Capítulo 26

Al día siguiente, Hermione se despertó más descansada que nunca, el sacarse un peso de encima definitivamente ayuda a dormir mejor, así que se arregló y se preparó para bajar a desayunar. Mientras esperaba a Draco, llegó un elfo con una carta de Harry. Le pedía disculpas por usar un elfo, pero era más rápido que ir a la lechucería a buscar a Hedwig. Quería hablar con ella a solas y le pedía que se juntara con él antes del desayuno en la puerta principal del colegio.

Debía ser urgente para no haber podido esperar a toparse con ella en el comedor, así que le gritó a Draco que debía irse y no podía esperarlo, y se fue hacia donde habían quedado. Cuando llegó, Harry ya la esperaba y fueron a caminar por los jardines para tener un poco más de privacidad.

-Sentémonos acá, la verdad es que me quedó dando vuelta toda la noche lo que nos contaste ayer. Primero estoy un poco enojado conmigo mismo por no haberme dado cuenta antes de lo que estaba haciendo Ron para hacerlo entrar en razón y que por lo menos hubiera hablado contigo desde un comienzo. Segundo estoy sorprendido por tu elección, ¿en serio, Snape? Sé que no es mucho de mi incumbencia, pero quiero que pienses bien antes de decidirte seguir con él, en especial por todas las implicancias que tendrá y los problemas que pondrán algunas personas con su relación. Escojas lo que escojas, yo te apoyaré y te ayudaré en lo que necesites. Por último, quería decirte que me decepcioné un poco de ti por lo que estuviste por hacer. Querer estar con alguien de ese modo no es amor, es obsesión y son sentimientos completamente diferentes. En esto estoy de acuerdo con Snape, y deberás pensar muy bien lo que le dirás porque no creo que exista una excusa lo suficientemente buena para decir en este caso y no sé si un simple "disculpa" pueda solucionar las cosas. Sabes que eres como mi hermana y que me gustaría ayudarte, pero no puedo con esto, por más que intenté encontrar un motivo decente, no pude y quiero que me digas que es lo que piensas. Por eso quería hablar a solas contigo, quiero que hablemos como hermanos que somos.

-Lo se Harry, sé que te decepcioné a ti más que a nadie pero necesitaba decirlo. No estoy orgullosa de lo que hice y de lo que estuve a punto de hacer, la verdad no sé qué decir. Que me dejé llevar, que el deseo pudo conmigo no son pretextos para un acto de esa índole, tal vez el hecho de lo dolida que quedé por lo de Ron, pero no puedo echarle la culpa a él de algo que es completamente culpa mía. Así que no sé qué diré cuando esté con él hoy en la clase, partiré con un "lo siento" pero de ahí me quedaré estancada.

-Qué bueno que lo comprendas, espero que todo vaya bien entonces—y abrazándola terminó—y que no vuelvas a cometer una tontera como esa.

-Gracias Harry, ahora vamos que me muero de hambre, a ver si alcanzamos a tomar algo de desayuno antes de irnos a clases.

Corrieron adentro riendo como no lo hacían hace tiempo y llegaron a tiempo para tomar un poco de jugo y unas tostadas con las cosas que les gustaban, luego se fueron a clases como si no hubiera pasado nada.

Severus estaba preocupado porque no veía a la castaña por ningún lado y tampoco a Potter, a lo mejor no había ido tan bien lo conversado ayer y ahora discutían en alguna parte del castillo, pero se calmó cuando la vio llegar, agitada pero feliz, con su amigo a intentar comer algo antes de irse. Así que salió del comedor y se dirigió a preparar las clases que tenía a continuación.

En el camino se encontró con su ahijado, como tenía algunos minutos antes de su primera clase, lo invitó a pasar a su despacho porque traía cara de querer hablar con él. Una vez dentro se sentaron en sus respectivos lugares.

-¿Y bien Draco? Qué es lo que quieres decirme, veo por tu cara que venías a decirme algo así que tendrá que ser rápido porque tengo clases en 5 minutos.

-Es corto padrino, no te quitará mucho tiempo, solamente quiero saber cuáles son tus intenciones con Hermione—Snape levanta una ceja sorprendido por la pregunta—no me pongas esa cara, es obvio que Potter, Ginny y yo ya sabemos todo ella nos lo contó ayer, y por todo quiero decir todo. Yo sólo quiero asegurarme que ella no vuelva a salir lastimada, sé que no es tu estilo, pero prefiero asegurarme y ten por seguro que tendrás a Potter también pendiente de eso.

-Supuse que les había contado cuando los vi salir ayer a los cuatro juntos del comedor, pero primero te diré que no es de tu incumbencia ni de nadie lo que haga o deje de hacer con Hermione—Draco sonrió ante la mención del nombre de su amiga y no su apellido—y segundo no te preocupes que no la lastimaré, cuando yo quiero a alguien lo hago de verdad.

-Gracias, era todo lo que necesitaba oír, ahora te dejo con tus clases porque yo también me voy a las mías, si llego tarde el temido profesor de pociones me gritará un buen rato y me descontará puntos.

