, de no haberlo sabido hubiera jurado que no era tu primera vez. Y yo, qué tal, te gustó—preguntó a su vez.
-Me encantó, pero creo profesor que aún no domino muy bien la materia, cree que le podría decir a mi tutor que me de clases particulares sobre este contenido, creo que no lo he entendido muy bien.
-¡Oh, por Merlín! He despertado una leona insaciable.
Hermione se reía del comentario del profesor, la verdad era que en ese minuto no tenía fuerzas para nada, pero tenía ganas de molestarlo un poco, después de todo, de no haber sido por ella y su idea de un recuerdo con él, esto no hubiera pasado. Y ella se aprovecharía de eso para molestarlo. Estaba tan cansada que se acurrucó mejor en el pecho del pocionista mientras él la abrazaba, cuando sintieron unos golpes en la puerta.
-¿Severus, muchacho, estás ahí?—se escuchaba la voz de Albus
-Maldito viejo inoportuno, qué querrá ahora. No te preocupes, no puede entrar al cuarto ni escuchar nada porque tiene un hechizo silenciador, así que dame un momento y ya vuelvo.
Severus se vistió rápido con su pijama y fue a ver qué quería el director. Como fuera para ofrecerle algún dulce, lo mandaría a volar cual pájaro.
-Albus—dijo al abrir la puerta—qué necesitas a estas horas de la noche.
-Sólo venía a jugar una partida de ajedrez, pero como veo que te he levantado de la cama, será otro día.
-Sí, como ves estaba acostado en mi recámara, así que, si no te molesta, me retiro.
-Oh por supuesto, ya no te molesto. Por cierto, cuídala Severus—y guiñándole el ojo, se fue por el corredor hasta su oficina, feliz por su muchacho que estaba preocupado por el qué dirán.
Mientras volvía a la habitación, se preguntaba cómo era que este viejo lo sabía todo, incluso antes de que pasara. Casi juraría que lo espiaba, pero no, eso lo había hecho Hermione, y si bien estaba feliz de estar con ella finalmente, tendrían que hablar sobre lo que había estado dispuesta a hacer para conseguirlo.
Cuando entró al cuarto, la encontró profundamente dormida, por lo que decidió dejar la charla pendiente para el día siguiente, se metió en la cama y durmió abrazado a ella, sin pesadillas por primera vez para ambos después de mucho tiempo.
Espero que les haya gustado, respondiendo a los mensajes, no se preocupen por los celos de Ron esos los tendrá de todas maneras
Ya veremos que sucede con estos dos después de la conversación que quedó pendiente.
Cariños ;)
