Hola ¡ Como ya saben solo pido prestados los personajes de JKR para divertirme.
Capitulo Tres
El grito de una Banshee no los habría sorprendido más. Frente a ellos se encuentra una delgada mujer mayor, de edad indefinible, con largos cabellos encanecidos, vestida con una túnica rustica de lana marrón que le cubre hasta los pies. Su rostro pálido y surcado de arrugas aún puede considerarse bello, pero lo más impresionante son sus ojos de un profundo y brillante color turquesa. Se acerca a ellos haciendo tintinear los brazaletes de bronce que rodean sus muñecas y tobillos y los inspecciona mirando a cada uno fijamente a la cara. "Síganme" y echa a andar en dirección al bosque.
Cuando el bosque se ha hecho más espeso llegan a una pequeña elevación del terreno con una entrada disimulada por matorrales. La mujer otea alrededor en silencio y al parecer escucha algo que ellos no logran percibir pues les apremia por señas que se apresuren. Una vez dentro, la mujer susurra unas palabras y un entramado de raíces sella la entrada.
Se encuentran en un domo excavado bajo tierra que al parecer sirve de hogar a la extraña mujer que los guio hasta allí. El piso es de tierra apisonada y en su mayoría se encuentra cubierto de paja. En un rincón se divisa un camastro, cerca de la chimenea encendida en donde cuelga un caldero de hierro negro que despide un apetitoso olor a carne guisada que se funde con el olor de los gruesos manojos de hierbas colgadas del techo puestas a secar. "Siéntense allí" y les señala una mesa redondeada hecha de un tronco de árbol partido en dos con una banqueta a cada lado hechas con la misma madera rustica y sin pulir, el centro de la mesa esta abarrotado de frascos con líquidos de colores extraños en donde flotan objetos indistinguibles. En otro rincón, un baúl de cuero a medio cerrar deja entrever un revoltijo de ropas y un telar teje por si solo lo que parece una pieza de lana. Al fondo se observa el inicio de un túnel en penumbras y a su lado otra entrada, cerrada con una reja hecha de ramas, en donde se divisan una gallina y una cabra.
La mujer acerca un candelabro a la mesa e inmediatamente el aire se impregna de un suave olor a miel, le sirve a cada uno un cuenco con el guiso del caldero y pone una jarra de leche con sus vasos.
- Coman con cuidado, está caliente- La mujer se sienta junto a ellos y los observa como cada uno toma tímidamente una bocanada de comida- Bien, ya sé que no son de por aquí. Conozco a todos los magos y brujas de los alrededores y cada vez quedamos menos ¿Quiénes son y que hacen en mi bosque?.
- Ehr…Su bosque?- Charlie miraba a la mujer confundido. Hermione le piso el pie y tomo la palabra.
- Mi nombre es Hermione Granger y venimos de Londres. Solo buscamos un pueblo llamado Wettown para poder regresar. ¿Puede decirnos dónde estamos?
- ¿Londres? ¿Wettown?, lo siento. No conozco esos lugares. Este es el Bosque de Wulfgar marca la frontera entre Northumbria y Caledonia al norte del gran muro.
La cara de los chicos era de puro estupor. Un hilo helado recorrió la espalda de Hermione a medida que procesaba la información y una terrible sospecha se instalaba en su mente.
- ¿Puede decirme en que año estamos?- pregunto con voz temblorosa
- No lo sé con seguridad…- la mujer frunció el entrecejo como haciendo memoria- deben haber pasado unos sesenta inviernos desde la muerte de mi abuela, eso fue después de que se marcharon los romanos…
De pronto un cuervo negro y muy gordo salió del túnel aleteando algo despistado por la repentina claridad y se posó en la cabecera de la mesa.
- Llegó Edris, trae noticias- dijo levantándose apresuradamente con el cuervo graznando a su alrededor- voy a prender las antorchas del túnel. Quédense aquí y terminen de comer. No salgan… Es peligroso.
Todas las caras se vuelven hacia Hermione quien esta blanca como un papel y totalmente abstraída.
- Granger…- Theo le toca suavemente la mano- ¿Esa mujer está loca? ¿Sabes de que está hablando?
- Retrocedimos en el tiempo…- Hermione parece a punto de vomitar- Estamos en el año 500 o 600 según recuerdo de mis clases de historia. ¿QUE VAMOS A HACER? ¿COMO VAMOS A VOLVER?
- ¡De que estas hablando Granger! ¡Eso es imposible!- Theo la ha tomado de los hombros y la remece suavemente para hacerla reaccionar. El resto de los chicos se ha quedado paralizado en su asiento.
- Todo concuerda… Northumbria es el nombre de la zona de Inglaterra y a Escocia se le llamaba Caledonia… El muro del que habla debe ser el muro de Adriano. Este es el mismo lugar en el que estábamos pero 1500 años en el pasado. Las ropa de la mujer... el dragón... el esqueleto y esa pobre que quemaron en el camino…-Hermione seguía ensimismada hablando en un susurro con el pánico pintado en su rostro- Estamos en un periodo plagado de guerras y pestes…
- Hermione tiene razón- Luna mira a todos y habla calmadamente- El bosque es distinto, esta hablando… puedo escuchar sus susurros, pero no entiendo lo que dice.
