Capítulo 27
-Pase Hermione, por favor siéntese—tomó asiento en la silla de siempre, frente a su escritorio—hoy es el último día de las tutorías por lo que me gustaría hablar algunas cosas con usted. Como usted sabe, cada cierto tiempo he mandado informes al Ministerio sobre sus avances en la materia y lo que hemos estado haciendo, además de la cantidad de pociones que ha realizado, tanto para la enfermería como para San Mungo, lo cual también es un punto a favor en su currículum como pocionista. Hablé con el Director y me ha informado que el Ministerio a aprobado con muy buenas calificaciones sus avances, eso quiere decir que, de aquí a que termine el año, deberá tomar una decisión con respecto a su futuro. Si quiere seguir por el área de la medimagia, podrá asistir a Madame Pomfrey en la enfermería el año que sigue y luego terminar sus estudios en el hospital bajo la tutela de algún medimago de la lista que le entregaré a continuación. Por otro lado, si decide seguir la carrera de pocionista, deberá escoger a algún profesor de la lista y podrá asistirlo en las clases de los alumnos más pequeños, para luego poder ir tomando práctica y terminar con los cursos más avanzados, siempre bajo la supervisión del Ministerio.
Dicho esto, le entregó dos sobres, uno con los resultados de los informes que mandaba Snape y otro con las listas de medimagos y pocionistas que podrían ser sus tutores a futuro.
-Antes de que los abra, piense bien en lo que decidirá y con quién estudiará, porque no todos los tutores son ingleses, algunos trabajan en el extranjero y deberá viajar a su lugar de trabajo para poder estudiar con ellos. Teniendo claro eso, sólo le queda la última parte de su práctica que consiste en realizar correctamente tres pociones de manera simultánea, que se encuentran escritas en la pizarra del laboratorio, y contestar este examen respecto a ellas. Tómese el tiempo que necesite, organice bien el tiempo de cada poción, analícelas primero para ver con cual comenzar y no tendrá problemas con ellas.
-Antes de comenzar quería agradecerle Severus por todas las molestias que se tomó al ser mi tutor—si él la trataba de usted como si nada ella también lo haría—pensaré bien qué carrera seguir y le notificaré cuando tenga una respuesta para mandar al Ministerio. Ahora si me disculpa, iré a comenzar con las pociones.
Se levantó con la frente en alto, Severus notaba que se había enojado un poco por como la trataba, pero él era todavía su tutor por lo que la trataría así cuando estuvieran en clases, así que riéndose por dentro la siguió al laboratorio para evaluar su último examen.
Luego de casi tres horas de trabajo, una agotada Hermione dejaba tres perfectas pociones sobre el escritorio del profesor, junto a un pergamino con las respuestas del examen.
-Muy Hermione, vamos al despacho para enviar esto al Ministerio de inmediato, así dentro de pocos días sabrá los resultados.
Subieron nuevamente y se sentaron en sus respectivos lugares. Hermione estaba nerviosa, sabía que no podía seguir dilatando el momento de hablar, pero parecía que él no tuviera ninguna intención de escucharla, ese trato formal la tenía confundida, a lo mejor no quería nada con ella por lo que se iría como si nada hubiera pasado.
Mientras ella pensaba esto, Severus escribía una carta para mandar con las pociones y el examen. Cuando terminó, le dio el paquete a su lechuza y ella se fue rumbo al Ministerio a dejar su encomienda.
-Listo Hermione, oficialmente has terminado tu tutoría—ella levantó la mirada, no se le pasó por alto que la había tratado de "tu" y no de "usted" como hace un rato—qué, no pongas esa cara, creías que estaba enojado contigo por el trato formal que estaba ocupando. En este colegio, primero soy tu profesor y, hasta ahora, tu tutor de pociones. Pero ya que terminaste las tutorías, soy solo tu profesor y ahora no estamos en clases, ven vamos a sentarnos delante de la chimenea para estar más cómodos, tú me debes una explicación y espero que sea buena.
Se sentaron uno al lado del otro, él esperando, ella estrujando su uniforme.
-Yo…eehhh…
-Mmmmm ¿mi pequeña sabelotodo se quedó sin palabras? Por qué no intenté esto antes en clases—dijo un sorprendido profesor— ¿qué sucede, no vienes con ningún argumento para explicarte?
