Capítulo 29
Habían quedado de juntarse a las 5 en la entrada del colegio, no corría riesgo de que nadie pensara nada, ya que todos sabían que ella hacía una pasantía de pociones con Snape, así que no le extrañaría a nadie que salieran a buscar ingredientes.
Ella estaba nerviosa, no sabía que ponerse porque aunque sólo fueran a pasear, quería verse bonita para él. Mandó un mensaje a Ginny y en menos de lo que se demoró en bajar a la sala para permitirle la entrada, la tenía ahí saltando nerviosa junto a ella por su cita. Ella le escogió unos pantalones grises ajustados con una polera negra que se ajustaba en las áreas precisas y unos zapatos no muy altos, por si caminaban mucho, pero lo suficiente como para estilizar aún más su figura. También la convenció de ponerse una bonita lencería negra, nunca se sabe cuánto rato tardarán o si los pilla una tormenta y deben refugiarse en algún lugar dijo con picardía. Una vez que estuvo lista le aplicó un suave maquillaje, para pasar desapercibida frente a los que la vieran pero que destacara sus rasgos, por último un poco de perfume y estaba lista. Ginny se ofreció a acompañarla a pasar el rato, pero ella la despidió diciendo que debía pensar sobre la maestría que tomaría al salir del colegio y que aprovecharía ese rato a solas para hacerlo, por lo que la pelirroja le deseo suerte, le hizo prometer que le contaría todo con lujo y detalle y la dejó sola.
La castaña aprovechó de sentarse en la salita frente al fuego, debía pensar bien. ¿Estaba dispuesta a hacer todos esos turnos a horarios insospechados en el hospital? Ella no temía al trabajo duro, pero no le gustaba mucho andar corriendo de un lado a otro solucionando problemas. Prefería la paz y calma para trabajar. La verdad hace un tiempo se había decidido pero no quería convencerse de eso por querer evaluar bien sus opciones. Sabía que las pociones era lo suyo, poder investigar sobre ellas y elaborarlas en la calma de un laboratorio. Con esa decisión ya tomada, abrió el sobre donde estaban escritos los nombres de las personas que podrían ser sus tutores en esa área. No eran muchos los maestros pocionistas, la lista no era muy larga. Antes de leer sus nombres tomó la decisión de que no quería irse del país a estudiar, no quería estar lejos de sus amigos y menos de Severus, por lo que revisó cuántos tutores dictaban sus clases en Inglaterra, sólo eran dos. Los otros trabajaban en Escocia, Estados Unidos, Holanda y en varios países de África. Después se fijó en lo que hacían, uno se dedicaba a la recolección e investigación de nuevos ingredientes a nivel mundial y a la elaboración de pociones, el otro investigaba y elaboraba pociones nuevas para los hospitales y hacía clases en un colegio. De nuevo el problema de los viajes, si el pocionista recolectaba ingredientes por el mundo, ella debería viajar también y no le agradaba mucho la idea, por otra parte también estaba la opción de enseñar y eso no podía ser tan malo, en el peor de los casos podría pedirle consejos a Severus para que la ayudara. Sí, esa era la mejor opción, ahora sólo quedaba ver de quién se trataba para decirle a Severus que mandara la solicitud al Ministerio. Al correr la mano con que tapaba los nombres quedó gratamente sorprendida, por eso no quiso que abriera el sobre delante de él, el maestro pocionista que podría ser su tutor en la Maestría de pociones, que vivía en Inglaterra y hacía clases era el mismísimo Severus Snape. Eso era fantástico, pero también podría presentar un problema, no sabía si aceptarían la solicitud si se sabía que ella y él mantenían una relación. Qué hacer, necesitaba hablar con alguien al respecto y no se le ocurría quién podría ser. Tenía que ser algún profesor que supiera de eso, pero cómo preguntar sin que se descubriera su relación con Severus.
Estuvo un buen rato pensando, hasta que dio con la solución. Había escuchado al director, cuando estaba con Severus, decirle que cuidara de ella. Quiere decir que ya lo sabía y si no había hecho nada en contra de ellos hasta el momento, quería decir que aprobaba la relación. Iría a hablar con él de inmediato, aún tenía tiempo.
Llegó a su despacho sin problemas ya que, como premio anual, tenía acceso a la contraseña para entrar a través de la gárgola. Dumbledore la invitó a tomar asiento y le ofreció un dulce que ella rechazó amablemente.
-Dígame señorita Granger, en qué puedo ayudarla.
-Profesor, como usted sabe acabo de terminar mi pasantía de pociones con el profesor Snape y ahora debo elegir el área que estudiaré y a un tutor.