- Okay, supongamos que estas dos chifladas tienen razón ¿Cómo volvemos?- Draco se nota asustado bajo su tono de arrogancia- debe haber una forma ¿o no?
Se hizo un pesado silencio, roto solo por tamborileo de los dedos de Draco sobre la mesa. Luna lo acallo poniendo su mano sobre la de él con lo que se ganó una mirada furiosa por parte del chico. En ese momento el sonido de pasos de animal precedieron a la aparición de un lobo negro a la entrada del túnel. Del doble del tamaño normal, la enorme bestia los inspecciona con sus ojos ambarinos emitiendo un gruñido. Charlie saco su varita expectante ante un ataque, pero el lobo con una última mirada se dio media vuelta y desapareció en la oscuridad. Casi al instante apareció la mujer seguida de un hombre joven de aspecto salvaje, de cabello largo y negro, vestido con burdos pantalones de cuero, una túnica corta y una larga capa negra. Sin mucha ceremonia el hombre se sentó a la mesa y comenzó a comer un trozo de pan, mientras la mujer le servía un cuenco con comida y se sentaba a la cabecera con aire solemne-
- Bien, ahora ya estamos todos Debo decirles que Edris viene siguiéndolos desde esta mañana y ya conozco sus nombres. El mío es Cassandra y soy vidente… y una bruja como ustedes.- Hermione dio un bufido ahogado - Eres muy inteligente pero la sabiduría requiere ver más allá de lo evidente.
Se quedó en silencio un momento, meditando lo que debía decir y luego continúo con voz solemne
- Las voces del bosque se han acallado por la maldad de los humanos, la naturaleza sufre, las criaturas mágicas son víctimas inocentes de la destrucción. Magos y no mágicos por igual se han visto envueltos en guerras para perpetuar en el poder a hombres ambiciosos a quienes no conocen y ni siquiera han visto de cerca y no entienden que con eso se destruyen a sí mismos, nada bueno ha sucedido y tiempos peores se avecinan para los que son como nosotros. Creo saber de dónde vienen ustedes y porque están aquí, necesitamos de su ayuda y fueron enviados a nosotros para salvar a los inocentes y darnos una oportunidad de sobrevivir.
- Espere un momento… No entiendo lo que quiere decir. ¿Usted nos trajo aquí?- Charlie reflejaba los sentimientos del grupo- ¿En que podríamos ayudar? No sabemos nada de lo que ocurre aquí, usted misma lo dijo, somos forasteros…
- ¡Te dije que no lo harían Cassandra!- la voz ronca de Edris interrumpió el discurso.
- Cálmate Edris. Solo podrán decidir cuándo entiendan…
- ¡Por las barbas de Merlín!- exclamo Charlie exasperado
-¡No menciones ese nombre en esta casa!- El cambio en Cassandra fue evidente- No vuelvas a mencionar al hombre que desato la guerra y que le rompió el corazón a mi abuela.
- ¿Usted es nieta de Morgana?- pregunto Theo con los ojos como platos.
- Mi nombre es Cassandra le Fay y si, Morgana era mi abuela. La última gran hechicera, la última hija de la naturaleza. Casilda, mi madre, no heredo sus poderes y yo… es poco lo que puedo hacer con una varita. ¡Es por eso que debemos preservarnos sino la magia se extinguirá! Ahora mismo solo hay unos pocos de nosotros diseminados en pequeños pueblos devastados por la guerra y el hambre. Nos culpan de las calamidades y tenemos que esconder nuestros dones a riesgo de ser apresados y muertos. – Los ojos de Cassandra se nublan como si estuviera viendo más allá de las paredes que los rodean- Hay un pequeño valle alejado entre las montañas en donde ya se han refugiado algunas familias, pero necesitamos ayuda para salvar a los chicos que han quedado sin familia. ¡Cuéntales Edris!
Durante todo ese tiempo Edris ha permanecido absorto y silencioso. Le dirige una mirada hosca al grupo y comienza a hablar de mala gana.
- El carro que vieron quemarse transportaba a una mujer llamada Kara. Era una bruja como nosotros y su único pecado fue dejar que sus vecinos la descubrieran madurando las verduras de su huerto con un hechizo. Kara era viuda con tres hijos pequeños y no quería que los chiquillos lloraran de hambre.- hizo una pausa y continuo con amargura- ahora está muerta y sus hijos apresados en una celda junto a otros niños en la misma situación a la espera que se decida qué hacer con ellos. Pasando hambre y frio, pero sobretodo soledad…
En silencio dejaron penetrar en su mente el horror del relato, hasta que Draco los sorprendió a todos.
- Está bien. Yo me apunto. ¿Alguien más?- dijo mirando a su alrededor - ¡Que! Si ya estamos aquí no sacamos nada con seguir dándole vueltas al asunto. Mientras antes terminemos con esto mejor para todos.
