Capítulo 6
Los personajes y otros elementos pertenecen a J.K. Rowling. Yo solo los tomo prestados sin fines de lucro, para no olvidarme de soñar.
Al surcar el lago se dan cuenta que la aldea esta más lejos de lo que esperaban, el estomago de Charlie dio un fuerte gruñido, aplacado solo por una pequeña manzana. Cuando por fin divisan la orilla opuesta, finísimos copos de nieve comienzan a caer y a revolotear sobre ellos y en la lejanía se confunden con los hilillos de humo que salen de las chimeneas de las pequeñas casas de piedra que se levantan al pie de la colina.
En el muelle de madera, los espera un grupo de niños que salen corriendo y gritando "¡Ya llegan!". Luna salta ágilmente de la embarcación y echa a correr tras ellos. Charlie se encuentra con la mano que le tiende Edris para ayudarlo a subir y llevar el hatillo que dejo olvidado Luna.
Veo que el viaje fue tranquilo. Apresurémonos, los estábamos esperando para comer- El cambio en el semblante de Edris era evidente. Se veía más vivo, sin el aspecto taciturno que le era característico.- Tuve buenas noticias mientras los esperábamos…
Mientras se acercaban al pueblo, Charlie se percato que el ambiente era festivo y la celebración iba por todo lo alto.
Las casas del pequeño poblado estaban engalanadas, adornadas con ramas de pino y cestas de paja repletas de frutos del bosque en su entrada. Enormes fogatas calentaban el ambiente, mientras se cocinaban grandes trozos de carne y mantenían los calderos calientes. Por todas partes se veía gente brindando con jarros de cerveza de mantequilla e hidromiel y se escuchaban las risas de los chiquillos mientras corrían alrededor persiguiendo a un cerdo que escapaba de ellos y de un par de perros flacuchos. Un mago delgado hacía sonar un concierto de gaitas llevando el compás con su varita mientras algunas parejas improvisaban una ronda bastante desordenada.
Ve a Luna acercarse con una jarra humeante en una mano, Cassandra viene con ella y se detienen y saludan a cuanta persona pasa por su lado.
-¡Esto es mejor de lo que esperaba! Han llegado muchas familias para refugiarse y esta idea se está replicando en otras zonas…- Cassandra tiene el rostro y los brazos pintados con símbolos de un intenso color azul- Que lastima que se perdieron la ceremonia. Dimos gracias a los dioses y pedimos su proteccion con ofrendas del bosque. Pero al menos llegaron a tiempo para comer. Me llevo a Luna para ayudar al resto de las mujeres.
- Toma Charlie, con esto se quita el frio muy rápido- Luna le entrega la jarra y en un impulso le besa la mejilla y se va hacia el grupo de mujeres que se afana con escudillas sirviendo la comida.
Charlie la sigue con la mirada mientras se aleja, saboreando el fuerte vino especiado y caliente. No se convence que la bella mujer de aspecto grácil sea la misma Luna que él conoce desde siempre. En su mente, Luna es la muchachita despeinada y de ojos saltones, con las uñas siempre rotas y sucias de tanto curiosear en busca de criaturas casi imaginarias. Le cuesta relacionarla con esta mujer rubia, fuerte y dulce a la vez que lo atrae cada vez más.
Edris lo saco de su ensoñación con un golpe en el hombro "Vamos a comer". Se sientan junto a una pareja magos que discuten animadamente.
- Lo que digo es que debemos estar agradecidos y vivir en paz…No mas huir de los muggles y que te saquen de repente de tu cama por que alguien se le ocurrió que tienes buena puntería con el arco y esta le sirve al rey – mientras hablaba, el mago no dejaba de masticar un trozo de carne manchándose la barbilla y las manos de grasa.- quiero vivir en paz de una buena vez y, a decir verdad, no soy muy bueno haciendo hechizos. Para eso está mi mujer ¡No hay quien le gane cuando se trata de hornear pan!
