Capítulo 25
Cuando estuvieron los cuatro instalados en cómodos sillones que la sala les había facilitado (Gracias a Merlín que no apareció el espejo como los días anteriores) Hermione empezó a contarles su historia.
-Chicos, sé que les debo una explicación, más a ustedes dos que son como mi familia que a Draco porque, por circunstancias del destino, es el que más cerca ha estado de mí este último tiempo. Cuando ustedes se fueron y nosotros nos quedamos para la reconstrucción pensé que todo iría bien con Ron, pero ya se dieron cuenta que no fue así, él quería cosas que yo no estaba lista para dar y eso no lo entendió y, estoy suponiendo, eso fue lo que gatilló su infidelidad con Lavender. Nunca creí que él fuera capaz de hacer algo así, ni a mí ni a cualquiera, pero parece que el sexo era más importante que el amor o la amistad. Cuando lo vi besándose con esa, creí morir, yo realmente lo quería y extrañaba, me dolió que no fuera honesto conmigo y terminara como lo habría hecho un hombre de verdad, me dolió más que el hecho que no me visitara durante las vacaciones y me acompañara para conocer a mis padres.
Sus amigos guardaban un silencio total, se daban cuenta que esto le estaba costando mucho y sospechaban que sólo era el comienzo.
-Después que terminamos de reconstruir el castillo, la distancia se hizo más notoria, yo debí quedarme porque el profesor Snape me ayudaría a devolverles la memoria a mis padres que, con ayuda de Draco, habíamos localizado en Australia. Esto era necesario porque debía ser yo quien elaborara completamente la poción sin que nadie más tuviera contacto con los ingredientes que necesitaría. Una vez que estuvo lista esa parte, nos trasladamos a Australia y digo nos porque el profesor Snape debió acompañarme ya que habían sido vistos algunos mortífagos por el área y no querían que fuera sola—aquí tomó un poco más de aire de lo normal, aunque ya sabían del beso, le era difícil contarlo porque en ese momento aún era novia de Ron—fue aquí donde después de una de mis recurrentes pesadillas besé al profesor. No sé si fue en agradecimiento por todo lo que había hecho por mí o por otra cosa, el problema fue que me gustó, se sintió bien y no pude evitar compararlo con Ron, los de él eran desesperados, besos que siempre intentaban conseguir algo más, nunca disfrutábamos el momento. Cuando recuperé a mis padres, él me dejó para que pasara tiempo con ellos y por más que invité a Ron a conocerlos, no tuvo ningún interés en aparecer y eso me dolió muchísimo. Después de todo lo que pasamos juntos y él no quería compartir conmigo esta alegría me molestó, pretendía que yo fuera a visitarlo y dejara a mi familia porque no estaba dispuesto a dejar sus cosas por mí, por alguien que no quería tener relaciones con él. No seguí insistiendo porque podríamos hablar a la vuelta de las vacaciones y por eso comencé a buscarlo la primera noche ya que no había tenido oportunidad de hacerlo en el tren. Me rompió el corazón encontrarlo besando a Lavender y fui a refugiarme al único lugar donde no podrían encontrarme, la sala multiuso. Es aquí donde he pasado la mayor parte del tiempo libre, incluso durante la noche porque me abre un acceso directo a mi cuarto para no tener que recorrer los pasillos y correr el riego de ser descubierta por algún profesor. Los primeros días estuve mal, ya vieron que estuve a punto de volar el salón de pociones y me castigaron por eso, pero luego alguien me sacó del agujero en que estaba, él me mostró que puedo seguir adelante gracias a los estudios y esfuerzo que pongo en las cosas que hago. Él se ofreció a darme clases particulares para adelantar mis materias para los estudios que quiero realizar cuando salga del colegio. Y sí, hablo del profesor Snape—aquí notó que los chicos ponían incluso más atención—él ha sido capaz de enseñarme a ver las cosas desde otro punto de vista, a no dejarme vencer por las dificultades que me topo en el camino, si no hubiera sido por él, estaría ahora encerrada junto a Lockhart en el hospital por haberme vuelto loca de dolor. Toda su ayuda hizo que comenzara a despertar en mí algo que creía había muerto el primer día de clases, al principio era simplemente disfrutando su compañía durante las clases y las rondas nocturnas en las que me acompañaba, después empecé a necesitarlo, en especial cuando dejó de acompañarme en la vigilancia nocturna. Fue ahí que, mientras estaba en la sala, se materializó un espejo que conoces bien Harry, el espejo que muestra tus más profundos deseos—Harry asintió a modo de comprensión—y tuve miedo, no quería ver lo que mi corazón deseaba porque temía descubrir que todavía necesitaba a Ron así que lo esquivé durante mucho tiempo, porque siempre estaba aquí cuando yo entraba a la sala. Luego el baile de navidad y la brillante idea del director, descubrí de inmediato que mi pareja en la mesa era nada menos que el profesor Snape, aunque él no lo sabía, y después de charlar y bailar con él, se fue y me dejó ahí hundida en mis pensamientos, algo no iba bien y era hora de averiguarlo. Y fue cuando lo descubrí, me vine a la sala a buscar el espejo y a afrontar lo que el espejo me quisiera mostrar y lo vi a él, sí chicos, pueden quitar esa cara—Ginny y Harry tenían los ojos como platos sin dar crédito a lo que oían—vi a Severus Snape en persona, pero no como cuando tú veías a tus padres Harry, sino que lo veía en tiempo real, como si lo estuviera mirando a través de una ventana, me permitía ver todo lo que hacía en ese momento. Durante un tiempo me conformé con mirarlo pero el final de las clases se acercaba y quería tener un recuerdo de él y no precisamente una pluma de su escritorio. Ginny, sé que te imaginas que clase de recuerdo quería tener—intentó tomar aire para relajarse, ahora venía lo fuerte—el problema es lo que estuve a punto de hacer para conseguirlo.