- Voy contigo- Theo lo miraba con una sonrisa socarrona
- Y yo. ¿Hermione? ¿Luna?- ambas chicas asintieron. Luna tenía los ojos llorosos de emoción, su debilidad eran los niños- Y bien… ¿Cuál es el plan.
- Por ahora ir a cazar. Nos acercaremos al pueblo para que conozcan el territorio y algo se nos ocurrirá.- Edris se levantó y tomo de un rincón un pequeño morral- Los hombres vienen conmigo. Las mujeres se quedan aquí.
Hermione abrió la boca para protestar pero Cassandra la callo con una sonrisa que significaba "Hombres…".
Una vez que quedaron solas, Hermione trato de satisfacer su curiosidad.
- Ehrrr… señora…¿Podría contarnos la historia de su abuela? De dónde venimos hay versiones distintas….
- Llámame Cassandra, Hermione. Y no… Más tarde hablaremos de ella, ahora tenemos mucho que hacer para que estén cómodos aquí.- Dijo levantándose y recogiendo la mesa- ¿saben hacer hechizos domésticos?
A media tarde ya estaban instalados. Limpiaron y separaron en dos la gruta interior en donde vivían los animales, apilaron paja para hacer los lechos, hicieron túnicas de lana basta para todos "Llamaran la atención con esa ropa", transformaron las capas de camuflaje en tejido de lanas y piel de animal. Limpiaron las telarañas del túnel y Hermione descubrió dos grutas más en su interior, una que era usada para guardar alimentos, telas, cerveza y vino y en la segunda hicieron un nuevo corral para las dos cabras y la gallina.
"Síganme, nos merecemos un premio", la mujer tomo una botella de vino y tres vasos. Lleven sus vestidos nuevos" y con precaución se encamino por el túnel hasta una bifurcación por la que salió al exterior en algún lugar más profundo del bosque. Caminaron un par de metros y se encontraron frente a una poza poco profunda oculta por un denso follaje. Casandra recogió algunas raíces y pétalos de flores las que machaco en un cuenco de madera hasta obtener espuma que vertió en la poza de agua termal. Tomo su varita, una rama de forma curiosa sin adornos y sin pulir, y agito las aguas hasta que toda la superficie estuvo cubierta de espuma. Sin miramientos se quitó la túnica quedando con un camisón delgado y se metió al agua. "Vengan. Hay sitio suficiente para todas".
Luna y Hermione entraron al agua vestidas con ropa interior y camisetas de algodón, que la mujer examino con curiosidad.
Bien, brindemos por este descanso- dijo sirviéndoles un vaso de vino color ambarino, dulce y helado- y ahora les puedo contar la historia de mi abuela.
Casandra acomodo la espalda en la orilla de la poza y comenzó a hablar con la mirada perdida en la copa de los árboles que la rodeaban. "mi abuela Morgana nació en mitad de la primavera en el lugar más recóndito de este bosque. Era hija de una bruja joven y un mago muy anciano, que murió el día de su nacimiento. Un día un cazador mato a su madre, cuando ésta estaba transformada en cierva. La criatura podría haber muerto sola en el bosque pero la naturaleza guio al cazador hasta encontrarla durmiendo entre las raíces de un árbol. El cazador, Gorlois duque de Cornualles, sobrecogido por el hallazgo le llevo al bebe a su joven esposa y ambos la criaron como su hija.
En ese tiempo, un joven mago llamado Merlín, se introdujo en la corte del Rey Uther Pendragón y logro ganarse un puesto de honor a su favor. Uther estaba en guerra con el Duque de Gorlois y lo que es peor codiciaba a la esposa del duque, Igraine.
Merlín estaba al tanto de todo y prometio a Uther entregarle a Igraine a cambio de transformarse en su consejero. Y así fue que una noche ambos hombres se enfrentaron en batalla y Uther dio muerte a Gorlois. Luego Merlín, mediante una oscura poción, transfiguro a Uther Pendragón en el duque para que pudiera yacer con Igraine y después desposarse con ella, con la promesa de entregarle al hijo que fuera concebido.
Esa noche la duquesa concibió un hijo que, meses después, fue entregado a Merlín quien a su vez lo entrego a un caballero de la corte para que lo cuidara."
"Ese era el Rey Arturo" La interrupción de Hermione tomo por sorpresa a la mujer quien solo sonrió y continuó relatando. "Bien, nos saltaremos esa parte ya que la conocen"
"Con la muerte de Igraine y Uther Pendragón y el reino sin heredero comenzaron las batallas por el poder. Con lo que no contaban fue con la astucia de Merlín que maquino todo para continuar en el poder a través de una marioneta muy especial: el joven Arturo.
Cuando Morgana y Arturo eran adolescentes, se encontraron por primera vez en un torneo, se vieron desde lejos y quedaron profundamente enamorados. Al poco tiempo de amarse como hombre y mujer y con el corazón latiendo por esta nueva emoción, el joven Arturo realizo la mayor hazaña… sacar la espada de la piedra y transformarse en rey.