- Creo que tu posición es acomodaticia, por decir lo menos- dijo un mago alto y delgado de aspecto elegante, que cortaba pequeños trozos de carne con su daga para ponerlos delicadamente sobre trozos de pan- No se trata de servir o no a un rey. Se trata de ganar un lugar ¿Por qué debemos huir de los muggles si somos más poderosos que ellos? Es cierto que aquí tendremos nuestro propio "gobierno", pero aun así…
- ¡Bah! Quien quiere pelear contra los malditos muggles… ¿Para qué? La mitad de ellos están casados con nuestros hijos e hijas. ¡Nuestros nietos tienen sangre mágica aun cuando no puedan ni tirar un chorro de agua con la varita¡ Yo digo que debemos permanecer aquí. Recuperar la magia, enseñarles a nuestros hijos y nietos y conservar nuestras tradiciones antes de que se olviden. Que los muggles se guarden sus batallas en salva sea la parte. Debemos seguir solos…
- ¡Lo dices tú que no tienes nada que perder!- el mago elegante se levanto exaltado- Al huir aquí, estoy perdiendo las tierras que han sido de mi familia por generaciones, las cosechas, los rebaños…
- ¡Y eso es lo más importante para ti! Qué hay de tu mujer, tus hijos, tu familia ¿Acaso quieres dejarlos huérfanos como los chiquillos de la pobre Kara?
- ¡NO! Lo que digo es que podemos tomarnos el poder y revertir esto. Deberían ser los muggles los que se escondieran.- el mago miro alrededor buscando a alguien que concordara con el - ¡Eh tu, rojo! ¿Quién tiene la razón? ¿No sería mejor declarar guerra a todos los muggles?
Charlie no se dio por aludido y siguió comiendo con calma, pero Edris a su lado noto la tensión en su mandíbula por lo que lo pateo disimuladamente en el tobillo.
- Vamos rojo… - el mago insistía por una respuesta- Quiero que me digas que tengo razón…
Charlie hablo sin despegar la mirada de su plato que ya estaba casi vacío.
- ¿Has recogido el cuerpo de alguien de tu familia después de una batalla ¿Sabes cuánto duele despedirse de amigos que son demasiado jóvenes para morir? ¿Sabes lo que se siente ver a toda tu familia en peligro, a tus amigos huyendo y a tus hermanos pequeños creciendo antes de tiempo?- La mirada de Charlie se había vuelto sombría y amenazadora. Se acerco al mago y puso pesadamente una mano en su hombro- Cuando hayas abandonado la comodidad de tu castillo y hayas enfrentado a la muerte por ti mismo puedes pedir mi opinión.
Edris rápidamente se puso entremedio para calmar los ánimos y le hizo una señal otro mago para que estuviese atento.
- Vamos Charlie, quiero algo más de carne y vino- Edris pone la mano en su hombro y lo dirige hacia las fogatas- Nos hará bien ver bailar a las muchachas…
- ¿Hay más que piensen como él?- lo miro con el ceño fruncido en clara muestra de molestia.
- No muchos… - Edris se ve algo avergonzado- No lo juzgues tan duramente. Ante tantas injusticias no puedes pedir que no existan deseos de venganza.
Caminaron en silencio, deambulando entre la gente. Por todas partes había algo que ver. Un mago joven y moreno entretenía a los niños dibujando con su varita figuras hechas de fuego en el cielo nocturno. Más allá un grupo de jovencitas comparaban pociones de belleza, riendo y dando miraditas disimuladas a un grupo de magos que reían mientras lanzaban flechas al estilo muggle contra una diana que daba volteretas en el aire.
Charlie diviso a Luna frente a un telar, realizando infructuosos intentos con la varita para tejer algo que no resultara una masa informe. Una bruja de cabello cano le tomo la mano para guiar sus movimientos y finalmente una pieza de tela empezó a emerger al tercer intento. Luna daba saltitos y abrazos a la bruja. De pronto lo descubrió entre la gente y sus ojos brillaron de una forma que hizo que a Charlie se le secara la boca y se le enrojecieran las orejas.
- Deberías invitarla a dar una vuelta por el lago, es una linda noche…- Edris lo miraba divertido- aunque ya paso tu oportunidad. A la vieja Agatha le cuesta dejar ir a sus alumnas.