-La verdad es que por más que le di vueltas al asunto, no fui capaz de encontrar nada que validara mi comportamiento.
-¿Ni si quiera luego de haber hablado con tus amigos? No te seguí ni te leí la mente si es lo que estás pensando, los vi salir ayer juntos del gran comedor, hoy entraste tarde a desayunar riendo como no lo hacías hace tiempo con Potter y después del desayuno tuve la visita de Draco intentando averiguar mis intenciones contigo.
-No quiero volver a decepcionarte, pero no tengo justificación alguna. Venía tan convencida de que resultaría todo bien, que no me detuve a pensar el verdadero motivo por el cual quería hacerlo ni las consecuencias que tendría de ser descubierta. Sólo puedo decirte que lo siento y que si esto no te basta, será mejor que me vaya ahora. Lo siento, no quería lastimarte.
Al terminar se puso de pie para salir del despacho, no quería permanecer cerca de él si ya no la quería, dolía mucho. En eso siente como le toman la mano impidiendo que se marche.
-¿Quién dijo que quiero que te vayas?
Hermione lo miró extrañada.
-Ven, siéntate otra vez. Quería que vieras que por más que pensaras, ningún argumento apoyaría lo que intentaste hacer. Que por más que le dieras vueltas al asunto, no encontrarías razón alguna que validara tus actos. Podría decirte que no vinieras a verme sin tener un argumento y no te volvería a ver—ella se quedó pensativa frente a esto y bajó la cabeza arrepentida—mírame pequeña, creo que ya aprendiste la lección ¿o no? Espero que, pase lo que pase de ahora en adelante, siempre nos hablemos con la verdad, por muy dura y difícil que sea, mejor eso a pensar barbaridades para conseguir lo que se quiere.
Dicho esto, tomó su mentón para acercar su rostro y poder besarla. La había extrañado, ahora que la tenía le costaba estar lejos de ella. Poco a poco el beso comenzó a tornarse más intenso y las manos fueron explorando todo lo que encontraron. Después de un rato tuvieron que parar para poder tomar aire con normalidad y aprovecharon de mirarse a los ojos como si jamás se hubiesen visto.
-¿Y cómo estuvo tu día?—preguntó él para bajar un poco la temperatura, de lo contrario la tomaría ahí y no quería apresurarse.
-Bien, la verdad no le puse mucha atención a nada, estaba muy nerviosa por la conversación que te debía y sólo pensaba en eso durante las clases. Pero en la tarde tuve mi última clase de pociones y me dieron buenas noticias—dijo riéndose—ahora debo pensar qué carrera escoger y a qué tutor elegir, me quieres ayudar—le preguntó buscando los sobres que antes le había entregado.
-No debería Hermione, no puedo escoger ni influir en tu decisión, eso es algo que tendrás que consultar con la almohada. Soy tu profesor y fue tu tutor durante este tiempo, no sería ético que dijera algo que te llevara a elegir tu carrera, eres tú quien deberá evaluar los pros y contras de cada una y luego ver la lista de personas con las que podrías estudiar y en que parte del mundo lo harías, pensando si quieres dejar a tus amigos por un largo tiempo o permanecer aquí con ellos. Te recomiendo una ducha tranquila y dormir bien para pensar con calma. Y hablando de dormir señorita—dijo con picardía—su hora para estar en su torre pasó hace rato, si no quiere que le descuente puntos, será mejor que ocupe la chimenea y no la vea rondando por los pasillos—terminó dándole un beso en la punta de la nariz.
-Pero Severus—dijo haciendo un puchero—no quiero dormir sola, he tenido problemas para dormir y he tenido que insonorizar la habitación para que Draco no entre a ver qué me pasa cada vez que grito—esto último lo dijo con una sonrisa que transmitía la doble intencionalidad de sus palabras.
-¿Volvieron las pesadillas?—dijo sin entender a qué se refería.
-Más o menos, he tenido sueños donde un hombre se acerca a mí a oscuras y comienza a tocarme—dice mientras se acerca más a él para terminar sobre sus piernas, ahora entiende de lo que hablaba—y siempre despierto muy agitada.
-No me digas—dijo comenzando a acariciar las piernas de ella—tendrás que ser más específica en cuanto a cómo te toca el hombre de tus sueños, para buscar la mejor solución y que ya no tengas problemas con ese tipo de "pesadillas".