La ambición de Merlín era inconmensurable. Quería solo un gran reino que llegara de costa a costa y desde las montañas heladas hasta el mar. Sus intenciones eran buenas, el creía que con eso forjaría un gran imperio en donde todo sería paz. Pero se inmiscuyo en el corazón de los hombres e hizo brotar lo peor de ellos, maquino con las emociones y se olvidó de lo más importante, el corazón humano. Quizás si alguna vez Merlín hubiera amado, su comprensión de los seres humanos hubiera sido mayor y no hubiese cometido los errores que dejaron tantas y tantas víctimas. Aun así, no puedo negar que era un gran mago y su poder enorme. Con un solo giro de su varita era capaz de cambiar el rumbo de las batallas…Pero esa es otra historia.
Merlín obligo a Morgana a casarse con el rey Uriens, mintiéndole para quitarla de en medio y diciéndole que ese matrimonio era voluntad de Arturo. Morgana acato la orden, pero al poco tiempo loca de dolor se refugió sola en el bosque. Ella siempre estuvo consiente del su inmenso poder pero fue en el bosque a solas, en donde se convirtió en la más grande hechicera que el mundo ha conocido, con el poder incluso de dominar la naturaleza, provocar lluvias, galopar en el viento...
Con Morgana fuera de sus vidas, Merlín tramo la alianza que afianzaría el reino. Desposaría a Arturo con Guinevere y de esa manera uniría el Norte y el Sur de manera definitiva.
El día que Arturo conoció a Guinevere, Merlín les dio una poción de amor que los encegueció de pasión. Lástima que la primera persona a quien vio Guinevere fue a Sir Lancelot y no a Arturo. Todo eso fue una tragedia que no me gusta recordar y termina con Lancelot huyendo avergonzado y expiando culpas por su traición y Guinevere encerrada en un convento.
Morgana nunca olvido a Arturo y en una cacería volvió a encontrarlo en medio del bosque y dieron rienda suelta a su amor durante tres días y tres noches. Luego Merlín los encontró cuando, transfigurado en un águila, recorrió el bosque hasta divisar a la pareja. Se dijeron palabras terribles y terminaron separados nuevamente.
Paso el tiempo y Morgana tuvo a su hijo, Mordred quien creció odiando a Arturo. Morgana le rogo a Merlín por su hijo, quería que lo uniera a la corte como su aprendiz para aliviar el rencor del muchacho quien se resentía día a día al verse alejado de todo lo que consideraba como suyo.
Ante la negativa de Merlín, que temía desbaratar el poder del Rey Arturo llevando un bastardo a la corte, lucharon con fiereza y finalmente mi abuela lo derroto en combate. ¡Fue terrible! El resplandor de los hechizos hacia que la noche cerrada pareciera día claro. Morgana era joven y Merlín demasiado viejo y debilitado por la dura vida de cuarteles a la que se había obligado por conseguir ser la sombra gris tras del trono. Morgana rompió su varita y lo encerró para siempre en una cueva en donde murió solo y en la más absoluta oscuridad. Ese día el reino se partió en pedazos y todos los nobles y caballeros comenzaron una lucha fratricida por el poder. Arturo se vio debilitado por la ausencia de Merlín y Morgana perdió gran parte de su magia y, una vez más, se recluyo en este bosque con Mordred como única compañía.
Después de un tiempo, Morgana ya no era capaz de dominar a su hijo Mordred convertido en un adolescente iracundo. Finalmente huyo del lado de su madre para unirse a los que luchaban y entrar en batalla. Morgana hizo lo único que pudo y fue imbuir de magia su armadura para protegerlo.
En medio de la cruenta guerra, Mordred se enfrentó a su padre sin saber que con ello se enfrentaba a la única arma capaz de matarlo, la espada mágica Excalibur. Arturo, sin saber quién era el muchacho, se enfrentó a él en un duelo en medio de la sangrienta batalla. Estaba furioso con la arrogancia del joven jinete que diezmaba a sus caballeros como si estuvieran hechos de paja. Dándole una feroz estocada lo hirió de muerte y Mordred a su vez hirió a su padre con una daga emponzoñada.
Arturo, enfermo de remordimientos y angustia, pidió perdón de rodillas a Morgana por todo el desastre de sus vidas y ella, más allá del dolor, lo perdono y cuido en sus últimos días.
Un año después nació mi madre Casilda, sin una gota de magia en sus venas, ella se enamoró de un soldado herido al que cuido por un par de meses y después la abandono para seguir luchando. Mi madre me dio a luz en medio del bosque y en cuanto nací me dejo al cuidado de mi abuela y se marchó en busca del soldado. Con el tiempo supimos que murió sola siguiendo el rastro de las batallas. Nunca volví a verla.
Yo me crie con mi abuela en esa cueva en el bosque, me enseño todo lo que se y a su muerte seguí subsistiendo con la venta de pociones hasta hacerme fama de sanadora. Pero ahora la guerra y las invasiones han enloquecido de miedo a los pueblos y se desconfía de todo. Especialmente de mí que soy mujer, tengo la sabiduría antigua de sanar y puedo hacer algo de magia con este palito."
- ¿Nunca te enamoraste?- pregunto Luna con mirada soñadora y haciendo ondas sobre la superficie del agua con sus brazos.