Efectivamente, la bruja había tomado el brazo de Luna para enseñarle una nueva floritura que hacia dibujos sobre la tela recién tejida.
- Vamos a beber algo más fuerte. Tengo escondida una botella de aguavita de enebro añejado, pero no se lo digas a Cassandra.
Draco ha permanecido mirando el fuego durante horas. Escucha los ronquidos de Theo y fija la mirada en Hermione temeroso de que la despierten.
Se cubre la cara con las manos, cansado y con los músculos adoloridos por las horas de tensión. Cuando está a punto de quedarse dormido lo despierta de golpe un fuerte aleteo y un graznido en su oreja. "Por fin apareces"- vierte un puñado de trigo en un cuenco y mientras el cuervo engulle su comida, escribe una nota para Cassandra y se la amarra en la pata al cuervo que no parece muy contento. "Mira, plumero con ojos, no me eres muy simpático y tampoco sé si funcionas tan bien como las lechuzas, pero necesito que lleves esto. Entrégaselo a tu ama. ¡Rápido, es urgente!" El cuervo, dando un graznido, revoloteo en círculo por la cueva y se internó en el túnel de salida hasta perderse de vista.
Hermione escucha el graznido y ve la sombra del cuervo pasar sobre ella. Trata de abrir los ojos pero sus parpados pesan toneladas y suspira cuando siente el roce de una mano tibia sobre su frente a la vez que percibe el peso de un cuerpo sentándose a su lado y las mismas manos tibias toman su pulso. Un perfume familiar le inunda la nariz y se obliga a despertar para encontrarse de frente con los ojos grises de Draco que la observan preocupados.
- ¿Cómo te sientes?- Draco le quita un mechón de la frente con una sutil caricia- Estas pálida… Te traeré un té.
Hermione siente que se le aprieta la garganta. La escena es demasiado familiar. Draco despertándola y preparando el desayuno en su apartamento del Londres muggle.
- Estoy mareada… ¿Qué hora es?- Hermione trata de incorporarse- Estoy desorientada…
- Esta anocheciendo… ¿Recuerdas algo?
- Desgraciadamente todo. ¿Y Theo? ¿Sabes algo de Charlie y Luna?
- Theo está durmiendo y acabo de mandar un mensaje con el cuervo. El maldito animal recién se dignó a hacer acto de presencia.
Draco se sienta junto a ella y la apoya en su pecho para ayudarle a beber la poción, las manos de Hermione tiemblan al recibir la jarra. Siente el calor de Draco en la espalda y la respiración del hombre haciendo cosquillas en su sien y en su pecho un nudo que la estrangula de ansiedad. Tiene las mejillas rojas y ganas de llorar. La cercanía es una tortura, todo está trastocado, es un ataque a mansalva a sus sentidos. Los sentimientos apresados se rebelan contra ella lanzando un escalofrío que le recorre entera.
Hermione está al punto de desmayo. Quiere abrazarlo, quiere hundir la cara en su cuello y respirar ese aroma que tanto ha extrañado. "¿Te sientes mal?" La voz ronca de Draco junto a su oído envía nuevos ramalazos de sensaciones a su cuerpo despertando un ansia que le seca la boca y le quema la garganta y que va a terminar minando sus últimos restos de cordura. "Estoy bien" e intenta alejarse de ese cuerpo que la consume como una hoguera. Tiene miedo que Draco se dé cuenta de lo que le provoca, que escuche el son de tambor primitivo con que late su corazón y como se le eriza la piel con el solo roce de su aliento.
- ¿Qué pasa? ¿Tienes fiebre? Estas temblando.- Draco la mira preocupado- ¿Tienes miedo? Qué diablos pasa Granger, me estas asustando…
- Nada Malfoy, no me pasa nada… Solo tengo frio…- y se mordió los labios para evitar soltar un "abrázame" y detener las lágrimas – Y me duele todo el cuerpo. ¿Theo está bien?