-Mmmmm, primero recuerdo que no estábamos en un lugar como este, sino que era en una habitación, de eso estoy segura.
-Pero eso tiene fácil solución—acto seguido la toma en brazos, ella aprovecha de enrollar sus piernas alrededor de su cintura y de besarlo sin detenerse, y la lleva a su habitación—listo preciosa, pero creo que mencionaste que en el sueño, ese hombre te tocaba por todas partes.
-Sí, sus manos no dejaban un solo rincón de mi cuerpo sin tocar—dijo mientras comenzaba a desabrochar todos los botones que fue encontrando para poder desvestir al hombre—ahg! En mis sueños no había tanta ropa—y realizando un hechizo para desvestir, los dejó a los dos desnudos.
-Voy a tener que enseñarte lo que es la paciencia, me gusta disfrutar del juego previo, desvestir entre besos y admirar a la mujer que tengo a mi lado y no me dejaste hacerlo, eso señorita Granger tendrá un severo castigo.
Y tomándola de la mano, la llevó a su cama, la tendió para luego amarrar sus manos a la cabecera.
-Ahora aprenderás el significado de la paciencia—y comenzó a besarla de manera lenta y tortuosa en los pies, para subir por sus piernas, entretenerse un buen rato en las rodillas, los muslos y cuando estuvo por llegar a su vulva se detuvo y volvió a bajar.
Después siguió con sus brazos, costillas, su vientre y ombligo. La besó por todas partes, evitando aquellos lugares que sabía ella deseaba que tocara. Ella se revolvía en la cama, intentando desatarse de sus amarras para poder hacerlo llegar a donde lo necesitaba. Él prosiguió con su ronda de besos, esta vez se ocupó de sus labios, sus ojos, su cuello y todo su rostro, dejando para el final sus orejas. Al llegar a ellas y mordisquearlas suavemente le susurró:
-Espero que después de esto no te apresures tanto la próxima vez preciosa, y me dejes disfrutarte y admirarte.
Sin siquiera esperar respuesta, comenzó a tocarla en los lugares precisos. Mientras la besaba, tomó sus pechos y los acarició suavemente para luego ir apretándolos con mayor intensidad, después de dedicó a besarlos y a morder sus pezones que tanto lo llamaban. Luego comenzó a bajar con besos por su vientre, sin dejar de acariciar sus pechos hasta que llegó al lugar que se moría de ganas por poseer. Ahí se detuvo, levantó la mirada y con una sonrisa lasciva comenzó a besar y a dar pequeños mordiscos a su clítoris, mientras con una de sus manos la penetraba. Cuando estuvo a punto de venirse, se detuvo, llevándose un grito de enojo por la interrupción.
-¿¡Por qué haces eso?!—Dijo casi sin aire—estaba a punto.
-Porque quiero que te vengas conmigo dentro—y acto seguido la penetró de una sola estocada, llevándola al tan ansiado orgasmo que le había negado unos segundos antes.
Sin esperar a que se recuperara por completo, comenzó a moverse dentro de ella lento, con calma, disfrutando de las sensaciones que recorrían su cuerpo al sentirla tan apretada luego de su orgasmo. Aprovechó para desatarla por medio de un hechizo no verbal y sintió con sus manos le acariciaban la espalda y tomaban su rostro para besarlo.
-Más rápido—susurró en su oído.
-Que aprendimos sobre la paciencia, sólo siénteme, disfruta—y siguió a su propio ritmo, esperando que ella se recuperara por completo.
Mientras la penetraba, la instó por medio de besos a mantener los ojos cerrados, al no ver, los demás sentidos se potenciaron y sentía como su cuerpo absorbía cada centímetro de la piel del miembro de su amante, como sus manos rasposas pero a la vez tiernas y suaves la recorrían por completo y le amasaban los pechos y las nalgas. Sentía también los labios del hombre, dejando besos en todos los lugares a los que llegaba. Y todas esas sensaciones potenciadas, hicieron que rápidamente llegara un segundo orgasmo sin que Severus aumentara la velocidad de sus embestidas.
Él aprovecho de detenerse un momento y salir de ella, no aguantaría mucho más si seguía así y quería que disfrutara todavía más. Le dio un tierno beso y le acarició el rostro para que abriera los ojos.