- No tuve ese privilegio, pero Edris llego para hacerme compañía y ha sido como un hijo para mí. Sus padres eran no magos y la primera vez que Edris mostro su poder lo dejaron abandonado, con la creencia que estaba poseído por un espíritu maligno.- Casandra levanto la vista y alcanzo a ver las primeras estrellas entre las copas de los arboles- Se nos ha hecho tarde. Edris debe estar por llegar.
Cuando llegaron a la cueva, Edris y los demás ya estaban allí. Desde el túnel era posible oler la carne asandose y escuchar las carcajadas de los chicos que estaban sentados a la mesa enfrente de grandes jarras de madera llenas de cerveza oscura.
- Y esta es de un Bola de Fuego… Un inmenso cabron rojo todo escamas y púas. Me dio con una especie de aleta que tienen en la punta de la cola.- Charlie mostraba una larga y fina cicatriz en sus costillas.
- Eso es un rasguño, esto si es una cicatriz. Me cogió un jabalí mientras cazaba. …- Edris mostraba su pierna con una enorme cicatriz amoratada, pero al verlas se cubrió rápidamente- Por fin llegan. Estaba por ir a buscarlas.
- ¿No es demasiado fuerte esa cerveza?- dijo Casandra removiendo el fuego de la chimenea- Supongo que fueron al pueblo y ya saben cómo sacar a los pequeños.
- No te enojes. Ya tenemos todo planeado y si sale bien esos chicos estarán aquí mañana. Este amigo pelirrojo tiene muy buenas ideas y los otros dos no se quedan atrás.
- Si tú lo dices….- dijo la mujer cambiando la cerveza por jugo de calabaza- quisiera que lo tomaras con seriedad, emborracharse antes de una misión no es buena idea. Ahora cuéntenme cual es el plan.
Todos se sentaron a la mesa y Charlie tomo la palabra.
- Los seis niños están encerrados en una especie de cobertizo en la casa de Cearo, el líder del pueblo y también el más poderoso, es un muggle. Crearemos una distracción y cuando la gente esté reunida liberaremos a los niños. Todo debe ser rápido, una misión de entrar y salir. Debemos ir nosotros, a Edris lo conocen y no pueden relacionarlo con esto.
- ¿Qué tipo de distracción?- Hermione no parecia muy convencida del plan que, segun su parecer y gracias a la cerveza, estaba lleno de lagunas.
- Ahí es donde entran Luna y tú. Edris dice que hace bastante tiempo no llega ni una distracción al pueblo. Entraran disfrazadas de artistas ambulantes y pueden bailar o cantar Theo las ayudara con un tambor. Mientras Draco y yo sacamos a los niños.
- Tengo una idea mejor…- Casi se escuchaba el rodar de los engranajes del cerebro de Hermione – Malfoy y Theo ayudan a Luna en la distracción. Yo puedo cambiar el aspecto de Edris, no totalmente pero si lo suficiente para que no lo reconozcan, y nos acompaña para guiarnos y para dar la voz de alerta si algo no va bien. Luna baila bien y con un pandero y un tambor podrán hacer suficiente ruido para atraer a los aldeanos y mientras tanto Charlie y yo buscamos a los niños.
- Me gusta esa idea pero cambiemos a Weasley por Malfoy. Es mejor rastreador y para esto se requiere sigilo- Edris miraba Hermione evaluándola- Eres valiente, no muchas mujeres se arriesgan de esa manera voluntariamente.
- Tomen esto- Cassandra les entrega a Luna y Charlie los instrumentos- Les enseñare un par de canciones fáciles y unos pasos de baile. Son diferentes a los de donde ustedes vienen.
Hermione se escabullo hacia la salida. Ya se ha hecho de noche y el bosque alrededor del refugio se ve oscuro y amenazante. El aire es frio y huele a humedad. Escucha un coro de insectos y el croar de ranas acompañado por el ulular de una lechuza. A sus espaldas se escuchan las voces de luna y Cassandra cantando acompañadas por el tambor de Charlie.
No quiere ir con Draco, pero no pudo negarse. A pesar del tiempo aun le duele verlo y eso afecta su ánimo para afrontar la misión, que puede parecer fácil pero hay miles de cosas que pueden salir mal. No tiene miedo, ha habido cosas peores, pero ¡qué mal le hace volver a encontrarse con Malfoy!
Cierra los ojos y se deja traspasar por el viento frio. No se da cuenta que se está helando hasta que siente una capa sobre sus hombros. Se voltea sobresaltada para encontrarse con los ojos de Theo que la observa con un brillo picaresco.
- ¿Te asuste o esperabas a otra persona?
- Solo me sorprendiste Theo.- Hermione le sonrió. Se siente cómoda con el- Estaba pensando como volveremos y no se me ocurre nada. Ni siquiera sé que o quien nos trajo aquí.
- Eso es fácil… Draco. La niebla salió cuando toco el pozo con su varita.
- Ese idiota… Cualquiera sabe que eso no se hace. – Hermione lo mira directo- ¿Recuerdas algo más? Yo solo recuerdo la niebla y después despertar aquí.