- Sí. Y tú solo necesitas descansar
Se separa de él e inmediatamente siente el frio colarse en el espacio entre sus cuerpos. Los parpados vuelven a pesarle y una suave languidez se apodera de ella "¿Qué me diste Malfoy?" Draco sonríe y la arropa. "Solo una mezcla de semillas de adormidera, melisa y algunas flores mezcladas con miel o mejor conocida como la versión primitiva de la poción para dormir sin sueños." Hermione no termina de escucharlo y ya está dormida.
Draco la recuesta y la abraza solo una vez más, le cuesta vencer la tentación de hundirse en sus rizos y quedarse allí a dormir a su lado. Le cuesta resignarse a perder.
Se instala frente a la chimenea con una jarra de vino especiado y apoya la frente en ella hasta que el frio del metal hace que sus pensamientos vuelen a otros derroteros.
"Me estoy obsesionando"… Entrecierra los ojos y trata de dormir pero en su cabeza se suceden las imágenes como fotogramas en diferentes tonos de gris. Hermione sonriendo adormilada…El reflejo irreconocible de ellos en un escaparate, usando la poción multijugos… Hasta llegar al más doloroso, ese que mantiene encerrado en el fondo de su memoria, encadenado y amordazado.
Sucedió la última noche juntos, Hermione desnuda y envuelta en una sabana, su sabana y su cama cobijándolos a los dos. "Draco…¿Haz pensado en lo que estamos haciendo?" "¿Por qué lo preguntas" "¿Crees que está bien?... tu y yo juntos, mintiéndoles a todos. Hace que me sienta mal cuando estoy sola, pero estando contigo…" "Conmigo ¿Qué?... No es tan difícil Hermione. Estamos bien…Me haces bien…" recuerda haberla besado en la sien para no terminar la frase y soltar "y te amo" que le quema la garganta. La mira a los ojos y ve angustia por herir a los que quiere aun cuando ellos no saben de su traición y siente una pizca de remordimientos, no por la comadreja que le importa un pepino, sino por ella, por su honestidad que se resiste al engaño y por la culpa que no la deja ser totalmente feliz. "Termina con el." La mira fijamente con sus ojos grises y con el estomago hecho un nudo imaginando una negativa por su parte. Hermione solo le devuelve la mirada y tras unos segundos asiente en silencio "Solo dame un poco de tiempo. No quiero herirlo más de lo necesario. Se lo debo" La besa y Hermione le susurra sobre los labios "No hagas que me arrepienta" "Es una promesa. Jamás te vas a arrepentir" Vuelve a besarla y las palabras sobran, ya habrá tiempo de decir lo que sienten.
Pero ese tiempo nunca llego y la promesa que Draco le hizo a Hermione se rompió como un cristal solo tres días después con una pedrada en forma de noticia lanzada por el diario "El Profeta".
Draco vuelve al presente y se restriega la cara. Agrega diez gotas de poción para dormir en su vino, solo lo justo para quedarse dormido, y vacía la jarra de una vez. Se acurruca y lo último que ve antes de dormir es el pelo de Hermione brillar a la luz de la chimenea.
- ¡Toma otro trago Charlie! Quizás así juntes valor…- bromea un mago de pelo pajizo- Hay muchas brujas hermosas y la noche esta fría.
Charlie solo sonríe y acepta el jarro con licor de enebro que circula de mano en mano en el corro de hombres sentados frente a una fogata en el lago.
- Creo que ya es suficiente para mí. – después de dar un trago le pasa la jarra al mago sentado a su lado- Voy a caminar un poco.
La noche esta fría y cuajada de estrellas, se levanta y estira los brazos para desperezarse. A paso lento se aproxima al muelle para mirar desde ahí el pueblo iluminado con las grandes hogueras que lanzan chispas al cielo nocturno.
Edris se aproxima en silencio y se acoda en las maderas del muelle, dando los últimos sorbos a la jarra de licor.
- Te gusta la muchacha…- Edris lo ha dicho con voz calmada-¿Te ha sucedido alguna vez que sientes tanto amor por alguien que te llega a faltar el aire?