-Estoy al tanto de sus avances en esa materia, felicitaciones por eso, pero no veo cuál es el inconveniente o en qué la puedo ayudar, no soy muy experto en ese tema, debería conversarlo con Poppy o con Severus dependiendo de lo que escoja—dijo Albus.
-No es ese el problema profesor, sé que área es la que me interesa, el problema está en que, de todas las opciones de tutores que hay y los lugares en los que trabajan, decidí optar por uno de Inglaterra y que no realiza viajes fuera del país dentro de su área—tomó aire porque ahora venía lo difícil—y ese tutor es el profesor Snape.
-Y cuál sería el inconveniente—dijo Dumbledore con picardía, sabía perfectamente a lo que ella se refería, sólo quería que se lo confirmara—ya sabe cómo es él como maestro y tendrá un buen poco avanzado, además podría ayudarlo con las clases de los más pequeños que tanto lo desesperan.
-Profesor—dijo muerta de vergüenza—yo sé que usted sabe que con el profesor Snape tenemos una relación que va más allá de lo permitido entre profesor y alumna y eso podría ser un problema si los del Ministerio se enteran, creerán que me favorecerá en mis evaluaciones y no lo aprobarán. Pero tampoco me gustaría mantener esto oculto tanto tiempo, porque si llegara a oídos de alguien sería aún peor, por eso quiero su ayuda, no sé qué hacer porque no me agrada la idea de estar viajando todo el tiempo con algún otro tutor.
-Querida, no crees que alguien como Severus ya tenía todo eso pensado. Él ya habló con las personas necesarias para que eso no sea un problema, además siendo usted la mejor alumna de la generación y heroína de guerra y él uno de los mejores pocionistas del mundo y héroe de guerra, que además nunca ha aceptado alumnos de maestría al evaluar su currículum, que la haya aceptado a usted fue suficiente para ellos, así que no tenga miedo de llenar esa solicitud con su nombre, le aseguro que no habrá problemas.
-Muchas gracias profesor—dijo entusiasmada—podría hacerme un último favor, me gustaría que fuera una sorpresa, podría enviar usted la solicitud después que la llene para que él no sepa nada hasta que esté todo listo.
-Claro que sí señorita Granger, sé que esto lo hará inmensamente feliz aunque no lo demuestre. Ahora soy yo quien quiere pedirte un favor, hazlo feliz, él ha sufrido mucho y hace mucho no lo veo sonreír como lo hace cuando piensa en ti aunque crea que nadie se da cuenta.
-Cuente con ello profesor y gracias.
-Muy bien entonces, llene esa solicitud y envíemela con un elfo del colegio para poder mandarla lo antes posible y el lunes la espero aquí a eso de las 6 para darle la noticia a Severus, a él lo citaré aquí una vez que usted llegue para que sea sorpresa—mientras ella se despedía dijo una última cosa que la dejó pensativa—por cierto, páselo bien el fin de semana.
Ella quedó extrañada pero no le dio mucha importancia, tenía autorización para que Severus fuera su tutor el próximo año en la maestría y sería una gran sorpresa. Miró la hora y se dio cuenta que iba un poco retrasada, por lo que corrió el último tramo para no enojar al profesor.
Severus la esperaba en la entrada un poco preocupado, ella no era de llegar tarde, pero al verla correr hacia él se tranquilizó, más cuando le dijo que había tenido problemas con la ropa y que por eso se había demorado (no podía arruinar la sorpresa). Caminaron como si nada hasta salir del colegio y de ahí a un lugar donde no llamaran mucho la atención para desaparecerse.
Severus le pidió que le tomara la mano para poder aparecerse juntos y llegaron al callejón Diagon para comprar algunos ingredientes. Luego de pagarlos y mandarlos al colegio para que no se estropearan, le pidió que cerrara los ojos puesto que le tenía una sorpresa. Ella obedeció y sintió como se aparecían en un lugar diferente.
Con los ojos vendados pudo sentir con mayor facilidad el aroma de la comida que parecía haber cerca mezclado con un suave olor de unas flores que no lograba identificar. Severus la tomó de la mano y la guio hasta un sillón donde la hizo sentar para luego alejarse y volver con algunas cosas que no veía.
-Quería que pasáramos un fin de semana especial, por eso le pedí a Albus que me dejara sacarte del colegio por el fin de semana—dijo tras de ella, cerca de su oreja, lo que la hizo dar un brinco de la impresión porque no lo había escuchado colocarse tras de ella.
-Por eso me dijo que pasara un buen fin de semana—dijo recordando lo que le había dicho el director y que ella no había entendido.
-¿Fuiste a ver a Albus?