-Hermione—interrumpió Harry—me estás diciendo que te enamoraste del profesor Snape y que harías cualquier cosa por estar con él.
-No haría Harry—dijo sonrojada—ya lo hice.
Ella bajó la cabeza avergonzada, Draco no había abierto la boca durante todo el relato porque el conocía la mayor parte de la información, estaba ahí para apoyarla si sus amigos reaccionaban mal, esperaba que no. Ginny y Harry estaban sorprendidos, habían sospechado algo luego de descubrir varias veces a Hermione y al profesor mirándose en el comedor sin que el otro se diera cuenta.
-Hermione—continuó su amigo—sabes que te apoyaremos en lo que creas es mejor para ti, aunque me cueste admitirlo, ustedes son bastante parecidos en su forma de ser, pero quiero que estés segura de esto y él también, porque si te lastima tendrá serios problemas conmigo y no me gustaría pelear con él ahora que sabemos cómo es. Así que mejor termina tu historia, qué fue lo que hiciste.
-Lo que les voy a contar es algo de lo que no estoy orgullosa y ahora lo sé, pero tenía miedo y eso fue lo que me empujó a hacerlo—ahora no había marcha atrás—ayer en la noche, luego de mi clase con Snape, vine a la sala dispuesta a todo por estar una noche con él, la sala me facilitó todo lo que necesitaba, incluso una puerta directa a su habitación, no se preocupen que no entraré en detalles—dijo ante la cara que había empezado a poner Draco y Harry, no tenían ganas de saber de las aventuras de su amiga con el pocionista—así que sólo me quedaba actuar. Mi intención, en las palabras correctas y sin adornos, era violarlo. Aunque no en el completo sentido de la palabra, iba dispuesta a hacerle sexo oral, que no viera ni pudiera hacer nada para evitarlo y luego obliviarlo para que no recordara nada. Gracias a Merlín y a toda su descendencia no logré mi cometido porque me descubrió y pasó lo que tenía que pasar, pero con su total consentimiento.
-Pero Hermione…-la cara de espanto de Ginny y de Harry la asustaron.
-No les pido que me perdonen ni me entiendan, pero necesitaba ser honesta con ustedes, son parte de mi familia y necesitaba decirles que de verdad lo quiero, quiero a Severus Snape.
Ahora que se había desahogado con ellos, esperó en silencio lo que le fueran a decir. Sabía que había estado mal, pero no quiso seguir ocultándoles lo que sentía.
-Herm—se acercó Ginny a abrazarla—sabes que cuentas conmigo para lo que sea y que quiero que seas feliz, me duele que no hayas confiado en mí desde un comienzo, podríamos haber buscado otra alternativa para que te acercaras a él, porque intentar violarlo creo que esa no eres tú, tú eres una mujer valiente y leal que no caería en una bajeza de esas. Menos mal no pasó a mayores, pero quiero que sepas que no me hubiera gustado para nada saber que lo hiciste.
-Opino lo mismo que Ginny—no sé qué rayos te sucedió, pero espero que no vuelvas a intentar algo parecido, esas cosas son dignas de un mortífago y tú eres todo lo contrario.
-Gracias chicos, necesitaba tanto de ustedes y sus consejos, porque ahora tengo que pensar un buen discurso para disculparme con Snape, me llevé un buen reto hoy en la mañana por todo esto y no quiere que vaya a verlo hasta que no tenga un buen argumento para todo esto.
Ya más tranquila se quedaron un buen rato más ocnversando de todo un poco, Hermione ya se sentía más liviana después de confesarse con sus amigos, sabía que no le fallarían y se prometió no volver a ocultarles información. Le alegraba darse cuenta que Draco ya era uno más del grupo y que se había hecho muy amigo de Harry, después de la pelea que tuvo con Ron por Hermione y Lavender, había estado un poco sólo y ahora volvía a tener alguien con quién conversar que no fuera de cosas de chicas.
Cuando se dieron cuenta, el toque de queda estaba más que pasado así que Draco le pidió a la sala pasadizos a las habitaciones de cada uno y se retiraron a dormir.