- Creo que no- Charlie sonríe e inconscientemente busca a Luna entre la gente que baila alrededor de las hogueras. La divisa dando vueltas junto a una chica de vestido verde, bailando como si hubiera nacido en ese poblado- Nunca me detuve a pensar en esas cosas y las mujeres con las que anduve no les gustó un novio que oliera a estiércol de dragón la mitad del tiempo.
- Yo amo a alguien de esa forma y la seguiré amando aun cuando tenga que matar y destruir por ella.- Los ojos de Edris brillan como carbones y hay algo salvaje en su mirada.-Necesito ayuda. De todos ustedes…
- ¿Qué sucede?- Charlie lo mira preocupado.
Edris e masajea la frente ganando tiempo. Finalmente se voltea hacia el lago y pierde su mirada en la lejanía.
- Es mi mujer… Bricia no es una bruja aunque sus hermanas si lo eran. Cearo mato a las dos mayores y la tercera logro huir, refugiándose en Germania, en donde está casada y a salvo. Conocí a Bricia siendo una niña, era valiente, la única que se atrevía a internarse en el bosque y un día me descubrió jugando frente al rio. Guardo el secreto de mi existencia y de mi capacidad de transformarme. Por ese tiempo Cearo ya perseguía a los que son como yo. Nos enamoramos y, cuando sus padres murieron, nos casamos. Construimos una cabaña en las afueras del pueblo casi al límite del bosque. Éramos felices allí hasta que Cearo decidió no tolerar nuestra presencia. El invierno pasado, mientras yo estaba de cacería, Cearo la atrapó y se la llevo a su castillo. Cuando fui a buscarlo, sus esbirros me golpearon hasta dejarme tirado, me dieron por muerto y no se ocuparon más de mí...
- ¿Y qué paso con tu mujer?
- Cearo desapareció todo el invierno y volvió hace poco, a mediados de otoño. Durante todo ese tiempo estuve convencido que Bricia estaba muerta. Pensé que la había matado y había ocultado su cuerpo para que yo no tuviera ni siquiera el consuelo de una tumba- la voz de Edris tiembla de emoción- pero anoche llego un viajero desde Inbhir Nis en la desembocadura de Loch Ness. Cearo tiene una torre y una fortaleza en ese lugar y es allí donde tiene escondida a Bricia.
- Edris… No quiero desesperanzarte pero, ¿Por qué estas tan seguro que es ella?
- El la vio y habló con ella. Estoy seguro que esta viva, me lo dice el corazón y esto- Edris saca de su túnica un trozo de tela bordada- Esto… es su pañuelo. Lo uso el día que nos casamos y lo siguió usando todos los días desde allí. Cearo la tiene prisionera en la mazmorras de la torre que usa como cárcel, la obliga a usar grilletes y a atender a los prisioneros…- Edris se veía desesperado – Dicen que pronto llegara una delegación de monjes desde el sur. Pretende acusarla de brujería para que ellos la juzguen y la quemen… Siento que es mi culpa. Cearo me odia a mí por lo que yo soy y se está vengando en ella. ¡Quisiera matarlo de una vez para que deje de hacer daño! ¡Es un animal ponzoñoso que destruye todo a su paso! ¡Es un maldito bastardo con poder!
Edris patea la madera del muelle hasta astillar el primer tablón. Charlie lo repara con un toque de varita.
- Cálmate Edris. Hablare con los otros… No te prometo nada aun, pero lo intentare.
- Sé que les estoy pidiendo demasiado…Será peligroso. Pero no sé qué más hacer, necesito rescatarla y si lo intento yo solo, sé que lo único que lograre será que nos maten a los dos.
- En cuanto volvamos… ¿Es Cassandra?...- Charlie se interrumpe al ver a la mujer que corre desesperadamente hacia ellos- ¡Algo pasó!
- ¡EDRIS! ¡Charlie! ¡Debemos volver! El pueblo… Cearo… Provocó un ataque contra el pueblo. Un incendio… lo destruyo.- la mujer se agacha tratando de recuperar el aliento- Los demás están a salvo, pero debemos regresar ahora. Charlie, ve a buscar a Luna. Edris ayúdame a ensillar los animales…