- No nada mas- Theo recogió una caña del suelo y comenzó a ahuecarla y hacerle agujeros con su varita.- Y hablando de eso… ¿Cómo lo llevas?
- A pesar de que Theo no la miraba, Hermione enrojeció violentamente y se puso a la defensiva.
- ¿A qué te refieres?
- ¿Extrañas tu casa?
- Creo que es pronto para desesperarse…
- Cuando volvamos deberías plantearte conservar el estilo "medieval". Te ves increíble.
- Theo ¿Estas coqueteando conmigo?
- No, no le haría eso a un amigo…
Y sacando un par de notas a su recién terminada flauta volvió al refugio, dejando a Hermione totalmente desconcertada.
….
Al día siguiente la actividad en el refugio comenzó temprano. Casandra se llevó a Luna a una de las cuevas del túnel para prepararla. Edris había reparado el arco largo y se sometió al escrutinio de Hermione quien modifico el color de su pelo y le puso una barba y cejas tupidas que ocultaban sus ojos. Convirtió en castaño el pelo de Charlie pero Draco no dejo que hiciera nada "Yo me encargo Granger" y por sí mismo cambio su pelo rubio por una melena canosa a juego con una barba desgreñada. El disfraz de Draco obligo a Hermione a ponerse a juego, por lo que oculto algunos de sus dientes y encaneció su melena y se hizo una trenza de la que escapaban mechones. Se ensucio la cara y las manos con hollín hasta tener el aspecto de anciana mendicante. Dos raídas túnicas marrones les dieron el toque final. Nadie los miraría por segunda vez.
Theo y Charlie se rieron a mandíbula batiente por el aspecto de los dos, en especial de la nueva sonrisa desdentada de Hermione.
Cuando Luna hizo su aparición todos se quedaron boquiabiertos. Era Luna pero vestida con un hermosa túnica rosa y su pelo, por una vez, peinado y cepillado hasta parecer hilos de oro, parecía flotar alrededor de su cabeza. Su sonrisa delicada y sus grandes ojos celestes completaban el cuadro. Hermione escucho a Charlie soltar el aire que había retenido desde que Luna entro al lugar.
- Estas preciosa…
- ¿Tú crees? Me gusta más el disfraz de Hermione, es más divertido- Aun así Luna sonrió complacida y le dedico a Hermione una sonrisa enigmática.
- Si Weasley dejo de babear ¿Nos podemos ir?- Draco ya estaba en la entrada del túnel, sosteniendo un saco con los instrumentos- Quiero terminar esto rápido.
En silencio entraron al túnel mientras Casandra parecía orar con los ojos cerrados. Al pasar a su lado Hermione sintió algo cálido que la emociono y se le nublaron los ojos. "Es su cariño, ya te acostumbraras". Edris pasó por su lado hasta tomar la delantera. Caminaron en silencio internándose bajo tierra. En la medida que avanzaban se encendían antorchas que se iban apagando mientras se alejaban. Podían divisar las raíces de los arboles sobre sus cabezas y el aire estaba impregnado de olor a humedad y moho. Vieron un par de liebres correr a esconderse en la oscuridad siguiendo las ramificaciones del túnel principal.
Cuando parecía que ya no volverían a ver la luz del día, Edris les hizo una señal para empezar a subir. Treparon por las raíces hasta alcanzar la salida y se encontraron con un vasto campo de césped que continuaba hasta una hondonada en donde estaba ubicado el pueblo. Desde la distancia las casa de piedra y techo de paja parecían una maqueta.
- Aquí nos separamos. Entraremos por la calle principal hasta el centro, junto al pozo. Hoy no es día de comercio por lo habrá poca gente. Casi todos mujeres, niños y ancianos. Ustedes dos den un rodeo para llegar a los niños desde el callejón, yo iré adelante para guiarlos. Eviten que los vean hacer magia- Edris hizo una señal con su mano y el enorme cuervo gordo llego a posarse en su hombro.- Este es Cuervo, les mostrara el camino si llegamos a separarnos. Bien ¡Andando!
Recorrieron el camino en silencio hasta llegar a las primeras casas y se separaron. Draco y Hermione tomaron el laberinto de callejuelas hasta la parte trasera de la casa de Cearo y esperaron apoyados en una esquina al inicio del "espectáculo". Edris se adelantó a ellos y se ubicó discretamente en otra callejuela entre la plaza y la casa de Cearo.
En cuanto se instalaron al lado del pozo, Charlie comenzó a tocar el tambor y Theo su flauta de caña. La poca gente del pueblo empezó a congregarse alrededor mirándolos con curiosidad.
"Amigos de este amable pueblo, venimos de tierras lejanas a brindarles un regalo a cambio de unas pocas monedas, una hogaza de pan o una manzana. Incluso recibo la sonrisa de las bellas señoritas" dijo Theo dirigiéndose a dos chicas sucias y famélicas, las que rieron tapándose la boca por lo que dedujo que la falta de dientes era más común de lo que pensaba. Le hizo una señal a Charlie y atacaron una melodía rápida y pegajosa a la que Luna se unió con la voz y palmeando mientras bailaba.