-Muy gracioso, más vale que te des prisa porque si no perderás algo más que puntos.

Draco salió lo más rápido que pudo y se dirigió a buscar sus cosas para no llegar tarde, mientras Snape preparaba los materiales que iba a necesitar, ahora tendría clases con ella y eso sería extraño, porque tendría que aguantarse las tremendas ganas que tenía de besarla. No la tenía tan cerca desde ayer y ya la extrañaba.

A la hora, él abrió la puerta de la sala para permitir a los alumnos entrar y que se ubicaran en sus lugares. Una rápida mirada al salón y se dio cuenta de que faltaban Weasley y Brown. Sonrió para sí, aprovecharía de seguir castigando a ese chico por haber lastimado a Hermione y a la causa de todo y su retraso era la excusa perfecta. Apenas cerró la puerta, apareció el pelirrojo que se notaba venía corriendo por lo agitado que estaba y detrás Lavender que venía igual.

-Perdón profesor, no encontraba mis libros—dijo Ron tratando de respirar con normalidad esperando que no le descontaran muchos puntos.

-Y cuál es pretexto de la señorita, tampoco los encontraba.

-Yo lo estaba ayudando a buscarlos profesor, al parecer alguien quería hacer llegar tarde a Ron a su clase porque estaban escondidos dentro de un basurero de la sala común.

-Que gentileza la suya señorita Brown pero es que acaso ustedes no tienen varita—dijo Snape disfrutando esto viendo que había varios que se reían en su sala.

-Sí señor, la tenemos con nosotros todo el tiempo—dijo ella.

-Quiere decir que son magos capaces de realizar magia, o me equivoco.

-No señor, no se equivoca—contestó Ron rojo, esto no iba bien.

-Y no tuvieron acaso en su cuarto curso una clase donde les enseñaron el hechizo convocador que podría haber solucionado su problema de inmediato señor Weasley.

-Sí señor—mierda, estaban fritos.

-Veo que se le está pegando la estupidez de algunas personas, espero que no contagie al resto de mi clase o podría causar un desastre. Cincuenta puntos menos cada uno por su estupidez y los dos están castigados. La señorita Brown limpiará la lechucería, sin magia por supuesto, bajo la atenta vigilancia de Filch y usted señor Weasley limpiará los baños del colegio obviamente sin magia durante todo el fin de semana y no me importa que tenga salida al pueblo o entrenamiento, ahora no me hagan perder más tiempo y ubíquense en los lugares que están libres a la de ya!

La clase siguió con normalidad, todos trabajaban en silencio, por lo que le dio tiempo para sentarse a observar a Hermione. Estuvo con la cabeza gacha toda la hora y no levantó la mano para responder sus preguntas, probablemente por lo del día anterior. Por lo menos tenía su última tutoría hoy en la tarde y ahí podrían hablar. Cuando estaban por terminar la clase, golpearon la puerta y entró Hagrid.

-Disculpe que lo moleste profesor Snape, pero podría prepararme una poción para las lechuzas del colegio, deben haber comido algo en mal estado porque casi todas están con problemas estomacales, vengo de la lechucería y eso es un desastre.

-Claro que sí, cuando termine con mis clases buscaré alguna que sirva, y por la lechucería no se preocupe porque la señorita Brown la limpiará. Te la mando cuando la tenga lista.

-Gracias profesor Snape—y se retiró.

-Bien señorita Brown, veo que tendrá bastante trabajo así que le recomiendo no hacer planes para el fin de semana porque me temo que le tomará bastante tiempo tenerla limpia, la poción que necesitan tarda un par de días en estar lista. Ahora quiero todas las muestras de las pociones en mi escritorio y pueden retirarse.

Con la clase terminada, todos se dirigieron a las que tenían después. La castaña se había sentido cohibida con la presencia de Severus porque todavía no sabía qué hacer, en la tarde tendría su última clase con él y no tenía ningún pretexto válido para darle. Esperaba, por primera vez, que el día pasara lento, pero no fue así.

Sin si quiera darse cuenta, ya estaba sentada en el comedor al lado de Ginny intentando comer, estaba muy nerviosa. ¿Y si la alejaba de su lado por lo que hizo y porque no podía darle una explicación? Ginny intentaba relajarla y calmarla diciéndole que todo iría bien y que tenía amigos que la apoyaban. La castaña le sonrió, le había hecho mucha falta tenerla de confidente, por lo que pudo comer algo. Cuando llegó la hora de su clase, se despidió de ella y se dirigió a las mazmorras. A lo hecho, pecho, golpeó la puerta y entró.


Aquí les dejo otro, respondiendo a los mensajes, no hay nada que me moleste más que cuando los amigos no se apoyan en las decisiones que toman, podrán no estar de acuerdo, pero no significa que la abandonen por eso. Por eso me gusta cuando, en casos como estos, los amigos apoyan a Hermione por muy extraño que suene.

Cariños ;)