-Ehh—rayos, si hablaba de más echaría a perder la sorpresa—sí, me lo topé en el colegio y lo saludé y él me contestó eso.
-Mmmm sabes bonita, eres muy mala mintiendo, pero si no me quieres decir no importa, tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos—y comenzó a acariciar su cuello con lo que parecía ser una flor—quiero despertar al máximo todos tus sentidos para que disfrutes al máximos este momento, dime qué sientes.
-Algo suave que recorre mi cuello y me da un poco de cosquillas.
-Bien, y podrías decirme qué flor es—dijo acercándola a su nariz.
-¿Una rosa?
-Sí, lo es. ¿Sabes por qué la escogí? Porque se parece a ti, por fuera se esconde tras sus espinas como tú con los libros pero, cuando te abres, es posible apreciar algo suave y bello como tú.
Ella se sonrojó al acto, Severus debía traerse algo entre manos, él no era de andar diciendo este tipo de cosas. Después de eso le quitó la venda de los ojos, la tomó de la mano y la acercó a él.
-Hermione, yo no soy de decir palabras cursis ni nada por el estilo, la verdad no soy muy bueno con las palabras, soy mejor actuando. Además—prosiguió—no estoy en edad, ni quiero, para estar probando relaciones por aquí o por acá por diversión. Cuando estoy con alguien es porque realmente lo quiero y porque es algo serio para mí. ¿Qué opinas de eso?
-Que si no fueras así no serías Severus Snape y no estaría contigo. Me gustan tus pocas palabras porque, cuando dices algo, es realmente importante escuchar—dijo mientras lo miraba a los ojos—y la verdad es que a mí tampoco me gusta andar "de flor en flor" como dicen, ya pasé una mala experiencia con Ron y los otros chicos del colegio no me agradan mucho la verdad, sólo como amigos, pero no podría pensar en ellos como algo más.
-Me alegra oír eso porque quería preguntarte algo. Sé que es algo pronto, pero me gustaría que el año que viene hicieras la maestría que escojas en Londres, no resistiría estar tanto tiempo lejos de ti. Si aceptas, me gustaría que te vinieras a vivir aquí conmigo, mientras esté en el colegio podría venir aquí por las noches por red flu—terminó de decir nervioso, quería preguntar algo más pero le estaba costando horrores.
-Me halaga tu propuesta Severus, pero ya mandé la solicitud para la maestría y quería ver si me aceptaban primero antes de contarte—dijo escondiendo una sonrisa—por otro lado, de quedarme a estudiar en Londres debería irme a vivir a un departamento o algo por el estilo, mis padres podrían morir del infarto si llegaran a saber que me vendría a vivir a tu casa, son más tradicionales en ese sentido y la verdad me costó bastante encontrarlos como para perderlos tan rápido.
-Hechicera, me estás poniendo las cosas difíciles a propósito, ¿cierto?
-Puede ser—dijo con una sonrisa dejando un pequeño beso en sus labios.
-Sabes que no quiero separarme de ti, y vas a lograr que arruine tu sorpresa.
-¿Cómo, hay más sorpresas que pasar el fin de semana contigo sin que me avisaras para poder traer algo de ropa para cambiarme o para avisar a mis amigos?
-Por tus sombras no te preocupes que ya le avisé a Draco que no estarías en el colegio, espero que sepa mantener la boca cerrada si sabe lo que le conviene, y por tus cosas no se supone que tienes magia, podemos transformar algo o pedirle a algún elfo que te traiga algo de ropa de tu cuarto.
-Sabes que no me gusta ocupar a los elfos para cosas así, tendré que conformarme con transformar algo de ropa—dijo haciéndose la molesta.
-No te enojes bonita, lo sé. Lo que tú no sabes es que no tengo intenciones de dejarte salir de la habitación así que no creo que necesites mucha ropa.
-Ya veremos—contestó con una sonrisa.
-Ahora que te parece que comamos algo antes de que se enfríe—y la llevó a una mesita que ya estaba puesta—preparé un poco de pasta con carne y luego el postre.
Y comenzaron a comer mientras conversaban entre risas recordando algunas cosas que el otro no sabía respecto a la vida del otro. Hasta que llegó el momento del postre.
-Espera un momento, ya regreso—dijo Snape colocándole la venda nuevamente en los ojos—no hagas trampa, es una sorpresa.
Y se retiró.
No tengo perdón de Merlín por la demora, acepto crucios sin quejarme (avadas no porque de lo contrario no podría terminar la historia)
Se acerca el final pero todavía quedan algunas cosas por solucionar en la historia, espero lo hayan disfrutado
;)