- Ya comenzaron- dijo Draco escabulléndose hacia la casa de Cearo- Mierda… ¡quién es ese?
Un hombre extremadamente delgado pero elegantemente vestido acababa de salir al callejón, llevaba en la mano una fusta larga y un arco además de un carcaj lleno de flechas, del cinturón de su túnica pendía una espada con el mango enjoyado, tras el salió un adolescente llevando un caballo cogido por la brida y una capa forrada en piel colgando de su brazo. Ayudo al hombre a montar y le entrego la capa.
El hombre se volteó a mirar con desprecio a la pareja de "ancianos" que parecían descansar encogidos contra la pared. Dirigió el caballo en su dirección y con la fusta alcanzo brutalmente el hombro de Hermione, quien se helo a la vista de ese rostro cadavérico en donde los ojos intensamente negros y brillantes los miraban con asco frunciendo los delgados labios blancuzcos.
Draco se apresuró a levantarla con cuidado y mantuvo un brazo sobre sus hombros hasta que ella se recompuso, mientras levantaba el otro brazo instintivamente para protegerse. Sin una palabra el hombre dio la vuelta y se alejó al trote. Todo paso tan rápido que no tuvieron tiempo de reaccionar.
"Váyanse antes de que regrese o me golpeara a mi" El adolescente estaba a su lado con el rostro desencajado de miedo. Rápidamente Draco lo apunto con su varita "Dormiens" y, arrastrndolo por los pies, oculto al adolescente tras la puerta.
- ¿Granger, estás bien?
- Me duele mucho, pero no creo que este quebrado- Hermione tenía los ojos llenos de lágrimas de dolor- Creo que los niños están ahí.
Entre las tablas de lo que, en tiempos mejores, fue una pesebrera se asoman las caritas sucias y asustadas de tres niños de distintas edades. Ambos se acercan y Draco reprime una arcada al pasar cerca de un agujero que, por el olor que despide, sirve de letrina.
"Alohomora" Hermione abre la puerta y se encuentra con seis niños sucios, delgados y harapientos que van desde los dos años hasta los ocho. Cuatro de ellos retroceden asustados y los más pequeños duermen entre la paja sucia que les sirve de cama.
- Vengan conmigo, los llevaremos con Cassandra.- Draco saca unos mendrugos de pan de sus bolsillos y los niños se arremolinan a su alrededor. Alcanzan a escuchar los últimos sones de la segunda canción. Les queda poco tiempo para escapar.- rápido niños, tenemos que salir de aquí en silencio.
- Toma a la niña en brazos yo llevare al más pequeño. Y por favor ten tu varita empuñada. Ya no estamos para precauciones- Hermione lo apremia al darse cuenta de que los más pequeños hierven en fiebre.
Sigilosamente salen como pueden al callejón acarreando a los niños tras ellos, a tiempo de oír la última canción.
En la pequeña plaza, Luna baila frenéticamente y corre entre el público haciendo sonar su pandereta, mientras gira sobre sí misma. Todos los que están congregados en el lugar adquieren una mirada perdida y uno a uno caen al suelo dormidos.
Luna divisa como Draco y Hermione traen a los niños y ya se alejan en dirección al bosque a través del callejón lateral y a una señal echan a correr los cuatro también, dejando tras de sí un reguero de aldeanos dormidos.
Cuando se juntan en la planicie se sobresaltan con el sonido de un cuerno de caza y el barullo de ladridos que se acerca cada vez más.
- Es una cacería ¡Corran al bosque! Tome cada uno un chico en brazos y avancen lo más rápido que puedan, yo detendré a los perros.- dijo Edris antes de transformarse en el enorme lobo negro.
- Ustedes dos vengan conmigo, yo ya he lidiado con gemelos. ¡Vamos deprisa!- Tomando a dos niños en brazos Charlie comenzó a correr hasta la entrada del túnel.
- Granger, dame al niño. Y apresúrate- Draco se posiciono junto a Hermione con cara de no admitir objeciones.
Una vez dentro del túnel dejaron a los niños mayores caminar por sí mismos, por lo menos hasta que se cansaron a mitad de camino. Draco transpiraba y resoplaba bajo su doble carga, pero no quiso soltarlos hasta que llegaron al refugio.
Casandra tenía todo preparado para recibirlos, los lavo con agua tibia y les puso ropa limpia ayudada por Luna y Hermione. Les dio pociones restauradoras mezcladas con leche de cabra y se ocupó de los pequeños bajándoles la fiebre con tisanas de hierbas-. "Pobrecitos, están muy débiles"
Finalmente llego Edris, que se había dejado ver por el pueblo para alejar sospechas.
- Hay todo un alboroto. Buscan a los músicos que se robaron a los niños, culpan al hombre de la flauta. Saldrán esta noche con antorchas, pero no se atreven a internarse en el bosque.- Edris aún conservaba un aspecto algo lobuno que se acentuaba al comer vorazmente el trozo de carne que tenía trinchado en un cuchillo.