-Ven, quiero que te levantes—dijo tendiéndole la mano para ayudarla. Ella se incorporó tratando de adivinar lo que se proponía ahora—quiero que te gires y quedes mirando hacia la cama—ella obedeció—ahora inclínate hasta que tu rostro toque la cama y separa bien las piernas.
Ella tembló ante esto, si era lo que ella pensaba la verdad era que no tenía muchas ganas de intentarlo, recién se acostumbraba a él. Severus se dio cuenta de la reacción de su chica, no quería asustarla por lo que se puso a su lado, la levantó de su posición, la abrazó y luego le dijo:
-Quiero que sepas que nunca haré algo que no quieras, no te preocupes, no intentaré nada nuevo, sólo es un cambio de posición que hará que tu cuerpo me sienta de manera diferente, no tengas miedo, yo estoy aquí contigo.
Ella se relajó ante sus palabras y aprovechó para tomar sus labios y besarlo con ternura, dándole a entender que confiaba en él. Después se separó de él y tomó la posición que antes le había pedido. Snape se puso tras de ella y comenzó a acariciar la espalda de la chica desde el cuello hasta sus nalgas y de vuelta, siguió luego con la lengua y mordiscos en puntos estratégicos para excitarla. Cuando estuvo lista, se puso de rodillas para lamer su sexo y saborear los fluidos que ya volvían a correr por su vulva, todo esto mientras Hermione gemía de placer y movía su cadera pidiendo más. Una vez que estuvo satisfecho de eso se incorporó, tomó su miembro y lo colocó de vuelta en su entrada, pero esta vez fue entrando lento para que sintiera como la llenaba hasta que llegó hasta lo más profundo, de ahí comenzó con un lento vaivén que hicieron que ella comenzara a gemir nuevamente su nombre pidiendo más. Esta vez la complació porque ya no resistía más y necesitaba venirse dentro de ella. De repente ella lo detuvo con su mano.
-¿Estás bien, quieres que me detenga? –dijo preocupado.
-No, por el contrario, quiero que te vengas para mí, pero quiero verte cuando lo hagas, quiero que me veas a los ojos cuando termine gritando tu nombre y tú el mío.
-¿Quieres intentar una última cosa?—ella asintió—Ven.
Y saliendo de ella, se recostó en la cama invitándola a subirse sobre él. Ella se sentó sobre sus piernas sin saber mucho que hacer. Él vio que dudaba, por lo que le tendió la mano haciendo que se incorporara sobre sus rodillas y con su otra mano tomó su pene y lo colocó en su entrada. Ahí ella comenzó a bajar hasta tenerlo por completo dentro. Después el mago tomó sus caderas y comenzó a moverla hasta que notó que ella comenzaba a tomar el control y la dejó seguir su propio ritmo dedicándose a disfrutar de la vista que ella le ofrecía.
Ella estaba en la cumbre del placer, sentía como la llenaba hasta lo más profundo de su ser y, al subir y bajar, sus pechos imitaban su movimiento lo que causaba que dolieran un poco pero era más placer que dolor. De repente sintió como unas manos los aferraban y pellizcaban sus pezones para estimularla. Hermione seguía disfrutando de todas estas sensaciones.
-Vente para mí pequeña—escuchó a lo lejos en su placer y de pronto sintió como la comenzaba a tocar para llevarla al orgasmo—vamos, no creo poder aguantar mucho más y quiero venirme junto a ti.
Eso fue como una inyección de placer, así que como pudo aumentó la velocidad y su orgasmo comenzó a formarse. De pronto y sin salirse de ella, él la tomó de la cadera y la giró para quedar nuevamente ella recostada en la cama, dejándole el trabajo duro a él para poder verlo a los ojos mientras se venían.
-Mírame Severus, quiero verte a los ojos mientras te vienes para mí.
-Vente preciosa que soy todo tuyo.
Y con una última estocado, ambos se vinieron a la vez gritando el nombre del otro sin apartar la vista de los ojos de su amante. Para evitar aplastarla, se recostó con ella sobre su pecho mientras recuperaban la respiración, y se quedaron dormidos, abrazados, y volvieron a descansar porque tenían al otro que los cuidaba de sus pesadillas.