- ¿Cómo hicieron para dormir a todos?- Hermione tenía el brazo en cabestrillo después que Cassandra la curara con cataplasmas de barro y hierbas.
- ¡Oh! Eso fue idea de Cassandra- Luna se sentó también a comer- Impregno el pandero con polvos de amapola y adormidera. Cada vez que lo golpeaba las personas a mí alrededor lo absorbían.
- Los niños están dormidos ¿Alguien me acompaña con un trago de licor de moras?- Cassandra entro a la habitación con una sonrisa de oreja a oreja- una noche de sueño y una buena comida y mañana podremos entregarlos a sus familias. No saben cómo les agradezco…
- Si me disculpan, estaré fuera un rato- Draco se levantó y salió del refugio acompañado de una jarra de licor de moras.
"¿Dije algo malo?" Después de tranquilizar a Cassandra, "Déjalo, a veces necesita estar solo o se pone insoportable", continuaron conversando y celebrando hasta bien entrada la noche, buscando entre todos la forma de regresarlos. Finalmente uno a uno fueron a costarse y Hermione fue quedándose sola en la mesa con la compañía de Cassandra.
- ¿Crees que podamos irnos alguna vez?
- Claro que si niña, solo tenemos que encontrar como. Tengo un arcón lleno de pergaminos que puedes revisar y de seguro algo se nos ocurrirá. Voy a dormir, mañana será un largo día. ¿Por qué no le dices a Draco que entre? El aire está muy frio, no me extrañaría que empezara a nevar- Cassandra se envolvió en un chal de lana gruesa y le tendió otro a Hermione- No estés triste tú también, todo se resolverá entre ustedes dos.
- Yo no tengo nada….- no pudo terminar pues Cassandra le hizo una seña desde su camastro y se quedó dormida al instante.
Hermione dudaba en salir, pero igualmente estaba preocupada. Fuera el viento era gélido y Draco llevaba ya mucho tiempo solo frente a la inclemencia del frio por lo que se puso el chal y se armó de valor para hablar con él.
Draco llevaba tiempo enfrentándose a sus propios sentimientos. El fustazo a Hermione lo sacaba de quicio, si no lo hubiera pillado desprevenido el cuerpo de Cearo estaría a esas horas hundido en su propia letrina.
Y por otra parte estaban los niños, no podía sacarse de la mente la expresión de sus ojos y la forma desesperada en que se había arrojado sobre los pedazos de pan, le recordaban cosas que trataba de mantener encerradas en el último rincón de su memoria pero que a veces se escapaban y revolotean emponzoñando su ánimo. Pero ¡que mierda! Ser carcelero en la Mansión Malfoy no había sido su elección precisamente y siempre trato de evitar males mayores y puso en juego su propia integridad al robar comida para los prisioneros. ¡Hasta la Lunática testifico a su favor!
Pero por mucho que racionalice su pasado, la sensación de incomodidad persiste y la única vez que se sintió a salvo de los remordimientos fue en el breve periodo junto a Hermione, ella logro ser su bálsamo contra las pesadillas hasta que lo abandono…
¡No! Él era un Malfoy, maldita sea y los Malfoy no ruegan y tampoco son abandonados, ¡si quería una explicación debió preguntar y no correr a esconderse a París…!
Y ahí en ese mismo momento se dio cuenta que su ausencia seguía doliendo y que, a pesar de todas las excusas que se diera a sí mismo, si existiera una manera de enmendar sus errores, volvería al día que fue a buscarla al Ministerio y no habría perdido tiempo emborrachándose después de enterarse de su partida, si no que hubiera buscado el primer traslador disponible y le hubiera traído de vuelta directo a una entrevista exclusiva con Rita Skeeter para cortar de raíz tanta tontería… eso en el hipotético caso que ella hubiera aceptado. Pero las cosas estaban como estaban y lo único que podía hacer era dejar de reaccionar como un patán cada vez que ella abriera la boca.
- Malfoy- Hermione estaba parada tras él, tiritando de frio.- ¿Por qué no entras? Te vas a congelar.
Draco arregla la capa de piel negra que lo hace parecer el doble de su tamaño y tira el cigarrillo muggle al suelo.
- Recoge esa colilla, tardan una eternidad en degradarse y no debemos dejar ni una sola huella de nuestra estancia aquí.
Sin decir palabra Draco recoge todas las colillas de cigarrillo esparcidas a su alrededor y las mete dentro de la cajetilla vacía, "Evanesco". Luego se sacude las manos y comienza a caminar hacia el refugio. Al pasar al lado de Hermione pasa un brazo sobre sus hombros "Ven, te estas congelando" e intenta acercarla a sí para abrigarla. Hermione reacciona como si la hubiera mordido una serpiente, librándose de su brazo.
- No es necesario, estamos cerca.- Hermione se aparta de él y camina por delante como si no tolerara siquiera mirarlo.
Draco no tiene paciencia. Y aún menos tolerancia que paciencia cuando se siente rechazado. Por eso manda al carajo cualquier resolución de buena voluntad
- No te ilusiones Granger, nunca como dos veces del mismo plato.- Le dice cuando pasa por su lado y la deja tiritando de rabia.
